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Archivo de 2015

Una yunta díscola (8): La gestión de la incertidumbre

18 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

(Este Comentario es continuación de los siete anteriores, que llevan el mismo título genérico: «Una yunta díscola» -es decir, crear empleo en el actual contexto tecnológico-)

8. La gestión de la incertidumbre: la coordinación eficaz de los agentes socioeconómicos

Escribe Tácito en «Los anales»: «Tiberio, acostumbrado aún sin necesidad, por naturaleza o por uso, a decir siempre palabras ambiguas y oscuras, entonces que lo procuraba con artificio eran tanto más inciertas y escondidas» (Libro Primero, pag. 22 Colección Austral, Ed. Espasa Calpe).

Pues bien: ante la compleja situación generada en el siglo XXI, caracterizada, entre otros protagonistas, por la combinación de globalización, consciencia endógena de la existencia de desigualdades graves en los desarrollos económicos en los países y áreas, control supranacional de los avances tecnológicos, alto nivel de exigencia popular en el mantenimiento de las situaciones de bienestar en los Estados más desarrollados, y agotamiento relativo de los recursos naturales, junto a la consciencia de un deterioro ambiental galopante y la alta probabilidad de un calentamiento de la superficie terrestre, …la proliferación de líderes con la mentalidad de Tiberio es un serio hándicap para canalizar la ejecución de las posibles soluciones.

A nivel general, el fracaso de las cumbres mundiales para tratar de analizar objetivamente los problemas es evidente. Falta un liderazgo claro, es cierto, pero también se echa de menos la consciencia de la problemática. Los informes del Panel del Cambio Climático no encuentran respuesta práctica, y el tiempo pasa, jugando en contra. Las conclusiones de las reuniones de los jefes de Estado, ya sean al nivel de los C-7, C-20 o en los numerosos Congresos y Asambleas propiciados por las Organizaciones supra-gubernamentales, evidencian un gusto por las declaraciones ambiguas, que incorporan promesas atemporales y especulan con la fijación de objetivos irrealizables y, por tanto, persistentemente incumplidos, lo que no debería tranquilizar a quienes tienen preocupación por el futuro, que va mucho más allá de los horizontes electoralistas en cada país.

En esta situación, deberían separarse los mensajes genéricos, voluntaristas, de lo pragmático. Es una lástima reconocerlo, pero la evidencia es cruel. Los encomiables esfuerzos en tratar de impulsar Unión de civilizaciones, Ayudar al desarrollo de los países más atrasados, contener el amenazador fantasma del Cambio climático, concienciar a las grandes empresas multinacionales en la responsabilidad social, etc., se han convertido en «palabras ambiguas y oscuras», revestidas de un artificio dialéctico que las hace «tanto más inciertas y escondidas».

España debe impulsar la investigación aplicada, retener a sus licenciados (que tanto ha costado formar), trazar un plan creíble de generación de empleo, e impulsar, fundamentalmente en solitario, la creación de actividad nueva, consolidando las líneas ya existentes. No se puede perder ninguno de los sectores existentes, y la incorporación de las nuevas tecnologías – generadoras netas de un déficit de empleo, que presiona sobre los menos cualificados-, ha de ser, cuando se emplean recursos públicos para favorecer su implantación, cuidadosamente analizada.

Lo digo desde mi posición de observador tecnológico, y, si me permite el lector la aparente petulancia, experto en alguno de sus campos. No se puede animar a las personas sin otra cualificación que su necesidad de encontrar un modus vivendi, a que creen su propia empresa: tenemos demasiadas peluquerías, mercerías, tiendas de ropa infantil, bares, restaurantes, cafeterías, bollerías, tiendas de la esquina; nos sobran, también, bufetes unipersonales, oficinas bancarias, estudiantes sin vocación, empresarios con escaso conocimiento de la evolución previsible de los mercados para sus actuales productos, etc.

Invito al lector, si no lo ha hecho aún, a que lea mi reflexión sobre «La rebelión de las élites».  El título de ese trabajo podría mover a confusión, al ser evidente la referencia semántica al trabajo de Ortega y Gasset sobre «La rebelión de las masas», escrito en un contexto sociológico muy diferente.

Lo que pretendo poner de manifiesto es que los políticos deben atender, hoy más que nunca, a incorporar a sus programas y propuestas, actuaciones concretas vinculadas al desarrollo de los sectores preferentes. La amenaza de burbujas existe por doquier y, por eso, hay que detectar a tiempo cuando la presión que las haría estallar es ya muy intensa.

Parece que hemos olvidado la explosión de la burbuja tecnológica de Terra, y vivimos aún obsesionados por la burbuja de la edificación que, como se ha dicho con preclara seriedad, no tiene que ver con ninguna burbuja de la construcción y, en cambio, ha afectado a las empresas constructoras, por la paralización de la obra pública.

(cotinuará)

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad, Tecnologías Etiquetado como: angel arias, burbujas, horizonte, planes, política, tecnologías, yunta díscola

Excursión al más allá

17 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

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Permite que mi deseo de poseerte rompa las barreras
que impedirían que tu cauce se desborde,
vamos a desparramarnos en las rocas,
tú y yo en catálisis fatal,
sin que nos preocupe volver, así que lo demás
es lo de menos.

Sin premisas, ni miedos, condición inocente, yo te ordeno
que la ida sea infinita, sin rumbo, sin destino,
sin que nadie se atreva a sugerirnos
lo equivocados que vamos con las prisas,
lo inadecuado del atuendo, o lo mal preparados
que estamos para el viaje ni lo poco
que acertamos con la vez y con el sitio.

Mientras tomas asiento en el hueco especial de mi regazo
siéntete portavoz de la verdad amando estas cadenas
que, entre besos, te unen las manos a mis manos,
porque nos van a dar fuerza para escapar,
sigue las instrucciones de este juego.

Suelta amarras y excesos, haz del río
que en tí habita, corriente impetuosa
que salte por encima de cuanto existe y da razón,
alud de instintos sin rival, que se desborde
hasta ocupar el horizonte de mi cuerpo.

Yo transformaré los signos de confusión que nos guiaron hasta aquí
en galletas de amor, y, en dosis adecuadas, haré hartas las cosas,
pocas, inadecuadas, impropias para lides, -infelices-,
que seleccionamos para llevar con nosotros a este viaje.

Lo convertiré con mimo, lo prometo,
en sabor perdurable a risas del otoño,
a miel y hojuelas, y, para postre, en uvas contagiosas.

(Poema 17 de «No tenemos a nadie», @angelmanuelarias, 1996/1997)

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, excursión al más allá, No tenemos a nadie, poesía, suelta amarras

No importa ya

16 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

No importa ya.
Lo admitiremos también como axioma
y no hará falta probarlo.

Estamos hartos.

«Cualquiera que se cruce en nuestro camino,
con tal de que se detenga junto a nuestro estupor,
aunque la evidencia duela,
es de los nuestros.»

Ese ojo que claramente no nos reconoce,
ese hombro con el que esperábamos
a fundirnos en un abrazo
antes de que nos empujara hacia el vacío,
pertenece a nuestro clan.

La caída es tan breve,
es un instante que dura tan poco,
y sabe a tanto,
que esos segundos nos valen de consuelo,
aunque la realidad nos ignore.

(Poema 34 de “El animal que hay en nosotros”, versión para Premio Loewe, mayo 2008)

Preguntas:
Ni principios ni fin,
elucubraciones con poca imaginación.

Preguntas sobre el amor,
la dignidad, los pobres,
las maneras.

Había preguntas sobre dioses,
rebeldías, intentos incluso
de hacerles pleitesía.

Y, como al final, interrumpido
por el trazo grave de una fuerza mayor,
quedaba al descubierto la interrogante
por la que mostraba una curiosidad
indescifrable.

Se interesaba solo por las condiciones previstas
para el nuevo campo de concentración,
donde había oído que pensaban enviarle:
un recinto más arduo, más forzado, más difícil.

El Paraíso.

(Poema 36 de “El animal que hay en nosotros”, idéntica referencia anterior)

El poema 35, se titula: “Testamento” y el que acabo de transcribir es su continuación

35

Testamento

Se pasó la primera parte de su vida
deshaciendo  preguntas,
sobre el amor, la vida, las secuencias,
y –también- si Dios existe y si nos quiere.

Pensaba firmemente que la segunda mitad
le serviría
para encontrar respuestas,
afianzándolas como un rascacielos.

Pero en la aplicación, le faltó método,
y no dejaba de encontrar más y más preguntas.

Sin poder soportarlo, se aisló en su ventana,
se cerró en la amargura, aguantó varios días sin comer ni beber
a riesgo de perder el juicio al final:

Estaba loco, le diagnosticaron.

Su pulso era muy débil.

Así lo encontraron el día después de su muerte:
atenazado por su propio estupor.

En la mesita, al recoger sus cosas
para dejar su sitio a otros, alguien recogió un papel,
con delicados subrayados en rojo.

Lo leyeron en voz alta.

Eran solo preguntas.

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias, el animal que hhay en nosotros, poemas

La rebelión de las élites

15 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

La decadencia en credibilidad de los dos partidos que habían resucitado la ilusión popular por la reconstrucción de un bipartidismo pacífico (es decir, por su misma esencia, engañoso), ha puesto el acento político sobre la incertidumbre que se nos avecina respecto a la gestión de la cosa pública.

No tengo la menor intención de entrometerme en la interesada pugna de los representantes de los diferentes partidos políticos que optan ahora (elecciones de mayo de 2015) por hacerse con una parte del pastel de los presupuestos de las Administraciones. Mi desconfianza espontánea respecto a los móviles particulares cuando se erigen en representantes de los intereses de aquellos a quienes, precisamente, han solicitado que depositen en ellos su confianza, viene de antiguo -tanto casi como mi mayoría de edad, y no quiero alardear de perspicacia temprana-.

No creo en la genialidad política, e identifico casi sin matices liderazgo con ambición personal, en ese terreno resbaladizo en el que algunos pretenden tener la solución al jeroglífico de la mejora del bienestar colectivo. Creo en el trabajo conjunto de los mejores, de aquellos que poseen las claves para avanzar en las soluciones, de quienes tienen mucho que perder y, sin embargo, se arriesgan a defender a los que nada tienen, para auparlos a situaciones de igualdad.

Es decir, creo en lo que la Historia y, en particular, la de España, se ha revelado como una rareza y en la que han sucumbido -incluso físicamente, asesinados, desterrados, marginados- una buena parte de los mejores individuos (intelectual y humanamente hablando) de los hijos de esta tierra que, en algún momento, hemos llamado Patria.

La fórmula para avanzar en la mejora colectiva es tan simple que hasta produce reparo pretender identificarla: hay que mover la situación, y de forma permanente, hacia la generación de riqueza y atender a su mejor distribución entre los que menos poseen. No tengo tampoco dudas de que la única manera de conseguir ese propósito es mediante una combinación de la economía de mercado (con mínimas restricciones, pero con vigilante control) y la gestión desde el Estado de los elementos básicos que impulsarán ese desarrollo: la educación, la sanidad, y la gestión impositiva.

La experiencia como observador me ha hecho desconfiar de algo que se suele utilizar como axioma: la separación de los poderes, judicial, legislativo y de gobierno. La teoría suena magnífica, pero en la práctica es irrealizable. Todo poder debe tener la servidumbre de ser supervisado, y la única forma de revisar algo creado por conveniencia de una colectividad es arbitrando mecanismos desde la propia colectividad, que los mantengan como independientes de esos poderes y, para lograr esa independencia, han de ser periódicamente renovados.

Sé que la palabra élite suena horrible a una mayoría de ciudadanos, que han sido, desgraciadamente, mal educados respecto al significado que debería darse a la autoridad. Hoy todos se creen con el derecho (a veces, incluso, con el deber) de opinar o poder opinar sobre todo. Y esto de la vida pública no es como el fútbol: no se trata de meter goles, de ganar partidos, de tener atletas bien pagados y con característica casi sobrehumanas en la formación a la que veneramos como macho cabrío expiatorio de nuestras limitaciones.

Me importa un comino si alguien alardea de ser honesto. Claro que tiene que serlo, pero, además, debe tener la seguridad y la tensión de que analizaremos su comportamiento. Me vale lo mismo (nada) que se presente como quien tiene la solución para sacarnos de cualquier encrucijada, con fórmulas de catecismo ideológico: menos impuestos, o más, o apoyar a los autónomos, o nacionalizar a algunas entidades, o defender la paridad de sexos en los comités, o crear mini trabajos, o reducir el salario, o presionar sobre los beneficios de los grandes grupos empresariales.

El movimiento se demuestra andando, y en esto, los españoles somos muy torpes. Copiamos del éxito de otros sin analizar si nos conviene esa medicina, despreciamos las propuestas del vecino porque conocemos a su familia desde siempre (es un decir), queremos tener hijos universitarios pero ridiculizamos cualquier opinión que provenga del saber, estamos perfectamente capacitados (alardeamos) para opinar de energía, minería, tecnología, globalización, cambio climático, labor del funcionario, capacidad para gestionar, nivel de prestaciones públicas, etc. Atendemos con vehemencia a juzgar los resultados de lo que nos interesa pero no somos capaces de analizar con objetividad lo que hace falta sacrificar para conseguirlo.

Por eso, estaremos siempre empezando, alucinados por la exhibición de cambio que prometen iluminados que no saben de Historia, ni de Tecnología, ni de Economía, ni de Sanidad, ni de Educación. Solo parecen haberse especializado en levantar la voz, chillar que son los mejores, los que pueden, los que más crédito merecen.

Me gustaría que escucháramos a las élites. No, por supuesto que no son la casta. No suelen hablar, aunque no quiere decir que estén callados. Trabajan, muchas veces en la soledad o en equipos reducidos, por conseguir mejoras. Investigan, razonan, argumentan, estudian, actúan en sus ámbitos. Son nuestros mejores.

No se dedican a la política. No están, muy posiblemente, entre los jueces, al menos, no entre los que llamamos mediáticos. No tienen renombre como médicos o ingenieros ilustres. Puede que nunca hayan alcanzado una cátedra. Es muy probable que vivan modestamente, con los dineros que su labor reposada y digna les ha permitido conseguir, a despecho de los empujones para subir de otros más hábiles para moverse entre las tinieblas.

España, por lo que parece, va a encontrarse en la situación de repartir nuevamente las cartas políticas que darán resultado a una situación de pluripartidismo, en la que el entendimiento respecto a lo que hay que hacer se hará, por momentos, confuso. Es una lástima. Porque la idea que habría perseguir, desde mi modesta posición de observador al margen de los partidos, con la mochila personal repleta de experiencias y de conocimiento de currícula ajenos, es la misma que tuve hace muchos años: solo avanzaremos colectivamente si atendemos a los mejores y solo hay una manera de avanzar con resultados: mejorando día a día, tramo a tramo, lo que tenemos para que nuestra sociedad sea más solidaria, más receptiva a las necesidades de los que menos tienen, más atenta a aupar a los mejores, a los que más saben, en las tareas de responsabilidad colectiva.

 

 

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: conocimiento, elecciones, éltes, política

Contamos este año con la participación de la lluvia

11 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

Contamos este año con la participación de la lluvia,
el tiempo y la palabra.

Nuestra experiencia es más que suficiente
para resolver la imprevisión con disimulos,
vencer la timidez con desparpajos, la impotencia
con alcohol de quemar, la falta de sensación
fingiendo sentimientos.

Tenemos todas las opciones para triunfar,
al juez de nuestra parte; los pasos, decididos.
Qué digo más: la acreditación en regla,
válidos los tickets, pagados los peajes.

¿Por qué no pasa amor, qué miedo tiene,
qué otra víctima lo sacia, de quién el ronzal,
por qué no viene?

(Poema 19 de Poemas de encargo, @angelmanuelarias, sin fecha exacta)

Publicado en: Poesía

Transformado en un hombre sin principios

10 marzo, 2015 By amarias 1 comentario

Transformado en un hombre sin principios,
entendió que la imaginación debía dejarse guiar
por un instinto eterno:
apetecer lo prohibido, esconderse en las sombras,
no hacerse mucho daño.

Los necios que se dieron cuenta de su incapacidad
para doblegar la menor voluntad, le despreciaban con sorna,
pero él pretendía en otra dirección,
que le dejaran en paz,
y con el firme propósito de no dar explicaciones
se declaró oficialmente incompetente
para convertir a nadie a su religión.

Siendo un caso perdido, una impureza
que no tenía remedio,
se limitaba a querer como podía,
a vivir de través,
a evitar los escollos de aspirantes
que tenían curiosidad por explicar ciertos destellos
que surgían de su noble cabeza;
suponía el rico infeliz que alguna vez
le perdonarían los estragos
de su fingida falta de destreza.

Esta ausencia de ardor no le impedía
que, después de hacer su número de condenado a probar,
agotado hasta el pan, mirando al cielo,
se pusiera a reir, imaginando
que alguien más fuerte le mandaba señales
y que él conseguía descifrarles el sentido.

(Poema 7 de Con algo suave, @Angel Manuel Arias, junio 1996)

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, Con algo suave, poemas, transformado en un hombre sin principios

Una yunta díscola (7): Sectores de desarrollo preferentes. El papel de la Universidad

9 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

(Este texto es continuación de los seis anteriores con el mismo título genérico)

7. ¿Existen sectores de desarrollo preferentes para España? ¿Qué papel debe jugar la formación universitaria técnica?

Al tratar de contestar a estas dos preguntas cruciales, debo anticipar que no me importa se me califique de pretencioso. No pretendo sino abrir un debate que la sociedad española ha venido obviando sistemáticamente, en la errónea percepción de que las cosas se arreglan de forma natural, y que la estructura empresarial de un país -de un protagonista secundario, debo precisar, pues hablo de España- se acomodará, con el tiempo, a su posición óptima.

Esta premisa es, en mi opinión, completamente errónea. Si se analizan con algún detalle los datos de crecimiento sectorial de países con diferentes estadios de desarrollo, se comprenderá que su evolución es diferente en relación con los recursos propios, la situación de partida -socioeconómica y tecnológica- y la capacidad empresarial y nivel de formación de sus estructuras nativas.

Si un país tiene amplios recursos por explotar, su desarrollo descansará fundamentalmente en ellos, y la necesidad de tecnología favorecerá a aquellos países más desarrollados con los que tenga firmados acuerdos de colaboración (tecnología e inversión a cambio de perspectivas de rendimiento futuras, en general) o, aunque no existan éstos, en situaciones en las que las empresas extranjeras vean oportunidades de rentabilizar su inversión.  Esto es tan obvio, que se comprende de inmediato: si no tienes nada que ofrecer, a nivel de país, los demás te superarán rápidamente, y tu nivel de bienestar se deteriorará a gran velocidad.

Por eso, países como Alemania, Francia, Reino Unido y, por supuesto, Estados Unidos, descansan fuertemente en su potencialidad exportadora. Es cierto, como reflejan las estadísticas, que los sectores primario y secundario de estos países han disminuido dramáticamente en beneficio del sector terciario. Pero el análisis completo de la situación ha de ser éste: los beneficios obtenidos en el exterior, o en la fabricación de productos elaborados para su exportación, permite seguir avanzando en la mejora de las prestaciones asistenciales y mantener el estado de bienestar: habrá más tiempo de ocio, mejores tratamiento hospitalarios, residencias para ancianos mejor dotadas, un mayor cuidado del medio ambiente, o su recuperación según qué zonas, más centros de diversión, más ordenadores personales y aparatos de telecomunicación y video, etc., que los naturales del país podrán permitirse mientras se mantenga la expansión internacional.

Puede, como en el caso de Estados Unidos, que a esa posición exportadora se añade el descubrimiento de un recurso nuevo (gas de esquisto, pongo por caso singular), pero lo habitual será que se esté cambiando ayuda a la explotación ajena en el sector primario y secundario por sostenimiento de los sectores terciarios, que aparejan nivel de vida. Y eso no vive del aire: las tensiones previsibles se resolverán, salvo mejor opinión, con guerras, destrucciones masivas, contención del desarrollo ajeno para que no contamine el propio.

Volviendo el razonamiento a nuestro contexto, España tiene ventajas indudables en el sector terciario, como servicio a naturales de otros países que puedan permitírselo: apelemos al sol, a un entorno paisajístico no muy deteriorado, a la natural simpatía y curiosidad de muchos nacionales. Cabría poner de manifiesto, para no precipitarse en conclusiones, que una parte muy importante de los puestos de trabajo necesarios son para personal con poca cualificación y que, por ello, se han dejado progresivamente, en los tiempos de bonanza, de extranjeros venidos de países con menor desarrollo; camareros, cocineros sin experiencia, asistentes sanitarios sin título, cuidadores, sirvientes, obreros de la construcción, etc.

¿Qué ha hecho la Universidad, entretanto? Jugar a lo suyo, en mi opinión. En lo técnico, se ha ignorado colectivamente que la diferencia entre lo aprendido en las aulas y el nivel tecnológico preciso en las empresas crecía exponencialmente. No solo éso: se ha perdido énfasis en la cualificación de los estudiantes en las disciplinas básicas, pretendiendo que se puede ser experto sin conocer los rudimentos: menos física, peores matemáticas, teoría expresada con insuficiencia y sin profundidad, en no pocos casos.

Se dice ahora que la Universidad debe dar especial preferencia a la generación de emprendedores, proporcionando a los estudiantes una visión lo más certera posible del entorno en el que habrán de moverse. Desde luego, este objetivo debería ser, para las Escuelas de Ingeniería, sustancial: la Universidad ha de ser consciente de que debe formar las élites intelectuales a corto plazo, y esa responsabilidad ha de condicionar la orientación de la enseñanza impartida.

Pero tampoco aquí cabe improvisar. El impulso a las actividades de cooperación Universidad-empresa es un objetivo irrenunciable que se debe alimentar desde la base: no solamente con las cátedras de empresa, sino también con la incorporación de profesionales experimentados a las aulas que den sentido práctico a las enseñanzas. Los Consejos Económico-Sociales de la Universidad han de ser verdaderamente efectivos en señalar las orientaciones de la enseñanza, revisando los planes, eliminando repeticiones o materias innecesarias y coordinando e impulsando la plena coordinación del “mundo de la Universidad” con el “mundo real”.

(continuará)

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Al borde de la huída, acariciando tu cuerpo

6 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

J’ai tout donné au soleil
tout sauf mon ombre (G. Apollinaire)

Al borde de la huída, acariciando tu cuerpo
hoy escribo preceptos de amor:
nosotros deberíamos ser sombras tibias
para poder explicar mejor los espacios vacíos,
escondernos en las propias palabras,
creceríamos no sólo dormidos,
aprovechando momentos para ser de otros mundos.

(Poema 19 de Absueltos de todo don, @Angel Manuel Arias, Ediciones KRK, 1990, incluído también en el libro Poesías completas, 2005)

Publicado en: Poesía Etiquetado como: Absueltos de todo don, angel manuel arias, poesía

Una yunta díscola (6): Desbrozando la selva del desarrollo tecnológico

3 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

(Este Comentario forma parte de otros cinco, que, si el lector tiene interés por el tema, deberían ser analizados conjuntamente)

6. Elección de sectores y líneas de desarrollo preferentes

El desarrollo tecnológico -entendiendo por tal, aquellas líneas de ciencia aplicada que, en un momento dado de la Historia de la Humanidad, sirven a ésta para impulsar el crecimiento económico- no es un camino predeterminado, sino que obedece a multitud de intereses, presiones, oportunidades y variantes. Como en todo escenario complejo, la selección de los elementos que en un período dado resultarán determinantes, viene realizada por unos pocos agentes. Sin embargo, las oportunidades de acomodarse a él, como actores secundarios, no son en absolutos despreciables.

Para un país intermedio, la selección de las líneas propias de colaboración con los líderes de la investigación y el desarrollo que la situación revela como relevantes, bien pudiera tomar como referencia conceptual los tres ejes siguientes:

1. Análisis de las debilidades propias en relación con la probable invasión de productos tecnológicos extranjeros, que condujera a la definición y concreción de los aspectos concretos de la producción de tecnología aplicada que deben reforzarse. Esto implica considerar separadamente los subsectores que integran cada sector industrial, valorando, por una parte, su capacidad de resistencia individual y, por otra, su adaptabilidad a los nuevos impulsos tecnológicos, detectando, contando con la ayuda de expertos de máximo nivel, las necesidades de refuerzo.

No se trata de un juego de oportunistas y fracasados, pues no hay planteamientos inocentes en la carrera del desarrollo. Ha de tenerse en cuenta que desarrollo, por sí mismo, no significa nada , por más que se nos intente, de forma obviamente interesada, presentarlo como un objetivo apetecible, con impulso y ventajas propias.

Por ejemplo: ¿Debemos admitir, como un a priori, que el desarrollo implica mayor felicidad? ¿Para quién? La respuesta parecería implicar conceptos filosóficos, pero yo no lo veo así, con esa intención reduccionista . La felicidad, como nos indica un viejo cuento, consiste en no desear más que lo que se tiene, y disfrutar con ello. No puede menospreciarse que la apetencia de lo que no se posee genera inestabilidad, amargura y obsesión, que son alimentos seguros para la frustración y el descontento.

Lo que para algunos puede significar la posibilidad de incorporar a su esfera vital algo que no se posee, y que se valora como potencialmente atractivo, para la mayoría implica el reconocimiento de que no se puede alcanzar, o implica renunciar a otros bienes que podrían implicar, individualmente, una mayor satisfacción. Si  no somos libres para elegir lo que de verdad nos conviene, la servidumbre que impone la sección dominante en la sociedad para priorizar teniendo en cuenta otros intereses, no siempre transparentes, respecto a lo que merece la pena, nos subordina a objetivos ajenos, que pueden arrastrar frustración o enajenación.

Esta reflexión no es, en absoluto, gratuita. ¿Es más importante disponer de un reproductor de blue-ray que disfrutar de una excursión con la familia o amigos? ¿Debemos ser propietarios de la vivienda en lugar de arrendatarios? ¿Ser autónomo es la solución a nuestra incertidumbre laboral? Son solo unos pocos ejemplos de las elecciones que se nos fuerza a adoptar individualmente, sin disponer de toda la información para adoptar una decisión con sabiduría, y nos convierten en aún mayores prisioneros de la sociedad de consumo, empujándonos hacia una incertidumbre dependiente.

2. Estudio de las propuestas de reestructuración de la educación, la investigación, la explotación de los recursos y la producción, basadas en el efecto que las tecnologías pueden provocar en  la disminución de las complejidades, en la eliminación de las redundancias innecesarias, de las ineficiencias, etc.; sin embargo, hay que analizar también el efecto que producirá sobre el consumo la apetencia por nuevos productos tecnológicos, que se ha de estar en situación de fabricar, para evitar en lo posible la pérdida de divisas y la rentabilidad ajena de los efectos del desarrollo técnico. Esta situación implicar analizar y priorizar las necesidades de fabricación de elementos críticos en los que se basan algunas de los nuevos cacharros tecnológicos, para producirlos con medios propios,  generando los materiales adecuados y adaptando la formación de personal a esos requerimientos.

No es el individuo el que ha de ser adaptativo, porque individualmente se carece de la visión, y de la capacidad de decisión  y recursos para enfrentarse al maremágnum tecnológico. Es el conjunto de la sociedad, que incluye las Administraciones públicas, las organizaciones empresariales y sindicales, la Universidad, los partidos políticos, las plataformas sociales, etc, quien ha de valorar la situación, de forma continuada, y decidir qué posición adoptar para canalizar y encauzar las apetencias colectivas mayoritarias.

La falta de una discusión transparente sobre las líneas troncales que debe adoptar una sociedad, deja al individuo al albur de los caprichos de los agentes externos. Si no se discute el modelo educativo, si no se han elegido las líneas preferentes para la investigación que beneficiarán a la mayoría, si se carece de un programa consensuado de explotación de los recursos propios y su potenciación, nos encontraremos con la situación de que proliferarán las resistencias particulares, dificultando el avance conjunto hacia las mejorar consistentes, propiciando, una y otra vez, burbujas tecnológicas, bolsas de paro, ineficiencias en la educación y formación. Los que resultarán beneficiarios serán, principalmente, quienes mantienen el control, porque tendrán las mejores opciones de reproducir su situación ventajosa.

3. Un país intermedio no puede renunciar a la implementación de las tecnologías avanzadas de las existentes en el mercado, estableciendo convenios de colaboración tecnológicos, planes de desarrollo formativo con Universidades y centros de enseñanza, y, por supuesto, acuerdos de financiación con entidades prestamistas, concreción de programas de investigación público-privados relacionados con las carencias y plazos detectados, etc.

Sin embargo, la decisión dramática implica que hay que seleccionar entre aquellas tecnologías y procesos que se desarrollarán en el propio país y aquellos otros de los que se deberá ser adquirente. No se puede pretender ser autárquico, ni producir ni investigar todo: se debe priorizar. Si la Unión Europea funcionara como una entidad con una sola coordinación, sería tal vez posible presentar alternativa a la capacidad de marcar la dirección que tiene Estados Unidos y que, verosímilmente, alcanzará pronto China. Actuando de forma descoordinada, con intereses nacionales prevalentes sobre la estrategia común, España no tiene más opciones que seleccionar opciones en el panorama, amparar su debilidad con acuerdos y desear que, fundamentalmente por suerte, obtenga éxito en algún subsector concreto que permita negociar su posición en el escenario donde los grandes grupos marcan su política.

De esos análisis, efectuados de forma transparente, porque colectivamente hay mucho más que ganar de lo que se podría perder, deberían surgir líneas consensuadas, por ejemplo,  de desarrollo de software y comunicaciones, la selección de investigación aplicada y producción de materiales con determinadas características (pienso, por ejemplo, en el imprescindible Instituto Nacional del Grafeno, que vendría a sustituir un Instituto del Carbón que poco efecto tiene ya), el diseño y fabricación de equipos adaptados para cubrir ciertas carencias o posibilidades de mejora de aspectos concretos de la vida y los servicios ciudadanos, etc.

Me repito, en realidad. En mi tesis sobre el Desarrollo Industrial de Asturias y la Propuesta de Acciones a partir de la Experiencia reciente (leída, cum laude, en 1989), ya indicaba algunos de los sectores que deberían impulsarse, como preferentes actuaciones con interés futuro.

Cuando releo aquellas páginas, no es el orgullo el que me ciega, sino me acomete la desilusión de advertir que siguen siendo válidas. Sean cuales fueren, estas líneas de desarrollo podrían plasmarse en núcleos interdisciplinares (clusters) cuyo crecimiento, resultados y efectos deberían ser objeto de seguimiento y valoración por selectos equipos mixtos procedentes de las Universidades y empresas, manteniendo el criterio de que se trata de sostener una investigación abierta (open research, es decir, disponible para su uso libre).

(continuará)

 

Publicado en: Actualidad, Sociedad, Tecnologías Etiquetado como: angel arias, desarrollo industrial, desarrollo tecnológico, tecnología, yunta díscola

La sensación real es de sabor a piñas y manzanas

28 febrero, 2015 By amarias Deja un comentario

La sensación real es de sabor a piñas y manzanas
reforzadas con olor a jazmín, violetas en las ramas
y cuando suenan tus risas, alas de romero, hallo aún más gustosas
las caricias con miel, más sápidos los besos,
como pezones de núbil, tan ágiles los higos.

Todo queda contagiado de tambores, danzarines y abrazos.

Sobre ese pedestal, haciendo fiesta, recreo juegos de adultos,
convoco a pervertidos tahúres con naipes de cristal,
improvisando trucos de magia que desvelo impaciente en tu regazo.
Antes de volver a empezar, hago carne el deseo,
acelero la tensión del verbo embadurnando nuestros cuerpos en saliva,
engañando al tuyo para que salga de paseo junto al mío.

Exploto ya sin la menor intención, haciéndome, al cabo, el distraído,
destrozando en pedazos, víctimas inocentes, tus virtudes, de corrido.

(Poemas de encargo, núm 26, @angel manuel arias, 28 de marzo de 2009)

Publicado en: Poesía

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