Al socaire

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Semana decisiva

9 septiembre, 2019 By amarias Deja un comentario

 

La semana que empezó el 9 de septiembre de 2019 ha sido calificada como «decisiva» por quienes atienden al negocio de llegar a un consenso sobre el coste y la manera que supondría el apoyo de Unidas Podemos al Partido Socialista Obrero Español para que nos gobierne durante algún tiempo. Periodistas, dadores de opinión y los propios negociadores coinciden en la apreciación. La semana será decisiva.

Decisiva, ¿por qué y para quién? Desengañados la mayoría de los electores respecto a la capacidad de nuestros representantes políticos para entenderse, no la consideraríamos como tal quienes hemos visto que, prácticamente todos aquellos que dicen mirar por los intereses generales (y deberían hacerlo, por mandato constitucional), atienden más a sus intereses particulares, el reparto de puestos y el tamaño de los gorros con los que ocultarán o ensalzarán sus ambiciones y desconocimientos.

Se ha polarizado la cuestión mediática en las conversaciones atormentadas de los dos partidos que dicen estar a la izquierda del espectro político, para lograr que la plataforma heterogénea de Unidas Podemos apoye al candidato Pedro Sánchez. Los líderes oficiales de ambas agrupaciones han dejado en sus segundas fuerzas la espinosa tarea de negociar lo infumable, entregando, respectivamente,  a la voluntariosa Adriana Lastra (magnífico acervo dialéctico y porte oratorio el de la asturiana) y al correoso e imprevisible Pablo Echenique (siempre doctoral, a ratos cansino), el peso de aguantar el fracaso.

Coincido en apreciar que, dadas las magníficas expresiones de disenso con que nos han obsequiado desde que fue conocido el resultado de las últimas elecciones generales, lo mejor es que desistan de limar sus diferencias. Sus supuestos ideológicos son incompatibles y solo nos garantizarían un período de dramática inestabilidad, tanto si fueran socios en un ya reconocido como inviable gobierno de coalición, como si se mostraran aptos para pactar varios puntos programáticos y, con ese papel prendido con alfileres en la solapa, se decidieran a avanzar para evitar unas nuevas elecciones.

Los apoyos incondicionales, «gratuitos», en la terminología esperpéntica que se ha introducido en nuestro vocabulario post electoral, que prestarán al postulante Sánchez las facciones independentistas no deben tranquilizar en absoluto, ni al candidato ni, por supuesto, a los expectantes ciudadanos de a pie, suficientemente ilustrados para saber que cuando se publique la sentencia del Procés, prepararán el escenario para armarla. Y como para armarla, según docta opinión, solo basta un 3% de revoltosos, el tumulto está garantizado tan pronto como el honorable juez Marchena dé a conocer su resolución, que -por más dibujos que se intenten-, tiene que ser condenatoria.

Lamentable ha sido también el comportamiento de los partidos que se alinean con la derecha ideológica, en una pugna incalificable por alzarse con el pendón de líder de la oposición. El suicidio de Ciudadanos, guiado por un ciclotímico Albert Rivera, conduciendo al otrora interesante vocacional partido charnela, cual nuevo Aguirre -sin la cólera de Dios-, por el Amazonas de la derecha del todo me vale, es digno de figurar en los Anales de la política trapacera. Los intentos de recuperación del norte perdido por parte de Pablo Casado, molestado a su flanco más vulnerable por los dípteros de buen decir que conforman el equipo de Santiago Abascal, tampoco merecen el aplauso de quienes desean/deseamos que se nos gobierne, no ya en paz, sino con buenas y contrastadas ideas.

Estamos asistiendo, con la boca abierta de estupor, a la decadencia del saber político. Ha muerto, por consunción, el proyecto socialdemócrata -que, no se equivoquen los amigos de la cúpula del PSOE, ya no representan-. La incorporación tardía del matiz ambientalista no convence más que a crédulos de que lo que es bueno o interesante no cuesta dinero. El proyecto federalista necesita mucho más que buenas palabras. La recuperación económica no se desarrolla con un lápiz sobre una servilleta de papel.

Sí, la semana será decisiva. Pero no por lo que se decida en los despachitos del Congreso de Diputados. Alemania no encuentra su fórmula de reactivación del motor industrial. China le planta cara a la bravuconada de Estados Unidos con una patada en la espinilla. Irán se revela contra cualquier control occidental y Egipto (y Túnez) se sumen en la pobreza y el desorden, mientras Arabia y los Emiratos siguen amontonando dineros del petróleo y negocios derivados (y no tanto), como el tío Gilito del cuento.

Además, qué caramba: el Real Oviedo no encuentra su forma como equipo de Segunda y parece destinado a las catacumbas del descenso a Segunda B. La vuelta ciclista pasó por mi pueblo y yo estaba en Madrid, pendiente de la enésima revisión médica.

Esta semana decisiva, me iban a entregar los mil ejemplares de mi libro de poemas, Sonetos desde el Hospital, para que empezara mi ronda de recitales desde los que pediré urbi et orbe que me compren ejemplares a diez euros, para que pueda destinar toda la recaudación, una vez cubierto el coste de la edición, a la Asociación Española Contra el Cáncer (de Asturias). Pues acabo de hablar con la imprenta y parece que se retrasa la entrega por «problemas de encuadernación».

Así que era eso.


La agachadiza común (gallinago gallinago), con su característico pico largo, tiene una pauta de alimentación característica, pues, cuando realiza el calado en el barro con él, para buscar el alimento, lo mueve de un lado para otro con delicadeza, ya que el extremo es muy sensible y, con él sumergido, puede succionar los invertebrados que detecta.

La agachadiza chica (lymnocrytes minimus) es, desde luego, más pequeña, y de pico más corto. Ambas son aves bastante reservadas, pero aún lo es más la agachadiza chica, que es capaz de mantenerse agazapada procurando que su mimetismo la libre de ser vista, hasta que casi se encuentra bajo el pie del caminante sobre los bordes de la marisma o los pantanos de la tundra-

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: agachadiza, Albert Rivera, elecciones, negociaciones, Pablo Casado, Pedro Sánchez, PSOE, Santiago Abascal, Unidas Podemos

Distanciamientos

25 junio, 2019 By amarias 2 comentarios

Han transcurrido dos meses desde las elecciones generales de 28 de abril de 2019, y más de un mes desde las locales y europeas, y el panorama político, lejos de clarificarse, se complica por momentos.

Poniendo orden a mis particulares impresiones de la forma en que se produjo el proceso electoral, el contenido de las campañas de los diferentes partidos, los resultados producidos por la asunción desconcertada por la ciudadanía de los planteamientos expresados por quienes se dicen profesionales de la política y, en fin, por el lamentable desarrollo de las negociaciones posteriores para intentar (supongo) formar gobiernos y no, como pudiera interpretarse, tendentes a desbaratar cualquier intento de alcanzar la calma y la cooperación necesarias entre los agentes económicos y sociales, extraigo las siguientes conclusiones:

  1. Los representantes de los partidos no han querido, interpretar los resultados electorales. No ha ganado ninguna propuesta de partido, y ha quedado demostrada la desorientación de los votantes a la hora de elegir opciones. Salvo en Cataluña, en donde subsiste una importante facción independentista (y para durar), en el resto del país los partidos constitucionalistas, que se habían unido para aplicar el art. 155 y, subsidiariamente, propiciar el proceso penal que ha conducido a la presión preventiva (y que, con seguridad, es preludio de una dura condena) a los organizadores no fugados del intento de secesión, han obtenido un respaldo muy amplio, prácticamente uniforme. Pero el relativo aumento de votos que ha recogido el partido del gobierno en funciones, el PSOE, no le autoriza para verse como exclusivo ganador. Porque ningún partido ha obtenido votos suficientes para gobernar en solitario; ni siquiera los autodenominados «bloques» (de izquierda o derecha del espectro) pueden jactarse, dada su falta de uniformidad, de haber ganado nada.En conclusión, no cabría otra opción que calmar los ímpetus de convertirse en amos de un cotarro en el que, para mandar, solo pueden aportar sus ganas de hacerlo. Si no quieren conducir la situación a nuevas elecciones, y, si rechazan andar a mamporros durante toda la legislatura con falsos acuerdos de cooperación o apoyos precarios para la investidura. Para que pueda gobernar Sánchez y designar a un equipo estable y con capacidad de acción, es imprescindible un acuerdo amplio de concertación. No con Unidas Podemos (o no solo, y no con las premisas ahora conocidas), ya que su posición como candidato a cogobernar está contaminada por su falta de sintonía en temas cruciales (el juicio a la secesión y la reforma económica y social, por ejemplo), sino contando con el apoyo -no solo la abstención- de otras fuerzas con visión de futuro factible y no obsesionadas con elucubraciones propias de debates parauniversitarios.

    Si Sánchez no logra agrupar junto a sus propios diputados a otros de centro y centro derecha, para unir a los eventuales de un Unidas Podemos rebajado en humos y crecido en sentido práctico (dentro de un programa claro de Gobierno, con un concierto básico en los grandes temas (económico, ambiental, industrial, defensa, laboral, social, asistencial, etc.), no le queda más remedio que convocar nuevas elecciones. Costará dinero al país, pero más nos está costando este suplicio del disentimiento prolongado. Mejorará algo el PSOE, bajarán los demás, se elevará a un clamor la abstención, pero aprenderemos todos el valor de negociar con la cabeza y no con los genitales.

  2. La irrupción del partido VOX, al que, sobre todo desde los partidos de la izquierda teórica, se ha calificado de anticonstitucional, ha significado un refuerzo potente para las agrupaciones con tendencias derechistas, que se han presentado en coalición aparente, con el objetivo de «echar a Sánchez» del Gobierno de la Nación. Ha sido un grave error, en especial para Ciudadanos, sin ventaja para la ciudadanía que quiere, por encima de todo, resultados prácticos.Esta aparición de un partido con líderes mediáticos, bien preparados dialécticamente, provocada por el desgajamiento de descontentos procedentes del Partido Popular,  ha sabido, con sus posturas extremistas y la atención despertada, llegar al ánimo de votantes radicales, firmes en temas como el aborto, devotos teóricos del catolicismo carpetovetónico (hoy ya bastante cutre, por trasnochado), atentos al mensaje de la Patria amenazada, gozosos de ver el Ejército como salvación ante la deriva secesionista, etc. Postureo mediático bien adobado de palabras con tonos catastrofistas de doble sentido, apto para interpretaciones al gusto de cada cual, recogiendo lo que le apetezca.
  3. El partido Ciudadanos, esperanza casi preconsolidada para construir o reconstruir la posición liberal (o de centro), ha perdido su entidad ideológica y su carisma neutral. Su actividad electoral y postelectoral  ha servido parea desorientar y desmoralizar a votantes (y a algunos de sus líderes).La distonía con los principios básicos del postulado liberal, ha tenido dos hitos, ajenos incluso al proyecto inicial: 1) la obstinación de Rivera y Arrimadas (como líderes más significativos, proyectados desde el catalanismo sensato a la dimensión nacional, y naufragando en el nuevo medio) en trazar líneas rojas con el Partido Socialista, ha movido a parte su electorado natural, justamente, hacia el PSOE y ha dejado con la brocha en la mano a los votantes que veían en acuerdos con ese partido la construcción de un eje de estabilidad para el país; 2) la posterior descalificación desde el «aparato de C`s» de quienes, justamente, defendían desde el propio partido el mantenimiento de la posición liberal, y que culminó con la expulsión de Manuel Valls, candidato a la alcaldía de Barcelona, y presentado en su momento como gran fichaje, (por haber favorecido el nombramiento de Ada Colau, como mal menor como alcaldesa de Barcelona), se prolonga actualmente en deserciones, tensiones internas y, en definitiva, ausencia de criterio inteligible.
  4. Por su parte, la persistencia de la manifestación de un decadente Pablo Iglesias, convertido definitivamente en un patriarca de su creación política- junto a su actual pareja, Irene María Montero, de querer entrar en el gobierno de un futurible presidente de Gobierno Pedro Sánchez, a cambio de un apoyo insuficiente, refleja únicamente que ha perdido el norte, al no valorar su verdadera fuerza.Definirse como portador de los valores de la izquierda (sean cuales sean ésos), hallándose en caída libre junto a Alberto Garzón, monitores del proyecto incomprensible de Unidas Podemos, es sarcástico. En la actualidad, juzgado por su actuación personal, Iglesias jr.  podría jactarse de ser triste coautor de la destrucción de la izquierda histórica (para muchos militantes, aún respetable) que representó no hace mucho el Partido Comunista. Contó, no se le puede negar la colaboración destructiva, con un inocuo ideólogo pero, como él,  presuntuoso (aunque sin su carisma mediático) que puso al servicio del descalabro a los fieles votantes de la izquierda irredenta.

Un petirrojo, sobre uno de los bastidores de una cuerda de tender ropa, meditando tal vez (en su cerebro de ave) qué hacer.

Los petirrojos (erithacus rubecula) son aves migratorias (en general) y, entre sus magníficas características, se encuentra el haber sido los elementos de reflexión a los astrónomos y físicos que ayudaron a descubrir la existencia del norte magnético, por el que se acabó intuyendo que se guiaban en sus migraciones, con un mecanismo interno aún sin descifrar.

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Cuerdas, hilos y ataduras

30 octubre, 2016 By amarias Deja un comentario

cisnes-volandoflamencos-migrando-otra

Para quienes, conscientes de que no hay tiempo para profundizar en todo, pero curiosos para conocer lo más, nos quedamos con lo que se presenta como esencial de una partitura, la teoría de cuerdas es un modelo de física teórica por el que se admite como principio que las partículas elementales, que aparecen como puntos cuando observados con instrumentos de la máxima precisión conocida, no son sino estados de vibración en el espacio de más de cuatro dimensiones.

Esas vibraciones corresponderían a la actividad de unos entes imaginados, con pura existencia teórica, no comprobada, que, por analogía con lo conocido, se identifican con cuerdas de carácter metafísico.

1.Cuerdas .-No tendría sentido que me pusiera ahora a dar una torpe clase de física cuántica, cuando lo que me propongo es analizar, desproveyéndola de cargas emocionales, el importante suceso (para nuestro pequeño escenario de polichinelas) por el que Mariano Rajoy, en cumplimiento ciego de lo que se había convertido en previsible en las últimas semanas, fue revalidado como Presidente del Gobierno de España.

Cualquiera que se tome la molestia de acercarse a la partícula Rajoy -fácil de observar en su quietismo aparente-, convendrá conmigo en que es la suma de multitud de estados de vibración, unos más fuertes que otros, entre los que predominan quienes, complacidos con lo que tienen y creen poder obtener, defienden que las cosas no cambien lo más mínimo, o que, en caso de que lo hagan, sea para recuperar un estado gravitacional aún más placentero. Esa minoría -digamos, intelectual- está apoyada por un grueso de votantes (no me atrevo a designarlos como simpatizantes), en el que se combinan, -además de la convicción de que el mejor estado es el que se tiene y el deseo intuitivo de que es mejor estar arropados por una mayoría anodina que en encontrarse en un tumulto-, la comodidad, la ignorancia, el miedo y la desconfianza hacia las personas y actitudes que apoyan cualquier cambio.

Nadie crea, en su inocencia, que la derecha no tiene trabajo por hacer. Albert Rivera, que es una partícula inteligente, razonable en sus argumentos y con atractiva proyección mediática, tiene, por su parte, gran recorrido como renovador de la derecha española, hoy también sin rumbo (se verá al poco tiempo de empezada la legislatura de la que, con descaro incomprensible, algunos se han sentido tan satisfechos). Está agotada para ella la opción simple, con la que tan bien le fue, de mimetizarse con ciertos avances y logros de la socialdemocracia, asumiéndolos como suyos, para, entre bambalinas, seguir tejiendo sus hilos de Ariadna.

2. Hilos.- Casi de forma simultánea, los que tuvimos ocasión de ser testigos, gracias a los despliegues mediáticos, de la evolución de otras actitudes particulares, ya de partículas como de sus cuerdas subyacentes, vimos a Pedro Sánchez, hasta hace nada líder del Partido Socialista, presentarse ante la opinión pública como dispuesto a iniciar su peculiar marcha penitencial, recorriendo en su coche la España de chichas y nabos para hacer resurgir -dijo-la verdadera esencia del socialismo en el suelo patrio. Su actitud merece todo el respeto, tanto por el talante y el contenido, como por la sorpresa para quienes ya no tenemos lágrimas, de encontrarlo al borde de deshacerse en sollozos.

La partícula Sánchez no está, ni mucho menos, sola, sino que en su espacio metafísico (y, por supuesto, en el físico), hay miles de cuerdas vibrantes y varios millones de cuerdas calladas, dispuestas a votar potencialmente en las próximas elecciones -que tendrán lugar muy pronto- por un Gobierno que explique con menos petulancia y mucho más calor social, cuál debe ser el mejor destino para las plusvalías colectivas.

Estar de acuerdo con Sánchez no significa, sin embargo, estar dispuestos a seguir a Sánchez. El hipotético Partido Todos Junto a Sánchez (PTJS) no tiene apenas fuelle. La partícula Sánchez hubiera sido de maravillosa contemplación al microscopio demoscópico, sino fuera por la interferencia de otra partícula con mucho mayor peso mediático, Pablo Iglesias (al menos, al principio de la noche oscura de las elecciones). Si ambas fueran estrellas del firmamento visible, diríamos que Pablo tiene potencia lumínica inferior a la unidad negativa (es decir, está pasado de vueltas) y Pedro, también muy brillante, pero menos,  andaría rondando la potencia uno. Sirio frente a Betelgeuse, para entendernos.

La relevancia de las estrellas y de las constelaciones depende del momento. En esta época del año, Sirio destaca como ningún otro astro del firmamento visible. Entrada la noche, sin embargo, desaparecido Sirio bajo el horizonte, Betelgeuse recupera un espacio propio, y ya con nuestra vista acostumbrada a la nocturnidad, las constelaciones de las Pléyades o de las Hiadas -entre otras- atraen poderosamente la atención del curioso noctámbulo, por su singularidad y belleza. Pero el cosmos gira aparentemente sobre la polar, las constelaciones visibles pasan a ser otras, y las noches pueden ser neblinosas, oscuras y hasta tétricas para el espectador temeroso.

3. Ataduras.-Permaneciendo en la metáfora cuántica, si se pone la lupa del análisis sociológico en la partícula Iglesias, se descubre en ella un batiburrillo de cuerdas disonantes. Junto a los seguidores estrictos de la filosofía más detectable de la cúpula de Podemos (ahora, Unidos Podemos), que, en esencia, y sin ánimo de vulgarizarla, sino de poder entenderla mejor, sería la de generar una discontinuidad disruptiva en la Historia de España, encontramos  la amalgama de cientos de miles de partículas y cuerdas de grado inferior, en un totum revolutum, hasta alcanzar la cifra de varios millones.

Muchos son los mimbres, pero fuertes las ataduras, aunque no se distingan a simple vista, entre los votantes de Unidos Podemos. Quienes se manifiestan públicamente -la mayoría visible- son, si me perspicacia no me falla, funcionarios del Estado, -desde profesores universitarios y centros de enseñanza públicos a profesionales de la Sanidad, técnicos de las administraciones-, desempleados y amenazados por las próximas «reconversiones» de la decadente sociedad industrial, jóvenes ni-nis y jóvenes postuni-nis. Está ahí el núcleo duro de los filósofos de la viabilidad del preconizado cambio de paradigma.

Lamento mucho indicar además, porque parece que estoy dando la razón a quienes se encuentran muy distantes de mi forma de pensar, pero advierto que entre las cuerdas y partículas de Podemos son extraordinariamente visibles, junto a los que protestan con sus buenaws razones, los alborotadores profesionales y los psicópatas con tendencias agresivas, que no tienen ninguna. Estas ataduras no son nada sencillas de eliminar, y espantan al más pintado.

4. Partículas.- Repuesto Rajoy y animadas de nuevo sus cuerdas de apoyo en el poder oficial para ordenar las cuentas del Estado, la preocupación -no obsesiva, prudente- de quienes no nos sentimos identificados con el espacio de acción pública del conservadurismo, debiera ser la reconstrucción de un orden finalista con las cuerdas más sólidas del descontento, conformando una mayoría de cambio, pragmática, creíble y realizable, agrupándolas en torno a partículas de gran competencia y experiencia y un guión con empuje social.

No se consiguió en 2016, pero debe conseguirse, y a la primera de cambio. Por eso, el momento tiene un gran atractivo, porque configura una situación novedosa. El camino hacia la mayor igualdad en las prestaciones sociales, en hacer pagar más -de verdad- a los que más tienen, en defender la viabilidad de iniciativas que favorezcan a los más necesitados, desenmascarar las trampas del liberalismo, extremar la vigilancia para que los talentos no se pierdan pero el capital no los absorba y monopolice, etc., tiene largo recorrido.

Me apetecería decir lo contrario, porque Pedro Sánchez ha adquirido en estos meses un bagaje de expresividad y experiencia del que carecía, pero sin escaño y aspecto de escaldado, no tiene opciones reales para reconstruir las fuerzas de la izquierda socialista. Tiene demasiados enemigos y afectos al abrazo del oso dentro del PSOE -y fuera de él- y, después de un período de reflexión, encarado con el duro frío de la estepa ideológica para un solitario, abandonará su periplo y, como otros, escribirá sus memorias. Le han precedido en esa señal de la fe derrotada otros insignes líderes frustrados.

Entre tanto se organizan las huestes derrotadas – que otros analicen si fue por no haber sabido reunir fuerzas, por retirarse a destiempo, por atacar en sitio equivocado y haber desviado la atención hacia las cuerdas sin poner en valor a las partículas-, me siento, cómodamente, a esperar que el tiempo cambie.

Está todo muy seco, y necesitamos como comer que llueva pronto en este campo.


P.S. Los flamencos, como otras aves migratorias (garzas, ánades, etc.) vuelan aparentemente dirigidos por un cabecilla, al que las demás de su grupo, siguen ordenadamente, formando una o varias uves, muy vistosas desde tierra. La observación atenta ha detectado, sin embargo, que los líderes cambian de cuando en cuando, aunque el objetivo conjunto de llegar al destino previsto, permanece. Cuando la que encabeza desfallece, se retira a la cola para descansar, y el instinto de otra la impulsa al lugar vacante, dispuesta a romper el aire de la marcha, que demanda un mayor esfuerzo que hacer de séquito, si bien todas parecen saber o intuir a dónde van.

Hay algunos momentos, en que el grupo parece sufrir la amenaza que lo llevaría a descomponerse en varios. Se incorporan otros migrantes, y se precisa una reconstrucción de fuerzas dirigentes, puede que también de objetivos. ¿A Fuente de Piedra, Santa Pola, Doñana, …?  Se forma en las alturas un aparente guirigay. No tardan los expedicionarios, sin embargo, en volver a encontrar su posición ideal: alguien que dirige, más fuerte o más osado, dispuesto incluso -quién sabe por qué razones misteriosas- hasta inmolarse en el empeño. Y los demás, siguiéndolo. No ciegos, sueltos. Qué cosas, qué aves.

La foto, correspondiente a la migración de flamencos rosas de paso por Navarra, fue tomada en octubre de 2016. Hay más historias, para otros momentos.

 

 

 

 

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Asnos y burras ejemplares

28 octubre, 2016 By amarias Deja un comentario

buitres-volando

Las acémilas han sido siempre los animales preferidos a la hora de elegir protagonistas de cuentos con propósitos ejemplificadores. Aunque algunas especies del grupo han perdido población en ciertos países -pienso justamente en asnos y burras-, otras, incluso, han demostrado su adaptabilidad: los caballos, hasta hace poco, utilizados en la guerra -y hasta dieron su nombre a una de las armas de los Ejércitos,  la Caballería- , son muy apreciados como signo de distinción de clase. Saber montar a caballo es algo parecido a tener un máster en Historia del Arte.

Del amplio elenco de opciones de burros consagrados, me detengo hoy en dos. La burra de Balaam y el asno de Buridan. No es la primera vez que recurro a su ejemplo. La burra de Balaam, incorporada a las Sagradas Escrituras, se detuvo al ver a un ángel que les interceptaba el paso. Azotada por su amo, le recriminó, con sabias palabras (la gracia divina le permitió expresarse), el castigo y le advirtió del peligro que suponía seguir adelante.

El asno de Buridan, tuvo una existencia aún más problemática, pues resulta ser un invento del filósofo para ilustrar sobre la necesidad de no perder el tiempo reflexionando sobre la prioridad que debe darse a dos opciones semejantes. El asno de su historieta, encontrándose hambriento y sediento, a pesar de haber sido puestos a su disposición un cubo con agua y un montón de heno, falleció al ser incapaz de decidirse si beber o comer primero.

He encontrado a lo largo de mi vida aplicación para ambos cuentos asnales. Hay momentos en que no somos capaces de ver el peligro de continuar haciendo lo mismo, empecinados en el error, y solo nos salvará de la debacle un hecho fortuito, asimilable a una intervención celestial inexplicable. Otras veces, las opciones previas que se nos presentan son tan similares (aunque incompatibles) que demoramos tomar una decisión más importante, con riesgo de perder la oportunidad de ejecutarla; siendo más claro, nos detenemos obsesivamente en lo que no es sustancial, sin comprender que debemos seguir adelante, pasando por encima del obstáculo, hacia una meta mayor.

No me resulta difícil encajar estas historias de burros con la situación que le ha tocado vivir al PSOE en estos momentos de la Historia de España. Me atrevo incluso a aventurar, con cierto respeto, que el papel de burra de Balaam lo ha representado Pablo Igleasias, junior (líder, por el momento de Podemos), con su oferta para apoyar a Pedro Sánchez, mientras éste se encontraba de cháchara con el Rey Felipe VI, autopostulándose como vicepresidente de Gobierno, haciendo de paso trizas la coalición que el líder del PSOE había pactado con Albert Rivera, de C`s, que debería conducirnos a la Tierra Prometida.

Pero aún mejor aplicación encuentro al asno de Buridan, con éste empeño de Javier Fernández, presidente de la gestora de circunstancias del PSOE a lo que condujo el «no es no» de Sánchez y los suyos (me remito a nueva lectura del ejemplo de la burra de Balaam, con estos mimbres), en que se vaya en bloque de su bancada de diputados a abstenerse en la votadura de Rajoy como Presidente de Gobierno, propósito de cumplimiento imposible. ¿No sería óptimo, beber lo mínimo -once diputados abstenidos- y comer de la coherencia con los demás- oponerse en bloque a la investidura? No encuentro mejor disciplina de voto ni mayor coherencia ideológico-doctrinal que esa propuesta, que, por lo demás, y sin que yo sea un clarividente en cosas de la política, apoyé desde hace meses.


P.S. La foto que hoy incluyo en mi Comentario es la de una pareja de buitres leonados, a punto de aterrizar en su atalaya, en donde les esperan varios congéneres. Los buitres son aves carroñeras y, por nuestras  tierras, en donde no existen grandes carnívoros que abandonen las carcasas casi mondas de sus presas en la sabana después de haber saciado su hambre,  tenían como alimento sustancial los desgraciados ejemplares de ganado que pastaban libres y que, en un mal paso,  se despeñaban, junto a las que habían sido presa de lobos o de su muerte natural y, también, de aquellas nodrizas o sus crías que morían de malparto.

La escasez de piezas en descomposición natural está animando a que, en los lugares en donde están protegidos, se les pongan a disposición vísceras y cadáveres que les sirvan de sustento.

La colonia a la que pertenece la pareja que fotografíé hace un par de días está ubicada en el Parque Natrural de las Bárdenas Reales, en Navarra. en cuya región tienen censados algunos miles. Supongo que, por lo que apunté más arriba, en gran medida, son alimentados por piezas de desecho colocadas a su disposición por el hombre.

El gran depredador humano ha convertido a estos y a otros animales, antes salvajes, al cambiar sus propios hábitos, en sostenidos. Son, por así decirlo, huéspedes supervivientes de nuestro pasado agropecuario, rehenes de nuestra obsesión por ocupar la Tierra, dejando en ella nuestra huella devastadora.

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