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Para empezar, aconsejo un caldo calentito (Poema burlesco)

17 diciembre, 2020 By amarias 2 comentarios

A lo largo de más de quince años de alimentar, durante varios períodos, casi a diario, este blog (o su predecesor, Alsocaire, en la plataforma blogia), he publicado más de cinco mil entradas y, entre ellas, más de cuatrocientos poemas, extraídos de las docenas de libros que tengo escritos.

Hasta el momento, están impresos dos poemarios: «Absueltos de todo don» (1990) y «Sonetos desde el Hospital» (2019), y una recopilación de poemas realizada con ocasión de una conferencia -pronunciada por vez primera en el Ateneo de Madrid, hace once años- titulada «Metáfora, técnica y poesía». La edición de Absueltos está agotada, y la mayoría de sus más de mil ejemplares andarán perdidos por las estanterías.

Me consta que, al menos, uno de los libritos de Absueltos, ¡y dedicado por mí!, llegó a la reventa de segunda mano, y fue adquirido por una de mis hermanas, satisfaciendo así, supongo, su curiosidad por saber si había sido musa, compromiso o pasión lo que me había inspirado tan descuidado destinatario.

La edición de Sonetos desde el Hospital no se agotó, a pesar de su benefactor propósito (todos los beneficios previstos los entregué a la Asociación Española Contra el Cáncer), porque se cruzó el coronavirus en el camino y tuve que suspender varios recitales de presentación.

Dejé veinte ejemplares en la Librería Cervantes, de Oviedo, y allí deben quedar aún algunos. Otros diez me los adquirió mi gran amigo Mario, el librero, escritor y sabio de la Librería Berceo de Madrid (al lado de la iglesia de San Nicolás de los Servitas), y supongo que no los vendió todos.

Así que, si alguien quiere hacer un regalo de Reyes con verso, solidario y barato (el libro se vende a diez euros), ya sabe dónde encontrarme. Yo también guardo casi cien ejemplares, que no me gustaría quedaran para la liquidación de existencias de mi librería, allá cuando me toque.

Si a alguien le gusta mi poesía, como ya escribí otras veces, puede encontrar decenas de poemas en este blog, bajo el apartado «Poesia».

Este que ahora vuelvo a publicar, según expreso más abajo, vio la primera luz en 28 de diciembre de 2014. Se lo leí, en su casa de El Escorial, a mis buenos amigos Carmen Dolores y Carlos Zapata, y, escrito en 2009, integra el grupo de «Poemas de encargo».

Para empezar, aconsejo un caldo calentito

Para empezar, aconsejo un caldo calentito
y por tropiezos, curruscos de pan y colas de marisco.
Si hubo mercado hoy, venga la sopa
con vegetales al huerto y, en la crema de puerros,
encurtidos de almendras en sartén puestas al fuego.

De beber, se escusa un vino joven
para atemperar el estómago, a la espera
de las delicias que atesora la bodega
que domina para nosotros la guardesa.

Los calamares en su tinta ordenados con la nuestra
traigan por  compañía un arroz blanco
y hagan de preámbulo a carnes gobernadas
con buen saber, patatas cuadradillo.

Piénsolo mejor y estando a tiempo, me corrijo:
que la fabada sustituya, así haga frío o calor,
a cualquier otro entrante con ventaja, y sean morcillas,
los chorizos, el lacón, -todo el compango-,
de puercos criados en Belmonte, las Cangas o Tineo.

¿Las alubias? Para fabas de la vega,
tierras mejores son que otras, del Narcea.

Como segundos, depende. Si en el principio fue la carne,
sea ahora el verbo. caldereta; y si merluza, la del pincho.
De quedar resquicio, hágase sitio a la chopa, al sargo,
al san pedro, y como éstos van solos a la sidra,
en concierto, a la estaca, plancha de sardinas.

Ya que faltó al comenzar, momento es de capones,
paletas de cordero, solomillos de culón
y pitos tiernos de verbena,
pero si época fuera la de caza,
no falten ni el jabalí ni las arceas,
como la perdiz a la poca penitencia, ni escápesenos vivo
del corzo un chuletón a los higos, confitados.

Antes de todo el pernil, -capto la alarma-, se habrá cambiado
el vino tinto nuevo por otro de cuerpo añoso: Somontano,
Rioja, Ribera de Duero, valen para el caso,
sin desdeñar un Toro con la capa reservada por Zamora
ni frascos con las espadas del Coster en su tesela.

Y si en la mesa quedaran hembras por seducir, entren en juego
la ruleta del clarete,  sírvanse cavas y espumosos,
giren los Rueda, tiéntese de blancos wurztraminer los paquetes,
pues, por respecto a Albariños, Sacros y celestiales Valmasías,
será mejor degustar en propia tierra, emparejados en sus plazas,
si se quiere a éstos gozar con gran provecho.

Condono por mi parte el postre, si bien dándoles gusto
a los que tengo por mis invitados a esta cena,  mando
ponerles a las damas delante algún pestiño;
que nos traigan, portándolo una moza, el Carmen de los dulces,
y entre conversación, risas, cuentos, tentaciones,
no habrá quien se resista a requiebros, a flanes,  cremas, quesos, polvorones,
al arroz con leche, a los elogios, bizcochos y cosquillas.

Si quieren tomar de más, tomen turrones, casadiellas, tartas, pescozones,
y exacerbando juntos motivos de pena y goce a golosos por diabéticos,
digo yo, que también, con pellizcos de monja, añadan tres profiteroles.

Dispongan, pues, hartándose de todo, los señores,
que para aposentar lo ingerido yo solo me contento
con un par de cafés y por rematar por lo alto la faena,
calentaré dos dedos de un coñá con más de diez
en  la solera de mi mano, cerrando el coso por hoy hasta mañana.

No acaba el goce ahí. Superado que haya sido el primer paso
del ejercicio a placer, pasaremos diligentes al segundo,
precipitándonos al éxtasis de dormir como mejor, acompañados.

(Poemas de encargo, Angel Manuel Arias, nov.2009;
Publicado en mi blog https://angelmanuelarias.com el 28 diciembre, 2014)

)

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: Absueltos de todo don, angel manuel arias, Asociación Española contra el Cáncer, Cervantes, Escoriall, Librería Berceo, poemas de encargo, Sonetos desde el Hospital, Zapata

Escribiría un poema de amor esta noche (Poemas)

16 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

18

Escribiría un poema de amor esta noche,
pero a quién, si invitar a bailar no es posible.
(Esto debe ser la soledad o algo muy cercano:
estar cansado en toda la extensión de la palabra).

Nuestro encuentro es recuerdo es voz amiga,
es un gesto que el tiempo elige raramente, y luego un tierno
y cálido nombre que empieza a pronunciarse,
una despedida tímida y, de madrugada,
en tu cuarto donde nadie entra, aquella boca
te tenderá sus labios y buscará en silencio la tuya
hasta desaparecer por completo como una aparición.

Se me dirá que ya soy un poco mayor para ésto,
y si mis labios sangrasen nadie me miraría más,
pero escribiría un largo poema de amor esta noche,
tal vez dotado de esa dulzura que empaña corazón,
de esa adherencia
con que toda creatura cuenta en sus ardides.

(Publicado en 1990 en «Absueltos de todo don», KRK Ediciones, @angelmanuelarias)

40

Rodríguez, callado buscador de miedo: Te conozco
desde que fuimos juntos separados al Colegio.
Te echaron o te fuiste o se murió tu padre,
el caso es que dejaron de llamarte
Rodríguez en las listas,
Rodríguez en las aulas, Rodríguez los usados
desconchados del aseo.

¿Y qué?, acaso me preguntas,
¿qué causa ahora me reúne hacia ti?

Tú sabes, ayer me crucé con un muerto llevo de polvo
y eras tú, Rodríguez. Te reconozco inconfundiblemente.
Rodríguez, hijo de panadero,
capitán de canicas.
el suspenso perpetuo,
ya tan muerto desde entonces.

(Publicado en 1990 en «Absueltos de todo don», KRK Ediciones, @angelmanuelarias)

(Estos poemas fueron escritos hacia 1968, aunque fueron incluidos en la edición de 1990)


El dibujo, que es un apunte para un cuadro al óleo y acrílico, de gran tamaño, en dos piezas móviles, se titula enigmáticamente: «Padre e hija adolescente desgranando un cesto de emociones, mientras la madre se acerca con la comida», octubre de 1998)

Publicado en: Dibujos y pinturas, Poesía Etiquetado como: Absueltos de todo don, angel manuel arias, Dibujos, poemas

Las tardes solían deshacerse cantando (Poema)

13 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

Este poema fue escrito en un día del verano de 1968. No guardo la fecha, pero lo sitúo en ese momento de mi vida por la temática y otros escritos de temas similares (que se podían catalogar como «poesía social», temática que me atraía entonces). Lo incluí en una recopilación posterior, con el título «Sin herencia precisa», desechando mucho material, porque para entonces, mi creación poética había derivado hacia otros temas.

24

Las tardes solían deshacerse cantando
mientras fueron acercando su vida a la mía.

Recuerdo que la madre tenía los ojos azules
y las manos largas de esperanza blanca.
En total eran seis contando los pedazos
de carne y suciedad expuestos al aire gris del pueblo:
los padres y los cuatro retoños de azabache
arrancados al viento. El último de todos,
un tranquilo niño tuerto.

Económicamente tenían además un perro y un caballo
y una radio llena de noticias que no les interesaban a ninguno.

A ellos, desprotegidos de Dios, hechos de huecos,
nunca les pasaba nada,
por más que el azar intentaba convencerles
de lo contario con sórdida insistencia.
Pero ellos que no, despreciando los hechos,
no encontraban palabras, no entendían.
nadie lo explicaba.

Un día, a la pequeña le salieron erupciones en la cara,
no es nada de importancia, dijo el padre mientras se moría
y, otro día, el mismo perdió una mano
de una explosión en la mina; volvió sin ella
como quien vuelve a casa sin la merienda o la cartera.

No pasó nada ni siquiera cuando la madre
se escapó una tarde; no dejó rastro ni pistas ni razones,
ni falta que le hacía.

Fue por aquel tiempo cuando Lourdes, la hermana mayor,
encontró por fin el modo incómodo de ganar fácil un dinero
disfrutando con lágrimas del placer de los otros
y sus catorce años se hicieron, plás, de plomo.

Mientras la pequeña Lines fabricaba casas de madera
con trozos de carbón
y aumentaba su dosis de experiencia,
imaginándose un marido gitano,
el pelo recogido y los hijos desnudos,
que son como se tienen,
acunando este sueño aupando en su regazo
al cierto del chupete sucio
-su hermanilla lo moja en polvo en vez de azúcar-
que se llama Pascual, anda volado
y perderá la mano
de una explosión
de volador.

(escrito en 1968 e integrado en “Sin herencia precisa”, 1992, @angelmanuelarias; el dibujo, a escala reducida, está incluido como Lámina a color en «Sonetos desde el Hospital», 2019, @angelmanuelarias )

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, Pareja de saltimbanquis con sus ninfas, poemas, Sin herencia precisa, Sonetos desde el Hospital

Es el tiempo de amor (varios poemas)

11 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

Extraigo varios poemas, de diferente temática, ocasión y ánimo creativo, como muestra singular de mi amplio quehacer poético.

Es algo que no debería hacerse, porque una falsa selección, como ésta, sin otro criterio que el azar, perjudica al autor y al mensaje. Pero tal vez con ello atraiga la curiosidad de algún lector para entender porqué, desde los ocho años, recojo e imagino mi vida en versos.

Como la mayoría de mis poemas se mantienen inéditos, esta exhibición de particular impudicia, a mis años, que podría ser interpretada como inmolación de mi credo poético, merecería tal vez un análisis sicológico que no estoy dispuesto a hacer.

Los números que figuran antes de cada poema, corresponden al orden correlativo de los mismos en el Libro al que pertenecen, cuyo título figura al final, entre paréntesis, junto al día y año en que fueron escritos.

43

Es el tiempo de amor,
de contemplar estrellas,
acercarse a la orilla de un mar
y acurrucarse en el hueco
que dejan libres las olas.

Es momento de empeñar
nuevos propósitos, sentirse
que con muy poco esfuerzo
alcanzaremos la luna.

Tómate un respiro,
camarada amada,
y desde esa sensación de poder
efímero, volveremos allí
e imaginaremos el pasado
que pudo ser

(12 de septiembre de 2019, «Tiempo de prórroga», @angelmanuel arias)

30

La vejez es hermosa
si la miramos desde la plataforma
de la vigorosa juventud.

A medida que se acerca
nos damos cuenta
de su horrible trivialidad,
del destino fatal
que nos aguarda
como patético colofón.

Se que ya no es época
para vino, amores y proezas,
pero la pesadumbre
me empuja como un toro
hacia el lado más lúdico.

(11 de noviembre de 2019, “Tiempo de prórroga”, @angelmanuelarias)

29

El primer regalo importante,
la ocasión de tus besos.

Luego,
una persecución implacable
para la llamar la intención
de momentos mejores;
con el protagonismo
de tu perfecta asimetría:

Construimos,
con muy pocos enseres,
con el escaso bagaje
de una huida improvisada,
un castillo de naipes
que aguantó tempestades.

(15 de diciembre de 2019, “Abanico de recordatorios”, @angelmanuelarias)

7

Esta tarde abierta
de domingo
hemos estado dibujando
sillas. Altas, bajas,
con y sin respaldo.
Algunas, tumbadas;
las más, de pie
y, aquellas, rotas.

Cuando teníamos la página
convertida
en una exposición de mobiliario,
Claudia, la pequeña,
apuntó:
“Abuelo, ¿sabes qué?
Nos falta un trono.
Las hadas y los reyes
se sientan en tronos”.

“Si es por eso, -replicó Sofía-
también deberíamos
pintar un suelo
para que se sienten
a pedir los pobres”.

(2 de febrero de 2017, “No nos engaña a nosotros”, @angelmanuelarias)

 

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, poemas

Varios poemas entre 1992 y 2005

8 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

Aunque cada uno de  mis libros forma una unidad temática, ofrezco aquí algunos de ellos, extraídos de contexto, como una pequeña muestra de mi creación poética. La mayor parte de mi producción está inédita.

5

En otra primavera
-otro país, época, distancia-
tú y yo seríamos tan libres
que no harían falta versos.

En otra primavera
tus labios se unirían a los míos
sin máximos reparos
y no habría esta atmósfera imposible
alertándonos de peligros, tensando.

Pero esta primavera
todo está sembrado de obstáculos difíciles,
explotan las verdades en las manos,
-nos vemos a hurtadillas,
la buhardilla se te clava en los ijares
y está el tiempo erizado de espinas aceradas-,
se nos cruzan caminos tal vez incompatibles
con la verdad de la Biblia, mira tú qué cosas.

Hay demonios que acechan,
enarbolando tribales exigencias,
y tú me dices que no, que somos demasiado
frágiles para ignorar,
y yo te digo que sí, sumisos harto
para dejar de acatar sus órdenes profundas,
me duelen los ijares.

En esta primavera,
te resistes
con ríos de preguntas,
no atiendes mis avances,
te defiendes con tantas energías
que niegas evidencias,
te escapas
como si yo fuera amando, tu verdugo.

Tu oficio es impedir que surjan hechos,
atajar nonatas realidades
y sumergirnos en atmósferas de tedios,
mudando mi tensión en ansia intacta,
ahogando mi deseo,
repitiéndote, (pero si yo no los creo),
conjuros de desastres,
castigos insufribles, rotas ansias.

Prefieres mantener el aura de divina,
tú antaño pecadora de ansias, posas ritmos,
alcahueta que fuiste de otros gozos,
cántara rehecha en rotos trozos, azúcar, hoy no sales
al aire desnuda sin nada que ocultar,
transparentándote.

Valga tu triunfo.
Esta primavera
cierra tus accesos, domina
los resortes íntimos del goce,
niega la posibilidad de que esto nuestro
al no llamarse nunca amor, tenga sentido.
Deja hablar a las cunas bendecidas
miente al deseo, ignora al cuerpo, deja
que ganen posiciones
las santas esperanzas,
despréciame sin miedo,
mécete con sagradas utopías,
repite que nada cambiará,
cumplirás las normas, pedirás perdón,
pero sálvate tú, di
que ya ha sido.

34

Asomado al precipicio de mi otoño,
entre silencios incrédulos, preguntas insolente,
expresas que asistes al comienzo de mi ruina
desde el sólido teorema de tu curiosidad juvenil,
y mientras ya presiento los fríos en la espalda,
se me van cayendo ilusiones a destajo,
te cuento que encuentro cada vez más a menudo
dudas, pelos y sangre en el lavabo,
tú mantienes la sonrisa al pasar, tomas el aire
de quien no necesita comprender, ningún fallo perdonas.

Hoy noto cómo mis ojeras se perfilan
contra tus firmes mejillas sonrosadas,
sorprendo a mis manos ocupando con torpeza
su lugar en tus senos seguros,
mañana será la tos la que delate el contraste
con tu bella canción de cuna adolescente, me saludas,
y cada vez que me pides un favor,
que intente abandonar esta tristeza,
entran a raudales las fiestas de tus nuevos maestros y amigos.

Sé que me abandonas, cuanto más necesita mi cuerpo arrugado
el desnudo de espaldas de tus nalgas rotundas,
hace tiempo que veo cómo aumenta el desfase
entre tu juventud, -las cosas que tú haces-, y mi utopía,
la de cosas que ya no puedo hacer.

Aterrado del torpe alcance que puedo dar a mis palabras,
rendido a tu amor, perdido y tosco, me hago el loco
a la verdad de tu vida,
mientras te enseño lo poco que aun sé de dibujo y geometría.

(1992, Sin herencia precisa, @angelmanuelarias)

13

Pervirtiendo a los mayores

No era más que una niña cuando le apuntaron los pechos
y los muchachos del barrio se dieron cuenta al unísono
de que amaba los caramelos tanto como las carantoñas
y con la excusa de que no querían
que se malograse fuera de allí,
le compraban  juguetes y dulces para mancillar sus razones.

Ella supo por intuición distinguir que el juego era perverso:
mientras crecía, amplió su campo de acción
con nuevas pruebas
y después de superarlas todas, le parecieron más sencillas
que el examen de conducir o más oscuras
que las preguntas de un padre si llegas tarde a casa.

Hizo muchos amigos, y como invertía en reacciones el dinero,
perfeccionó sin querer los modales de princesa,
segura por sí misma de que nada le haría daño, siendo inmune
a cualquier tontería, pudiendo volver cuando quisiera
al otro lado del espejo, donde guardaba, intacta,
su sonrisa de niña buena a la que le gustaban los caramelos y las bromas.

Tiene sus muchos juguetes abandonados por el cuarto,
cuenta su madre, que aún se conserva bien cuanto dejó,
por si vuelve algún día, y llorando matiza
que ha movido mucho desde entonces,
maldiciendo a Dios que la hizo guapa.

IV

Veo con pavor
que lo has previsto todo, desde yacijas y tálamos
hasta las menores minucias, el condón y las tijeras.

Antes de que apareciera por tu puerta
has calculado la íntima satisfacción
que me produciría perder hasta la noción de mi yo.

No puedo articular palabra mientras te desnudo
mientras me hablas de lo bien organizada
que está tu ciudad, de lo mucho que falta
para que los demás se den cuenta –obvio-
de que soy tu personaje,
de que no valgo más
que puesto en tu regazo,
invento del deseo que habita entre mis piernas.

Yo, que no me doblego ante nadie
caigo a la primera cuando sopla tu viento,
escorado por las buenas a tu lado.

V

Cuando me notas a punto de desfallecer, desvelas el regalo
que me traes en esa caja de juguetes: tu sonrisa,
la manera de entretener con trozos que pueden ser pasado,
el momento en que otro como yo, con esta carga al hombro,
no tendría más remedio que estallar en semen o en sollozos.

No es eso solo, no, son muchas más las veces
en que alternando anécdotas con historias inventadas
-así eras tú, ese árbol plantaste, la huella del jardín
pertenece sin duda a tu zapato- me descubres algo de futuro
rebañando en los bordes de mi plato, avanzando
segura entre precipicios de ambos lados.

Bendito seas, lazarillo lleno de voluntad
que me salva paso a paso
del riesgo de caer, ciego como voy, renco y muy feo,
en la zanja de tanta profundidad que cruza de lado a lado,
sin señales ni advertencias, destrozándola por la mitad,
mi propia calle.

VI

Lo que te tengo dicho, las promesas
con las que te convencí para que me franquearas
las puertas, las buenas razones
para que me confundieras con otro,
todo es falso.

Soy un iluso convulsivo,
y esas prendas
las llevo atadas al cuello como un lazo.
Ahora que solo me sirven de lastre.
haré que me tiren al mar, me lo merezco.

No temas por mí,
porque sobreviré también a otro naufragio
y aunque haya tragado mucha rabia,
después de haberme recuperado de los golpes,
al curar tendré la osadía de intentarlo otra vez.

Velando a tu puerta la ocasión propicia
probaré a vencer tu resistencia
apareciendo de sopetón entre tus calmas
con las prisas del viernes por la noche.

VII

Para salvar mi honor
hoy tienes que hacer algo contra mí,
azótame con saña,
dame la patada en el culo, envenéname
con besos apasionados y desdén,
haz que sea pecado
mi aliento de menta y alcanfor
o tu forma infantil de desnudarme,
qué se yo, apuesta por publicar indecorosas
sesiones de fotos con mi nombre y el tuyo,
peor, delátame a otro mundo mejor
por no saber simular ser dios sobre tu vientre,
por haber fingido mal tantas veces
que te conozco de memoria,
por compartir contigo más que infelicidad, desasosiego,
y acabar yéndome siempre por las ramas de tu esencia,
ensuciando como un cerdo tu casa tan bruñida,
todo por los celos,
porque no caigas en la cuenta de lo mucho que me vales.

(Poemas de encargo, 2005, @angelmanuelarias)

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Quédate un poco más (Poema)

6 diciembre, 2020 By amarias 1 comentario

27

Quédate un poco más,
ilumina este instante
con una sonrisa
que no me haga sospechar
de despedida.

¿Me oyes?

He agotado palabras
para expresar torpemente
que quiero ir contigo
sin importarme el bagaje
ni el sitio.

¿Me miras?

Trato de descubrir en tus ojos
las más bellas imágenes
de cuanto nos hizo felices.

Abrazado a tu cuerpo,
me percato
de que no puedo alimentar
por más tiempo
la fantasía de que existo a tu lado,
que este frío
que me penetra hasta el tuétano,
es la prueba
de que soy yo quien se apaga.

(4 de diciembre de 2020, «La advenidad debería debería haberme hecho fuerte», @angelmanuelarias)


El dibujo corresponde a la colección de apuntes, composiciones a acuarela y a lápiz de mi colección particular, que cuenta con varios miles. Este se titula: «Niño comiendo las sobras de una civilización». Lo pinté en 2005, en formato DIN A3.

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Conocido aroma familiar, escalera forzosa (Poema)

3 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

16

Primera Precisión de la Forma Habitual

Conocido aroma familia, escalera forzosa
por la que acceder sin saber quién la habita,
esperanza de todas las formas, hastío del premio
que nuestra mano recorre certera y no palpa,
forma que no tiene secreto a los ojos ni despierta apetito,
límites sin novedad que ofrecer a los labios…

Sometida a servir, socio vulgar desde antes de nacer,
legado de manos ajenas que enseña a las nuestras
una herencia explicada, triste fin de lo amado…

Si creció con nosotros, ocupa en silencio su puesto
de perro guardián sin que refleje su rostro
que viene de lejos, que muy rápido agota sorpresas,
convenciendo sin violencia sin argumentos ni voces,
que el tiempo traspasa, que ella pierde con todas las puertas,
que la vida es ausencia, que se nos escapa sin querer…

(«Sin herencia precisa», 1992, @angelmanuelarias)

32 (I)

Brotaban en la calle, a cientos, las muchachas,
anunciando su propia primavera,
brotaban entre risas, moviendo rápidas sus manos
explicando con gestos apropiados para explicar otras cosas
lo que es el destino,
la confianza, el sordo amor, los frutos de los tiempos;
surgían como garzas aladas, reclamos de falsa nata y flor,
locas palomas, atropellándose las risas las unas a las otras.

Salían del colegio con la lección del mes mal aprendida,
repitiendo a sus madres,
preocupando sin saber con su firma vagar a cientos de varones,
pollos nostálgicos de usos incipientes,
ellas vírgenes en triunfo, ellos anegando las ansias
en ríos de gozo y hiel, libando angustias sin querer,
espléndidos aurigas encallando,
desconocedores aún del poder del humor y la sangre,
mientras ellas -más sabias- les iban regalando esperanzas,
atinando a ciegas, azar, con despertar sus deseos,
perdonando lujurias con sonrisas de monja,
enmelándolo todo.

(«Sin herencia precisa», 1992, @angelmanuelarias)

 

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Si hubo síntomas (Poema)

2 diciembre, 2020 By amarias Deja un comentario

28

Si hubo síntomas,
fueron tan imperceptibles
que no fue posible
tomar las precauciones.
Se levantó, como cada mañana,
con perezas y sueños preteridos.
Abandonar la cama tibia
para adentrarse en la espesura
de un día por hacer
le producía taquicardias.

Se lavó las legañas del reproche,
desayunó zumos de sórdida intención
y devolvió por momentos
las reservas de alcohol a la fresquera.
Tenía planeado ir al Banco
para poner al día la libreta,
pero no la encontró donde quería.
Estaba, como las gafas,
el recado de escribir,
los teléfonos del médico y la asistente social
y los móviles que utilizaba
para animarse después, exactamente,
donde los había dejado
la noche anterior,
cubiertos por las brumas preferidas
del Alzheimer.

Salió a dar un paseo
por la ciudad y saludó
a varios conocidos -o así le parecieron-
con efusión en él desconocida.
Advirtió que llovía,
que era frío el porqué.
que la calle resbalaba y se perdía.

Volvió a casa,
desayunó otra vez,
buscó denodadamente
la libreta y algo que recordar.

Murió sin hacer ruido,
salvo el grito final,
como siempre sucede.
Un hombre ilustre, forzado inventor
de personajes.

77 bis

Para sucesos imposibles, avalancha de limones
sobre tus senos, agrias promesas de ciego amor,
gestos de enfado eterno, sueños compartidos
entre irreconciliables enemigos, y el vuelo desde el último peldaño
alzándome a tocar el cielo desde las alturas de tu grácil cuello.

Para imposible, el reto de construir desde la soledad
con las antiguas pasiones, algo más que turbios resultados.

(«Amar sin tener gozo», 29 de enero de 2017 @angelmanuelarias)

Publicado en: Poesía Etiquetado como: amar sin tener gozo, angel manuel arias, poemas

Quiero saber tu opinión (Poema con estrambote)

29 noviembre, 2020 By amarias Deja un comentario

53

Quisiera saber tu opinión
pero no te precipites.
Estos son los datos:
aficionado a llevar
la contraria; propenso
a encontrar agujeros
en las normas,
empeñado hasta el tuétano
en aventuras malditas:

Tengo firmes, aunque escasos
principios
y un final previsible.

Cuando vuelva de mi paseo
por las contradicciones
que dan sentido a mi vida,
te preguntaré si prefieres
para cenar
huevo frito o tortilla,
y seguiremos
esta conversación.

(9 de febrero de 2017, Amar si tener gozo, @angelmanuelarias)


He puesto un poema (escrito hace más de tres años. aunque mi creación poética creo que tiene un hilo argumental subterráneo, con altibajos, como toda existencia) antes que un comentario sobre política. El comentario es actual, de hoy mismo.

Lo que hay que ganar

Obviamente, somos muchos los españoles a los que preocupa la actual situación económica y política. Lo que me está empezando a alarmar es que se ha hecho más difícil encontrar contraste de opiniones entre ciudadanos, que no sean contertulios de pago en los medios o políticos entrenados a diferenciar sus posturas.

Escasean (por decirlo en positivo) opiniones de empresarios, de filósofos, de sociólogos, de ingenieros, abogados… No se por qué los sindicatos, los colegios profesionales, las asociaciones y clubs de debate están en silencio o no encuentran plataforma de expresión. Por supuesto, la gente normal andan seducida por el fútbol, el demonio del virus, la ignorancia de lo que se avecina o la comprensión de lo que ya tiene en casa.

En consecuencia de la ausencia de debate la sociedad se ha ido polarizando y eso es terrible para la democracia. No hay mas alternativa que lanzarse por el borde del precipicio por el que avanzan o se devanean los otros. Avanzamos hacia un sectarismo adocenado.

No creo que sea un efecto colateral de la Covid, sino una añagaza de mala digestión. Para ese riesgo de recuperar la cooperación, el impulso que produce la discrepancia sana, el cuidado del orden constitucional, de la ley y de los pactos, la coherencia del desarrollo industrial y de servicio, no tenemos vacuna. Tardaremos mucho más en salir a flote, aunque no dudo que la fuerza vital acabará imperándose sobre destrozos, porque las sociedades crecen desde la calma y se hunden en la vana discusión de principios. Se avanza desde el diálogo, la comprensión de los argumentos de contrario, la búsqueda de un punto de equilibrio, la paz social, la cooperación entre todos los agentes sociales, desde el valor de sus justificadas discrepancias, puestas en activo desde la estrategia de colaboración, no con la guadaña del exterminio.

La solidez de la coalición de gobierno parece resistir a prueba de cualquier propuesta de cooperación con los partidos que están fuera del mismo, animados sus miembros por el deseo de mantenerse durante la legislatura. Los propósitos -confesados o latentes- de los cabecillas de la sólida trama, son: a) apoyar sin reservas la independencia separatista de Cataluña y el País Vasco, favoreciendo la vocación republicana de sus hipotéticas mayorías y pasando por alto la corrupción pujolista, los delitos por sedición y desacato y la ruptura social y b) debilitar la Monarquía, poniendo el énfasis en las actuaciones oscuras del rey de antes, despreciando su mérito como baluarte de la actual democracia y ninguneando el papel mediador, como garante de la unidad del Estado, del rey de ahora, Felipe VI, al que vinculan a un régimen trasnochado, de origen fascista y espurio.

Hay movimientos interesantes, sin embargo. No me refiero a las inoportunas, perturbadoras y fuera de lugar de militares retirados que ofrecen sables y experiencias para sostener la monarquía y la Constitución. Las Constituciones pueden, y deben cambiarse, pero siempre democráticamente.

Las voces discrepantes, que llaman mi atención vienen desde las entrañas del PSOE. No provienen de sus ministros en el gobierno de coalición -desorientados, anodinos o enfrascados en sacar algo de lustre a sus carteras, obviando el abordaje de los parámetros fundamentales-. Han aparecido disidencias claras entre antiguos dirigentes -tan relevantes como Felipe González- y voces serenas de la Administración autonómica -tan significativas como presidentes regionales-, que permiten sospechar que se está fraguando una escisión. No se a dónde puede llegar, ni si será pronto.

Pero por ahí veo un camino excelente, viable, sereno, legítimo, para romper la uniformidad monótona de la actual legislatura. Si parte de los diputados del PSOE se deciden a abandonar la disciplina del partido y si constituyeran un grupo independiente, recuperando el socialismo constitucional y socialdemócrata, habría una luz en el panorama.

Lo que no tiene remedio inmediato, parece, es la reconstrucción del centro y, no digamos, la reconducción de las posiciones de derecha. Cuando oigo las tonterías dogmáticas, los desencuentros inconcebibles, las resistencias en trasnochados principios y nostalgias sin rumbo, de algunos de sus portavoces, tengo que cerrar mi atención y preguntarme: ¿dónde está el centro? ¿qué ha pasado con la socialdemocracia? ¿a dónde nos quieren conducir estos populistas con vocación revolucionaria de inspiración estalinista? ¿No se dan cuenta de que la Unión Europea ha pasado a vernos como una nación apestada, y hemos perdido nuestra credibilidad?

Demasiadas preguntas, supongo. Huevo o tortilla, pues.

Publicado en: Actualidad, Poesía, Política Etiquetado como: angel manuel arias, coalición, gobierno, poesía, política, PSOE

Poemas de última hornada

27 noviembre, 2020 By amarias 2 comentarios

Para relajarme, pero también por pura necesidad de comunicar sentimientos, sigo escribiendo poemas. Soy un poeta prolífico: más de catorce libros escritos, de entre ellos Absueltos de todo don (1989) y Sonetos desde el Hospital (2019) como aquellos que han tenido mayor repercusión, al haber alcanzado ediciones de más de mil ejemplares. Sonetos desde la Crisis (2020) está pendiente de publicación impresa, aunque la mayoría de sus poemas se pueden encontrar en este blog, en la sección de Poesía.

Incorporo aquí dos de mis últimos poemas:

18

Abro la ventana
para que el aroma fresco de la noche
inunde la habitación donde yago.
Cogido de tu mano caliente
me viene el recuerdo de aquel tiempo
en el que construimos castillos en el aire.

Algo queda todavía
de la ilusión con la que imaginamos
un mundo mejor, hecho a la medida
de lo mucho que pensábamos hacer.

Cierro los ojos
y siento que todo está igual que entonces,
que seguimos siendo esos jóvenes
para lo que ninguna hazaña
parecía irrealizable.

Estoy agotado,
pero tu presencia es la misma
que me condujo hasta aquí
sorteando peligros.

(19 de noviembre 2020, «La advenidad debería haberme hecho fuerte»)

19

Van cayendo las hojas
sobre el camino de rosas
y el otoño me encuentra descuidado.
Paseo entre la hierba húmeda
con mis zapatos de tela
mientras la lluvia cubre de olvido
las alegrías que fueron del verano.

Temo al invierno
porque siempre ignoro
si traerá consigo otra primavera.

Pero me aferro al recuerdo borroso
que me asegura que siempre
-hasta donde guardo memoria-
al frío de la nieve sucede el deshielo
y florecerán prímulas, narcisos y violetas
en las veredas umbrías.

(19 de noviembre de 2020, «La advenidad debería haberme hecho fuerte»)

Nota.- Advenidad no figura como entrada en el diccionario de la RAE, aunque si es empleado en algunos textos. Yo lo utilizo en el sentido de situación o categoría de advenir, es decir, lo que sobreviene sin preparación, inadvertidamente.

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: Absueltos de todo don, advenidad, angel manuel arias, poemas, sonetos, Sonetos desde el Hospital, sonetos desde la crisis

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