He bajado de internet el «PROGRAMA PARA UN GOBIERNO PROGRESISTA Y REFORMISTA. PROPUESTA DEL PSOE», fechado el 8 de febrero de 2016, con el que el presidenciable Pedro Sánchez trata de seducir a los partidos con los que debería pactar para poder ser investido Presidente. No va dirigido al PP, ya que desde las primeras páginas resulta claro que no cuenta con este partido, puesto que «la mayoría abrumadora de los ciudadanos ha dejado claro que (…) ha pasado el tiempo del Partido Popular» (sic) y «desde posiciones diferentes han coincidido en su deseo de no encomendar al PP la dirección de la vida colectiva en esta nueva legislativa.»
Podría escribir, a continuación, que me leí el Programa. Consciente de que no interesa a nadie mi opinión, ya que no estoy en la negociación -como tampoco lo está el lector que pudiera leerme-, me guardo la misma, aunque no sin decir que me parece inabordable. Y no porque me parezca mal -ya se sabe que el papel lo aguanta todo, y con mayor entidad desorientadora aún, internet-, y aún menos porque reniegue de mi devoción estructural por el socialismo democrático posibilista, sino porque le falta algo fundamental a un Programa de Gobierno: no existe la menor indicación acerca de los costes del mismo.
Si aparecen cifras en el Programa (pocas), son escasas. Sirven para anunciar medidas con las que «mejorar la cualificación» a 700.000 parados, mismo número que los que han abandonado los estudios (¿cifra mágica?) «sin titulación ESO y, por eso no trabajan»(!); la promesa de aumento de empleo público en 5.000 personas -¿para hacer qué?-; el «límite de pago en efectivo a 1.000 euros» y…poco más.
¿Más deuda, más impuestos, reclasificación de partidas presupuestarias, confianza en una recuperación milagrosa? Ignoro el tipo de santoral que maneja Sánchez y sus mentores y, en realidad, tampoco me importa. Lo urgente es que se empiecen a tomar medidas concretas y que estas surtan efecto, en la dirección en la que la mayoría ciudadana, lo haya explicitado o no al votar en las urnas el 20 D, desearía como objetivo principal al Programa: la disminución del paro y la generación de más actividad.
Por eso, para no caer en la trampa de un análisis crítico, he recurrido a lo más simple: copiar en formato Word el Programa y, con la ayuda del Buscador de términos, detectar el número de veces que se hace referencia a una raíz o palabra concreta. Después de todo, si en un escrito de 53 páginas con intenciones programáticas hay vocablos o expresiones que se repiten más que otras, tenemos ahí un reflejo de la intención subyacente, del esquema subliminal con el que se ha construido la propuesta y, naturalmente, de aquello que más preocupa al futurible partido de Gobierno.
Estos son mis resultados, que expongo, al mismo tiempo que invito al lector interesado (y, tal vez, desocupado) a que haga más exploraciones por su cuenta (indico, después de la palabra o raíz, el número de veces que se encuentra en el texto):
Administ 51; Amb 11; Audit 6; Autonom 10; beca 3; Bruselas 4; Cargo 17 (sobre todo, «cargo público»); Ciudadanos 25; Consumo 21; Control 22; Coste 8; Creación 20; Crisis 11; Cultur 23; deb 71 («deber»1 (de colaborar); Defensa 19; Derecho 58; Desahu 3; Difer 8; Economía 15 («economía sumergida», 4); Educa 17; Elector 17; Empleo 49; Empresa 65; Equilibrio 4;Equival 3;Europ 41; Gasto 16;Hombres y mujeres 9; mujeres 21; jóve 6; mayor 4; pension 7; Enseñ 0; Formación (31, «información 13); Iguald 33; Impuest 11; Incompat 5; Indust 6; ingr 16; Interés 19; Investig 11; Justicia 5;Ley 94 («Decreto-Ley» 4); Mayor 39; Minor 4; Minería 0; Modelo 14; Mund 4; Nuevo 54; Obligac 11;Paro 5; Partido Popular 3;Partido socialista 2;paternidad, 3;Patrimon 11; Precio 7; Préstamo 4;Presup 31;Programa 24;Poder 6 («poder adquisitivo» 1, «poder judicial» 2); Proyecto 19;Recup 29; Reform 100; Relig 4;Responsab 13; Salar 15;sani 11; Sindic 3;Tecno 11;Terr 4; Trabajo 66; Universidad 7; Violencia de genero, 19; Vivienda 9.
De esta relación, que he transcrito por orden alfabético, se pueden deducir, sin duda, algunas conclusiones muy básicas:
- El enfoque mediático del Programa. El mayor énfasis sobre algunos términos pone de manifiesto que se ha concedido especial atención a temas de actualidad. Es el caso de la expresión «violencia de género», cuestión a la que no niego importancia, pero no me parece que merezca tanta relevancia en un Programa de puntos básicos. A parecido nivel sitúo la raíz «incompat», que refleja la preocupación -más política que otra cosa- por el ejercicio de la función de representante del pueblo y gestor de asuntos privados. Es más grave la escasa formación (vital y profesional) con la que muchos llegan a la política, lo que traslada a futuro la cuestión de qué harán cuando dejen de representarnos. La raíz «desahu»(cio), con 3 citas es una referencia más a lo inmediato. Tampoco se entiende bien que «Defensa» tenga 19 nominaciones (un guiño al general Rodríguez y a Podemos?). Bien está que se apoye la Cultura, pero citarla 23 veces, ¿no es un poco excesivo, en relación con otros términos?
- La enunciación de problemas graves sin profundizar en su solución. El tema de la reactivación, que implica la motivación y movilización de todos los agentes económicos -y no solo los demandantes de empleo- queda abierto. Hay 29 citas a la «Recup(eración», 5, al Paro, y 15 a Economía,… pero solo 6 a Indust(ria), ninguna a Minería, se abomina explícitamente del Fracking, y se anuncia el cierre de las centrales nucleares a los 40 años de vida; etc. En general, como es habitual, por desgracia, en los Programas políticos al uso (de ingenuos iletrados), se menosprecia la técnica, la industria, y la referencia a las tecnologías es tímida, equívoca o falta de un elemento sustancial: decidir quién va a pagar por los programas, y tanto más cuanto más ambiciosos : (¿»materiales avanzados»? ¿»nuevo modelo de gobernanza»? ¿»creación de 200.000 nuevos puestos de trabajo» en la rehabilitación urbana? ¿»nuevo modelo de crecimiento»? ¿»nuevos competidores»? ¿De qué manual de buenas voluntades se han extraído a la carrera esos términos?)
- Se pone énfasis en el deseo de reforma, eso sí. 100 citas al vocablo la convierten en una de las palabras claves del Programa (24 veces citado) y se prevé una importancia legiferancia: 94 veces se utiliza la palabra Ley. La Justicia no preocupa tanto, en apariencia (5 nominaciones) y el «poder judicial» solo se cita dos veces. La sanidad sube 11 escaños, lo que no alcanza, por ejemplo, a la bio(logía), que no tiene sitio.
- El entorno internacional tiene una presencia limitada en el Programa. 41 citas a Europa y 4 a Bruselas, y 4 al mundo mundial (una, a EEUU, para referirse a él como modelo puntual de una de las medidas propuestas), las mismas veces que se refiere al «terrorismo» (2 veces con la categoría de «internacional»).
- Hay mucho más interés en resaltar los «derechos» -58 referencias- que los «deb(eres)» -1 sola vez, el «deber de colaborar»-, en tanto que la raíz «deb», aplicada a «deberán» -de forma genérica- es hiperutilizada 71 veces. Los ing(resos) y los gast(os), quedan compensados a 16 puntos. La «formación» es una preocupación persistente, aunque no se traduce en «enseñanza» y no demasiado en «Universidad» (7), para lo que la necesitaríamos cambiar, ya que es, a un tiempo, generadora de paro juvenil distinguido y necesaria potenciadora de la creatividad aplicada. Y, aunque se hace una cita al «ingenio», ninguna a los «ingenieros», aunque la «tecno»(logía) está mejor representada (11 veces; 1, con la palabra con connotaciones casi mágicas, de «biotecnología»).
Así podría seguir haciendo análisis transversal, pero me entra sueño. Así que, termino aquí, deseando suerte a quienes están negociando, sea lo que fuere. La necesitamos todos…

Buen análisis, si hubieras usado graphext verías relaciones entre las palabras pra que todas acaben al fin y al cabo, sin decir nada. Los programas son una broma pero lo peor es que los políticos también. No hay plan para España SA. Vamos al concurso de acreedores.
Es poco cambio. Y el cambio hace falta.
Sobre todo en cómo enfrentarnos a la clase poderosa.
Las políticas de Europa no son correctas y están dictadas por la banca y los poderes económicos que viven instalados en un Nirvana desde el que se observa con desdén a los más desfavorecidos…
La propuesta está trufada de buenas intenciones pero no se puede cambiar la situación del país si el cambio no es menos tibio…
Supongo que en virtud de quienes sean los firmantes finales irá cogiendo forma, o eso espero.