Buscando soluciones lleva Asturias,
-que, sacándola del pozo en que cayó,
la liberen de penas y penurias-
varias décadas probando y aún no halló.
La terca realidad vence a las furias
que se acaban convenciendo algo falló,
(no por ser las actuaciones espurias,
sino solo insuficientes, pienso yo).
A pesar de evidencias, hay confianza
en que el tiempo acalle las injurias
con que algunos critican la tardanza
en cambiar por las nuevas, viejas curias,
(que habiendo contentado nuestra panza
ocuparon espacio por centurias).
Siendo en tal situación la paradoja
que, una región industrial por excelencia,
en lugar de confiar en que la ciencia
venga a salvarla de su pata coja,
crea ciegamente de mayor solvencia
al turismo de «toma pan y moja»
(Con este soneto, y su estrambote, terminé mi última conferencia sobre desarrollo en Asturias)



