No tenéis tiempo para leer mensajes largos. Lo entiendo. Estáis recibiendo de todas partes la información de que nos encontramos en un momento complicado. Os absorbe lo inmediato. Familia, trabajo. Dinero.
Me apetece deciros que no hagáis mucho caso de los que vienen de vuelta, y no prestéis tanta atención a los que están arriba. Todos tienen sus propios intereses, y no van a coincidir con los vuestros.
Sería pretencioso suponer que vais a escuchar un consejo. Tampoco me sirvieron de mucho. Escuché siempre atentamente, especialmente a los que hablaban menos. Hice lo que me pareció conveniente. Independencia, responsabilidad por mis actos, sentido ético, fidelidad a mi familia y amigos.
Atento a detectar falsedades, para no dejarme engañar por oropeles ni seducir por señuelos. Dormí siempre bien, con la conciencia tranquila.
No perdáis jamás la confianza en vosotros mismos, ni dejéis de apoyar lo que merezca la pena. Vuestra intuición os dirá qué es. Defended vuestra familia como lo más valioso que tendréis jamás.
Y si, en algún momento de debilidad, os asaltara la duda de si podríais haberlo hecho mejor, no respondáis a esa preocupación. Mirad solo el camino que queda por recorrer, y procurad no hacerlo solos. No hay más futuro que el que se comparte.

True that. Pero deberíamos escuchar mucho más, y dedicar tiempo a reflexionar sobre lo que otros, más experimentados y sabios, nos aconsejan. Si no, corremos el riesgo de cometer, eternamente,los mismos errores, sometidos a las mismas incertidumbre, a los mismos miedos.
Es cierto, Miguel, que la experiencia tiene que servir para algo. Distinguiría, eso sí, entre la enseñanza oficial y lo que transmiten los maestros que siguen su propio libro.
La Academia ilustra mucho mejor a analizar las consecuencias de los fallos que a evitar los riesgos. Pocos son los que, por haberlo vivido en directo, pueden aconsejar qué hay que hacer exactamente para evitar tropezar en la misma piedra. Los planos de carreteras, aunque se anuncien de otro modo, no recogen las más recientes, ni los mejores modos de llegar a un destino o los lugares en donde hay que prestar más atención; eso solo se sabe cuando hay que hacer el trayecto todos los días.