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Feliz Navidad

21 diciembre, 2021 By amarias 1 comentario

 

En estas fechas, y particularmente gracias a la facilidad de enviar felicitaciones por internet, recibimos cientos, quizá miles, de deseos de felicidad para Navidad y Año Nuevo. La mayor parte de los correos y mensajes son simples reenvíos de postales, vídeos (más o menos ingeniosos) y frases de desigual fortuna, creadas por otros. Pocos se arriegan o se esfuerzan en  escribir, dibujar o cantar algo original, con sello propio.

Estamos en una zona mayoritariamente católica (al menos, cristiana) y nuestra tradición y formación, por mucho que nos empeñemos en sepultarla con un agnosticismo de salón, nos lleva a trasladar deseos de paz y felicidad coincidiendo con la Navidad, que es la conmemoración del nacimiento de un niño, hace más de 2.000 años, en el seno de una familia judía, y del que quedó constancia de una vida singular, registrada escuetamente -salvo algunos de sus actos más misteriosos y su muerte injusta, que fueron glosados con mayor detalle- por cuatro de sus amigos. Nada podía hacer prever que millones de personas en todo el mundo crean hoy todavía firmemente que esa persona singular fuera hijo de Dios y que la devoción a ese ser legendario haya desarrollado una doctrina y una colección de ritos y protagonizado, (¡ay!) en el devenir de los tiempos, algunos actos lamentables, que nada tienen que ver con el amor al semejante.

Por supuesto, deseo a todos mis amigos y conocidos, que sean felices, que pasen con su familia unas felices fiestas y que el próximo año, les traiga toda la ventura que sean capaces de asimilar sin henchirse de fatuidad.

Pero voy a desear felicidad, con toda la fuerza mental de que soy capaz y comprometiendo mi esfuerzo personal y algo de mi dispnibilidad económica, a los siguientes grupos de personas, que son mis coetáneos más necesitados de ella.

Quiero que sean felices los que sufren por enfermedades a las que aún no se encontró solución ni alivio, enfermos en cuidados paliaticos, pacientes de un tipo de cáncer aún letal, de Alzhéimer avanzado, de esclerosis múltiple, ,,, de cuantos padecimientos agarrotan sus fuerzas y constriñen sus ánimos y los de sus cuidadores.

Quiero que sean felices los que no tienen trabajo, ni medios económicos, ni saben cómo podrán arreglárselas para subistir -ellos y sus familias- en los próximos días; los que viven en la calle, los desahuciados por la fortuna, los que estén en bancarrota, los despedidos de sus oficios, los que han sufrido un accidente laboral que los tiene de baja por tiempo indefinido.

Quiero que sean felices los que viven en países en donde gobierna el desorden y el caos, en donde las poblaciones padecen mayoritariamente de la falta de sanidad, de educación, de oportunidades y medios, los que padecen de falta de libertad, incluso la más elemental, en las tierras donde las decisiones las toman regímenes totalitarios, satrapías, grupos de iluminados por su egoísmo y ambición

Quiero que sean felices las mujeres oprimidas por esposos, amantes, familares o dioses, y en especial, las que llevan velo, burka o cualquier forma de sujeción -visible o invisible, aparente u oculta- en contra de una voluntad que deberían poder expresar sin reservas.

Quiero que sean felices los que se ven obligados a dejar su país, sus pertenencias, sus orígenes y están embarcados en una aventura con incierto destino para llegar hasta tierras que nadie les ha prometido, teniendo que atravesar fronteras en donde se encontrarán con alambradas y muros, corren el riesgo de ahogarse en mares desconocidos que hunden sus precarias embarcaciones o, tal vez, se tendrán que ver con soldados armados que dispararán contra sus cuerpos agotados e inermes.

Quiero que sean felices los que se deben confrontar con limpiezas étnicas, marginación por causa de raza, credo u orientación sexual, y sufren la amenaza diaria de ser asesinados, maltratados o despreciados por cuantos se jactan de tener la verdad, el poder o la calidad de mayor valor humano.

Quiero que sean felices los que no obtienen el consuelo de un hombro amigo, una palabra amable, una solución a su desesperación.

Quiero que sean felices los que no soy capaz de ver ni entender que sufren, que están sufriendo ahora, y me gustaría que todos los que tenemos alguna opción, cualquier capacidad de solucionar su pesadumbre, actuáramos unidos para ayudarles.

Quiero…

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: burka, desarraigados, desempleados, enfermos, felices, Feliz Año Nuevo, Feliz Navidad, mujeres, pobres

Vergüenza

1 diciembre, 2017 By amarias 2 comentarios

Al margen de la calificación penal que su actuación merezca a los Tribunales de Justicia, el juicio moral, y social, que cabe hacer a los cinco miembros de un grupo de humanos del sexo masculino que se confabularon bajo el nombre indiciario de sus intenciones de La Manada para tener relaciones sexuales colectivas con una joven a la que acababan de conocer, y filmar el hecho para difundirlo posteriormente en las redes sociales, es el de abominar de su miseria personal.

El proceso penal al que han sido sometidos ha permitido comprobar lo garantista que es nuestro sistema penal para los investigados, la variedad de argumentos que pueden ser utilizados por sus abogados defensores para tratar de justificar las actuaciones de sus clientes.

Pudo no haber sido violación, sino relación consentida. La película del acto criminal (un corto de 92 segundos filmado por uno de los acusados), sirve como elemento de convicción de que la joven disfrutaba con la agresión, pues mantenía los ojos cerrados mientras realizaba la felación a uno de los asaltantes. El comportamiento posterior de la agredida -seguido con discreción por un detective contratado por la defensa- revelaría su conformidad con los actos y su tendencia disoluta, pues, en lugar de haberse encerrado en un convento para expiar su culpa, quitarse la vida o padecer desde el asalto el síndrome incurable de su vergüenza, ha sido el normal de una joven universitaria de su edad…

Pero el largo proceso, lo morboso de los hechos, la pertenencia profesional y social de los acusados y su víctima, el exceso de información y de datos sobre los hechos, sus antecedentes y consecuentes, ha abierto con estridencias la grave cuestión de la persistencia de un tipo de machismo especialmente oscuro, obsceno, insoportable, que es el que considera a la mujer como objeto sexual. Lo tenemos incrustado en España y, como todas las enfermedades sociales graves, está ampliamente difundida en el mundo.

No somos el único país que sufre esta lacra. La sociedad sigue mayoritariamente interpretando que ser varón constituye un plus,  y esta elucubración apriorística ha obtenido y obtiene el respaldo de religiones, Estados, empresas, círculos de opinión.

Circunscribiéndome a la perniciosa línea distorsionadora que conduce, in extremis, a situaciones abominables, objetivamente aberrantes que pretenden justificarse desde el menosprecio a la actitud a la mujer, que se presupone sumisa y a la que se imagina por naturaleza proclive a aceptar el papel de objeto sexual, su punto de partida es que ser varón constituye una ventaja, un mérito de la naturaleza. Desde ese pedestal de autoridad intrínseca, se ofrece la opción especial de disponer del privilegio de sojuzgar sexualmente a la hembra.

Tal inconcebible premisa está incrustada con fuerza en la cultura social. Sin necesidad de explicitarlo, como un fondo argumental, se entiende que sucede en la nuestra como en otras especies, en los que la cópula se lleva a cabo con sometimiento forzado del sexo débil a la potencia del macho.

Basta ya. Borremos definitivamente esa lacra. No se conseguirá de inmediato, pero hay que trabajar intensamente y en todos los órdenes para liquidar el menor vestigio de vejación a la mujer. No a los chistes obscenos en los que se ensalza (ridículamente) la potencia del varón, se presenta a la mujer como objeto, se hace del acto sexual una exhibición de sometimiento y desprecio al amor recíproco. No a los anuncios y argumentos publicitarios en los que la imagen de una mujer se utiliza para atraer la atención con  base en su desnudez. No a las agresiones verbales (no digamos ya, las físicas) en los espacios públicos como en los entornos sociales privados en donde se pretende menoscabar la inteligencia, o la actuación de la mujer.

Vigilemos y atajemos el nacimiento de ese mal de subordinación de la hembra humana al macho: en las escuelas, en los lugares de diversión de los niños y jóvenes, en los comportamientos, consejos y modelos de los adultos.

Y, como máxima expresión del machismo social, abortemos ya ese mal que estamos tolerando con el estúpido argumento de que se trata de la profesión más antigua del mundo: el sexo mediante pago, la prostitución. Afecta fundamentalmente a componentes del sexo femenino y todos sabemos, porque nos lo han dicho muchas veces y hasta lo hemos podido comprobar si hubiéramos querido, que detrás de quienes hacen la calle, de quienes ofrecen sexo por dinero, están siempre (casi siempre, admito como reserva) hombres: chulos, proxenetas, explotadores, delincuentes que fuerzan la voluntad de otros.

No a la prostitución, ni a los prostíbulos, ni a los clubs de alterne. No a sus usuarios y a los sostenedores de esa miseria. Urge una ley que introduzca la penalización del cliente de los prostíbulos como soporte consciente de actuaciones delictivas de terceros.  Introdúzcase sin fisuras el claro rechazo social a la prostitución, tanto de quienes la ofrecen como de quienes la usan. No debemos admitir ni que el sexo mediante pago es una profesión como otras, o que se puede decidir libremente dedicarse a esa actividad.

Se precisa una mano justiciera implacable contra quienes regentan lugares de lenocinio, obligan a otros a prostituirse y,,, contra quienes, admitiendo que hay mujeres (u hombres) que son inferiores, pueden ponerlas al servicio de su lujuria por dinero.

—-

La foto es de una agachadiza común (gallinago gallinago), tomada en uno de los observatorios (hide, decimos los aficionados a la ornitología) de l`Albufera des  Grau, en Menorca. No es fácil de encontrar en descubierta, pues es tímida y espantadiza. Su vientre blanco la diferencia de otras agachadizas y, especialmente, de la agachadiza real, que lo tiene barrado. Al levantar el vuelo, deja ver manchas blancas en los laterales de la cola.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: agachadiza, detective, hembras, La Manada, Menorca, mujeres, proceso, prostitución, sexo, vergüenza, violación

De blunt to smart city, una guía para dummies (1)

29 abril, 2015 By amarias Deja un comentario

Cuando envié la recopilación de artículos que dediqué a Madrid, bajo el título de «Pongamos que hablo de Madrid», a mi amigo Mariano Fernández Aceytuno, para su eventual difusión en la web de Knowsquare, a cuyo Consejo consultor me honro en pertenecer, declinó su publicación, con una cariñosa valoración, en la que, textualmente, me indicaba: «Si se enfocara como un análisis riguroso y con menos adjetivos negativos de los hechos y un set de propuestas nos parecería muy valioso y nos gustaría más. Necesitamos una estrategia de smart city sin duda, pero se queda en la mención.»

Lejos de sentirme ofendido, recojo la provocación, y me propongo desarrollar y analizar, en los próximos comentarios de este blog, diversas propuestas acerca de lo que podría ser una smart city. Es forzoso que, dada la índole del asunto y que se trata de un tema que se encuentra en permanente elaboración y evolución (a escala global), mis reflexiones tengan un carácter desordenado,

Iré de lo más general, a lo particular, sin que me preocupe dejar  constancia de la referencia a mis fuentes, que, lo afirmo desde ahora, utilizaré con libertad, y que serán, fundamentalmente, alemanas y anglosajonas. No serán, sin embargo, las únicas, pues también en Italia, España (con centro en Barcelona) y en algunos países de Europa y Latinoamérica, se está haciendo uso del término, con objetivos bastante deslavazados.

Habrá que empezar indicando, como manifestación previa de humildad,  que el lector, allí donde se ubique, no vive en una ciudad inteligente (smart city). Las ciudades inteligentes son un concepto enfocado al futuro. Y como la palabra más delicada de las opuestas a inteligente es incompetente, zafio o descuidado, le propongo, para empezar, que admita que todas las ciudades de este comienzo de siglo son incompetentes (blunt cities).

La propia  AENOR, en su propósito reglamentista, siguiendo la corriente mundial, define de esta forma la complejidad del nuevo concepto:  “Ciudad inteligente (Smart City) es la visión holística de una ciudad que aplica las TIC para la mejora de la calidad de vida y la accesibilidad de sus habitantes y asegura un desarrollo sostenible económico, social y ambiental en mejora permanente. Una ciudad inteligente permite a los ciudadanos interactuar con ella de forma multidisciplinar y se adapta en tiempo real a sus necesidades, de forma eficiente en calidad y costes, ofreciendo datos abiertos, soluciones y servicios orientados a los ciudadanos como personas, para resolver los efectos del crecimiento de las ciudades, en ámbitos públicos y privados, a través de la integración innovadora de infraestructuras con sistemas de gestión inteligente.”

Una perspectiva tan amplia confirma, de inmediato, que nos encontramos ante una utopía. Lo que no ha impedido que el Gobierno español, en marzo de 2015, ha establecido, un Plan para el Desarrollo de Ciudades Inteligentes, al que se dedica inicialmente, con parquedad presupuestaria,  140 millones de euros.

El ranking de ciudades inteligentes está ocupándose con premura, y tampoco es de extrañar que todas las que publican la implantación de medidas destinadas a mejorar esas características relativamente intangibles se jacten de ocupar ya los primeros puestos. Pero, ante todo, quisiera recoger una primera idea de sistemática, incorporando la visión sobre las Megatendencias para una smart city, que traslado, con mi propia interpretación, del ZukunftInstitut alemán, en una primera relación de once objetivos, que glosaré en posteriores comentarios:

1) Nuevas formas de aprendizaje; 2) Nuevo urbanismo; 3) Total conectividad; 4) Implantación de una neo-ecología; 5) Verdadera globalización; 6)Atención a la individualización de la existencia; 7) Programa de salud global; 8) Impulso a nuevos trabajos y formas de actividad; 9) Incorporación de la mujer y de los jóvenes para la máxima efectividad social; 10) Una sociedad en la que la tercera edad se mantenga activa y cooperativa, además de feliz; 11) Total movilidad.

A ese esquema se ajusta un gráfico que, copio sin traducción, de un magnífico artículo de Harry Gatterer sobre las Megatendencias (Megatrends), que, a modo de un camino con estaciones intermedias y de término, supone una de las mejores concreciones del itinerario que me propongo recorrer con el lector.

Megatrend_Map_480x340

(continuará)

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: conectividad, dummies, globalización, Hharry Gatter, jóvenes, megatendencias, megatrends, movilidad, mujeres, neoecología, nuevos trabajos, smart city

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