El semanario AHORA comunicó en su número del pasado viernes (7 de octubre de 2016) que el próximo será el último. Los socios de «Papel Futuro 2014 S,L.», decidieron, a la vista de que las pérdidas registradas habían reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital, disolver la sociedad, constituida el 21 de febrero de 2014 por tres socios fundadores.
He procurado comprar el semanario desde la aparición del primer número, todas las semanas, allí donde estuviera. A veces, resultaba difícil encontrarlo y no porque se hubiera agotado antes. «Lo trajimos un par de veces al principio», me explicaron en Grado (Asturias), «pero como nadie lo compraba, dejamos de recibirlo». En Toledo no lo encontré. En algún VIP y en la gasolinera de Arturo Soria tuve que rescatar el paquetito de ejemplares que estaba sepultado bajo otros periódicos. En León me dieron el de la semana anterior, inadvertidamente, aunque admito que, cuando me percaté, lo sustituyeron por el que acababan de recibir…
Mi amigo, hoy fallecido, Santos Castro, era propietario de 600 acciones de esa entidad por importe inversor de 6.000 euros que, con clarividencia conformista, dio desde el primer momento por perdidas. Aunque trató de convencerme al principio de la andadura de la publicación para que me incorporara al grupo inversor, nunca lo hizo con intensidad. Y yo preferí convertirme en el tipo de la calle que compra a los kiosqueros la nueva publicación, variando en lo posible el lugar de la adquisición, en la pretensión de crear sensación de interés.
Ya veo que, sin éxito.
Lo siento mucho. Miguel Angel Aguilar, el presidente de la sociedad, afirma no querer recibir condolencias ni valerle excusas. No va la mía para él, sino para los habitantes de este país desnortado. AHORA era/(es aún) una excelente publicación, que recogía temas de máximo interés tratados por personas de excepcional conocimiento del tema y que se podía leer con la misma calma del que lee un buen libro. Entre los firmantes habituales figuran algunas de las mejores cabezas pensantes de este país, y procedentes de escenarios muy diversos: periodistas, sociológos, intelectuales, técnicos, científicos, médicos, literatos, etc..
Hoy, en el Día de la Patria, mientras algunos escenifican su separación de la mayoría, mientras otros creen llegada la hora de la insensatez y la discrepancia frontal, quiero decir aquí, es decir, Ahora, sin moverme un ápice de mis convicciones republicanas ni de mi agnosticismo sereno (o así lo creo), lo que entiendo son valores actuales a los que debemos sacar el máximo beneficio.
Tenemos un rey y una familia real de los que cualquier otro país europeo se mostraría orgulloso, y no entiendo por qué nosotros no deberíamos estarlo. La multitud que se agolpaba hoy en las calles principales de Madrid o se encontraba delante de los televisores manifestó, incluso con su silencio, o su pasivo interés, su cohesión como españoles, ante la máxima autoridad del Estado, como patriotas, y en una manifestación emotiva y vistosa de la noble profesión de servir a la defensa nacional.
En nada nos beneficia sostener internamente nuestras discrepancias y ser incapaces de ofrecer al exterior una posición coherente y solidaria en apoyo de nuestros intereses comunes. Las Fuerzas Armadas, desfilando ordenadas, manifestaron públicamente la consciencia de su cometido y la obediencia a la Constitución. No lo olvidemos: también su disposición a morir por la Patria.
Lo que nos falta ahora -siempre en mi modesta opinión- es liderazgo social, que transmita la capacidad de decisión para afrontar con plena responsabilidad la peculiaridad de este momento.
No creo que el Partido Popular -quiero con esto decir, lo que conozco de él- tenga la capacidad ni la solvencia para solucionar los múltiples problemas que nos han crecido y, en particular, los del paro y el cercenamiento de la corrupción: de la lacra de la segunda, algunos de sus significados militantes han sido protagonistas conspicuos, por más que las causas judiciales aún esté pendientes de su resolución definitiva.
Tampoco veo en el PSOE, en descomposición provocada por ambiciones, desencuentros inconcebibles y ausencia de visión de futuro, esa capacidad ni solvencia. Confío, ya lo tengo escrito, en que Javier Fernández pueda, al menos, capitanear la actuación de urgencia que supondrá conseguir que su partido se abstenga en la investidura para que Rajoy gobierne bajo tensión.
Y en cuanto a Unidos Podemos y Ciudadanos, formaciones en las que también tengo amigos y conocidos, no puedo sino mantenerme en la posición de que los propósitos de la izquierda emergente y la derecha más civilizada, aún deben madurar para hacerse creíbles como proyecto de futuro.
Echaré de menos a AHORA. Es un ejemplo más, aunque modesto, de nuestra incapacidad colectiva para detectar el valor de lo que merece la pena y sostenerlo.
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P.S. Incorporo al Comentario la fotografía de dos cotorras, que tomé esta misma mañana, bajo la lluvia intensa. Eran parte de un grupo numeroso, que se había apostado sobre una verja y aguantaban el chaparrón, hasta que mi presencia les resultó insoportable y se fueron. Como es sabido, en esas condiciones, ni las aves vuelan con ligereza -ni siquiera estos pájaros de dura resistencia y cierta envergadura-. En Madrid, como en otras ciudades, estos ruidosos animales son ya legión: gregarios, vocingleros y carentes de enemigos naturales. En algunos sitios, se ha autorizado a cazarlos, en la consciencia del daño que causan a la fauna autóctona y, no con menor razón, por su afectación a los humanos.

