Al socaire

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Cuento de verano: Rajoy vuelve a ganar en la Moncloa

21 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

El calor era sofocante, aunque los árboles daban una sombra agradable y la sangría del botijo estaba fresca. Desde mediados de julio hasta avanzado agosto, Madrid se convierte en un horno; después, las tardes se van enfriando y septiembre tiene ya días en que hasta se puede juzgar desapacible.

El Presidente estaba relajado. Después de la tremenda tensión vivida, las apariciones públicas habían serenado los ánimos. También había contribuido, desde luego, que una parte de los madrileños se habían ido de vacaciones. Pero lo más importante es que ya no había nada por lo que protestar.

Cuando Bárcenas, el antiguo tesorero y gerente del Partido Popular había empezado a filtrar documentos con presuntos cobros de altos cargos de la organización, al parecer, producto de sobornos de empresas constructoras para conseguir contratos públicos, todos miraban hacia Mariano Rajoy, esperando que diera alguna explicación.

Excelente jugador de tute subastado, el Presidente sabía que si uno no tiene buenas cartas, hay que apoyar las del compañero y, si la pareja contraria ha cogido buena mano, lo que procede es forzar a que haga una apuesta tan alta que no podrá cumplirla.

Se había reído con Dolores de Cospedal cuando recordaba los últimos acontecimientos de julio de 2013. Después de presentada la moción de censura por Pérez Rubalcaba, todos esperaban que inmediatamente después de agosto, cuando terminara el parón parlamentario provocado por el descanso veraniego, se produjera una batalla dialéctica que acabara con el prestigio de honesto de Rajoy y permitiera a la oposición, aunque no, desde luego, conseguir la censura, ganar más partidarios que le garantizasen una amplia mayoría en la convocatoria electoral que, más temprano que tarde, acabaría obligando a adelantar la presión de la calle.

Todo había sucedido, sin embargo, de forma muy diferente.

A la vuelta del viaje del Rey a Marruecos, en donde se había hecho acompañar de todos los exministros de exteriores de la democracia (salvo Morán, enfermo) y de cinco ministros del actual gabinete, además de prácticamente todos los empresarios responsables de la Plataforma por la Competitividad, el giro de los acontecimientos había sido drástico.

Fueron días intensos, en los que apenas si se hizo caso a la delegación marroquí, sorprendida por tantos visitantes del envidiado país vecino, diciendo a todo que sí, cuando lo normal habría sido -según la tónica- quejarse por la falta de seguridad jurídica y el incumplimiento de los pagos.

La grabación de la declaración conjunta de todos, a la vuelta, a la manera de un anuncio publicitario sincopado, explicando a la opinión pública cómo funcionaba el país y la estructura de los poderes públicos, y. sobre todo, cómo había funcionado en este concreto caso, sería incorporada a la Historia de España y objeto de estudio obligatorio en las escuelas, incluso de parvularios. «Eso es lo que hay», había concluido el Rey, en frase coreada por una multitud de personajes, todos nombres muy conocidos, rostros vinculados a la seriedad, la decencia, los valores inmutables, la ética y el respeto al Derecho.

Cuando vio que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón eran incapaces de alcanzar las siete bazas a las que se había comprometido, Rajoy respiró satisfecho. Había vuelto a ganar en la Moncloa.

Soraya Sáenz de Santamaría les trajo un botijo con sangría recién hecha, siempre tan diligente. En la mesa de al lado, completando la pequeña liguilla de verano, Rubalcaba y José Blanco estaban dando una paliza descomunal a dos representantes de la sociedad civil, elegidos por sorteo.

Pero quién era el iluso que les habría aconsejado medirse con campeones. Ni a la altura del betún llegaban los pobrecitos, que, por supuesto, tuvieron que pagar los cafelitos y las copas.

Publicado en: Literatura, Política, Sociedad Etiquetado como: angel arias, Bárcenas, Blanco, cuentos de verano, oncloa, Rajoy, Rubalcaba, Soraya Sánez, tute subastado

Problema de competencias

27 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hoy, 27 de marzo de 2013, cuando, como vengo haciendo a diario desde hace ya bastantes años, me disponía a hacer una pausa en el trabajo posiblemente remunerado para escribir el Comentario de este blog, no tenía una idea precisa acerca del tema a elegir para dar rienda suelta a mi furor scribendi.

Iba a titular, en principio, la entrada con el apetecible interrogante «¿Ni caso a Nicosia?», pero me pareció que la cacofonía era tan evidente que debía haber sido utilizada por otros autores. Google me contestó, con la celeridad a la que acostumbra, que, de momento, solo había una coincidencia. Por cierto, en un blog muy interesante, cuyo autor es Luis Bagué.

Desistí, pues. Y, como temas no faltan, por desgracia nuestra y mayor gloria de los dioses que nos dominan, me decido por poner mis puntos sobre las íes ajenas ante el caso de las competencias judiciales para investigar la presunta financiación del Partido Popular merced a dádivas de empresarios aspirantes a la adjudicación de obras públicas (o agradecidos por ella).

Algunas de las mentes preclaras de nuestro país para cuestiones jurídicas ya han emitido su dictamen: la disputa dialéctico-procesal entre los jueces de la Audiencia Nacional Pablo Ruz y Javier Gómez Bermúdez, despojada por supuesto de cualquier sospecha de connotación ideológica, dada la independencia que es dogma de fe de nuestro estado de Derecho,  debe ser resuelta a la manera salomónica, esto es, amenazando con repartir al desgraciado infante entre los dos reclamantes del, por otra parte, por su aspecto aparente, maloliente pastel.

Como ninguno de los competentes juzgadores va a ceder su pretensión al otro, a diferencia de la verdadera madre bíblica, y para solaz de observadores ajenos a la jurisdicción y a la política, permanecerá largo tiempo la cuestión como disputa entre putativos, y ello, a pesar del apoyo que desde el palco prestó la Fiscalía a quien de los dos concedió mejores perspectivas.

No veo, por mi parte, dónde está el problema competencial. Una cosa es el desmadre provocado por los papeles de Bárcenas, (ex-tesorero del PP y vigente tocapelotas  de ese partido), aunque no sean suyos. Ese asunto es un delicioso arabesco lateral derivado del caso Gürtel (que es palabra alemana que significa cinturón, aunque también se emplea en geología para designar un cordón o barrera montañosa), por el que se están investigando cuentas en Suiza, evasiones fiscales y pagos extras no declarados fiscalmente por/a muy respetables -al menos, hasta ahora- mandos del tinglado político.

Y otra cosa muy distinta, mariposa, son las entregas de dinero por parte de empresarios  y altos directivos para agradecer que sus empresas hubieran sido adjudicatarias de obras de las calificadas como públicas, vía, naturalmente, los pertinentes concursos y pliegos de condiciones. Porque esta cuestión puede derivar, si se probara, en una figura delictiva que por el lado malo se llama cohecho, malversación y hasta prevaricación y por el otro, éxito comercial.

Aunque hay que tener cuidado con la profundidad con que se escarba o, mejor, se excava. Si, por un casual, al seguir revolviendo en los papeles (sean de Bárcenas o de otros) resultara fundada la sospecha de que todas (bueno, prácticamente todas) las empresas de construcción y servicios del país, para mantener sus tipos, han pasado por las cajas de todos (perdón, prácticamente de todos)  los partidos del país, el asunto puede derivar en un proceso general al sistema, confirmando que lo que tenemos, más que democracia es un apaño para salir de un paso.

De ser así, las consecuencias serían imprevisibles, incluso para mí, que, como ve el lector, hay días en que me siento bastante imaginativo. Si llegáramos al punto de que, levantando papeles, el asunto a juzgar fuera la corrupción total que se hubiera instalado en nuestro pequeño país, solo cabría esperar a que se hiciera justicia en el otro mundo.

¿Ni caso a Nicosia?. Más nos valdría hacerle caso, por si acaso. Porque los guardianes de la aldea global siempre han sido expertos en elegir sus bancos de pruebas en donde someter a sus bucos emisarios (Prügelknabe, en alemán, chico recogetortas en español) a cuidadosos procesos de tortura, hasta que confiesa que sí que él ha sido, el único culpable.

Y en el asunto de la corrupción, creo que por aún ignotas razones, nos han pillado como macho cabrío expiatorio de la ética universal, violada múltiple y acurrucada en una esquina.

Publicado en: Derecho, Internacional Etiquetado como: Bárcenas, caso, Chipre, competencias, cuestiones jurídicas, derecho, Gómez Bermúdez, juez, Luis Bagué, Nicosia, Partido Popular, rescate, Ruz

Esto no es una salida

4 febrero, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Con esta frase termina American Psycho, la novela que confirmó a Bret Easton Ellis como un peligroso activista intelectual y elevó a Patrick Bateman, su creación literaria, a los altares de la desfachatez social.

Cuando, a primeras horas de la mañana del 3 de febrero de 2013, un sonriente González Pons, portavoz del Partido Popular, se entregaba a recoger dardos como quien cosecha flores y sembraba dudas en campos ajenos como si el suyo fueran los jardines del Generalife,  todo ello con la dedicación profesional que se deriva de su amplia experiencia política, me acordé del cartel que Bret situaba en Harry´s, encima de una puerta oculta tras cortinas rojas, poniendo con ello la última nota de desolación sobre la imaginación del lector, atrapado cruelmente tras centenares de páginas por las andanzas sangrientas de Patrick, para quien todo lo que no perteneciera a su círculo selecto era, simplemente, un instrumento. «Esto no es una salida» («This is not an exit»

González Pons representó, -desde luego, mucho mejor que Rajoy en la falsa conferencia de prensa que ofreció el Presidente ese mismo día y con más agallas que las que mostraron Cospedal y Santamaría-  el papel de quien está convencido de que no tiene nada que explicar a seres inferiores, aupado en su gallardía porque unos ridículos trapaceros no reconocen que hace un año la mayoría de los siervos de la gleba, conducidos a su pasaje por el arco electoral, lo convirtieron en el arco de triunfo de su partido, al hacerle el regalo incaducable de su confianza ciega. Y lo que da, Santa Rita, Rita, no se quita. Y al que se equivoca, pagar le toca.

Sin atender al letrero que la mayoría de los que lo escuchábamos, veíamos sobre la puerta bloqueada que González Pons señalaba indicándonos que la verdad estaba detrás de las cortinas, el portavoz del partido asediado se entregaba a la labor complaciente de convertir rotundas evidencias en débiles conjeturas, de responder a certeras preguntas con confusas interrogantes, de defender a los presuntos culpables acusando de conspiración a los que descubrieron sus huellas, adornando, al paso, de colores de incompetencia, rencor y vesania a los jueces, y atribuyendo el mismo pecado,  por si acaso, a los que exigieran expiación, justificación o castigo de quienes habían sido pillados con las manos metidas en una masa que no se cocía en el horno de los panes colectivos, sino en Paraísos fiscales, y abundando, para mayor confusión, en que no había manos, ni masa, ni documentos, ni testigos, sino solo la torva intención de los que perseguían.

El argumento de la  novela que estuvieron/están representando algunos de los responsables del Partido que gobierna España -seguro que no todos, por supuesto- es, en esencia, el mismo que dió pies a American Psycho, aunque los personajes principales no disfruten violando ni asesinando a sus víctimas.  Su gozo proviene solamente de sentirse superiores, gestionar como les apetezca lo público y lo privado según  intereses de los que no precisan dar cuenta, incólumes tras las caretas. La base de la diversión, queda protegida por su superior inteligencia, y el manejo impávido de las situaciones es la garantía de que la única condena que podrán tener, en el caso improbable de ser descubiertos e incluso si fueran juzgados, será dejar de hacer lo mismo por un tiempo, para volver a la carga algo más tarde.

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: Bárcenas, corrupción, ética, excusas, González Pons, indignados, papeles, Partido Popular, partido socialista, política, Rajoy, rueda de prensa

Explorando la cueva del Minotauro: de Filesa a Gürtel

1 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La historia se repite, con una tenacidad implacable. Al contrario que en el dicho popular, cambian los perros pero los collares, no. El cuento de Filesa se parece, como una castaña a otra, a este nuevo de Gürtel.

Aquel escándalo le costó a Felipe González, la presidencia del Gobierno de España, y a su partido, un descalabro emocional y político del que no ha podido recuperarse, a pesar del espejismo socialista de las dos legislaturas de Rodríguez Zapatero, que contaron con el empujón inicial de los islamistas radicales y la incompetencia tenaz de Angel Acebes y continuaron con la inercia de un espejismo de bonanza.

Este escándalo le costará a Mariano Rajoy el reconocimiento de su descontrol sobre las cuentas del partido, el descrédito de demasiados principales del Partido Popular -entre fumigadores, aturdidos y viciosos- y, tan pronto como entiendan allá en Ferraz (si es que no lo han entendido ya) que no cabe más defensa negando la mayor y que hay que abandonar el campo, la caída de Icaro de un Gobierno que prometió salvar a España de la crisis, y la dejará sumida en otra aún mayor, para corta enseñanza de este pueblo de castrados intelectuales.

Los perros -en sentido figurado, por supuesto- están claros. Una parte importante de personajes de la política, no importa su aparente signo ideológico, que ven una oportunidad para enriquecerse (o para mejorar un poco sus sueldos oficiales) en gestionar el Patrimonio y servicios públicos.

No están solos, en sus movimientos por la cueva misteriosa del Minotauro, allí donde habita el cíclope monstruoso que se alimenta de credibilidades, trabajos probos, emprendimientos sanos, ilusiones, ingenuidades y esfuerzos de todo tipo.

Su pervivencia exige que se le alimente continuamente, y en esa función sacrificial se empeña una combinación afanosa que vincula o parece vincular -santo Dios- a miembros de la familia que ocupa la Jefatura del Estado, militantes y simpatizantes de los partidos políticos y responsables de las principales empresas del país que necesitan contratos públicos para aumentar facturación y beneficios.

El cuidado en el lenguaje que se ha impuesto en esta sociedad de fantasía, exige que se hable de presunciones, sospechas. Pero el hilo de Ariadna, esta vez, no está conduciendo al interior de la cueva, no nos detecta al Minotauro. Ese hilo, tirando de las libretas de ese contable aplicado pero que no sabría si calificar de avieso o lerdo, nos conduce, en un periplo vicioso, de Gürtel a Filesa. Una y otra vez.

Porque los collares son los mismos: la avaricia, la ambición desmedida, el desprecio a lo que es común, la mentira, la desfachatez, la vanidad, la confianza en que los que llevan alimento al Minotauro jamás serán devorados por él.

Habrá que verlo.

Publicado en: Empresa, Sociedad Etiquetado como: Ariadna, Bárcenas, corrupción, economía, escándalo, ética, Filesa, financiación irregualr, Gürtel, indignados, Minotaruo, partidos, reproche generalizado, responsabilidad

El Club de la Tragedia: Corruptos, desengañados, crédulos y astutos

17 enero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Según una encuesta sociológica, cuyos fines en este concreto aspecto que voy a comentar me resulta imposible descifrar, el 96% de los españoles cree que la corrupción en este país es muy alta.

Esto significa que, aproximadamente, 180.000 compatriotas están convencidos de que la corrupción con la que compartimos, mal que nos pese, mesa y mental, es tolerable.

Puede que el afloramiento reciente de la cuantía de las cuentas en Suiza de Luis Bárcenas, quien fue hasta hace poco Tesorero en la Ejecutiva del Partido Popular, – y consiguió distraer a la inspección fiscal española (hasta ahora), 22 millones de euros-, haya subido aún el porcentaje de los que encuentran a este país catapultado a los primeros puestos del ránking de la corrupción muncial.

Una reliquia social serán, por tanto, los crédulos, entendiendo por tales quienes no ven signos particulares de diferencia entre nuestra corrupción y la de otros países de nuestro entorno civilizado.

Sorprendo al lector, seguramente, indicando que formo parte de los crédulos.

Tal aseveración es consecuencia directa del convencimiento de que la corrupción -en sus variadas formas: apropiación indebida de lo ajeno (especialmente, de lo público), ocultación de patrimonio, ganancias y beneficios para no pagar impuestos, doble facturación y manejo de «caja b», soborno a funcionarios y empleados para conseguir adjudicaciones y ventajas, falsificación de facturas cargadas a la propia empresa o a otras, exageración de márgenes y precios, falseamiento de datos de control, nepotismo, amiguismo, etc.- es algo consustancial a la especie humana.

Ni siquiera es atribuible a un sistema socioeconómico concreto: florece tanto entre el liberalismo (o capitalismo) como en el socialismo,  brota en el comunismo como… la gestión de una ONG o de una agrupación para la salvación de las almas. Existirá siempre que la sociedad admita la generación de una o varias clases dominantes, en las que se incrustarán, como lapas, quienes sacarán fruto del sistema, emponzoñándolo, con su esfuerzo imparable, hasta sus límites máximos.

Podríamos fijar ese nivel máximo en lo que se entendería por corrupción generalizada: en cada nivel social y de responsabildad, prácticamente todos se aprovecharán de su situación, mintiendo. Unos, para no morir de hambre o vivir algo mejor; otros, para acumular riquezas inmensas.

Los observatorios de los índices de corrupción (no tengo idea de cuáles son los anteojos o prismáticos que utilizan), sitúan sistemáticamente a España en un lugar medio-alto. Ahí encuentro lógica. Como país intermedio, bastante desarrollado, tiene sentido que las técnicas de corrupción estén suficientemente avanzadas para que quienes más corrompen o desfalcan no sean descubiertos fácilmente. Desde luego, no a la primera.

Por tanto, que el ex-tesorero del partido actualmente en el Gobierno, vaya a hacer compañía al ya amplio grupo de imputados de uno y otro signo político, e incluso, de ninguno, de quienes se descubre que han amasado una fortuna considerable mientras gestionaban lo público, es particularmente inquietante. Pero no solo por lo que piensa la mayoría. Debe ser interpretado como que los niveles de calidad de nuestros corruptos, cómplices y colegas de viaje, han bajado mucho.

22 Millones de euros (la cantidad que, por lo que se ha difundido, figura en las cuentas suizas de Bárcenas o sociedades instrumentales) es, a grosso modo, una cantidad veinte veces superior a la que Juan Español Promedio ganará en toda su vida (no, por supuesto, lo que ahorrará en ella, que rondará el cero absoluto).

Que se haya podido distraer esta importante cantidad de todos los controles habidos hasta ahora, presupone la actuación de bastantes pasajeros en la singladura de la apropincuación, sea en nombre propio o del partido (generadores, convencedores, intermediarios, adjudicadores, portadores, recaudadores, contabilizadores, repartidores, celadores, transmisores, cuidadores, mentidores, ocultadores, etc.).

Si aplicamos este somero análisis a los miles de Millones que habrán sido derivados del cauce legal para satisfacer intereses ocultos, tendremos una idea del esfuerzo de cooperación necesaria que hay que movilizar para mantener oculto al resto de los mortales la realidad de la corrupción. Para que sea impecable y no caiga en el ámbito del juzgador implacable.

Corruptos y corruptores españoles: elevad vuestros niveles de control. Quiero seguir entre los crédulos de que, además de miserables, sois astutos. Porque no quiero que me duela más este pais de lo que ya me escuece.

Para que, como país, volvamos a situarnos en la media, esmerad vuestros controles, extremad vuestra prudencia, exagerad la falsificación de vuestros ilegítimos comportamientos.  Por la relativa tranquilidad de quienes admitimos, a regañadientes, que un cierto grado de corrupción es inherente a esta sociedad humana, pero que lo hagáis con desfachatez nos apunta, a los crédulos, con el dedo de la estulticia, cualidad que no estoy dispuesto a asumir ni un solo instante.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: astutos, Bárcenas, cómplices, corrupción, cuentas, desfalco, distribuidores, generalizada, incautos, millones, ocultación, recaudadores, Suiza

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