Esta situación nos pone a prueba
la solidaridad que presta aliento
a ofrecer cobijo a otros cuando llueva
y a abrir nuestra casa contra el viento.
Como viejo de edad estoy atento
a aplaudir sin reserva a quien se atreva
a dejar habitual comportamiento
y sacar del coleto virtud nueva.
Tendremos ocasiones de contento,
si este ser humano que en natura lleva
aparentar ser el príncipe del cuento,
ante un grave problema, cuando eleva
las culpas al gobierno en un momento
no se refugia con miedos en su cueva.
18 marzo 2020

