Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de Cataluña

Otras gentes: (9) De paso

6 septiembre, 2017 By amarias Deja un comentario

 

La formación cristiana supone admitir que «estamos de paso» en este mundo, en el que deberíamos acumular méritos para disfrutar de una eternidad colmada de felicidad, aunque los escépticos (y no pocos creyentes) reconozcan la dificultad en precisar en qué pueda consistir el goce sin límites espaciales ni temporales.

Cuando España no era aún país destinatario apetecido como residencia definitiva por nacionales de otros países -utilizo la palabra «nacional» con las reservas que la amenaza de segregación de Cataluña puso sobre el tapete dialéctico-, los pocos extranjeros que se encontraban por aquí, alegaban encontrarse «de paso» hacia objetivos más interesantes y económicamente prometedores, como Alemania -entonces, República Federal-, o Francia.

En la actualidad, el mosaico de emigrantes dispuestos a quedarse para siempre abarca desde los iberoamericanos a los chinos, pasando por los apátridas del Sahel, rumanos y ucranios, lo que podría significar que nos hemos situado, como país, a la cabeza de los apetecibles destinos permanentes para asentar los reales familiares y ganarse la vida. Los casos de los británicos y centroeuropeos jubilados y de los capos de las mafias rusa o colombiana deberían analizarse desde otra perspectiva, que, por falta de espacio, no pretendo abordar aquí.

La expresión «de paso», se utiliza, en el lenguaje habitual, para introducir en el discurso cuestiones que no tienen nada que ver con el tema principal. El recurso es muy utilizado en política y en las conversaciones sobre temas familiares, para criticar, sin venir a cuento, a posturas de otras partidos o par lanzar una pulla a la parentela de la pareja.

En los años largos de la última postguerra española, en que, hasta los sesenta del pasado siglo, pesaba la excesiva pobreza,  había mucho migrante -familiares y amigos que buscaban pasar unos días con los parientes mejor situados en la capital, con la excusa de encontrar trabajo o de cerrar un negocio inexistente. «Estoy de paso», acostumbraba a decir el afectado, si se le preguntaba por razones.

La delicada situación económica y política en la que se encuentra España -falta de guión y con exceso de actores secundarios-  nos convierte a todos los españoles, sin que importe el calificativo regional, en «gentes de paso». Me gustaría , como a todo sensato lector de estas líneas, saber a dónde nos dirigen. Me temo, por el guirigay que se ha formado entre pastores, que ni siquiera los que nos dirigen saben a dónde vamos.


Las tres garcetas comunes (Egretta garzetta) de la fotografía, que tomé en el Parque nacional de Monfragüe, seguramente forman parte de una colonia residente allí. Se las distingue, en vuelo, de otros ardeidos blancos, por los dedos amarillo brillante. Son aves silenciosas salvo cuando se encuentran en los lugares de anidamiento. En los períodos nupciales y de cría, los adultos desarrollan en la nuca dos plumas muy alargadas.

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: acogida, Cataluña, chino, de paso, emigrante, garceta común, iberoamericano, rumano, ucranio

Otras gentes: (7) De fiar

1 septiembre, 2017 By amarias Deja un comentario

No se precisa realizar estadísticas, para afirmar que nunca en la Historia de la Humanidad ha habido tantos individuos analizando, con seriedad y profesionalidad, y en las más variadas materias, la manera de mejorar, aunque fuera solo un poco, el espacio intelectual a su alcance.

Nunca antes en la Historia de la Humanidad hubo tantos mentirosos, tantos crédulos. Jamás se difundieron tantas falsedades y se dio cancha a tantos falsarios, que, actuando en beneficio propio o de terceros, o simplemente, por el placer individual de hacer daño o propagar tonterías o maldades, han convertido el espacio de la información y de las comunicaciones en un campo minado por mentiras, citas espurias y consejos ruinosos.

Por eso, cabe preguntarse porqué, habiendo muchas personas que tienen solvencia técnica, sobriedad argumental, seriedad formal, respaldadas por una trayectoria individual de estudio, investigación o pureza deontológica, se concede por las masas credibilidad mayor a los que vociferan, a los payasos de la idea, a los ignorantes revestidos de toques de farándula.

Coincido con la idea central que expone Arjun Appadurai en su artículo «Fatiga democrática» (incorporado en una colección que recopila pensamientos de una decena de ilustrados, publicada bajo el título de «El gran retroceso», Seix Barral, 2017): los líderes de los nuevos populismos tienen en común que, como ninguno puede controlar la economía de sus conciudadanos, prometen la purificación de lo que presentan como base cultural, rescatada con falsificaciones y adulteraciones del fondo de saco de la historia, a un grupo, una facción o un pueblo a la que se presenta como víctima, ya sea de colonialismo, centralismo o de la etnia o grupo antes dominantes.

Los ejemplos de este rescate cultural a la carta son muchos, y se encuentran por doquier: han supuesto y suponen graves conflictos en la India, Pakistán, Irán, Irak, Afganistán,…, y muchos Estados frágiles africanos, por deplorable ejemplo. Se presentan en Escocia, brotan ahora en el Reino DesUnido, viven a sus anchas incluso en la paciente Canadá, trepan por los recovecos existenciales, «bouquet garni»  con resonancias étnicas, marginación social y ribetes paranoicos, de Bolivia, Nicaragua, Colombia, Ecuador, etc.

Es, sin duda, y lo escribo con dolor de corazón, el mismo síndrome sociólogico que se está viviendo en Cataluña (esto es, en España), con un equipo de iluminados que, incapaces de ofrecer soluciones al deterioro de la economía regional, se han concentrado en la recuperación de una supuesta raíz cultural propia endógena, catalana of course.

De nada sirve argumentar que estamos en un mundo global o que las bases culturales de la Humanidad son fruto de la consolidación, durante siglos y siglos, de los resultados de intercambios pacíficos o enfrentamientos revolucionarios o bélicos, de ideas felices de afortunados elegidos, de aspiraciones frustradas o consolidadas de grupos muy diversos y, en fin, son el soluto indescifrable de un camino de hipotética perfección y búsqueda de la verdad filosófica y técnica en la que estamos todos embarcados. Nadie, ningún pueblo o facción debería considerarse superior, ni siquiera distinto. Los pueblos elegidos por los dioses no existen. Jamás existieron. (1)

Los profetas de tierras prometidas por ellos son, sencillamente, trileros, falsarios, mentirosos que ocultan su ignorancia, su ignominia o su desfachatez pretendiendo que saben lo que hay que hacer para salvarse del mundo global, de la pérdida de fuerza de las democracias, del control financiero de los grandes grupos, de la eterna lucha entre la ética y el mal…acudiendo al reducto sin futuro de encerrarse a cal y canto en las cuatro paredes del proteccionismo y la insolidaridad.

(1) Puede que para algunos, esa sea solo mi verdad, de la que no participan. No discutiré jamás sobre peticiones de principio.


Este joven busardo ratonero (la edad queda delatada por su pecho rayado, que se torna barrado en la edad adulta) se posó en un poste de la luz, aquel atardecer belmontino asturiano, y pareció ignorarme durante unos minutos. La luz era mala, pero la proximidad del Buteo buteo a mi cámara, idónea. Al cabo de un tiempo de observación recíproca, se elevó, majestuoso, hacia algún lugar en las montañas próximas, en donde tendría su sede principal.

Tenía, sin duda, su lugar principal de caza de topillos, pequeños pájaros o insectos cerca de donde yo residía entonces, pues volví a verlo otras veces, aunque, lamentablemente, ya no tenía la cámara al alcance. Por cierto, si el lector se toma la molestia de aumentar el tamaño de la imagen, verá que el busardo sostiene un insecto en su pico, del que sobresalen las patas, que acabaría de atrapar.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: Appadurai, buteo, Cataluña, cultura, engaño, fiar, ratonero

Lecciones ferroviarias

19 junio, 2017 By amarias Deja un comentario

La delicada situación, inimaginable hace tan solo un par de años, en la que se encuentra la gestión de los intereses de la población que vive en Cataluña, se compara a menudo con un choque de trenes. La posición independentista, es decir, separatista, de la que se ha convertido en portavoz el gobierno de la Generalitat, se presenta confrontada radicalmente con la defensa de la aplicación de la Constitución española, que niega cualquier intento de segregación.

Han sido numerosos los autores, -algunos muy prestigiosos constitucionalistas e incluso, personajes de Estados vecinos-, que se han manifestado sobre la falta de apoyo de ese movimiento ni en la legalidad internacional, ni en la historia contada desde la objetividad. No importa.

Para el actual presidente del gobierno catalán, Carles Puigdemont, -que sigue, empecinado, la estela marcada por el anterior, Artur Mas (1)- , la legitimidad de la separación de Cataluña respecto al resto de España viene amparada, socialmente, por el sentimiento místico de ser una nación, y específicamente, por contar con el apoyo, también por mayoría simple, de los miembros de la Cámara local.

Para consumar la ruptura, con mimbres tan precarios, confían Puigdemont y el nuevo Tripartito que le sostiene, en el resultado de un referéndum, que, según ha anunciado informalmente, convocará para el 1 de octubre de 2017, y en el que se preguntará a la ciudadanía regional: «¿Quiere Vd. que Cataluña sea un Estado independiente con forma de República?». La consulta se hará en los tres idiomas oficiales de la Generalitat, a saber, el español, el catalán, y el araneo.

Los distintos analistas que han abordado la cuestión separatista, lo han hecho utilizando un lenguaje que podríamos calificar de técnico-jurídico, posicionándose a favor o en contra de la consulta,  entre el hipotético derecho de las minorías a decidir su secesión del territorio común cuando, en su área local, se encuentren en posición mayoritaria, y  la vigencia e inmovilidad de los pactos que rigen la convivencia social en democracia, mientras no se renegocien de acuerdo con las propias normas acordadas.

La contención verbal de ambas posiciones y, sobre todo, de los que se alinean con la posibilidad separatista, vienen impuestas, supongo, porque la pregunta implica abordar el tema muy delicado de una doble vulneración de la legalidad constitucional española: la ruptura de la unidad del Estado y la negación de la forma monárquica que se decidió en 1978 para la Jefatura de ese Estado.

La doble infracción, implica, pues, para los promotores e instigadores de la secesión, riesgo claro de procesamiento por aplicación de varios tipos penales e, incluso, debería significar la inmediata sustitución de las autoridades locales por el Estado garantista.

La cuestión no es baladí y, desde luego, no se resuelve con diálogo; no ahora, en que los dados de la suerte están echados. Ni siquiera parece posible calmar los ánimos separatistas con la oferta unilateral de concesiones económicas o proponiendo fórmulas de mayor libertad de actuación política, que surgieran de pronto de la chistera del gobierno central o del Parlamento estatal. Un parlamento que no tiene una posición firme, pues, junto a los grupúsculos regionalistas que apoyan la consulta y se atendrían a su resultado, se cuentan quienes están a favor de una consulta pero a la que no conceden carácter vinculante, sino solo informativo y, en fin, aquellos que niegan cualquier posibilidad de que se realice. Estos últimos son, en la actualidad, mayoría amplia de parlamentarios, aunque el magma sigue fluido.

Todos tenemos familia en Cataluña y , por tanto, disponemos de referencia directa de lo que se está cociendo allí. Las comparaciones son odiosas, pero el momento sociológico no parece diferente, en esencia, a la circunstancia compleja que permitió el apoyo aparentemente mayoritario de la población vasca a las actuaciones terroristas de ETA, de las que hoy todos abominan.

Entonces, se trataba de la contaminación de una teoría de peculiaridades étnicas e históricas (respetable, aunque acrónica) con la utopía de que la independencia permitiría vivir mejor, y la instalación del miedo a llevar al contraria a quienes defendían la postura secesionista, porque la publicidad de esa posición podría llamar la atención de quienes tenían armas que, como acabó siendo puesto de manifiesto, habían organizado una banda criminal que era un negocio, a cuyo amparo se extorsionaba, amedrentaba o mataba, en un régimen de terror despreciable, ilegal y antiético.

La posición separatista antiespañola del gobierno catalán y sus apoyos populares no cuenta con apoyo armado ni tampoco existe una vía de terror que la apoye. La cuestión se desarrolla -al menos, hasta ahora- en términos pacíficos, si bien, verbalmente, muy subidos de tono.

Para muchos catalanes y la inmensa mayoría de los españoles que viven fuera de Cataluña, el pretendido «yugo castellano» no existe. Esa afirmación desharía, por sí misma, el núcleo central de la argumentación secesionista. Sin embargo, como sucedió en el País Vasco, ya no parece posible conversar tranquilamente, de forma abierta, con quienes viven en Cataluña sobre la cuestión. Los argumentos no son ya ni económicos, ni históricos, ni, por supuesto, legales. Son temperamentales.

Se repiten esquemas finalistas, sintéticos, en los que, por parte de los defensores de la separación, tanto nacidos catalanes como residentes advenedizos -venidos de otras regiones o del extranjero-, la independencia se ve con ventajas indiscutibles . Frente a la cuantificación económica o social, se ha construido un memorial de agravios en el que parece haber tenido cabida, como eje directriz, la recuperación de un odio ancestral contra Castilla, magníficamente representado en su sintética estupidez con un «España/Madrid nos roba», y alentado por figuras muy mediáticas (como Pep Guadiola, Laporta o Gérard Piqué).

El empresariado catalán ha sido, desde finales del XIX, muy activo y exitoso, utilizando perfectamente sus recursos y la capacidad de apoyo recíproco. Un ejemplo de emprendimiento español, aunque otras regiones también han generado y generan grandes empresarios. Consecuencia de ese trabajo y del aprovechamiento de las ventajas diferenciales, Cataluña tiene hoy una renta per cápita (datos de 2016, equipo económico de El Mundo, publicados el 11.05.2017) de 28.590 euros, frente a una media nacional de 23.970 euros.

Pero las demás regiones no están pobladas por incompetentes. La diversidad natural, ha provocado que España no sea un territorio económicamente homogéneo. Puede hablarse de una concentración de rentas en Madrid (32.723 euros) y en el Nordeste (País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña y Baleares), frente a una España pobre. El resto de las regiones, tienen una renta inferior o muy inferior a la media y bastante distante de las regiones afortunadas. El abanico de los menos favorecidos va desde los 16.369 euros de Extremadura a los 22.649 euros de Castilla-León. ¿Cataluña, Madrid o el País Vasco les roban?

En fin, no veo ninguna necesidad de esperar al choque de trenes, y sí  la oportunidad de ofrecer una vía de escape a la plataforma independentista. No se me ocurre nada mejor que declarar obligatoria la contestación al referéndum para todos los residentes catalanes mayores de 18 años, y admitir el carácter vinculante del resultado. Porque la otra maximalista opción sería aplicar la fuerza, declarar ilegal e inconstitucional el referéndum (¡ya!) y encarcelar a Puigdemont y demás componentes del gobierno separatista si persisten en su actitud, llegando incluso a declarar el estado de excepción en Cataluña. Pero…si no se está dispuesto a llevarla a cabo, ¿para qué cacarearla?

Mejor, admitir que haya referéndum, indicar que solo será válida la hipotética voluntad de secesión si consiguiera las dos terceras partes de votos afirmativos y, eso sí, obligar a que voten todos los residentes catalanes mayores de edad (o, en todo caso, con derecho a voto).

La aprobación de esta singular salida, exige, claro está, el apoyo del proceso por mayoría muy cualificada de la cámara. Y no veo necesario modificar la Constitución a priori, dado que no le concedo la mínima viabilidad a la opción separatista y republicana. Tenemos, colectivamente, asuntos más graves y urgentes que atender a un puñado de políticos separatistas que prefieren encubrir sus miserias ideológicas con el paño de un nacionalismo trasnochado.
________________________________________
(1) Como se recordará, aupado en 2006 al cargo de Molt Honorable President por el apoyo del PSC, después de varios enfrentamientos extraparlamentarios entre las facciones políticas catalanas. La capacidad de Mas para defender al hoy descubierto como un mafioso catalanista, Jordi Pujol, insultando gravemente, como nuevo líder de CiU en 2004, al tripartito PSC-ERC e ICV-EUiA, sirve también para caracterizar a un personaje polivalente.

(2) El ave que fotografié en Madrid Río la semana pasada, solitaria y veloz, no me resulta de fácil identificación. Tiene el capirote negro de los charranes, charrancitos, fumareles y pagazas, pero me inclino a identificarlo, por su tamaño, tratarse de un individuo aislado, y su pico corto, grueso y rojoscuro como un fumarel cariblanco /Chlidonias hybrida), con plumaje de transición de invierno a verano (plateado pálido).

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Cataluña, Puigdemont, secesión, separatismo

Coño con la próstata

28 octubre, 2015 By amarias Deja un comentario

La economía de recursos -incluido el óptimo aprovechamiento de los espacios- con la que la naturaleza tiende a resolver las cuestiones que la evolución le plantea, ha llevado, sin duda, a que en los mamíferos machos la glándula llamada próstata se vea atravesada por un conducto de evacuación del trabajo depurador de los riñones, la uretra.

Así es, por supuesto, en el hombre. Cuando, por cualquier razón -envejecimiento, tensión emocional o tumoral- la hinchazón de la próstata presiona dramáticamente sobre la uretra, se dificulta primero la micción, se hace frecuente la necesidad de atender al alivio de la vejiga y, en caso extremo, la situación puede alcanzar progresivo envilecimiento, hasta llegar al colapso de la función renal, proceso al que la terminología médica ha caracterizado con los acrósticos RUA (Retención urinaria aguda), IRA (Insuficiencia renal aguda)  y RAO y FRA (Retención aguda de orina y Fracaso renal agudo).

Para evitar la complicación del proceso, que se presenta de forma natural en casi el cien por cien de los varones con el avanzar de la edad, es de todo punto aconsejable la observación regular de la glándula y el análisis de los parámetros que ayudan a detectar y delatar posibles anomalías, para atajar cualquier problema antes de que el deterioro alcance mayor gravedad, e incluso pueda provocar una situación irreversible (la muerte).

Veo grandes similitudes, por supuesto, de orden metafórico, entre este proceso biológico y la evolución político-sociológica de la llamada cuestión catalana. Para el actual lector de estas líneas, Cataluña se halla inmersa en un proceso secesionista, propiciado por una exigüa mayoría favorable a la independencia en el Parlament, surgida de unas elecciones desarrolladas en un clima extraordinario de crispación y desentendimiento entre los responsables de las instituciones del Estado.

Una situación grave, calificable de RAO (Retención aguda de opciones) y FRA (Fracaso reconductor agudo). Para quienes entienden que la cuestión debería remitirse a la consideración inequívoca de Catalunya como nación, y consideran que este es un derecho incuestionable a decretar de forma autónoma su independencia, no vendrá de más recordar la diferencia entre «pueblo» y «nación».

Todos somos, y a mucha honra, gente de pueblo, que es el lugar en donde tuvimos nuestro origen y hemos crecido en infancia y pubertad, y es el sitio a donde acudimos para refrescar los contactos con lo que nos une a nuestros mayores, a nuestros difuntos, a nuestros amigos infantiles. Nación es otra cosa, un elemento artificial, en el que se amalgaman intereses políticos, económicos y de frontera, y en el que es posible integrar a gentes que no tienen nada en común y, por supuesto, carecen de un pueblo que compartir.

Cataluña ha sido y es una región prostática, con dificultades para evacuar sus comprensibles -diría que es de bien nacidos amar y defender tradiciones, lengua y usos- impulsos individualistas. Tuvo un episodio muy grave, en época relativamente reciente, -de 1931 a 1940- que tuvo por protagonistas a Francesc Macià (fallecido en 1933, quien defendió una Cataluña integrada en una Federación de repúblicas españolas) y a Lluís Companys (quien proclamó el Estado Catalán en octubre de 1934, sueño independentista que fue sofocado sin sangre por el general Batet en pocos días, aunque resurgió con fuerza propia con ocasión del levantamiento anticonstitucional de parte del Ejército contra el Gobierno de la República).

La inflamación independentista sometió a gran sufrimiento a Cataluña, y el visionario Companys fue fusilado por el gobierno franquista en 1940, después de ser entregado desde Francia por la Gestapo. La medicina aplicada por el gobierno de Franco tras la guerra incivil no sirvió más que para poner unos paños calientes sobre la glándula catalana.

Supongo que hay una parte de la sociedad que vive en Cataluña y, posiblemente, una mayoría de españoles que viven fuera de ese territorio, desean una drástica intervención -judicial, y hasta militar- que ponga fin a la tensión de una vez.

No me parece que por la vía judicial (constitucional, administrativa o penal) haya muchas opciones de tranquilizar a la sociedad catalana más beligerante, encelada con promesas cuyo análisis nadie puede defender con absoluta credibilidad. Veo opciones a la intervención por la fuerza (no estrictamente militar, aunque con su apoyo), lo que no supone sino confirmar el fracaso de los que lideran las corrientes unidad del Estado español y secesión sin paliativos.

Pero, como pacífico y en tanto que acostumbrado a negociar en aguas densas, por el momento, yo aconsejo que se le ponga una sonda de inmediato al tema catalán, y se evacúe por ella el líquido retenido, que ahora ocupa una vejiga desmesurada y presiona cruelmente sobre los riñones.

Con tanta carga emocional no se puede pensar en soluciones. Claro que, para que se adopte la medida de introducir a Cataluña una sonda que, atravesando próstata y uréteres, llegue hasta la base de la vejiga, hace falta que el paciente se deje y que exista un equipo médico capaz de generar la confianza de que todo tendrá una solución feliz. Hablamos de credibilidad recíproca, intención serena, objetivos claros, propósito de pactar desde la negociación.

Con un Presidente de Gobierno que parece un residente de primer año y un President en funciones de la Generalitat que, como una esposa angustiada, no ve más solución que cambiar al enfermo de hospital, sin importar donde, no me parece que se esté en vías de solución, sino en grave peligro de catástrofe. ¿Quién habrá de perder? La Historia es tan clara al respecto, que solo pediría que quien tenga dudas, se atreva a poner nuevos nombres a los viejos collares.

 

Publicado en: Actualidad, Medicina, Sociedad Etiquetado como: Batet, Cataluña, Companys, ejército, FRA, Franco, Generalitat, Gestapo, IRA, Macià, negociación, President, próstata, RAO, riñón, uretra

Preparando Octubre de 2015

10 septiembre, 2015 By amarias Deja un comentario

Tengo abierto sobre la mesa, por las páginas 1158 y 1159, el libro «La segunda República española,  una crónica» (Ed. Destino, 2006), con la recopilación de artículos escritos por Josep Pla en el período 1931-1936, traducidos al español.

Las páginas corresponden a la crónica publicada en «La Veu de Catalunya» el 10 de octubre de 1934, bajo el título «El momento actual». Más de ochenta años después de los sucesos que sacudieron el árbol frágil de la República desde dos áreas del país -Asturias y Cataluña-, por diferenciables propósitos y móviles, el lector de Pla tiene una perspectiva formidable para valorar lo que estaba pasando, – y lo que aconteció luego-.

Pla escribe desde sus propias convicciones ideológicas y con la limitación de su parcial acceso a la información sobre lo que estaba sucediendo en esos precisos momentos.

Nuestra posición es, desde luego, diferente. Es muy posible que, como fue mi caso, quien avance en la lectura de las crónicas del gran periodista, se haya acercado a esa recopilación con el bagaje de sus propias conclusiones o se entienda alineado con las extraídas por alguno de los eficientes analistas de hechos históricos que encontraron en esa época un campo abonado para estudiar algunos de los porqués de la incapacidad de los españoles para entendernos sin llegar a las manos.

Pero la lectura de la descripción, casi en tiempo real, de lo que estaba sucediendo en España, tiene un efecto provocador, y, cuando se compara aquella situación con lo que estamos viviendo hoy, con la que, en mi opinión, no faltan similitudes, se suscitan imágenes con tintes sombríos respecto a lo que puede venir y, por tanto, aún evitarse.

Repasar el pulso de esas fechas guiado por la dicción del  «prosista más relevante de la literatura catalana» -que es como se le denomina en una de las guardas del grueso volumen- me ha puesto de manifiesto algo que supone más que una intuición, porque ha sido sellado con la realidad dramática. Entre Asturias y Cataluña, dos regiones españolas de esencial personalidad, jalonada por su historia y el sentimiento de complicidad intuitivo entre sus habitantes, el núcleo mayoritario de esa identidad corporativa se alinea con dos presupuestos ideológicos muy diferentes: lo que bulle en Asturias es un sentimiento solidario hacia lo universal; lo que moviliza el catalanismo descansa en la defensa de los intereses propios.

No quiero pontificar y rehúyo la polémica. Pero han sido tenazmente distintos los móviles sociales, económicos, políticos y hasta sentimentales que han servido de acicate para conducir su responsabilidad histórica, en momentos significados, por parte de los colectivos que asumieron el protagonismo en esas regiones. En octubre de 1934 tuvieron lugar dos movimientos simultáneos, pero que tenían poco que ver.

Los mineros que se levantaron contra la República en Asturias, estaban guiados por las ilusorias expectativas de los líderes de la UGT y la CNT de tumbar una República que entendían de derechas e implantar una República de trabajadores, bajo el ideario marxista. Lucharon bajo esa convicción, vivieron durante unos días con la emoción de la victoria, y -permítaseme esta licencia- no se rindieron, aunque los promotores de aquella revolución pactaron la entrega de las armas cuando comprendieron la desproporción de sus fuerzas y las del Ejército que se envió para sofocarlos. Porque no se rindieron, en julio de 1936 volverían a movilizarse para luchar por sus convicciones.

En Cataluña, la insurrección del 34había sido capitaneada por el propio gobierno de La Generalitat, y el mismo Companys proclamó, el 6 de octubre a las ocho de la tarde, el estado Catalán de la República Federal Española. El objetivo era exclusivamente político, provocado por la falta de entendimiento entre el gobierno central y el de Cataluña, en el que el riesgo de Companys era que «su postura comporta querer ligar sus propios errores a los intereses generales» (crónica del 28 de febrero de 1934) .

Había también algunos antecedentes de agravios inmediatos: el Tribunal de Garantías, en junio de 1934, declaró anticonstitucional la ley catalana de Contratos de Cultivo, aprobada por el parlamento catalán. A finales de mayo, Cambó, líder de Lliga Catalana, conmovía a la Cámara de diputados defendiendo los regímenes de libertad frente al presunto despilfarro de una Dictadura bajo la influencia de los socialistas.

Escribe Plá: «Los hombres de Esquerra, que gobernaban en la Generalitat de Cataluña, a pesar de la magnífica posición de privilegio de que disfrutaban dentro del régimen, privilegio que no había conocido ningún partido político catalán, han creído que tenían que ligar su suerte a la política de los hombres más destructivos, más impopulares y más odiados de la política general. Se han equivocado y lo han pagado caro».

Es bien sabido que la inmediata reacción del general Batet, negándose a acatar las órdenes de Companys y sacando las tropas a la calle, reduciendo sin problemas a los escamots del Estat Catalá, terminó al alba del día 7 de octubre con el intento secesionista y la prisión de Companys y su gobierno.

En su crónica del 20 de junio anterior, había escrito Plá (pág. 1098): «En el estado actual de las cosas, dejo a la consideración del lector la valoración de la gravedad inmensa que podría significar un reavivamiento del anticatalanismo en este país».

En septiembre de 2015, cuando escribo estas líneas, el gobierno legítimo de Cataluña está embarcando a la región en una aventura anticonstitucional, con la pretensión de obtener una mayoría secesionista en un referéndum, que podrá ser legal en su convocatoria, pero que plantea solidarizarse con una ilegalidad y, sea cual sea su resultado, cava más hondo en el infame pretexto de la separación entre las Españas, tan acomodaticio y, por tanto, utilizado con ligereza por variados intereses particulares.

Tengo pocas dudas de cómo habrá de terminar este movimiento de carácter secesionista y jurídicamente suicida; no se hará, sin embargo, sin que se haya provocado algún dolor y ciertas lágrimas.

Miro hacia Asturias, y la veo, hoy, tranquila y, a pesar de la crisis, confiada en que se saldrá adelante con el apoyo de todos. Ya no es una región minera, ni existen impulsos protagonistas que alimenten brotes revolucionarios ni mucho menos, secesionistas. Y cierro el libro de Pla y me dispongo a escribir la crónica de esta otra historia que nos corresponde vivir en directo.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Asturias, Cataluña, Companys, Pla, referéndum, separación

¿Revisar la Constitución para perder solidaridad?

19 noviembre, 2014 By amarias 1 comentario

Entre las reglas de aplicación universal, creo debería anotarse que, si se las deja que desarrollen su vitalidad sin control, crisis y solidaridad crecen en direcciones yuxtapuestas. Precisamente, a los que más tienen -y a sus voceros- se les suele llenar la boca expresando con rotundidad el falso aforismo de que crisis significa oportunidad.

A los que tienen poco o nada, la crisis solo viene a hundirlos aún más en la miseria.

Esta segunda década del siglo XXI se va a caracterizar en España porque nos toca desbrozar una tremenda desorientación, con tantos recovecos que no conozco a nadie que se aventure a vaticinar cómo saldremos de ella. No estoy escribiendo acerca de cómo salir de la crisis, sino de la desorientación.

No tengo la solución, pero si creo disponer del método. Cuando no se sabe cómo resolver un problema, hay que tratar de complicarlo aún más, para que, al eliminar las pejigueras nuevas, se obtenga la calma que es imprescindible para resolver los temas viejos. Es la fórmula, a la que otras veces me he referido, de la cabra, deducida de un cuento judío que debería ser incorporado como conocimiento obligatorio en las escuelas de negocios y de politología.

Algunos catalanes y, de entre ellos, una mayoría de los líderes que en este momento tienen su representación institucional, desean separarse de España, con el argumento -más o menos edulcorado- de que «España nos roba» (y que adopta otras modalidades no tan impertinentes, pero que desembocan en lo mismo: «Desde la independencia, gestionaríamos mejor», «Tomando las decisiones en Cataluña para los catalanes, se generaría más actividad y riqueza para todos», etc.).

No tengo información suficiente para desentrañar la verdad -o falsedad- de los Balances fiscales según los cuales, Cataluña podría ser deficitaria o excedentaria, según el cristal con que se miren, y ni siquiera me parece hábil, por parte de los que defienden mantener la actual unidad de España, expresar que «la eventual secesión de Cataluña ha de ser votada por todos los españoles, y no solo los catalanes» o que «una Cataluña independiente no es viable».

Desde luego, tampoco estoy por la invasión militar de Cataluña, o apresar a sus díscolos dirigentes o disolver las Cortes catalanas con algún espadón o a golpe de sentencias del Tribunal Constitucional o de Supremo. No alimento la política ficción más que cuando me pongo a escribir novelas.

Pero no me parece descabellado plantear, aprovechando la ocasión, la reforma constitucional del Estado de las autonomías, revisando la aplicación de un principio que considero irrenunciable: la solidaridad. Analicemos una nueva asignación territorial, reduciendo el número de autonomías, y hagamos bien y publiquémoslas de forma transparente, las cifras de ingresos y gastos por Autonomías, reduciendo despilfarros y redundancias y tratando de que las prestaciones que emanen de gastos de las Administraciones converjan para todas ellas, con un calendario pactado.

Lo que estimo que es de una cortedad estratégica indisculpable es pensar que, en el escenario de la dura competencia internacional, se tienen más posibilidades de sobrevivir en soledad que en compañía, y se pueda ignorar que romper un país de casi cincuenta millones de habitantes en trozos depara ventajas para algunos de éstos.

¿Que no se quiere avanzar por este camino? Pues tengo una alternativa aún mejor: apoyemos, en el seno de la Unión Europea, la Europa de las regiones. Esta era una aspiración que se manejó por un tiempo y que se aparcó, erróneamente, incorporando, por el contrario, a minipaíses que han desequilibrado profundamente la toma de decisiones en la institución que estaba llamada a transformarse, de unión de comerciantes, en unión de solidaridad y libertades.

¿Qué tampoco se quiere pensar en la Europa de las regiones?. No hay problema; es decir, tampoco va a acabarse el mundo por ello. Sentémonos a la puerta de nuestras cortedades nacionalistas y veremos pasar, en este caso, no el cadáver de nuestro enemigo, sino los restos de las últimas ilusiones de que Europa pudiera cumplir un papel relevante en el orden mundial.

 

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: autonomías, balance fiscal, Cataluña, Constitución, pacto, revisar, secesión, solidaridad

La culpa es de Ikea

29 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Me lo temía desde hace tiempo. Cuando ví que empezaban a proliferar esas esterillas con la leyenda «Bienvenido a la República independiente de mi casa» en los rellanos de las escaleras, empecé a sospechar que un movimiento contestatario, imparable, estaba asentándose entre nosotros.

Porque el lema nos va como anillo al dedo. Cierto que, dentro del mosaico variopinto de temperamentos españoles, algunos tendemos más al aislamiento que otros. Eso es historia, amigos. Pero, si rascamos un poco en nuestra pretendida solidaridad y bonhomía, por mucho que estemos a la cabeza de donación de órganos o de defender que hay que ayudar al desarrollo y contaminar algo menos, allá en el fondo, lo que nos gusta más es la tranquilidad de no tener que dar explicaciones a nadie, metidos en casa, en ropa interior si no hace frío, y viendo una buena película o esperando que nuestra selección de lo que sea demuestre al mundo lo buenos que somos.

Que vascos, catalanes, asturianos, gallegos, cazurros, murcianos o tordesillanos tengamos el prurito, picazón o molestia de preferir recluirnos en el reducto complaciente de la intimidad, con los nuestros, y cuanto más nuestros, mejor, tiene razones históricas profundas que no es del caso referir, una vez más. Eso está metido en nuestra idiosincrasia. Sabemos que hay que desconfiar de todo lo que no huela al mismo pelaje que nuestra dehesa.

El buey suelto, bien se lame. Pájaros de la misma pluma, vuelan juntos. Quien con infantes pernocta. excrementado alborea. Etc. Por eso, ¡Viva la independencia! ¡Viva Cataluña libre! ¡Viva la ruptura del Estado español, que nos oprime! ¡Viva el País Vasco libre! ¡Viva Asturias independiente!¡Viva que viva la libertad para encerrarnos en nuestra casa, con la esterilla en la puerta, advirtiendo de nuestra feroz defensa de lo íntimo, lo que nos distingue de todos los demás, lo nuestro!

¡Gracias, Ikea! ¿Tenéis algún mensaje más en la recámara?

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Cataluña, españa, esterilla, Ikea, independencia, noviembre, país, referéndum

  • « Página anterior
  • 1
  • …
  • 3
  • 4
  • 5

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May