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Pido perdón por haber nacido varón

9 noviembre, 2021 By amarias Deja un comentario

El actual Gobierno de España, preocupado hasta la obsesión por encontrar motivos de distracción que nos desvíen de los principales problemas del país, ha sometido, a propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, al visado simbólico de Felipe VI, el Real Decreto  918/2021 del 19 de octubre  (publicado en el BOE el 2o siguiente) por el que se nombra Embajadora en Misión Especial para la Política Exterior Feminista a María Jesús Conde Zabala.

No es la primera vez que, para justificar una actuación gubernamental, el Ejecutivo echa mano del argumento de que «con esta decisión, España se sitúa en consonancia con los países más avanzados». Se trata de una obsesión que adquiere ribetes de esquizofrenia colectiva, puesto que, cuanto más nos separamos en lo fundamental de los Estados de cabeza, más uso encuentran esos argumentos de alineación con ellos en los detalles intrascendentes.

Porque si lo que «se pretende hacer de las cuestiones de igualdad de genero domésticas y globales un objetivo central de los gobiernos», en la terminología oscura que adquirió relevancia en círculos del fetichismo feminista cuando en 2014 la ministra sueca Margot Wallströn, empleó el mismo por primera vez, la aplicación práctica de ese desiderátum resulta imposible. Porque, por ejemplo: ¿Se va a boicotear la relación con los países árabes y, en general, con todos los regímenes en donde se margina a la mujer de manera harto evidente? ¿A dónde se pretende llegar, en el ámbito propio, en el impulso discriminatorio frente al varón, no solo a las mujeres, sino a cualquiera que milite, por devoción o por naturaleza, en alguna de las múltiples opciones de explorar la sexualidad?

¿Habrá que pedir perdón por haber nacido varón?

Una gran mayoría de los españoles, nacidos en las dos o tres décadas primeras de la postguerra, hemos tenido la magnífica oportunidad de poder decidir en temas sustanciales, a veces a nivel incluso individual, porque así lo permitió la libertad que, a veces peldaño a peldaño, conseguimos implementar. Hemos podido así elegir entre religión, incredulidad y agnosticismo, fascismo decadente o democracia ilusionada, populismo obrerista y respeto al empresario eficaz. Dejó de ser elitista la enseñanza universitaria, se potenció hasta hacerlo modelo mundial la sanidad pública, implantamos la tolerancia como forma de vivir,

Si hay algo de lo que podemos sentirnos especialmente orgullosos, hombres y mujeres, es en haber impulsado nuestra sociedad hacia la igualdad de oportunidades, independiente del sexo. Contribuyeron a ello, de manera decisiva, las mujeres, por supuesto -demostrando, sin el menor problema, cuando se le abrieron las puertas a la opción de demostrar sus cualidades, su capacidad comparable a la del varón en los ámbitos intelectuales-, pero el mérito de acceder, desde la posición inicial dominante, a que se abrieran esas puertas, hay que concedérselo a los varones.

No es una construcción estúpida, ni pretende ser machista ni ignorante. La prueba de que la revolución que significa en una sociedad la instauración de la igualdad efectiva de sexos la tenemos, expuesta a diario y de forma sangrante, en las sociedades islámicas, No son las mujeres de esos países, claro, menos inteligentes que  los varones. Pero no se les da la oportunidad de formarse, se las restringe en sus libertades de manera brutal, se las convence con argumentos falsarios -desde la religión hasta la ley- de que son seres inferiores. Y no es la presión de las mujeres la que consigue romper el círculo vicioso, sino la ostentación de poder que realizan los varones, actuando como opresores de la libertad de las mujeres.

Yo no voy a pedir perdón por haber nacido varón. Estoy muy orgulloso, como muchos otros, especialmente de los que ya somos ancianos, de haber entendido que la mayor felicidad consistía en compartir el espacio con nuestras mujeres, Y, codo a codo con ellas, haber contribuido, facilitando la mejor formación a nuestros hijos, con sacrificio a menudo de espacios de nuestro bienestar, con estímulo, tolerancia y apoyo, según fuera el caso, a que las mujeres fueran ocupando, de manera natural y legítima, sitio de igualdad con los varones.


Casi invisible por su pequeñez y mimetismo, en las ramas extremas de un tejo, un reyezuelo listado (regulus ignicapilla), que se puede distinguir del «sencillo» (regulus regulus) por la lista ocular negra. Se alimenta de insectos y, en menor medida, de los últimos frutos que han resistido a la voracidad de los túrdidos. Foto tomada a principios de noviembre de 2021, en el occidente de Asturias.

Publicado en: Actualidad, Mujer Etiquetado como: embajadora de la femineidad, felipe VI, igualdad hombres y mujeres, Margot Wallströn, María Jesús Conde Zabala, Ministro de Exteriores, mujer, politica exterior feminista

Soneto del hombre sensato

9 marzo, 2018 By amarias 1 comentario

A la propia mujer, dale cariño/y a la ajena guárdale respeto/fue norma aprendida desde niño/ que guardo devoto en mi coleto.//Tuve por muy normal el poner veto/al impulso de meter mano al corpiño/y viendo la cocina como un reto/solo a la ensalada ponía aliño.//Ocupé mi lugar siendo discreto/y no fue preciso un escarmiento/para estar avisado del secreto://Es la mujer mejor, con fundamento,/y por tanto lo afirmo así de escueto:/sin importar su edad, cedo el asiento.

@angelmanuelarias 8 de marzo 2018

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: mujer, soneto

En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso

9 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

Hace 5 años, en mi blog Alsocaire, escribía esta entrada:
«En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso»
08 de marzo de 2011 –

Ni siquiera lo que es objetivamente bueno, lo es sin matices.

El reconocimiento de la igual capacidad de ambos sexos, venida de la posición menos rotunda de no discriminación de la mujer y, en algunos sectores, encastrándose hacia la insolente discriminación positiva, no tuvo un camino fácil desde el desprecio hacia lo femenino.

Porque la mujer se consideró, en una mutación de valores provocada en no se sabe bién en qué momento de la historia, más débil, más frágil, menos inteligente. Un objeto hermoso; alguien necesitado de protección especial; un ser de poco o ningún valor, no apto para la guerra, aunque sí para el trabajo; una esclava; una prostituta o un objeto carnal; un estorbo; la mitad en valor de un varón…

No alardeemos de nuestra hipotética sensibilidad para defender lo más adecuado para resolver todos los casos. Hay anécdotas archirepetidas que sirven para apuntar hacia luces y sombras, abriendo polémicas que resultan muy del gusto de los que a todo le quieren dar la vuelta sin profundizar en el meollo.

En su momento (ayer, 1931, Congreso de los Diputados), cuando se abrió -con las reservas de quien no está seguro de que el vino no se haya agriado después de cientos de años en las barricas abandonadas en los sótanos de lo que es más urgente, oportuno o conveniente- el debate sobre el sufragio femenino, Victoria Kent y Clara Campoamor, las dos únicas diputadas de aquella República heroica, discreparon sobre lo que era mejor. Ambas tenían razón, posiblemente.

Se nos llena hoy la boca con la defensa de la paridad de sexos en los Consejos (mujeres: Alicia y Esther Koplowitz y las hijas de la segunda, Ana Patricia Botín, Amparo Moraleda, María del Pino, Covadonga O´Shea,…; pero también podíamos apuntar a cómo se eligen los hombres más capaces, tantas veces después de pasar los filtros del linaje y calibrar la fuerza de los dineros).

Nos llevamos las manos a la cabeza ante tanta violencia de género (aquí corren más peligro las Merylin, Betsabé, Celia Ignacio,…; pero no se puede generalizar: entre los asesinos hay gentes de orden con permiso de armas, amantes despechados hábiles con la navaja o el martillo).

Estamos aún lejos de las 3 mujeres asesinadas a diario, en escalofriante promedio, en Turquía, (ese país cuya cercanía nos es imprescindible a la Europa bamboleante). Puede que lleguemos, si nos obstinamos en hacer publicidad de la locura, del desprecio al otro, de la «prostitución consentida», de «fórmulas para disfrutar plenamente del sexo» en las que la mujer cuenta como adminículo. Puede que lleguemos, si animamos a los adolescentes a que sigan los instintos de su naturaleza… y si, desde las alturas, confundimos igualdad de género con técnicas de folclore electoralista.

A favor del trabajo de la mujer, por supuesto. Pero, aún más, a favor del acceso sin trabas a la cultura, a la formación, al ocio. A favor de que la mujer, a igualdad de tarea, gane lo mismo que el varón de idéntica capacidad y desempeño, por supuesto. Pero no a costa de que el («gran») empresario se beneficie más porque tenga la opción de elegir entre mayor oferta de trabajo.

A favor de que la mujer pueda realizarse con un trabajo adecuado, digno (qué palabra), leal, útil, remunerado adecuadamente. Claro. Pero no presentando como si fuera un logro su acceso a los Ejércitos, al frente de las batallas, a los trabajos más duros, las tareas de máximo riesgo. Y también a favor de otras formas de realización que no impliquen necesariamente trabajar para otro, sino por otros. Para varones como para hembras.

Hay tanto por hacer…se cuelan tantas voces que distorsionan el mensaje. Convivimos con tantas trampas, que a veces, creyendo avanzar, giramos en tiovivo.

 

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Cuento de primavera: La mujer y la serpiente

2 mayo, 2014 By amarias Deja un comentario

Cuando la mujer, especie única, -como todas las demás que se encontraban en el jardín de las delicias-, estuvo segura de que el hombre se había marchado de paseo con el león y la elefanta, llamó a la serpiente, con la que tenía particular confianza, al descubrirla, solazándose sobre unas piedras, como acostumbraba.

-¡Ven aquí, criatura, que tengo que contarte algo!

El ofidio restregó, de forma voluptuosa, su piel escamosa contra los trozos del conglomerado al que estaba aupado.

-¿Por qué no vienes tú a mi lado, preciosa, ya que eres tú la que tiene el interés? -replicó, con su voz aflautada, pues el invierno había sido, como siempre, crudo.

La mujer, condescendiente con la insolencia, habitual en la serpiente, lo que la hacía ser objeto de regulares críticas en el delicioso jardín, se acercó al bicho, sin el menor recelo ni asco, y le confesó al oído con misterioso empaque:

-Creo que estoy embarazada.

La serpiente no pudo menos que expresar su incredulidad con una ruidosa carcajada. Una lagartija que se encontraba cerca quedó tan petrificada por la estentórea manifestación, que se empapizó con el aire del que sorbía su mágica dosis alimentaria.

-¡Embarazada! ¿Tienes idea de lo que eso significa? ¡Estamos en el Paraíso, donde todo lo que existe es eterno! Somos los que somos, y punto. Ni uno más, ni uno menos. Y aquello que no es, no tiene realidad, porque el territorio de la imaginación no pertenece a nuestro alcance.

-Ya, ya se que lo que planteo es imposible de toda imposibilidad. Pero no me expresaría de esta forma, si no fuera porque tengo determinados síntomas. Lo que siento es nuevo, y, como no tengo forma de referirme a ello de otro modo, lo llamo embarazo, que es la palabra que, sin saber por qué, se me ha ocurrido como apropiada.

En el jardín de las delicias, el rumor de los riachuelos y fuentes naturales proporcionaba una agradable sensación de orden, a la que contribuía, sin duda alguna, el que las cosas sucedían siempre de forma predecible, siguiendo una secuencia lógica inmutable.

-¿Síntomas? ¿Determinados síntomas? -el escamoso animal puso énfasis en el adjetivo- ¿Te refieres a sensaciones nuevas? ¿Como cuales? -preguntó, retorciéndose de risa, regodeándose de lo que entendía como simpleza de la mujer.

-Te lo cuento, con el ruego de que mantengas toda discreción y reservas -dijo la bípedo, que se sentó al  lado de la serpiente, con cuidado de no rozarla, y continuó su plática:

-Ayer, cuando el hombre llegó de su habitual paseo de cada tarde, me pidió que escuchara lo que tenía que decirme. Me dijo: «Es importante». ¡Fíjate! ¡Importante, otra palabra extraña!

Una suave brisa movió los cabellos de la mujer, que eran de un color entre castaño, rubio y pelirrojo, según la evolución de la luz que incidiera sobre ellos. Desde que había aparecido en el jardín, era conocido a todos los demás seres que lo habitaban, que el hombre había puesto sus ojos en ella.

-Me solicitó luego, con hermosas palabras elegidas entre las más raras de las que forman nuestro lenguaje, que me sentara sobre su regazo, y, con extremo cuidado, manoseó mis pechos y mis muslos, lo que me provocó una sensación que nunca había sentido antes. Luego, me susurró esto al oído, a lo que doy vueltas desde entonces, sin poder quitármelo de encima: «Cuando no te veo, siento que te imagino; y cuando te imagino, tengo celos de todo aquel que te esté viendo».

La serpiente observó a la mujer. Como era el animal más antiguo del jardín y, por su agilidad y destreza para ocultarse, también era reputado como el más sagaz, tenía una amplia capacidad para detectar el mínimo cambio que no correspondiera al orden regular, perfectamente sincronizado y establecido por el regulador del ritmo eterno.

-Aunque de aspecto rudimentario, me atrevería a afirmar que eso que te ha comunicado el hombre es una poesía. Es, sin duda, un elemento ajeno a nuestro mundo. El hombre te ha metido en el cuerpo una aberración procedente del jardín vecino, llamado de la Imaginación o la Sensibilidad. No se cómo pudo llegar hasta él esa especie tan peligrosa, y sospecho que el hombre ha cometido el error de adentrarse en ese otro jardín. Te lo digo muy en serio: aléjate del hombre. Está contagiado por el mal de la sensibilidad, que es extremadamente dañino para nosotros. Échalo de ti, porque te traerá desgracia.

-No me asustes, que no te creo. La sensación que tuve no fue de desagrado, sino de placer, algo diferente completamente a lo que había sentido antes, en toda la anterioridad, en este jardín de las delicias -puntualizó la mujer, que no deseaba perderse en disquisiciones, pues empezaba a desarrollar, de forma natural, el antídoto contra la dosis de sensibilidad que el hombre le había introducido en la cabeza-. Pero lo que, en realidad, me importa ahora es saber si estoy  o no embarazada. Porque, después de haberme dicho esto que te cuento, el hombre…

La serpiente lanzó un silbido penetrante y se escabulló en una grieta. Antes de desaparecer, la mujer le oyó decir:

-Nos vemos mañana junto al manzano, el árbol que está en medio del jardín. Te aseguro que no estás embarazada, desde luego, porque aquí somos todos estériles. La especie a la que pertenece el hombre y la tuya son tan diferentes como lo soy yo de un cocodrilo. Pero, o mucho me equivoco, el hombre y tú habéis encontrado la intranquilidad, y seréis expulsados en cualquier momento de este Paraíso. Se acabó el recreo, que es frase que se me acaba de ocurrir, y que no se lo que significa.

Por la noche de aquel día, cayeron, no se supo nunca si de forma natural o forzada, las barreras que separaban el jardín de las delicias del de la imaginación, y hubo bastante confusión, que persiste todavía. Y si no fue por aquella noche, por alguna de las inmediatas siguientes, resultó que la mujer quedó embarazada, esta vez, sin acudir a la poesía.

FIN

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Cuento de invierno: Cuadro expresionista

16 febrero, 2014 By amarias Deja un comentario

El hombre entró en el local, que olía a sudor y a humo. Llevaba una gabardina  empapada que se quitó nada más traspasar la puerta. Su pelo chorreaba.

-¿Hay algún médico? – preguntó con un grito desesperado.

La música impidió oir sus palabras. Los que estaban más cerca de él le miraron y aquel individuo angustiado trató de explicarse mejor para ellos.

-Hemos tenido un accidente.

Entonces se fijaron en que tenía la mano derecha envuelta en un pañuelo sanguinolento. Y el supo mejor la naturaleza del local en el que había entrado.

Dos mujeres completamente desnudas se movían voluptuosamente en el centro de un pequeño escenario.

La noticia pareció propagarse a lo largo y ancho del sitio y llegó a todas partes. Alguien detuvo la música y el hombre se dio cuenta de que había pasado a ser el centro de atención.

También las dos mujeres del teatrillo interrumpieron lo que estaban haciendo. Una de ellas se quitó la peluca rubia y avanzó hacia el tipo de la venda.

-Yo soy médico- dijo.

Salieron todos a la calle, y comprobaron que, en efecto, había tenido lugar un accidente y su naturaleza. Un camión había volcado parcialmente y decenas de cerdos que formaban su mercancía se habían esparcido, libres, por el terreno. Vagaban sin rumbo, enloquecidos, como figuras fantasmagóricas, a las que ocasionalmente iluminaban los coches que circulaban por aquella carretera vecinal, y que trataban de esquivarlos.

Empotrado en un lateral, un coche deportivo estaba empezando a arder. Su conductora, inconsciente por el brutal golpe, herida de muerte ya que el volante de su vehículo se le había empotrado en el tórax, hacía unos minutos que había dejado de existir.

No había nada que hacer.

-No hay nada que hacer -dijo la médico que actuaba de stripper en el local-. Que alguien llame a la policía.

Nadie de los que observaban la situación, a una discreta distancia, podía conocer que aquella mujer había tenido una noticia que le había hecho feliz hacía apenas unas horas. Por eso, iba, obnubilada por la ilusión, a llevar un bizcocho de pasas a su amiga Gallete, la de la mercería, que también era muy aficionada a los pasteles.

-Qué pena. Era una mujer muy hermosa -dijo alguien. Hace apenas unos minutos estaría rebosante de vitalidad.

-Si se pudiera dar marcha atrás, daría lo que fuera -expresó, sin estar seguro de lo que decía, el conductor del camión, mientras se miraba la mano y manoseaba el pañuelo ensangrentado.

Era imposible dar marcha atrás; el tiempo solo fluye hacia adelante.

Llegó la policía, y tomó declaración al conductor y uno de los agentes -una chica muy joven- preguntó si había algún testigo.

-No hemos visto nada, ni siquiera oímos el ruido -respondió un tipo con bigote, que podría ser el dueño del local.

-Llamaremos al juez, para que haga el levantamiento del cadáver -fue lo único que se le oyó decir al policía de más edad, que no paraba de tomar notas, no se podría decir muy bien de qué.

Poco a poco casi todos los clientes volvieron a entrar en el local. Necesitaban calentarse, y tomar algún refresco. El conductor del camión estaba preocupado por reunir a los puercos, pero no tenía método y, tal vez, le faltaban las ganas.

El espectáculo continuó. La chica que había dicho que era médico se quitó el abrigo, pero olvidó ponerse la peluca. Muchos pensaron que no era posible concentrarse hasta que pasara un rato y se disiparan los restos de la emoción.

Después, siguieron haciendo lo mismo que les había llevado hasta allí, cada uno con su historia, quién sabe cuál.

FIN

 

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Cuento de invierno: Razones de sexo

17 enero, 2014 By amarias2013 Deja un comentario

No había sido fácil reunirlos, pero allí estaban. La élite de los expertos valgamediosinos en el sexo femenino. Doctores en ginecología y obstetricia, analistas laureados en el carácter y sicología de la mujer, letrados constitucionalistas y abogados penalistas, sociólogos e historiadores, obispos y chamanes de las principales religiones, políticos tanto de las regiones más desarrolladas como de los más miserables,…

La convocatoria había sido realizada a iniciativa de un grupo de expertos multidisciplinar que había conseguido, tras largos y trabajosos estudios, terminar su investigación, co-financiada por la Organización Por la Desigualdad sexual, sobre un tema apasionante: «Análisis de los fundamentos científicos de la inferioridad de las mujeres».

Entre los convocados no había ninguna mujer. Alguno de los asistentes había hecho notar, tímidamente, lo que le parecía una paradoja.

-No encuentro de recibo que en una Asamblea de este tipo, en el que el tema central, por no decir, único, sea la mujer, no se haya invitado, al menos como oyente, a alguna representante femenina, cuya bella presencia, por otra parte, alegraría los debates.

Quien así hablaba era el respetado Dr. Pelele, que había estudiado Técnicas de Reproducción Asistida en el Reino Unido, y tenía un próspero Laboratorio de Inseminación Artificial. Aunque estaba a punto de cumplir los sesenta años, aparentaba algunos menos, gracias a su cuidado acicalamiento y al gusto por llevar trajes de marca demasiado ajustados.

-Obviemos una discusión vacía -cortó el Presidente de la reunión, elegido por ser el de mayor edad, propuesto varias veces, aunque sin haber superado nunca la primera criba, al Premio Nobel de Biología, Dr. Bacon-Ham, que era experto en trasplantar órganos de todo tipo-. Ninguna mujer ha sido invitada para que las conclusiones no se vean mediatizadas. Así podremos discutir más libremente, sin ningún tipo de coacción o presión.

El Informe, que expuso -en Resumen Ejecutivo- el Dr. Florinata, como portavoz del equipo que lo había elaborado, tenía dos mil quinientas páginas y, según se anunciaba en la primera de ellas, resultaba demoledor en sus conclusiones. El Dr. Florinata llevaba el pelo algo engominado, y lucía un bigote que parecía delineado con tiralíneas. Se ajustó el nudo de su corbata de colorines antes de hablar así:

-Los trabajos se han desarrollado en tres contextos. El histórico-sociológico, que analiza las consecuencias de la división consuetudinaria del trabajo entre varones y hembras de la colectividad humana, atendiendo a las cualidades físicas de unos y otras. El sicológico, que profundiza en la práctica incapacidad de la mujer para entender las cuestiones abstractas, ya sean mapas, cuentas bancarias o grifos que gotean. Y finalmente, el fisiológico, por el que se descubre que la razón de que la mujer sea más resistente al dolor y aguante sin desmayarse ni siquiera palidecer que le extraigan sangre o le pongan una inyección, es, justamente, síntoma de su debilidad.

El obispo Dr. Kienleve -orondo bajo la sotana, con un rostro carnal que revelaba sus aficiones mundanas, y que estaba sentado junto al imán Joquechimin, con el que había comentado previamente algún aspecto, interrumpió el discurso, expresándose con su voz engolada:

-Debo denunciar la falta de espiritualidad que se infiere del análisis efectuado. ¿Dónde queda la divinidad? ¿Por qué no se ha tenido en cuenta que la mujer humana es inferior por designio divino? Eso habría acortado notablemente la investigación. Dios creó a la mujer inferior al hombre, para proporcionarle apoyo, gozo y darle realce con su grácil presencia.

El presidente aconsejó que no se cortara la intervención del ponente, y que se aguardara al debate para aportar las opiniones. Habría tiempo y lugar para todos.

-Pues bien -dijo Florinata, que se creyó obligado a abreviar su intervención-, las investigaciones avalan que la diferencia sustancial entre el hombre y la mujer, que señala definitivamente su inferioridad, es que la hembra humana se enamora. Mientras se encuentra en ese estado de enajenación, no es capaz de tomar decisiones cabales.

Se produjo un silencio en la sala, antes de que empezaran a elevarse murmullos, que derivaron en aplausos y gritos de complacencia. Un tipo de barba más bien rala y aspecto enérgico, como de profesor universitario, que, según comentaban en la mesa presidencia, no constaba como invitado, avanzó por el pasillo, hacia el estrado.

-¿Qué tontería es esa? ¡Los hombres también se enamoran! ¡Hay millones de ejemplos en la historia de la Humanidad de varones que han estado perdidamente enamorados de sus mujeres!

Los servicios de seguridad aparecieron de inmediato y llevaron al alborotador fuera del recinto.

El Presidente, restablecido el orden, tomó la palabra:

-Tengo una primera pregunta para abrir el debate. Una vez que hemos admitido como premisa la inferioridad de la mujer, ¿cómo habríamos consentir que la continuidad de nuestra especie esté en sus manos?. Propongo que votemos que los hombres, ya que somos los que tomamos las decisiones, tengamos, en adelante, la descendencia en nuestro propio vientre. Así se podrá decir que «nosotros decidimos, nosotros parimos».

No me quedé al resto de la asamblea, por lo que no estuve presente en la votación. Tampoco estoy seguro de que se haya votado. Los periódicos del día siguiente no recogieron el tema.

FIN

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Gerundios: Mujer anclada bebiendo en su pasado (1998)

16 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

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El Informe Barquisimeto (12): La igualdad de sexos como instrumento

14 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La discriminación del sexo femenino ha sido y es una realidad en todo el mundo a lo largo de la Historia, aunque hace unas pocas décadas, en algunos países, se han realizado ciertos avances hacia la igualdad.

En el momento de redactar este Informe, hay varias mujeres que son Presidentes, Jefes de Estado o Primeros Ministros, tanto en países occidentales como orientales, si bien , independientemente de juzgar cómo están realizando sus funciones, cabría hacer observaciones importantes respecto a cómo alcanzaron el poder.

Entre los países musulmanes, la primera mujer en alcanzar la presidencia de un país, Benazhir Bhutto -desgraciadamente asesinada, como se sabe, el 27 de diciembre de 2007- fue hija del presidente paquistaní Zulfikar Alí Bhutto y, con seguridad, no hubiera llegado a esta posición en otras circunstancias, ni hubiera padecido el mismo calvario opositor de haber sido hombre.

En su particular contexto, la historia personal de Park Geun-hye, presidenta de Corea del Sur, hija del también asesinado (en 1979) ex-presidente Park Chung-hee, es similar. Corazón Cojuañgco, conocida como Corazón Aquino, que fue presidente de Filipinas, recogió buena parte de su bagaje político como consecuencia del asesinato de su esposo, en 1983, anterior presidente de ese país. (1)

En los países occidentales, si eliminamos aquellas mujeres que han llegado a la Jefatura del Estado por pertenecer a las monarquías aún no derrocadas o suprimidas, y en países en donde no hay discriminación en ese campo específico, pocas mujeres han superado las duras pruebas de demostrar eficacia superior a varón en la sociedad machista dominante. El caso de España, por lo demás, un país integrado en una Unión Europea que se dice igualitaria en cuanto a los géneros, representa bien el temor a «lo femenino», pues se proscribe a las mujeres frente a sus hermanos varones para acceder al trono, resultando, por tanto, significativo respecto a la resistencia del magma institucional a ceder espacios de representación.

En general, además, allí donde se ha implantado en occidente, la llamada «discriminación positiva», por otra parte -en opinión mayoritaria, aunque no unánime, del Equipo de Trabajo- se ha perjudicado la posibilidad de que muchas mujeres más capaces alcanzaran puestos de responsabilidad. Aún peor, se ha contribuído, a niveles populares, a desacreditar la opción femenina por el resistente entorno machista, siendo sido sujeto de escarnio algunos  ejemplos de mujeres que, sin tener suficiente capacidad ni méritos, han sido elevadas a posiciones altas, para cubrir las apariencias de una tendencia a la igualdad de géneros.

La mujer ha estado relegada también, por supuesto, en los países orientales a posiciones secundarias y, en general, así sigue y no dudamos en que seguirá sucediendo, a salvo de concretos y muy puntuales períodos de matriarcado, que serán utilizados y rentabilizados, en realidad, por el entorno dominante, en el que es muy superior la presencia masculina.

El equipo de trabajo opina, repetimos que de forma no unánime, aunque sí mayoritaria, que en la carrera por el control absoluto, es preferible que las mujeres no dominen las situaciones relevantes. La mayor sensibilidad de las mujeres a los problemas cotidianos, su indudable tendencia a valorar más el apoyo a los más débiles o desfavorecidos, surgido de su propia naturaleza maternal, es un serio hándicap para dominar el mundo.

Las imágenes difundidas recientemente, con ocasión del fallecimento de la ex-líder conservadora Margaret Thatcher, bailando en plena crisis con el ex presidente gringo Ronald Reagan, dejan clara la utilización de la frivolización de la relación entre géneros, difundiendo la imagen inequívocamente sexual de dominio del hombre, pues es sabido que en estas manifestaciones de sensualidad reprimida (como son los bailes), es el varón el que dirige los movimientos.

Las mujeres tienden, de forma natural, a concentrar su deseo de independencia y poder en ámbitos restringidos, familiares o próximos, que aparecen más vinculados al mundo de lo virtual o imaginario que a la dura contienda por el dominio global. Si existiese un más allá -lo que nos parece muy poco probable, por no decir, imposible- serían ellas, sin duda, las dominadoras de los espacios para-celestes, por su gran capacidad para la imaginación y la entrega hacia los sentimientos -amor, simpatía, conmiseración,…, en fin, cuando abarca a la poesía y a la metafísica-, actitudes muy poco rentables en el mamrco de una existencia competitiva.

Creemos, en definitiva, que el triunfo final de los ideales de control absoluto por la vía de la economia centralizada deberían obviar la presencia en puestos relevantes de las mujeres, al estimar que su actuación sería, a la larga, una rémora para el cumplimiento de los objetivos. La persistencia en la marginación de las mujeres debe hacerse, por supuesto, de una manera solapada, inteligente, poniendo todo tipo de dificultades para que accedan al poder, restringiendo a las mujeres a su papel de esposas y madres, distrayéndolas, y sin descuidar la utilización rentable de su tendencia a la religiosidad, a la devoción a los antepasados, al respeto a los semejantes y a la subordinación en evitación de conflictos.

En este sentido, obligarlas a la discreción pública, a la ocultación de su imagen tras velos y paredes e, incluso, forzándolas a perder su aspecto femenino convenciéndolas de que son capaces de realizar tareas sin prestigio pero de gran dedicación (como la pertenencia al ejército, la ejecución de tareas pesadas, la incorporación al mundo de los servicios o de la investigación aplicada, etc.) es un camino adecuado para ocupar su tiempo y dominar sus impulsos para cambiar el mundo, «haciéndolo mejor», como hemos oído de sus bocas reiteradamente.

Debemos aclarar, sin embargo, que estas ideas no son necesariamente coincidentes con nuestra opinión personal, sino que hemos mantenido el criterio de expresar aquello que creemos más conveniente para el triunfo de los ideales de dominio que deducimos de intérés del Grupo de Solicitantes, que son quienes han encargado este trabajo.

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(1) No pretendemos ser exhaustivos. Los casos de Pratibha Patil (presidente de la India), Dilma Rousseff (Brasil), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), Michelle Bachelet (que lo fue de Chile), Laura Chinchilla (Costa Rica), e incluso Angela Merkel (Alemania) -este último caso, como paradigma de la virilización de la mujer dominante- , no deben hacer olvidar que en sus trayectorias de ascenso político hay una presencia tuteladora masculina y, si no existe de forma clara, se advierte el acelerado asexuadamiento de la mujer, para mejor aprovechamiento de una oportunidad política que no descansa tanto en la valía probada de la candidata como en una coyuntura propicia a la que fueron impulsadas por las fuerzas masculinas dominantes.

(continuará)  .

Publicado en: Cultura, Internacional, Mujer, Sociedad Etiquetado como: Angela Merkel, Aquino, Benazhir Bhutto, características, Cristina Fernández, dominio sexual, estrategia, femineidad, Laura Chinchilla, Margaret Thatcher Reagan, mujer, Park Geun-hye, Patil, Rousff

Hembras currantes

8 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Como es sabido, la razón por la que cada 8 de marzo se ensalce la figura de la mujer trabajadora, es el producto de varias incidencias, de las que la ideóloga marxista Alexandra Kolontai sería la responsable de haber elegido la fecha, allá por los tiempos en que la URSS era un proyecto con pretensiones de universalidad.

Que se celebre un Día Mundial del Trabajo (el 1 de mayo) y un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, puede ser interpretado de muy diversas maneras, aunque una de las más provocadoras sería poner de manifiesto que el Primero de Mayo es fiesta laboral, en tanto que la de marzo es una conmemoración que no es de guardar, sino de dar el callo como cualquier otro día.

Para la inmensa mayoría de las mujeres, tener que trabajar el Día de la Mujer Trabajadora es una consecuencia de la división, consuetudinariamente admitida, de las tareas relevantes entre los seres humanos, según su sexo. Pareciendo que el hombre era más fuerte y la mujer más inteligente, se ha venido admitiendo desde el más allá de los tiempos, que lo lógico sería que los varones se dedicasen a cazar mamuts y las hembras se ocuparan en inventar aquello que fuera, en cada época, más necesario para mejorar la calidad de vida de la especie.

Las investigaciones posteriores han venido a cuestionar el principio por el que se creía había evolucionado la humanidad. Se volvió, entonces, a la idea contraria, esto es, suponer que el hombre era el más inteligente de los dos sexos y la mujer, más fuerte. Esta hipótesis supuso y supone todavía, momentos de grandes avances, aunque no precisamente científicos. Los hombres, conscientes de su debilidad, idearon armamentos tremendamente mortíferos, con los que se empeñaron en cruelísimas batallas, en las que el vencedor podía apropiarse de los bienes del vencido, incluídas sus mujeres.

No se muy bien en qué momento de la evolución nos encontramos. No estoy nada seguro de que la mujer sea más inteligente que el varón, pero tampoco afirmaría lo contrario. Me ahorro ejemplos. Tampoco defendería que la mujer es más fuerte, si bien se podrían proponer relaciones de millones de mujeres que asumen riesgos y tareas que asustarían a varones teóricamente muy bragados.

No encuentro justificación alguna, además, a hechos en los que los protagonistas son hombres y mujeres, y en los que veo la dominación injustificable de los primeros sobre las segundas. Es el caso de esos cientos de miles de mujeres que se prostituyen en los prostíbulos del mundo, aunque sospecho que es aún mayor el número de las que se ven sometidas a vejaciones y dolor sin que su situación trascienda.

No entiendo tampoco, ni como manifestación de religiosidad ni como acto voluntario, la actitud de esos millones de mujeres a las que se ha convencido, parece, de que deben ocultar sus cuerpos y hasta sus rostros, porque son tentaciones al pecado.

No entiendo muchas cosas, también entre nosotros. Por ejemplo, que la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo remunerado, haya supuesto una proletarización mayor de ambos, hombres y mujeres.

En fin. Cada 8 de marzo tenemos la ocasión oficial para reflexionar sobre las hembras currantes, que son, sin excepción, todas las mujeres.

Invito a los varones que me lean a que lo celebren con las hembras que tengan más próximas, explicándose mutuamente. Porque es una conmemoración que pertenece al grupo de las que cabría considerar de tercer nivel, o simbólicas, y lo habitual es que se celebren en la intimidad.

Como lo son, actualmente, las del Día del Padre, la Inmaculada Concepción (desplazada en España por el Día de la Constitución), el 23 de abril o el 18 de julio (estas últimas, devenidas para muchos fechas sin entidad, al habérseles caído, como hoja seca, el motivo que las llevó al primer plano).

Publicado en: Cultura Etiquetado como: currantes, día internacional, hembras, Kolontai, minusvaloración, mujer, proletarización, trabajo

Entradas en el Blog Alsocaire durante 2011

19 enero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estas son las Entradas, o Comentarios, que publiqué en el Blog Alsocaire, que dejé inactivo (en cuanto a mis publicaciones, no, por lo que veo, en cuanto a seguimiento) a principios de 2013.

Los diferentes artículos reflejan, desde luego, la mayor parte de mis preocupaciones sobre la actualidad en ese año y me agrada pensar que pueden ser de interés a algún lector. Si alguien desea el Libro con todos ellos, en formato pdf, (al igual que para cualquiera de los años en que mantengo actividad en este medio, de 2005 a 2012), se lo enviaré, con mucho gusto, a la dirección electrónica que me indique.

 

  1. 1.            Sobre Alsocaire en 2010
  2. 2.            Por fas o por nefas

3. Entre pocos anda el juego

4. Entre Cascos y cascotes

5.Desde la ingenuidad

6. En exaltación del espíritu militar

7. Sobre el afán de prohibir

8. Según se mire, formación, cultura, modus vivendi o despilfarros

9. Sobre intangibles e invisibles

10. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (1)

11. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (2)

13. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (3)

 

13bis. Sobre genes y política

14.. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (4)

15. Sobre la indefensión ante la desfachatez

16. Desde Wikileaks a la ley Sinde

17. Tras la huella del pacto de las pensiones y del precio de los billetes

18. Sobre el pacto comisorio y la conmiseración de un juez

19. Ante el cambio del panorama político en el Makreb

20. Ante la propuesta de Merkel para ayudar a disminuir el paro en España

21. Hacia la igualdad de la mujer árabe

22. Sobre la reforma profunda de las ingenierías

23. Sobre ética y responsabilidad social

24. A mayores: La valoración por el mercado de los compromisos sociales corporativos

25. A favor de la síntesis

26. Sobre los beneficios empresariales

27. Bajo sospecha: la justicia

28. Contra la huella de carbono, castidad

29. ¡A las armas, ingenieros!

30. A falta de pan, buenas son tortas

31. Sobre la irrupción de la Edad Moderna en el mundo árabe

33. Por la defensa ética de nuestro estado de derecho

33. A la búsqueda de los océanos azules

34. Sobre huellas, sonidos y colores del agua.

35. En el nombre de la Enel-gía, ¿Business as unusual?

36. Sobre ingeniería y paisajes percibidos

37. Sobre la sana envidia y los sabios consejos de almanaque

38. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (1)

39. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (2)

40. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (y 3)

41. Sobre los adultos conflictivos y su tratamiento

43. Desde los juicios sumarísimos hasta los lentísimos

43. Sobre el lascivo encanto de las dictaduras

44. Sobre la celebración del 24-F

45. Sobre la burbuja inmobiliaria y otras razones del mercado

46. Sobre ornitología para estudiantes de español

47. De ruidos

48. Sobre el estertor final de los colegios profesionales

49. En los terrenos del dragón: las profesiones en la UE

50. Sobre los efectos de la tecnología backcasting sobre el calentamiento global de los cerebros

51. Con fabes y con sidrina, non fai falta gasolina

52. Sobre la mujer árabe

53. A medida que se nos van ocurriendo

54. A mala crisis, buena cara

55. Sobre el homo pedisequus

56. En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso

57. Desde la acribia: condiciones para triunfar

58. Sobre la implantación de un mercado gasista en España

59. A la inmensa mayoría, desde la exigua minoría

60. Sobre lo importante

61. Entre aficionados al reportaje, testigos y protagonistas

62. Con Japón

63. Sobre comportamientos orientales y occidentales

64. Cabe Fukushima

65. Sobre el estado actual y la perspectiva inmediata de la energía nuclear

66. Sobre sobrinos

67. Sobre seguridad global y gambarimasu

68. En pie de guerra

69. De la teoría de bloques a los bloques de teorías

70. Sobre las agencias de medición de riesgos

71. Sobre el peligro de los viernes

72. Por los pelos

73. Entretenidos

74. De sátrapas, revolucionarios y otros intereses en los países árabes

75. Sobre Interights y el caso Garzón v. Spain

76. En el país de los brotes verdes: incapacidades, complacencias y parados

77. En defensa de la pirámide del saber

78. Entre lo esotérico y exotérico, ¿qué hay?

79. Hasta en la sopa

80. Sobre la disputa del voto por el Sr. Cayo

81. Sobre la pareja de hecho entre neoliberalismo e izquierda nostálgica

82. A vueltas con los pecados capitales

83. Parafraseando

84. Desdeñando a Desdémona

85. Sobre las noticias: entidad, durabilidad y alcance

86. Sobre plazos perentorios y dilaciones injustificadas

87. Sobre el concepto de rentabilidad y los intermediarios

88. Sobre grandeur y sentiment d´inferiorité en la península francoibérica

89. Sobre los grados de libertad y su uso individual

90. ¿A favor de una República con D. Juan Carlos como Jefe de Estado?

91. So pretexto de semántica, aporías

92. En la escala 2,5 del índice de estupidez, y subiendo

93. Para los chinos, Zapatero tiene un pañuelo especial

94. En contra de la movilidad de la Semana Santa

95. Tras los cristales

96. Sobre los ciclos en la economía, ingeniería financiera y burbujas

97. Siniestras intenciones

98. ¿Desde el Orgullo ignóstico?

99. La generación vivetú lo queyono

100. De Pascuas a Ramos

101. ¿De veras sabe alguien lo que está sucediendo en el mundo árabe?

102. Sobre el poder de las religiones y de los clanes en los países árabes

103. Sobre el ambiente para políticos y profesionales

104. Con políticos en las ondas

105. Hacia una gestión sanitaria más responsable por un camino tortuoso

106. Sobre espectáculos, espectadores y reconocimientos

107. En memoria de otros primeros de mayo y de la madre muerta

108. En el día del terrorista muerto

109. Sobre el prestigio individual y la calidad universitaria

110. Sobre la incapacidad para generar empleo en España

111. Sobre los Prados Asfódelos

112. ¿Democracia a la carta y decisión judicial por porcentajes?

113. En las miradas

114. Sobre eficiencia, educación cívica y empleo

115. En estas elecciones

116. ¿Por culpa de los griegos?

117. Sobre preparación y competitividad española

118. Por colisión de las placas europea y africana, Lorca sufre un grave terremoto

119. Sobre los derechos fundamentales en internet

120.Sobre el lifting de los políticos

121. Sobre educación cívica y respeto ciudadano

122. Desde el voto al chápiro verde al mecachis en tal

123. Sobre el privilegio de ser norteamericano y la presunción de inocencia

124. En turno de réplica: así vemos los españoles a los suecos

125. Sobre lo que hay detrás de Democracia real, ya

126. Ante la Semana Verde europea, negros auspicios

127. Entre Indignados y Estamos disponibles

128. A DSK le han hecho una pirula

129. Desde Guatepeor a Guatemala, con vistas a Guatemejor

130. Sobre estrategias animales y humanas improvisaciones

131. Sobre el deterioro insostenible de nuestra convivencia

132. Sobre las inconveniencias ambientales

133. Sobre las inconveniencias ambientales (2)

134. Sobre las inconveniencias ambientales (y 3)

135. En favor de los ingenieros españoles

136 ¿Hasta cuándo?

137. Contra pepinos, pepinazos

138. En ayuda de Rajoy y Rubalcaba

139. Sobre el periodismo militante y el filtro de objetividad

140. En ayuda de Rajoy y Rubalcaba (2)

141. Sobre la pista de la Escherichia Coli

142. De ilusión también se vive

143. Entre dimes y diretes

144. Sobre el despilfarro de energías

145. Sobre tics, oportunidades de negocio y empleo

146. Contra vientos y mareas

147. Entre carbayones, magdalenas

148. De méritos a meritorios

149. Por si las moscas, palmetazos

150. Sobre tormentas y aerogeneradores

151. Sobre tormentas y aerogeneradores: rayos, dudas y certezas

152. En teoría de juegos, no siempre ganan los que manejan la banca

153. En teoría de juegos, no siempre ganan los que manejan la banca (y 2)

154. Con perdón por la insolencia: tengo una pregunta para Vd., Mr. Myerson

 

 

155. Para los españoles, se enfría el cambio climático

156. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros

157. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros (2)

158. Hacia la generación distribuída, ¿caiga quien caiga?

159. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros (y 3)

160. Sobre la imaginación y el poder

161. Sobre el agotamiento de la noosfera

162. Sobre la perfección

163. Sobre proles y responsabilidades

164. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (1)

165. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (2)

166. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (y 3)

167. Hacia la ignorosfera por la tecnosfera

168. Sobre exhibicionistas, pudorosos y perversos en la red

169. Sobre sociedad civil y liderazgo

170. Sobre homenajes póstumos

171. Sobre la forma de crear empleo del hijo del cristalero

172. Para entender el mundo algo mejor

173. Sobre antideslizantes, riesgos y espectáculo

174. Sobre la relación entre el Club de la Comedia y Telefónica

175. Por la cocina hacia la solución global

176. Con algo más que dos pelotas

177. En Sudán del Sur no saben qué hacer con el petróleo

178. Sobre el perfil de los emprendedores

179. Sobre el perfil de los emprendedores (y 2)

180. Ante la duda sobre si fue violación o sexo consentido

181. Sobre lo fácil que es ser un (mal) economista o periodista

182. Sobre lo que no hay que hacer

183. A los que el mercado les da, las agencias se lo bendicen

184. En el aniversario del comienzo de una guerra civil

185. Sobre el desprecio como argumento

186. Sobre imprescindibles y cretinos

187. Sobre la gestión comercial de las empresas de servicios

188. Sobre cómo rentabilizar la incertidumbre

189. En el verano, disminuye la inteligencia del ser humano

190. En relación con Cajastur, ¿cui proderit?

191. Sobre la destrucción de la arquitectura popular

192. En pleno declive: la huerta asturiana

193. Contra el futuro no se puede luchar

194. A mayor gloria

195. De todo un poco

196. Sobre agnósticos y fanáticos

197. Sobre las vacaciones y la felicidad

198. Desde Libia a Somalia, pasando por Siria

199. Sobre el tratamiento de la ancianidad

200. Sobre la Universidad y la formación espiritual

201. Sobre las redes sociales y el negocio de la prostitución

202. Sobre el pudor de las élites

203. In artículo mortis: la Constitución como garantía

204. Para evitar discrepancias, referendos

205. Sobre los pazguatos

206. Sobre perendengues e intríngulis

207. ¿A las barricadas?

208. Sobre socialdemocracia y partidos políticos

209. En la Sierra de Madrid, habitan devoradores de paisajes

210. A disfrutar de los ochenta

211. Sin pruebas

212. En serio: ¿Algo va bien?

213. Sobre regalos y otras dádivas

214. Entre ojos que no ven y corazones que no sienten

215. Sobre la verdad original, místicos, científicos y orden implicado

216. Sobre las consecuencias de la rebaja en la calificación crediticia internacional

217. Sobre fogones, religión y cocineros

218. Sobre la ficticia dramàtica claredat de dos visiones

219.  Al borde del abismo

220. En fiestas

221. En confianza, ¿creen los Brics en el futuro de los países desarrollados?

222. En torno al reto del cambio

223. Por todos los diablos, que alguien ponga coto

224. Por goleada

225. De qué hablar si no es de economía

226. Sobre el aburrimiento como terapia

227. Entre ser y estar

228. Por qué suena el río y doblan las campanas

229. Sobre la estructura de la clase media

230. Sobre la legitimidad para matar

231. Desde ir aviado a ir tirando

232. Sobre la reforma de la enseñanza universitaria

233. A los jóvenes que tienen lo que hay que tener

234. Sobre algunos dilemas de RSC en las empresas multinacionales

235. Sobre el papel de las empresas multinacionales en el desarrollo humano

236. Sobre posibles ministros del futuro gobierno de España

237. Para los que están convencidos de que la botella es demasiado grande

238. Contra arredrados, arrostrados

239. A un lado y a otro de las rejas, culpables

240. Sobre mujeres, programas e improvisación

241. Hacia la tercera vía, por los caminos de lo virtual

242. Sobre la curva de generación de empleo en el sector de energías renovables

243. Para qué sirven los ingenieros

244. Sobre mellizos, fertilidad y negocio

245. Sobre el uso de tropos y floripondios en política

246. Con el sexo como apaciguador

247. Conviviendo con sistemas de desequilibrio generalizado

248. Sobre gurullos, borras y pebusillas de la Fiesta Nacional

 

249. Por qué no es noticia que un hombre muerda un perro

250. En Chile, los españoles podemos poner más energía

251. Tras las privatizaciones, ¿qué?

252.Sobre la necesidad de encontrar un culpable cuanto antes

253. Entre tanto

254. Sobre lo que cobran ciertos ejecutivos y porqué

255. Sobre indignados, expectativas y opciones

256. Sobre la sociedad emprendedora, sus claves y sus hándicaps

257. Sobre la sociedad emprendedora, sus claves y sus hándicaps (y 2)

258. Sobre la instauración de la democracia en Libia

259. Sobre la ingeniería en la sociedad

260. Bajo la lupa: empresarios y sindicatos

261. Emprende, España: El Manifiesto

262. Ante el predominio de la mediocridad

263. Sobre lo que ven los Príncipes de Asturias

264. Sobre quienes ven los toros desde la barrera

265. Ante la percepción de la muerte

266. Sobre la amnistía de los que apoyaron (y apoyan) a los terroristas

267. Sobre los despilfarros colosales

268. Sobre la necesidad de renovar el banquillo

269. Sobre lo que se echa en falta en la Unión Europea

270. Sobre las formas de salir de un atolladero

271. Ante la necesidad imperiosa de crear empleo

272. Entre las cuentas de la lechera y las del tendero

273. Por razones distintas a las que expone Vargas Llosa

274. Hacia el pluripartidismo parlamentario

275. Por la cara

276. Entre crear empleo o subvencionar al parado

277. Desde lo que creemos saber hacia lo que no podemos ignorar

278. Según sea nuestro margen de albedrío en caso de que el diseño sea inteligente

279. Según sea nuestro margen de albedrío en caso de que el diseño sea inteligente (y 2)

280. Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas.

281. Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas (y 2)

282. Ante una imprescindible reforma educativa

283. Ante una imprescindible reforma educativa (2)

284. Ante una imprescindible reforma educativa (3)

285. En la jornada de reflexión

286. Sobre los límites a la autonomía universitaria

287. Sobre la victoria del Partido Popular y la paz social

288. Sobre los límites a la autonomía universitaria (y 2)

289. Sobre mercados, márgenes y opciones del Gobierno de Rajoy

290. Sobre personajes imaginarios que pueden venir a cuento

291. Sin culpables, de momento

292. Sobre lo que sabemos del futuro

293. En un universo multidimensional

294. Para ayudar a la comprensión general de los complejos temas políticos

295. En relación con el periodismo ciudadano

296. Entre cobrar por la bolsa o reciclar por la cara

297. Sobre la ordenación del territorio, una experiencia en constante revisión

298. Sobre la Europa de dos aceleraciones, parada y marcha atrás

299. Sobre la importancia de llamarse Ernesto

300. Entre pamemas

301. Sobre el desarrollo compatible contra la avidez de los que más tienen

302. Entre modas, vestidos y desnudos

303. Con algunas ideas para el discurso de Navidad de El Rey

304. Sobre el control de la natalidad

305. Sobre la originalidad

306. Para fieles a la cocina recreativa

307. En la hora de la revisión de los postulados

308. Sobre la responsabilidad penal de las Fundaciones, los Colegios Profesionales y los Partidos políticos

309. Sobre la responsabilidad penal de las Fundaciones, los Colegios Profesionales y los Partidos políticos (y 2)

310. ¿Hacia dónde han ido los optimistas?

311. Sobre los mini-jobs

312. Sobre desarrollo, ejército y ambiente en la Unión Europea

313. Sobre el significado de felicitar la Navidad

314. Por detrás del B20

315. Sin mucha chicha

316. De ahora en adelante: arranca despacio, no cambies bruscamente de marcha y arrímate a la derecha

317. Entre economistas y licenciados en derecho

318. Sobre sentimientos y talantes

319. Sobre lo mucho que necesitamos la poesía

320. Sobre las cosas de familia

321. A espaldas de Doña Manolita

322. Sobre las oportunidades de la vida

323. Sobre las oportunidades de la vida (y 2)

324. Entre inocentes

325. De recortes y sin medidas de estímulo

326. En el inicio del inicio del cambio de paradigma

FIN DE LAS ENTRADAS EN EL BLOG ALSOCAIRE DEL BLOG DE ANGEL ARIAS EN 2011

 

 

 

 

 

Publicado en: Sociedad, Uncategorized Etiquetado como: 2011, Alsocaire, ambiente, angel arias, árabe, autonomías, blog, comentarios, competitividad, corporativa, corrupción, Cuba, derecho, empleo, emprendedor, empresario, eólica, estado, estrategia, ética, Fukushima, Garzón, gobierno, ingenierías, justicia, ley, libertad, mujer, nuclear, objetividad, orgullo gay, parados, periodismo, política, profesional, reforma, religiones, responsabilidad, riesgos, Sinde, social, sostenibilidad, terremoto

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