Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de gallo

El gallo de la quintana

23 abril, 2016 By amarias Deja un comentario

«El gallo de la quintana» es una obra teatral de Eladio Verde, un escritor costumbrista asturiano, al que nacieron en Madrid en 1899. Una quintana es una casa de recreo; la expresión, en Asturias, se ha convertido en una frase hecha, que tiene varias acepciones. La traigo aquí por una de ellas: alguien que presume y alardea de sus valores -es el más guapo, el más fuerte, o el más listo-, y lo hace de forma tan agresiva y petulante, que se prefiere no discutir su posición para no entrar en conflicto con él.

En este relato en el que lo imaginario sucumbe ante las evidencias, el gallo de la quintana es Estados Unidos. En la granja humana, la quintana norteamericana crea identidad refleja a sus habitantes, en curioso efecto de contagio, pues la mayoría de los estadounidenses se consideran, -sobre todo cuando salen de viaje por ahí, y, en particular, si lo hacen por Europa-, gallitos o representantes de la quintana; la estructura de la identidad norteamericana es, por ello, fractal, asemejándose a una gran matrieska que cobijara millones de matrieskitas en su seno.

El corpus colectivo norteamericano está conformado por una amalgama heterogénea -historias, leyendas, fantasías que apuntan a atribuciones identitarias- que tiene por objetivo reafirmar la superioridad a quienes se otorga el privilegio de identificarse con él. No tiene que ver con el territorio, ni con la tradición documentada, a diferencia, pongo por caso, de las identidades catalana o vasca (cuyo principal elemento aglutinador parece ser el territorio) o con esa pluralidad de esencias presuntamente irrenunciables, en las que podría adivinarse una base religiosa, étnica, tribal -e insolidaria- que podrían converger sobre un mismo territorio, como es el caso de los Balcances, o de otros muchas regiones y países, en las que se ha puesto el énfasis sobre cualquier idea separadora.

En lugar de profundizar demasiado en identidades  comunes, el gallo de la quintana norteamericano se reafirma sobre todo por el ejercicio práctico del poder frente a otros pueblos, y, en especial, por un sentimiento de primacía respecto al segundo clasificado en la Liga de poderes antagónicos (que fue en su momento la URSS y hoy día, parece que emerge en esa posición, China). Como en toda reafirmación colectiva, se combina con la ignorancia del otro, el desprecio a sus cualidades, y ese caldo de cultivo se simboliza en la bandera de las franjas y estrellas, que está en el corazón, en el patio delantero o en la ventana visible de todo buen norteamericano. Contrasta con el uso que los españoles hacemos de nuestra bandera y cómo canalizamos hacia ese símbolo, no lo que nos une, sino nuestras diferencias.

Las instituciones del país, las grandes empresas con sede en Estados Unidos, los representantes de la quintana en las organizaciones internacionales, sus embajadores y miembros diplomáticos,la práctica totalidad de los blancos nacidos en ese territorio de la Granja,  una parte significativa de los de humanos raza negra que tienen esa nacionalidad y algunos latinos, incluso aunque no la tengan, resultan expresión viva de ese peculiar efecto.

Por supuesto, para ser presidente de un país así, hay que seguir un proceso de selección muy duro. Y, aunque se supere el proceso, se estará siempre expuesto a que su actuación no guste a los poderes de la granja colectiva. Mayor riesgo corren, en general, quienes lideren intentos de transformar el orden, subvertir los cimientos de una sociedad en la que los conceptos de libertad y democracia son versátiles y, por ello, de lenta gestación.

Algunos ejemplos recientes estarán todavía, sino en la memoria colectiva de la granja, al menos, en las hemerotecas. El reverendo Martin Luther King Jr., seguidor de la ideología pacífica de Mohandas Gandhi, y propulsor de la eliminación de la discriminación racial de los negros y otras minorías, fue asesinado en 1968 en Memphis. Poco antes, Malcolm X que pretendía lo mismo, desde posiciones religiosas musulmanas, había sido acribillado a balazos en febrero de 1965. A pesar de todo, el Tribunal Supremo de Justicia había puesto de manifiesto que todo ciudadano tenía derecho a la equal opportunity, ¡en 1954!, pero la idea no había prendido en los dominadores de la quintana.

En enero de 1961, J.F. Kennedy llegaba al poder, y a pesar de pertenecer al partido demócrata, siguió la política internacional de sus antecesores republicanos Dwight Eisenhower (que, a su vez, había seguido la estela de Harry Truman). En política interior, las propuestas kennedianas no cuajaron, ni por el ni por su posible sucesor, el hermano Bob, pues ambos fueron asesinados (John Fitzgerald en nov. 1963; Robert, en jun. 1968). Una inmolación que sucedió delante de todo el mundo.

Para el gallo de la quintana, la Granja había quedado dividida como resultado de  la segunda guerra mundial, porque el otro principal vencedor de la contienda, la URSS, representaba valores inconciliables. Se configuró una separación económica, es decir, ideológica, que creció como espuma de jabón en la batidora: el occidente capitalista, debía de ser próspero, plural y democrático, y el oriental comunista, aparecía como totalitario, despótico y atrasado. Por si fuera poco, los Estados Unidos no dudaron en ponerse especiales galones en su manga, apelando a un as invencible: su fe en Dios.  «In God we trust» será, desde 1956, el lema oficial del gallo de la quintana. Un valioso aliado supraterrenal frente al agnosticismo o el ateísmo de la URSS y los países comunistas.

Los ánimos en la quintana a mediados de los 50 del siglo XX estaban ya muy revolucionados. En 1949, la revolución comunista de Mao triunfaba en China. El peligro se estaba extendiendo. Y estaba el caso de Indochina y, más específicamente, de Corea. Había que tomar medidas para que el capitalismo liberal tuviera espacio para crecer.

La península coreana había sido ocupada por Japón en 1910, pero cuando el imperio nipón se rindió, se dividió en 1945 ese territorio con tiralíneas, siguiendo el paralelo 38: las tropas soviéticas ocuparon el Norte. Si la teoría pretendía que unas elecciones libres, que estaban convocadas para 1948, facilitaran un gobierno común para una Corea unificada, sucedió exactamente al contrario, aunque, por supuesto, el azar tuvo poco que ver. Se propició una guerra en la que el norte fue apoyada por la URSS y China y el sur, por Estados Unidos y la ONU (es decir, Estados Unidos al cuadrado): se apuntaban a la guerra fría los dos antiguos colegas que lucharon contra Hitler. Por guerra fría ha de entenderse un marco de disputa en el que se elige a un tercero como chico de los mamporros.

En 1954, Corea quedó definitivamente dividido en dos.

Más ilustrativo aún sería el modelo vietnamita. Ho Chi Min era presidente de Vietnam desde 1954. Había derrotado a los franceses (que habían disfrutado de esa colonia). También se pensó en elecciones libres. En 1955, un golpe de estado puso en Vietnam del Sur al presidente católico Dinh Diem, y se inició un conflicto armado que duraría 20 años, cuyo objetivo era, para las fuerzas del orden mundial, impedir un gobierno comunista unificado. Estados Unidos y otras naciones amigas del imperio apoyaron a Dinh, contra el Viet Cong (Frente de Liberación de Vietnam) y el ejército del Norte, al que respaldaban la Unión Soviética y China.

Ho Chi Min era un político nacionalista, y, para mi gusto, un buen poeta. Escribió varios libros, entre ellos, cuando estaba en la cárcel, «Diario de la prisión», en el que figura el poema «Duro es el camino de la vida», que dice así:» Después de haber escalado a pie montañas y altos picos,/¿Cómo iba a suponer que en la llanura encontraría peligros mayores?/En las montañas encontré al tigre, y nada me pasó./En las llanuras me topé con los hombres, y fui arrojado en prisión.»

Ho Chi Min moriría de tuberculosis, en 1969, a los 79 años; Dinh, sería asesinado, junto a su hermano, en 1963, por su propia guardia, como resultado de un golpe que tutelaba, desde la distancia…Estados Unidos: ambos hermanos creían que se les había ofrecido un avión para salir del país.

Como se suele decir en los títulos de crédito cuando se acaba la película, en 1975, la guerra terminó y Vietnam quedó unificado bajo un gobierno socialista.

(continuará)

 

Publicado en: Actualidad, Internacional Etiquetado como: China, Corea, Dihn, Eisenhower, Eladio verde, estados unidos, gallo, Ho Chi Min, Kennedy, quintana, Truman, Viet Cong, Vietnam

Cuento de primavera: La moda del pico corto

24 mayo, 2014 By amarias Deja un comentario

Cuando se extendió el rumor de que en el ala oeste la mayoría de los inquilinos se habían sometido a una cuidadosa cirugía del labio superior, lo que les proporcionaba, sin duda, una apariencia muy simpática, cundió la indignación:

-Es intolerable -decía uno de los polluelos del ala este, que estaban siendo criados como pollitos tomateros, dando alas a su impulso contestatario-. Todos tenemos igual derecho a disfrutar de los adelantos de la técnica.

-¿Y qué podemos hacer? -preguntaba, más sosegado de carácter, uno de sus coetáneos, que cojeaba algo-. Es evidente que tenemos importantes limitaciones para tomar medida alguna.

Resultaba que el encargado de obtener el máximo beneficio en la explotación de aquella granja, había leído en algún sitio que, para evitar el despilfarro de pienso en los comederos -que, al caer al suelo, se entremezclaban con las deposiciones de los animales-, una medida adecuada era cortarles la parte superior del pico.

-Siempre se puede hacer algo -manifestó el pollito con dotes de liderazgo-. Hagamos huelga de hambre.

Y así lo hicieron.

El encargado, que era escéptico de los resultados de haber seccionado una parte del pico a las aves, pues imaginaba que el corte les produciría un trauma que les haría disminuir su ritmo de crecimiento, había dejado, de momento, incólumes, como colectivo de contraste, a los pollos del ala este. Cuando, al cabo de pocos días, comprobó que el peso de los de esta sección se separaba claramente de los que tenían el pico seccionado, no dudó en cortarles un buen trozo del pico, también a ellos.

-Ha sido un éxito -comentó el pollo que había convencido a los demás de la medida de presión-. Es la demostración de que no debemos rendirnos jamás en reclamar nuestros derechos a ir a la moda y disfrutar de los adelantos de la ciencia.

Y así siguieron, contentos, hasta que les llegó la hora.

En otra nave o dependencia de la misma granja, residían, convenientemente separadas en jaulas, unos cuantos cientos de gallinas ponederas. Eran todas muy aplicadas, por la cuenta que les tenía, aunque no todas eran conscientes de los resultados de su empeño. Si a un observador poco atento, se le hubiera solicitado que las describiera, deslumbrado por tanta similitud  aparente, hubiera definido a aquel grupo como de aves de plumas blancas, un tanto gordezuelas, y tan estúpidas como cualquier gallina.

El mismo encargado al que nos hemos referido antes, o quizá otro distinto, había leído en un libro que las gallinas enjauladas aumentaban su producción, es decir, la proporción de huevos que entregaban a las bandejas, si se adoptaban dos medidas que, en principio, nada tenían que ver la una con la otra.

En razón de la primera medida, instaló un aparato que regulaba artificialmente los momentos de claridad y oscuridad dentro de la nave, separándose así del ciclo natural que marca el orto y el ocaso del sol. Acortando la sensación de los días, y teniendo en cuenta que las gallinas ponen, salvo en los escuetos momentos de vacación, un huevo diario, confiaba, por lo que había leído, aumentar la producción de la granja en un veinte coma dos por ciento, al estirar en esa misma proporción el número de fechas del calendario, en el universo que controlaba de su nave.

Las gallinas no se dieron cuenta y, en efecto, los controles expresaban que la decisión sería un éxito.

En virtud de la segunda medida, compró varios gallos de buen porte, y, por turnos rigurosos, soltaba de sus jaulas a las ponederas, para que tuvieran una relación con los esforzados machos de aquella singular quintana. Más aún, por unos altavoces no muy estridentes, se difundía una música la mar de sugerente.

-Esto que se nos ofrece es un regalo por nuestro buen comportamiento -comentó, de pasada, volviendo del jaleo, una de las gallinas, que parecía más inocente que las otras, si bien no sería posible contrastar tal aseveración, por las dificultades para comprobar el coeficiente intelectual de estos animales.

-Tenía ganas de consumar mis deseos de maternidad -decía otra de las aves, devuelta también a su jaula, con algunas plumas menos, afanándose a poner huevo tras otro.

Como el lector humano comprenderá, no era el servir de solaz y esparcimiento a los desgraciados animales, lo que había motivado la incorporación a la explotación de aquellos gallos, sino, el que los últimos trabajos científicos documentaban que las gallinas engalladas ponen mejores huevos y de más color que las que viven en castidad dentro de sus celdas. Si, además, se incorporaba música de cámara durante y después de la coyunda, por ignotas pero efectivas causas, reinaba mejor humor en las enjauladas, comían mejor, tenían más lustre, incrementaban la puesta con las mismas dosis de alimento.

El encargado, o el ingeniero director, o alguien que leía libros de esos en los que se recogen avances y mejoras de la técnica, encontró otra medida que se presentaba como efectiva para lo que era su objetivo: producir más con menos. Según los eruditos de su campo, si se seleccionaban razas de aves con las patas muy cortas, las jaulas podían ser más pequeñas y, además, al no poder moverse con ninguna facilidad, tanto los pollos tomateros como las gallinas ponederas, se concentrarían en aquello para lo que se les había traído a este mundo, cada uno en su especialidad productora.

Compró el hombre, para probar primero, algunos de aquellos deformes animales. Había gallos y gallinas de tal raza, y, como se trataba de repoblar, si el asunto funcionada, con las estirpes recién llegadas, los antiguos modelos, los dejó sueltos, de momento, en un espacio central, acotado, pero suficientemente visible por los otros.

-¿Te has fijado en la moda? -cotilleó una gallina de las de la jaula a su vecina de reja-¡Se llevan ahora las patas cortas en la ciudad! ¡Ha pasado la moda del pico corto!

-Es lamentable -contestó la vecina, que, más observadora, estaba al tanto del ir y venir que se traían los granjeros, pues de cualquier animal que salía de la nave, nunca más se volvía a saber-. Es lamentable que no te hayas dado cuenta, que la única moda que no ha pasado es la de que nosotros estamos destinadas a poner huevos hoy y servir de caldo el día de mañana.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: comida, cuento, cuento de primavera, encargado, gallina, gallinácea, gallo, moda, música, pata, pico corto, pienso, producción

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May