(Nota para internautas: Este Comentario, junto con los anteriores del mismo título y otros que publicaré en los próximos días,forma parte de un libro del que soy autor, construído como alternativa literaria, pero también sociopolítica, al Informe Lugano II, de Susan Georges.)
Los países occidentales, han introducido en sus análisis prospectivos, desde, por lo menos, mediados del siglo pasado, la preocupación por el crecimiento demográfico. En todos los foros en donde se trata del tema, se preconiza que debe detenerse el aumento de población mundial, con argumentos como que no habrá recursos par atender las necesidades de todos .
También se pretende, con diversos informes construídos a conveniencia, a base de argumentos basados en peticiones de principio de imposible demostración, cuya credibilidad se avala, sin embargo, con equipos prácticamente bi-disciplinares (formados por sociólogos y economistas), que existe una relación directa entre el consumo de combustible fósil y en supuesto calentamiento de la atmósfera.
Es importante resaltar al Grupo de Solicitantes que estas previsiones no tienen fundamento claro, como lo prueba -sin ir más lejos- no ya la falta de unidad en los argumentos y la controversia entre quienes opinan, con otras o las mismas series de datos, que en lugar de hacia un calentamiento global nos encaminamos a un período de nueva glaciación.
Pero lo que resulta definitivo para descalificar las previsiones catastróficas de estos científicos, cuya independencia es totalmente cuestionable, es que los gobiernos de los principales Estados occidentales no han hecho ni están haciendo, ningún caso de estas previsiones. Es evidente que su objetivo es únicamente paralizar o contener el desarrollo de los países orientales, en mejor posición ahora para aprovechar, por fin, sus inmensos recursos naturales y, en especial, el carbón y el petróleo.
Hay que saber interpretar, por ello, las noticias que provienen de algunos países occidentales, en especial, Estados Unidos, Alemania y Francia (incluyendo, además, el país oriental de clara economía capitalista, Japón), como interesadas en falsear el exacto conocimiento de lo que está pasando.
Ni la producción de energías verdes (ya sea eólica, solar, geotérmica, etc.) pueden servir de manera única a la satisfacción de las inmensas, crecientes y despilfarradoras necesidades de una economía decadente pero no por ello ahorrativa, ni estos países tienen combustibles naturales suficientes para completarlas. Así que esos informes y otras manifestaciones de los líderes aparentes occidentales no tienen otro objetivo de asustar a los que toman decisiones en el otro bloque mundial, pero no han de engañarse al Grupo de Solicitantes al que tenemos el honor de entregar nuestro Informe.
Por supuestos, la reciente incorporación de las técnicas de fracking en Estados Unidos y las perspectivas optimistas que ha despertado en países aún tecnológicamente poco desarrollados (pensamos en España, en concreto) son, no ya excesivas, sino quiméricas, en opinión del Grupo de Trabajo. La oposición de los grupos ecologistas, cuya credibilidad es muy alta en la mayor parte de las poblaciones occidentales, sostenida por informes técnicos cada vez más precisos sobre los riesgos de esta técnica, acabará convirtiendo las previsiones en simple agua de borrajas, o dificultará y encarecerá su implantación, aplazándola y reduciendo los objetivos.
Aunque nos referiremos al tema específicamente en el apartado del Informe dedicado a la energía, adelantamos que en el caso de la energía nuclear o las centrales de ciclo combinado la situación que se ha generado, y que progresa, en estos países occidentales, es similar: la presentación de los riesgos, ambientales o de seguridad, acaba convirtiéndose en un hándicap solo superable con tremendos gastos adicionales, altos sobornos a los detentadores de la opinión contraria y, en fin, retrasos insalvables en la apertura de nuevas instalaciones o el cierre de las existentes, aún no amortizadas.
La excelente estrategia evidenciada por los países que están detrás del Grupo de Solicitantes obtendrá aún mayores frutos en el futuro, y será la raiz sólida para el dominio mundial de la economía y la sociedad. Se trata de aprovechar todos los recursos naturales, aprovechando las tecnologías más avanzadas, pero sin preocuparse por el medio ambiente, o hacerlo solo de manera accesoria.
El crecimiento constante de la población es imprescindible, y eso por varias razones. En primer lugar, significa la garantía respecto al futuro. Se necesitan operarios, funcionarios e intelectuales, educados en la filosofía imperante en los países del Grupo de Solicitantes, y que no hayan sido contaminados por las obsesiones occidentales.
(continuará)
