Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / 2016 / Archivo de marzo 2016

Archivo de marzo 2016

Intimidades al descubierto

10 marzo, 2016 By amarias 1 comentario

El Marqués de Sade expresó con agudeza que nadie podría resultar admirable para su ayuda de cámara. Asimilando un mensaje tan obvio, entendimos todos que, despojado de parafernalia, oropel y boato, cualquier personaje encumbrado perdía su magnificencia y se nos igualaba a los demás mortales.

Posiblemente, nos habíamos quedado en la frontera física del asunto. Desde nuestra simpleza, dedujimos que no necesitábamos más que imaginar, sin llegar a tocarla, la repugnante obesidad  que el pretor escondía bajo sus opulentos ropajes; no era preciso acercarnos a oler los pies enjuanetados de su eminencia, para percibir su nausebunda pestilencia, ni había por qué pasar la mano por una calva sebosa, ni palpar las flácidas redondeces de la soprano o suprimir de afeites y composturas el rostro de la princesa.

Pero quizá no nos preocupó tanto confirmar las pasiones que ocultaban las sonrisas beatíficas, la falsedad de los mensajes esperanzadores que enmascaraban desastres seguros, los consejos de buena actuación que provenían de ladrones y corruptos que se sabían impunes en lo alto.

Tal vez, sí. Nos encontrábamos sencillamente conformes con intuir que, si levantábamos la manta y, de pronto, aparecieran a la luz de la verdad, cuantas falsedades, mentiras y trampas provenían de la alto, nuestros ídolos se descompondrían como la momia de los faraones al contacto con el aire.

No queríamos ser cómplices, desde luego, aunque nos atenazaba el miedo por ignorar si, al levantar los velos de las intimidades síquicas, perderíamos también el respeto, no a las personas, sino  a las coronas, los birretes, las gorras de plato, o las mitras. Hasta hubo quienes, haciendo, supongo, de sus tripas la voz de la conciencia, se convirtieron en fieles protectores, defendiendo tradiciones y costumbres, con argumentos y hasta con armas.

Pues bien: Qué tiempos éstos. Hasta el niño más tierno y el lerdo más profundo  sabe hoy que el Rey (o, al menos, sus familiares más próximos) va desnudo, que la política está alfombrada de ladrones y tipos trapaceros, que las empresas viven contentas en el magma de la corrupción, que una buena parte de los puestos de relevancia han sido adjudicados con el dedo engrasado por el soborno, la codicia o el contubernio.

Podíamos pensar, para cambiarlo todo, que bastaría con publicar un edicto indicando que todo es revisable, y que nadie será ya admirable si no nos demuestra su pulcritud de sangre, después de someterse a la prueba del fuego, o a un auto sacramental de lo más duro. Apetecería obligar a que todo dios pasara por la prueba del comité de desprestigios y escarnios.

Pero qué difícil -esto es, qué imposible- será todo. La sociedad se ha vuelto insaciable en su curiosidad, y está ahora ávida por conocer todas las intimidades del otro, pero solo para confirmar un a priori extremadamente peligroso: todo es falso, nadie tiene valor suficiente para sostener su prestigio.

Mientras tanto, lo que vemos, es cómo menudean las peleas entre los que quieren ocupar el sitio de los que, al tiempo, se empeñan en bajar de sus pedestales a golpes de desprestigio, burla y menosprecio. Les parece apetecible estar arriba, dirigir a otros. ¡Son tan atractivos los oropeles, las coronas, y las gorras!

Con ese bagaje delicado, con mimbres tan precarios, bajo esa dirección tan inestable, caminamos. Sin rumbo preciso, aparece a cada rato el fantasma del mozo del martillo, ese muchacho imaginario, destructor sin  miramientos, al que habrá que darle el premio si no modificamos las reglas del concurso, porque acabará por destrozarnos el edifico por completo.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: conciencia, corona, desconcierto, descubierto, destrozos, intimidades, martillo, oropeles, peleas, prestigio, tripas, triunfos

En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso

9 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

Hace 5 años, en mi blog Alsocaire, escribía esta entrada:
«En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso»
08 de marzo de 2011 –

Ni siquiera lo que es objetivamente bueno, lo es sin matices.

El reconocimiento de la igual capacidad de ambos sexos, venida de la posición menos rotunda de no discriminación de la mujer y, en algunos sectores, encastrándose hacia la insolente discriminación positiva, no tuvo un camino fácil desde el desprecio hacia lo femenino.

Porque la mujer se consideró, en una mutación de valores provocada en no se sabe bién en qué momento de la historia, más débil, más frágil, menos inteligente. Un objeto hermoso; alguien necesitado de protección especial; un ser de poco o ningún valor, no apto para la guerra, aunque sí para el trabajo; una esclava; una prostituta o un objeto carnal; un estorbo; la mitad en valor de un varón…

No alardeemos de nuestra hipotética sensibilidad para defender lo más adecuado para resolver todos los casos. Hay anécdotas archirepetidas que sirven para apuntar hacia luces y sombras, abriendo polémicas que resultan muy del gusto de los que a todo le quieren dar la vuelta sin profundizar en el meollo.

En su momento (ayer, 1931, Congreso de los Diputados), cuando se abrió -con las reservas de quien no está seguro de que el vino no se haya agriado después de cientos de años en las barricas abandonadas en los sótanos de lo que es más urgente, oportuno o conveniente- el debate sobre el sufragio femenino, Victoria Kent y Clara Campoamor, las dos únicas diputadas de aquella República heroica, discreparon sobre lo que era mejor. Ambas tenían razón, posiblemente.

Se nos llena hoy la boca con la defensa de la paridad de sexos en los Consejos (mujeres: Alicia y Esther Koplowitz y las hijas de la segunda, Ana Patricia Botín, Amparo Moraleda, María del Pino, Covadonga O´Shea,…; pero también podíamos apuntar a cómo se eligen los hombres más capaces, tantas veces después de pasar los filtros del linaje y calibrar la fuerza de los dineros).

Nos llevamos las manos a la cabeza ante tanta violencia de género (aquí corren más peligro las Merylin, Betsabé, Celia Ignacio,…; pero no se puede generalizar: entre los asesinos hay gentes de orden con permiso de armas, amantes despechados hábiles con la navaja o el martillo).

Estamos aún lejos de las 3 mujeres asesinadas a diario, en escalofriante promedio, en Turquía, (ese país cuya cercanía nos es imprescindible a la Europa bamboleante). Puede que lleguemos, si nos obstinamos en hacer publicidad de la locura, del desprecio al otro, de la «prostitución consentida», de «fórmulas para disfrutar plenamente del sexo» en las que la mujer cuenta como adminículo. Puede que lleguemos, si animamos a los adolescentes a que sigan los instintos de su naturaleza… y si, desde las alturas, confundimos igualdad de género con técnicas de folclore electoralista.

A favor del trabajo de la mujer, por supuesto. Pero, aún más, a favor del acceso sin trabas a la cultura, a la formación, al ocio. A favor de que la mujer, a igualdad de tarea, gane lo mismo que el varón de idéntica capacidad y desempeño, por supuesto. Pero no a costa de que el («gran») empresario se beneficie más porque tenga la opción de elegir entre mayor oferta de trabajo.

A favor de que la mujer pueda realizarse con un trabajo adecuado, digno (qué palabra), leal, útil, remunerado adecuadamente. Claro. Pero no presentando como si fuera un logro su acceso a los Ejércitos, al frente de las batallas, a los trabajos más duros, las tareas de máximo riesgo. Y también a favor de otras formas de realización que no impliquen necesariamente trabajar para otro, sino por otros. Para varones como para hembras.

Hay tanto por hacer…se cuelan tantas voces que distorsionan el mensaje. Convivimos con tantas trampas, que a veces, creyendo avanzar, giramos en tiovivo.

 

Publicado en: Mujer Etiquetado como: celebración, dia, mujer, mujer trabajadora

Sangre en la arena, toros al corral, corrida destemplada, tiempos muertos

5 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

El resultado era previsible, las duras e irrespetuosas formas empleadas contra el candidato a Presidente de Gobierno por algún contrario que estaba llamado a servir de apoyo expreso o tácito, menos.

Para el conjunto de los españoles, el tiempo de peroratas, en relación con el objetivo constitucional, fue tiempo perdido. Para el candidato, sus replicantes y las respectivas facciones de apoyo, ocupando ya un sitio remunerado en los escaños, no tanto. Si alguien conservaba restos de curiosidad para evaluar la capacidad de improvisación o la finura para desflorar argumentaciones del otro en caliente, vaya para él lo servido por lo comido.

Para el Partido Popular, dirigido por Mariano Rajoy o por su buena fortuna, fue tiempo de milagros. Porque pronto la escenificación dejó claro que lo que se lidiaba allí, en el respetable coso del Congreso de Diputados, no era el debate de investidura del candidato Pedro Sánchez, sino que los equipos se encontraban nuevamente en campaña, y el único programa coherente era no tenerlo o, diciéndolo mejor, seguir empuñando las riendas del gobierno.

Por eso, al advertir que se estaba pedaleando en el vacío, o soplando el viento a favor de lo que todos los demás parecían de acuerdo en combatir, los ánimos se encresparon pronto. Los insultos y las descalificaciones se tornaron frecuentes, pero no para ponerse de acuerdo contra el declarado por todos como objetivo a batir, Mariano Rajoy, sino entre los que querían protagonizar un cambio que se revelaba imposible.

El momento puso entonces a mayor prueba la capacidad de los intervinientes para contener la tendencia natural de la lengua de los que hablan en público, a desconectarse del cerebro; fracasaron muchos. Si alguno sobresalió de tanta quema, fue por aprovechar para largar lo que tenía preparado. Más que muestras de lo agudo de los ingenios, se exhibieron paquetes de vacío.

A efectos de campaña, el marco del que dispusieron los candidatos antes de empezar la campaña a la que el previsible resultado obliga, fue un regalo directo. El auditorio que siguió los juegos florales fue mucho mayor del que puede alcanzarse en la mayor plaza de Toros de España; mejor, incluso, que en un programa televisivo con dos horas por delante y tiempos tasados entre cuatro o seis jefes de partidos.

Cuando, proclamados los resultados que confirmaban que Sánchez y su mini-acuerdo con Ciudadanos no habían conseguido, desde el miércoles 2 de marzo, más que sumar el voto de Coalición Canaria, se apagaron las luces de la ilusión, el vacío se apoderó de la gran sala de experimentos permanentes, para beneficio de terceros, que es España.

Porque si la postulación de Sánchez para aceptar el mandato del Rey Felipe VI -«el ciudadano Felipe», oí decir a San Alberto Garzón, icono amable de la Genuina Izquierda Testimonial- prometía una excursión pensada para explorar afinidades, al estilo de los programas mediáticos en los que los concursantes son confrontados con un desconocido al que pueden convertir en su media naranja por una temporada, los cuatro partidos en los que los españoles han depositado mayoritariamente su voto, habrían fracasado.

Todos, pero, el que menos, el PP. Si el mensaje -como les gusta decir a todos los políticos- del pueblo votante era que se entendieran para propiciar un cambio, malas antenas captadoras tienen aquellos que no se hartan de proclamar que todo vale menos seguir igual.

Fracaso es que los exploradores enviados por el pueblo para encontrar una tierra mejor -o menos contaminada que la actual- en la que afincarse por, al menos, un par de años,  vuelvan a casa sin noticias. Ni siquiera su comportamiento verbal, ese que significa la representación oficial de sus posturas, ha sido edificante para un pueblo que quiere, y debe, verlos como ejemplo para moverse en la convivencia. ¿Han de enfrentarse a golpes los contrarios en las calles, al estilo de otros países que figuran como menos desarrollados en este equilibrio que llamamos democracia?

Los elegidos para un noble trabajo de prospección de afinidades, han escenificado su voluntad de pelearse, de insultarse y despreciarse. Lo hicieron fieramente y sin necesidad, y, con ello han consolidado el desconcierto.

Sus manos vacías, son una invitación a contemplar la vacuidad de las nuestras.

Al mantenerse en funciones, el gobierno de Mariano Rajoy.  obtiene ventajas que  sabrá aprovechar, especialmente, si la economía mundial se recupera algo y la capacidad española para manejarse en la economía sumergida y apretarse el cinturón dejando a un lado lo superfluo, se perfecciona todavía.

Aunque no se celebren nuevas elecciones, la rotura previsible del pacto entre PSOE y Ciudadanos -el primero estando obligado a negociar con Podemos a cara de perro para no perder la credibilidad del votante de izquierdas, el segundo, por volver a andar por do solía-, permitirá replantear un nuevo acuerdo entre un PP sin Rajoy y sin corruptos al equipo de Albert Ribera, que seguirá prisionero de su programa liberal en lo económico y ponderado hasta lo melifluo en lo social.

A Pedro Sánchez no le quedará más remedio, cuando se le confronte a la propuesta, que ceder el paso y abstenerse, dejando que su partido, con él asumiendo el mismo destino que otras decenas de esforzados que fracasaron en intentos de revitalizar la socialdemocracia, se lama las heridas, se escinda o se convierta.

No fue, a pesar de todo, Sánchez un cándido candidato, ni Rajoy debería presumir de haber sido un visionario. Las cosas fueron así, porque así se conformaron. No había más opciones que mantener, por el primero, la estrategia de no agresión a los votantes de derechas, tratando al mismo tiempo de no pintar con la izquierda el inocuo convenio sellado con la formación de Ciudadanos, y resultar coherente con el objetivo propuesto de lanzar mensajes de tolerancia que condujesen a que se abstuvieran, tanto a su diestra como a siniestra.

Pablo Iglesias, ávido depredador, oliendo la sangre de las heridas del PSOE, como los dragones de Comodo cuando cercan a un búfalo cansado, dio una y otra vez, dentelladas a las patas del partido socialista, menospreciando las carnes del elefante popular, cuya presa le pareció, a lo peor, demasiado grande para dedicarle esfuerzos o considerarlo herbívoro falto de forraje y, por tanto, limitado a subsistir sin lanzarse a la carrera. Sus sátiras, insultos y chascarrillos, con ninguna relación con propuestas concretas de gobierno, dieron materia para risas a los que ven un juego este serio asunto colectivo de encontrar puntos de concordancia entre divergentes con los que abordar el futuro con solvencia.

Vienen tiempos muertos, sí. Pero como la vida no se detiene,  tengo la intuición de que tendremos un gobierno del PP para un rato más, con el sacrificio simbólico de Rajoy. Se abrirá, entonces, un nuevo período de reflexión para la izquierda de este país,  separada entre quienes esgrimen como programa fundamental el catecismo históricamente destrozado de la revolución de las masas, y  la de quienes, pretendiendo respetar el orden legal, no saben desprenderse -o no quieren- del sabor ideológico a vino barato de cosechero.

 

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Ciudadanos, congreso, fallida, investidura, Podemos, PP, PSOE, Rajoy, Rivera, Sánchez

Gansadas

4 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

Los gansos no tienen buen cartel entre nosotros, que llamamos gansadas a toda ocurrencia surgida sin meditación y que está, para quien así la juzga, fuera de contexto y lugar. Cuando decimos de un adolescente que se encuentra en la edad del pavo, podríamos mejor decir que esta pasando por la edad del ganso.

Este menosprecio idiomático hispano al noble animal que avisaba en el Capitolio de la llegada de extraños y del que, convenientemente sobrealimentado, los vecinos franceses supieron extraer el delicioso foie-gras, no fue compartido por los economistas Kaname Akamatsu y Saburo Okita, que han visto en ellos, allá por los años 60 del siglo XX, la inspiración para explicar el modelo de desarrollo de las postguerras mundiales que convenía seguir a Japón.

El Ganko-Keitai, o «modelo de los gansos voladores» pasó a ser un referente para los teóricos del desarrollo. Como es sabido de todo ornitólogo y de cualquiera que haya visto el comportamiento en vuelo de estas aves migratorias, las bandadas de gansos avanzan en uve, con una de ellas, en cabeza, rompiendo los aires. Las que van detrás se benefician de ese esfuerzo y, cuando la que venía realizando el trabajo, se cansa o muere, otra la sustituye de inmediato, y así, hasta que llegan a su destino.

No me propongo desbrozar aquí los intríngulis del esquema que, dicho sea de paso, fue mejorado en los setenta por Raymon Vernon, llamando a su modelo «Teoría del ciclo del producto» (TCP), adaptándolo a cuestiones microeconómicas.  Sus aplicaciones prácticas dejaron huella en este mundo parcialmente globalizado, incluidos algunos cadáveres.

Todavía hoy, algunos pensamos que, apelando a los gansos, a los tigres o a los tiburones, todo desarrollo tecnológico realmente novedoso necesita de visionarios innovadores que se convierten en líderes de una bandada de seguidores, que, siguiendo una ley natural, les irán siguiendo los pasos lo más cerca que puedan, haciendo cierto el riesgo de que acaben engullidos, convertidos en víctimas de su proeza.

Sean bienvenidos los desplazamientos de gansos tecnológicos, y, entre las llamadas start-ups, no dudo que hay empresas dirigidas por genios de la creatividad y hasta me jacto de conocer algunos. Pero también advierto: los aficionados al ciclismo saben bien cómo suelen terminar las gloriosas «escapadas en solitario», que tanto prestigio dan al deporte reina del esfuerzo por equipos. Otros ganan la carrera, aprovechándose del esfuerzo de los héroes.

Llego aquí para comentar que, en este momento singular de nuestra historia, veo vuelos de gansos por todas partes, movimientos migratorios de todo pelaje e intención. Aquí y allá: en la vida política, en el tejido empresarial, en la judicatura, en la enseñanza, en la medicina. Hasta en los patios de vecindad, si se me apura, veo bandadas de seres humanos -gansos en la ficción que estoy contando- que siguen, ciegos, en pos de alguien que ocupa la cabeza.

Lamento decir que, en muchos casos, no acierto a saber hacia dónde van esos esforzados. Aún peor, por lo que deduzco del camino que siguen, especulo que tampoco lo saben bastantes de los supuestos líderes de esos grupos que, enarbolando proclamas, se animan unos a otros graznando, aplaudiendo lemas o batiendo alas, y aletean, aletean y aletean, siguiendo en las formaciones sin  rendirse.

Traspasado el horizonte de sus fuerzas, supongo que caerán, exangües, sin tiempo ya para preguntarse qué es lo que les incitó a moverse impetuosamente de los lugares donde estaban -¿fue solo la curiosidad, acaso el descontento, pudo ser la envidia, les impulsó el odio?-, sin haberse puesto de acuerdo antes de emprender su vuelo sobre el lugar al que querían ser conducidos por su líder después de un largo viaje.

Porque los gansos de veras, no los de un cuento cualquiera, los que responden a su naturaleza, sí lo saben. Al sitio donde hará menos frío en el invierno y que dejaron atrás para volver a anidar en primavera. No será ésta la conclusión aplicable a los humanos, cuya naturaleza racional les impulsa a ir hacia lo desconocido, que es su forma de entender donde se halla lo mejor.

Pero que no lo hagan ciegos, que para algo han de servir, para encauzar los primeros aleteos de todo cambio de rumbo, las referencias del pasado y su enseñanza básica, que no está toda en los libros, sino en los costurones colectivos.

Publicado en: Actualidad, Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: Akamatsu, ganso, Okita, Vernon

El hemiciclo como circuito de pruebas

2 marzo, 2016 By amarias 2 comentarios

En la tarde del 1 de marzo de 2016, el piloto Pedro Sánchez dio cientos de vueltas con el nuevo vehículo producido por la unión temporal de dos escuderías. El modelo que probó tenía instalado el clásico motor de explosión, con invisibles avances tecnológicos de la escudería PSOE, para la que Sánchez trabajaba hasta ahora, -y con la que mantiene contrato aún- y una nueva escudería, de marca C´s, que pretende haber adaptado un modelo europeo, aligerándolo de peso y alerones.

El trabajo conjunto de ambas escuderías, aún inacabado, se interpreta por los especialistas, fundamentalmente, como un intento de revitalizar la vieja escudería socialista, amenazada de escisión, e incluso con riesgo de ser absorbida por otras marcas, debido a los problemas técnicos y económicos que arrastra, que le han hecho perder identidad y credibilidad.

El circuito de pruebas no resultaría apto para probar las prestaciones de los modelos que, además, no están plenamente desarrollados, y que, verosímilmente, no se pondrán en el mercado hasta la próxima temporada, prevista para principios de junio. El hemiciclo del Congreso de Diputados, con su trazado convencional, tiene fama de frío y, aunque parece cómodo para vehículos y conductores, la tensión ambiental puede provocar salidas de pista sonoras de aquellos pilotos que se confíen y que no hubieran valorado sus fuerzas correctamente.

La exhibición venía precedida de una gran expectación, y el público, cuidadosamente elegido por un complejo procedimiento llamado Hond´t , abarrotaba las plazas disponibles para contemplar aquella en directo. Había más de 800 periodistas acreditados -unos por pasión o compasión, pocos por sueldo- y, entre los invitados se detectaban incluso más rostros conocidos que entre los de asiento fijo.

Hubo decepciones para los que esperaban más intensidad y algún número acrobático. Sánchez no es piloto que guste de la espectacularidad, y aunque el llamado circo de la Fórmula Congreso se presta a exageraciones, estuvo moderado, incluso previsible. En una primera evaluación, quienes siguieron sus evoluciones por televisión -pocos de continuo, la mayoría, a ratos- mantienen su opinión de que el vehículo tiene aceptable diseño, pero necesita incorporar más potencia, pues hace extraños a la primera de cambio.

El vehículo que pilotó Sánchez se deslizó por la pista con suavidad al principio, y su conductor procuró mantener en una marcha moderada, para no forzar el motor. Tenía sentado en el asiento del copiloto a Albert Ribera, con el que había estudiado previamente el recorrido, señalado las curvas,  marcado cambios de peralte y algunos baches que deberían obviarse.

Buena parte de la exhibición de Sánchez parecía destinada a convencer a otra escudería para que abandonase las pruebas e invitarle a incorporar algunas de sus propuestas de mejora.  En una zona bien iluminada por los focos se sentaba  el piloto Pablo Iglesias, rodeado de mecánicos de la escudería Podemos, entre los que figuraba un experto en artes cordiales: el discípulo del añorado Ernesto Laclau, Errejón, ganador de trofeos en carreras de karst.

La escenificación resultó emocionante cuando el piloto ganador del último rally, Mariano Rajoy, que, sin embargo, acabó estrellando el vehículo que se le había confiado, expresó su menosprecio, reiterando a sus admiradores que nadie podría hacerlo como él, si le dejaran pilotar otra vez. Pero Sánchez, cada vez que pasaba ante él, le hacía un corte de manga.

Por el telefonillo interior se escuchó el mantra reiterado, por el que Sánchez preguntaba a los mecánicos de la escudería Podemos y al propio Iglesias: «¿por qué no se sienta ya Pablo en el asiento del copiloto? ¡Tenemos sitio para él!, ¡Por lo menos, que se retire, y nos permita incorporar a nuestro motor ese mecanismo secreto con el que mejoraron la potencia del suyo!».

El silencio fue, con todo, la única respuesta y, al terminar la última vuelta de Sánchez, que duró más de lo esperado, los demás pilotos se recogieron para preparar sus exhibiciones de mañana. No habrá sorpresas ni sobresaltos. Sin el motor de la escudería PSOE-Ciudadanos, aunque imperfecto, la potencia de sus artefactos será aún menor, y, por mucho que arriesguen, el espectáculo será, además de aburrido, inconsistente .

Publicado en: Actualidad

  • « Página anterior
  • 1
  • 2
  • 3

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
marzo 2016
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
« Feb   Abr »