Al socaire

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Archivo de febrero 2022

Puedo ayudarte a que te equivoques menos

8 febrero, 2022 By amarias Deja un comentario

Empiezo este Comentario advirtiendo sobre la fotografía que he incluído en él. En la mitad inferior, camuflado gracias a su plumaje, se puede ver un agateador común (certhia braquydactyl). No se le distingue apenas, si no se está acostumbrado a detectarlo, porque parece un trozo de corteza. Esta ave precavida y tímida, recorre los troncos de coníferas buscando larvas de insectos, que extrae con su pico curvo. Empieza por la base del árbol y, cuando termina su inspección o se inquieta, vuela hacia otro tronco cercano para seguir con su alimentación.

Quiero, con este inicio poco usual, llamar la atención sobre un colectivo que está injustamente poco valorado y que, como se decía antes cuando la tribu estaba unida, reúne lo fundamental de una colectividad: los ancianos y su experiencia práctica. La velocidad con la que se han prodicido los cambios tecnológicos ha llevado a la confusión de que lo importante, lo eficaz, lo que vale, es lo nuevo, lo último, aquello que corresponde a los pretendidos últimos avances de la ciencia, del arte, de la técnica.

El vulgo se extasía ante una obra a la que los falsos entendidos han catalogado, siguiendo casi siempre mezquinos intereses, como una obra maestra. El feísmo se ha instalado entre nosotros. En la pintura, en la arquitectura, en el cine, en el teatro… Por ejemplo, piezas teatrales que atacan el más elemental pudor, ridiculizan y tergiversan la Historia, o que vulneran el respeto debido a las creencias religiosas, reciben elogiosas críticas e inducen a su contemplación a incautos y prudentes que no se atreven a proclamar que se trata de un engaño. Por tanto, la patraña se alimenta y continúa.

Magnifica iniciativa la de ese médico valenciano, Carlos San Juan, que ha movilizado más de 600.000 firmas bajo el lema «Soy mayor, no idiota», para reclamar una atención especial de las entidades bancarias para los mayores no expertos en virguerías digitales, transformadas, por razón de la automatización y la reducción de personal y oficinas, en máquinas sin espíritu, solo aptas para captar nuestro dinero y reducirlo a bocados.

Deberíamos extender esa protesta a todos los órdenes, para mejorar la vida de todos. He leído que las compras de los mayores de 60 años representan del orden del 60% de los gastos de las familias. Con sus ahorros y pensiones se pagan la mayor parte de las compras de bienes, los alquileres, las adquisiciones de vehículos y viviendas….

Existe una perniciosa corriente instalada entre nosotros de despreciar la experiencia, el trabajo bien hecho, la seriedad y educación en el trato. No se levanta nadie para ceder un asiento en el transporte público a un mayor, sea hombre o mujer: los jóvenes son los que más corren para ocuparlos, y así poder enfrascarse cómodamente en la contemplación estupidizante de sus móviles. Los carteles bondadosos en los que se expresa que tendrán preferencia para la atención los mayores de 65 años son ignorados. Pero no es eso lo más importante: jóvenes con escasa experiencia como seres humanos se han apropiado de los sitios en los que se toman decisiones, actuando como autómatas, siguiendo programas cuyo sentido completo ignoran, y que no serían capaces de reproducir desde el origen, porque carecen de la formación necesaria, y solo saben introducir los datos para que automáticamente se obtenga un resultado (bueno o mala, al que puede faltarle incluso el orden de magnitudes).

No tengo más que admiración hacia la juventud y, en especial, hacia los jóvenes brillantes, tenaces, inteligentes e imaginativos. Lo que no me impide alzar mi voz para expresar que esta sociedad ignora con demasiada desfachatez a los mayores y, con ello, como aún sucede (menos) con las mujeres, pierde sustancia para hacer que las cosas funcionen mejor. No todo es cuestión de las nuevas tecnologías, de los resultados automáticos, de reducir personal para sustituírlo por un aparato y un programa.

Actualmente hay en activo 5.320 jueces y magistrados, es decir, algo más de 11 por cada 100.000 habitantes, con una edad media es de 50,4 años, según los datos publicados en el Anuario del Poder Judicial en 2021. La media habrá bajado algo gracias a tres mujeres de 24 años, egresadas de la Facultad de Derecho de Valladolid, palentinas y amigas, que han conseguido obtener una plaza de juez de or vida. Las felicito de corazón, y no dejo de alarmarme porque alguien consiga en tan tierna edad un puesto de por vida con tanta responsabildad. Una de ellas reconoce que «quizá tenga menos base que otros compañeros de oposición, pero supe defenderme bien».  Su sinceridad la honra y levanta serias dudas acerca de la verdadera competencia de estas jóvenes, por supuesto, saturadas de informacion jurídica obtenida en los libros y apuntes, pero aún ayunas de experiencia práctica sobre las circunstancias y veleidades de la vida real.

Es solo un ejemplo. A lo mejor, no el más afortunado. Aún con su debilidad, sirva para poner un acento sobre el menosprecio de esta sociedad a la edad, a la experiencia, al saludable efecto del tiempo sobre los conocimientos y a la importancia del saber muy bien el cómo, el por qué y el para qué antes de tomar una decisión  echando mano de los manuales de instrucciones (a lo peor, traducidas del chino al español por un autómata).

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: agateador común, anciano, Carlos San Juan, experiencia, jóvenes, jueces, no tonto, poder judicial, Soy viejo, Universidad de Derecho de Valladolid

Primera Crónica desde el País del Gaigé o del Huangmiú

7 febrero, 2022 By amarias Deja un comentario

En el País del Gaigé o del Huangmiú, nombres supuestos que, como todo el mundo sabe, significan en chino, respectivamente de la «Reforma Permanente» o del «Despropósito», empezó a dominar la estulticia, una pandemia de rápida propagación, que afectaba a capas enteras de la población. El nombre verdadero del país es otro, y no lo omito por prudencia ni por no evitar herir susceptibilidades colectivas.

Aunque pudiera resultar sorprendente al tratarse de un país con muy aceptable Historia a sus espaldas, la razón de la ocultación reside en una decisión de los propios habitantes de Gaigé o Huangmiú. Habían renunciado a su pasado conjunto, no deseaban ser considerados parte de una misma nación y abominaban  -aquí en esto, acullá en estotro, incluso en todo- de lo que se decía del grupo o grupúsculo al que creian pertenecer.

Por el ritmo que llevaban las cosas -lento, pero tenso y hasta violento-, aunque no habían elegido los nombres para sus nuevos países, Estados o estadillos,  lo único que tenían en común era que estaban decididos (al menos, provisionalmente), a empezar desde cero, rompiendo todo vínculo que pudiera relacionarlos con el antes. Solo vivirían para el después.

El día uno de febrero de 2022 comenzó un nuevo año chino, que discurrirá bajo la advocación del Tigre (hû) y, más precisamente, del Tigre de Agua, siguiendo la tradición más admitida hoy en el mundo. Cuando Buda convocó a los animales, solo se presentaron doce,  a los que asignó un espacio propio en el calendatio anual. Por misteriosa casualidad, son equivalentes a los signos del Zodíaco.

No ha habido ni habrá votación -para evitar problemas-, pero el mismo grupo de intelectuales, filósofos y cachondos mentales que propusieron el cambio de nombre para el actual país, indicaron que, ya que deseaban desligarse de cualquier tradición, los habitantes de Gaigé o Huangmiú deberían elegir el 1 de febrero de 2022 como año cero de su era.  Para no complicar las cosas, en esta crónica informal, me seguiré refiriendo al calendario gregoriano aunque llamaré al país por su nombre ficticio: Huangmiú.

Ha transcurrido una semana de la nueva era y en el país de Huangmió han sucedido algunas cosas que confirman su singularidad. Se ha aprobado una nueva Ley Laboral que tenía la intención de reformar completamente las relaciones de los empresarios con los trabajadores, aunque nadie sabe en que consisten las modificaciones.

Ni siquiera se puede concluir con seguridad si la Ley está aprobada o no, pues en el Congreso de los diputados en que se votó, solo hubo un voto a favor por encima de los negativos, la presidenta del Congreso -de nombre Meritxell (que significa Mediodía) Batet y que pertenece al Partido Socialista (nombre que, aunque parezca imnaginario, es real), se equivocó inicialmente al dar por vencedora la opción del rechazo.

Para complicar el análisis, el diputado Alberto (Casero) del llamado Partido Popular (nombre que, aunque parezca imaginario, es real) que tenía colitis, votó en su casa desde el cuarto de baño y se confundió al pulsar la tecla de aprobación cuando la instrucción de su formación política era rechazarlo. Cuando advirtió su error, tomó un taxi y se fue al Congreso para corregir su voto presencialmente, pero se encontró las puertas cerradas y Meritxell (que significa «Puramente merecida») no le dejó cambiar su decisión, porque, en el juego de cartas, lo que está sobre la mesa se levanta con el codo.

Han sucedido más cosas en el mundo, pero tienen menos importancia y, por eso, como esta crónica tiene ya su espacio consumido, no tendrán su cabida en el relatorio de esta semana.

 

 

Publicado en: Actualidad, Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: Alberto Casero, Meritxell Batet, País de Gaigé, País de Huangmiú

Poco que celebrar

4 febrero, 2022 By amarias 8 comentarios

Hoy, 4 de febrero, es el Día Mundial del Cáncer, que celebran conjuntamente la Organización Mundial de la Salud y el Centro Internacional Contra el Cáncer. Este año 2022 han elegido el lema: «Por unos cuidados más justos» («Closing the care gap», en el inglés original).

He tenido ayer mismo mi premio particular para que la celebración tenga sentido especial para mí. Me fue comunicado el resultado del último TAC (siglas de Tomografía Axial Computarizada). Una de mis dos metástasis ha vencido las barreras del tratamiento y ha vuelto a crecer. Tengo, como se dice en el argot convencional de médicos y pacientes, «muy mal pronóstico», para indicar que carezco de posibilidades de supervivencia a corto plazo en el actual conocimiento de la ciencia.

No quiero entrar en más detalles, no por reserva personal ni inexistente pudor (más abajo en este Comentario incluyo una selección de los artículos que dediqué al cáncer, a la investigación oncológica y a las carencias que subsisten en la detección y tratamiento de esa grave enfermedad, cuya realidad se ha superpuesto a muchas dolencias mortales, que antes eran diagnosticadas con otros nombres y que hoy se sabe que son tumores).

Me voy a detener hoy en glosar el lema elegido por los impulsores de esta falsa celebración, pues es evidente que no se celebra una enfermedad cuya extensión progresa continuamente y por la que, aunque ha habido indudables avances, todavía fallecen anualmente en el mundo miles de personas. Casi diez millones en 2020, con el doble de pacientes diagnosticados de algún tumor en el mismo período. En España, ha habido 109.706 defunciones por cáncer en 2020 (dato del Instituo Nacional de Estadística), en una lista encabezada por los tumores de pulmón y sistema respitatorio, colon y páncreas. Se cumple la mágica proporción de que en ese año se diagnosticaron el doble de casos en relación con el número de fallecidos.

El lema de este año es una necesidad, una obligación, un reto. Sin embargo, no podemos ser optimistas. No se cumplirá, porque no hay voluntad, ni información, ni capacidades económicas y técnicas. Según el lugar del mundo y el tipo de tumor (eso, si se detecta), varían dramáticamente las posibilidades de obtener un tratamiento adecuado que prolongue la vida, consiga -si es posible- la cronificación del tumor o proporcione los cuidados paliativos que hagan más llevadero -al paciente y a sus allegados- el tránsito por la enfermedad hasta la muerte,

Tampoco en España podemos decir que no necesitamos que se reflexione y avance por conseguir unos cuidados más justos según las Comunidades Autonómas y los Hospitales en ellas. Es decir, empleando la traducción directa del lema en inglés, más ajustada al propósito que debe primar, a saber, eliminar las diferencias que existen en los tratamientos del cáncer según países, medios hospitalarios, niveles económicos.

  1. Como objetivo global prioritario: hay que superar la situación de que los Estados más pobres ofrecen menos opciones de detección y tratamiento
  2. Según la disponibilidad económica de los pacientes en un mismo país: los ricos tienen más posibilidades de supervivencia, al poder acceder a tratamientos más caros y más avanzados
  3. Según el centro médico o el equipo oncológico que los trate, dentro de un mismo país. No todos los hospitales está  igualmente equipados, no todos los facultativos tienen la misma información, experiencia, dedicación. No en todos los sitios se dispone de los fármacos y tratamientos más avanzados.

Buen día, mi cáncer. No te tengo miedo y sé que no estoy solo para tratar de vencerte. Te ha salido desde hace un año un hermano gemelo, que también crece en mí y que es aún más peligroso, porque no se conoce aún cómo tratarlo, es decir, cómo vencerlo o cronificarlo.

Queridos pacientes de cáncer. Os deseo de corazón que la investigación de los tumores avance a gran velocidad y que los hallazgos lleguen a todos y, por tanto, que no tengamos que lamentar tanto dolor, tanta angustia por su causa. Somos conscientes de que hacen falta muchos más recursos, más investigación, aún mejores capacidades. Se ha avanzado, desde luego, pero en esta carrera, el enemigo a batir corre que se las pela.

Nota. Si el lector escribe la palabra «cáncer» en el apartado de búsqueda, aparecerán varios de los Comentarios que dediqué a este tema desde que mantengo vivo este blog. Hace ya casi quince años. Estos que figuran a continuación son una pequeña muestra.

CONVIVIR CON EL CÁNCER – Al socaire (angelmanuelarias.com)

Entendiendo mejor el Cáncer de vejiga

Ante el Día Mundial contra el Cáncer

El análisis genómico como clave para tratar el cáncer

Publicado en: Actualidad, Cáncer Etiquetado como: AECC, Asociación Contra el cáncer, cáncer, Centro Internacional Contra el Cáncer, closing the care gap, Día Mundial del Cáncer, OMS, Por unos cuidados más justos, tumor

La Escuela de Minas de Oviedo tiene que ser de Oviedo

3 febrero, 2022 By amarias 3 comentarios

Hace apenas unos meses, en octubre de 2021, celebraba con una mayoría de componentes de mi promoción el cincuenta aniversario de haber terminado la carrera de ingeniero de minas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo (ETSIMO). En la obligada visita a las instalaciones donde nos habíamos formado como técnicos en esa institución, guiados amablemente por el actual director, Francisco Javier Iglesias Rodríguez, y el inmediatamente anterior, Francisco Blanco Alvarez, pudimos comprobar la excelencia de las instalaciones y la entrega vocacional de profesores y alumnos en el interés por mantener el prestigio de la Escuela, reconocida como la mejor de España en 2018 en el ranking de Shangai y, por tanto, una de las más prestigiadas en el mundo de la ingeniería.

Javier Iglesias. en el Aula de Grados de la Escuela, pronunció unas palabras de bienvenida, que fueron también un repaso a los sesenta años de vida de la Escuela de Oviedo, en la que obtuvieron el título más de 2.300 ingenieros, cuyo trabajo en empresas, administraciones públicas y como empresarios autónomos, dentro y fuera de España, fundamenó el actual renombre de la Escuela. Sigue siendo conocida como Escuela de Minas de Oviedo, aunque con el plan de Bolonia ha cambiado su antigua denominación de ETSIMO por la de Escuela de Ingeniería de Minas, Energía y Materiales de Oviedo (EIMEM). Anteriormente, en 1971, fue adscrita a la Universidad de Oviedo.

En una operación realizada a la chita callando -según denuncia Javier Iglesias-, el actual rector de la Universidad, Angel Ignacio Villaverde, licenciado en derecho por la Universidad de Oviedo, gijonés especialista en derecho constitucional, presentó una modificación de los campus de la Universidad, por la que pretende llevar los títulos de Minas a Mieres (en especial, el habilitante de master, que prolonga la línea académica que significó el título superior de ingeniería de minas), y ocupando el edificio de la actual Escuela Técnica con un nuevo grado de Deportes.

Entiendo muy bien que, ya no el director de la Escuela ovetense, la mayoría de profesores de la misma, el decano del Colegio de Ingenieros Superiores de Minas del Noroeste de España y su Junta directiva, y todos los egresados de la Escuela de Oviedo encuentren que el propósito de mover a Mieres los títulos ovetenses es un despropósito. El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, ha prometido impedir con todas las opciones a su alcance ese traslado contra natura y llama a la movilización ciudadana.

Hay, por supuesto, voces a favor del traslado. El alcalde de Mieres, de Izquierda Unida, el ex picador de Hunosa Aníbal Vázquez, apunta con el rifle de la diferencia de clases hacia los contrarios al traslado, identificando con las élites económicas a los opositores a ese cambio de ubicación.

Es imposible poner orden en esta España llena de malentendidos, rencillas, egoísmos de pandereta y tambor e ignorancia casi supina de cómo se deben hacer las cosas en aspectos fundamentales. En el pequeño terreno de la Escuela de Minas de Oviedo, ha de contar como fuerza inamovible, que el prestigio de la Institución académica está vinculado a la ciudad. Igual que la Escuela de Madrid, ubicada en Ríos Rosas (y, desgraciadamente, en proceso de descomposiciómn académica por culpa de Bolonia y de los desgarros egoístas e interesados que se vienen produciendo entre las Escuelas de Ingenierías), ha de mantenerse con ese prestigioso nombre y ubicación y no tendría sentido trasladar sus aulas a, pongo, por caso, Carabanchel, en donde existen importantes instalaciones que pertenecieron al Ejército.

En multitud de escritos, conferencias y actos académicos y de difusión, he expresado sobre mis ideas sobre la forma de reforzar la región asturiana, apoyando que las Escuelas de Ingenieros de Minas de Oviedo e Industriales de Gijón deberían unirse en una Politécnica. He reconocido, como no podía ser menos, el gran prestigio que tuvo la Escuela de Capataces de Mieres y el alto nivel de los egresados de la Escuela de Ingenieros Técnicos de Minas de esa villa. Comparten profesores ambas Escuelas, y el entendimento entre ellas, cada una en su nivel académico, ha sido siempre bueno.

Trasladar las enseñanzas de ingeniería superior a Mieres, provocaría una inmediata pérdida del prestigio, particularmente doloroso a nivel internacional para los nuevos egresados. Cuesta mucho esfuerzo, dedicación y años, vincular una Universidad a una localidad. Pero no solo eso. Seguramente, el alcalde de Mieres, el rector de la Universidad y otros palmeros que solo ven cerca de sus narices, pueden creer que, con ello, habrá más ingenieros de Minas procedentes de las cuencas mineras y que se generará actividad y riqueza complementaria.

No va a ser así, al contrario. Los jóvenes asturianos que quieran hacer ingeniería superior de Minas o Industriales lo tienen fácil ahora, porque las localidades de Mieres, Langreo, Gijón u Oviedo están distantes entre sí apenas 30 km, con excelentes comnicaciones. No habrá más alumnos, sino menos. Porque Mieres está peor comunicada y, villa en decadencia demográfica acelerada, ofrece muchos menos atractivos para vivir en ella que Oviedo o Gijón.

Así que entiendo que el cambio de ubicación no resolverá ningún problema. Con siete u ocho Escuelas de Minas en España -un despropósito, producto lateral del desconcierto autonómico- en donde se pretende impartir la enseñanza superior de Ingeniería de Minas en España -con el mismo martillo destructor que afecta al nivel de otras carreras de ingeniería, ciencias y letras, antaño prestigiosas y hoy hundidas o camino de hundirse en el marasmo de titulaciones sin sentido- hacer un movimiento que cambie el nombre de la mejor Escuela de Minas de España en este momento de la localidad donde se ubica, es debilitar los cimientos del único edificio académico que queda en pie, en esa vieja profesión de la ingeniería de Minas, uniendo el descabezamiento a las decenas de deplorables caídos por el placer de poner un nombre propio a una ruina.

Dejemos las cosas como están. Y si Mieres quiere poner el nombre de su campus como localidad anexa a la Escuela de Oviedo, habrá fórmulas políticas y académicas para no causar un desastre. No hablamos de edificios, sino de prestigio a mantener.

 

 

Publicado en: Actualidad, Asturias, Educación, Ingeniería, mineria Etiquetado como: alcalde de Mieres, alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, Aníbal Vázquez, Escuela de Minas de Madrid, Escuela de Minas de Oviedo, Francisco Blanco, Ignacio Villaverde, ingeniero de minas, Javier Iglesias, Oviedo, ranking de Shangái, rector de la Universidad de Oviedo, Ríos Rosas

El ejemplo de Rafa Nadal

2 febrero, 2022 By amarias Deja un comentario

Rafa Nadal, tenista con unas capacidades físicas excepcionales, ha conseguido su 21º (léase «vigésimo primero») Gran Slam, es decir, ha sido 21 (léase «ventiuna») veces ganador de uno de los cuatro torneos oficiales que organiza cada año la Federación Internacional de Tenis. Nadal es especialista en pistas de tierra batida, y ha sido ganador del Rolad Garros, trece veces. Los otros tres Gran Slam son el Torneo de Wimbledon, en césped o hierba; el Abierto de Estados Unidos en tierra dura y el de Abierto de Australia en cemento o tierra dura.

Hay voces que piden que a Rafa Nadal debiera dársele el Premio Princesa de  Asturias y que es una injusticia no concedérselo. Pero el gran deportista mallorquín ya obtuvo ese preciado galardón en 2008, cuando era Presidente del Jurado Juan Antonio Samaranch, quien, al leer el acta del Jurado, dejó claro que se le concedía «tanto por la trayectoria deportiva como por la categoría humana» del premiado. El Presidente de la Real Federación Española de Tenis de entonces, al felicitar al deportista, afirmó que «era un ejemplo para la juventud mundial».

Rafa Nadal sigue siendo hoy un ejemplo, acrecentado, y no solo para la juventud mundial.

Es una persona de éxito, que ha sabido sacar partido de sus habilidades físicas, enfocándolas, correctamente orientado, hacia el tenis como profesión. Porque Rafa Nadal es un deportista profesional. Su fortaleza, su capacidad para entrenar sin descanso y su indudable facultad para el sacrificio y aptitud mental para la concentración en momentos difíciles en la pista, cuando otros podrían dar por perdidas las opciones, le han permitido ganar, a lo largo de su carrera, unos 115 millones de euros ( 2,8 millones tras haber ganado en Australia). A estas cantidades hay que sumar los derechos de imagen.

Es de destacar, también, que el deportista, a salvo de un breve período, ha mantenido su domicilio fiscal en España (y el de las sociedades que administran  y gestionan su patrimonio), sin utilizar las trampas de evasión de otros genios del deporte profesional, que han fijado sus domicilios en paraísos fiscales. Nadal ha sido investigado en alguna ocasión por Hacienda (en 2012 se le obligó a cambiar la sede de las empresas de imagen) y, aunque subsiste alguna confusión sobre el resultado de tales pesquisas, declara, cuando se le pregunta que «está al corriente en el pago de impuestos».

Nadal es importante para la débil autoestima colectiva de este país desde el que escribo, por muchas razones. Cuando juega, nos hace vibrar y sufrir al mismo tiempo, liberando después una gran dosis de adrenalina complaciente colectiva cuando gana. Cuando pierde, ante alguno de los colosos de este deporte visual de masas, lo hace ante otro ídolo, al que no tenemos otro remedio que reconocerle sus virtudes, con lo cual hemos llegado a tener repartidos los afectos y perder con Rafa, aunque duro, es más dulce. Sucede algo parecido a los encuentros del Atlético de Madrid frente al Real Madrid: cuando gana nuestro Atleti, se produce una explosión de orgullo colectivo para sus seguidores; cuando pierde, la derrota, siendo amarga, es dulce, porque todo queda en casa de los madrileños. Si perdiera contra el Barça, … sería otra cosa.

Nadal es un ejemplo para la niñez y la juventud porque es sencillo de formas, habla con claridad y sin ampulosidad; se explica con modestia, tanto si gana como cuando pierde. No es guapo, pero tiene buena planta y sabe sonreir con una candorosidad de niño bueno. En cierto modo, es un ave Fénix humana: varias veces le han dado por exhausto, finiquitada su carrera, y aquí está, demostrando que la experiencia es un grado, también en estas lides (por cierto: Novak Djokovic tiene 35 años, uno menos que Nadal; y Federer anda ya por los 40).

Nadal es amigo del Rey de antes, y no lo rehúye ni se avergüenza de que lo fotografíen junto a él en su retiro de león de invierno en Ab Dahbi.

Ignoro si esto contribuye a mejorar la imagen del caído -mujeriego; presunto evasor fiscal; evadido sin razones-, que no ha conseguido aún verse compensada en el resentimiento colectivo, alimentado desde el propio Gobierno, por las muchas virtudes -salvador de la democracia nacida de una cesárea y con aspecto delicado; impecable imagen exterior de España mantenida durante cuatro décadas; simpático personaje que nos alivió el rostro de una dictadura casposa y nos apartó de otra asonada militar; conseguidor de increíbles contratos que fortalecieron el crecimiento internacional de nuestras empresas más emblemáticas (como se dice ahora)-.

Cuando leo que el actual presidente del Gobierno ha asumido la representación institucional en la Feria Mundial de Dubai (a tiro de piedra de Abu Dahbi), en detrimento de la aparición del Rey Felipe VI, para evitar especulaciones sobre un eventual encuentro paterno-filial, me pregunto qué tipo de estupidez se nos da con el agua del grifo a los españoles (copio la frase de mi admirada Isabel Coixet, que atribuía al agua catalana, el empeño independentista de una facción de sus co-provincianos).

Niños, jóvenes, aprended de Rafa Nadal. No es necesario que compréis una raqueta de tenis ni os apelotonéis para pedir la vez en las pistas municipales. Buscad en vuestras capacidades, aquello que os permita destacar o, al menos, ganaros la vida con honradez.

Y, sobre todo, aprended de Nadal una forma de comportamiento que tienen millones de vuestros coetáneos aunque no aparezcan en los medios públicos ni practiquen deportes con resultados de élite: ser sencillos, desacomplejados, mirar los triunfos con el mismo color de gafas que los eventuales fracasos. Con los primeros, robustecemos la personalidad y, tanto mejor, ganamos dinero (honorarios, salarios, premios). Con los segundos, nos consolidamos como humanos, descendemos del pedestal divino al que solo están destinados unos pocos, hacia la arena en donde masticaremos la tierra de la que estamos hechos los demás.

Bueno…y si, además, alcanzáis a ver ejemplo en los miles de investigadores, ingenieros, físicos, médicos, abogados, escritores, filósofos, …, que hacen su trabajo con marchamos de perfección y a los que no se les dedica ni un segundo en los media…yo os apludiré desde mi sencillo sillón de contemplador de las incongruencias que forman parte de la vida.

Publicado en: Actualidad, Deporte Etiquetado como: modelo, Premio Princesa de Asturias, Rafa Nadal, tenis

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