Al socaire

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Emprendedores en el biotopo de los Depredadores

24 mayo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

En la pirámide trófica que representaría visualmente las relaciones que dan lugar a los mercados, los emprendedores serían los herbívoros y la mayoría de los consejos de administración de los grandes consorcios multinacionales ocuparían el vértice y la cúpula, podrían asimilarse a los más implacables carnívoros depredadores.

Me imagino a los pacientes rumiantes de las oportunidades de mercado, paciendo en el prado hoy bastante yermo de las ideas con las que generar un negocio. Tiene razón Iñaqui Arrola (Expansión, 23 de mayo de 2013, «Que no nos pongan de moda: qeremos trabajar en paz»), emprendedores somos todos; solo que, unos pocos, tienen éxito; la mayor parte, mueren de hambre en las sabanas yermas de los falsos Parques Nacionales tipo Serengueti.

Como la aprobación de la Ley de Apoyo a los Emprendedores ha puesto en la primera plana del diario de los políticos a los que crean empresas, la prensa especializada en contar los desencuentros del mercado dedica mucho espacio a «los motores del crecimiento«, esos generadores de nevs profesiones y oportunidades, que cambian la cultura y la gestión de las compañías (copio del subtitular que agrupa, en la publicación citada, las dos páginas dedicadas a «Emprendedores, la fórmula magistral».

Arriola recoge en su artículo de Opinión unos cuantos lugares comunes, en el sentido de que se trata de reflexiones bien conocidas y compartidas por el mundo de los herbívoros-emprendedores. Pero me llamó la atención un mensaje excelente, que revela el exacto conocimiento de las artes y artimañanas que son la mejor defensa para quien se sabe potencial víctima apetitosa en un biotopo hostil y quiere sobrevivir: «que nos dejen en paz«.

El mayor peligro del antílope que busca su lugar entre los matorrales para parir es que le delate el olor de estado en ese momento de creación. En el Serengueti real, la tribu protege como nunca a quien está en el momento de debilidad que ha de garantizar el mantenimiento de la especie. En la nuestra, parece que los demás miembros de la sabana socioeconómica, no solo no saben cómo proteger y cuidar a los que tienen ideas y ganas de llevarlas a cabo, sino que algunos de los buitres y cuervos vocingleros de la política trapacera avisan a los carnívoros dónde encontrarlos, gritando que les ayudan.

Pues eso, al menos, que los dejen vivir en paz su circunstancia emocionante. Que el buey solo, bien se lame.

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: depredador, emprendedor, Expansión, fórmula magistral, hervíboro, Iñaqui Arrola, Ley de Apoyo, pirámide trófica

Coste de oportunidad de una vida humana

11 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

Que, a pesar de lo que nos digan las Declaraciones Universales de derechos humanos, de lo que se nos dogmatice en algunos textos tenidos por sagrados y se nos recuerde y repita como mantra a cada tres por cuatro, los seres humanos no poseemos idéntico valor ni igual aprecio (ni ante la ley, el mercado, las fuerzas dominantes o la historia), es una evidencia sin resquicios.

Que una misma vida humana tenga valor muy diferente, sin embargo, en razón de circunstancias completamente ajenas a la persona en cuestión, y, más particularmente, derivadas de la atención mediática que su singular circunstancia ha despertado en quienes la habían despreciado, y sin que por ello deje de ser mientras tanto y posteriormente, perfectamente anónima, merece una reflexión.

He tenido esta revelación, que juzgo inquietante, con ocasión del colapso de un edificio que parece había sido previamente declarado ruinoso, en Daca, capital de Bangladesh, Según los últimos «datos» (o lo que sea), han muerto más de mil personas, que trabajaban allí, y se dan por desaparecidos (eufemismo perverso) no se sabe cuántos.

Es obvio imaginar que la vida de los que se afanaban en esas irregulares encomiendas textiles, surgidas para servicio de los mercados occidentales, afanosos en mantener su bienestar a costa de lo que sea, y en absoluto inocentes en su consentimiento para que se continúen, con cambios semánticos, las viejas formas de explotación colonial, no valía nada. Para los que se beneficiaban de la situación esos operarios cuya existencia se valoraba en un euro diario eran solo un número, un pescador en barcas sin pescador, recordando la obra de teatro de Alejandro Casona.

Pero he aquí que, diecisiete días después del desastre, mientras se procedía al desescombro de la mole de hormigón, hierros y restos de cuerpos ya corruptos, se oyó la débil voz de una mujer, manifestando su existencia, su derecho a vivir, de la manera más simple y emotiva que pueda imaginarse. «Estoy aquí».

En ese momento, esa vida se convierte en un símbolo, y pasa a tener un valor incalculable. No para esa persona, no; ella volverá, sin duda, a su existencia anodina, anónima. Adquiere inmenso valor para los millones de espectadores occidentales que oueden mostrarse aliviados, redimidos, pensando que ese milagro mediático es fruto de la tecnología, y se agarran a esa salvación de una vida (casual, y aún más, producto de un accidente evitable), como signo de su expiación y vía de catarsis.

He podido incluso escuchar a uno de los responsables de la demolición (antes fue rescate, porque se pudieron extraer, vivos, cientos de sepultados, en los primeros días de la movilización), que «una sola vida justifica todos los esfuerzos que estamos haciendo«.

Tiempo de meditar, ¿no? ¿En qué momento empezamos a contar el valor incalculable de una vida? ¿Después de un accidente que despertó gran atención mediática, cuando la casualidad la salva de quedar sepultada?

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad Etiquetado como: Daca. Bangladesh, justificación, rescate, salvada, valor, vida

El bidé es inocente

9 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estaba leyendo algo sobre las ventajas del bidé frente al papel higiénico para conseguir una limpieza más integral y económica después de ese acto natural por el que se expelen (a veces, no sin dolor) los desechos de la máquina térmica que llevamos integrada en el yo, cuando tuve una revelación de esas que podrían llamarse…escatológicas.

Ahorrando detalles que pueden resultar molestos a espíritus finos, y restringiéndonos a la función que he glosado en el primer párrafo de este comentario, papel higiénico y bidé ofrecen la solución al mismo problema.

Uno de ellos (el bidé) precisa de una inversión inicial (que puede llegar, incluída la conexión a la red de agua y saneamiento a los 300-400 euros, aunque se pueden encontrar de plástico portátiles, muy monos, por poco más de 10 euros), y el acceso al agua limpia, al menos de unos 20-30 litros/día, es decir, 9-10 m3/año, que cabe multplicar por 4 para una familia tipo ; calculando a 1 euro el m3, y una amortización del bidé (no gastaría más de 60 euros) a 10 años, se puede pensar en un gasto por unidad familiar del orden de los 40-50 euros/año.

La otra opción (el papel higiénico, ya que descartaremos, por encontrarnos en un análisis académico, la hoja de periódico, la de parra y el empleo estrafalario eventual de billetes de banco), no precisa inversión inicial y su uso cuantitativo específico depende de la meticulosidad (dicho sin segundas) del usario. Un precio aceptable por rollito es el de 0,25 euros, no siendo desproporcionado adivinar que la familia tipo no dejará de desembolsar anualmente los 40-50 euros.

He hecho el peinado y afinado de estos modestos cálculos a propósito para que las cantidades en unidades monetarias resultantes sean iguales. La elección, si se restringe el debate a términos económicos será simplemente cuestión de gustos.

Ah, pero si se atiende a los resultades, no hay como el bidé. Es algo que cualquiera sabe, sin necesidad de demostración. Es más, es lo que hacemos para limpiarnos las manos: usamos el agua, no el papel.

Estaba dándole vueltas a la aplicación práctica de estas aparentemente anodidas reflexiones, cuando comprendí el mensaje interior, como en una parábola: el objetivo (limpiarse el culo) es equivalente a la necesidad de desarrollar la economía; el papel higiénico es la opción neoliberal para cubrir ese objetivo (depender de un fabricante y crear antes la necesidad, adornándola de fragancias y texturas).

No, no el bidé no es la opción socialdemocráta, es, simplemente, la mejor, desde el punto de vista de comodidad, sanidad, eficacia y respeto ambiental. Es, sin duda alguna la que decidiría quien, con toda la información y dsponiendo de libertad, atendiera únicamente al objetivo sin dejarse emponzoñar por la publicidad o la costumbre.

El bidé, concluyo, es inocente; es solo una opción un instrumento, aunque, objetivamente, no tiene parangón. Muchos la desprecian, aún teniéndola enfrente, disponible: una inversión realizada inútil. Otros se sientan a su lado, y se lavan en él solo los pies, un uso ineficiente. Hay quien sigue creyendo, porque es lo que lo que dijeron de niño, que es para asuntos de mujeres y que se encuentra como mobiliario fijo en las habitaciones de alquiler por horas, un perjuicio malsano.

(Por cierto: producto de fabricación nacional, muy estimado entre los PIGS, y, por ende, despreciado en Alemania, en donde creo que incluso utilizan el papel de fumar -Frau Merkel me perdone, bitte um Entshuldigung- para cogérnoslas.)

Publicado en: Internacional, Medicina, Sociedad Etiquetado como: ahorro, bidé, instrumento, meublé, papel de fumar, papel higiénico, rentabilidad

Tecnopatanes

6 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No me extrañaría que aún existiera algún patán ilustrado que, a pesar de lo que nos ha sucedido, siga pensando que «la tecnología siempre acude», y que lo importante es saber jugar con la maquinita esa del dinero, dándole más rápido al rabil del papel o, según el humor, reduciendo los cromos en circulación.

Debo admitir que, a diferencia de la mayoría de los que nos dan consejos, no tengo el culo pelado por razón de curarme las almorranas contra el asiento de ninguna prebenda, sino que tengo el currículum apalancado por haber recorrido medio mundo, y no precisamente de vacaciones ni por el gusto de volver con un título en inglés bajo el brazo. Y aunque tampoco ando escaso de plumas académicas, no me identifico con los pájaros que las llevan como signo de ostentación, sino como servidumbre permanente dimanada de un privilegio.

Tengo máximo respeto por la tecnología y por los que saben bien lo que se cuece en ella. Esto me conduce a recelar de los generalistas que nos quieren convencer con su labia comercial de las bondades de un aparato que no saben, en realidad, cómo funciona, como de los especialistas laureados que se han quemado las pestañas desde su primer trabajo como becarios hasta ver sus barbas encanecidas analizando la histéresis de los materiales cerámicos (cuando no hablan de lo suyo).

Necesitaríamos, para revisar este país con seriedad, saber mucho más de tecnología, y escuchar, con suma atención, a los técnicos que saben hacer alguna cosa muy bien y, por ello, pueden valorar si nos encontramos en ese campo entre los mejores del mundo o solo formamos parte de un montón o pelotón de seguidores.

Porque, con un simple análisis superficial comparativo entre lo que importamos y exportamos los españoles y, por ejemplo, los alemanes, queda al descubierto la diferencia entre saber dar valor añadido a un semiproducto, incluso ya de naturaleza muy acabada, para convertirlos en un Mercedes, un Audi o un BMW, o estar concentrados en competir en precio -pongo por caso- con las naranjas marroquíes, que, al fin y al cabo, para lo que sirven, es, como las nuestras, para hacer zumillos y tienen por consecuencia perniciosa pelearse por la poca agua del desierto.

No, no hace falta que me arrollen los optimistas crónicos: el ejemplo del automóvil y el de las naranjas son solo por concretar un poco: tengo miles muy parecidos. Lo importante, en mi opinión, es situar en cada proceso el lugar de la tecnología que poseemos y, por ello, saber si estamos utilizando la punta, el medio o solamente el rabo.

Publicado en: Economía, Empresa, Ingeniería, Sociedad Etiquetado como: académica, Audi, BMW, competitividad, especialista, exportción, generalista, importación, Mercedes, naranjas, plma, recelo, semiproducto, servidumbre, tecnología, tecnopatanes

Opciones de metamorfosis o síntomas de podredumbre

5 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

El estado de bienestar, si alguna vez existió en terrenos diferentes de la metáfora, se ha volatilizado, bombardeado tanto desde la cúpula como desde la base. La idea era bonita en el papel, pero no se contaba con su incompatibilidad afectiva con la economía de libre mercado y, mucho menos, con la ausencia perniciosa de solidaridad que empaña la credibilidad de los socio-demócratas.

Todavía hay quienes se acercan a la vitrina donde se le exhibe, envuelto en gasas y algodones que pretenden ocultar el alcance de sus profundas heridas, y se dejan convencer de que el gigante deforme está, en realidad, sufriendo una metamorofosis, y que saldrá de su crisálida, convertido en un producto sostenible.

El equipo de expertos que se encarga de cambiarle los pañales y mantiene sus constantes vitales a base de continuas transfusiones de pasta, ha reconocido en declaraciones off the record, que la podredumbre de los tejidos es insoportable y que el estado de bienestar, tan pronto se le desconecten de los aparatos y subterfugios que lo conservan vivo, se convertirá en un cadáver más, un fracaso de la sociedad bienpensante.

No tengo dudas de que la culpa de esa derrota épica la tienen los socialistas, y, afinando más, los socialdemócratas, porque son los que se han tirado del carro que dejaron conducir a ecolojetas, ácratas, e izquierdosos; y, por si consigo atajar alguna mano antes de que llegue, escandalizada, a la cabeza, precisaré que no me refiero a los idearios, sino a la forma torpe, mentirosa, de ponerlos en práctica, sin valorar lo que hace falta para ir de excursiçon, además de contar con que haga buen tiempo.

Si el problema estuviera solo en votos, el castigo está siendo aplicado. Como resultado del mensaje confuso, al tambalearse el tenderete económico, los votantes de los partidos socalistas, cuando no se refugiaron en la apatía, se han desparramado, en estampida formal, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, abominando de una práctica que está contagiada de los mismos errores que el capitalismo neoliberal -contemporizar con los más ricos y atosigar a las clases medias-, y, aún más grave, porque afecta a la ética y a la credibilidad, emponzoñada por las garras de la corrupción que ha contaminado la sala en donde bullen sus dirigentes.

Si hay solución al despropósito, debiera de encontrarse en recuperar los objetivos centrales de lo que hemos venido llamando progreso y en sus ejes de desarrollo: recursos (humanos, financieros, naturales), tecnología (investigación, saber hacer, educaciación, eficiencia), y leal y solidaria distribución de los resultados.

Desde mi observatorio desengañado, diagnostico que los partidos llamados de izquierda ponen demasiado énfasis en la distribución de los resultados, en tanto que los partidos que se abrigan en la derecha, se centran, sobre todo, en los recursos. Se que es una simplificación, pero no escribo para discutir entre expertos, sino para compadecerme con inocentes.

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: distribución, estado de bienestar, inviabilidad, recursos, resultados, socialdemocracia, tecnología

Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno

1 mayo, 2013 By amarias2013 4 comentarios

«Cuando todavía estábamos entre vosotros, os dimos esta norma: el que no trabaje, que no coma» (Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, 3-10).

En un país con más de 6 millones de desempleados, no he encontrado una frase que refleje con mayor empaque y rotundidad que, en un día como hoy, la población «trabajadora» y, en especial, los responsables de las asociaciones sindicales y empresariales, los jerifaltes de los gobiernos de las cosas públicas como de las privadas, y por contagio expansivo, toda la comunidad de los que tengan aún trabajo, no tienen ningún motivo para  celebrar nada.

No hay ninguna conquista del pasado que nos pueda hacerse sentir orgullosos, ninguna perspectiva de futuro que nos sirva de tranquilidad. La sociedad debe analizar con seriedad su forma de valoración del trabajo y, muy posiblemente, cambiar sus premisas.

Ya. No necesito ser un experto en los temas bíblicos para entender que el bueno de Pablo pretendía animar a sus fieles a que no remonolearan, dieran todos el callo, y que, si alguien pretendía holgazanear y tener asiento frente al puchero, le castigaran dejándolo  sin las lentejas, o al menos, sin postre.

Podía servir, incluso hasta no hace mucho, para poner en claro que el avance societario es tarea de todos, teniendo en cuenta que no contábamos ni con la información de lo que se estaba haciendo con los frutos de nuestro trabajo, ni podíamos barruntar siquiera las consecuencias de la globalización, ni había trascendido demasiado desde las catacumbas del capitalismo (y sí asimilábamos la vergüenza de haber comprobado que el socialismo  convergía con él). Tampoco era posible comprender qué razones tenían los gobiernos de los estados que se decían amigos para utilizarnos como rehenes de sus intereses

Se han caído los velos. La situación es hoy, tan distinta de la imaginada como ideal, que no valen fórmulas celestiales ni apelaciones mágicas. El trabajo remunerado, como forma de repartir una parte de las plusvalías generadas por la colectividad entre los que contribuyeron a ello, ha evidenciado su profunda crisis.

En resumen acelerado: No hay trabajo bastante, el que hay es de cualificación variable y oscura naturaleza y (esto no es tan nuevo) su distribución y retribución se controla por centros de poder que lo administran en su principal beneficio.

Tanta desolación intelectual, no me impedirá poner un acento, sin nostalgia, en aquella infancia en que alguien se encargaba de proporcionarnos la educación que debería haber servido para hacernos posteriormente sus cómplices.

Pongo el ejemplo en una canción de aspecto inocente, tomada de la película de Blancanieves y los siete enanitos. Estos últimos eran mineros (no creo que de ahí venga mi vocación) y trabajaban, como sabe el lector, en una mina de diamantes. Resulta muy onomatopéyica la versión inglesa: «To dig, dig, dig, dig, dig, dig, dig is what we really like to do.  It ain’t no trick to get rich quick»…que terminaba así: «But we don’t know what we dig ‘em for».

La versión española era esta: «Cavar en la mina quiero yo, cavar no acabas nunca no. Cavar de sol a sol, más con todo te puedes arruinar si pierdes el control. .. y sin saber porqué razón, cavamos con ilusión».

Propongo a mis lectores el ejercicio de comparar la exacta traducción del original inglés con la adaptación con la que se encandiló a los niños españoles (he comprobado que en otros países hispanoparlantes se utilizaron otras letras).

Y, aunque no lleguen a alguna conclusión, dénle, por un instante, un par de vueltas a este pensamiento con inevitables tintes ácratas: Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: ayuno, Blancanieves, dia, Día Internacional del Ayuno, enanitos, internacional, San Pablo, Tesalonicenses, trabajo

¿Está Vd. seguro? ¿Por qué?

28 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Suele decirse que la diferencia fundamental entre la religión y la ciencia es que la primera parte del conocimiento apriorístico de la verdad, en tanto que la segunda aspira a descubrirla.

No es exactamente así, porque toda teoría científica tiene también sus dogmas, sus principios de partida, sus postulados, sobre los que se construye una explicación satisfactoria y lo más coherente posible, de la realidad observada.

Pero lo que resulta indudable es que disponer de una doctrina a la que seguir, facilita enormemente el mantenimiento a ultranza de una postura. Si nos detenemos en el terreno de la economía, por ejemplo, tratar de distinguir entre los argumentos de los defensores acérrimos del capitalismo liberal y de la la economía centralizada por el estado, nos llevaría a un terreno esencialmente dogmático.

Y como todo lo doctrinario, solo útil para la jerarquía sacerdotal montada alrededor del dogma y su parafernalia, y esencialmente perjudicial para todos aquellos que se ven perseguidos por haberse declarado escépticos, agnósticos o contrarios.

La recurrencia sistemática al catecismo más elemental es el recurso de toda esa pléyade de expertos que nos están demostrando, con sus explicaciones, cada tres por cuatro, lo que ya sabíamos: que no tienen ni idea de lo que hablan.

Publicado en: Política, Sociedad

Política Agraria y Desvergüenza Global

27 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Es posible, y pienso que hasta imprescindible, sacar punta al Cuaderno 161 del Instituto de Estudios Estratégicos, dedicado a dos de las  Inseguridades -alimentaria y global- que se han incrustado en nuestro bienestar occidental.

Por eso, no estoy satisfecho con el Comentario que publiqué ayer sobre el mismo, al que encuentro poco respetuoso con el magnífico trabajo desplegado por el equipo , y -aunque no tengo el propósito de hacer un resumen del Cuaderno- quiero resaltar algunas de las frases que más me impresionaron de su lectura:

1. Casi todo el incremento de producción de cereales entre 2005 y 2010 fue absorbido por otros usos diferentes de la alimentación humana (José María Medina)

2.El factor clave y originario para explicar el aumento de volatilidad de los mercados agrarios, es que desde el año 2000, y como consecuencia del fuerte crecimiento de países emergentes como Brasil, China o India (demnda) y el descenso de la inversión agraria en países en desarrollo (oferta), se ha producido un mayor crecimiento de la demanda qe de la oferta de alimentos, hasta llegar a los niveles mínimos de los stoscks mundiales de granos en 2007 (José María  Sumpsi).

3. España es el país más rico de Europa en agrobiodiversidad. Ello no quita, sin embargo, que dependa en más del 80% de genes procedentes de otros países para nuestros cultivos más importantes (José Esquinas).

4. (…) En 2010 se estima que había 11.675.000 personas en riesgo de pobreza según Eurostat, es decir la cuarta parte de la población (25,5%), lo cual supone un aumento de más de un millón de personas respecto al año anterior. En el contexto europeo, más de 115 millones de personas se encontraban en 2010 en riesgto de pobreza en la UE y, de éstas, más de 40 millones e situación de grave priación material, de ellos, 1,8 millones en España (Julia Gifra y Susana Beltrán).

5. La actividad agrícola contribuye de forma directa en un 12% a la emisión de gases de efecto invernadero, principalmentne de óxido nitroso. Además, contribuye de forma indirecta a otro 12% debido al cambio de uso del suelo. (…) Según la FAO se prevé qe la producción mundial de carne se incremente en más del doble, pasando de 229 millones de t en 1999/2001 a 465 millones de t en 2050, y que la producción de leche aumente de 580 a 1043 millones de t en 2050 (María de Mar Hidalgo).

6. Conforme a las estimaciones de la FAO, solo 12 especies de plantas y 5 especies de animales proporcionan más del 70% de la alimentación calórica de la humanidad. Y solo cuatro especies de plantes: arroz. máiz, trigo y patatas y tres de animales: ganado vacno, cerdos y pollos, proporcionan más de la mitad de esa alimentación. (Santos Castro).

7. A medida que los precios del petróleo han ido subiendo, la alternativa del biodiesel se ha ido haciendo más atractiva. Hoy en día, el 25% de la producción de maiz en Estados Unidos, el mayor productor del mundo de este alimento, se destina a biodiésel. (Pablo Yuste)

No busco titulares. La conclusión evidente: es imprescindible, y urgente una Política Agraria Global. El Banco Mundial ha estimado en 75.000 a 100.000 millones de euros anuales las inversiones necesarias para adaptar las instalaciones agrícolas, solo en los países en desarrollo.

100 euros/año por cada ser humano que pasa hambre. 5.000 euros por cada uno de los muertos de hambre (sic). No parece mucho. Hasta ahora, sin embargo, en este mundo supuestamente global, lo único que hemos conseguido globalizar es la desvergüenza con la que aplazamos el tratamiento a los problemas que tenemos detectados. En este caso, también conocemos las soluciones.

 

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: Castro, estrategia, Hambre, Jose Esquinas, Jose Maria Medina, Jose Maria Sumpsi, Julia Gifra, Maria del Mar Hidalgo, mundo, Pablo Yuste, Susana Beltrán

Montemos Comisiones (o, mejor, Hagamos Revoluciones)

25 abril, 2013 By amarias2013 1 comentario

Hace décadas, circulaba una «teoría del sobre» entre los recién licenciados que pretendía ilustrar la trayectoria profesional que nos esperaba: en una hoja de papel rectangular (el supuesto sobre) se dibujaban las dos diagonales y se escribía, en el hueco inferior que formaban las líneas «trabajo»; en las dos laterales, «reuniones y comisiones» y en la de más arriba, «comidas y copas».

El avance de una hipotética línea paralela a la base de ese sobre-rectángulo representaba la combinación de las actividades que nos tocaría desarrollar a los de cuello blanco a medida que fuéramos madurando en conocimientos: desde el solo trabajo al solo comidas y copas. Por supuesto, había oportunidad de destacar, cuando se explicaba el cuento, que en un momento preciso de la vida laboral estaríamos solo ocupados en reuniones y comisiones (1).

No veo razones esenciales para eliminar lo esencial de la teoría del sobre, como reflejo de un momento de la pequeña historia de este país y de otros parecidos a los que procura imitar, pero quiero destacar que en mi generación no se ha cumplido. La reducción de la vida laboral, con prejubilaciones y despidos definitivos adelantados con una indemnización engañosa, ha llenado el escenario de profesionales que no tienen oficialmente nada que hacer, y que, como no van a tirarse por un acantilado, ocupan como pueden el tiempo que les queda.

De entre ellos, analizo hoy con especial atención los que concentran su inactividad profesional real en los Comités. Hay, sobre todo en las grandes ciudades, cientos de oportunidades de pertenecer a miles de Comités. Eso sí, no reportan ni dineros, ni comidas, ni hay por qué asociarlos a ningún trabajo adicional al del simple hecho de asistir. Basta anotar en la agenda el día, y el sitio en donde se celebrará y aparecer allí con el careto y, si se quiere dar aún mejor impresión, una libreta.

Los Comités, salvo en aquellas corporaciones más vetustas que aún guardan algo de tesorería, no llevan aparejada tampoco ahora la comida con la que se concluían antes los debates, proporcionando la alegría asociada a las libaciones. Incluso en los que mantienen el ágape postrero, la preocupación por la dieta, el colesterol y la racanería de los paganines formales, han hecho decaer mucho el interés gastronómico de estas francachelas de veteranos, que antes tenían mucho más salero.

Todas estas reuniones, no haría falta decirlo para no extremar la crueldad del análisis, coinciden masivamente en ser preciosamente inútiles, ineficaces, estériles para mejorar el mundo; pero son, sin embargo, en mi irrespetuosa opinión, utilísimas como medicina para los asistentes a ellas: resultan una manera entretenida de pasar el tiempo, de llegar a conocerse mejor, e incluso de hacerse muy amigos, y de refilón,  sirven de justificación para creerse y tal vez hacer creer a los más próximos, que se es aún necesario para algo.

Cuando en mis diarios encuentros fugaces con miles de desconocidos a los que veo ocupados en ir de un lado para otro, llevando como una cruz sus rostros generalmente tristes, huidizas las miradas, absortos los cerebros en pensamientos misteriosos y acaso turbios, o resolviendo inútiles sudokus  y  crucigramas o increíblemente embebidos en la misma página del bodrio literario que llevan  envuelto en papel de periódico, me pregunto si no les merecería la pena pertenecer a alguna Comisión.

Un encuentro mensual con otras decenas de seres similares, por el que, con cualquier propósito u objetivo formal, recibieran un empujoncito para salir de su ensimismamiento, haciéndoles levantar la vista para reconocer al de enfrente, y creerse necesarios para algo más que para arañar en la base de su sobre vital: trabajo, trabajo, trabajo, … que, maldita sea, les está siendo comido a gran velocidad por un gusano incontrolado, que se llama paro y se alimenta, entre otras lindezas, de silencios.

Aunque, pensándolo mejor,  y como estamos en el aniversario de la Revolución de los Claveles, ¿no sería más adecuado y eficaz montar unas cuantas Revoluciones? Tengo muchas propuestas. Sería una forma acelerada de encontrar soluciones en lugar de pasarnos el rato dándole vueltas al sobre, sin que nos atrevamos a abrirlo, para saber qué contiene.

—

(1) Existe una versión de la «Teoría del sobre» que en lugar de «Comisiones» indica  Viajes». No me servía para este Comentario, y la desestimé a sabiendas.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: comisiones, comités, eficacia, paro, revolución

Todólogos sin fronteras

21 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estaba hojeando la revista Telva de abril de 2013, haciendo lo que supongo hacemos casi todos cuando una publicación de esta naturaleza cae en nuestras manos, que es «mirar los santos» (especialmente las de mozas que nos mueven impulsos pecadores), cuando me topé con una entrevista a Pedro Cavadas, el especialista en cirujía reconstructiva más famoso de España.

Tengo curiosidad persistente sobre este personaje al que tenía situado, sin conocerlo personalmente, a medio camino entre la pose y el morbo, en la tierra de nadie de los que han encontrado un hueco personal para vivir resolviendo complicaciones. Así que me devoré el juego de preguntas y respuestas, mientras sorbía el primer café de esta mañana.

Cavadas explica en la entrevista que se va dos veces al año a Kenia, en lo que considera sus «ejercicios espirituales», y que allí «practicará la especialidad de la todología». «Opero lo que sea. Allí soy su única oportunidad».

Solo quienes hayan tenido que vérselas con un problema serio sin tiempo para analizarlo completamente, sin tener a quien acudir para consultar una opinión o echarle la culpa si el asunto falla, y sin los medios y el equipo humano del que uno dispone si está en su ambiente habitual, saben lo que es practicar la todología.

El todólogo Cavadas es miembro distinguido del Cuadro de Honor de los que, además de haberse especializado en una materia para convertirse en una referencia, no han olvidado que las raíces de la sabiduría están en la todología de cada ciencia; estar preparado para resolver el problema básico, conocer por qué se hacen las cosas.

Ser adicto a esa filosofía seguro que tiene aplicación tanto en Kenia como en Manises, el pueblo en donde tiene su Fundación de Cirujía Reconstructiva, una referencia médica mundial.

Un revulsivo, también, con todo mi respeto y admiración hacia Pedro Cavadas, para quienes creen que no hay otro medio de rentabilizar lo que se sabe que el dinero.

Publicado en: Medicina, Sanidad, Sociedad Etiquetado como: cirujía plástica, Doctor Cavadas, Fndación, Kenia, manos, medios, reconstrucción, rostro, Telva, todología

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