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A muertos por el virus, en perversas
circunstancias, les falta un homenaje.
Asustados por causas tan diversas
tenemos el billete en mismo viaje.
Las peores circunstancias son adversas
para que lo principal adquiera el cuaje
porque las prioridades son inversas:
no importa el destino sino el bagaje.
Con cuentos italianos, chinos, persas
vamos haciendo a la medida un traje
que cada realidad al gusto tergiversa
y sucumbimos a ciegas al chantaje
que nos pone las defensas tiesas
y nada hay que por contra nos relaje.
16 de abril de 2020
Este dibujo, de especial complejidad -conceptual y pictórica, en lo que se refiere a mi limitado universo- lo titulo: «Campesinos y sus hijas repartiéndose los magros resultados de la cosecha de custodios y gustos». La escena familiar tiene cuatro personajes: la pareja y sus dos hijas, una junto a su madre y la otra, escapándose por la ventana.
La idea de «escaparse de casa» y, con tono más extraño, hacerlo «por la ventana» hace referencia a un verso que me impresionó en mi adolescencia que concluía, desechando la opción «escaparse de casa lo hace solo un muchacho»…porque es evidente que no sirve de nada escaparse de la realidad, que nos obliga, tercamente, a volver. La muchacha que se escapa (una hija adolescente) quiere reflejar el ansia por huir de una situación de pobreza y crispación (una magra cosecha). Una cosecha, que el padre y la madre están repartiéndose con rostros preocupados (la madre acapara más producción, porque estamos refiriéndonos a la producción de sentimientos).
Un gato humanizado pone una nota cómica, pero también inquietante, en la parte inferior del cuadro. Es un mutante más, una versión animal de la preocupación por una magra cosecha, cuyos resultados físicos también le han afectado.










