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Fracking: Del ruina montium a la ignorancia ilustrada (y 3)

8 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

(Con este comentario termino la serie de tres con los que he pretendido, tanto resumir la Jornada sobre el fracking organizada por el Colegio de Geológos, como aportar mi propia visión sobre el tema, que reconozco receptiva y dinámica, como corresponde a un ciudadano interesado, técnico pero no especialista, y atento a descubrir contradicciones, debilidades y fortalezas en los argumentos e intenciones ajenas)

Retomo ahora la pregunta que la asistente a la Jornada formuló, una vez que los ponentes terminaron sus exposiciones: ¿Tiene la tecnología de la fractura hidráulica problemas, o todo son ventajas?

La respuesta que obtuvo la curiosa pertinente fue, más o menos: «No especialmente. Se trata de una industria que quizá no conocemos suficientemente en España, pero muy probada en otros países. Los problemas que pueden presentarse son conocidos, y ninguno es especialmente preocupante».

Es cierto que el concepto de fractura hidráulica de material geológico es conocido desde los romanos de la época clásica. En las Médulas perdura el testimonio de su técnica para demoler grandes masas de tiera compactada utilizando la presión del agua, para recoger el oro de aquellos depósitos auríferos. Pero si el concepto es el mismo, las magnitudes y el objetivo son completamente distintos.

En el caso de la extracción de petróleo, la perforación -a profundidades, en efecto, generalmente superiores a 3.000 m- se hace con una cadena de perforación rotatoria, sostenida por una torre y dirigida por un banco giratorio, retirándose los detritus de perforación por un fango a presión relativamente reducda. Una vez alcanzada la bolsa del yacimiento, el gas y el petróleo crudo, que están a muy alta presión, tienden a brotar con violencia, desde el momento en que se perfora la roca que ha estado sellando su ascenso durante miles de años; al cabo de un tiempo, las presiones se igualan y, si se quiere seguir explotándolo, hay que impulsarlo a presión, hasta que la rentabilidad del procedimiento se anula, momento en el que el pozo se abandona

La presión de trabajo en el fracking está en el rango de 350 y 700 atmósferas (e incluso más), y tiene por objeto romper la roca, creando caminos al gas, lo que obliga a organizar un complejo sistema de compresión y control. Las torretas de los pozos de perforación se parecen a una cabina de jumbo, por el número de aparatos de medida, recepción de señales y dispositivos de accionamiento y control y, desde luego, son mucho más complejas que las normales de perforación petrolífera.

España no está, ni mucho menos, en fase de iniciar la explotación del gas de esquisto, sino de iniciar la exploración, ya que se desconoce si tenemos realmente gas en cantidad y condiciones de rentabilidad. Las dimensiones de nuestros posibles yacimientos (las indicaciones geológicas son positivas) son reducidas, casi ridículas en relación con las de Estados Unidos o Canadá, e incluso centro Europa. El yacimiento de shale gas en Nueva York se extiende por aprox. 200.000 km2, casi la mitad de España!

Una cuestión nada despreciable es la de valorar la oportunidad y rentabilidad de la exploración inmediata de gas de esquisto. La coyuntura puede variar rápidamente y estamos en una situación de claro excendente de producción energética en relación con el consumo. Entiendo que si las empresas están dispuestas a realizar los desembolsos necesarios, asumiéndolos en su totalidad, poco se puede objetar, salvo, eso sí, la exigencia de compensaciones por la ocupación de los terrenos, el cumplimiento de la legislación y la obligatoriedad de devolver el paisaje a su estado anterior a los trabajos.

Pero no puede olvidarse que, si las operaciones tienen éxito, habrá que generar una red de tuberías hasta los puntos de consumo, que son las centrales de ciclo combinado, hoy, como se sabe, infrautilizadas; de las empresas propietarias es de donde intuyo proviene este interés moderno por el gas de esquisto, opción energética conocida desde los tiempos de maricastaña y a la que ahora se concede tanta antención mediática y ecologética.

Desde luego, las presiones ecologistas -en su mayoría, procedentes de la ignorancia ilustrada por internet, y en parte, supongo, ignorante de que los intereses antifracking provienen de países productores de petróleo y gas convencional, tras de las que se esconden poderosos caciques económicos)- no deberían conseguir que los costes de exploración -y, posteriormente, los de explotación- se vieran desmesuradamente incrementados con la petición de medidas de control ambiental extemporáneas (estudios de microsismicidad improcedentes, medidas de seguridad y tasación de riesgos estrambóticas, tasas de ocupación de terrenos excesivas, etc).

Hay en internet ejemplos alarmistas para ignorantes, como el del grifo de agua con tanto contenido en metano que se le puede hacer arder con una cerilla , o análisis elucubrantes de los efectos de la fracturación, que se provoca a la profundidad de 3 o 5 km, y que remiten a explosiones destructivas en superficie con cargas muy superiores (hablamos de microfisuras, no de demolición). Hay que separar las tonterías de las verdades, con argimentos que tengan credibilidad, seriedad y solvencia: tanto los defensores del fracking como los detractores deberían, ante todo, probar que no hablan de oídas o de leídas, que saben, por haberlo vivido, de lo que opinan. Reto difícil de cumplir para los técnicos españoles, salvo contadísimas excepciones.

Otro tema que no me parece menor es el de la capacitación técnica para realizar estas perforaciones profundas (seguidas de perforaciones horizontales, una vez alcanzada la cota vertical) y la disponibilidad de la maquinaria precisa en nuestro territorio. Son muy pocas las compañías capaces, y funcionan en régimen de oligopolio; así como en Estados Unidos o en Canadá se dispone de cientos de empresas capaces de hacer estas perforaciones, en Europa no disponemos de esa oferta, y los contratos de perforación se encarecerán.

Publicado en: Empresa, Energía, Ingeniería Etiquetado como: centrales de ciclo combinado, energía, españa, exceso, fracking, fractura hidráulica, ignorancia ulustrada, Médulas, microsismicidad, peligros, perforación, problemas, ruina montim, USA

Explorando alternativas (Start the alternatives Explorer)

24 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Es hora de que dediquemos tiempo a explorar alternativas de solución a los problemas que ya tenemos perfectamente detectados. El sistema no funciona, y como hacemos cuando el ordenador detecta dificultades de comunicación con las redes disponibles -de las que tanto dependemos-, se nos ofrece la opción de dejar que el propio programa encuentre soluciones.

Por fortuna para los usuarios, la mayor parte de las veces, después de misteriosas comprobaciones, el asunto queda resuelto de forma automática (1). Sin embargo, hay una posibilidad fatídica de que el programa de chequeo interno nos ordene «consultar al administrador» , que, como somos nosotros mismos, equivale a «no encuentro solución», y hay que ir con el aparato debajo del brazo a un experto para que nos saque del apuro o nos proponga reformatear el disco duro, cuando no, comprar un equipo nuevo.

Dejando a un lado la metáfora informática, tenemos que decidir entre Transición o resetear. Los más prudentes, de entre los que apuestan por el cambio, hablan de la necesidad de una Transición (la Segunda o la Tercera desde 1978, según cómo lo miren).

Los más inquietos o desanimados, abogan por Volver a empezar. Al menos, en varias cuestiones fundamentales. Que repaso con el lector:

1. Control empresarial. El descubrimiento de que elementos principales de la cúpula empresarial (incluída la bancaria) dedicaban una parte sustancial de sus esfuerzos a hacer trampas al sistema, no puede quedar sin consecuencias para los infractores, pero tampoco debe engañarnos a todos. Tenemos elementos suficientes para sospechar que todo el sistema está corrupto. Que, cada uno a su escala, viene haciendo trampas a la Hacienda Pública. Generando facturas falsas, contratando trabajadores a los que paga una parte del salario en dinero b, mintiendo respecto a los objetivos, las relaciones internas o externas con el resto de los llamados poderes fácticos, etc. Quedaría así explicado, por fin, por qué los directivos de las grandes empresas ganan tanto, porqué algunos propietarios o ejecutivos de entidades de aparente escasa entidad disponen de casas o vehículos aparatosos o realizan viajes de placer muy costosos. con cargo a ingresos desconocidos. Por supuesto, el control social, la inspección fiscal, las posibilidades de denuncia de colegas, vecinos o conocidos de los miles de privilegiados por el sistema, está fallando.

2. Control político. No necesitamos que los líderes políticos de los principales partidos que dicen representar a la ciudadanía se pongan más colorados, ni que busquen, con su reconocida labia para bordear las zonas de peligro, que no sabían de las fórmulas extracontables de generación de dineros para sus entidades y recompensar así a sus líderes o militantes con sobresueldos. Los síntomas son suficientemente evidentes; los silencios  (o los balbuceos pretediendo dar explicaciones), expresivos; la falta de vigor en la denuncia, bastante, para que entendamos que todos, quien más quien menos, se encuentran atascados en la mierda. Habrá culpables mayores o menores, pero la cuestión, en su caso, sería detectar grados de incumplimiento de lo establecido legalmente, no quién está totalmente libre de culpa (aunque sería un alivio que hubiera partidos en esa situación, y no solo los recién constituídos, aún libres de pecado).

3. Control de la Jefatura del Estado. Podemos estar lamentando durante unos años o décadas más que la institución monárquica, que ha cumplido (decimos todos) tan importantes misiones para evitar la segunda guerra civil del siglo XX o una restauración de la dictadura militar, haya demostrado tener los pies del barro de los demás mortales. Ovejas más o menos negras hay en todos los rebaños. Pero también aquí el meollo de la cuestión no es aislar a un miembro del clan para lancearlo. Lo principal es atender al fondo: reconocer que tenemos una familia monárquica relativamente pobre (comparémosla con la británica o…con la casa de Alba), ambiciosa, como es lógico en un sistema capitalista , en mejorar rápidamente en eso del dinero (nunca se sabe si vendrán mal dadas a la primera de cambio, que ejemplos hay muy próximos), bien relacionada con los poderes fácticos y con imagen mítica para el pueblo llano, proclive a la santificación al primer milagro que se le atribuya al beato. Y, como elemento complementario, digno de una reflexión igualitaria, la República nos ha funcionado bastante mal, porque nos han faltado líderes agultinadores que saltaran por encima de las dos facciones en que se ha dividido siempre el país. La Tercera República no tiene visos de funcionar mejor, con los elementos que están a la vista. No me tranquilizan esos tipos que enarbolan banderas que no tienen el soporte de una ideología o de propuestas sólidas. Y en todo, caso, se precisaría consolidar líderes con capacidad de dirigirla, de los que no se dispone y se tardará en encontrarlos, en convertirlos en motor (si es que no los asesinan antes). Lo único que hay cierto es el descontento, las ganas de cambio, la necesidad, también, de cambiar.

4. Financiación del estado social. Es un elemento clave. En realidad, el objetivo de todo cambio. Conseguir recuperar empleo suficiente para garantizar la tranquilidad popular, mantener las prestaciones sanitarias, educativas, asistenciales en general. Hay que ser muy fino en definir cómo sostener la calidad y, sobre todo, cómo se va a financiar, hoy y en el futuro. Las cifras no pueden ser improvisadas, ni elucubraciones de supuestos experto. Tienen que ser proporcionadas desde la función pública. Y, claro está, no es creíble que la gestión privada sea mejor que la pública; ni tampoco al revés. Lo que es insustituíble es que el control sea bueno, y sea público.

Con estos elementos a la vista, creo que necesitamos un período de intensa reflexión, en la que no deberíamos dar demasiada importancia (es decir, no toda la importancia) a los casos descubiertos y admitir que, por lo que sea (nuestra propia tendencia colectiva a trampear y, en mi opìnión particular, a no ser finos en ello, a descidar la ocultación de los engaños) estamos pillados en una encrucijada que nos obliga a ser espléndidos en el perdón con nosotros mismos.

Difícil situación, sin duda. «Siento lo que ha pasado. No volverá a ocurrir«, puede ser una frase que empiece a prodigarse. Pero cabe preguntar: ¿Seguro? ¿Quién lo garantiza? Y, sobre todo,  ¿Cómo podríamos evitar que vuelva a suceder?

No tengo todas las respuestas. Pero estoy convencido que, entre todos, las obtendremos todas. Sin necesidad, en mi opinión, de tener que reformatear o resetear el sistema.

—

(1) Aunque no quiero llevar la comparación innecesariamente lejos, el atractivo del símil es alto, Por ejemplo, una vez que el sistema no propone elegir entre varias soluciones y, aceptada por el usuario una de ellas, el programa de autocontrol detecta que el problema parece resuelto, pregunta al lego funcional, pero, al fin y al cabo, responsable racional y propietario del equipo  algo parecido a ésto: «¿Cree que el programa de búsqueda de soluciones le ha sido útil? Ayúdenos a mejorarlo dándonos su opinión.»

Publicado en: Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: bancos, banderas, económicos, educación, empresas, entidades financieras, estado social, justicia, Monarquía, problemas, República, resetear, sanidad, sistema, sociales, tercera transición, Universidad

Intimidad, esa carga imaginaria

8 enero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

¿Quién no se ha encerrado -de niño o de adulto- en el cuarto de baño para obtener un momento de «intimidad»? ¿Qué es, en realidad, lo íntimo? ¿Es la intimidad la sensación de encontrarse aislado de todo y de todos, protegido aparentemente -aunque solo sea durante unos instantes- del bombardeo de obligaciones, deberes, interferencias, disciplinas?

Liberarse de las ataduras laborales, familiares o sociales, por minutos, días, meses o para el resto de nuestra vida -es decir, ser otro, cambiar el tino, cargar las baterías con la ilusión de que borramos los problemas- no tiene que ver con la intimidad, sino con la necesidad de tomar distancia respecto a lo que nos angustia o preocupa, para mirarlo de otra forma.

Si atendemos a lo que cada uno cree que es la intimidad y su extensión, nos encontraremos rápidamente con que el concepto de lo íntimo no tiene la misma extensión para todos. Si nos referimos a la intimidad física, que es la primera referencia que suele venir a la mente, el recato al respecto de mostrar nuestro cuerpo desnudo varía con el contexto social y, dentro de él, con la edad y con la situación emocional, la actividad que nos encontremos realizando y, no en última instancia, con nuestro estado de salud.

También depende de que lo sintamos como hermoso o no, porque no deseamos presentar un flanco vulnerable ante los demás, tampoco en lo físico.

En lo práctico, resulta que las interferencias sobre la intimidad física pueden ser importantes, si hemos sido privados en parte de libertad ambulatoria y nuestra capacidad de decisión respecto al qué hacer se encuentra disminuida (por ejemplo, estamos presos, en una zona de guerra, en un convento, e incluso, en el trabajo, especialmente si se trata de una tarea vinculada a una máquina o a un proceso productivo en cadena del que formamos parte).

Pero las restricciones a la intimidad que másinteresa considerar son las psíquicas. Nos jactamos inocentemente de que nuestro pensamiento no podrá ser controlado, que somos libres para imaginar o maquinar desde la trastienda de nuestro cerebro, y que nadie puede intervenir sobre esa capacidad.

Estamos equivocados. La intimidad -tanto la física como la psíquica- ha quedado reducida a una ilusión. El espacio de libertad del yo es una quimera, y lo construimos mediante la selección, llena de condicionantes, de lo que podemos, dentro de lo que nos gusta, y de lo que nos imponen pero no nos gusta, de un escaparate de opciones, que acaba conformando nuestra específica personalidad, lo que entendemos que es nuestro yo.

Nuestro ADN tendrá dos expresiones, la física y la psiquica, pero el ser diferenciables no nos hará originales. Si despojamos de hojarasca lo que somos, eliminando aquello en lo que tenemos coincidencia con cualquier otro, nos encontraremos que somos una combinación de opciones, probablemente idéntica a la que algunos otros, vivos o muertos, han adoptado para ser,

Porque la originalidad, eso es ya otra casa.Una anomalía cósmica, un misterio por descifrar.

Publicado en: Sociedad, Uncategorized Etiquetado como: adulto, angel arias, contexto social, interferencia, intimidad, límites, problemas, problemas límites interferencias, tarea

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