Al socaire

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Archivo de 2013

Ilusionar desde las trincheras o desde los despachos

3 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Deben quedar ya pocos intelectuales de despacho, de esos que han pasado su vida entre papeles escritos por otros y traduciéndolos a sus lenguajes peculiares para poner sobre el producto del plagio su nombre y su rimbombante titulatio, que no nos hayan ilustrado sobre «lo que hay que hacer» para salir de la crisis.

Tenemos, gracias a esa febril actividad que no sé quién les ha demandado, multitud de recetas para que «quien corresponda», pueda elegir como le plazca, justificando así desde que está haciendo lo que hay que hacer, o que no queda otra, o que no hay que hacer nada que despierte al monstruo de las galletas, es decir, el tipo desalmado que da las bofetadas a los que mean fuera del tiesto.

No se oyen, en cambio, voces de los que están en las trincheras, y no porque no griten, sino porque no se les da cancha.

En las trincheras no están, aunque pretendan con sus aparatosos trajes de camuflaje que vienen de allí, quienes se sientan a la cabeza de Consejos de Administración que miran las cuentas de resultados agrupadas por miles (siendo la unidad representada en la columna, los millones), y se autoconceden bonus de escándalo general porque, al parecer, están dedicados día y noche a aportar valor a sus accionistas, búsqueda que admitimos puede ser ingrata porque siempre nos enseñaron que el dinero era miedoso, pero que no tiene por qué costarnos a los demás el menor quebradero de cabeza: una democracia sana no paga ni a corruptores ni a corruptos.

De las trincheras no vienen, tampoco -y siento más pudor cuando esto escribo-, los prebostes sindicalistas que, alardeando de estrategas, preparan una huelga general con la idea obsesiva de que el despido libre es pernicioso o repiten el estribillo del izquierdismo infantil de que el pérfido capital engaña sistemáticamente a los probos trabajadores, porque hace tiempo que han dejado de contrastar, desde sus regaladas posiciones, sus limpérrimas extremidades de liberados -solo eventualmente empañadas con extrasueldos y prebendas-, con las manos llenas de grasa de los que tienen que pelearse con una máquina de la que no se ven salir piezas mecanizadas, sino, con algo de imaginación, bocadillos para los hijos.

De las trincheras, a decir verdad, vuelven pocos, porque no tienen tiempo para dar mensajes y allá van pocos periodistas sin fronteras ni bozales en la boca, porque, como no les pagan el pato, no les trae cuenta la faena.

Los que combaten en los frentes de la economía real, no pocas veces en tricheras desconectadas de los otros, sin consignas, ni estrategias globales, mandos ni zarandajas, están solamente empeñados en sacar adelante su proyecto -uno solo, sí, que ya les basta-, al que han entregado sus pocos dineros y su esfuerzo total, y concentran su mensaje de ilusión en los que tienen más cerca, a los empleados cuya nómina han tenido no pocas veces que adelantar de su propio bolsillo, desgalitándose porque no les pagan los que deben, no deben los que quieren, no quieren los que pueden.

Cuando los que dicen lo que habría que hacer, sin otra experiencia que la de haber leído mucho de lo que escribieron otros como ellos, comprendan que para ilusionar hay que andar entre trincheras, y dejen el sitio a que esos exploradores de la realidad nos cuenten lo que pasa en la batalla por la supervivencia y nos propongan sus soluciones concretas, y las incorporemos de inmediato a las medidas a tomar, no nos preocupará resolver el dilema gordiano de si es mejor apoyar lo privado o lo público, exportar más o impulsar el consumo interno, reducir la deuda o invertir en completar infraestructuras, conservar la estructura industrial o moverse más hacia los servicios…

Crearemos solidaridad, que vaya si la necesitamos, y que crece, ntural y salvaje, entre los que viven la historia en directo. No consejos de quienes tenen secos los calzones.

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Abusones

2 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Missbraucher, eso es lo que son. Abusadores de una posición dominante. Habíamos admitido, sin rechistar, que eran los mejores y más rápidos en recuperarse de dos guerras mundiales (haciendo abstracción de que ellos mismos las habían puesto en marcha), admirábamos su capacidad para inventar artefactos letalmente destructivos (que luego los norteamericanos sabían convertír en máquinas generadoras de dólares para sus guerras -generalmente, pacíficas-); estábamos emocionados con su destreza para poner orden en la filosofía, el derecho, la técnica y hasta la religión católica, en enciclopedias que costaba mucho traducir y que siempre nos fue imposible entender (no nos importaba que nos estuvieran utilizando como putzfrauen o gastarbeiter para que tuvieran tiempo en el que ejercer su incuestionable superior creatividad, resultado de la combinación feliz de la raza aria y el tinte de pelo, la comida porcina y los quesos y cerebros holandeses y suizos).

Estábamos convencidos de que nuestro servilismo algo baboso, nuestra admiración rendida oficialmente sin luchar, nos reservaría algún lugar de preferencia desde el que recoger las migajas de la mesa en donde se estaban comiendo, como siempre han hecho los señores, junto a sus amigotes, los frutos principales del huerto colectivo.

Al menos, nos creíamos que nos estaban dejando el hueco de ser los campeones del mundo, los mejores indiscutibles en ese juego de pelota que inventaron, según se murmura,  los sodomitas ingleses para tener alguna excusa para tocarse las piernas y darse abrazos fuera de las saunas.

Estábamos orgullosos de tener los dos mejores equipos del Universo, uno por cada capital de las dos principales nacionalidades que coexisten en la tierra que los astures conquistaron a los moros (los tatarabuelos de los que volvieron, unos siglos más tarde, a ayudar a la reimplantación de la servil devoción hispano a lo germánico).

Pues el sueño quedó roto el 1 de mayo de 2013, mientras unos cuantos nostálgicos de los horteras uniformes goyescos se preparaban para recordar una fecha en la que les hicimos no se qué diabluras a los franceses (o más bien, nos las hicieron ellos a nosotros).

El Bayern de Munich le colocó 7 goles (3+4) a nuestro equipo mejor en la Liga del BBVA, el Barça, y lo trituró como quien saca aceite de una avellana. No hacía falta completar la ecuación, pero un día antes el Borusia de Dortmund (que es como decir el Avilés C.F.) demostró su capacidad de resistencia frente al Real Madrid, al que había colocado suficientes banderillas en el lomo cuando lo tuvo enfrente por primera vez entre los suyos.

Missbraucher, abusones. No hacía falta dejarnos en la estacada sin esta ilusión infantil por la que nos habíamos hecho a la idea de que técnica y organizativamente éramos un desastre en el mundo real, pero en el jueguecito del balón éramos imbatibles.

Ahora todo el mundo sabe que sois los mejores en todo, y que lo nuestro era la fantasía del lisiado. Como el perro al que el amo le da una patada en el trasero, nos preguntarmos, en la esquina de las lamentaciones,  qué habremos hecho mal. ¡Si no estamos haciendo nada más que lo que nos mandáis!.

(P.S. ¡Oh, fuerzas del mal! ¿Era necesario obligar a nuestro Rey, enfermo y agotado como está, a sentarse al lado del presidente del Borussia, para trasladarle, dicen algunos, en propia mano, la factura de no sé qué falsa princesa despechada? ¿No podíais habérsela enviado por email, como otras veces?)

Publicado en: Deporte, Europa Etiquetado como: abusones, Bayern, Borussia, derrota, Dortmund, fútbo, gastarbeiter, missbraucher, putzfrau, servilismo

Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno

1 mayo, 2013 By amarias2013 4 comentarios

«Cuando todavía estábamos entre vosotros, os dimos esta norma: el que no trabaje, que no coma» (Segunda Carta de San Pablo a los Tesalonicenses, 3-10).

En un país con más de 6 millones de desempleados, no he encontrado una frase que refleje con mayor empaque y rotundidad que, en un día como hoy, la población «trabajadora» y, en especial, los responsables de las asociaciones sindicales y empresariales, los jerifaltes de los gobiernos de las cosas públicas como de las privadas, y por contagio expansivo, toda la comunidad de los que tengan aún trabajo, no tienen ningún motivo para  celebrar nada.

No hay ninguna conquista del pasado que nos pueda hacerse sentir orgullosos, ninguna perspectiva de futuro que nos sirva de tranquilidad. La sociedad debe analizar con seriedad su forma de valoración del trabajo y, muy posiblemente, cambiar sus premisas.

Ya. No necesito ser un experto en los temas bíblicos para entender que el bueno de Pablo pretendía animar a sus fieles a que no remonolearan, dieran todos el callo, y que, si alguien pretendía holgazanear y tener asiento frente al puchero, le castigaran dejándolo  sin las lentejas, o al menos, sin postre.

Podía servir, incluso hasta no hace mucho, para poner en claro que el avance societario es tarea de todos, teniendo en cuenta que no contábamos ni con la información de lo que se estaba haciendo con los frutos de nuestro trabajo, ni podíamos barruntar siquiera las consecuencias de la globalización, ni había trascendido demasiado desde las catacumbas del capitalismo (y sí asimilábamos la vergüenza de haber comprobado que el socialismo  convergía con él). Tampoco era posible comprender qué razones tenían los gobiernos de los estados que se decían amigos para utilizarnos como rehenes de sus intereses

Se han caído los velos. La situación es hoy, tan distinta de la imaginada como ideal, que no valen fórmulas celestiales ni apelaciones mágicas. El trabajo remunerado, como forma de repartir una parte de las plusvalías generadas por la colectividad entre los que contribuyeron a ello, ha evidenciado su profunda crisis.

En resumen acelerado: No hay trabajo bastante, el que hay es de cualificación variable y oscura naturaleza y (esto no es tan nuevo) su distribución y retribución se controla por centros de poder que lo administran en su principal beneficio.

Tanta desolación intelectual, no me impedirá poner un acento, sin nostalgia, en aquella infancia en que alguien se encargaba de proporcionarnos la educación que debería haber servido para hacernos posteriormente sus cómplices.

Pongo el ejemplo en una canción de aspecto inocente, tomada de la película de Blancanieves y los siete enanitos. Estos últimos eran mineros (no creo que de ahí venga mi vocación) y trabajaban, como sabe el lector, en una mina de diamantes. Resulta muy onomatopéyica la versión inglesa: «To dig, dig, dig, dig, dig, dig, dig is what we really like to do.  It ain’t no trick to get rich quick»…que terminaba así: «But we don’t know what we dig ‘em for».

La versión española era esta: «Cavar en la mina quiero yo, cavar no acabas nunca no. Cavar de sol a sol, más con todo te puedes arruinar si pierdes el control. .. y sin saber porqué razón, cavamos con ilusión».

Propongo a mis lectores el ejercicio de comparar la exacta traducción del original inglés con la adaptación con la que se encandiló a los niños españoles (he comprobado que en otros países hispanoparlantes se utilizaron otras letras).

Y, aunque no lleguen a alguna conclusión, dénle, por un instante, un par de vueltas a este pensamiento con inevitables tintes ácratas: Primero de Mayo, Día Internacional del Ayuno.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: ayuno, Blancanieves, dia, Día Internacional del Ayuno, enanitos, internacional, San Pablo, Tesalonicenses, trabajo

Es la química, estúpido

30 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estamos oyendo que es necesario un gran pacto de Estado entre todos o los principales partidos políticos y esos agentes sociales singulares que son los sindicatos y las corporaciones de empresarios, como si la firma de ese acuerdo, cuyos términos concretos no se ha preocupado nadie de sugerir, fuera el armisticio capaz de poner fin a la hipotética guerra socioeconómica que nos está dejando sin empleo, sin ilusión, sin actividad y, al paso que va la cofradía, sin futuro.

Poniendo un ejemplo de los que le gustarían al muy mediático -y respetable, aunque para mi gusto, demasiado centrado en convertir lo obvio en certero- ex Presidente cántabro Revilla, lo que necesitamos para cambiar la tendencia es provocar una reacción química, en la que, con los componentes actuales, añadiendo los catalizadores y algún reactivo, se consiga un producto final de la composición deseada.

Es una reacción, sigo en la fase simulada, fuertemente endotérmica (hay que poner mucho calor, concreto, para los que hayan olvidado la fisicoquímica), nada espontánea, desde luego, y como casi todos los procesos reactivos, después de una primera etapa de iniciación o cebado, continúa por sí sola, alcanza una gran velocidad de transformación y, al cabo de un cierto tiempo, languidece y se detiene, bien porque se han consumido todas las sustancias de partida, se agotó el catalizador, se perdió la fuente de calor  u otras razones que explicitaría mejor un Premio Nobel.

Mi propuesta para activar la economía española se concentra, primero, en generar un catalizador. He trabajado durante años como asesor del Banco Mundial y, aunque soy consciente de que esta entidad multilateral recoge algunas críticas, me seduce como modelo. Responde a la idea de destinar recursos financieros y técnicos para poner en marcha proyectos, que se corresponden con un banco de propuestas alimentado de manera continua.

Los proyectos son supervisados en la fase de propuesta, durante su ejecución y a la finalización, por equipos de especialistas mixtos, formados por funcionarios del Banco, expertos internacionales independientes y representantes de la comunidad beneficiaria, quienes analizan los datos de progreso de los trabajos, emiten sus críticas o hacen sus propuestas de mejora, que se convierten en compromisos de actuación inmediata.

Necesitamos una entidad de desarrollo, que entienda de proyectos, construya con urgencia la evaluación de las necesidades de recursos y haga una previsión de sus consecuencias -las de cada uno- en relación con el empleo y la actividad económica. Las grandes y medianas empresas pueden y deben ser alimentadores de esa pipeline de proyectos, pero no solo: la Universidad, los sindicatos, las agrupaciones de autónomos, las corporaciones empresariales, las entidades financieras, etc.

La financiación de los proyectos se haría con los recursos concentrados en un Banco de Activación Nacional, que se alimentaría con las aportaciones de un porcentaje de todos los depósitos bancarios (un 0,7%?), de todos los ingresos impositivos del Estado (un 0,7%), y de las aportaciones de business angel (corporaciones profesionales, inversores privados, etc).

Lo más importante es garantizar la transparencia del funcionamiento del modelo, por lo que los expertos, además de garantizar su cualificación en el tema en el que intervengan, deberán tener sus retribuciones perfectamente tasadas y, por supuesto, dignas, pero modestas.

He escrito ya muchas veces que no me creo que nadie sea tan magnífico como para merecer unos honorarios centenares, miles o millones de veces superiores a otro ser humano, y que la única justificación (léase con comillas) que encontraría para tal despropósito es que trabaja en el dominio de la corrupción del sistema.

Escribo ahora que no me creo en los pactos de Estado, sino que doy por supuesto que en una economía doliente todos los agentes tienen que arrimar el hombro y aportar lo que mejor puedan y sepan. Digo ahora que, en España, hoy, no se está haciendo lo que se debe. Se está mareando la perdiz. Y los centollos se los comen en otros ágapes, mientras a 6,2 millones de personas (casi 2 millones de familias) no le llegan más que unas migajas…o ni eso.

Es la química, estúpido.

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Porqué no creamos empleo

29 abril, 2013 By amarias2013 1 comentario

Para que los 6,2 millones de desempleados que, según el cómputo, habrá que admitir que fiable, tenemos en España consiguieran un trabajo que les permitiera llevar a sus bolsillos, al menos, 12.000 euros anuales, habría que generar casi 80.000 millones de euros de rentabilidad complementaria sostenida en nuestra economía.

Si aceptamos como regla del pulgar (no tengo de momento, otra) de que para mantener un solo empleo hace falta una facturación media de 20.000 euros, se necesitaría incorporar anualmente del orden de 130.000 millones de euros a nuestra decrépita economía. Esa es, igualmente de forma aproximada, la inversión inicial necesaria. (Un 1,3% de nuestro PIB)

Por supuesto, si apuntamos hacia la movilización del empleo de alta tecnología, en el que la inversión precisa puede superar los 80.000 euros por puesto de trabajo, los recursos serían muy superiores a los que precisaríamos para generar empresas de servicios, en los que la inversión puede bajar de los 3.000 euros por empleado.

Pero la cuestión clave es: ¿producir para quién? ¿Quién pagará por esos bienes y servicios que pondríamos en el mercado? Aunque yo también hago otra pregunta: ¿Quién se ha beneficiado de la pérdida de actividad de nuestra economía? ¿Dónde se han ido esos 130.000 millones de euros de crecimiento anual que nos hubieran sido tan necesarios?

Por supuesto que lo se y lo sabemos todos: mientras nos convencían de que teníamos que comprar, endeudándonos con bancos extranjeros, casas y más casas, al mismo tiempo que se orientaba la formación de cientos de miles de personas a la categoría más elemental -trabajador de la construcción-, los beneficiarios de ese ahorro invertían en la extracción de recursos de países en desarrollo, a los que vendían productos manufacturados de gran valor añadido.

(continuará)

 

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¿Está Vd. seguro? ¿Por qué?

28 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Suele decirse que la diferencia fundamental entre la religión y la ciencia es que la primera parte del conocimiento apriorístico de la verdad, en tanto que la segunda aspira a descubrirla.

No es exactamente así, porque toda teoría científica tiene también sus dogmas, sus principios de partida, sus postulados, sobre los que se construye una explicación satisfactoria y lo más coherente posible, de la realidad observada.

Pero lo que resulta indudable es que disponer de una doctrina a la que seguir, facilita enormemente el mantenimiento a ultranza de una postura. Si nos detenemos en el terreno de la economía, por ejemplo, tratar de distinguir entre los argumentos de los defensores acérrimos del capitalismo liberal y de la la economía centralizada por el estado, nos llevaría a un terreno esencialmente dogmático.

Y como todo lo doctrinario, solo útil para la jerarquía sacerdotal montada alrededor del dogma y su parafernalia, y esencialmente perjudicial para todos aquellos que se ven perseguidos por haberse declarado escépticos, agnósticos o contrarios.

La recurrencia sistemática al catecismo más elemental es el recurso de toda esa pléyade de expertos que nos están demostrando, con sus explicaciones, cada tres por cuatro, lo que ya sabíamos: que no tienen ni idea de lo que hablan.

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Política Agraria y Desvergüenza Global

27 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Es posible, y pienso que hasta imprescindible, sacar punta al Cuaderno 161 del Instituto de Estudios Estratégicos, dedicado a dos de las  Inseguridades -alimentaria y global- que se han incrustado en nuestro bienestar occidental.

Por eso, no estoy satisfecho con el Comentario que publiqué ayer sobre el mismo, al que encuentro poco respetuoso con el magnífico trabajo desplegado por el equipo , y -aunque no tengo el propósito de hacer un resumen del Cuaderno- quiero resaltar algunas de las frases que más me impresionaron de su lectura:

1. Casi todo el incremento de producción de cereales entre 2005 y 2010 fue absorbido por otros usos diferentes de la alimentación humana (José María Medina)

2.El factor clave y originario para explicar el aumento de volatilidad de los mercados agrarios, es que desde el año 2000, y como consecuencia del fuerte crecimiento de países emergentes como Brasil, China o India (demnda) y el descenso de la inversión agraria en países en desarrollo (oferta), se ha producido un mayor crecimiento de la demanda qe de la oferta de alimentos, hasta llegar a los niveles mínimos de los stoscks mundiales de granos en 2007 (José María  Sumpsi).

3. España es el país más rico de Europa en agrobiodiversidad. Ello no quita, sin embargo, que dependa en más del 80% de genes procedentes de otros países para nuestros cultivos más importantes (José Esquinas).

4. (…) En 2010 se estima que había 11.675.000 personas en riesgo de pobreza según Eurostat, es decir la cuarta parte de la población (25,5%), lo cual supone un aumento de más de un millón de personas respecto al año anterior. En el contexto europeo, más de 115 millones de personas se encontraban en 2010 en riesgto de pobreza en la UE y, de éstas, más de 40 millones e situación de grave priación material, de ellos, 1,8 millones en España (Julia Gifra y Susana Beltrán).

5. La actividad agrícola contribuye de forma directa en un 12% a la emisión de gases de efecto invernadero, principalmentne de óxido nitroso. Además, contribuye de forma indirecta a otro 12% debido al cambio de uso del suelo. (…) Según la FAO se prevé qe la producción mundial de carne se incremente en más del doble, pasando de 229 millones de t en 1999/2001 a 465 millones de t en 2050, y que la producción de leche aumente de 580 a 1043 millones de t en 2050 (María de Mar Hidalgo).

6. Conforme a las estimaciones de la FAO, solo 12 especies de plantas y 5 especies de animales proporcionan más del 70% de la alimentación calórica de la humanidad. Y solo cuatro especies de plantes: arroz. máiz, trigo y patatas y tres de animales: ganado vacno, cerdos y pollos, proporcionan más de la mitad de esa alimentación. (Santos Castro).

7. A medida que los precios del petróleo han ido subiendo, la alternativa del biodiesel se ha ido haciendo más atractiva. Hoy en día, el 25% de la producción de maiz en Estados Unidos, el mayor productor del mundo de este alimento, se destina a biodiésel. (Pablo Yuste)

No busco titulares. La conclusión evidente: es imprescindible, y urgente una Política Agraria Global. El Banco Mundial ha estimado en 75.000 a 100.000 millones de euros anuales las inversiones necesarias para adaptar las instalaciones agrícolas, solo en los países en desarrollo.

100 euros/año por cada ser humano que pasa hambre. 5.000 euros por cada uno de los muertos de hambre (sic). No parece mucho. Hasta ahora, sin embargo, en este mundo supuestamente global, lo único que hemos conseguido globalizar es la desvergüenza con la que aplazamos el tratamiento a los problemas que tenemos detectados. En este caso, también conocemos las soluciones.

 

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: Castro, estrategia, Hambre, Jose Esquinas, Jose Maria Medina, Jose Maria Sumpsi, Julia Gifra, Maria del Mar Hidalgo, mundo, Pablo Yuste, Susana Beltrán

La Estrategia del Marasmus

26 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Bajo el título «Seguridad alimentaria y seguridad global» (Cuadernos de Estrategia 161), el Instituto de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa español presentó el 25 de abril de 2013 un «primer análisis sobre la seguridad alimentaria en el marco global» (copio las palabras del prólogo de Santos Castro, coordinador del Informe).

Un tema apasionante, pero, sobre todo, a poco que se conozcan las cifras de la situación, demoledor. Más de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo, otros 1.000 millones sufren graves carencias alimentarias. Cada año mueren 17 millones de personas de hambre: una cada segundo.

Asistí con el lógico interés a la presentación, y como al final del acto regalaban el Cuaderno (en realidad, un libro de 250 páginas), me lo leí antes de acostarme. Es un documento de obligada lectura para quienes deseen conocer algo mejor lo que nos está pasando en el mundo, y cada uno puede hacer sus propias deducciones a partir de los datos y visión que se ofrecen en él.

Estoy totalmente de acuerdo con el hilo argumental del trabajo, en el que participaron brillantes especialistas en el tema, que podía concretarse, con las palabras de Santos Castro, en que «la pobreza es uno de los mayores riesgos y problemas para la seguridad».

Mi reflexión es la siguiente: una situación perfectamente conocida, y de solución factible -existen recursos, técnicos y económicos- y que, sin embargo, se mantiene, supone la realización de una estrategia por parte de quienes tienen las claves y medios para corregirla. Una estrategia consciente, culpable éticamente, con objetivos detectables, perversos.

Es lo que llamo la Estrategia del Marasmus. El marasmus (Pablo Yuste Echarren, pág. 196 del Cuaderno) «se produce por una ausencia total de alimento. La falta de alimento hace que el cuerpo consuma sus tejidos para asegurarse su supervivencia».

Yo pregunté en el coloquio -sobreponiéndome al ambiente disciplinado y ceremonioso de un salón mayoritariamente ocupado por militares uniformados y silenciosos- cuál podría ser la estrategia de España, en ese contexto.

No recuerdo bien la respuesta de los intervinientes en la mesa, urgidos todos por el general director del Instituto a que se cumpliera el horario. No se interprete,, en absoluto como desprecio a sus opiniones, al contrario. Estaba, simplemente, obsesionado por esta equivalencia simbólica que se me había ocurrido: una vida infantil en atentado en Boston, igual a 9.000 niños asesinados en Siria desde que se inició el conflicto, igual a 30.000 niños muertos de hambre en Somalia en tres semanas en 2011,  equivalente a 3, 6 millones de niños fallecidos anualmente por falta de alimento

Ya no es del todo cierto, pero también retumba en mis oídos,  una frase de la que no consigo recordar el autor, pero que preside muchos, demasiados, comportamientos alimenticios de los que, lo compartamos o no, nos vemos favorecidos por la estrategia del marasmus : «En los estómagos occidentales no cabe más, solo cabe mejor».

«Not more. Only better». Tengo ganas de vomitar.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: CESEDEN, estrategia, estudios estratégicos, hambruna, marasmus, ministerio de defensa, only better, Santos Castro, seguridad alimentaria, seguridad global

Montemos Comisiones (o, mejor, Hagamos Revoluciones)

25 abril, 2013 By amarias2013 1 comentario

Hace décadas, circulaba una «teoría del sobre» entre los recién licenciados que pretendía ilustrar la trayectoria profesional que nos esperaba: en una hoja de papel rectangular (el supuesto sobre) se dibujaban las dos diagonales y se escribía, en el hueco inferior que formaban las líneas «trabajo»; en las dos laterales, «reuniones y comisiones» y en la de más arriba, «comidas y copas».

El avance de una hipotética línea paralela a la base de ese sobre-rectángulo representaba la combinación de las actividades que nos tocaría desarrollar a los de cuello blanco a medida que fuéramos madurando en conocimientos: desde el solo trabajo al solo comidas y copas. Por supuesto, había oportunidad de destacar, cuando se explicaba el cuento, que en un momento preciso de la vida laboral estaríamos solo ocupados en reuniones y comisiones (1).

No veo razones esenciales para eliminar lo esencial de la teoría del sobre, como reflejo de un momento de la pequeña historia de este país y de otros parecidos a los que procura imitar, pero quiero destacar que en mi generación no se ha cumplido. La reducción de la vida laboral, con prejubilaciones y despidos definitivos adelantados con una indemnización engañosa, ha llenado el escenario de profesionales que no tienen oficialmente nada que hacer, y que, como no van a tirarse por un acantilado, ocupan como pueden el tiempo que les queda.

De entre ellos, analizo hoy con especial atención los que concentran su inactividad profesional real en los Comités. Hay, sobre todo en las grandes ciudades, cientos de oportunidades de pertenecer a miles de Comités. Eso sí, no reportan ni dineros, ni comidas, ni hay por qué asociarlos a ningún trabajo adicional al del simple hecho de asistir. Basta anotar en la agenda el día, y el sitio en donde se celebrará y aparecer allí con el careto y, si se quiere dar aún mejor impresión, una libreta.

Los Comités, salvo en aquellas corporaciones más vetustas que aún guardan algo de tesorería, no llevan aparejada tampoco ahora la comida con la que se concluían antes los debates, proporcionando la alegría asociada a las libaciones. Incluso en los que mantienen el ágape postrero, la preocupación por la dieta, el colesterol y la racanería de los paganines formales, han hecho decaer mucho el interés gastronómico de estas francachelas de veteranos, que antes tenían mucho más salero.

Todas estas reuniones, no haría falta decirlo para no extremar la crueldad del análisis, coinciden masivamente en ser preciosamente inútiles, ineficaces, estériles para mejorar el mundo; pero son, sin embargo, en mi irrespetuosa opinión, utilísimas como medicina para los asistentes a ellas: resultan una manera entretenida de pasar el tiempo, de llegar a conocerse mejor, e incluso de hacerse muy amigos, y de refilón,  sirven de justificación para creerse y tal vez hacer creer a los más próximos, que se es aún necesario para algo.

Cuando en mis diarios encuentros fugaces con miles de desconocidos a los que veo ocupados en ir de un lado para otro, llevando como una cruz sus rostros generalmente tristes, huidizas las miradas, absortos los cerebros en pensamientos misteriosos y acaso turbios, o resolviendo inútiles sudokus  y  crucigramas o increíblemente embebidos en la misma página del bodrio literario que llevan  envuelto en papel de periódico, me pregunto si no les merecería la pena pertenecer a alguna Comisión.

Un encuentro mensual con otras decenas de seres similares, por el que, con cualquier propósito u objetivo formal, recibieran un empujoncito para salir de su ensimismamiento, haciéndoles levantar la vista para reconocer al de enfrente, y creerse necesarios para algo más que para arañar en la base de su sobre vital: trabajo, trabajo, trabajo, … que, maldita sea, les está siendo comido a gran velocidad por un gusano incontrolado, que se llama paro y se alimenta, entre otras lindezas, de silencios.

Aunque, pensándolo mejor,  y como estamos en el aniversario de la Revolución de los Claveles, ¿no sería más adecuado y eficaz montar unas cuantas Revoluciones? Tengo muchas propuestas. Sería una forma acelerada de encontrar soluciones en lugar de pasarnos el rato dándole vueltas al sobre, sin que nos atrevamos a abrirlo, para saber qué contiene.

—

(1) Existe una versión de la «Teoría del sobre» que en lugar de «Comisiones» indica  Viajes». No me servía para este Comentario, y la desestimé a sabiendas.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: comisiones, comités, eficacia, paro, revolución

El efecto Falacia y las consecuencias de la caída del mentiroso

24 abril, 2013 By amarias2013 1 comentario

La idea del «efecto falacia» no es una creación mía. Que quienes tienen alguna forma de poder utilizan su conocimiento de las realidad para tergiversarlo, ofreciendo a quienes poseen menos información una opinión contraria, a sabiendas, respecto a lo que creen más probable, es bastante habitual.

También tenemos claro lo que pretenden los que actúan así: conseguir que una parte de los que les escuchan , actúen de forma diferente a lo que harían de tener la información de que dispone el inductor y, por tanto, mejoren las expectativas de beneficio de éste.

La rentabilidad del efecto falacia depende directamente de la posición de credibilidad del presunto mentiroso.  Eso lo saben bien quienes promueven a puestos de relevancia a ciertas personas, a las que previamente han revestido de un manto de perfección casi sobrenatural.

Podemos encontrar muchos ejemplos, y algunos muy buenos, sobre el efecto falacia y sus consecuencias positivas para quienes jugaron con él a favor. Casi todos los partidos políticos, en período electoral, lo utilizan. Las Juntas Generales de las grandes empresas están pobladas de momentos en los que se cuida el efecto falacia. Diría más: una parte muy alta, desde luego, excesiva, de las actuaciones propuestas por los dirigentes en quienes confiamos están fundadas en el efecto falacia.

Habrá algún ingenuo que piense que no siempre la intención de quien promueve la falacia es perverso, y que puede estar motivado para evitar un mal mayor: por ejemplo, si un Presidente de Gobierno afirma que se ha tocado fondo en la crisis o que la solvencia del sistema bancario del país es de las mejores del mundo, puede estar cruzando los dedos para que se lo crean otros que están en posición de perjudicar a los que desea proteger y evitar así que se le caigan los palos del tenderete.

Pero se comprenderá que los que tienen más información no se van a creer algo así, y, por tanto, lo que se pretende es que los crédulos no armen alboroto, sigan haciendo lo mismo, y, al introducirse más profundamente en el barro se lo pongan más fácil a los que están en mejores condiciones para juzgar que lo que se está diciendo oficialmente tiene es, con gran seguridad, falso.

No tiene el mismo valor para un oyente sin criterio previo, desde luego, oir que la Directora del Fondo Monetario Internacional opina que es importante tener un sistema bancario sólido como forma eficiente de canalizar a su través los préstamos con los que impulsar el crecimiento, antes o después de ser investigada por la policía francesa bajo la acusación de haber favorecido a un amigo empresario, de su misma cuerda ideológica, compensándolo generosamente en un arbitraje sobre la valoracón de la participación en Adidas que había vendido previamente al Crédit Lyonnais.

Se pueden poner otros muchos ejemplos del efecto Falacia, aunque lo que me interesa hoy es resaltar sus seguras consecuencias: cuando se produce la caída del mentiroso, se buscará por quien corresponda un sustituto de credibilidad intachable. Porque el objetivo seguirá siendo el mismo: engañar a los que saben menos para que hagan lo que beneficia a los que quieren tener más, teniendo ya mucho.

Publicado en: Economía Etiquetado como: amistad, arbitraje, credibilidad, Credit Lyonnais, efecto falacia, engaño, ingenuo, Lagarde, objetivo

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