Que algo falla, seguro: la brújula no marca fiel el rumbo,
en el carcaj no van las flechas adecuadas para el arco,
o, para talla mortal, fines inmensos son cuantos abarco.
Si por audaz me aventuro, no solo es que no venza, es que sucumbo.
Así que, del amor desnortado, inerme, hoy dando tumbos,
en océano convertido el paraje que ayer tuve por charco,
a cada paso temo entrar en largo viaje con un petate parco
y, caído al saltar, sirvan de mofa, viéndolos mojados, mis gayumbos.
Cruel es sentir que suponga un lastre, sin motivo, la destreza;
que sometida a castigo, ceda, inapetente y ayuna de bocado,
presa entre locura y razón, mancillada en dudas, mi cabeza.
Sin protección de los dioses, de poco servirá poner cuidado,
por lo que, viéndome así, compañera, no juzgues con dureza
que por no causarte más daño, prudente, te haga a un lado.
(@angelmanuelarias, abril 2015)
Versión corta del mismo poema:
Que algo falla, seguro: el fiel no marca el rumbo,
en el carcaj faltan flechas para el arco,
o, mortal, fines inmensos son cuantos abarco.
Si audaz aventuro, no venzo; es que sucumbo.
Del amor desnortado, inerme, dando tumbos,
por mar el paraje que ayer tuve por charco,
temo muy largo viaje para petate tan parco
y que, caído al saltar, se mojen mis gayumbos.
Sirve de lastre, cruel motivo, la destreza;
cede, inapetente y ayuna de bocado,
mancillada en las dudas, mi cabeza.
Sin los dioses, de poco servirá poner cuidado,
por lo que, compañera, no juzgues con dureza
que por evitarte el daño, te haga a un lado.
(@angelmanuelarias, abril 2015)

