Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de geriatría

Cuento de verano: El tercer vuelo de la paloma

5 septiembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Para la completa comprensión de la historia, este cronista deberá empezar recordando que, cuando Hänsel y Gretel se perdieron en el bosque en el que, mientras su padre talaba árboles, habían sido autorizados para recoger fresas para su madre, una paloma tuvo una intervención muy, pero que muy singular.

Ella fue la que, cuando salió la luna en la noche oscura de la desesperación de los infelices, habiendo prometido que les guiaría a la casa de sus padres, les condujo por el contrario hasta la casita de chocolate en la que moraba una anciana que, después de permitir que los niños se pusieran morados de productos azucarados, desenmascaró su aviesa naturaleza: explotadora del trabajo infantil -ordenó a Gretel que limpiara la casa y cocinara sin parar para su hermano- y canibalismo. (Este último, por cierto, desinformado, ya que la pérfida utilizó el supuesto engrosamiento del dedo meñique de Hänsel como índice general de su engorde, error inexcusable, ya que, en opinión técnicamente fundada, esos tejidos musculares tienen escasa grasa, situación que, por lo demás, hubiera hecho innecesario que el pequeño le presentara huesos de pollo para desanimarla del avance del régimen de engrosamiento que tenía como objetivo conducirlo a la olla con mayor sustancia).

La misma paloma, después de que los niños consiguieron liberarse de su secuestro (de aquella manera tan traumática para sus tiernas mentes infantiles), apareció una segunda vez, indicándoles que «Ahora, sí os guiaré a la casa de vuestros padres», lo que, en efecto, hizo en esta ocasión, auxiliada por el cisne de otra historia excelente, que conocemos como El Patito Feo.

Curioso por conocer lo que había sido de los niños, he investigado algo. Después de un período de tratamiento sicológico, Hänsel y Gretel, obtuvieron una beca del Estado bávaro, y obtuvieron ambos, con honores, el título de bachiller superior. Hänsel terminó la carrera de medicina, y se especializó en geriatría en Estados Unidos, y, más concretamente, en los tipos de demencia senil que derivan hacia formas malévolas de la personalidad. Es propietario en la actualidad una clínica concertada en Madrid, junto a otros personajes de cuento, toma y daca.

Gretel pertenece al grupo de los verdes (Die Grünen), del que fue uno de sus líderes hasta hace poco, en que tuvo que abandonar las actividades públicas debido a su diabetes, ya muy avanzada. Tiene una diplomatura en alimentación natural, que nunca ha ejercido. Vive en Alemania, en pareja con una compañera; no han adoptado hijos.

Los dos hermanos no se han visto desde hace años. Creo haber detectado que han surgido algunas desavenencias entre ambos, derivadas del reparto de los derechos de autor de su truculenta historia, en el que no se han puesto de acuerdo, pues cada uno reclama la parte protagonista.

Cuando contacté con Hänsel, ofreciéndole la posibilidad de un reencuentro ante las cámaras del Programa de TV «Restañando heridas del pasado», declinó, alegando que su prestigio como galeno no le permitía propiciar tales mascaradas, amén que el distanciamiento con Gretel era solo aparente.

Estaba ya cerrando el capítulo de mi investigación, cuando se me apareció la paloma. Reconocí, por su forma de volar, que era la misma que ilustraba el cuento que tantas veces había leído.

-Me equivoqué. Se equivocó la paloma -dijo, utilizando una forma impersonal, que me recordó unos versos de Rafael Alberti que popularizó en su momento Juan Pardo, y que tenía olvidados-. Por ir al norte fui al sur, por el trigo fui al agua; creyendo ir a casa de los padres de los niños, les conduje por error a la casa de la anciana del bosque. Pero no fue por mala intención. Eso debes dejarlo claro en tu relato. Yo no soy una paloma mensajera, no tengo sentido de la orientación. Soy como me ves, blanca. Soy la paloma de la paz.

La vi tan sincera, tan arrepentida de aquel error, que le propuse, como compensación para todo lo que nos había hecho sufrir a los niños de todo el mundo, y, en especial, a las especialmente sensibles criaturas españolas de mi época, que, dadas sus virtudes maravillosas, nos dedicase, como amigos desde la infancia de Hänsel y Gretel, un tercer vuelo:

-Sácanos de aquí. Sácanos de este pozo en el que estamos. Guíanos sobre cómo salir.

La paloma de la paz me miró fijamente y se fue, por supuesto, volando.

-Veré lo que se puede hacer.

Eso dijo. Espero con los dedos cruzados que esta vez no se eqivoque.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: anciana, angel arias, canibalismo, cuentos de verano, geriatría, Gretel, Hänsel, meñique, paloma, paloma de la paz

Eutanasia para pobres

28 enero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Que se mueran los viejos. Pronto. El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, para escándalo de la hipócrita sociedad contemporánea ha expresado su fórmula para aligerar las cuentas públicas de Japón.

Naturalmente, no lo ha expresado tan crudamente, porque aún no estamos preparados para asumir la valiente propuesta. Su propuesta para reducir el déficit que dificulta la recuperación económica del país más eficiente del planeta, apunta a agujeros presupuestarios concretos: Sectores improductivos, no rentables.

En la cúspide del despilfarro de una sociedad condescendiente con los débiles, se encuentran los pacientes terminales, especialmente, los viejos sin posibilidades de recuperación, que son mantenidos vivos con caros tratamientos en hospitales del Gobierno. Esa «gente del tubo» ha agotado su derecho a vivir.

Reabrir la caja de Pandora de la eutanasia activa, aunque se haga solo para cerrarla de inmediato y pedir disculpas por la osadía, incluso avergozándose por el revuelo causado, es algo que suena a provocación: es… valiente, pero es intolerable,

En esta zona del planeta en donde mantenemos los principios éticos incólumes, ni nos lo planteamos. Tenemos principios inquebrantables.

Cuidamos a nuestros ancianos: Nadie se muere de hambre entre nosotros. Vigilamos las calles para que los sin techo no pasen frío: les damos mantas y caldo caliente, cuando los encontramos vivos… lo que, desgraciadamente, no siempre es posible. Ofrecemos a la mayoría, pensiones que garantizan su subsistencia; tampoco es tan complicado, porque vigilamos los precios de la cesta de la compra: una barra de pan puede adquirirse por 30 céntimos, el kilo de pollo entero se compra por 3 o 4 euros y eso mismo cuesta un kilo de sardinas o mejillones: comida variada, rica en proteínas.

Atendemos a lo que conviene a la satisfacción de estos amortizados, con gran esmero. Con poco más de 50 años, decimos a nuestros mayores, con los mejores modales, que ya no los necesitamos activos en nuestra sociedad. Ya han cumplido. Queremos que descansen, que vean la televisión (magníficos programas divulgativos, para que no les cunda el tiempo que les queda), que paseen y se relacionen con otros ancianos en esos magníficos Centros comunitarios que llamamos De Día, y que hemos creado específicamente para ellos, para que se cuezan en sus salsas; allí podrán leer todos los periódicos que deseen y muchas revistas con noticias sociales imprescindibles, y, si les apetece, los fines de semana, hasta podrán escuchar en ellos la música que les gusta, la que encandilaba a sus padres, ¡y bailarla!.

Puede que no tengamos tiempo para visitarlos en la vieja casa familiar, con frío y goteras, por la que pagan una renta irrisoria (¿qué querrían, que los mandemos a una clínica geriátrica, con el precio que tienen?), pero les hemos conectado a un servicio de ayuda inmediata, que en caso necesario los llevaría con urgencia al hospital comarcal. Funciona incluso aunque no tengan teléfono, que, en general, hemos dado de baja, pues a los ancianos no les gusta hacer llamadas y no reciben ninguna.

Es cierto, en fin, que los viejos nos cuestan mucho dinero, y que tendríamos más capacidad de gasto para otras cosas si no fueran tan longevos y, siendo longevos, como mal menor, mantuvieran facultades de autonomía suficientes para asearse, vestirse y no darnos la lata.

Pero así son las cosas. Porque somos sensibles ante la desgracia ajena y sabemos responder a las muchas dependencias a que nos obliga nuestro sentido del deber. También son una carga los parados, desde luego, al menos cuando tenemos que cubrirles su período de prestaciones sociales. Ah, sí y dedicamos mucho dinero para que los hijos de los pobres puedan estudiar algo; con buenos profesores, muy motivados éstos por sus sueldos adecuados y horarios cómodos.

También, por obligación constitucional, atendemos a todos por igual en hospitales con magníficos equipos, -físicos y humanos, y hasta divinos-, que apenas tienen nada que envidiar a los que están disponibles en centros privados, a los que, por inveterada costumbre, suelen seguir yendo los ricos, sin advertir que, en no pocos casos, el personal sanitario es el mismo (y, aunque esto debería comprobarse, las malas lenguas dicen que incluso el horario coincide).

Pero hay que tener paciencia y saber encontrar el  lado bueno. Ancianos, pobres, enfermos, parados, son una rémora necesaria, un contraste, para que luzcamos mejor los jóvenes, sanos, activos, guapos.

Es un alivio no encontrarse en ninguno de esos grupos de miseria.

Publicado en: Sociedad, Uncategorized Etiquetado como: ancianos, centro de día, ética, eutanasia activa, geriatría, justicia, responsabilidad, sanidad, solidaridad

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May