No tenéis tiempo para leer mensajes largos. Lo entiendo. Estáis recibiendo de todas partes la información de que nos encontramos en un momento complicado. Os absorbe lo inmediato. Familia, trabajo. Dinero.
Me apetece deciros que no hagáis mucho caso de los que vienen de vuelta, y no prestéis tanta atención a los que están arriba. Todos tienen sus propios intereses, y no van a coincidir con los vuestros.
Sería pretencioso suponer que vais a escuchar un consejo. Tampoco me sirvieron de mucho. Escuché siempre atentamente, especialmente a los que hablaban menos. Hice lo que me pareció conveniente. Independencia, responsabilidad por mis actos, sentido ético, fidelidad a mi familia y amigos.
Atento a detectar falsedades, para no dejarme engañar por oropeles ni seducir por señuelos. Dormí siempre bien, con la conciencia tranquila.
No perdáis jamás la confianza en vosotros mismos, ni dejéis de apoyar lo que merezca la pena. Vuestra intuición os dirá qué es. Defended vuestra familia como lo más valioso que tendréis jamás.
Y si, en algún momento de debilidad, os asaltara la duda de si podríais haberlo hecho mejor, no respondáis a esa preocupación. Mirad solo el camino que queda por recorrer, y procurad no hacerlo solos. No hay más futuro que el que se comparte.
