Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de sociedad líquida

Cuento de invierno: Sociedad supercrítica

19 enero, 2014 By amarias2013 Deja un comentario

El joven sociólogo estaba leyendo el último libro de Zygmunt Bauman, «¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?». Era evidente la avidez con la que absorbía lo que aparecía escrito en el volumen. Se había quedado de pie, apoyado en una de las estanterías de la Librería de Novedades, como si se hubiera olvidado del lugar y del tiempo.

-Me estoy aburriendo, Prometio -le apremió una joven, tirándole de la manga del anorak-. ¿Vas a comprar el libro?

-No, no. Creo que ya he captado lo fundamental -le respondió el sociólogo.

La muchacha le miró con menos ternura de la que podría suponerse entre enamorados:

-¿Y qué es lo fundamental?

-Que si los ricos no invierten lo que tienen para que, con el esfuerzo de todos, se mejore el bienestar de la sociedad, la felicidad se concentrará en ese grupo privilegiado y se generará más y más tensión en el resto -dijo el joven Prometio.

Ambos salieron de la Librería, y como llovía fuerte y no llevaban paraguas, al poco rato se introdujeron, en una cafetería.

María de las Encomiendas, que así se llamaba la muchacha, tenía el pelo empapado. Las gotas de lluvia le resbalaban por el hermoso rostro y Prometio contuvo el deseo de besar su boca.

La cafetería estaba llena de gente vociferante, pero encontraron un hueco en una esquina de la barra, limítrofe con la zona de servicio de los camareros.

No importan mucho al relato las concretas circunstancias de la pareja. Baste decir que llevaban varios meses saliendo juntos (es decir, acostándose). Pero no acababa de surgir entre ellos ese fulgor que se extiende en pasión descontrolada. Aparecían solo esporádicos chispazos, como un mechero que estuviera escaso de gas. Sus caracteres eran diferentes, los intereses presuntamente distintos, su forma de analizar las cosas, desigual o confrontada.

Aunque se encontraban cómodos el uno con el otro, crecía en ellos la consciencia de que su historia común estaba a punto de terminar.

-¿Sabes, Encomienda? Se me ha ocurrido que la sociedad en la que estamos no es líquida, como opina Bauman. Es cierto, desde luego, que hay una importante cantidad de personas que están obsesionadas por el consumo, y que, presionados por la publicidad y las modas, se dejan seducir por la supuesta felicidad de comprar, …que les dura muy poco. Eso les produce, bueno, nos produce, una constante insatisfacción. Queremos más, pero no sabemos decir qué; nos lo imponen.

María de la Encomienda pidió un descafeinado con leche. Prometio prefirió un agua sin gas.

-Si tienes sed, no se por qué no pides un vaso de agua del grifo.

-Algo tienen que ganar estas gentes. Después de todo, tienen una empresa; esto es un negocio, no una casa de beneficencia.

El sociólogo no quería perder el hilo de su razonamiento. María de la Encomienda miró en rededor, sin encontrar escapatoria visual.

-Bueno, pues he pensado que esta sociedad no está en estado líquido, sino supercrítico.

María de la Encomienda le pidió al camarero que le pusiera más leche en el café.

-¿Supercrítico? Suena muy pedante. «Lo pasé superguay; la peli estaba superdivertida» -remedó la joven, empostando la voz.

-Es un concepto de la física. Cuando un líquido se encuentra en condiciones de presión y temperatura por encima del punto crítico, se comporta, en parte como líquido, y en parte como gas…

-Prometio, te lo dije. Esa botella está rellenada con agua del grifo. Te la han dado ya destapada. Protesta y di que te den otra cerrada -interrumpió la bella.

-Creo que nuestra sociedad ha alcanzado el punto crítico y no ha perdido su capacidad de reacción, porque ya no tiene identidad colectiva. Da igual que haya un paro que en otras condiciones sería insoportable, o que la corrupción afecte a las instancias que debería garantizar el orden y la justicia, o que la mediocridad se haya instalado en todas las instituciones…Está desestructurada, falta de densidad, sin objetivo.

María de la Encomienda le exigió al camarero que cambiase la botella de su compañero, y que se la abriese delante de ella, para garantizar que no había sido rellenada.

-¿Qué le pasa? ¿Cree que aquí nos dedicamos a rellenar las botellas? ¿No sabe distinguir un agua del grifo de un agua natural? ¿Piensa que los clientes son tontos? -se encaró con ella el profesional de la hostelería.

-Tal vez si escribo a Zygmunt Bauman me haga una valoración de esta idea; puede que merezca la pena seguir investigando este asunto. -murmuró Prometio, abstrayéndose.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: abstracción, cuento, cuento de invierno, fluido, gas, Prometio, punto crítico, sociedad hipercrítica, sociedad líquida, Zygmunt Bauman

Cuento de verano: Juanelo Valiente contra el sistema

3 septiembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Cuando Juanelo Valiente retornó de sus merecidas vacaciones en la tierra de sus ancestros, por buen nombre, Siempreverde, no tardó en apreciar que, en su ausencia, las cosas habían vuelto a empeorar.

En realidad, es principio general y comúnmente aceptado, que lo que, siendo propio, no se vigila, se deteriora por sí mismo, y si no se está atento a limpiar, adecentar y eliminar adherencias, de forma continua, al cabo de poco tiempo, en donde había algo de valor, se encontrará un pingajo.

Lo que ya no es tan sabido o, por lo menos, rara vez se tiene en cuenta, es que, en tratándose de lo común, esto es, de lo que pertenece a todos, la falta de vigilancia produce un deterioro aún más rápido, y por ser el bien que ha de mantenerse mucho más valioso que lo de uno solo, resulta -en principio- tanto más doloroso el avance de su miseria.

Los síntomas aparecieron ya desde el primer día. El Cartero real, habitual portador de misivas sin la menor importancia, le comunicaba en una Notificación del Ministerio de Velocidades que había sido multado con cien maravedís por superar en cuatro micromillas a la hora la velocidad máxima admitida para los cabriolés con pescante de ébano, regla exótica que había sido aprobada en el último Consejo de Ministros antes de las vacaciones de verano.

La exacción le había sido deducida ya de su cuenta bancaria, correspondiéndole ahora, según decía el boleto en letra autoborrativa, alegar lo que a su derecho correspondiera en los tribunales competentes, siendo circunstancia que solo parecía conocer Juanelo, el que su vehículo no había sido cabriolé, sino charriot, y que, a la sazón, se debería hallar dado de baja y en situación de desguace, misión que había confiado, como entendía corresponde, a un competente taller autorizado para minucias vitales.

Disgustado por el mal pie con el que se celebraba su retorno, se dirigió a la sede del gremio de Profesionales Libres, al que pertenecía, para anunciar que se encontraba nuevamente a disposición de lo que se le ordenara, encontrándose con que un cartel, en la misma puerta, adherido con cinta de embalar, indicaba que el gremio había sido disuelto, por orden del Ministerio de Libertades Vigiladas, de reciente creación, y se invitaba a los socios a que defendieran sus reivindicaciones, en el caso hipotético de que las tuvieran, de acuerdo con su leal saber y entender individual.

Barruntando ya que las vacaciones de la plebe habrían sido aprovechadas por los controladores del Sistema para hacer otros cambios, aún más profundos, fue, con el corazón más contrito, al Palacio de Comunicaciones Generales, lugar en donde, en multitud de paneles llamados informativos, se disponían, sin orden ni concierto, las muy variadas disposiciones que modificaban, con igual criterio, las anteriores, nacidas, en general, bajo idénticos auspicios.

Sus peores sospechas quedaron confirmadas de inmediato. Multitud de normas, reglamentos, leyes, adenda, edictos, eukases, diligencias, providencias, autos, directivas, sentencias y revocaciones habían sido dictadas o aprobadas durante los treinta días en que había estado de vacaciones.

Había cambiado tanto todo, que resultaba imposible saber cuál era la norma última que correspondía seguir. Juanelo Valiente, armado solo de su perspicacia, retiró de un manotazo varias de aquellas notificaciones, y las estrujó con sus propias manos, mientras gritaba:

-¡Cómo puede ser que lo que está creado para ayudar y proteger al individuo se haya convertido en un monstruo incontrolable!

Parecía, en verdad, fuera de sí. Los pocos ciudadanos que se encontraban en el inmenso espacio de la planta baja del Palacio de Comunicaciones Generales -las zonas altas eran inaccesibles para el común- le miraron, sin decir nada, aunque alguno le aconsejó, con un leve movimiento de los labios, que se callara.

En aquel momento, aparecieron varios funcionarios, cuyos rostros estaban ocultos por material antidisturbios que, con dureza, golpearon a Juanelo Valiente, tirándolo al suelo, y luego lo esposaron y lo condujeron hacia los sótanos.

-El sistema tiene siempre razón y los que están contra él, están contra todos -explicó, para quien pudiera oírle, quien parecía el jefe de aquel equipo.

Así resultó engullido Juanelo por el sistema. Cuando sus amigos advirtieron que faltaba a los habituales encuentros, en donde se entretenían en resolver complicados Sudokus y otros acertijos que estimulan la imaginación -según se creía-se interesaron por él, para lo que fue imprescindible rellenar el formulario informático previsto al efecto. Al cabo de unos días, recibieron la notificación, enviada contra reembolso, de que faltaban datos para la completa identificación del Expediente del asunto, y que, por ello, no había podido ser procesada.

Cada una de sus peticiones de información, encontró similar respuesta. «No es posible procesar su consulta por datos incompletos». Pidieron ver al responsable físico del Departamento de Errores del Sistema, pero el programa informático les contestó, en un tono que juzgaron impertinente, que, antes, deberían agotar los procedimientos automáticos, que no sabían ni consiguieron saber cuáles son exactamente.

Escribieron, exhaustos, esta frase sobre una sábana: «Juanelo, ¿dónde estás?. Tus amigos nos te olvidan», y se apostaron nos apostamos ante el mecanismo de control de acceso al Gran Palacio del Sistema. Así estuvieron varios días. Para su asombro y definitiva desesperación, por allí no entró ninguna persona. Aquella entrada no era utilizada por nadie. Todo el recinto, hasta donde alcanzaba la vista, parecía abandonado, si bien, aunque alejados como se encontraban del complejo central de edificios, llegaban extraños sonidos de actividad.

Decidieron, al cabo, abandonar la búsqueda de Juanelo. Los que conocían su coraje, se manifestaban seguros de que Juanelo Valiente sería capaz de hacer algo para evadirse, y se tranquilizaron de que sabría cómo salir del problema por sus propias fuerzas.

Así fue. Cuando ya nadie recordaba el caso, emergió Juanelo Valiente, desmejorado, pálido, pero vivo. Contó que había conseguido zafarse de su reclusión, aprovechando que aquel día, el mecanismo que le proporcionaba papilla de arroz sintético y agua reciclada por un conducto minúsculo, se atoró, y la puerta de su celda quedó circunstancialmente abierta.

Dijo también que había recorrido todas las dependencias, buscando la salida, y no había encontrado a nadie. Tenía la seguridad de que no había nadie detrás del funcionamiento del Sistema, que se estaba alimentando por inercia.

Es verdad que no le creyeron, porque todos tenían miedo a las represalias, ya que las Notificaciones no paraban de llegar, lo que parecía probar que alguien controlaba todo, aunque fuera para mal. Multas, subidas de impuestos, limitaciones de prestaciones…

Pero Juanelo Valiente no hizo caso, en adelante, de ninguna de ellas. Vació sus cuentas bancarias, pidió la liquidación en su empresa, no contestaba correos, cambió de lugar de residencia, pagaba al contado, cobraba en negro, repudió a sus amigos, no leía periódicos, y, lo que es más importante, dejó que se olvidara el nombre de Juanelo Valiente, pasando al más absoluto anonimato para el Sistema, del que vive completamente al margen, desde entonces.

Por lo que le va muy bien, según se puede inferir.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: angel arias, cabriolé, charriot, cuentos de verano, desguace, Juanelo Valiente, miseria, notificación, pingajo, rebeldía, sistema, sociedad líquida

Escapar de las fauces de las élites extractivas en las miasmas de la sociedad líquida

13 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No es el título de un libro de autoayuda, ni de socioeconomía política, aunque hace referencia a una historia de terror, traición y desengaño. Es solo el título de este Comentario, y debe su curiosa redacción a la pretensión de combinar las ideas centrales del posicionamiento intelectual de dos observadores cualificados, pertrechados cada uno con su particular periscopio: César Molinas y Zygmunt Bauman.

El primero acaba de publicar su noveno libro, (1) «Qué hacer con España», y el 12 de junio de 2013 hizo una presentación del mismo, en el escenario de la Fundación Rafael F. del Pino, acompañado en los flancos por Manuel Conthe y Carles Casajuana.

Sorprende que el título no esté protegido por signos de interrogación. César Molina aborda en él, por tanto, respuestas, si bien la pretensión enciclopédica se ve restringida por el espacio disponible y, sin duda, por la imposibilidad de que una persona sola -a pesar de la indiscutible capacidad mental de Molina- tenga, hoy por hoy, todas las claves del mundo en su cabeza y, menos, si se desea aplicar la poción a un pequeño país plagado de heterodoxos.

Molinas es uno de estos últimos. Conthe lo llamó «humanista heterodoxo», y extrajo del propio libro la reflexión de que en tiempos de la Inquisición no había en España ningún heterodoxo importante y los que se quemaron eran de muy segunda división; para encontrar alguno de nivel y poder quemarlo, como le sucedió a Miguel Servet, había que salir al extranjero.

El esquema del libro, a tenor de la recensión realizada ayer(2), se acoge a la apreciación de que hay que hacer reformas insoslayables e inmediatas -tenían que haber sido iniciadas en 1993, con la firma de los acuerdos de Maastricht-. Y como España no puede devaluar la moneda -descarta Molinas salirse del euro, porque, parafraseando a Andrés Ortega, «dentro está frío, pero fuera está gélido»-, el ajuste «no va por precios, sino por cantidades: tenemos cuatro millones de parados más».

Los mensajes de César Molinas son directos: «Los problemas vienen de la falta de adaptación a dos cambios»: la caída del mundo de Berlín (en donde se acaba la Historia y comenzamos un período posthistórico, en las que las antiguas certezas en las que se basaba el Estado-nación se diluyen, y ya no sabemos quienes somos «nosotros») y el ya expresado de la firma de Maastricht, cuyo mensaje era «ya no vais a poder seguir devaluando la peseta» y obligaba a flexibilizar los mercados.

Manuel Conthe -que asumió su parcela de protagonismo en la sesión, e hizo propaganda del casi-diario Expansión unas cuantas veces- atribuyó a Molinas la frase, incluída al parecer en el libro, «Hay que poner a los agentes sociales en su sitio» y la aplicó «sobre todo», a los sindicatos, que no son representantes de los ciudadanos, y habría que tratarlos igual que a una asociacion de fútbol…o a la Iglesia Católica (entiendo que en el sentido de que a esta histórica expresión del poder sería preciso equilibrarla con las asociaciones de balompié).

La clase política merece, por supuesto, un lugar especial entre las «élites extractivas», a las que se suman «mayorias extractivas» de las plusvalías generadas por el trabajo ajeno. Puso Molinas en el ejemplo de Marinaleda, en donde se ha montado una cooperativa agrícola, en la que, como no hay trabajo para todos, se trabaja por turnos de 21 días, para poder acogerse al paro de seis meses. «Con 40 días de trabajo anual se cobran 320 días de prestación por desempleo». Y se preguntó: ¿cuántas Marinaledas existen en España?.

No puedo pretender resumir un libro, que no he leído. Molinas proporciona motivos de reflexión más que suficientes, aunque para Casajuana, el otro asistente desde el púlpito al debate (y, en mi juicio personal, no siempre afortunado en lo que expresó), «Molinas es osado e inclemente, y se atreve a proponer reformas de las que algunas son imposibles, como la de la Universidad».

«No hay que mantener un Estado vigoroso, porque vamos hacia una sociedad más versátil, pero para sobrevivir hay que dar a los ciudadanos más conocimientos. Debemos, también, generar un sistema tributario compatible con la globalización, actuando sobre los hechos imponibles que no se pueden deslocalizar, como son los patrimonios inmobiliarios, que son, por esencia, impuestos de fraude cero».

En fin: «recuperar la credibilidad perdida», hacer el Plan Marshal del capital humano», «mejorar la competitividad y la exportación», (gastando dinero a fondo perdido en la formación), «bloquear las puertas giratorias para los funcionarios que se dediquen a la política», «partir de un presupuesto de base cero», ser conscientes de que «tenemos una democracia de alta calidad pero las instituciones funcionan mal» y «necesitamos un Plan a medio y largo plazo pero a corto necesitamos ayuda exterior», son algunos de los mensajes claros de Molinas.

La sociedad líquida no se ha enterado todavía. Los asistentes, como ya vengo indicando, formaban parte, me pareció otra vez, de ese grupo, que encuentro desplazado del poder fáctico y portador de experiencia e ideas muy serias, que escucha las verdades del barquero, compra libros, comenta lo mal que lo están haciendo otros, se cala el sombrero de su marginación, y luego, se van y…»no hubo nada».

—
(1) César Molina resaltó que es el primero de los suyos que no contiene fórmulas matemáticas ni teorías económicas. Utiliza otra herramienta, que se configura más adecuada para la disección de la realidad: el sentido común aplicado de forma inclemente.

(2) El libro (Editorial Deusto, 2013) se vende a 17,50 euros y había un tenderete con ejemplares junto a la puerta, en donde se agolparon algunos de los asistentes al acto. No lo compré, porque soy de los que consideran la compra de libros un acto íntimo. Además, no descarto que me lo regalen.

Publicado en: Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: César Molinas, élites destructivas, Fundación Rafael del Pino, heterodoxo, Qué hacer con España, sociedad líquida, Zymund Bauman

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May