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San Ivo, patrono de los abogados

12 junio, 2014 By amarias Deja un comentario

El doce de junio de 2014 se celebra la festividad de san Ivo, patrono de los abogados españoles, junto a san Raimundo de Roquefort, santo Tomás Moro y el mismo Jesucristo. O sea, que por ese lado, vamos bien servidos de protección, los licenciados en derecho que ejercemos, en sus variadas formas, el espinoso oficio de dar forma jurídica a las razones de nuestro cliente frente a las que esgrime un colega desde el bancal de enfrente, defendiendo las del suyo, empeñados ambos en desbaratar las del otro sin piedad.

Parece que el tal Ivo fue merecedor del patronazgo, porque ejerció de abogado allá en el siglo XIII, escribió un decálogo con doce normas para uso y guía de los que pertenecían a su mismo gremio  -alguna de ellas, obsoleta, en mi modesta opinión- y realizó el milagro de convencer a un ricachón que quería enchironar a un mendigo por haberle olido la comida (sic), haciendo que se contentase con olisquear la moneda que el santo pidió al pobre encausado.

Me inquieta, sobre todo, el epitafio que dicen que se encuentra en su tumba, en un cementerio bretón en el que puede leerse: «SANCTVS IVO ERAT BRITO/ ADVOCATUS ET NON LATRO/ RES MIRANDA POPULO». (1) Resulta, por lo que se nos explica, que en aquellos tiempos de la baja edad media, los abogados tenían fama de ser ladronzuelos, y el santo varón destacaba por su virtud de hacer de juez y defensor de causas de los menos favorecidos, gratis et amore.

Trasladado a los momentos actuales que vive la abogacía, veo en esa leyenda una distonía formal (si se me acepta como antónimo de sintonía) con lo que nos sucede a los abogados en ejercicio. No, santo Dios, porque nos hayamos reconvertido en ladrones, sino porque hemos dejado de ser admirados por el pueblo, que nos ven como hostigadores de pendencias, más que como amigables componedores.

No pocas veces, acuden a nuestros bufetes, independientemente de que nos hallemos especializados en civil, penal, mercantil o administrativo, ánimos exaltados que nos invitan a pleitear contra otros, planteándonos demandas, querellas, denuncias y amenazas, por gentes que pretenden conocer más Derecho que Comprensión o Tolerancia.

Escarmentado, como todo letrado viejo, en el riesgo de confiar a otro -aunque sea más togado que un mariscal de campo y con más puñetas que la Princesa Garbanzo- el dirimir entre litigios, aconsejo a mis clientes que se pongan de acuerdo, antes de tirarse a matar en un foro judicial. Pierdo, con ello, minutas sustanciosas, pero gano mucho tiempo perdido en los pasillos y salas de justicia, además de ahorrarme explicaciones y disgustos. Porque, para que te den la razón, hay que tener argumentos, paciencia, y, sobre todo, dinero para aguantar los trámites justicieros hasta la última instancia, lo que no es privilegio, desde luego, de los pobres.

Santo Ivo, si exististe y están en los cielos, ilumínanos con tu perspicacia. A todos, no solamente a los que nos dedicamos a poner en papel, con apelación a sentencias, artículos de Código y hechos probados o probables, el derecho que asiste a los que confían en la Justicia en este mundo tan desorbitado.

 

—–

(1) Traducción: «San Ivo era bretón/ Abogado y no ladrón/ Cosa de maravillar para la gente»

 

Publicado en: Actualidad, Cultura Etiquetado como: abogados, Ivo, justicia, patrón

Cuento de otoño: Un hongo irresistible

4 noviembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La excepcional afición de Diodoro por desentrañar los misterios de la naturaleza, que se manifestara desde la temprana niñez en tantas facetas, se concretó relativamente pronto en la micología.

Todo micólogo que se precie debe ser también un micófago aceptable, pues se puede decir que, en este arte como en todos, la satisfacción ha de compartirse entre la totalidad de los sentidos.

Diodoro no era, en el campo de las setas, una excepción. Seccionado o desprendido el carpóforo, con el cuidado que es de suponer, de sus hifas o micorrizas, escudriñaba entre las láminas y capelos, confirmando escotaduras, decurrencias, situaciones glabras, vulvosas o pilosas.

Si así le aparecía necesario, reforzaba la investigación con un cristal de aumento o unos frascos con sustancias colorantes que llevaba en un pequeño maletín, colgado de un cinto, para que no le estorbase el fácil acceso al cesto de mimbre en el que acababa depositando, en dos montones, separados convenientemente, los hongos comestibles de los que no lo eran.

Era tanta la ciencia de Diodoro, tanta la información que, con el transcurso de los años había asimilado sobre hongos, que raras veces faltaba a ese proceso identificatorio, la satisfacción intelectual de poner un nombre exacto a la seta recolectada. Cinco nombres, para ser más precisos: el vulgar, en cada una de las cuatro lenguas vernáculas y el que correspondía a la clasificación de Linneo que, como es sabido, admite incluso variantes y, a su vez, se compone de dos y hasta tres palabras.

La intelectual era rematada con la satisfacción de la ingesta del hongo. Cierto que, a base de primaveras y otoños, Diodoro no sentía ya el mismo placer de comerse sus múltiples raciones de setas, preparadas de las más variadas maneras, salteadas, asadas, rellenas, crudas o cocidas al vapor; solas o acompañando guisos; en bechamel o en rodajitas.

No era ya así. La ingesta se había convertido más bien en una obligación, un deber. Incluso alguna de las variedades que figuraban como comestibles en los múltiples manuales que abarrotaban su biblioteca monocromática, le llegó a provocar diarreas y hasta vómitos, seguramente por incómoda saturación del estómago o del intestino por constituyentes potencialmente indigestos.

Por supuesto, con las que aparecían como dudosas en los manuales o como venenosas o peligrosas para la salud, incluso las que podían resultar alucinógenas, no entraban en el cuerpo de Diodoro, que se limitaba a fotografiarlas, si era el caso, y las dejaba, llamándolas por su nombre, en el lugar en donde las había hallado, respetuoso como era de los misterios de la madre naturaleza.

La historia hubiera sido simple y sin interés, sino fuera porque el tal Diodoro, un otoño, paseando con su cesta y abalorios por parajes de la sierra de Aizkorri, se encontró con un corro de setas, de notable porte, que habían crecido aparentemente en campo abierto, aunque a cierta distancia de un alerce.

Tenían el sombrero parcialmente umbelonado, pero no eran cabezas de fraile, porque aún se veían, en los ejemplares más jóvenes, restos de lo que debía haber sido vulva o volva, aunque, al desenterrarlas, no encontró vestigios. En la parte baja del sombrero, no había láminas, sino unos como tubos, pero que más bien se aproximaban a púas, aunque, por la época y lugar, no podrían ser hydnum repandum, sino, más bien, ¿de la subespecie pantherina?.

¿Y qué decir del pie, ventrudo, adelgazado en la base, con unas manchas ferruginosas, no imputables a la esporada, casi blanca, sino, tal vez, al roce con el mero aire?

Diodoro seleccionó los ejemplares que le parecieron mejores, por más representativos y, abandonando la búsqueda de más boletos, hongos o carpóforos, estuvo escaso de tiempo en volver a su casa, y sumergir la testa entre las decenas de libros en las que creyó encontrar ayuda para identificar su hallazgo.

Pasó la noche, y nada avanzó. Cuando le parecía que tenía ya puesta al descubierto la identidad de aquellas setas, una observación más pertinaz, daba un vuelco a la hipótesis. La esporada a veces see le antojaba blaco ocrácea y otras, rojo pardusca, la carne era por momentos consistente y por situaciones, cedente a la presión digital. El olor, a rábano, pero, bien mirado (es decir, olido) podría ser también a almendras o incluso a membrillos revenidos.

Fuera como fuese, sin aguantar ya más la incertidumbre, y aún manteniendo el misterio de la identidad de aquellas setas, el alba encontró a Diodoro preparándose un guiso con ellas. Hizo, en fin, lo que tantas veces el mismo había desaconsejado hacer.

Era aquella la que se apoderó de él, como hubiera reconocido más tarde, de haber tenido ocasión, una tentación irresistible, el deseo de penetrar gustativamente en el misterio del ser y no ser de aquella muestra rebelde de la naturaleza, que se defendía de ser catalogada. Al menos, para él, Diosdoro, tocado en su orgullo fibroso de micólogo.

Tenía que probarla.

Como no quería enmascarar el sabor, apenas si puso una base de aceite en la sartén, añadió una pizca de sal, y, sentándose a la mesa, probó un poco. Excelente. La carne era sólida, el sabor fúngico con un regusto a asado de cordero, el olor que se desprendía al masticar, propio de un manjar solemne.

Comió todo el contenido de la sartén, sintiéndose feliz. Muy feliz.

Cuando, a mediodía, como acostumbraba, la chica de la limpieza, que disponía de una llave, entró para arreglar el apartamento de Diodoro, lo descubrió volcado sobre la mesa del comedor, con un lápiz agarrado en la mano, junto a una hoja de papel, en la que había escrito, con letras gigantescas:

«NO COMER. ESPECIE VENENOSA.»

Pero no había logrado identificarla, parece.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Cultura, Restauración Etiquetado como: angel arias, capelo, carpóforo, cuento de otoño, envenamiento, éspecie, glabra, hifa, hongo, identificación, indigestión, lámina, micófago, muerte, seta, venenosa, vulvo

Día de disjuntos

2 noviembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

En toda cultura se encontrarán fórmulas de respeto a la memoria de los muertos, en particular, de los familiares y amigos a los que hemos conocido, que van desde la aparatosa manifestación externa hasta el recogimiento más íntimo.

El 2 de noviembre era, hasta que España dejó de ser católica, Día de difuntos. Pero los que hemos sido educados en esa fe, aunque se nos haya perdido en los recovecos de la razón, mantenemos vínculos con esa fecha. Para quienes no necesitamos de efemérides para mantener viva la memoria de los que se nos murieron, hoy puede ser un día para acordarnos de los que nos dejaron aunque siguen vivos por ahí. Un Día para los Disjuntos.

Estas pueden ser las advocaciones con las que recuperamos su recuerdo.

A ti, que un día dejaste las aulas que compartíamos, y desapareciste sin que nadie nos explicara los motivos.

A ti, que no me diste oportunidad de explicar por qué actué de esa manera que te disgustó, y ya no contestaste a mis llamadas, permitiendo que el tiempo marchitara nuestra amistad.

A ti, que me cambiaste por otro más listo o más hermoso, desapareciendo de mi cercanía para irte de su brazo hacia un proyecto del que ya no supe nada.

A ti, que creíste que no era de los tuyos, porque te dejaste confundir por lo que te dijeron nuestros enemigos.

A ti, que creías que podía haberte servido de algo para alcanzar tus intereses, y me abandonaste cuando te cercioraste de que mi influencia era, además de escasa, inservible para lo que pretendías.

A ti, que dedicaste una parte de tus esfuerzos en impedir que mis cualidades fueran valoradas para que no te hicieran sombra en la parcela en la que crecía tu ambición.

A todos los que no hicieron lo más mínimo -al menos, lo necesario- para entenderme, a todos los que no supe entender, a los que se fueron sin despedirse, a los que se quedaron y hoy no me reconocen o me ignoran, a los que jamás se cruzarán en nuestro camino porque estarán atentos a cambiar de acera, a los que nos menosprecian desde sus pedestales de presunta sabiduría, a los que les gustaría que nos conociéramos pero no se atreven a llamarnos, a los que nunca se les pasará por la cabeza qué interés podría tener el que nos conozcamos, a los que piensan diferente en algún tema y no quieren confrontarlo con lo que sabemos, a los que piensan igual que nosotros pero no lo han manifestado por temor a las represalias, a los que viven lejos de otras maneras y en otras circunstancias, a los que tal vez podría ayudar con lo que tengo si conociera en qué, a los que no ayudo porque no sé cómo o no me lo planteé, a los que no me ayudan porque no les preocupa lo más mínimo lo que puedo necesitar, a los que…

A todos ellos, mi recuerdo hoy. Porque es el Día de Disjuntos.

Con todo el afecto de que hubiera sido capaz, si las cosas hubieran discurrido de otra manera. Porque no ignoro que al lado de toda persona que odia, hay alguien que le ama, o que junto a los que desprecian, hay necesidades y, sobre todo, los que necesitan no siempre tienen la oportunidad de hacerse notar de aquellos a los que les sobra.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Sociedad Etiquetado como: advocación, amistad, aulas, ayuda, compañerismo, compartir, comprensión, controversia, desaparecer, día de difuntos, disjuntos, educación, fe católica, recuerdo, rencor, solidaridad

Mi Diccionario desvergonzado (35): ilusión, etiqueta, categoría, cogida, gurú

12 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

ilusión: 1. Alimento espiritual y, por tanto, gratuito, que quienes desean obtener beneficio de un resultado ofrecen a los que tienen las capacidad o la necesidad. 2. Espejismo que nos hace ver oasis en el gran desierto del desamparo. 3. Capacidad que tienen algunos superdotados para intuir expectativas donde la mayoría solo encontrarán dificultades.

etiqueta: 1. Fórmula de distinción social utilizada en algunos actos que, vista desde fuera, resulta objetivamente ridícula. 2. Pegatina que se adhiere para identificación de un producto, que, en el caso de estar puesto a la venta, proporciona mucha información irrelevante que puede ocasionar que lo importante pase desapercibido. 3. Apelativo con el que se designa a alguien a quien se presume de conocer, para atribuirle una concreta cualidad o defecto, y que, normalmente, solo sirve para calificar de superficial al que lo emite o difunde.

categoría: 1. División artificial de facultades y méritos, que solo puede comprenderse bien cuando se ha alcanzado justificadamente. 2. Calidad que, en su grado máximo, solo está reservada para consumo de los que la producen. 3. Cualquiera de las agrupaciones realizadas en un conjunto heterogéneo, con la finalidad de establecer un orden inicial que sirva para el análisis preliminar, y que se convierte, con sorprendente regularidad, en definitiva.

cogida: 1. Mentira puesta al descubierto por alguien al que quien pretendía engañar no se atribuía capacidad de discernimiento. 2. Ocasión en la que un cornúpeta atrapa al que maneja un engaño, que tiene lugar, típicamente, en un coso en cuyo alrededor se reúnen amantes del espectáculo que, para muchos, se reduce justamente a ese momento, el único que entienden de veras.

gurú: 1. Individuo al que muchos sectarios atribuyen cualidades sobrenaturales, lo que le obliga a estar en atención permanente para que su ignorancia pase desapercibida. 2. Vocablo extranjero muy versátil, que inicialmente no significaba nada y actualmente significa lo que a cada uno le apetezca.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Diccionario desvergonzado, Política, Sociedad Etiquetado como: categoría, cogida, diccionario desvergonzado, etiqueta, gurú, ilusión

Mi Diccionario desvegonzado (34): barro, peligro, mancha, instalar, robo, cuadro

11 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

barro: 1. Material con el que, según la tradición judaica, Jahvé ocupaba sus ratos de ocio modelando figuritas, de la que el hombre sería su pieza más lograda, siendo la mujer una consecuencia derivada de su capacidad para modelar apetitosas piezas de carne a partir de una costilla. 2. Lugar en donde suelen encontrarse los que necesitan ayuda exterior para clarificar sus ideas. 3. Tierra resbaladiza que puede provocar caídas muy molestas a los que se dan un paseo por lugares pintorescos con zapatos de los llamados de suela.

peligro. 1. Señal de advertencia junto a una instalación eléctrica abandonada hace años. 2. En caso de ser acompañada con las palabras, «Cuidado con el perro», indicación inequívoca de que no seremos bien recibidos en una casa de recreo. 3. Estado permanente de riesgo de desmoronamiento de la economía. 4. Cualquier situación de la que se desconoce su final, en especial cuando el guía nos advierte de que está todo controlado.

mancha: 1. Nombre que recibe una tremenda grieta natural, situada entre el continente europeo y una isla atiborrada con los británicos que no emigraron a Estados Unidos. 2. Descubrimiento molesto en la corbata o en el traje, realizado por una persona a la que tenemos poca simpatía. 3. Deterioro permanente en los manteles y sábanas de hilo heredados de nuestros antepasados más inmediatos, que ha resistido estoicamente todas las pruebas.

instalar: 1. Decisión, tomada sin análisis, necesaria para poder disfrutar de un programa informático del que, con suerte, solo sabremos utilizar una décima parte y que, en caso de haber sido bajado de internet, podrá significar entablar relación con el experto que se encargue posteriormente de reformatear el disco duro del ordenador. 2. Acción por la que dos desconocidos provistos de mono y caja de herramientas -uno de ellos, con aspecto de jubilado y el otro, con el de estar en libertad condicional-, abandonan a su suerte el aparato electrodoméstico que se ha adquirido hace unos días, horas antes de que se produzca la inundación de la cocina o el cuarto de baño, o un cortocircuito deje la casa sin corriente eléctrica.

robo: 1. Expresión educada con la que se expresa haberse dado cuenta tardíamente de que nos han cobrado dos veces el mismo plato en el restaurante o bar de carretera. 2. Operación delicada con la que se han conseguido, en su momento, la mayoría de las fortunas actuales. 3. Delito muy grave cometido por un drogadicto con síndrome de abstinencia que consiste, típicamente, en arrebatar de un tirón el bolso a una anciana solitaria, para extraerle el dinero del monedero, con el que pensaba comprar el pan de cada día.

cuadro: 1. Escena desoladora a la que convendría no mirar, para que no afectar la facultad natural de ignorar las desgracias ajenas. 2. Pieza de tela colgada en un museo, cuya reproducción, incluso con colores más vivos, se puede comprar por muy poco dinero en la Tienda del mismo. 3. En una casa particular, nombre que recibe cada una de las consecuencias enmarcadas de la común situación por la que uno de los propietarios, llegada la edad de jubilación, decide seguir la llamada de su vocación artística, hasta entonces, felizmente oculta, siguiendo clases de pintura en una academia abierta por un vecino.

Publicado en: Actualidad, Arte, Cultura, Diccionario desvergonzado, Literatura, Sociedad Etiquetado como: barro, cuadro, diccionario desvergonzado, instalar, mancha, peligro, robo

Mi Diccionario desvergonzado (33): tatuaje, coartada, camino, prisa, cliente, propietario

11 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

tatuaje: 1. Marca en la piel, realizada en lugares concretos (justo encima del coxis, parte posterior del cuello, pantorrilla) que lucen muchos jóvenes, como recuerdo de una noche inolvidable, que tratarán de borrar, normalmente sin éxito completo, cuando alcancen la madurez mental; los motivos recurrentes de estas señales son: grafismos chinos de los que alguien les dijo se pronuncian de forma lejanamente parecida a la de la persona con la que se encontraban en aquella ocasión, y con la que actualmente no tienen trato; iniciales de lemas cuyo sentido no recuerdan; corazones y flores. 2. Dibujo terrorífico de un personaje de cómic para adultos que portan en sus musculosos brazos porteros de discoteca, monitores de aerobic y algunos deportistas en retirada. 3. Terrible agresión de la piel, que puede llegar a cubrir todo su cuerpo, síntoma de enfermedad mental, que se dejan inflingir algunos marginados, para que no se alberguen dudas acerca de su desequilibrio.

coartada: 1. Excusa inventada sobre la marcha, que los sospechosos de una actividad delictiva emiten antes de consultar con su abogado. 2. Balbuceos o expresiones ininteligibles que se emiten ante la pareja actual cuando se retorna a casa muy tarde después de una cena de empresa que, como tal, no ha tenido lugar. 3. Justificación convicente mientras no se demuestre lo contrario.

camino: 1. Final de una estrecha carretera comarcal, que conduce indefectiblemente a un prado cerrado con una cancela, al que se llega guiado por la intuición, y que obliga a pasar, por segunda vez y quizá marcha atrás, ante unos cuantos curiosos lugareños sentados en la antojana de sus casas. 2. Librito controvertido, que contiene recomendaciones acerca de cómo alcanzar conjuntamente el poder y la gloria, aunque solo resulta de utilidad a unos pocos elegidos. 3. Senda de tierra aún a la espera de unas próximas elecciones para ser asfaltada.

prisa: 1. Actividad inútil, si se atiende a los resultados. 2. Nombre de uno de los grupos de selección de noticias amenazado de rápida extinción, por la facilidad que proporcionan los entornos digitales gratuitos para leer en la oficina los titulares de la información general, permitiendo concentrar la atención exclusivamentre en los acontecimientos deportivos.

cliente: 1. Ejecutivo de una empresa o departamento de la Administración pública al que no queda más remedio que invitarle a comer y dorarle la píldora. 2. Persona física o jurídica a la que se ha facturado algo, en la esperanza de que pague algún día. 3. Nombre con el que las entidades bancarias, los supermercados y los establecimientos de comida se refieren a los que esperan turno para ser atendidos, y que también se utiliza para ahorrar costes de impresión en las cartas comerciales que se dirigen a quienes figuran en base de datos de la compañía.

propietario: 1. Persona que es el titular registral de un piso en el que habita y que, en caso de tenerlo en alquiler, muestra tendencia a hablar de los inquilinos que no pagan o destrozan los muebles. 2. Dueño de una empresa pequeña, que tiene la llave de la misma, por lo que entra el primero y sale el último. 3. Circunstancia, por motivos desconocidos, difícil de detectar o probar a efectos fiscales, de algunos poseedores de grandes extensiones de terreno y fabulosas mansiones.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Derecho, Diccionario desvergonzado, Sociedad Etiquetado como: camino, cliente, coartada, diccionario desvergonzado, prisa, propietario, tatuaje

Mi Diccionario desvergonzado (32): esquisto, sorpresa, nulo, animal de bellota, jubilado, vacaciones

10 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

esquisto: 1. Roca metamórfica con textura escamosa, que tiene tendencia a encallarse en quienes se refieren a ella sin tener idea de lo que hablan, aunque sean Ministros de Industria. 2. Combinado con las palabras «gas de», aunque con más frecuencia referido en español culto como shale gas, expectativa de muy difícil realización práctica de convertir España en aún más excedentaria en fuentes de energía no rentables, actualmente (2013, julio) en fase de protesta ecologística visceral.

sorpresa: 1. Manifestación fingida de quien está de vuelta de todo. 2. Regalo sin valor, incluído en cualquier chuchería por la que se paga varias veces el coste de producción. 3. Fiesta que organizan los amigos de quien trata de que su cumpleaños pase desapercibido, y que cuenta indefectiblemente con la colaboración de alguien muy próximo a quien se le echará en cara durante varios días, haber contribuído a que se hayan roto en la casa varios objetos de gran valor sentimental.

jubilado: 1. Persona a la que, por haber llegado a una edad concreta, se le creerá con el derecho a disfrutar de la penosa situación de verse marginado por la sociedad, a cambio de una renta vitalicia que, si no dispone de otra, le garantizará un final en penuria. 2. Circunstancia tenida por vergonzosa que se tratará de disimular inventando actividades con denominaciones ingeniosas que los interlocutores que tienen aún la suerte de tener trabajo detectarán inmediatamente como falsas, aunque, por no profundizar en la desgracia ajena, acogerán con fingido interés, riéndose por lo bajinis.

nulo: 1. Persona a quien no se le reconoce el mérito de haber tratado de hacer lo posible por complacer al desagradecido que emite un juicio tan desconsiderado. 2. Resultado impecable del propósito de meter una pelota entre varios palos, y que un tipo con vocación masoquista pretende que fue conseguido en fuera de juego, lo que será motivo de vivas conversaciones entre expertos en naderías, durante la siguiente semana.

animal de bellota: 1. Persona humana que es juzgada incapaz de hacer nada a derechas, en juicio emitido por los que, típicamente, jamás harán nada por intentarlo. 2. Cualquiera de los individuos de la especie porcina que, convertido en jamones, ha sido alimentado alguna vez en su corta vida con frutos de la encina, y cuyo valor gustativo dependerá de forma prácticamente exclusiva de la pericia con la que un especialista manejando un cuchillo llamado jamonero sea capaz de realizar con su carne lonchas transparentes. (Nota del Editor: Estas definiciones completan otra anterior).

vacaciones: 1. Merecido período de descanso, que disfrutan, en su máxima intensidad, los funcionarios y quienes carecen de responsabilidades. 2. Período que los estudiantes utilizaban para repasar las asignaturas en las que habían sido suspendidos y que, al realizarse actualmente los exámenes de septiembre en julio, les permite dedicarse a meditar, durante todo el mes de agosto, sobre su futuro como desempleados, cuando terminen su carrera, para la que son preparados como discentes.

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Mi Diccionario desvergonzado (31): virgen, boxer, muela, lameculos, plazo

10 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

virgen: 1. Imagen femenina venerada localmente, a la que se atribuyen portentosos milagros y participación en sucesos maravillosos, manifestación nada sorprendente del polimorfismo con el que todo ser humano, según su cultura y ubicación geográfica, solventa el deseo de ser hijo predilecto de la naturaleza. 2. Estado de tensión con el que se obligaba a las mujeres a llegar al matrimonio, en la creencia de que era la forma de forzar a que su novio pidiera su mano a sus padres, lo que se consideraba, desde luego, un eufemismo. 3. Dícese del estado de salud en el que algunos miembros de congregaciones, devociones y potestades dicen encontrarse, como manera de mortificar los cuerpos en la ignorancia de aspectos propios de la naturaleza.

boxer: 1. Prenda masculina de marca que cubre las partes íntimas, y que los jovenzuelos procuran mostrar en la mayor proporción posible (la prenda), bajándose los pantalones, para evitar cualquier especulación sobre la posibilidad de que no la lleven. 2. Raza de perro de naturaleza inofensiva y aspecto muy feroz, muy parecido físicamente al que lo lleva atado con una correa muy resistente, que tiene predilección especial por ensuciarse el hocico con la mierda de otros cánidos.

muela: 1. Concesión extraordinaria que la naturaleza ha puesto en la boca de los humanos para que los odontólogos, cirujanos de maxilar, ortodoncistas y técnicos dentales se enriquezcn con la desgracia ajena. 2. Cada una de las piezas dentales que se va perdiendo a lo largo de la vejez, y que serán sustituídas, ya avanzado el proceso de deterioro, por una prótesis que servirá para dotar a sus portadores de una inconfundible sonrisa o mueca de insatisfacción.

lameculos: 1. Oficio desagradable que se empeñan en realizar gentes de toda condición profesional, pero idéntica desviación mental, que les lleva a aplaudir cuanto hacen sus superiores, sin preocuparse por la calidad de lo que eyectan. 2. Aparato con forma de lengueta con el que, en las aberraciones denominadas como coprofilia, se trata de aprovechar cualquier resto, por pequeño que sea, de materia orgánica.

plazo: 1. Término temporal que no se puede superar, salvo que se pertenezca a la propia administración pública y, muy especialmente, a la judicatura. 2. Fecha muy temida que, cuando es ya inminente, provoca un incremento de actividad desmesurado en quienes están obligados a entregar en ella una oferta, recurso, maquinaria, traje o chirimbolo, y que, en la mayor parte de los casos, no tendrá ninguna importancia para quien lo recibe.

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Mi Diccionario desvergonzado (29): túnel, querella criminal, servicio, retribución, bolsa

9 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

túnel: 1. Ingenio parecido al tren de la bruja, por el que avanza un vehículo sin conductor, cargado con la mayor parte de la sociedad; y en el que un juego de espejos crea la apariencia de estar más cerca o más lejos de su final, según convenga, aunque, en realidad, se trata de un circuito cerrado. 2. Obra de ingeniería subterránea, muy compleja y técnicamente de ejecución difícil, siendo su característica determinante que siempre cuesta más del doble de lo que se calculó al proyectarla.

querella criminal: 1. Terrible combinación de palabras destinadas a causar conmoción y pavor, y que, con fabulosa frecuencia, acaba en un auto de sobreseimiento. 2. Amenaza ritual que se hacen los políticos unos a otros, parecida a la escenificación que algunos animales realizan para amedrentar al rival, sin intención a llegar a mayores.

servicio: 1. Cualquier actividad por la que se cobra, con independencia del placer que produzca. 2. Persona que limpia los retretes de una casa ajena y quita el polvo junto a los libros petrificados en las estanterías. 3. Precisión de lenguaje que sirve para indicar que en una estación, además de combustible, se pueden comprar pan, caramelos, naranjas y periódicos.

retribución: Compensación, constituída por dinero o especies, entregada a cambio de haberse dejado, o simulado dejar, el pellejo en una acción.

bolsa: 1. Artículo sofisticado ideado por la economía real para que los ahorradores incautos pongan en él su dinero confiando en que será vigilado por los especuladores. 2. Plástico de un solo uso, que se vende en los supermercados por unos céntimos, y en el que, además del anuncio del establecimiento, se recomienda reutilizarlo.

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Mi Diccionario desvergonzado (28): cumpleaños, operación, pierna, inteligencia, compromiso

8 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

cumpleaños: 1. Celebración, que se suele realizar cada varios años, en la que una persona se ve obligada a pagar las consumiciones de varios amigos, a cambio de que le deseen muchas felicidades e, incluso, pretendiendo que lo vuelva a celebrar muchas veces más, acto que el llamado homenajeado procurará fervientemente que en lo sucesivo pase totalmente desapercibido. 2. Aviso por un programa social de que un desconocido ha nacido en determinada fecha, lo que mueve indefectiblemente a bastante gente a enviarle un mensaje con contenidos emotivos, que es una lástima no provengan de la familia y amigos. 3. Fecha memorable hasta que se tienen treinta años, momento en el cual se prefiere que sea ignorada, especialmente por quienes son nuestros coetáneos.

operación: 1. Intervención quirúrgica que, si sale bien, nos vinculará eternamente con el cirujano que la ejecutó, y si sale mal, obtendrá complejas explicaciones. 2. Cada una de las compraventas bursátiles por las que, en conjunto, se acaba perdiendo mucho dinero. 3. Delicada decisión de la que solo puede decirse lo imprescidible para que el curioso no se entere de nada.

pierna: 1. Extremidad de los animales superiores que, en el caso de la especie humana, se entiende, por derivación anatómica, como elemento de excitación sexual, por lo que las mujeres de muchas culturas suelen tenerlas depiladas para que sus pechos y trasero puedan ser acariciados. 2. Parte sabrosa de muchos animales, cocida o asada, que, cuando están vivos, les sirve para echar a correr de sus depredadores.

inteligencia: 1. Cualidad que se atribuye con largueza a los miembros de la propia familia y se niega a casi todos los de las demás, en especial, si ocupan puestos en el Gobierno o en la administración de las empresas. 2. Grupo secreto que se dedica a investigar, de manera tal desordenada como inútil, los movimientos de otros grupos como el suyo, por lo general, de un país extranjero amigo.

compromiso. 1. Acuerdo entre dos personas de llegar a regularizar legalmente su situación algún día, mientras se lo piensan. 2. Promesa firme de cumplir algo, que no se tiene la menor intención de llevar a cabo, a poco que las circunstancias cambien. 3. Situación en la que alguien se ve envuelto cuando se le pide cualquier cosa que se cree está en su mano, y de la que está tratando de zafarse, justificando con exceso de argumentos el que no lo está.

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