Al socaire

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Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril

21 mayo, 2023 By amarias 3 comentarios

Estimados lectores y amigos de Angel Arias,

después de que muchos nos pidierais las bellas palabras que nuestro gran amigo, el Padre Javier de la Orden de los Servitas, nos regaló en su homilía durante el funeral por mi padre, en la Iglesia de San Nicolás, las queríamos publicar aquí.

También hemos incluido el resto de lecturas de sus nietas, peticiones y sonetos del abuelo y las palabras que compartí para agradecer la presencia de amigos y el apoyo a mi padre y la familia.

Un abrazo fuerte a todos,
Miguel

Homilía del Padre Javier:

«Davide Turoldo, fraile poeta, escribió esta poesía pocos meses antes de su muerte:

Oh, estos hermanos que no saben nada
de la Muerte, verdadero anillo
de unas bodas más profundas, donde
cada uno entra en el gran tálamo
y es alcanzado
por el afanoso amor.

Es por la muerte que Cristo ha nacido
por el gozo de morir, para sentir
este dulcísimo retorno.

Difícilmente pensamos y hablamos así de la muerte. Yo todavía estoy lejos de hablar así de la muerte: la muerte como dulcísimo retorno.

Fatigosa cada celebración de exequias que tengo que presidir, y anunciar que «La muerte es un encuentro…». ¿Cómo dejarnos seducir por el deseo de ese encuentro? ¿Anhelamos ese encuentro?

Sí, nos cuesta ver así la muerte. Incluso para los que lo hemos dejado todo, y, ligeros de equipaje, queremos preparar el encuentro  con el Señor de la Vida. ¡Cuánto me hubiese gustado leer con Ángel este texto!… posiblemente me hubiese ofrecido uno de sus sonetos.

La muerte es la experiencia más sobrecogedora y tremenda de la vida, quizá más sobrecogedora que el mismo amor. Es por lo que los poetas, como Ángel, que miran la realidad con otros ojos, -ojos no distraídos-, miran los intrincados vínculos e incluso las sutiles analogías que existen entre el amor y la muerte. [En efecto], sin el amor, la muerte sería un acontecimiento biológico sin ninguna importancia; sin la muerte, el amor sería un juego inconsciente. El amor da a la muerte una dramática consistencia, un rostro, una voz, hoy la de Ángel. La muerte da al amor su tierna y frágil desesperación. Amar es morir un poco en los demás. Morir es perpetuar el amor. Amor y muerte, los hilos rojo y negro que tejen la vida.

Por eso, desde experiencias que nos acomunan (todos vamos sumando ausencias y vacíos en nuestras vidas), me atrevo a interpretar los sentimientos de María Jesús (que has vivido puertas para adentro la parte más difícil de este viaje [sic]) y de sus hijos Miguel y David, de sus queridas nietas: Carlota, Alejandra, Sofía y Claudia, de sus hermanos. Estamos aquí por muchas razones: la primera que nos llena la mente y el corazón, es el agradecimiento. Estoy seguro que debéis mucho a Ángel, esposo, padre, abuelo, hermano, amigo: si sois capaces de amar es porque él os ha amado intensamente; si sabéis dar mucho es porque él os ha dado mucho.

Pero hay otro sentimiento, el de vacío, el estremecimiento de algo que se os han quitado, os han arrebatado algo que era carne de vuestra carne, hueso de vuestros huesos, y que os había dado lo mejor de sí mismo, lo mejor de su vida. Y después hay otra razón por las que estamos aquí, algo que se parece al remordimiento, al pesar. Seguramente durante estos días, después  de su muerte, habéis pensado al bien que le pude haber hecho y al final no lo hice, pensáis a las palabras buenas que le podíais haber dicho y no se las dijisteis, a las atenciones que le podíais haber ofrecido y no ofrecisteis. Un poco de tristeza, porque se nos ha hecho tarde y ella ya no está. Estamos aquí porque pensamos que es posible reparar: queremos remediar, de alguna manera… sí, reparar, es en la Santa Misa donde el tiempo se anticipa y se hace presente, donde se fragua lo que la Iglesia ama llamar la comunión de los Santos, en efecto, existe entre nosotros y nuestros seres queridos difuntos una maravillosa solidaridad: nuestra oración por ellos, su valiosa intercesión por nosotros.

Y estamos aquí esta tarde porque necesitamos una palabra que confirme nuestra fe, la fe que Ángel también ha buscado y acariciado. Así lo he visto en las palabras de Miguel, en el obituario que ha escrito en el periódico La Nueva España “El cáncer reforzó aún más su cruzada por la trascendencia, por entenderlo todo….”

Escribía bellamente Bonhoefer, aquel gran cristiano de confesión luterana que  padeció y murió en los campos de exterminio nazis:

“no hay nada que pueda sustituir la ausencia de una persona querida; ni siquiera hemos de intentarlo. Hemos de soportar sencillamente la separación y  resistir. Al principio eso parece muy duro, pero, al mismo tiempo, es un gran consuelo. Porque al quedar el vacío sin llenar nos sirve de nexo de unión. No es cierto que Dios es quien llena este vacío. Dios no lo llena sino que, precisamente, lo mantiene vacío, con lo cual nos ayuda a conservar- aunque con dolor- nuestra unión con el que se ha ido. Por otra parte, cuanto más hermosos y ricos son los recuerdos, más fuerte resulta la separación y más permanente se hace su memoria”

Esta tarde, en esta santa Misa queremos hacer memoria de Ángel. Hablaremos de la muerte hablaremos de nuestros muertos, de Ángel. Los haremos con mucha sobriedad, casi con una especie de modestia, como corresponde cuando tocamos temas que superan con creces nuestros conocimientos y envuelven demasiado nuestras emociones.

La sabiduría humana ha dicho todo lo que se puede decir de la muerte. Pero queremos ponernos en la perspectiva de la fe, por eso estamos aquí, es la fe de los cristianos. La muerte no es solo una puerta que se cierra, también es una puerta que se abre.

No es solo un final, sino un comienzo. La muerte, como decían los primeros cristianos, es el dies natalis, el día del nuevo nacimiento. Hay otra imagen que se suele recordar al reflexionar sobre vivir y morir. Pensamos en la existencia como si fuera un libro. ¿Qué representa la vida aquí abajo?

Para muchos representa la historia principal del libro, mientras que la vida futura, si existe, sería solo un apéndice. Para el verdadero creyente, las cosas son diferentes. Esta vida es solo un prefacio que te presenta la historia principal.

¿En qué se basa esta creencia?

Sobre el hecho de que Dios, a través de la muerte y resurrección de Cristo, forzó las puertas de la muerte y se reveló como un amante de la vida. Es bueno que una vez más nos digamos clara y contundentemente que Dios no quiere la muerte.

No entiendo cómo, en determinadas celebraciones de funerales, todavía se pueden decir palabras como estas: “Dios nos lo dio, Dios nos lo quitó”, «es voluntad de Dios», «Dios se lleva siempre a los mejores «… No es Dios el que arrebata la vida de aquellos a quienes amamos. Al contrario, Dios es la fuerza que lucha contra la muerte desde los orígenes de los tiempos.

Y Cristo, resucitado de entre los muertos, llama a los cristianos a participar de su resurrección. Como confesamos en el Credo, esperamos «la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Por tanto, nuestra relación con la muerte, por muy lacerante que sea en muchos aspectos, encierra este secreto: vamos hacia la vida, nos preparamos para la plenitud de la vida, así lo anuncia la Iglesia.

Esta vida, es cierto, no somos capaces de imaginarla …

¿Qué podemos saber?

Basta que sepamos —como se nos ha revelado— que estaremos en el corazón de la vida de Dios, respiraremos el amor de Dios, disfrutaremos de la ternura reservada a cada uno de nosotros. Es lo que estamos hoy celebrando ya en Ángel , en esta misa.

La vida eterna que Jesús ofrece se llama así, no porque tenga una duración indefinida (eterna), sino por la calidad de esa vida: la duración de la vida eterna es  consecuencia de su calidad, por eso Jesús habla de la vida eterna al presente.

No habla de una vida al futuro, como si fuese un premio que hay que conseguir después de la muerte, sino de una calidad de vida que ya está a disposición en esta vida, ahora mismo, para todos cuantos acepten su mensaje y con Jesús colaboren en la transfiguración de este mundo y de esta vida,  como ha querido vivir Ángel; transfigurar el mundo y la vida no sólo desde su competencia profesional de ingeniero, economista, abogado, sino también con la poesía, con la pintura…“una aproximación renacentista a las artes y las ciencias”. [sic]

En efecto, la vida propuesta por el Señor Jesús para todos aquellos que le escuchan, es de una calidad tal, que cuando se encontrarán con la muerte la superarán: si uno observa mis palabras no conocerá la muerte [Jn 8, 1 5]. Jesús asegura que el que vive como él ha vivido, es decir, haciendo siempre el bien, no hará la experiencia del morir. «Hacer el bien» todos los que hemos conocido a Ángel podemos asegurar que era un hombre de bien, su profesionalidad, su inteligencia la ha puesto al servicio de los demás, de hacer el bien “marcando las fronteras entre lo que está bien y lo que está mal, con su ejemplo” [sic]. En el derecho se usa esa bella expresión “pro bono ” (publico) para el bien público….que en Ángel se puede decir que era una actitud que iba más allá del ámbito del derecho.

Ángel ha sido un hombre íntegro «pro bono»; Un día un maestro de ley preguntó a Jesús «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» y Jesús entonces le contó la parábola del buen samaritano: tiene y hereda la vida eterna aquel que se hace cargo y ayuda a su prójimo; según las palabras del Señor Jesús, la vida eterna no es un premio para el futuro sino una condición del presente que yo he visto en Ángel. [Jesús siempre habla de la vida eterna en presente]. Jesús no resucita a los muertos sino que comunica a los vivientes una vida capaz de superar el umbral de la muerte.

Me ha parecido oportuno leer el texto de las Bienaventuranzas, no son un código conducta, sino la forma de manifestarse de Dios en nuestra historia. Por eso hay hombres y mujeres, entre los que está Ángel, que, como Jesús, viven únicamente mandando señales de la presencia de Dios entre nosotros, —mandando señales de vida—, son los hombres y las mujeres de las bienaventuranzas. No hay nada que sea pequeño para el Evangelio, porque todo gesto realizado con todo el corazón te acerca al absoluto de Dios. Ángel ha encarnado sílabas del texto deslumbrante y paradójico de las bienaventuranzas con sus palabras, su buen juicio, en su preocupación por los demás y en evangelio se puede sintetizar con esa frase dulcísima de Jesús: «Y cualquiera que como discípulo dé de beber aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa.» Un vaso de agua fría, que quiere decir el agua buena para el bochorno, atenta a la sed del otro, agua fresca conseguida con premura, la mejor agua que hay, casi un agua afectuosa que lleva dentro el eco del corazón. No hay nada que sea pequeño para el Evangelio, porque todo gesto realizado con todo el corazón te acerca al absoluto de Dios, y Ángel ha estado más cerca del Absoluto, de Dios, de lo que quizá él no habría pensado.

“Cuando desaparece un ser querido, pagamos el pecado de existir con mil añoranzas desgarradoras”. Así escribió Simone de Beauvoir en su libro Una muerte dulce donde narra los últimos días de la vida de su madre. Estoy seguro, que no obstante el dolor que nos produce la separación de nuestros seres queridos, no obstante los años difíciles de la enfermedad de Ángel, volveríais a sufrir, a padecer el amor por él.

Ahora Ángel ves por encima del tiempo, por eso, enseña a tus seres queridos, miradas profundas, luminosos gestos de paz, sensibles, cálidos; enséñanos a distinguir entre la ilusión y la realidad, entre lo temporal y lo eterno, lo superfluo y lo necesario; enséñanos miradas profundas, a no caer en el engaño de que la realidad sea esto que ven nuestros ojos.

Ya no eres de los nuestros Ángel ya eres de Dios. Tu familia depositará tus cenizas en compañía de tus seres queridos, en el seno de la madre tierra, pero sobretodo deposita tu vida en las manos de Dios; con Él vives ya en la espera de encontrarnos juntos, en ese otro abrazo, del que los de la tierra —los abrazos que nos damos aquí— son solo parábola y nostalgia.

Ángel está vivo, no solo porque vive en nuestra memoria y en nuestro afecto, sino porque respira asociado al eterno respiro de Dios.

Ángel descansa en Dios.

2. Peticiones de Alejandra y Claudia

Por el abuelo Angel. Para que Jesús le acoja con los brazos abiertos y disfrute de la vida eterna junto a sus padres, familiares y amigos, cuidando de todos nosotros.
Roguemos al Señor   

Por todos los que sentimos especialmente la muerte de nuestro abuelo Angel, su familia, sus amigos, para que a pesar del dolor, sigamos amando la vida, confiando en Dios y para que encontremos consuelo en estos momentos difíciles.
Roguemos al Señor  

Por los enfermos, en especial los de cáncer. Para que encuentren consuelo y esperanza, y consigan enfrentarse a la enfermedad como hizo el abuelo.
Roguemos al Señor  

Por la Iglesia, recinto de amor, justicia y paz. Para que podamos afrontar situaciones dolorosas en comunidad y fortalecer nuestra ayuda fraternal.
Roguemos al Señor  

Porque consigamos asimilar las nuevas tecnologías, que tanto impulsó nuestro abuelo, para que sirvan como fuente de unión y solidaridad, al servicio de la educación y el medio ambiente.
Roguemos al Señor 

Por la cordialidad política y social, en España y en el extranjero, para que encontremos modo de resolver los conflictos y alcancemos la paz en el mundo.
Roguemos al Señor

3. Sonetos de Angel Arias, leídos por Carlota y Sofía


De formas de morir, la de repente
prefiero con ventaja, y si ello fuera
imposible, elijo el que me  muera
luchando con honores en el frente.

Que sea en toda forma que presente,
-en guerra como en paz- corta la espera,
que la mano del verdugo sea certera
y quien haya de llorar, antes se ausente.

Para mi funeral, venga la gente
con ganas de reír y armar bullicio,
porque, aunque ya conmigo nadie cuente,

de combinar amor, virtud y vicio
y disfrutarlo en paz, tal vez mi mente
aún pueda encontrar poso o resquicio.


Siempre vendrá la muerte muy temprana
aunque no llegue en plena juventud
y abrirá con un golpe la ventana
trayendo la oscuridad a humana luz.

Nacimos en tiempos de miedo y avestruz
sin barruntar que en esperanza vana
se disolverían fe, deseos y virtud.
Pusimos nuestro esfuerzo en el mañana

sin preocuparnos la gloria ni la cruz.
Fue la vida, contra los vientos, sana,
aguantando en pie el traicionero alud

que si impidió lucir edad anciana,
nos servirá de adorno en la quietud,
limpios de culpa al paso de la aduana.

4. Palabras de Miguel Arias

Quería daros las gracias en nombre de la familia por acompañarnos hoy y sobre todo por el apoyo que le habéis dado a mi padre. He podido escuchar a varios amigos en una tribuna como ésta durante los últimos años, y siempre he temido ser yo el que esté aquí, como estoy ahora.

Seguramente voy a llorar hoy y creo que eso está bien. Forma parte de ese cariño que se ha quedado sin expresar y quiero que me siga pasando esto mucho tiempo.

El Padre Javier nos dice que nuestro padre sigue aquí, y seguirá siempre, acompañando a sus nietas. Aunque hoy, solo siento el abismo insondable del cariño perdido, y nada podrá reemplazarlo. Seguro que Papá querría que nos prestemos esa atención los unos a los otros, para mantener el equilibrio.

Llevo escribiendo distintas versiones de esta elegía hace años, y conociendo a mi padre, como tantos aquí le conocíais, estuve tentado en ocasiones de leérsela para que pudiera corregirla, para mejorarla, como hacía con tantas cosas.

Hoy no voy a hablar mucho de la enfermedad, bastante espacio ha ocupado ya en nuestras vidas. El cáncer no es una lucha, es una convivencia cruel, con un monstruo que lo va arrebatando todo. Lo que no consiguió el monstruo fue quitarle a mi padre la dignidad, ni las ganas. Bueno era él. 

Incluso en los momentos más duros, daba lecciones a los doctores sobre estudios clínicos experimentales o regalaba un libro de Sonetos a sorprendidas enfermeras.

El cáncer reforzó más aún, si cabe, su cruzada por la trascendencia. Por entenderlo TODO, con mayúsculas, implicarse a conciencia y explicarnos un poco el mundo. Y sobre todo, marcar las fronteras entre lo que está bien y lo que está mal, con su ejemplo. 

Javier González Canga, nos dijo en una cena hace años, que siempre pensó que sus hijos estudiarían a Angel Arias en el Colegio. No ha sido así, y no sé si mis hijas o nietas estudiarán a su abuelo en la escuela algún día, aunque seguro que lo harán en casa. 

Papá ejercitó a diario su mente superlativa, dirigiendo su pasión y dedicación a tareas tan diversas como estudiar la carrera de derecho en tres años, mientras trabajaba, dejándonos a David y a mí un poco mal la verdad, o aprender chino en el metro. Y siguió hasta el último día, venciendo a la morfina. 

Me lo imagino ahora en su despacho, rodeado de libros y papeles desordenados, enfrascado en una de sus aficiones, como si no hubiera nada más en el mundo. Y huele a pipa en esos recuerdos, aunque estuviera apagada.

Nuestro padre fue un consejero altruista de muchos, en momentos clave de su vida, con su influencia tranquila y su valoración ecuánime de las cosas. Aunque vengan mal dadas, porque las curvas también le llegaron…

Y si mi padre estuviera aquí hoy, a estas alturas ya me habría hecho una caricatura en uno de sus cuadernillos. Y habría escrito un par de sonetos perfectamente cuadrados, incluso estaría levantando la mano para hacer una larga pregunta. Que en realidad sería, en sí misma, una respuesta.

La gente le adoraba. Sus nietas por supuesto, sus padres, sus sobrinos, sus hermaninos del alma, los amigos nuevos y de añares. Mi padre tenía un carisma particular que hacía que cuando hablaba, todo el mundo escuchase, fuera en una reunión familiar en el Rozo o en una tertulia. Y desde esa atalaya se ocupaba de dar voz y respeto a todos los presentes.

Entregó su tiempo y conocimientos para otros y vaya si ayudó a los demás. A los ingenieros de minas, a los enfermos de cáncer a los que donó las ventas de su libro, a los amigos a los que ofrecía asesoría legal pro bono, a los lectores que entendieron cómo tratar enfermos con algo de humor o se animaron con sus poesías y conferencias.

Quería aprovechar esta tribuna tan difícil, pero tan importante, para dar las gracias a la Doctora Alonso y su equipo del Hospital Ramón y Cajal, con su dedicación, conocimientos y ganas de apostar por la vida, aunque cueste.

Y sobre todo, a mi madre. La mejor compañera que ha podido tener Papá durante casi cincuenta años, la fuente de inspiración de su arte y el pilar sólido, sobre el que ha podido, hemos podido, alcanzar tanto.

Decía Silvia Murias, cómo, Angel y María Jesús habéis estado presentes en su vida, como una parte muy importante de lo que ella es ahora. Siendo un referente como pareja, saliéndose del molde social de una manera maravillosa. Y sé que muchos los reconocéis en estas frases.

Mi madre ha vivido puertas para adentro la parte más difícil de este viaje, pero también hermosa en su intimidad, cuidando y cuidando, con miedo y siempre con esperanza. Sin perder la sonrisa y la capacidad de hacer las cosas como tienen que ser hechas, incluso las más pequeñas. Gracias mamá. 

En fin, no sé cuánto de la personalidad de mi padre está en mí, en nosotros. Pero me siento mejor esposo, mejor padre cuando recuerdo cómo nos guiabas con ternura, cómo querías a mamá y el espectacular proyecto que habéis construido juntos.

Nos toca ahora a nosotros ser transmisores de esa visión lúcida, abierta y generosa de un mundo que recompensa el trabajo y el respeto por todo y por todos. 

Y dentro de 100 años, algún sociólogo que busque entender la realidad de nuestro mundo entre siglos, encontrará Alsocaire, su blog, que prometo preservar, con cientos de textos lúcidos y afilados, se reirá con los comics del antihéroe Linkweak, disfrutará de poesías y dibujos, leerá los cuentos para pre-adolescentes y tendrá, de golpe, todas las respuestas.

 

 

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Mis palabras de agradecimiento por el Premio de la UICM

24 abril, 2019 By amarias 3 comentarios

El 23 de abril de 2019 la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid me entregó el IV Premio que concede esta prestigiosa asociación, que agrupa a la inmensa mayoría de los Colegios de la Comunidad de Madrid y a más de 300.000 profesionales.

El premio me fue entregado en el acto de Clausura del Día de las Profesiones, por la Consejera de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad, Engracia Hidalgo. Tengo que agradecer, desde la admiración por el excelente y bien trabado discurso de la ex secretaria de Estado,  una de las personas más brillantes del panorama político- que tuviera unas palabras elogiosas hacia mi persona, y que confesara haber entrado en este blog para conocer más detalles sobre mi. No solo eso: dijo haber pasado un rato muy entretenido, aconsejando a los asistentes que no lo conocieran que lo visitaran . Me quito el sombrero, admirada y admirable Consejera.

Estaban presentes en la mesa presidencial, los dos vicepresidentes de la UICM: el anfitrión, decano del Colegio de Arquitectos, José María Ezquiaga, y Miguel Angel Carrillo, que fue hasta hace poco tiempo el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos. En el público, se encontraban varios decanos y decanas de los distintos colegios profesionales, entre los que no faltaron la decana del Colegio de Ingenieros Agrónomos, Mari Cruz Díaz, y el decano del Colegio de Ingenieros de Minas, Rafael Monsalve, así como el decano del Consejo Superior de Minas, Angel Cámara.

Junto a los amigos, colegas que habían tenido la amabilidad de acompañarme en este acto, estaban mi esposa, mis hijos, una de mis hermanas con su pareja y… mis cuatro nietas.

A ellas dediqué mis palabras, trenzadas con el agradecimiento a la Junta directiva de la Unión, que decidió concederme el galardón por unanimidad, según se leyó en el Acta de adjudicación. Advierto que no leí lo que tenía preparado, sino que, dada la poca luz que llegaba al atril (y a mi deteriorada vista, que me obliga a llevar gafas, que perdí hace unos días y tengo pendiente de sustitución), tuve que improvisar.

Este era el texto original.

«Queridas autoridades, amigos y colegas de la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, familia.

Estoy profundamente agradecido, honrado y abrumado, ante esta distinción de gran prestigio, como revelan mis antecesores en este Premio. Se me indica que me fue concedido por mi labor en defensa y difusión del trabajo de los Colegios profesionales y de la Unión Interprofesional en particular.

Si quienes han decidido que era merecedor de este galardón han estimado que reunía méritos suficientes, no voy a entrar en contradicción con ellos. Solo diré que cuanto pude hacer y me propongo seguir haciendo por la colegiación y la profesionalidad no lo hice porque aspirara a que  tuviera jamás ningún reconocimiento por ello.

Ha sido una agradabilísima sorpresa que se reconociera, por una organización tan valorada, activa y plural y que abarca profesiones muy diversas, mi contribución a reforzar algo en lo que creo profundamente, que es la fuerza de la unión profesional, conseguida desde la colaboración y el empuje de profesionales de las más variadas disciplinas. Una fuerza dirigida, no a un propósito egoísta, sino al propósito de impulsar esta Comunidad de Madrid, base de la realidad de España, mejorando la cualificación del país y aprovechando en beneficio común las experiencias sectoriales.

Me acompañan mis nietas, Carlota, Sofía, Alejandra y Claudia y quisiera decir unas palabras dirigidas especialmente a ellas y por extensión, a todos los que serán, dentro de quince o veinte años, protagonistas. Las mayores tienen ocho años y las dos menores, seis. Así que me planteo qué puedo decirles a ellas pensando en el momento en que, ya entradas en la veintena, inicien su vida profesional o estén terminando sus estudios.

Sabéis, queridas nietas, que me gusta contar cuentos, e inventar historias. Creo que alguna vez os habré hablado del gigante Tur Tur, que aparece en un cuento de Michael Ende (“Jim Botón y Lucas el maquinista». Era un gigante muy particular, un gigante aparente, puesto que cuanto más nos acercábamos a él, más pequeño parecía.

El mundo está lleno de gigantes Tur Tur. Son personas que se adornan con muchas plumas y falsos títulos y parecen magníficos cuando se ven desde la distancia, por lo que ellos mismos nos cuentan, pero en la proximidad resultan anodinos, muy podo interesantes.

Si me admitís un consejo, no os asustéis ante ningún gigante, y acostumbraros siempre a mirar de cerca a las personas con las que os encontréis. Así podréis valorar su verdadera importancia, su dimensión real. Y os puedo aconsejar que, si os encontráis con un gigante de verdad, que los hay, una persona con capacidad de crear, de ser un buen maestro, formar grupo, y generar ilusión y fortaleza, arrimaros a él y si podéis, auparos sobre él. Decía Ramón y Cajal, que obtuvo en 1906 el premio nobel de Medicina, que ese es un premio muy importante, que había llegado lejos porque había sido transportado a hombros de gigantes.

Llegad lejos. Pero si os faltan las fuerzas, sentíos felices al ayudar a que otros, los mejores, lleguen lejos.
El futuro, visto con los ojos de un abuelo que ha vivido ya mucho y que está un poco cansado, no parece muy fácil. Nos pasa a los mayores. Se que a vosotras no os asusta el futuro, sino que, al contrario, os apetece estar allí. Tiempo al tiempo. Preparaos bien entre tanto, para disfrutar de ese futuro.

Nos encontramos entre profesionales, celebrando el Dia de las Profesiones y de los Colegios profesionales. Si no lo sabías, os lo digo ahora: una profesión es un empleo, u oficio por el que se percibe una retribución, es decir, dinero. Porque se necesita del dinero para poder vivir, sostener una familia, disfrutar de un nivel de vida satisfactorio.

Aquí están representados más de 30 Colegios, aunque tengo que advertiros que hay varios cientos de títulos que se pueden obtener en las Universidades españolas. Cuando yo entré en la Universidad, no existían la mayoría de ellas, y muchas de las que había no se podían estudiar en la región donde yo nací, que sabéis que era Asturias. Hoy hay cientos de Centros Universitarios y, además, se puede estudiar teóricamente en otras Universidades de Europa y el título sería homologado, es decir, tendría validez en España.

Aunque puedo decir algo acerca de vuestras aficiones hoy – a una le gusta el dibujo, a aquella escribir poemas y cuentos, a otras leer, tocar un instrumento o hacer teatro-, no tengo idea de la profesión que os permitirá en ese futuro, vivir de vuestro salario y proporcionaros la satisfacción de hacer algo útil.

Se me hace difícil pensar que, dentro de un par de décadas, es decir, veinte años, no haya médicos, abogados, ingenieros, economistas, químicos, sicólogos, farmacéuticos, …Repaso la lista de las profesiones que forman hoy la Unión Interprofesional y me entran dudas sobre la posibilidad de que algunas subsistan, amenazadas por el avance de la robótica, las tecnologías de la comunicación, el manejo masivo de información. ¿Cómo serán los abogados o los ingenieros de vuestro futuro? ¿Trabajarán desde sus casas, se relacionarán con máquinas o con seres humanos y de qué manera? ¿Serán necesarios y para hacer qué cosas?

Si miro desde la perspectiva de que las profesiones deben servir para conseguir un empleo remunerado, tampoco tengo claro lo que sucederá. Es decir, lo veo oscuro. ¿Habrá trabajo para todos y un buen trabajo?

Lo que si tengo claro es la importancia de la educación, de la buena educación. La responsabilidad hoy de los mayores es que a los niños y jóvenes se os eduque bien, no solo en valores, sino también en conocimientos útiles, con buena base.

Cada vez será mayor la exigencia para ser un buen profesional, y muy difícil llegar a ser un profesional de éxito. La competencia será muy fuerte y el trabajo que uno desearía puede que escasee y la necesidad de formación para conseguirlo y mantenerlo será continua: Posiblemente la vida laboral se acortará en tanto que, sin embargo, las personas vivirán cada vez más, por lo que las necesidades de cubrir el tiempo de ocio serán mayores, pero también lo serán las opciones de cultivar el lado más personal del ser humano, lo que nos hace sensibles, inteligentes, curiosos. Y poder compartir ese sentimiento.

Si miro a lo que conozco mejor, las profesiones técnicas estarán cada vez más interrelacionadas con el medio ambiente, la biología, la medicina y las tecnologías de comunicación y robótica. Habrá -en gran medida, los hay ya- ingenieros biólogos, economistas técnicos, especialistas en humanización y robótica, físicos que también hayan estudiado medicina, ingenieros ambientales que también sepan aplicar el derecho.

En el cuento de los tres cerditos, supongo que la profesión del cerdito que hizo la casa más resistente y que el lobo no fue capaz de destruir era arquitecto, o ingeniero. Me pareció siempre injusto que sus hermanos a los que les gustaba la música o la danza no fueran bien tratados en el cuento. Creo que lo mejor hubiera sido que, desde el principio, hubieran trabajado los tres juntos y, además de hacer una casa sólida para defenderse de los peligros y protegerse del mal tiempo, disfrutaran bailando, tocando instrumentos o leyendo poemas todos unidos. Porque la unión hace la fuerza. Y la Unión profesional da mucha fuerza..

El futuro de la humanidad tendrá que ser mejor, o no será. Deberá ser maravilloso, y tendrá que ser igual de maravilloso para todos. No se dónde viviréis cuando seáis mayores y fundéis vuestra propia familia. Seguramente, algunas no os quedaréis en España. Europa no será seguramente el lugar apacible y seguro que ahora es y el centro de decisiones y poder se habrá desplazado hacia otras áreas. No quiero pensar en ello, pero posiblemente habrá habido nuevas guerras y disputas por el agua, los minerales, los alimentos o la posesión de la tecnología. Ojalá que podamos evitarlo.

Pero quiero detenerme en lo positivo. Llevaréis un reloj en la muñeca que no solo servirá para decir la hora que es, o lo que habéis dormido la noche anterior o durante toda la semana o las calorías consumidas o el camino recorrido, como este que ahora llevo. El reloj os dará mucha información sobre vosotros, y servirá también para relacionaros con vuestro sistema de salud, para saber cómo estáis, cómo o dónde están vuestra familia y amigos y cómo se encuentran. Servirá para recibir todo tipo de avisos y noticias, comunicaros con el resto del mundo, con los aparatos electrónicos y robots de vuestra casa y vuestro lugar de trabajo y, en suma. ayudar a vuestra felicidad.

Hace un par de años, pedimos a los niños de varios colegios de Madrid, desde la UICM, en el Comité de Medio Ambiente, que dibujaran cómo veían el futuro. Eran niños de vuestra edad hoy y demostraron, como no podía ser de otro modo, que tenían mucha imaginación. Había en sus dibujos, edificios muy pero que muy inteligentes, aviones y autobuses movidos por energía solar o eólica, helicópteros para uso particular que se podían plegar como un paraguas, parques y zonas verdes impolutas y sus dibujos expresaban una gran concienciación ambiental, para no ensuciar el ambiente. También había dibujos que trasladaban la preocupación por ese futuro. Algunos niños dibujaron un mundo dominado por los robots, deshumanizado.

Y ahí quiero llegar, para terminar. Sea cual sea la profesión que elijáis, no dejéis nunca de ser honestos, creativos, críticos y leales. Ayudad a los mayores, vigilándonos, a que respetemos el planeta, seamos más solidarios, ayudemos más a los que lo necesitan. No dejéis jamás de utilizar la filosofía, no descuidéis nunca la ética. Amad las artes, la literatura, la poesía.

Y, sobre todo, evitad admirar a quienes manejan el martillo. Vosotras sabéis quién es el mozo del martillo, porque es el protagonista de un cuento que os conté otras veces. El mozo del martillo consiguió el primer premio en un concurso que se había convocado para premiar a quien fuese capaz de crear o hacer algo que asombrase a los demás. Este muchacho, que era un rebelde y estaba un poco loco, destruyó con su martillo la obra que iba a ser premiado, de un gran artista de la ciudad. Causó la máxima conmoción, y de acuerdo con las instrucciones del concurso, hubo que darle el premio.

Queridas autoridades, queridos colegas, querida familia. Gracias por estar aquí en este acto tan emotivo para mí. Gracias a la UICM por este galardón. Y prometo seguir trabajando, mientras me quede resuello, por mejorar el futuro de las profesiones, que es parte sustancial de nuestro futuro.

El de todos. Y, sobre todo, el de los más jóvenes, a los que tenemos que ayudar, con trabajo, educación y ejemplo. a preparar la plataforma que les proyecte hacia él de la forma más satisfactoria. Gracias también por vuestra atención.»

Hasta aquí, el texto que tenía dispuesto. La alocución fue más breve (miraba a mis nietas, muy atentas a mis palabras, y no quería cansarlas ni cansar a la audiencia). Pero el sentido básico quedó expresado y, por lo que me comentaron muchos asistentes, compartido y apreciado.


La bisbita ribereña alpina (anthus spinoleta spinoleta)  es un ave de regular tamaño (dentro de las paseriformes), con un peso de hasta 23 g. Se la distingue de la bisbita común (anthus pratensis) por el tamaño (es más grande) y por el hábitat, que en el caso de la ribereña alpina corresponde a áreas montañosas. El vientre, además, está densamente rallado hasta el vientre, que en su prima pequeña es blanquecino. Las pates,  unas uñas traseras conspicuamente largas.

Esta bisbita, fundamentalmente migradora, fue fotografiada en Pola de Allande, en una de sus hermosas montañas, en el mes de julio. Quizá había decidido quedarse allí, seducida por el paisaje y la buena alimentación, consistente en semillas, insectos, gusanos, arácnidos. etc.

 

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