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Cuento de verano: El céfiro y el huerto ecológico

29 agosto, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Cuentan las crónicas de un reino llamado Polutonia, que la casualidad fue de visita un buen día a casa de un pobre hombre, que se ganaba el sustento para él y los suyos, sacándole partido a un par de hectáreas de monte que, a base de sudor y otros desvelos, mantenía como feraz pradera con cuyas hierbas jugosas se bastaba para alimentar a cuatro o cinco vacas autóctonas, de la variedad llamada de los valles.

Completaba el buen tipo su modesta hacienda con un huerto que tenía a la vera de casa, protegido por un murete de intrusos, en el que cultivaba variedades de hortalizas. No faltaban en su establo algunas gallinas, varios conejos de engorde, y hasta dos puercos de la raza que llaman ibérica que, todos los años, allá por san Martín, sacrificaba con ayuda de un vecino para convertirlos en chorizos, jamones y otras apetitosas excelencias.

La casualidad, que tomó la forma de un erudito tecnológico, abordó ese día de tal año al paisano y, con palabras convincentes y otros adornos gestuales, lo engatusó sobre la pertinencia de una forma mucho más liviana de sacar adelante la familia, que le supondría, incluso -según dijo-, una jugosa renta permanente para cuando las canas, que ya le empezaban a platear las sienes, le pintaran totalmente de nieve los pelos de la cabeza.

-Haz, ignorante, lo mismo que a otros ha hecho felices. Permite que en la cima de ese monte que heredaste de tus abuelos se instalen airosos molinillos que producirán la energía más limpia que se pueda soñar, y que hará que Polutonia, en lugar de ofrecer solo el atractivo de un paisaje natural, cosa vulgar y de escaso mérito, despierte la admiración de todas las ajenas mentes por su purísimo ambiente, conseguido merced a sus conocimientos en la más alta tecnología.

-¿Qué se echa de menos en la pureza del aire y en la belleza de mi paisaje? -inquirió el aldeano-. ¿No son un gozo para la vista y no vienen a estas tierras a recuperar sus pulmones cientos de viajeros de allende las fronteras, allí donde Polutonia pierde su nombre, porque hablan otras lenguas que no hay dios que entienda?

-No se trata de eso, oh, buen amigo. -replicó el otro- Has de saber que el progreso, que se ha instalado como fuerza dominante en todo el orbe, ha trastocado las leyes de la naturaleza, y existe el riesgo cierto de un calentamiento global, que no solo derretirá el hielo de los polos, sino que aumentará la venta de aparatos de aire acondicionado. Y es menester que Polutonia contribuya, aunque lo haga modestamente, a aplacar las iras cósmicas, renunciando a toda forma de producción de energía que no venga del viento, del sol o del calor propio de la Tierra.

-¿Y qué les pasará a mis vacas? – ¿No se asustarán con el fragor que, según tengo oído, producen esos artefactos, y dejarán de producir la leche con la que nos alimentamos? -preguntaba el hombre, por razón natural, desconfiado, aunque sin argumentos que poder contraponer a la pericia del sabio envioletado.

-Qué va -le contestó el especialista-. Al contrario. Animadas por lo que creerán música celestial, aumentarán el volumen de leche que manará de sus ubres.

Fue así como, en pocos meses, en la picorota del monte se encontraron situadas unas decenas de aerogeneradores que, contrariando la buena disposición anunciada, no aumentaron la producción de leche del ganado, sino que, aunque no era producto de mercado, sí causaron el incremento de la mala leche del confiado campesino.

Pensaba ya el hombre, angustiado porque sus hijos enflaquecían, en vender las vacas, cuando apareció una banda de céfiros que se instalaron en el monte, provocando la parada de los molinillos, ya que no tenían fuerza para mover las aspas. Pasaron así los meses, y, faltos de mantenimiento porque la inversión no resultaba productiva para la compañía que los había instalado, acabaron oxidándose los mecanismos y rompiéndose por varias partes la estructura. Las vacas volvieron a dar leche como antaño, y el hombre retornó a su vida tranquila, sintiendo, con el paso del tiempo, que aquellos mastodontes sobre la cresta de su monte formaban parte definitiva del paisaje.

Ya tenía casi olvidada la historia que a punto había estado de causarle un disgusto serio, cuando la casualidad, tomando esta vez otro aspecto diferente, abordó al paisano y se interesó por saber si tenía algunos ahorros.

-Desde luego, algunos tengo -contestó, sincero, el aldeano-. Los guardo par mi vejez, cuando ya no pueda llevar las vacas a pacer ni tenga fuerzas para cuidar del huerto y de los animales que forman mi modesta hacienda, lo que me será imprescindible, dado que no tengo derecho a pensión de jubilación, puesto que, ocupado en mirar solo hacia abajo, no tengo cotizados a la seguridad social los años que resultarían pertinentes.

-Qué despilfarro de tu propia energía, probo ciudadano -le indicó el experto-. Has de saber que, en la propia Polutonia, hay zonas en donde el sol luce tan fuerte que los campos no producen más que trigo candeal y girasoles para pipas. Pero se han hecho estudios notabilísimos por expertos extranjeros por los que ha quedado demostrado sin ningún género de dudas que la mejor manera de poner en rentabilidad a esos terrenos estériles es convirtiéndolos en huertos ecológicos, instalando en ellos cientos de miles de placas orientables que recogerán el calor del sol y producirán una energía inmensa y, por supuesto, de lo más barata, como puede colegir cualquiera.

-¿Y qué se me va a mí en ello? -acertó a preguntar el vuelto aún más desconfiado, por escocido, lugareño- Yo soy agricultor de huerto vegetal, y no se una papa de huertos solares.

-Nada tiene que ver lo uno con lo otro, pues de cultivar no se trata, sino de rentas de capital. Lo que te propongo es una inversión segura de esos ahorros que guardas para tu vejez, ya inminente. Dámelos sin demora, para que suscriba con ellos acciones, o mejor aún, obligaciones, de una sociedad termosolar, tan avanzada tecnológicamente que hasta tiene clientes en las Américas, y que te garantizará, con sus réditos e intereses, la mejor jubilación que jamás soñaron políticos, mineros o funcionarios.

Fue así como el infeliz campesino entregó al sabio del garete que la casualidad malpuso en su camino, sus ahorros de toda la vida, confiando en que, llegada la pronta hora, tendría el fluyente caudal monetario que le habían prometido con tan convincentes palabras.

Pasaron algunos años y, puesto que, según sabía por noticias de habitantes de la zona más cálida de Polutonia, el tiempo en todos esos años había sido seco, tórrido, y muy soleado, como era lo normal por aquellos allendes, reclamó los intereses que creía acumulados y pidió se vendieran las obligaciones que había suscrito.

Entonces se enteró que no por causa de bandas de céfiros ni por nubes ni por cualesquiera zarandajas naturales, pero su inversión no valía en ese momento ni una lezna, puesto que, por una parte, lo que creía tener en acciones lo poseía en obligaciones, que era como papel mojado y, para más inri, en uso de su potestad discriminatoria, el Gobierno de Polutonia había cambiado las reglas de juego por las que las compañías eléctricas debían pagar a un cierto precio las energías pulquérrimas, eliminando las subvenciones con las que se había comprometido, al descubrir, de pronto, que las arcas del Estado se habían vaciado por culpa de la voracidad de las ratas del Reino, los montaraces buitres y la negligencia y complacencia de otros animales de bellota.

Sentado a la vera de su casita, contemplando el monte heredado con los esqueletos de los molinillos, el huerto miles de veces roturado, las gallinas ponedoras, las dos vacas de ubres generosas que aún le quedaban, y estando en silencio con su esposa a la que aquejaba la artrosis, puso el pensamiento en los hijos que andarían por alguna gran ciudad de Polutonia por quién sabe qué menesteres, y, desenchufando de un tirón el aparato de televisión que le estaba ilustrando sobre la mejora de la prima de riesgo, lo arrojó por la pendiente abajo, con el consiguiente estrépito.

Fue la última vez que se permitió un exabrupto.

(FIN)

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: aerogeneradores, ajuste, campesino, céfiro, huerto ecológico. cuento de verano, huertos, pensión, Polutonia, reglamentación, ruina

Gerundios: Transeúntes entrando por la ventana (1998)

23 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

transeuntesentrandoporlaventana

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: angel arias, Dibujos, entrando, transeúntes, ventana

Cuento de verano: El papa Francisco disuelve la Iglesia católica

22 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Han sido días de gran conmoción, sin duda. La reciente dimisión del papa Gregorio XVI ya había puesto a los observadores sobre la pista de que algo muy importante, y grave, estaba sucediendo en los entramados de la poderosa y secular institución. Pero nadie hubiera podido vaticinar que el acontecimiento que se estaba gestando era de una dimensión tan brutal, y cuyas consecuencias aún tardarán mucho tiempo en ser valoradas, e incluso, quizá no puedan ni siquiera ser asimiladas. Están afectados, en suma, no solo fieles de la iglesia católica, sino de otras devociones. Habrá años de trabajo para letrados, exégetas, clérigos, historiadores,…

Se deberán revisar, por supuesto, muchos fundamentos, creencias, dogmas y principios. Desde luego, el análisis del estado de salud del papa está provocando ríos de tinta y de sangre. Pero, objetivamente, nada se podría argumentar en contra. Se ha difundido un certificado, firmado por diez siquiatras de otras tantas nacionalidades, personas todas ellas de la máxima dignidad científica, que testifican que su paciente Santidad está perfectamente sano, con una inteligencia muy superior a la media.

El lugar elegido lo fue, seguramente, con voluntad de que el mensaje calara hondo y su destino fuera certero. Sabido es que Brasil cuenta en la actualidad con el mayor número de católicos; quizá no todos practicantes, tal vez no exactamente seguidores de todos los dogmas, incluso puede que muchos de entre ellos, compartiendo con otras devociones y ritos sus peticiones a la divinidad. Pero, estadísticamente, así son (eran) las cosas.

No es tampoco cuestión de minusvalorar el que, en su primer viaje al continente americano, donde el Sumo Pontífice argentino había desarrollado gran parte de su apostolado, el cardenal Bergoglio contara con que se estaba haciendo la máxima difusión de sus movimientos y alocuciones en su país de origen. Su sinceridad, su nobleza de espíritu, su compromiso con los pobres y con la verdad, son allí bien conocidas.

Ha sido muy impactante ver, incluso desde varios días antes de la llegada papal, a miles de fieles, ensayando en Copacabana, Río, Guaratiba, el comportamiento que deberían desarrollar en el momento cumbre en que se contara con la presencia física del representante de Dios en La Tierra. La venta de banderolas con los colores blanquigualdos (la enseña del Estado Vaticano), fotografías del Santo Padre, capelos blancos y hasta zapatos de cuero negro raídos (y otras imitaciones de la humilde indumentaria de la cabeza más visible de la Iglesia católica) había alcanzado cotas nunca hasta ahora superadas. Tal era la devoción, el afecto, la admiración que despertó el viaje.

Ni siquiera la alocución papal realizada el miércoles, 24 de julio, con ocasión de la visita al santuario de la patrona de Brasil, la virgen de Aparecida, fue utilizada para lanzar mensajes o signos que pudieran ser interpretados como anunciadores de alguna gran noticia.

Pero sucedió. Tuvo que ser con ocasión de la bendición de la bandera de los Juegos Olímpicos, al recibir las llaves de la ciudad de Río de Janeiro, teniendo a su lado, entre otras personalidades de menor rango, a los astros del fútbol brasileiro Pelé y Neymar.

Lo dijo en latín, y como la frase no figuraba en el texto que se había entregado a los periodistas, el mensaje pasó inicialmente desapercibido. «Secundum imperium Dei, credibile creatio humanae cupiditas, ego catholica ecclesia disolvo». Hasta que uno de los sacerdotes españoles presentes, experto en lenguas clásicas, perteneciente a una conocida organización, lo indicó. Primero, tímidamente, después de forma rotunda, arrebatando el micrófono a un comentarista de la BBC, mientras caía, al mismo tiempo, de rodillas.

«Creo que el papa Francisco acaba de disolver la Iglesia católica».

Es curioso cómo la gente reacciona ante lo inesperado. Cuando la Sexta dio la noticia, nos encontrábamos varios amigos cenando unas deliciosas lonchas de bonito del Cantábrico en un chiringuito de cierta playa asturiana. Vicente Casiopeo, devoto de adoración nocturna y misa diaria, soporte económico -entre muchos otros- de Radio María, se levantó, pidió silencio y, demudado, en lo que parecía iba a ser un conjuro, solo acertó a decir: «¿Qué pasará ahora con esos millones de jóvenes que esperan en Guaratiba la bendición de Su Santidad? ¿Qué se les va a decir?»

El ruido del mar meció sus palabras, mientras los demás atacábamos el lado más sabroso de la ventresca.

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: cuento de verano, devoción, disolución, exégeta, iglesia católica, Papa Francisco, religión verdadera

Gerundios: Caballos comiendo de la basura (1998)

22 julio, 2013 By amarias2013 1 comentario

caballos comiendo de la basura

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: angel arias, basura, caballos, comiendo, Dibujos, Gerundios, pinturas

Cuento de verano: Rajoy vuelve a ganar en la Moncloa

21 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

El calor era sofocante, aunque los árboles daban una sombra agradable y la sangría del botijo estaba fresca. Desde mediados de julio hasta avanzado agosto, Madrid se convierte en un horno; después, las tardes se van enfriando y septiembre tiene ya días en que hasta se puede juzgar desapacible.

El Presidente estaba relajado. Después de la tremenda tensión vivida, las apariciones públicas habían serenado los ánimos. También había contribuido, desde luego, que una parte de los madrileños se habían ido de vacaciones. Pero lo más importante es que ya no había nada por lo que protestar.

Cuando Bárcenas, el antiguo tesorero y gerente del Partido Popular había empezado a filtrar documentos con presuntos cobros de altos cargos de la organización, al parecer, producto de sobornos de empresas constructoras para conseguir contratos públicos, todos miraban hacia Mariano Rajoy, esperando que diera alguna explicación.

Excelente jugador de tute subastado, el Presidente sabía que si uno no tiene buenas cartas, hay que apoyar las del compañero y, si la pareja contraria ha cogido buena mano, lo que procede es forzar a que haga una apuesta tan alta que no podrá cumplirla.

Se había reído con Dolores de Cospedal cuando recordaba los últimos acontecimientos de julio de 2013. Después de presentada la moción de censura por Pérez Rubalcaba, todos esperaban que inmediatamente después de agosto, cuando terminara el parón parlamentario provocado por el descanso veraniego, se produjera una batalla dialéctica que acabara con el prestigio de honesto de Rajoy y permitiera a la oposición, aunque no, desde luego, conseguir la censura, ganar más partidarios que le garantizasen una amplia mayoría en la convocatoria electoral que, más temprano que tarde, acabaría obligando a adelantar la presión de la calle.

Todo había sucedido, sin embargo, de forma muy diferente.

A la vuelta del viaje del Rey a Marruecos, en donde se había hecho acompañar de todos los exministros de exteriores de la democracia (salvo Morán, enfermo) y de cinco ministros del actual gabinete, además de prácticamente todos los empresarios responsables de la Plataforma por la Competitividad, el giro de los acontecimientos había sido drástico.

Fueron días intensos, en los que apenas si se hizo caso a la delegación marroquí, sorprendida por tantos visitantes del envidiado país vecino, diciendo a todo que sí, cuando lo normal habría sido -según la tónica- quejarse por la falta de seguridad jurídica y el incumplimiento de los pagos.

La grabación de la declaración conjunta de todos, a la vuelta, a la manera de un anuncio publicitario sincopado, explicando a la opinión pública cómo funcionaba el país y la estructura de los poderes públicos, y. sobre todo, cómo había funcionado en este concreto caso, sería incorporada a la Historia de España y objeto de estudio obligatorio en las escuelas, incluso de parvularios. «Eso es lo que hay», había concluido el Rey, en frase coreada por una multitud de personajes, todos nombres muy conocidos, rostros vinculados a la seriedad, la decencia, los valores inmutables, la ética y el respeto al Derecho.

Cuando vio que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón eran incapaces de alcanzar las siete bazas a las que se había comprometido, Rajoy respiró satisfecho. Había vuelto a ganar en la Moncloa.

Soraya Sáenz de Santamaría les trajo un botijo con sangría recién hecha, siempre tan diligente. En la mesa de al lado, completando la pequeña liguilla de verano, Rubalcaba y José Blanco estaban dando una paliza descomunal a dos representantes de la sociedad civil, elegidos por sorteo.

Pero quién era el iluso que les habría aconsejado medirse con campeones. Ni a la altura del betún llegaban los pobrecitos, que, por supuesto, tuvieron que pagar los cafelitos y las copas.

Publicado en: Literatura, Política, Sociedad Etiquetado como: angel arias, Bárcenas, Blanco, cuentos de verano, oncloa, Rajoy, Rubalcaba, Soraya Sánez, tute subastado

Gerundios: Invitados a una cena haciendo abstracciones (1998)

21 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

invitados a una cena haciendo abstracciones

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: abstraciones, angel arias, Dibujos, Gerundios, invitados cena, pinturas

Gerundios: Moviendo ficha (1998)

20 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Angel Arias
Angel Arias

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: 1998, angel arias, Dibujos, Gerundios, moviendo ficha, pinturas

Gerundios: Poniendo a prueba la capacidad de destruir las carencias (1998)

19 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

poniendoapruebalacapacidad de destruirlascarencias

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: 1998, angel arias, apuntes, Dibujos, Gerundios

Gerundios: Abriendo una ventana al cielo de Santa Cruz (1998)

18 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

abriendounaventanaalcielodesantacruz

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: 1998, abriendo, angel arias, apuntes, cielo, Dibujos, Gerundios, santa cruz, ventana

Gerundios: Matando un poco el tiempo (1998)

17 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Angel Arias
Angel Arias

Publicado en: Dibujos y pinturas Etiquetado como: 1998, angel arias, apuntes, Dibujos, Gerundios, matando, tiempo

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