Al socaire

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La España viciada

6 octubre, 2019 By amarias Deja un comentario

Parecería que acabamos de descubrir que la España rural se ha despoblado, que las poblaciones chicas sucumben ante el atractivo de las urbes grandes, y que las segundas viviendas han devorado los lugares más bonitos de nuestras costas engullendo los pueblos de pescadores donde ya casi no habitan marinos.

Parecería que acabamos de enterarnos de que los comercios llamados de cercanías han desaparecido en beneficio de las grandes superficies comerciales, que las tiendas de la esquina están regidas por diligentes naturales chinos a los que acompañan sus hijos españoles y que nos venden todo tipo de productos de los que muy pocos (si algunos) están fabricados aquí, en España. Qué digo: como ya he expresado, con aires de lamento más que de denuncia, los espárragos cojonudos vienen de Perú, las lentejas La Asturiana de Estados Unidos, los garbanzos turdesillanos de Canadá y la ropa de Zara se confecciona en Marruecos, Portugal o el Kurdistán.

Parecería que no nos dimos cuenta que hemos orientado a nuestros jóvenes -desde hace décadas- hacia la Universidad, en lugar de hacia la Formación Profesional y que no hemos encontrado sitio para los mejores expedientes que, ahora, triunfan en Inglaterra, Alemania o están empleados de dependientes en Carrefour o se han convertido en casi mileuristas a la espera de una ocasión mejor.

Se diría que estamos ignorantes de que quienes toman las principales decisiones para casi todas las más grandes empresas del país (pequeñas, sin embargo, si se las compara con la escala mundial) son personas que se deben a Consejos con sedes en Basilea, Londres, París, Roma, Berlín o Nueva York y a los que importa un pito todo lo que no sea garantizar rentabilidad a los capitales invertidos («crear valor para el accionista») y simular que están concienciados con el ambiente y las responsabilidades sociales corporativas, entre otros palabros de buen gusto semántico.

La España vaciada es consecuencia de la España viciada, la que pierde el tiempo en discusiones políticas sin meollo y sin abordar los grandes problemas, la que se empecina en mostrar que todo va bien, cuando la realidad nos ha llenado de agujeros, la que pide un Plan de apoyo para el sector, ocultando buena parte de los misteriosos entresijos que enriquecen a unos pocos con el trabajo de muchos, la que se cree que las burbujas (inmobiliaria, industrial, de servicios, etc.) se crean por fatalidades de la naturaleza y no por el descontrol y la desorientación frente a los mercados, la que está satisfecha porque se active el consumo de chupetes tecnológicos sin advertir que la inmensa mayoría vienen de fuera y, en el mejor de los casos, aquí solo ensamblamos algunas piezas y les ponemos la carcasa.

Me gustaría que se reflexionara y se actuara, sobre la manera de volver a llenar de actividad a la España vaciada. Con cabeza, sin presiones, sin ilusionismos.

Porque no consiste en habilitar en cada pueblo polígonos industriales (ya tenemos demasiados cubiertos de hartos y vacíos de empresas), no pretendiendo que la fibra óptica por sí misma va a generar empleo (¿para que cuatro privilegiados trabajen desde sus casas para la multinacional mirando un paisaje?, no aumentando a lo loco la red viaria (¿para que el asfalto cubra toda nuestra superficie y no sepamos ya cómo ir a ningún sitio sin mirar Google Map?) o reclamando ambulatorios por doquier (¿solo con especialistas en geriatría y enfermedades terminales?)y animando a llenar de «casas rurales con encanto el territorio» (¿para ser testigos de su deterioro?).

Todo ello mientras el campesino sucumbe en su pobreza o aguanta a trancas y barrancas con la media pensión de alguno de sus padres ancianos aún vivos, en tanto que el ganadero y el agricultor autónomos financian con sus productos a los supermercados o las frutas y hortalizas se pierden sin recoger en las tierras y campos.

…..

Un pareja de ánsares campestres (ansar fabalis) en las aguas de las lagunas de Villafáfila, descansa antes de tomar nuevas fuerzas para su largo viaje migratorio. Las distintas especies de ánsares no son fáciles de distinguir, siendo en ese espacio natural normal encontrar juntos a los ánsares campestres y a los comunes (anser anser).

El ánsar común es algo más grande y pesado, pero lo más distintivo es escuchar sus voces. El campestre es prácticamente silencioso, y emite solo una especie de bufido bastante grave, en tanto que el común, al ser violentado por la presencia humana, se descuelga con unos graznidos como hacen las ocas de corral. Hay análisis de especialistas que detallan las diferencias entre los ánsares basadas en la forma del pico y el entronque con la cabeza o el blanco de la frente, pero no quiero pretender una erudición que no poseo.

 

Publicado en: Actualidad, Administraciones públicas, Política Etiquetado como: campo, despoblamiento, España vaciada, España viciada, generación local de empleo, impulso territorial, territorio

La UME y el CEMA

7 febrero, 2019 By amarias Deja un comentario

El CEMA (Club Español de Medio Ambiente) ha concedido su mayor distinción, la Medalla de Honor de 2018, a la UME (Unidad Militar de Emergencias).

Se lo entregó en un acto, celebrado el pasado 19 de diciembre en el incómodo claustro de la Escuela de Minas de Madrid (hoy Escuela de Minas), con la asistencia de algunos miembros de la Junta directiva del Club, bajo la presidencia del director de la Escuela, José Luis Parra, y de José Luis Tejera (vicepresidente, en funciones por ausencia de Rafael Fernández Rubio), con la siempre entusiasta actuación del gerente, Guillermo Koerting.

Recogió la medalla, el comandante Luis Antonio Rodríguez Alvarez de Lara, jefe de la Plana Mayor de Mando del Grupo de intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales de la UME (GIETMA). Le acompañaban el brigada Luna y la cabo Campo.

El grupo fue creado en 2013 y su primera intervención real fue cuando se incendió una planta en Chiloeches, en septiembre de 2016. Su actuación específica, dentro de la UME está indicada cuando exista un riesgo nuclear, biológico o químico (NBQ).

La UME es una rama de las Fuerzas Armadas,  que cuenta con casi 4.000 efectivos. Su misión y funcionamiento están definidos por el R.D. 416/2006. Tiene su sede en Torrejon de Ardoz (Base Aérea), siendo su responsable máximo en la actualidad el teniente general Miguel Alcañiz Comas.

En los últimos años hemos oído hablar mucho de la UME en relación con diversas intervenciones, fundamentalmente en relación con decisivas actuaciones para sofocar incendios forestales, no solamente en nuestro país. La página web de la UME recoge 349 actuaciones de esta índole, de un total de 466 realizadas en el período 2007-2019 (hasta 28 de enero). Siguen en número las intervenciones en inundaciones, rescates y seísmos (48).

La UME ha actuado en el exterior 11 veces. En 2016 y 2017, con ocasión de los terremotos en Ecuador y México DF; también ha intervenido en la operación Atalanta en el Indico, en Katmandú (Nepal) -en 2015 para colaborar en el rescate de desaparecidos por el terremoto que azotó a esa región. Por Orden Ministerial  del 14/2013 (publicada en el BOD) se autorizó la incorporación de reservistas voluntarios, fundamentalmente sanitarios, para desarrollar funciones humanitarias en el extranjero. La Operación Libre Hidalgo, en Líbano, en donde también se impartieron cursos contra incendios es otro ejemplo,

El GIETMA mantiene en la actualidad, desde octubre de 2018, casi 200 efectivos empeñados en limpieza del río Guadiana de la planta invasora camalote (jacinto de agua, eichhornia crassipes). Llevan extraídas más de 80.000 toneladas de esa peligrosa especie alóctona.

El acto resultó simpático e ilustrador acerca de la vocación y el empeño de los componentes de la UME y, muy en especial, del grupo de militares que recogió la medalla, otorgada por unanimidad de una Junta directiva de la que me honro en ser uno de sus miembros, y anterior director del CEMA.


La fotografía la tomé en el magnífico Museo Nacional Colegio de San Gregorio, de Valladolid. Es una pareja de ángeles, atribuida al Taller de Gregorio Fernández (entre 1612 y 1615)
Museo Nacional Colegio de San Gregorio, Valladolid

Parece ser que estas magníficas figuras, de hermosa factura barroca, estuvieron durante mucho tiempo abandonados en los almacenes del Museo Nacional de Escultura. Están realizados según la técnica del papelón (cartones y telas encolados, y posteriormente policromados), por lo que pudieron formar parte de un paso procesional. La fecha de ejecución de las obras, cuyos humildes materiales no disminuyen la admiración por el excelente cuidado con el que se realizaron, se ha fijado por especialistas, por similitud con otras tallas del taller realizadas en ese período.

Publicado en: Actualidad, Ambiente, Cultura Etiquetado como: Alvarez de Lara, campo, CEMA, ETSIMM, Fernández Rubio, GIETMA, Koerting, Luna, medalla, Parra, Tejera, UME

La caspia

15 enero, 2016 By amarias Deja un comentario

Aunque escribo en castellano -me gusta más decir, español, pero se va imponiendo esta forma limitante de denominar a nuestra hermosa lengua-, quiero dedicar este Comentario a un vocablo del bable que me retrotrae a los tiempos de mi niñez.

Contaba mi padre que, en los tiempos de escasez derivados de la guerra incivil (y durante ella), los chavales le pedían, a quien estaba comiendo una manzana, que les dejase la caspia, es decir, el corazón de la fruta. Así, alguno de los que no había podido disfrutar de la carne, al menos alcanzaba el regusto de la pulpa.

Bien, pues resulta que los asturianos parecemos habernos especializado en comer las caspias, que se nos entregan después de hacérsenos creer que es la parte más jugosa, mientras otros se deleitan atracándose con lo enjundioso.

No estoy hablando de política (aunque podría aplicar la reflexión a este ámbito sin mayor esfuerzo), sino de economía, que es su hermana mayor.

Asturias ha soportado, con valorable gallardía, la implantación durante más de dos siglos de una industria hullera y otra siderúrgica fatalmente sobredimensionadas y altamente ineficientes; no por la incapacidad de quienes las dirigieron y aún menos de quienes trabajaron en ellas, sino por su intrínseca naturaleza: pobre materia prima, situación deslocalizada, equipamiento insuficiente, inadecuado u obsoleto.

Los asturianos estuvimos convencidos, y lo hemos agradecido, de que esa dinámica industrial benefició a la región, obviando que el objetivo principal era ayudar a la recuperación y sostenimiento de la economía nacional, y al enriquecimiento de algunos grupos empresariales.

Cuando la situación desembocó en una crisis imparable, que redujo el empleo y la actividad en la región a límites de caricatura y dejó en Asturias una herencia de pasivos ambientales que no es posible poner en valor ni con la mejor imaginación, pasamos a comernos la caspia de una hipotética reconversión industrial imposible, con unas subvenciones que tenían un carácter fundamentalmente simbólico, y tragándonos la desubicación en objetivos empresariales, el paro masivo repentino,  y la falta de futuro convincente para los más jóvenes, mientras otras regiones gozaban de la mejora de sus comunicaciones y el impulso de nuevas inversiones con futuro creíble.

Nuevamente, los asturianos agradecimos disciplinadamente las promesas continuas de reactivación, las alardeadas pero pequeñas nuevas inversiones, los planes de regulación de plantillas que descapitalizaron de conocimientos técnicos al tejido industrial propio. Lo que obtuvimos a cambio fueron miles de jubilaciones anticipadas y pensiones contributivas o fantasiosas que durarán lo que los cuerpos aguanten, y que se traducen en consumo precario pero no en producción sustentable.

Ahora, mientras la atención general española -y parte de la internacional- está centrada en el movimiento del siempre perspicaz para atender a lo suyo, capitalismo catalán -que no otra cosa es lo que veo moverse en las bambalinas del independentismo, con su obsesión de pedir con la amenaza de irse-, los asturianos, y específicamente, el empresariado asturiano, tienen, de nuevo, la esperanza de comerse la caspia, mientras otros se comen la pulpa de la manzana.

Si alguno se pregunta sobre qué diablos estoy escribiendo, le invito a leer los Informes del BBVA (por ejemplo), que reflejan las perspectivas de crecimiento de las regiones españolas, y aportan una visión forzadamente optimista de la recuperación.

Atribuyen estos trabajos bancarios a Asturias la posible creación de 16.000 puestos de trabajo en el bienio 2015-2016 (no preciso recordar que solo Hunosa contaba en 1967 con 27.000 empleados y hoy tiene 1.600) y a Cataluña, para el mismo período, le vaticina 167.000 nuevos.

Para encajar algo mejor estas previsiones, conviene apuntar que, mientras Asturias perdió, desde que comenzó la crisis agro-sidero-carbonífera-naval, más de 250.ooo habitantes, navegando ahora por el declive que le llevará por debajo del millón de residentes (incluidos los jubilados retornados a la tierrina), Catalunya no ha parado de crecer en población y reivindicaciones, desde los 6 millones que era la cifra de la primera de ambas variables, hasta los 7.250.000 catalanes de asiento del último censo. De ganar por seis a uno, ha pasado, pues, a adelantarnos por más de siete y pico.

Y antes que lo digan otros, por lo menos, bienvenida sea la caspia.

Publicado en: Actualidad, Asturias, Sociedad Etiquetado como: Asturias, campo, carbón, caspia, Catalunya, crisis, habitantes, jubilados, reconversión, siderurgia

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