(Retomo aquí, aprovechando el tiempo veraniego y el relax intelectual, Mi diccionario desvergonzado, cuya primera edición creo que está agotada en alguna parte)
colutorio.- 1. Agua con sal y algunos edulcorantes que se vende, en los comercios de ultramarinos, como bebida refrescante que no suele ingerirse. 2. Lugar con cabinas desde donde se puede llamar a Lanitoamérica por poco direno.
descomposición. 1. Reacción típica del organismo en período de vacaciones después de comer moluscos o crustáceos en un chiringuito playero. 2. Dícese de un procedimiento de elaboración de alimentos cocinados, por el que al producto así maltratado se le llama desestructurado, y para el que se necesitan aparatos de laboratorio. Fue muy utilizado en restaurantes caros -hoy, casi todos, cerrados-, y por este recurso extra culinario se intentaba convencer al comensal de que había merecido la pena pagar tanto dinero por engullir pequeñas cantidades de algo que recordaba vagamente a la cocina tradicional. Véase chiringuito, desestructurar, laboratorio.
monja.- 1. Persona de avanzada edad, vestida a la antigua usanza medieval, que sufre de flebitis, y que va normalmente acompañada de otra mucho más joven, de tez oscura y rostro sonriente, llamada novicia, que lleva similares ropajes y avíos, aunque de color más blanco los primeros y más pesados los segundos. 2. Dícese, por exageración, de la joven que está preparando oposiciones, para indicar que no tiene contacto carnal, más que con los libros que subraya, con los que incluso se acuesta.
percance.- Situación inesperada, de origen y naturaleza muy variadas, considerada de poca entidad salvo que la sufra uno mismo.
examen.- 1. Prueba o evaluación muy difícil de superar, a no ser que se conozcan previamente los resultados. 2. Operación por la que se trata de descubrir los menores defectos de un producto, con el fin de rebajar su precio; si se le añade algún adjetivo, como, por ejemplo, cuidadoso, escrupuloso, ginecológico o rectal, puede llegar a ser muy desagradable.
folleto.- 1. Conjunto de hojas de colorines en donde se pretende explicar, en lenguaje ininteligible, cómo funciona un aparato, al que se acude una vez que se ha estropeado o roto por razón de su erróneo manejo. 2. Presentación escrita de las bondades de una empresa o corporación, a la que conviene no hacer mucho caso, y exigir una prueba fehaciente.
sentencia.- 1. Expresión que quien la emite considera afortunada, y por la que se pone fin aparente a una pendencia. 2. En los foros jurídicos, conclusión a la que llega un magistrado, después de cierto tiempo de tener encima de su mesa, sin haberlo mirado, un montón de papeles. Estos legajos, que crecen de forma desmesurada por poseer vida propia, alimentados por manuales denominados Leyes procesales, son llamados, sin que se conozca la verdadera razón, autos, ya que en raras ocasiones conducen a quienes los han puesto en circulación al resultado deseado por ellos y, desde luego, correr, lo que se dice correr, no corren.
(continuará)
