Al socaire

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Archivo de 2017

En el primero de mayo de 2017

1 mayo, 2017 By amarias 1 comentario

Acabo de escuchar declaraciones de representantes sindicales explicando las razones por las que se convocan los actos para hoy, 1 de mayo de 2017.

Debo indicar, en primer lugar, que desde que se empeñaron en realizar apariciones conjuntas los secretarios generales de UGT y CCOO, en una representación que parecía la versión seria de los episodios cómicos de Tip y Coll, ando perdido en valorar las diferencias entre ambos sindicatos. Se que no servirá de nada, pero mi sugerencia es que unan las fuerzas que les queden, de una vez, y dejen de hacer pantomimas de resistencia obrera.

En este primero de mayo de 2017, tanto los que tienen la suerte de mantener su puesto de trabajo, como los que no lo tienen; lo mismo los estudiantes que andan preparándose para torear en un futuro de lo más incierto con enseñanzas dirigidas, en su gran mayoría, por indolentes o desorientados profesores; igual que los autónomos y pequeños empresarios que no tienen idea de cómo llegarán a final de mes y que trampean para pagar las cuotas de la seguridad social o los impuestos de actividad; tanto los que limpian culos y hacen camas en sus casas o en las ajenas, e incluso los que creen que están trabajando en una empresa solvente que resistirá a cualquier crisis, y hasta, si me pongo a elucubrar, y hay alguno (que pido a los dioses que los haya), los empresarios que se juegan su patrimonio e hincan a diario los codos y el magín para sostener una empresa que los demás juzgan sólida pero que ellos saben bien cómo tiene los pies,

a todos ellos, les digo:

Basta ya de preocuparse por la corrupción del tres por ciento y de esos centenares de chorizos que se han enriquecido mintiendo tan burdamente y que no supieron ocultar sus miserables trapisondas. Basta ya de llevarse las manos a la cabeza por el deterioro de la calidad de la sanidad, de la enseñanza y, por ser más claro, de todos los servicios, públicos y privados. Basta ya de pretender que no sabíamos lo que bien sabemos y supimos, y esperar, mirando estúpidamente la pantalla, que un delator, despechado que no arrepentido, combinado con un juez normal que no brillante, levante pruebas indiciarias para movilizar a la policía judicial o a la guardia civil hasta la casa de un politicastro o un falso gerente para romperle en pedazos la calma de su madrugada; basta ya…

Tenemos un gravísimo problema colectivo. Y es que no sabemos qué hacer que sea eficaz y no falaz o fantasioso, ni a dónde dirigir nuestras fuerzas ni nuestra economía más allá del próximo rellano. Claro que «el desarrollo de la economía pasa por el talento y una estrategia a largo plazo» (titular de El País del viernes, 28 de abril de 2017, para dar las claves de una conferencia internacional de economía humanística, «de vuelta a lo básico»). Para lanzar tales propuestas no hace falta reunir a cabezas supuestamente laureadas con las virtudes de las mejores ideas y experiencias.

Ni siquiera me parece tan importante aumentar los impuestos a las pocas empresas que obtienen beneficios, y  estoy en desacuerdo con tocar los gravámenes o tasas de cualquier tipo, con solo la intención recaudatoria. No. Lo importante es saber en qué se van a dedicar los dineros, y si servirán solo para tapar agujeros provisionalmente o actuarán de acicate para renovar la actividad en sectores con futuro.

Pero esos temas serios y profundos no se resuelven en debates abiertos, ni en manifestaciones de descontentos, ni en parlamentos en donde los teóricos representantes de un pueblo desinformado y colectivamente indolente se tiran piedras a las cabezas y están más preocupados de su imagen y de lo que tienen entre las piernas que de los millones de familias que no tienen trabajo, o lo van a perder, o no deben creerse (y no porque lo diga yo, sino porque cualquiera ha de saber que no estamos solos en el mundo) que en el turismo y en la exportación de productos agrícolas y bienes intermedios está la salvación y el futuro que nos sostenga,  oxímoron de una panacea que está, obviamente, en la agenda teórica de todos los países y regiones que no tienen más cosas que ofrecer.

Venga, pónganse a trabajar. Lo siento, en esta invitación no caben todos. Solo muy pocos, porque hay que evitar cualquier tipo de ruido, opiniones que ensordezcan en lugar de aportar. Se necesitan personas con experiencia, conocimiento, libertad de pensamiento, ayunos  de rémoras y limpios de ideología reaccionaria.

Hay mucho que hacer. Es una tarea no remunerada, y las propuestas que resulten no serán todas satisfactorias ni aceptables. Pero saldremos de este tremendo vacío de ilusiones, de esta caspa de obsesión por cazar corruptos de medio pelo (los peces gordos se escaparán siempre) y ahuyentar fantasmas del pasado, de muertos ya bien muertos.

Jóvenes, os va en ello ni más ni menos que la felicidad futura.


Los mirlos o tordos, como casi todas las aves, son territoriales, aunque normalmente bastan los sonidos y cantos que emiten para hacer desistir a sus congéneres de adentrarse en el territorio dominado por una pareja o ya preparado por un macho para asentarse en él con la elegida al ritmo de su reloj natural.

A veces, la densidad de población ofrece vistosas batallas entre machos, incluso entre aves tenidas por pacíficas. Estos dos representantes encelados del sexo masculino se enzarzaron en una disputa -nada reglada- por el ánimo de una hembra que, en esta foto, está fuera de encuadre.

 

Publicado en: Actualidad, Sindicatos, Sociedad Etiquetado como: corrupción, día del trabajo, mayo, paro, primero, sindicatos, trabajo

Mi conferencia en el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo

30 abril, 2017 By amarias Deja un comentario

  • El 4 de mayo próximo, a las siete y media de la tarde, pronunciaré una Conferencia sobre el tema «Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia». Será en la sede del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo, calle Asturias 2. La entrada es libre y, finalizado el coloquio, se servirá un vino español.
    El título puede parecer a primera vista, complejo, teórico, o ambiguo. El contenido de mi charla, puedo adelantar, será conciso, fundamentado y… provocador.
     
    Analizaré las actuaciones que, en mi opinión, debe abordar Asturias para crear puestos de trabajo y contribuir al mantenimiento del nivel de bienestar. O, al menos, para que no se deteriore más.
    Estáis todos invitados. Y si difundís la conferencia a vuestros amigos que puedan están estar interesados, os lo agradezco aún más. Necesitamos, entre todos, abrir la manzana de la ignorancia, la rigidez conceptual y el miedo a decir la verdad, confiando en que las soluciones vendrán por sí solas.

http://www.coimne.es/cgi-vel/ctrlweb/VINCULO-W-COMUNIC.BUS?COMCOD=718

 

 

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: Arias, Asturias, COIMCE, conferencia, desarrollo regional, entrada gratuita, ingenieros de minas, Oviedo, propuestas

Sonetos escritos en el Ramón y Cajal

30 abril, 2017 By amarias 1 comentario

Esta semana que hoy termina tuve que someterme en el Hospital Ramón y Cajal a una operación quirúrgica, y estuve hospitalizado tres noches. La corta estancia prueba que no se trató de una intervención muy compleja, aunque aún ando con la mosca detrás de la oreja de que la combinación de saber hacer, cirujano, paciente, azar y naturaleza hayan obtenido el éxito deseado por los humanos participantes en el encuentro.

Sea como fuere, el mucho tiempo de vacío y el no dormir esos días, tuvo un efecto secundario, que fue escribir varios sonetos, de los que extraigo estos tres. El primero, está escrito a las siete de la mañana del día inmediatamente posterior a la operación; el dedicado al celador, en realidad, fue el  último, mientras mi colega de habitación esperaba que este funcionario apareciera, una vez recibida el alta algunas horas antes.

1.

A solas, desnudo, y harto dolorido,
veo pasar el tiempo como un lujo
y si rompe el silencio algún sonido…
no aportará​ a la noche paz o embrujo.

Conteniendo ayes, mi magín estrujo
para escribir dos líneas con sentido,
y tantas son las ganas con que empujo
el deseo de verme, aún yendo herido,

liberado de este cuarto de hospital
donde hago de paciente el cometido
que sin reparar que me siente bien o mal,

por volver a mi sitio preferido,
soy capaz de ocultar que estoy fatal
y copiar de alguien sano el parecido.

2.

(J) Oda al celador

Que lo público se hunde, es evidente,
y a Sanidad el trago más amargo
le toca soportar, siendo inocente.…
Falta dinero, cierto, y, sin embargo,

la ausencia de autoridad es muy patente.
No se sabe bien quién está al cargo
de qué; despreocupado hasta el gerente,
caído también en cómodo letargo.

Sin importar qué pueda creer la gente,
según la práctica y modos en vigor,
quien sufre el deterioro es el paciente,

y aunque vea moverse fiel observador,
como puta por rastrojo al residente,
manda en verdad allí, solo…el celador.

3.

En tierra de metáforas, doncellas,
sobreponed con cordura la emoción
si un poeta, una noche bajo estrellas…
os invitara a disfrutar de la ocasión

de ver brotar en sus jardines la pasión,
porque las veleidades dejan huellas
que entran con recatos en reacción,
sufriendo resistencias grandes mellas.

Recoged del vergel dulces fragancias
y del firmamento si queréis, centellas,
pero no os dejéis llevar a estancias

en dónde os obsequie con aquellas,
que siendo metáforas, aun rancias,
embriagan cual licores en botellas.

@angelmanuelarias

(De Sonetos desde el Hospital, 2017)


Esta graciosa y delicada ave que ilustra mi comentario poético es una cigüeñuela. Parece que está, como Narciso, contemplando su belleza en las tranquilas aguas dulces de la marisma, pero, en verdad -como podría suponerse- está alimentándose de pequeños crustáceos y larvas de insectos. Es un ave inconfundible, por sus largas patas rosado intenso que se dirían a punto de romperse, y su capa negra, contrastando sobre un cuerpo níveo.  La fotografiada, por su cabeza completamente parcialmente negra, es un macho. Las hembras la tienen completamente blanca.

 

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: celador, deterioro, hospital, paciente, Ramón y Cajal, residente, sanidad pública, sonetos

Estado social en deterioro (y 3)

17 abril, 2017 By amarias Deja un comentario

El proceso de deterioro del estado social no es específico de España, ya que tiene sus raíces en una maraña de interacciones comunes a todos los Estados occidentales, que el observador no condicionado puede detectar. La situación se puede resumir con pocas palabras: el período de bonanza sirvió para generar posiciones de bienestar que el reajuste de las economías haría imposible mantener, al menos en una o dos décadas. En mi opinión, sin embargo, la incorporación de nuevos elementos de interferencia aumenta el riesgo de que el equilibrio no se recupere nunca, ya que para superar la crisis e impedir que se convierta en sistémica, habría que apelar a una coordinación internacional, lo que resulta pura fantasía especulativa.

Varios son los puntos de preocupación, algunos de los cuales ya he tenido ocasión de exponer en estas notas. A escala local, los modelos de desarrollo que se venían utilizando por las regiones, están provocando graves grietas sociales y económicas. Las han causado ya, pero la situación no se ha estabilizado, y sigue su caída. Como resultado, la clase media, en la que se había hecho descansar el principal logro de las democracias avanzadas, se está rompiendo en decenas de compartimentos. Esta división es dramática, porque se generan nuevos compartimentos estancos de los que no parece posible salir, al menos hacia arriba, ya que solo tienen vía de salida hacia abajo de la escala socioeconómica.

Estos «supervivientes» de la economía, faltos de capacidad de ahorro, condenados a subsistir consumiendo todo cuanto ganan con un trabajo infravalorado, en el que ambos componentes de la pareja -si es el caso- deben contribuir, son zombies de la economía del bienestar. Jamás alcanzarán el nivel de vida de sus progenitores, sus posibilidades de ascenso en la pirámide laboral son prácticamente nulas, y dependen hasta limites de explotación inconcebible, de las decisiones de sus empleadores, temiendo en todo momento perder su puesto de trabajo.

Si recordamos el esquema que las regiones habían adoptado como fórmula salvadora para generar empleo y riqueza en el último cuartil del siglo pasado, los elementos que se habían puesto en valor eran, fundamentalmente, dos:

1) por una parte, se lanzó oficialmente el mensaje de estímulo y, al menos como promesa, de apoyo parcial, a la creación de nuevas empresas, surgidas del autoempleo o de pequeños inversores. Se trataba, se dijo,  de regenerar el tejido industrial desaparecido o gravemente deteriorado por la crisis, y se animó a la generalidad de los ciudadanos, que, en su inmensa mayoría, por supuesto, jamás se hubieran planteado convertirse en empresarios, a que dedicaran su capacidad de ahorro y endeudamiento a iniciar emprendimientos. Se creó así un falso e inestable tejido de empleo y dedicación de recursos con negocios para los que se necesita poca o ninguna capacitación (bares, peluquerías, mercerías, etc.), que, por supuesto, acabaron fracasando en buena parte. Polígonos industriales vacíos, espacios comerciales que «se traspasan» o en permanente «liquidación total» pueblan buena parte de los espacios dedicados a negocios fallidos.

2) Por otra parte, se confió en que la implantación de un par de empresas nuevas, para las que no se regatearon recursos públicos, filiales o participadas de grandes grupos internacionales, sirvieran de germen a una estructura de alto valor añadido y nueva tecnología, como base de activación para el nuevo desarrollo tecnológico que sustituyera a las empresas en crisis. Esos teóricos nuevos gigantes tecnológicos tampoco han cumplido , a su nivel, las expectativas, y se llevaron consigo la parte de león de ls subvenciones y lo mejor de las ilusiones de desarrollo, significando, por otra parte, su fracaso, total o parcial, que subsistieran las necesidades de mantener estructuras obsoletas, allí donde se concentraban sectores afectados por la crisis industrial.

El mimetismo se complementaba con la incorporación de nuevas ofertas de formación técnica, preferiblemente al más alto nivel académico. Todas las regiones quisieron tener sus centros de innovación, sus Universidades tecnológicas, etc. Proliferaron en poco tiempo un maremágnum de centros universitarios que, al haber crecido en proporción inasimilable, lanzaron al mercado laboral a miles de egresados con deficiente calificación y, sobre todo, con exigencias de empleabilidad sin relación con sus capacidades reales y, aún más lamentable, con desconocimiento del papel que un universitario debiera desempeñar en la sociedad bien organizada.

El modelo podría tener atractivo teórico, pero adoleció de los fuertes pilares que hubiera necesitado para sostenerse y crecer. Las empresas multinacionales que se implementaron en las regiones, rara vez consiguieron entroncarse con los centros universitarios, se llevaron, en el mejor de los casos, los mejores egresados a sus plantillas y, por supuesto, crecieron solo lo justo, o acabaron cerrando sin otra explicación que el cambio de coyuntura. Estuvieron y están siempre dispuestas a relocalizarse allí donde la mano de obra más barata, las subvenciones, o un mercado más amplio, ofrezcan ventajas. Los pequeños empresarios ocasionales han perdido, en no poca medida, sus ahorros y están fuertemente endeudados, una vez que han comprobado que su restaurante, cafetería, tienda de regalos, de ropa, etc., no da para vivir. Una gran  mayoría de jóvenes con título universitario muy aparente han debido aceptar trabajo como mileuristas o deambulan sin rumbo entre oposiciones, desánimos o el señuelo de irse al extranjero donde serán mejor valorados.

Y no en último lugar, como restos del momento de bienestar y de la nueva concepción implementada de lo que es la satisfacción, las sociedades han incorporado, como «fuerza laboral» a millones de inmigrantes, que ocupan los puestos aparentemente más bajos de la escala social -atención a ancianos y niños, servicio doméstico, celadores y porteros, dependientes de comercio, etc.-, que se unen, también, a nuevos comerciantes de cercanías igualmente extranjeros, que ofrecen productos de necesidades básicas, y que han desplazado a las antiguas «tiendas de la esquina» (tiendas de todo a cien, fruterías y abacerías, comercios de ropa de muy baja calidad, etc.).

No quiero cerrar estos comentarios sin exponer un mínimo mensaje de esperanza. Es imprescindible revisar el modelo de coordinación regional y atender de manera conjunta a la necesidad de competir en un mundo global, que no quiere decir globalizado. La necesidad de atender, ante todo, a las necesidades propias, ha vuelto la mirada pública hacia la autarquía y la protección de las barreras arancelarias o el apoyo a la industria nacional. Es peligroso, desde luego, y preocupante, advertir cómo el país más rico de la Tierra activa su industria de defensa y vuelca el interés de la ciudadanía hacia la protección de los mercados interiores.

La solución a largo plazo para España no puede venir del turismo, que es incapaz de generar estructuras sólidas a medio plazo, en un país desarrollado. Debemos aprovechar la coyuntura de que los países que pueden ser alternativa real  a las corrientes turísticas estén en guerra o sean incapaces de garantizar la seguridad a los viajeros. Es una situación efímera, que, de considerarse como solución a largo plazo, generará una nueva burbuja explosiva.

Detener el deterioro del estado de bienestar exige una eficaz coordinación de recursos, que evite su despilfarro, aunque lo más importante es promover nuevas vías estables y duraderas de actividad que sustituyan a las que se van cayendo por los avances tecnológicos. El modelo socio económico necesita, no solo disminuir el número de demandantes de prestaciones, controlar los desajustes entre solicitantes y oferentes de fuerza de trabajo para suplir las carencias de servicios (asistenciales, o no), sino, sobre todo, generar la estructura productiva que pueda sostenerlo y, por tanto, permitírselo.


Los machos de patos azulones parecen ser mayoría en relación con la población de hembras y, con frecuencia, se enzarzan en peleas que van más allá de simples demostraciones de fuerza. En los lagos, estanques y estuarios, no es raro ver a grupos de «solteros», aparentemente pacíficos. Cuando se acerca una hembra, las disensiones se convierten pronto en evidente, y tratan de seducirla con exhibiciones bélicas.

Los azulones que ya tienen pareja la defienden con ardor, no dejando que se acerquen otros machos, manteniendo la cabeza muy alta mientras ella sumerge la suya para alimentarse. Cuando el macho se anima a probar su bocado, y otros andan cerca, y supongo que la hembra aún está en celo, no dudan en probar suerte, situación que, para evitar otros momentos embarazosos, suele romperse con un cambio de aires de la pareja primigenia, volando juntos -el macho siempre a la zaga- a otro lugar más tranquilo.

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César Pérez de Tudela habla de montaña y metafísica.

31 marzo, 2017 By amarias 1 comentario

La vida de César Pérez de Tudela parece una película. Nacido en 1940, los que éramos aún adolescentes cuando el escalaba montañas, y nos las explicaba, y las transformaba en espectáculo, le hemos convertido en un ídolo sin esfuerzo alguno. Era imposible no admirar a aquel atleta de relativamente corta estatura, que rivalizaba con éxito con gigantes austríacos, franceses o norteamericanos, dominando cumbres de aspecto terrorífico sin aparentar esfuerzo.

Pérez de Tudela es polifacético. Muy polifacético. Doctor en Derecho, periodista, notable dibujante, funcionario por oposición. Conferenciante, comunicador de excepción. Alpinista…

Hace unos dos años, cuando acompañaba a mi amigo Santos Castro a su enésima sesión de tratamiento de un cáncer que le llevaría -lamentablemente- a ser temprano habitante del país de los recuerdos, saludamos a César, que nos informó, con el tono de quien se va de excursión, que él también estaba combatiendo el tumor. «Hay que tomarse las cosas con poesía», nos dijo. Desapareció casi instantáneamente, por un recodo de un pasillo del hospital, con velocidad de una extra-humana.

El 30 de marzo de 2017, invitado por el Club Español de Medio Ambiente, y presentado por su director, mi colega Guillermo Koerting, César Pérez de Tudela impartió una de las mejores conferencias -interesantes, divertidas- que escuché en mi ya larga vida de asistente a actos de muy diversa factura. No se cuál era su título, aunque creo que eso era lo de menos. Nos expuso, con base en transparencias de escalada, algo de especial valor: los fundamentos de su actitud ante la vida.

Nos obsequió con decenas de frases que glosaban lo que significó y significa para él «ir a la montaña» que: «no era un hecho deportivo, sino más bien…descubrir su trasfondo poético, místico. Entender la soledad. La montaña es lo más simbólico del medio ambiente, y en ella veo la necesidad de afrontar la dificultad con optimismo, admirar la belleza, que está allí, sin duda, pero también, el drama, la tragedia de la vida» (trato de citar textualmente algunos de los párrafos introductorios de su charla)

Me gustaría hacer una completa reseña de lo que dijo y, sobre todo, recoger, cómo lo dijo. El conferenciante tiene 30 libros publicados y multitud de artículos, entrevistas y reseñas de sus actuaciones como alpinista y como polemista, de los que internet da cuenta suficiente para enterarse con detalle de muchas cosas de su vida y de cómo se la toma.

Yo me leí algunos de esos libros, y estaba preparado para no dejarme impresionar por su facilidad de palabra, su memoria para recordar hechos y anécdotas, e, incluso, para disfrutar con su lenguaje irónico, a veces mordaz, siempre inteligente.

Comenzó César citando a LeónFelipe, y a su libro «El ciervo». «Tengo una gran admiración por los poetas», se justificó (y citaría luego a varios, entre ellos, a Miguel Hernández y a Antonio Machado, cuyos libros le acompañaron, según confesó, en más de alguna escalada en solitario).

 

El conferenciante nos confesó que estaba escribiendo una «Teoría general del fracaso», porque es «más amigo de los que fracasan que de los triunfadores», a los que César eleva a la categoría de campeones: «La campeona es -en una carrera en la que el ganador oficial es el chaval de diecisiete años al que la naturaleza dotó de poder físico- la chica gordita que quedó la última, porque ella es la que tiene más mérito».

Entre fotografía y fotografía, con impresionantes momentos de escaladas – «no de los ocho mil, que son objetivos para jubilados dirigidos por sherpas- ; más difíciles sob muchos cuatro mil, con torres de 500 verticales, a los que se sube con cuerdas cortas y en cabeza de cordada»- fue desgranando una colección de frases memorables.

He aquí algunas:

«No arrastréis los pies, sino ponedlos en el sitio adecuado»

«No soy racionalista, soy alpinista; y como religioso que soy, soy metafísico»

«Se sube con la mayor elegancia que se pueda»

«En algunos casos, fui valiente. En aquellos tiempos, en la montaña había muerto mucha gente. Se decía que la muerte escala frente a los alpinistas»

«Siempre fui un estudioso de Ortega…» y «La hipocresía es fundamental para salir adelante en la vida»

«Sigo haciendo alpinismo, pero en declive…aunque el otro día subía con dos jóvenes, y el que llevaba las cuerdas era yo»

«Este soy yo» (se refería a una foto en la que la silueta era lejana y algo borrosa, contra una pared vertical), «porque me reconozco»

«Otros quizá hayan conseguido ma´s logros deportivos, pero a mí me gustan los logros humanos»

Después de contar la anécdota en la que ayudó a varias monjitas y a un sacerdote a subir al Angliru, y, en particular, a atravesar, una a una, atada a la cuerda, el llamado «paso de Mahoma». «Me di cuenta que todas llevaban zapatillas. Les dije: «Hay Dios, hermanas, pero no tanto».

«En la vida, cuando estás muy cansado, se come menos»

«Hace falta en la sociedad que la gente tenga narices » (Después de referirse a cómo se escapó de la clínica en la que le habían diagnosticado la amputación de las dos piernas, por gangrena gaseosa, y acudir al Dr. Martorell, «que sabía de congelación lo que no está escrito. Me dijo: «Las piernas se salvan, pero la nariz se pierde…Se equivocó, por suerte».

«Tengo la misma nariz que cuando era joven, pero hay que tener en cuenta que, con la edad, la nariz y las orejas crecen»

«El rey actual (del que fue monitor) aprendió que en la vida no hay que tener miedo y sí equilibrio·

Y, en fin, «La montaña es un peregrinaje»

Qué personaje, César Pérez de Tudela.

 

 


La foto es la de un verderón (chloris chloris) macho, con su vistoso plumaje de verano. Lleva en el pico algunos restos de lana con los que está completando su nido.

La caricatura de César la hice mientras atendía al conferenciante.

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Estado social en deterioro (2)

28 marzo, 2017 By amarias Deja un comentario

Parece un momento adecuado presentar la continuación a mi Comentario anterior, en el Día en que se conmemora la fundación de la Comunidad Económica Europea. Fue hace 60 años, el 25 de marzo de 1957.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces, tanto para aquella Europa reducida que tanteaba sus opciones de generar un mercado proteccionista como recurso para no volver a entrar en guerra, y esta Europa de hoy, que mastica el fracaso parcial del proyecto, justamente pocos años después de haber acariciado las mieles de un triunfo espectacular, como lo hubiera sido la unificación de (casi) toda la vieja Europa cristiana bajo el paraguas de una Constitución supranacional, progresista y ejemplar.

Que nos encontramos, desde una perspectiva global, en una situación compleja y cuya solución no es aparente, no lo duda nadie. Ideas que aparecían, a priori, no solo como interesantes, sino como realizables e impecablemente efectivas, han revelado, sobre todo, su lado problemático, como si el dios Jano hubiera tomado los mandos de la Humanidad.

La excepcional mejora de la productividad que aportó la automatización y la incorporación de materiales más resistentes y duraderos a la fabricación, ha generado inmensas bolsas de paro en sectores tradicionales que fueron claves para el desarrollo industrial y social. No nos engañemos: la disminución cuantitativa del factor trabajo en la producción, en detrimento del aumento de la importancia del capital (del gran capital), impulsado por decisiones que poco tienen que ver con la idea del desarrollo local, ha deslocalizado hacia países con mano de obra barata, recursos por explotar, potencialidad de crecimiento del consumo y reglamentación permisiva,  la parte del león de la producción de los bienes que vinculábamos al bienestar.

Las pérdidas de actividad que aún siguen generando -la resistencia a sucumbir apenas si mantiene rescoldos testimoniales- no se ha podido recuperar con nuevos sectores sustitutos, que exigen, además, un nivel de calidad, y de educación muy alto. La competencia por cualquier puesto de trabajo ha provocado, además, que el tiempo de formación individual no se corresponda con los niveles de remuneración conseguidos, incluso para la mayoría de los altamente cualificados.

Ni la siderurgia, ni la construcción naval, ni la fabricación metalmecánica, ni, por supuesto, la minería, han sido sustituidas por sectores equivalentes, ni en la generación de riqueza ni en la creación de empleo. Muchas comarcas y regiones que fueron boyantes han pasado a ser zonas en declive, con sus cadáveres industriales y sus tensiones sociales a la vista y empleos de baja calidad y alto riesgo de permanencia, pues derivan de decisiones de inversión oportunistas o concentradas en sectores de servicios de baja productividad (mercerías, bares, peluquerías, fruterías, tiendas de ocasión, etc.).

Las cifras no cuadran y, en efecto, parece que alguien se está comiendo el queso. El PIB mundial ha superado los 80 billones de dólares (con Estados Unidos, la Unión Europea pre-Brexit y China acaparando más de la mitad de esa cantidad), pero ese «vivimos mejor que antes» no tiene una cómoda lectura. Los hogares tienen televisiones más grandes, cualquiera dispone de uno o varios aparatos de intercambio de datos, y el endeudamiento de las familias ha crecido brutalmente, pero la globalización de los mercados no funciona como se creía.

Cierto que la globalización nunca alcanzó una forma madura, abierta -demasiados acuerdos bilaterales fallidos, muchas rémoras a la liberalización de los mercados, etc.-, aunque aparecía como una solución para superar las desigualdades nacionales y locales-. Por el contrario,  ha causado mayores desigualdades entre países, y ha sesgado, a nivel interior, en los países más desarrollados, la brecha entre empresas exportadoras y las enfocadas al mercado local. Sin contar, por otra parte, que la «exportación» deriva, en muchos casos, en la generación de trabajo y actividad en los países receptores

¿Estamos mejor informados a nivel individual para decidir cómo afrontar la crisis estructural? No. La potenciación de las comunicaciones y la eclosión de la difusión de la información, ha provocado, junto a indudables ventajas a algunos sectores, tensiones adicionales dentro de la sociedad líquida: intoxicación informativa, obsesiones ludópatas, generación de expectativas irrealizadbles o divulgación de noticias y hechos falsarios.

Naturalmente, un análisis neutral debiera poner de manifiesto que la nueva situación económica, la mejora del saber hacer y el incremento de información relevante, ha abierto magníficas perspectivas para la Humanidad, nunca imaginadas antes. Es, por tanto, lamentable y motivo de decepción grave el que no se estén aprovechando para mejorar la situación de los más débiles ni se sean consciente de que nos encontramos en un momento de gran inestabilidad.

Par quienes confían a ciegas en que la solución vendrá por sí sola, derivada del simple paso del tiempo, existe un ejemplo muy preocupante de la ausencia de un liderazgo mundial y de una voluntad de coordinar actuaciones colectivas que puedan redundar en beneficios o en soluciones globales.

El cambio climático es una realidad -amenazadora- que no se ha sabido abordar, a pesar de miles de reuniones, análisis y propuestas. Para muestra, como se suele decir, vale un botón. Es un ejemplo, que arrastrará consecuencias dramáticas, de la veleidad y desinterés con los que se tratan las cuestiones generales. Los buenos propósitos de la COOP de Paris 2016 no solo no se van a cumplir, sino que los dos grandes países -Estados Unidos y China- que estaban obligados a liderar el cumplimiento de los compromisos de reducción de la producción de gases con efecto invernadero, han dado prioridad oficial a intereses egoístas y al oscurantismo en la comunicación de sus verdaderas cifras de contaminación.

En relación con los mercados, siguen vigentes -aunque se podrían agudizar aún más las aristas- las objeciones que George Soros exponía en «La crisis del capitalismo global (1998): «Los fracasos del mecanismo de mercado son insignificantes frente al fracaso (…) de los intereses colectivos de la sociedad, los valores sociales que no se expresan a través de los mercados».

Los análisis teóricos (con base en ejemplos prácticos) de lo que nos está sucediendo, son muy convincentes para quienes no se dejen obnubilar por cantos de sirena adormecedores. Joseph E. Stiglitz, en «La gran brecha» (2015), en donde recopila una serie de artículos y reflexiones -algunos ya relativamente antiguos- glosa un mensaje sencillo, quizá aún más válido en una sociedad como la norteamericana, en donde los parámetros de lo que en Europa consideramos progresismo están más edulcorados: «Para crecer, gire a la izquierda».

Los países de la Unión Europea han hecho y siguen haciendo, lo contrario. Con una confusa, pero fiel, apoyatura en las ideas de Hayek, el economista que puso el mercado en el pedestal del dios más venerable, triunfa la tendencia a considerar que la competencia es la clave para conseguir el bienestar en una sociedad: la mejora del bien común sería el efecto misterioso de la integración de intereses particulares.

Cuando, volviendo la mirada a nuestro país, me detengo en la presentación del sinuoso debate para encontrar un líder para el maltrecho -y, en mi opinión, irrecuperable a la dimensión anterior- PSOE y, también, en la apropiación de las propuestas de la izquierda más agresiva y de las expectativas de la población más castigada por una élite académica que está realizando Podemos, no puedo por menos que preguntarme si no tenemos aquí a gentes capaces de analizar lo que deberíamos hacer para impulsar, de verdad, la creatividad, la generación de empleos estables, el impulso a actividades rentables pero, sobre todo, necesarias.

Porque no me interesa el espectáculo de ver cómo quienes pretenden conducirnos a las soluciones, nos desvían del camino para llevarnos a un lugar apartado en el que se empeñan que les contemplemos liándose a bofetadas, mientras el pulso económico, la motivación de la sociedad civil, las perspectivas de la sanidad, la realidad de la educación, el mantenimiento de las prestaciones sociales, la utilización de la fuerza y la ilusión de los jóvenes, la incorporación efectiva de la experiencia de los mayores aún fértiles,…van, aunque la inercia nos haga pensar momentáneamente otra cosa,  a la deriva.

(continuará)

 

 

 

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Estado social en deterioro (1)

22 marzo, 2017 By amarias 4 comentarios

La plataforma «Salvemos el Hospital Ramón y Cajal» ha convocado un encierro para el día de hoy, 22 de marzo de 2017, en el que están participando sanitarios, pacientes, vecinos y políticos de las formaciones que conforman la oposición al partido que gobierna en la Comunidad de Madrid, y que preside Cristina Cifuentes.

Soy uno de los pacientes en lista de espera para ser operados (somos más de 7.000) y tengo, además, información de primera mano -personal y directa- desde hace por lo menos dos años, sobre el deterioro de la gestión hospitalaria de Madrid. Una deriva acelerada hacia el caos y la amenaza de catástrofe que, como también he expresado en otras ocasiones públicamente, no tiene relación -al contrario- con el esfuerzo y dedicación del personal facultativo, sobre-solicitado por el déficit de plantillas, la reducción de medios, el deterioro del equipamiento y la deficiencia organizativa.

Las prestaciones sanitarias públicas son, sin duda, uno de los ejes principales del estado social que tenemos en España. Aunque impulsado desde «aquel» PSOE , fue asumido en continuidad por el PP, convertido así, también, en apoyo decidido del bienestar que es el verdadero logro de nuestra democracia.

Era. Porque todo se está resquebrajando, hasta límites insoportables.

Por supuesto, el ejemplo del Ramón y Cajal no es más que un síntoma del estado general de confusión y deterioro de la sanidad en España. Se achaca en las comunidades en las que gobierna el PP, a la cesión de privilegios y apoyo por subvenciones y componendas a las clínicas privadas. Puede. Lamentablemente, en las comunidades en las que no gobierna el PP, el deterioro es también real e importante.

Si nos referimos al sistema educativo, tanto a nivel universitario como en la formación profesional y a todos los otros niveles, la caída de calidad es también estrepitosa, y solo hace falta consultar para confirmar el panorama a los docentes más sinceros. Pero si se quiere contrastar la opinión con empresarios, profesionales antiguos y otros analistas y sufridores de la situación, están los lectores invitados a hacer pesquisas por su cuenta, sino tienen ya la información concreta.

El panorama político no permite mejorar las expectativas. Los representantes de los partidos están enzarzados en discutir cuestiones de detalle y no de concepto. Por ejemplo, comprendo bien que la cuestión de la corrupción y sus secuelas es un elemento de alcance mediático excepcional, y es lamentable lo que ha salido a la luz, y muy asqueroso lo que no saldrá nunca, pero tanto celo en poner la mierda sobre el tapete común no crea empleo ni actividad económica. Al contrario.

Tampoco la tremenda judicialización de la sociedad, en la que un poder de naturaleza excepcional, como son los jueces, ha tenido que asumir la primera línea de la revisión de los pecados y desviaciones de los demás poderes, debe ser visto con tranquilidad.

Puede que nuestro sistema judicial esté hecho para perseguir a ladrones de gallinas y no a tipos de cuello blanco que manejan las grandes cuentas de la economía, pero puedo asegurar que tener a algunos empresarios en la cárcel y amenazar a muchos otros con pasar por el banquillo no aumenta las perspectivas de inversión ni crea seguridad jurídica de la que importa al capital.

Si se me preguntara adónde vamos, tengo la respuesta preparada. No sabría decir hacia qué punto concreto, pero estoy convencido de que vamos a peor. Nuestra tremenda convulsión social y económica, faltos de ilusión y directrices compartidas, nos conduce a un deterioro mayor de nuestro estado social y de derecho.

Lamento ser tan pesimista, pero cada vez que oigo las opiniones expresadas por quienes estarían destinados a salvarnos del pozo en el que estamos sumidos, me pregunto de qué información disponen y qué ideas tienen para corregir el deterioro. Yo, que me muevo por el mundo real, veo que nuestra sociedad tiene, por momentos, cada vez más pepenadores.

Esta es la denominación que reciben quienes se dedican a rebuscar entre los desechos y la basura en muchos países de Latinoamérica. Y, en efecto,  también observo que ha crecido la exhibición de quienes se encuentran en la posición de despilfarrar. Son menos, pero ostentosos.

(continuará)

Publicado en: Sin categoría

Opus 66 a 68 de No nos engaña a nosotros

21 marzo, 2017 By amarias Deja un comentario

Como es el Día de la Poesía, es decir, de los poetas, no quiero sustraerme a esa conmemoración pues, para muchos, entre los que me cuento, soy (aprendiz de) poeta

66

Para protección del yo, son cautelas
las que en primera línea donde hay fuego
exponemos, obviando las secuelas
de curarnos roces y heridas luego.

En predios de ego hacemos mil parcelas
que sellamos con llaves como un juego
y aún desplegamos trampas y tutelas
con más «prohibido entrar» para el más ciego.

En campo ajeno vemos enemigos
siempre atentos a críticas malignas
y a no dudar nos vamos al abrigo.

Tanto temor, ayuno de consignas,
se muta en amenazas de castigos
y, cobarde, la mente se resigna.

67

Si nos faltara el pan, sobrando tortas,
proveamos a carencias, soluciones,
y para batir miras alicortas
liberemos corchetes y botones

haciendo bulla el caldo en las retortas,
ya que oponer a mentiras, razones,
exige tener calientes las aortas
para acercar mejor las intenciones.

Penosos tiempos éstos, que al vecino
poco preocupa nos visite muerte.
Siempre dispuesto ten algo de vino,

no porque estando ebrio seas más fuerte,
sino, porque si llaman, el destino
en ambos casos, con abrir, trae suerte.

68

No sería yo quien inventó la rueda,
fiel condenado a repetir lo mismo,
dudando en elegir lo que proceda
entre realidad, creencia y espejismo.

Del poso del vivir siempre nos queda
el temor de estar cerca de un abismo,
al que nos lleva, ciegos, la vereda,
por la que transitamos de turismo.

Mas, aunque pobre, un descubrimiento
lego, beneficiando a descendencia
de todos cuantos en algún  momento

pretendan atar cabos en su herencia:
no perdáis tiempo ni cedáis aliento
que a ninguno sobrevivirá influencia.

21 marzo 2017


Normalmente desapercibido, confundido -¡ay!- con jilgueros, verderones, e incluso, gorriones, estos retozones y cantarines pajarillos se acercan, vivaces y veloces, a nuestros jardines, posándose solo un momento en alguna rama desde la que otean, ellos sabrán qué.

Esta joven hembra de lúgano (carduelis spinus) tomaba el sol con la alegría del romper de la primavera calentándole la sangre, atenta a seguir las evoluciones de su seductor, maestro en gorjeos  un tanto estridentes, que los machos de esta especie  dominan incluso en vuelo.

Hay varias especies comunes, aunque poco identificadas, que se parecen ligeramente entre sí: el verdecillo (serinus serinus), pequeño y rechoncho, el escribano cerillo joven (emberiza citrinella), de mayor tamaño, y el lúgano, que se puede confundir con un verderón común liliputiense.

 

Publicado en: Poesía

Opus 62 a 64 de No nos engaña a nosotros

19 marzo, 2017 By amarias Deja un comentario

Incorporo tres sonetos de mi libro «No nos engaña a nosotros», que corresponden a esa numeración en la relación de poemas. Están compuestos los días 17 y 18 de marzo de 2017.

62

Cuando me dices amando dime algo
se me ocurren tonterías sin sentido
que, poniendo en evidencia lo que valgo,
las guardo para mí que, aún sorprendido

en la acción de querer, de lo que he sido
tengo pudor en mostrar, si queda algo:
los restos de cuanto hemos compartido
y la gran confusión de la que salgo.

Deja que mi silencio me sostenga
en la peana de creatividad preso,
y, rendido, evite que tu arenga

me haga caer, confuso, en el exceso
de creer que sea más lo que se obtenga
con palabras de amor, que con un beso.

63

Arbol caído no soy, que tengo espinas
con las que herir a quien serrar confíe
mi tronco en tablas al uso de escofinas,
pues duro habré de ser a quien se guíe

por la intuición, si notara se deslíe
mi fuerza entre sopores y rutinas.
Pertenezco a esa estirpe que sonríe
mientras otros se atiborran a doctrinas.

Como creo en la verdad que llevo dentro,
el campo cedo solo a quien razona
con claros postulados, y aún, si encuentro

que, apartando las dudas en su zona,
llega a la misma conclusión por la que entro
a diferenciar yo bestias de personas.

64

No pretendo encontrar en un desierto
ocasiones de mejora de fortuna;
puede que halle paz y por concierto
nocturnos de cigarras a la luna.

Lugar hay más tranquilo en el que, muerto,
descansaré de ajetrear desde la cuna.
y amarraré mi cuerpo en ese puerto
sin importar que arribe a hora importuna.

De la certeza de morir estoy repuest0
y me jacto de estar listo para el viaje;
no por llevar bagaje, mas lo opuesto:

por sospechar que, llegados a un paraje
en que hayamos de morar por el resto
del tiempo por pasar, nos sobra el traje.


La foto no es de una golondrina saliendo de su nido. El ave es un avión común (delichon urbica), que es bastante más pequeña y, sobre todo, se la distingue porque no tiene la garganta de color castaño rojizo, sino que todas las partes inferiores son blancas. Hacen sus nidos en pequeñas colonias y, aunque suelen descartar los lugares habitados, a veces, estas aves migratorias se animan a construir sus nidales bajo los salientes de una pared.

Esta ave aún estaba construyendo su nido, junto a su pareja, hace un par de semanas, en Sepúlveda, la hermosa población castellana, lamentablemente sufriendo ya la amenaza de la despoblación de residentes, sustituidos por las huestes domingueras, a la busca del asado de cordero (hoy, ya, en general, australiano), posterior al encuentro con el río Duraton y sus imponentes moradores, amenazados de desahucio, los buitres.

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias, engaña, poesía, sonetos

Opus 75, de Amar sin tener gozo

12 marzo, 2017 By amarias 3 comentarios

Hace tiempo que no publico en este blog alguno de mis poemas. Entre el 1 de enero y el 14 de febrero de 2017 escribí los casi cien poemas que componen el libro «Amar sin tener gozo». Este que ahora incorporo hace el número 75 y está escrito el 13 de febrero.

A una colega de la ingeniería

Te di a leer
esta libreta
y la abriste al azar
por mi mejor poema.
«Es demasiado largo»
objetaste, al primer golpe de vista.
«Y demasiado profundo»,
añadiste. -«Son dos juicios demoledores
sobre las dimensiones superlativas
de una obra modesta», balbucí.

«Buscaré algo  más corto», replicaste,
hojeando entre la hojarasca
de versos.

Me devolviste mi manuscrito
con una bella sonrisa y una flecha:
«Te voy a dar el teléfono
de un amigo poeta».

Me has interpretado mal,
no busco poetas, ni siquiera
me interesan ya musas.
Quiero lectores,
no hembras.


Las hoces del Duratón ofrecen escenarios de excepcional belleza. El afluente del Duero («Duero pequeño») ha horadado durante milenios las formaciones calizas, generando impresionantes murallones en donde ahora crían buitres, alimoches, águilas, cornejas… Resulta inolvidable, a la caída de la tarde, advertir a los buitres leonados planear sobre nuestras cabezas, en sucesión continua, sin apenas un aletear.

No resulta posible dilucidar si tanto ir y venir corresponde a su curiosidad por el momento en que nos convertiremos en apetecible carroña, o si, como parecería más probable, simplemente se encuentran molestos porque estamos perturbando su período de crianza y esperan que nos vayamos de una vez con la nuestra.

Publicado en: Actualidad, Poesía

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