Al socaire

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Abusones

2 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Missbraucher, eso es lo que son. Abusadores de una posición dominante. Habíamos admitido, sin rechistar, que eran los mejores y más rápidos en recuperarse de dos guerras mundiales (haciendo abstracción de que ellos mismos las habían puesto en marcha), admirábamos su capacidad para inventar artefactos letalmente destructivos (que luego los norteamericanos sabían convertír en máquinas generadoras de dólares para sus guerras -generalmente, pacíficas-); estábamos emocionados con su destreza para poner orden en la filosofía, el derecho, la técnica y hasta la religión católica, en enciclopedias que costaba mucho traducir y que siempre nos fue imposible entender (no nos importaba que nos estuvieran utilizando como putzfrauen o gastarbeiter para que tuvieran tiempo en el que ejercer su incuestionable superior creatividad, resultado de la combinación feliz de la raza aria y el tinte de pelo, la comida porcina y los quesos y cerebros holandeses y suizos).

Estábamos convencidos de que nuestro servilismo algo baboso, nuestra admiración rendida oficialmente sin luchar, nos reservaría algún lugar de preferencia desde el que recoger las migajas de la mesa en donde se estaban comiendo, como siempre han hecho los señores, junto a sus amigotes, los frutos principales del huerto colectivo.

Al menos, nos creíamos que nos estaban dejando el hueco de ser los campeones del mundo, los mejores indiscutibles en ese juego de pelota que inventaron, según se murmura,  los sodomitas ingleses para tener alguna excusa para tocarse las piernas y darse abrazos fuera de las saunas.

Estábamos orgullosos de tener los dos mejores equipos del Universo, uno por cada capital de las dos principales nacionalidades que coexisten en la tierra que los astures conquistaron a los moros (los tatarabuelos de los que volvieron, unos siglos más tarde, a ayudar a la reimplantación de la servil devoción hispano a lo germánico).

Pues el sueño quedó roto el 1 de mayo de 2013, mientras unos cuantos nostálgicos de los horteras uniformes goyescos se preparaban para recordar una fecha en la que les hicimos no se qué diabluras a los franceses (o más bien, nos las hicieron ellos a nosotros).

El Bayern de Munich le colocó 7 goles (3+4) a nuestro equipo mejor en la Liga del BBVA, el Barça, y lo trituró como quien saca aceite de una avellana. No hacía falta completar la ecuación, pero un día antes el Borusia de Dortmund (que es como decir el Avilés C.F.) demostró su capacidad de resistencia frente al Real Madrid, al que había colocado suficientes banderillas en el lomo cuando lo tuvo enfrente por primera vez entre los suyos.

Missbraucher, abusones. No hacía falta dejarnos en la estacada sin esta ilusión infantil por la que nos habíamos hecho a la idea de que técnica y organizativamente éramos un desastre en el mundo real, pero en el jueguecito del balón éramos imbatibles.

Ahora todo el mundo sabe que sois los mejores en todo, y que lo nuestro era la fantasía del lisiado. Como el perro al que el amo le da una patada en el trasero, nos preguntarmos, en la esquina de las lamentaciones,  qué habremos hecho mal. ¡Si no estamos haciendo nada más que lo que nos mandáis!.

(P.S. ¡Oh, fuerzas del mal! ¿Era necesario obligar a nuestro Rey, enfermo y agotado como está, a sentarse al lado del presidente del Borussia, para trasladarle, dicen algunos, en propia mano, la factura de no sé qué falsa princesa despechada? ¿No podíais habérsela enviado por email, como otras veces?)

Publicado en: Deporte, Europa Etiquetado como: abusones, Bayern, Borussia, derrota, Dortmund, fútbo, gastarbeiter, missbraucher, putzfrau, servilismo

A falta de una gran Pirámide europea

17 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Entre los años 247 y 208 a.C., el emperador chino Qin Shisuang dedicó una parte importante de los recursos a crear una ciudad mortuoria colosal en Xian, cuyo centro sería su propio mausoleo. Se calcula que más de 700.000 seres humanos encontraron allí una ocupación, es decir, el objetivo vital de los modestos, que les permitió subsistir.

Para muchos de ellos significó también un lugar de muerte: por accidente, extenuación e incluso porque allí fueron enterrados vivos, en ritos cuyo significado concreto se trata de descifra. Pero que podemos intuir, en coherencia con el resto del despliegue: servir al emperador en su supuesto entorno metafísico, enlazando, de paso, caminos de la vida con la muerte, tanto para el que domina como para sus lacayos, condenados en su proyecto megalómano a servirle eternamente.

Los momentos de prosperidad generan próceres que aprovechan la oportunidad para engordar su imagen mientras dure la bonanza. Fue también el mismo emperador el que dió impulso a la Gran Muralla, iniciada tres siglos antes, y cuya renovación y conservación proporcionaría trabajo, es decir, pan y distracción para que no se obsersionaran con su penuria, al pueblo chino durante la dinastía Ming, unos siglos más adelante.

Un esfuerzo descomunal en tiempos y dineros cuyo objetivo teórico era servir de freno a las invasiones de los pueblos del norte (mongoles y manchúes), que resultó militarmente baldío: Gengis Kahn solo tuvo que sobornar a un centinela para atraversar la Gran Muralla con su ejército por una de sus puertas.

La Historia está llena de ejemplos de obras que hemos caracterizado popularmente como «obras faraónicas», en referencia a las pirámides de Egipto. Trabajos que reclamaron concentraciones fabulosas de recursos, cuya finalidad parece haber sido un pretexto. Ese aparente despilfarro lo encontraríamos también -por ejemplo- en los templos incas, en la misteriosa muralla de Adriano que limitó tenuemente la antigua Britania, en los templos esculpidos en la piedra de Petra, y, con el nivel de gradación de despropósito o inutilidad  que queramos otorgarles (o al revés), en coliseos, catedrales, mezquitas, altares, castillos, necrópolis, infraestructuras viales, naves industriales, centrales nucleares o térmicas, ciudades abandonadas, y en esos millones de ruinas -vestigios de grandes y pequeñas obras devenidas inútiles- que testimonian esfuerzos de inversión y trabajo que en su momento fueron consideradas necesarias.

Lo que tienen en común todas esas referencias es que, en su momento, generaron trabajo, repartieron recursos. Muchas de entre ellas, fueron inútiles para cumplir sus objetivos, o lo consiguieron durante muy escaso tiempo, o se erigieron en honor de dioses y cultos -celestiales y humanos- que  no resultaron útiles, y se abandonaron, a ellos y a sus centros de devoción.

Hay otras acciones humanas que también generaron actividad, en el sentido de dedicación de esfuezos económicos y recursos humanos e intelectuales, y, por tanto, generaron y riqueza para nuestros predecesores. Lo significan también hoy día. Son las  expediciones de conquista, cruzadas, invasiones, guerras, expolios. ¿Cómo olvidar que muchas de las bonanzas y fortunas actuales tienen su origen en actuaciones que, si fuéramos libres para juzgarlas,  reprobaríamos éticamente?. Encontramos en ellas una línea viscosa:  la utilización de los otros (muchos) en beneficio propio, siempre de unos pocos.

Quienes tengan la memoria más activa pueden recordar que, incluso recientemente,  el desarrollo de maquinaria de guerra más eficiente está en el núcleo de algunos momentos estelares de los pueblos. Bastaría, en todo caso, consultar los planes de defensa conjuntos entre los gobiernos de Canadá y Estados Unidos de los 90 del pasado siglo, considerados como eje de su impulso económico, o analizar sin más escrúpulos que la búsqueda de la verdad, el apoyo a la industria metalúrgica en la Alemania hitleriana, y expurgar decenas de otros testimonios, en occidente como en oriente, de la dedicación consistente, sistemática, firme, para combinar proyectos que sirvieran para mantener al pueblo ocupado en actividades que conservaran, o mantuvieran al menos, la posición de dominio de la élite.

¿A dónde quiero llegar? En realidad, no quiero llegar a ningún sitio, sino mostrar una carencia. La decadente Europa no tiene en este momento recursos para generar un proyecto de Gran Pirámide, ni tiene ideario para embarcarse en una Cruzada, carece de liderazgo para encargar un mausoleo, o generar cualquier actividad gigantesca que le suponga empleo colectivo suficiente para sostener el bienestar del que disfrutan las clases medias.

La globalización, uno de los dioses a los que algunos grupos industriales y políticos europeos han levantado altares, ha provocado un efecto indeseado: el centro mundial de actividad se ha encuentra desplazado hacia Oriente y América.

No nos queda sino asumir, con dignidad, nuestra posición de derrotados. Y deberíamos hacerlo desde la solidaridad y la inteligencia, aprovechando al máximo las oportunidades que aún nos brindaría una ordenada retirada del campo de batalla. Porque nuestras Pirámides y Murallas van adquiriendo el aspecto de piezas de museo, mientras meditamos por qué no nos dimos cuenta a tiempo que a los invasores les ha bastado con convencer a los centinelas.

Publicado en: Europa, Política, Sociedad Etiquetado como: empleo, Europa, Gengis Kahn, Gran muralla, invasión, manchúes, mongoles, objetivo, pirámide, proyecto comín, Qin Shisuan, Xian

Sedes ocupadas

4 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Encuentro que la despedida como tales de los príncipes de Holanda (SS. AA. RR. Guillermo y Máxima),  de sus homólogos de otras casas reales europeas, con motivo de su inminente toma de posesión del trono, está llena de mensajes. Unos, transparentes; otros, subliminales; algunos, muy ocultos.

Tengo a la vista la fotografía del grupo, obtenida después de la fraternal comida del 2 de marzo de 2013. Estuvieron presentes en el encuentro casi todos los herederos de los tronos europeos que se hallan en funcionamiento: La prensa especializada en recuentos de especies reales ha detectado que faltaban solo las parejas herederas de Inglaterra y Liechtenstein, y que, en los casos de Dinamarca y de Noruega, faltó a la llamada uno de los cónyuges: S.A.R. Mary llegó sin el príncipe Federico y el príncipe Hakoon compareció sin la pricesa Mette-Marit.

Son comprensibles los rostros de satisfacción en los presentes. La dimisión de la Reina Beatriz de Holanda, cumplidos los 75 años, ha abierto la puerta en un muro que, casi siempre por falta de adecuada previsión constitucional, protege en sus colmenas a los monarcas en ejercicio, hasta que la muerte los separe de las coronas.

Seguro que a los «padres de las Patrias» respectivas, en su momento, debió parecerles innecesario realizar en las Cartas Magnas la precisión sucesoria derivada de la dimisión del reinante, ya que, hasta hace más o menos un par de generaciones, los reyes morían en batallas o víctimas de intrigas o bien eran derrocados, se veían compelidos a huir o eran desterrados sin esperar a que terminaran su ciclo natural. No se veía, por ello, la necesidad de poner límites temporales forzosos al ejercicio de la función, que mezcla todavía hoy en dosis secretas la capacidad de representación con el dogma.

Partiendo, sin embargo, del principio de que las monarquías con puesto en plaza europeas funcionan bien a los efectos pretendidos, no se entiende que se mantengan monarcas longevos en los tronos, a los que la edad ha hecho, obviamente, menos ágiles síquica y físicamente,  cuando existen herederos preparados para hacer lo mismo y, seguramente más rápido.

El caso de máxima  singularidad de entre los ausentes es el del Príncipe Carlos de Inglaterra, coetáneo mío, del que se podría haber dicho que se le pasó el arroz en la espera, sino fuera porque en estos oficios, como en el de ser Papa y otros pocos (presidentes de Banco incluídos), se admite que los platos de arroz se cuezcan con ese tipo de grano que aguanta al fuego el tiempo que se desee y que, si hacemos caso de la propaganda, siempre se encontrará en su punto (si no se ha comido jamás una buena paella, claro).

Si cotejo la edad de los príncipes herederos con la de sus progenitores o parientes ocupantes de los tronos a los que legítimamente aspiran, veo reflejada en su situación el mismo problema que tenemos planteado a la sociedad general, de la que, es de suponer alguien de sus séquitos les mantendrá informados: No hay sedes para tantos aspirantes, y las que hay, están ocupadas por individuos que aparentan tener buena salud y, desde luego, no parecen dispuestas a dejarlas.

Entre los miembros de la gleba, se ha pretendido solucionar el problema forzando a la jubilación a los que tenían más de una cierta edad, pensando los que negociaban las condiciones que así podrían incorporarse a las vacantes los más jóvenes. Pero cuando se produjeron esos despidos, la nobleza social vió que no se necesitaba tanta gente, así que no se reclutaron más peones.

Cuando se tienen los medios, no hay problema en esperar que la situación se clarifique con el tiempo. Es el caso del príncipe Carlos, que se ha venido dando (por las crónicas) una vida de rey, aún siendo solo príncipe. Pero cuando no se tiene con qué, el que las sedes estén ocupadas, no provoca más que el que las ilusiones se retuerzan y mueran, como sarmientos estériles.

Publicado en: Europa, Sociedad Etiquetado como: Altezas reales, Carlos de Inglaterra, Guillermo, herederos, Holanda, Máxima, Mette-Maritt, príncipes, príncipes de Asturias

Un 23-F para Felipe

19 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Un fantasma recorre Europa, el fantasma del pesimismo.

Convertido en referencia estructural, aflora en cualquier momento, porque parece haberse instalado para quedarse. Empaña las relaciones multilaterales, compromete la política interior de los Estados, empequeñece las actuaciones exteriores, impide llegar a acuerdos.

Y en los países más vulnerables, deja su ancha huella en aumento veloz de las desigualdades, despidos masivos, huelgas y algaradas, manifestaciones con represiones policiales violentas, inseguridad ciudadana, quiebras empresariales y ruina de familias.

Alguien con sentido del humor perverso recogió bajo la advocación de PIGS (Portugal, Italia, Grecia y Spain) a los miembros de la falsa comunidad europea con mayores dificultades para sostener su economía, convirtiendo sus iniciales en regla nemotécnica.

Me resulta curioso que el cerdo sea, en realidad, el animal que ha salvado de la hambruna a los países de centro Europa, y especialmente los que forman Alemania, convertido en plato nacional. El cerdo es también venerado en España con ribetes míticos, y hemos distinguido sus carnes con tratamientos sofisticados y adecuadas terminologías que le dan valor en los mercados y en los paladares.

En la aplicación del principio del sálvese el que pueda, los PIGS están perfilando diversas estrategias, que van desde el Caos Calmo (1) de Italia a la Trago dia griega. En Portugal, la nostalgia de una vuelta a comenzar desde donde perdimos el rumbo, está obteniendo el apoyo de grupos juveniles que reclaman a gritos una nueva «Revolución de los claveles», aquél alzamiento militar izquierdista que el 25 de abril de 1974 acabó con una dictadura casi gemela, en tiempo y conceptos, de la coetánea española.

La situación actual me resulta tan apestosa que apenas me interesan las noticias. Ni siquiera las llamaría noticias, porque las considero puntas de icebergs que estaban en el camino de nuestra transición, esto es, de nuestra singladura. Estaban allí, y el que ahora sean señaladas con entusiasmo en las cartas de navegación construídas de urgencia para ser vendidas con alborozo en los kioscos, no las convierte en noticia. Han sucedido hace tiempo, forman parte del mar plagado de escollos por donde tenemos que transitar.

Y cuando estaba escribiendo ésto, próximo al 23 de febrero, me acordé de repente que la monarquía de SM el rey Juan Carlos adquirió ese día de 1981, según acordaron a posteori todos los vocingleros, respeto y validación democrática, por su comportamiento firme para atajar la revuelta de algunos generales que empujaron a la gloria efímera y al descrédito seguro a un coronel desquiciado por haber bebido demasiado licor de amor patrio.

Entonces, me asaltó un escalofrío. ¿Será posible que alguien esté buscando para el Príncipe Felipe su 23-F?

—

(1) Vea el lector en esta referencia un tributo subliminal a la estupenda película de Antonello Grimaldi (2008).

Publicado en: Economía, Europa Etiquetado como: 23-F, Alemania, cerdo, dio., Europa, Grecia, Italia, jamón, mercado, PIGS, Portugal, Príncipe Felipe, revolución de los claveles, trago

Para qué nos quiere Europa

18 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Seguramente por no abrir demasiado pronto la caja de hojalata donde guardamos nuestras preocupaciones caseras (1), el PSOE ha decidido iniciar con un debate sobre el futuro de Europa, un ciclo que recogerá varios «diálogos con la ciudadanía«.

Si las versiones acerca de lo que se discutió el 26 de febrero de 2013 son correctas, el comienzo ha sido ilustrativo para reflejar lo que pensamos de Europa desde nuestra silla mal emplazada del patio de butacas, con la visión dificultada por la columna de los Pirineos y la desagradable sensación de habernos perdido el primer acto de la representación.

Por una parte, Rubalcaba y Valenciano escenificaron la opinión de que Europa «no nos quiere» y que, para los españoles «Europa es más una pesadilla que un sueño». Expusieron, por tanto, la opinión desde la silla esquinada, del espectador mal encajado.

Por otra, Solana (Javier) y Almunia, discreparon de esta opinión derrotista, reprochando a sus compañeros de partido la desafección, y defendieron que Europa ni impone, ni dicta, ni deja de querer o no querer a España. Lo que sucede, en su opinión es que las instituciones europeas no reciben una consideración diferente de los ciudadanos de la que dispensan a sus propias instituciones. Reflejaron, pues, la opinión, desde el escenario, de los autores o responsables del teatro.

¿Para qué nos quiere Europa?. No tengo respuesta clara. Podía elucubrar con el tópico de que se nos ve como propietarios de un territorio agradable para instalarse en vacaciones o como pensionistas, con una buena comida y un paisaje variado. Somos consumidores poco exigentes con una tendencia señalada al gasto en alimentación y, paralelamente, a lo superfluo…

Supongo que la principal característica que se percibe desde fuera es que somos vulnerables, fáciles de convecer, ignorantes del valor real de lo que poseemos. Tal vez la respuesta más atinada nos la esté proporcionando un tal Sheldon Alison, que ve la situación desde otra galaxia, que es la del dinero: somos el lugar ideal para encajarnos cualquier metáfora, y rentabilizar esa fantasía en propio provecho (o sea, en el ajeno).

En Asturias, ese centro de experimentación de lo que acabará sucediendo a escala o dimensión hispana, se ha vivido de una ilusión similar hace ya un par de décadas. Se la llamó y llama -porque ha pasado a formar parte del lenguaje chungo- «el Petromocho«, una supuesta inversión multimillonaria árabe y que resultó ser un engaño. Si Eurovegas se convertirá en un Euromocho madrileño está por ver, pero los comportamientos locales recuerdan demasiado a tufos de aquel sueño, que tuvo un despertar mojado en orines calificables de infantiles.

No fue, sin embargo, la única pelota que le colaron a esta querida región por el ángulo de la ingenuidad defensiva. Fue, incluso, la que menos coste le supuso, porque se descubrió a tiempo la fantasía. Otras, siguen echando humo, consumiendo trasiegos, generando agujeros a la ilusión y al empleo, empujando al Paraíso natural hacia el abismo de un futuro más pequeño.

Ay, si se pudiera trasladar de sitio la silla para sortear la columna que nos impide ver qué se cuece en el escenario…Pero, cada vez que intentamos cambiarnos de asiento, para ocupar una de las butacas que vemos vacías y que nos ofrecerían mejor visión de lo que pasa, viene un acomodador y nos da con el chuzo en la cabeza, y…oficialmente, con maneras de chicos aplicados, nuestros representantes se prodigan en tímidas sonrisas, en lugar de dar puñetazos y patadas a las puertas que se nos cierran.

—
(1) Me refiero al debate sobre la necesidad de una Reforma constitucional, o, como ya empieza a denominarse en ciertos círculos, sobre la forma de plantear una «Tercera Transición» (si supiéramos dónde estamos y, por supuesto, hacia dónde queremos ir).

Publicado en: Europa Etiquetado como: Allison, Elena Valenciano, Euromocho, Europa, Eurovegas, Javier Solana, Joaquín Almunia, pesadilla, Petromocho, Rubalcaba, Unión europea

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