Al socaire

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Ciberdios

11 julio, 2017 By amarias 2 comentarios

Espero que no se escandalice nadie (no demasiado) porque haya mezclado dos palabras que, cada una en su ámbito, merecen máximo respeto para los fieles de las respectivas religiones.

En su libro «Sapiens» (publicado en español por Penguin Random House, Grupo Editorial Imagen, 2015), un aún joven profesor de Historia, Yuval Noah Harari, confeccionó en 2013 el relato de la Humanidad -resumiendo conocimientos científicos, biológicos e históricos- con el hilo argumental (que figura como subtítulo) de que una facción de monos con cerebro desproporcionado y voluntad de correr erguidos, evolucionó «de animales a dioses».

Me interesa enfatizar, ante todo, que la idea de la evolución de una especie capaz de llegar a alcanzar el conocimiento integral del cosmos y, por tanto, encontrar la respuesta a los interrogantes que han sido cubiertos con mitos, leyendas, elucubraciones y teorías más o menos consistentes, me ha apasionado siempre. Es más, quien haya tenido el interés y se haya tomado la molestia de seguir mi corpus doctrinal (si tengo alguno) admitirá que ese objetivo común para la Humanidad es, en mi opinión, el único que da sentido a la evolución de la especie.

Harari termina su primer libro (escribió posteriormente otro, «Homo Deus») con una pregunta: «¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?»

A esa pregunta, tengo mi respuesta, y ya elaborada. Sí. Unos entes huérfanos crecidos en el ciberespacio, con capacidad plena para destruir nuestra especie.

El triunfo de la cibernética sobre la Humanidad se prepara en varias fases, algunas de ellas coincidentes en el tiempo y con efectos y capacidad de crecimiento exponenciales.

El efecto más simple es la pérdida de empleo masiva que las aplicaciones cibernéticas provocan sobre las formas tradicionales de hacer las cosas en la última etapa de la evolución autónoma del Sapiens.

Las máquinas y  las comunicaciones sustituyen eficazmente a los seres humanos y solo unos pocos pueden sobrevivir tecnológicamente, siendo el resto de la Humanidad -por falta de tiempo, formación y aptitudes- incapaz de situarse en la nueva pirámide laboral, que será ocupada por autómatas. La generación de plusvalías quedará concentrada en unas pocas manos empresariales, y su distribución no alcanzará más que a un grupo restringido de la especie, incluso a través de la mejor  asistencia social.

Pero el peligro verdadero por el que se vislumbra (al menos, profetas jeremíacos como yo) el final de la especie, vendrá de la mano de lo que hoy aún llamamos ciberataques. Creemos que podemos atribuir su autoría a seres humanos y, para nuestra tranquilidad, imaginamos que detrás de un virus informático, un colapso repentino de las comunicaciones, un apagón informativo, está un sapiens.

Puede que no, o puede que el sapiens no sepa lo que puede provocar con su acción, y la posibilidad de esta opción produce escalofríos, porque se atisba cuál sería el final de nuestra especie, ocurrido con brusquedad brutal y sin objetivo.

Porque puede estar detrás de lo que provocó la hecatombe un grupo terrorista al que no interese el control sino solo el daño, en la confianza de que un dios acogerá con complacencia el holocausto. Puede estar un imbécil o un megalómano al que se haya concedido -democráticamente o por tolerancia estúpida- la potestad de manipular un arma letal -nuclear o, mejor y más barata, un ciberataque masivo- y  que sea incapaz de valorar las consecuencias del comienzo de una guerra nuclear o cibernética.

Puede estar la autoría, simplemente, en un programador muy inteligente, pero circunstancialmente algo descuidado que colocó en mal lugar una instrucción pensada, en realidad, para detener un ataque cibernético global y no para provocarlo.

Puede que un megaordenador haya creído llegado el momento de depurar al Sapiens que lo ideó de su falta de solidaridad y su genuina estulticia.

Tengo escritos algunos poemas sobre esta cuestión, aunque prefiero ceder la palabra a un libre pensador oriental que vivió entre los siglos XI y XII (murió en 1123 a los 83 años), Omar Jayyam, al que ya cité otras veces:

«No creas que me da miedo el mundo/o que no soporto que me deje mi alma./Ineludible es la muerte y nada me aterra./Temo tan solo no vivir cuerdamente» (pág. 79, Rubaiyyat 118. Colección Visor de Poesía, 1981)


Este macho de verderón común (chloris chloris) fue sorprendido por la cámara llevando en el pico unos copos de lana con los que hará más confortable el nido en el que, posiblemente, la hembra ya habrá puesto algún huevo. Es un ave que no es raro encontrar en zonas urbanas, aunque se muestra siempre cauteloso ante el ser humano.

Las hembras de la especie se distinguen por el matiz pardo más deslucido y no el verde musgoso de la espalda del macho y, sobre todo, si se las puede observar de cerca, por el tenue listado del manto.

 

 

Publicado en: Actualidad, Poesía, Religión, Sociedad Etiquetado como: ciberataque, éspecie, final, guerra, guerra nuclear, historia, humanidad, Jayyam, Rubaiyat, Sapiens, Yuval Noah Harari

Soneto a un yihadista

5 junio, 2017 By amarias 5 comentarios

En el nombre de Dios deja de juzgar.
No pretendas ampararte en tu creencia
cuando lo que te dirige es la demencia
de fanáticos que acuden a inventar
mandatos del más allá para captar
adeptos crédulos a la indecencia
de que inmolando a otros, residencia
se obtendrá del Paraíso, viejo cantar
carente de la mínima vigencia
que hoy repugna no ya a ética, a un altar
en que se venere la divina ausencia
con respeto a los demás. Hazte tratar
tu fijación, pide ayuda en conciencia,
mas, si quieres morir, hazlo sin matar.

4 de junio 2017 @angelmanuelarias

Publicado en: Actualidad, Poesía, Religión Etiquetado como: altar, inmolación, matar, morir, poema, religión, terroristas, yihadista

Sonetos de No nos engaña a nosotros (2017)

26 mayo, 2017 By amarias Deja un comentario

84

Difícil traducción tiene un soneto
y ay de aquel que acepte tal encargo,
pues de no sucumbir en ese reto
no alcanzará la gloria sin embargo.

El pago del esfuerzo será escueto
siendo su tiempo corto frente al largo
con el que el vate contó; no me meto
-por no hacer su trabajo más amargo-

en que la inspiración le pondrá el veto
a mantener sentido con la rima,
y fondo unido a forma en parapeto

torpedearán vías de alcanzar la cima
de la emoción. Razones que someto
si algún osado a tal labor se anima.

13.04.2017 @angelmanelarias

85

No importa que no sea de metáforas
momento, en tanto trinen pájaros
y el mar riele, aunque otras ánforas
perfume ofrezcan con aromas raros.

Seguirán los poetas dedicando horas
a enfrentar versos a productos caros
convirtiendo frías noches en auroras,
despejando de nubes, cielos claros

y ¡amanezca triunfante amor ausente!
Entrégame la virtud que atesoras
no por creerme más sabio ni valiente,

sino porque estas rimas que hoy sonoras
te hago llegar, testigo son silente
que sobrevivirá a competidoras.

14.04.2017 @angelmanuelarias

De No nos engaña a nosotros, (inédito)

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias. poemas, no nos engaña a nosotros, sonetos

Algunos sonetos más

21 mayo, 2017 By amarias Deja un comentario

21

Cambiamos a evidencias las sospechas
y estamos dando ejemplo por el mundo
que, no importando izquierdas o derechas,
no dejes de vigilar ni un segundo

sus manejos, pues es cuestión de fechas
que alguno se haga amigo muy profundo
del dinero, abriendo grandes brechas
al erario, que expoliará, rotundo.

La gran tardanza en desvelar lo opaco
siendo tan pingües y amplias las cosechas
parecerá extraña, aunque el atraco

no fue en campo abierto, sino en estrechas
callejas del Estado, donde un saco
no sorprenderá a gentes satisfechas.

-23-

Hubo gran conmoción en la oficina
cuando nos faltó en el water el papel
porque no hay que olvidar que la letrina
es la zona transitada del cuartel.

Faltará norma escrita, no hay doctrina
pero tanto yendo solos o en tropel,
preciado colofón de la cocina
es que el baño o servicio esté a nivel.

En el trabajo viene a ser rutina
descansar una hora o dos en tal vergel,
y si el salario afecta a disciplina,

reducir ese tiempo sería, no ya cruel,
la empresa ha de saber que es la propina
y el rollo higiénico sirve de pincel.

20 de mayo de 2017

(De Sonetos desde el Hospital, @angelmanuelarias


Los patitos se protegen entre los nenúfares, según pude comprobar, tanto de las palomas como del pato azulón macho que, seguramente, es su padre. La imagen, con todo, tiene un contenido poético en sí misma, que no me resisto a guardar para mí.

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: angel arias, corrupción, hospital, poesía, sonetos, water

Más sonetos

12 mayo, 2017 By amarias 1 comentario

Tengo escritos decenas de sonetos. Estos son una muestra de los últimos :

9

Si fuera redención el sufrimiento
como algunos la fórmula pretenden,
yo tendría ya ganado el firmamento
y saldadas las cuentas que en mí penden.

No me mueven a creer quienes entienden
recibir de los dioses el aliento
y a consejos y máximas atienden
que otros trajeron a adornar el cuento.

Mi respeto al crédulo sustento
en ética y no en rezos de novicias
y no me importa el color del argumento

si frente a odios, amores y sevicias
opone amor al otro. Lo lamento,
todo lo demás, no es fe. Es estulticia.

10

De formas de morir, la de repente
prefiero con ventaja, y si ello fuera
imposible, elijo el que me  muera
luchando con honores en el frente.

Que sea en toda forma que presente,
-en guerra como en paz- corta la espera,
que la mano del verdugo sea certera
y quien haya de llorar, antes se ausente.

Para mi funeral, venga la gente
con ganas de reír y armar bullicio,
porque, aunque ya conmigo nadie cuente,

de combinar amor, virtud y vicio
y disfrutarlo en paz, tal vez mi mente
aún pueda encontrar poso o resquicio.

-11-

No temo, soledad, que el tiempo empañe
voluntad de querer con que me empeño,
pero de la emoción que no se es dueño
puede surgir peligro que la dañe.

Promete eterno amor, más frunce el ceño
que dispuesta a resistir aunque se ensañe
para destruir con celos nuestro sueño,
no nos ha de afectar, si a mí me atañe.

Pues contra tentaciones no hay diseño
que en honor de virtud defensa amañe,
pongamos por delante lo risueño

y, en lugar de traición, que no te extrañe
que admita que el destrozo fue pequeño
y al altar del perdón yo te acompañe.

 

@angelmanuelarias

(Del libro «Sonetos desde el Hospital, 2017)

 

 

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Poesía

Sonetos escritos en el Ramón y Cajal

30 abril, 2017 By amarias 1 comentario

Esta semana que hoy termina tuve que someterme en el Hospital Ramón y Cajal a una operación quirúrgica, y estuve hospitalizado tres noches. La corta estancia prueba que no se trató de una intervención muy compleja, aunque aún ando con la mosca detrás de la oreja de que la combinación de saber hacer, cirujano, paciente, azar y naturaleza hayan obtenido el éxito deseado por los humanos participantes en el encuentro.

Sea como fuere, el mucho tiempo de vacío y el no dormir esos días, tuvo un efecto secundario, que fue escribir varios sonetos, de los que extraigo estos tres. El primero, está escrito a las siete de la mañana del día inmediatamente posterior a la operación; el dedicado al celador, en realidad, fue el  último, mientras mi colega de habitación esperaba que este funcionario apareciera, una vez recibida el alta algunas horas antes.

1.

A solas, desnudo, y harto dolorido,
veo pasar el tiempo como un lujo
y si rompe el silencio algún sonido…
no aportará​ a la noche paz o embrujo.

Conteniendo ayes, mi magín estrujo
para escribir dos líneas con sentido,
y tantas son las ganas con que empujo
el deseo de verme, aún yendo herido,

liberado de este cuarto de hospital
donde hago de paciente el cometido
que sin reparar que me siente bien o mal,

por volver a mi sitio preferido,
soy capaz de ocultar que estoy fatal
y copiar de alguien sano el parecido.

2.

(J) Oda al celador

Que lo público se hunde, es evidente,
y a Sanidad el trago más amargo
le toca soportar, siendo inocente.…
Falta dinero, cierto, y, sin embargo,

la ausencia de autoridad es muy patente.
No se sabe bien quién está al cargo
de qué; despreocupado hasta el gerente,
caído también en cómodo letargo.

Sin importar qué pueda creer la gente,
según la práctica y modos en vigor,
quien sufre el deterioro es el paciente,

y aunque vea moverse fiel observador,
como puta por rastrojo al residente,
manda en verdad allí, solo…el celador.

3.

En tierra de metáforas, doncellas,
sobreponed con cordura la emoción
si un poeta, una noche bajo estrellas…
os invitara a disfrutar de la ocasión

de ver brotar en sus jardines la pasión,
porque las veleidades dejan huellas
que entran con recatos en reacción,
sufriendo resistencias grandes mellas.

Recoged del vergel dulces fragancias
y del firmamento si queréis, centellas,
pero no os dejéis llevar a estancias

en dónde os obsequie con aquellas,
que siendo metáforas, aun rancias,
embriagan cual licores en botellas.

@angelmanuelarias

(De Sonetos desde el Hospital, 2017)


Esta graciosa y delicada ave que ilustra mi comentario poético es una cigüeñuela. Parece que está, como Narciso, contemplando su belleza en las tranquilas aguas dulces de la marisma, pero, en verdad -como podría suponerse- está alimentándose de pequeños crustáceos y larvas de insectos. Es un ave inconfundible, por sus largas patas rosado intenso que se dirían a punto de romperse, y su capa negra, contrastando sobre un cuerpo níveo.  La fotografiada, por su cabeza completamente parcialmente negra, es un macho. Las hembras la tienen completamente blanca.

 

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: celador, deterioro, hospital, paciente, Ramón y Cajal, residente, sanidad pública, sonetos

Opus 66 a 68 de No nos engaña a nosotros

21 marzo, 2017 By amarias Deja un comentario

Como es el Día de la Poesía, es decir, de los poetas, no quiero sustraerme a esa conmemoración pues, para muchos, entre los que me cuento, soy (aprendiz de) poeta

66

Para protección del yo, son cautelas
las que en primera línea donde hay fuego
exponemos, obviando las secuelas
de curarnos roces y heridas luego.

En predios de ego hacemos mil parcelas
que sellamos con llaves como un juego
y aún desplegamos trampas y tutelas
con más «prohibido entrar» para el más ciego.

En campo ajeno vemos enemigos
siempre atentos a críticas malignas
y a no dudar nos vamos al abrigo.

Tanto temor, ayuno de consignas,
se muta en amenazas de castigos
y, cobarde, la mente se resigna.

67

Si nos faltara el pan, sobrando tortas,
proveamos a carencias, soluciones,
y para batir miras alicortas
liberemos corchetes y botones

haciendo bulla el caldo en las retortas,
ya que oponer a mentiras, razones,
exige tener calientes las aortas
para acercar mejor las intenciones.

Penosos tiempos éstos, que al vecino
poco preocupa nos visite muerte.
Siempre dispuesto ten algo de vino,

no porque estando ebrio seas más fuerte,
sino, porque si llaman, el destino
en ambos casos, con abrir, trae suerte.

68

No sería yo quien inventó la rueda,
fiel condenado a repetir lo mismo,
dudando en elegir lo que proceda
entre realidad, creencia y espejismo.

Del poso del vivir siempre nos queda
el temor de estar cerca de un abismo,
al que nos lleva, ciegos, la vereda,
por la que transitamos de turismo.

Mas, aunque pobre, un descubrimiento
lego, beneficiando a descendencia
de todos cuantos en algún  momento

pretendan atar cabos en su herencia:
no perdáis tiempo ni cedáis aliento
que a ninguno sobrevivirá influencia.

21 marzo 2017


Normalmente desapercibido, confundido -¡ay!- con jilgueros, verderones, e incluso, gorriones, estos retozones y cantarines pajarillos se acercan, vivaces y veloces, a nuestros jardines, posándose solo un momento en alguna rama desde la que otean, ellos sabrán qué.

Esta joven hembra de lúgano (carduelis spinus) tomaba el sol con la alegría del romper de la primavera calentándole la sangre, atenta a seguir las evoluciones de su seductor, maestro en gorjeos  un tanto estridentes, que los machos de esta especie  dominan incluso en vuelo.

Hay varias especies comunes, aunque poco identificadas, que se parecen ligeramente entre sí: el verdecillo (serinus serinus), pequeño y rechoncho, el escribano cerillo joven (emberiza citrinella), de mayor tamaño, y el lúgano, que se puede confundir con un verderón común liliputiense.

 

Publicado en: Poesía

Opus 62 a 64 de No nos engaña a nosotros

19 marzo, 2017 By amarias Deja un comentario

Incorporo tres sonetos de mi libro «No nos engaña a nosotros», que corresponden a esa numeración en la relación de poemas. Están compuestos los días 17 y 18 de marzo de 2017.

62

Cuando me dices amando dime algo
se me ocurren tonterías sin sentido
que, poniendo en evidencia lo que valgo,
las guardo para mí que, aún sorprendido

en la acción de querer, de lo que he sido
tengo pudor en mostrar, si queda algo:
los restos de cuanto hemos compartido
y la gran confusión de la que salgo.

Deja que mi silencio me sostenga
en la peana de creatividad preso,
y, rendido, evite que tu arenga

me haga caer, confuso, en el exceso
de creer que sea más lo que se obtenga
con palabras de amor, que con un beso.

63

Arbol caído no soy, que tengo espinas
con las que herir a quien serrar confíe
mi tronco en tablas al uso de escofinas,
pues duro habré de ser a quien se guíe

por la intuición, si notara se deslíe
mi fuerza entre sopores y rutinas.
Pertenezco a esa estirpe que sonríe
mientras otros se atiborran a doctrinas.

Como creo en la verdad que llevo dentro,
el campo cedo solo a quien razona
con claros postulados, y aún, si encuentro

que, apartando las dudas en su zona,
llega a la misma conclusión por la que entro
a diferenciar yo bestias de personas.

64

No pretendo encontrar en un desierto
ocasiones de mejora de fortuna;
puede que halle paz y por concierto
nocturnos de cigarras a la luna.

Lugar hay más tranquilo en el que, muerto,
descansaré de ajetrear desde la cuna.
y amarraré mi cuerpo en ese puerto
sin importar que arribe a hora importuna.

De la certeza de morir estoy repuest0
y me jacto de estar listo para el viaje;
no por llevar bagaje, mas lo opuesto:

por sospechar que, llegados a un paraje
en que hayamos de morar por el resto
del tiempo por pasar, nos sobra el traje.


La foto no es de una golondrina saliendo de su nido. El ave es un avión común (delichon urbica), que es bastante más pequeña y, sobre todo, se la distingue porque no tiene la garganta de color castaño rojizo, sino que todas las partes inferiores son blancas. Hacen sus nidos en pequeñas colonias y, aunque suelen descartar los lugares habitados, a veces, estas aves migratorias se animan a construir sus nidales bajo los salientes de una pared.

Esta ave aún estaba construyendo su nido, junto a su pareja, hace un par de semanas, en Sepúlveda, la hermosa población castellana, lamentablemente sufriendo ya la amenaza de la despoblación de residentes, sustituidos por las huestes domingueras, a la busca del asado de cordero (hoy, ya, en general, australiano), posterior al encuentro con el río Duraton y sus imponentes moradores, amenazados de desahucio, los buitres.

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias, engaña, poesía, sonetos

Opus 75, de Amar sin tener gozo

12 marzo, 2017 By amarias 3 comentarios

Hace tiempo que no publico en este blog alguno de mis poemas. Entre el 1 de enero y el 14 de febrero de 2017 escribí los casi cien poemas que componen el libro «Amar sin tener gozo». Este que ahora incorporo hace el número 75 y está escrito el 13 de febrero.

A una colega de la ingeniería

Te di a leer
esta libreta
y la abriste al azar
por mi mejor poema.
«Es demasiado largo»
objetaste, al primer golpe de vista.
«Y demasiado profundo»,
añadiste. -«Son dos juicios demoledores
sobre las dimensiones superlativas
de una obra modesta», balbucí.

«Buscaré algo  más corto», replicaste,
hojeando entre la hojarasca
de versos.

Me devolviste mi manuscrito
con una bella sonrisa y una flecha:
«Te voy a dar el teléfono
de un amigo poeta».

Me has interpretado mal,
no busco poetas, ni siquiera
me interesan ya musas.
Quiero lectores,
no hembras.


Las hoces del Duratón ofrecen escenarios de excepcional belleza. El afluente del Duero («Duero pequeño») ha horadado durante milenios las formaciones calizas, generando impresionantes murallones en donde ahora crían buitres, alimoches, águilas, cornejas… Resulta inolvidable, a la caída de la tarde, advertir a los buitres leonados planear sobre nuestras cabezas, en sucesión continua, sin apenas un aletear.

No resulta posible dilucidar si tanto ir y venir corresponde a su curiosidad por el momento en que nos convertiremos en apetecible carroña, o si, como parecería más probable, simplemente se encuentran molestos porque estamos perturbando su período de crianza y esperan que nos vayamos de una vez con la nuestra.

Publicado en: Actualidad, Poesía

Oda al deterioro (Poema)

16 julio, 2016 By amarias 1 comentario

Oda al deterioro

Hermano, qué callado te lo tenías:
crecías a la par que mi satisfacción
y cuando estaba a punto para emprender
mi gran hazaña
apareciste para burlarme la baraja.

No era lo mío el paso del mar Rojo:
los vientos huracanados soplaban a la contra,
las horas justas tocaban a destiempo;
los vados, inseguros presagios alentaban
y para escapar de filisteos y ladrones
no había un dios amigo
que esperase al otro lado con laurel y mesa puesta.

Era todo modesto.

Resulta que no surgiste solo, para qué la molestia.
Trajiste un tumor maligno de la mano, al alimón
repartiendo las cartas para un juego sin reglas,

No recuerdo si gané algunas bazas,
porque en principio ya está todo perdido.
Tuve las oportunidades a la chica, llevé pares,
si encontré ocasiones, fueron falsas.

Se rompió la partida.

Óyeme, amigo. Te estoy agradecido
porque hayas aparecido primero.

De la hazaña que iba a acometer, no guardo
ni recuerdos.
Por tanto, puedo asegurar a tiempo
que carecía de la menor importancia.

Pero esa conclusión es también mi venganza.

(30 de mayo de 2016, Poemas de encargo, @angelarias)

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias, deterioro, poema, poemas de encargo

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