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Mi Diccionario desvergonzado (27): premio, calvo, sexo, negocio, oportunidad

8 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

premio: 1. Distinción que otorgan los miembros de un Jurado, con base en elementos de decisión que les harían morir de vergüenza si trascendieran. 2. Obsesión patológica de los que juegan a la Lotería, resultado de su desconocimiento del cálculo de probabilidades. 3. Cualquier competición con fines publicitarios, en la que los participantes lucen gorras o camisetas con el nombre de las empresas que pretenden ocupar un lugar en el inconsciente colectivo.

calvo: 1. Persona del sexo masculino que ha perdido la mayor parte del pelo de la cabeza por razones muy variadas, ha probado todos los crecepelos del mercado y está convencido de tener una alta producción de testosterona. 2. Portador de una peluca mal colocada. 3. Estado definitivo del cuero cabelludo de hombres y mujeres, independientemente de la fortaleza de su pelambrera, con tal de que haya transcurrido el tiempo suficiente.

sexo: 1. Convencionalismo que se basa en las diferencias morfológicas para distinguir las dos mutaciones de la especie humana que evidencian estructuras mentales divergentes, sin que se haya aún descubierto la razón por la que portan idénticos ADN y pueden reproducirse. 2. Actividad simultánea de dos (raramente, más) animales adultos, cuyo objetivo secundario se cree que es el mantenimiento de la especie, siendo el principal bajar sus niveles hormonales. 3. Denominación formal de una zona de cuerpo humano que, considerada íntima en otras épocas, se externalizó, al descubrirse que, con la práctica, mejora sus cualidades y se retrasa su desgaste natural.

negocio: 1. Forma estupenda de hacerse rico, si se descubriera cómo conseguirlo sin despertar envidias o atropellar intereses ajenos. 2. Lo que se cree tener entre manos, antes de perder el dinero que se expuso para denominarlo así. 3. Para los romanos de la época en la que Italia consiguió implantar su ideal de Unión Europea, período entre vacaciones. (Nota del Editor: Estas definiciones se añaden a otra dada anteriormente)

oportunidad: 1. Mercancía con algún defecto que, adquirida en las rebajas, disminuirá nuestra autoestima cuando descubramos aquél y nos convezcamos de que nos han tomado el pelo. 2. Situación que se nos aparece radiante cuando la hemos perdido.

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Mi Diccionario desvergonzado (19): indumentaria, desorden, despacho, formulario, explicación

4 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

indumentaria: 1. Forma estrafalaria de cubrir la desnudez humana, utilizada con el objetivo de integrar anónimamente a los individuos en grupos, haciéndoles portadores de varias prendas idénticas, denominadas, conjuntamente, uniforme, y que cuentan como elemento central, un gorro o capirote para poder distinguir la posición de la cabeza. 2. Término de uso familiar, muy poco usado en la actualidad, ya que su empleo se limita prácticamente a la frase: «¿Dónde vas con esa indumentaria?», dirigida por las esposas a sus maridos cuando no les gusta la corbata que acaban de coger del armario; no confundir con ropa ni trapito.

desorden: 1. Colocación natural de los papeles en un despacho. 2. En plural, calificación que realiza la autoridad de las manifestaciones de descontento por parte de la población, cuando ha dado instrucciones a la policía de disolverlas.

despacho: 1. Antiguamente, lugar de la casa en el que no podían entrar la esposa ni los niños, en donde había una mesa en uno de cuyos cajones «el señor» guardaba una pistola y revistas pornográficas, y que utilizaba para recibir a clientes y otras visitas. 2. En la actualidad, sitio en la esquina del salón-comedor en donde se encuentra una mesita de ruedas con un ordenador portátil y en donde uno de los miembros de la pareja realiza una actividad, poco o nada remunerada, llamada trabajo en casa. 3. Espacio muy amplio, en edificio oficial o sede empresarial, reformado recientemente por su nuevo titular, que dispone de mobiliario de oficina, sofá cama, dos puertas de entrada y salida, y aseo completo en un lateral, y que tiene varios usos, dependiendo de la hora del día y la persona o personas que lo ocupen transitoriamente. Véase: edificio oficial.

formulario: 1. Conjunto de preguntas íntimas a las que hemos respondido cientos de veces y cuyo fin es proporcionar a la Administración, a una entidad financiera o a una compañía de servicios públicos, información relevante para controlar a los integrantes de la clase media, imprescindibles para el sostenimiento del sistema. 2. Cuestionario normalizado, en varios idiomas, para cuya cumplimentación es costumbre consultar al vecino de al lado, que en lugar de contestar «no tengo ni puta idea», respondará explicaciones según le venga en gana, por lo que seremos posteriormente puestos a caldo por un funcionario que actúa protegido por una ventanilla. Véase: funcionario, administración pública, ciudadano.

explicación: 1. Justificación ininteligible que se ofrece a la pareja cuando se ha pasado la noche fuera de casa. 2. Conjunto de frases normalizadas por las que se aclara al jefe de un departamento el informe que se le acaba de entregar, dando por seguros de que no las entiende. 3. Manera hábil de sacarse de encima a un curioso impertinente, al que no se tiene ningún respeto. Véase: pareja, informe, resumen ejecutivo.

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Mi Diccionario desvergonzado (17): inseminación artificial, enseñanza, culo, pecado, experiencia

3 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

inseminación artificial: Acto sexual realizado con una probeta que, a diferencia de la mayoría de los llevados a cabo exclusivamente entre seres humanos, tiene por objetivo la procreación.

enseñanza: 1. Resultado negativo de una aventura de cualquier tipo que, por fortuna, se olvidará muy pronto. 2. Conjunto de métodos y materias que pretenden rivalizar, desde la Administración pública, con la formación de la calle, con resultados muy dispares. 3. Dedicación oficial de maestros y profesores, que les genera persistentes dolores de cabeza, a los que llaman, por cortesía, disimulo o ignorancia, satisfacciones.

culo: 1. Palabra que dicen los infantes, por creerla malsonante, cuando se enfadan con su abuela, porque no les deja seguir jugando en los columpios, ya que tienen que merendar. 2. Parte de la anatomía femenina (en general), sujeto de idolatría. 3. Zona inferior de un vaso, que suele desprenderse al sacarlo del fregaplatos. 4. Zona trasera de los animales superiores, separada en dos mitades, lo que facilita el movimiento de las extremidades y que, por albergar la salida al exterior del aparato digestivo, permite también otras funciones.

pecado: 1. Alimento indigesto proporcionado por la mayor parte de las religiones al ente metafísico denominado conciencia, al que produce retortijones o remordimientos, y cuyos efectos son, en realidad, incurables. 2. Denominación equívoca, en la que se entremezclan materiales contrarios a la ética universal, con sustancias que provienden de aportaciones interesadas, e incluso, de indicaciones acerca de cómo conseguir momentos extremadamente placenteros. 3. Con manifiesta exageración, en ciertos círculos, forma inocente de designar cualquier situación agradable pasajera, como comerse un helado, faltar a clase o contemplar un paisaje divino por el ojo de una cerradura.

experiencia: 1. Pretensión de conocimientos que los demás no suelen valorar. 2. Relación tediosa de los cargos y ocupaciones del ponente en una Conferencia antes de su jubilación. 3. Suceso desgraciado, que debería evitar, a quien lo ha sufrido, volver a pasar con él, lo que, debido a la fragilidad de la memoria humana, no suele tenerse en cuenta.

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Mi Diccionario desvergonzado (14): querida, gafas, archivo, discusión, entrevista

1 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

querida: 1. Apelativo que, en la versión española de las películas rodadas en inglés, atribuyen los personajes -hombres y mujeres- a las señoras en cuya compañía se encuentran. 2. Dícese de la mujer con encantos aparentes a la que se ha visto acompañando a un colega, amigo o conocido de la televisión, al menos hasta que se descubre que se trata de su esposa. 3. Forma escrita de referirse a su pareja, empleada frecuentemente por los varones, mientras ella se encuentra de vacaciones con los hijos y él está, seguramente, cultivando amistades ocasionales.

gafas: 1. Adminículo con simetría axial -a salvo, quizá, de una patilla pegada con esparadrapo- usado por la tercera edad, que se compra preferentemente en los llamados comercios chinos o hipermercados de baratijas y que se lleva colgado del cuello, como forma de saber donde se ha puesto desde la última vez que se usó (lo que no siempre se consigue), y que serviría perfectamente para enterarse del importe de la factura que se ha pagado con un billete de cuantía muy superior, si no se tuviera vergüenza de reconocer que se es ya présbita avanzado. 2. Colección de aparatos con diferentes graduaciones y colores de montura que se guarda en un cajón, ya sin uso alguno, especialmente después de haberse operado con éxito de la miopía.

archivo: 1. Lugar donde se amontonan papeles y documentos, en previsión de que algún día se tendrá tiempo para ordenarlos. 2. Colección de objetos variados muy del gusto de investigadores, becarios y doctorandos.

discusión: 1. Forma muy utilizada para convertir a una persona en enemigo acérrimo. 2. En algunos medios, debate o intercambio de pareceres en los que los intervinientes han hecho firme promesa de no escuchar los argumentos de los demás, interrumpiendo su discurso con descalificaciones continuas normalizadas.

entrevista: 1. Truco empleado por el Departamento de recursos humanos para entretener durante algunos minutos al candidato laboral ya descartado. 2. Diálogo entre un periodista impertinente y una persona a la defensiva, que suele terminar agradeciendo la oportunidad para lucirse o quedar en ridículo, respectivamente.

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Mi Diccionario desvergonzado (13): médico, factura, funcionario, familia, mierda, portero, director

1 julio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

médico: 1. Universitario/a con numerosos años de estudio, y experiencia acreditada como máximo responsable de las atenciones a urgencias hospitalarias en muy variadas especialidades, méritos refrendados por diplomas que lucirá colgados en las paredes de un despacho con camilla (no mesa-camilla) en su consultorio privado; este acervo (formado por estudios, información, praxis e ingenio), le permitirá decidir si la persona que tiene desnuda ante sí, a la que un auxiliar llamará por su nombre de pila y él/ella designará como paciente, debe tomar un par de decenas de pastillas o someterse a una intervención quirúrgica, como impecable solución curativa al síntoma que el sufriente habrá presentado simplemente como «me duele aquí» y que, en un proceso llamado diagnóstico, en el que utilizará su ojo clínico, dará nombre latino o cualquier otro ininteligible, que pondrá, para mayor precisión, por escrito, con caligrafía indescifrable. (véase Nota del Editor) 2. Profesional con alto reconocimiento que ha estudiado la carrera de Medicina en el extranjero, país de su nacimiento donde no encontró trabajo, habiéndose visto obligado a emigrar; de ser español, puede darse el caso de su retorno a los orígenes, casi al final de su vida activa, para dirigir, por unos pocos meses antes de presentar su dimisión irrevocable, un centro de investigación que llevará posiblemente el nombre de Cajal, Marañón o Servet y que, inaugurado con bombo y platillos, no dispondrá de presupuesto para pagar las nóminas ni reponer el material fungible. 3. En plural, juego ancestral practicado por niños y niñas, en el que las niñas hacían de pacientes y eran desnudadas para exploración, hasta que llegaba un adulto y obligaba a los intervinientes a leer un cuento, jugar al parchís o realizar cualquier otra actividad aburrida.

factura: Papel en el que se recoge, de forma somera, y con fines identificativos, el producto, servicio o actividad que alguien, llamado proveedor, ha realizado para otro, llamado cliente; recibe diversos nombres, según el destino que quiera dársele: nota de entrega, factura sin iva o con iva (la primera, en realidad, solo es un recuerdo o souvenir del sitio), hoja de bloc y tique de caja.

funcionario: 1. Persona, con aspecto inequívocamente humano pero con tendencia a expresar pensamientos divinos, que ha tomado en una edad temprana, la decisión de presentarse -si no dispone de enchufe- cuantas veces fuera necesario a una prueba de concurrencia tanto más multitudinaria cuanto más avanzaba el paro, llamada oposición, y que si no es víctima de alguna enfermedad mental, acabará garantizándole un puesto de trabajo para el resto de su vida, llamado, no se sabe porqué, plaza; son características intrínsecas a la plaza: convicción de que la oposición ha sido muy difícil; tendencia a engordar y a la depresión; propensión a manifestarse o, al menos, a apoyar manifestaciones con su firma; vacaciones en la costa. 2. Trabajador que funciona, con o sin oposición, independientemente de que esté empleado o no en una Administración pública. Véase: oposición, enchufe, enfermedad mental.

familia.-1. Grupo de personas que pertenecen, en exclusiva, al tronco genealógico de uno de los miembros de la pareja felizmente casada. 2. Forma despectiva de referirse a los cuñados.

mierda: 1. Trabajo realizado por un competidor. 2. Excremento canino que acaba de pisarse, 3. Interjección, de disgusto o dolor, pronunciada cuando se quiere aparentar educación refinada.

portero: 1. Persona contratada por una Comunidad de vecinos para regar el jardín, bajar las bolsas de basura al contenedor y limpiar de hojas la piscina, y que casi nunca se sabe dónde está. 2. Niño que por estar gordo o no tener habilidades para el juego, era obligado a colocarse entre dos montoncitos formados con los jerseys o los cartapacios, para echarle la culpa de haber perdido. 3. Profesional o aficionado que, en los partidos de fútbol y otros juegos infantiles asumidos por adultos, tiene la ventaja de observar el partido desde el propio campo.

director: 1. En una orquesta, músico frustrado al que solo le han dado el arco de violín y se venga haciendo creer al público que los demás le hacen caso cuando lo mueve, sobre todo, si lo manipula frenéticamente. 2. Funcionario de alto nivel que se ocupa de contarle al político de turno las cuestiones pendientes desde que obtuvo su plaza, en la confianza de que se mantengan sin realizar. 3. Persona bien relacionada con la propiedad de una empresa, que tiene la opción de hacerse imprimir en huecograbado una tarjeta con su nombre y el de la actividad que teóricamente coordina, en términos la segunda, incomprensibles para quienes no conozcan interiormente la entidad e inútiles, normalmente, para quienes tengan esa información, que sabrán muy bien a qué atenerse.

(Nota del editor:Versión reducida de la acepción, solicitada al autor: Médico: 1.Universitario/a con experiencia en utilizar su ojo clínico, lo que le facilitará, solo o en compañía de otros, transformar la expresión «me duele aquí» de sus pacientes en varios nombres ininteligibles, agrupables bajo el nombre genérico de enfermedad, para cuya curación decidirá, después de múltiples pruebas a las que él jamás se sometería, entre atiborrarlo a pastillas o enviarlo a un quirófano.)

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Mi Diccionario desvergonzado (11): artista, restaurante, memoria, desnudo, colonia

30 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

artista: 1.Joven que ha seguido algunos cursos en una Escuela de Artes y Oficios y que se cree poseído de una fuerza destructivo llamada imaginación, opinión que nadie comparte (salvo, eventualmente, su pareja), y que, si tiene la mala suerte de morir joven por sobredosis, es posible que encuentre un marchante que haga dinero presentándolo como artista consagrado. 2. Genio, frecuentemente anónimo, cuyo nombre debiera conocer todo el mundo, cuyas obras se encuentran en los museos identificadas como llevan el nombre de quienes las fueron coleccionando con fines de evasión fiscal. 3. Persona que canta y baila en las celebraciones. Véase también: obra de arte, genio, evasión fiscal.

restaurante.1. Lugar en donde se come bien o mal, cuyo elemento de identificación es que hay que pagar antes de marcharse; si te cambian los cubiertos entre plato y plato, suele ser conocido como «restaurante de categoría» y si se sale de él con hambre, hay grandes posibilidades de que su propietario haya obtenido una o varias estrellas en alguna guía gastronómica. Véase también; bar, cocinero, estrella.

Memoria: 1. Conjunto de hojas con fotos de colorines que lleva un número que corresponde al año anterior al que se escribíó, y que se utiliza por la gerencia de una entidad para explicar las razones por las que no se cumplieron los objetivos previstos pero se está seguro de cumplirlos, con creces, en el siguiente. 2. Cualidad que siempre se tenía de joven, pero que se pierde felozmente a partir de los cuarenta años, y que se trata de ejercitar resolviendo sumas de números y con reglas nemotécnicas, que no sirven para solucionar los objetivos centrales de la vejez: recordar donde se han puesto las llaves o las gafas y no confundir el nombre de los nietos. Véase también: responsabilidad social cooperativa, consejo de administración.

Desnudo: 1. Fotografía recotada de mujer joven, de frente o de espaldas al espectador, anunciando colonia o una crema para la piel. 2. Dibujo de un ser humano sin vestido alguno, en posición objetivamente ridícula, con la que los estudiantes de Bellas Artes justifican ante sus padres que no están perdiendo el tiempo cuando asisten a las clases de Figura Humana. 3. Situación del que no tiene ni puta idea en un examen. Véase: vello púbico, pelotas, publicidad, actriz

Colonia: 1. Líquido sin valor alguno conteniendo sustancias volátiles, que deja un residuo que mancha la ropa o la decolora, y que, gracias a intensas y costosas campañas publicitarias se considera imprescindible regalar a alguien en fechas señaladas, cuando no se sabe qué otra cosa regalarle. 2. Conjunto de casas iguales, de construcción modesta y situación marginal en la población que servían como vivienda obrera, y que, con el paso del tiempo, han quedado en el centro de las ciudades, y, convenientemente protegidas por los Planes de Ordenación Urbana, han sido remodeladas por sus sucesivos dueños, para parecer todas distintas y, con notable persistencia, sirven como seguro rompedero de cabeza para personas de clase media-alta. Véase: POA.

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Mi Diccionario desvergonzado (3): próstata, escote y religión verdadera

25 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Próstata: Parte misteriosa del cuerpo humano masculino, que se mantiene oculta hasta más o menos los cincuenta años de edad de su portador y que se manifiesta regularmente a partir de entonces, fundamentalmente para tocarle los cojones. Véase: cojones, portador, varón.

Escote: Antiguamente, forma de pago en un bar o restaurante, hoy en desuso, habitual entre compañeros de clase o de oficina y despedidas de soltero y novios, en la que alguien se encargaba de dividir el importe de la factura entre el número de asistentes, recoger el dinero y abonar la diferencia respecto a lo recaudado, que podía ser positiva o negativa, según su experiencia anterior. En la actualidad, se emplea el término asociado a las palabras «de vértigo», significando que el canalillo de la fotografiada ha sido retocado con técnicas de fotoshop. Véase: fotoshop, vértigo, factura, iva.

Religión verdadera: Misterio sin resolver, que goza de varias acepciones, todas falsas. Véase: dogma, revelación, profeta.

(continuará)

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Mi Diccionario desvergonzado (1). Alcorque y Partido Político.

24 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Esta es la primera entrega de Mi Diccionario desvergonzado. En realidad, el título no es muy original, pues The Unabashed Dictionary era la forma en la que PlayBoy recogía esporádicamente entre nalgas y pectorales, algunas deficiones picantuelas; pero como hace décadas que no compro revistas del corazón, ignoro si sigue publicándolo y, desde luego, no me consta que exista un Diccionario en español con ese nombre.

Sea como fuere, y de forma anárqica, sin orden alfabético ni concierto con editorial alguna, iré ofreciendo mis interpretaciones de lo que debieran significar algunos vocablos de uso más o menos corriente, a raiz del empleo real que se viene dando por el pueblo llano a los objetos físicos y metafísicos a que se refieren.

Alcorque: Dícese de aquellos lugares previstos en las aceras para arrojar cigarrillos, latas y recoger excrementos de cánidos; excepcionalmente, pueden utilizarse para marcar el territorio en donde un árbol citadino se encuentra en avanzado estado de abandono, o es ya cadáver. Véase: excremento, citadino, estado de abandono.

Partido Político: Reunión de amigos íntimos, de difícil caracterización ideológica salvo que se encuentren en campaña cuatrienal, cuyo objetivo principal es dotar a sus componentes del mayor número posible de empleos públicos, empeño que, como característica residual, puede conducir, dada la opacidad de sus restantes intenciones, a generar el caldo de cultivo adecuado para que medren pájaros de las más diversas calañas, que se alimentan, como humanos cucos, de la ingenuidad y apatía de la mayoría silenciosa, que cree estar dando de comer a sus propios hijos. Vocablos relacionados: Mayoría silenciosa, calaña, empleo público.

(Continuará)

Publicado en: Cultura, Literatura Etiquetado como: alcorque, desvergonzado, diccionario, partido político

El tiempo en Biología

1 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La atención con la que el público que llenaba el salón La Nueva Estafeta del Ateneo de Madrid seguía la conferencia, era una consecuencia física. Hablaba Alfredo Tiemblo Ramos, Dr. en Físicas, investigador del CSIC, laureado profesor y maestro de muchas generaciones de investigadores. Y lo hacía sobre un tema apasionante: «El tiempo en la Física». Y lo desarrollaba con la claridad, el atractivo y la provocación que solo puede dar a un asunto quien ha estudiado a fondo lo que se sabe de él, lo ha analizado para ponerlo del revés y, por ello, sabe de sus limitaciones.

Porque, en el Universo somos entes de frontera. Una anomalía que, formando parte de él, tiene la esperanza, teóricamente imposible, acientífica, de descubrir algún día la explicación de lo que está sucediendo alrededor, experimentando desde dentro, con instrumentos de medida -lupas, sobre todo- cada vez más perfectos y reduciendo postulados hasta quedarse, tal vez, con unos cuantos, uno solo o…ninguno.

Es Tiemblo un gran comunicador y no es ahora cuestión de descubrir la amplitud de su perfil. Bastaría recomendar alguno de sus libros, o leerse cualquiera de sus muchos escritos destinados a explicar, (que no a vulgarizar), lo que se conoce del Universo, o repasar la relación de sus propios trabajos e investigaciones y los de quienes formaron y forman sus equipos.

«Nosotros y el Universo», es uno de ellos. Una guía para quien se anime a que alguien más sabio le ayude a reflexionar sobre lo mucho que ignoramos, y le de un paseo, cogido de la mano de su curiosidad, por las carencias intelectuales -de ambos-, al mismo tiempo que le explique unas cuantas razones de lo que conocemos p creemos concoer. Es decir, adentrarse en el paisaje de los por qué, por qué, por qué, -como hacen los niños- hasta llegar a ese momento en el que, -aconseja Tiemblo-, el que responde debe acudir a Karl Popper («El conocimiento de la ignorancia»).

Si he titulado este Comentario «El tiempo en Biología» no es, en absoluto (nada más lejos de mi intención) con el propósito de enmendarle la plana al conferenciante y al título de su disertación («charla», la llamó un par de veces, dando así también la medida de su prudente modestia erudita).

Tiemblo aconsejó leer a Roger Penrose («La nueva mente del emperador»), que defiende que la mente humana no es algorítmica, y por tanto no habrá derivado de las máquinas de Turing que la pueda modelar, por lo que habría que recurrir a la mecánica cuántica para explicar su funcionamiento. Pero no está de acuerdo con la sugerencia, entre otras razones, porque la mecánica cuántica no es más que una teoría superada, pero -así creí entenderle- sobre todo porque para entender la biología y, ya no digamos, el proceso que nos hace parecer diferentes a los seres humanos, inteligentes e interactivos, hay que aplicar, ante todo, muchas matemáticas al estudio de esas relaciones.

El coloquio resultó, en fin, también interesante. Porque la física teórica se entrelaza con la filosofía y, por tanto, nos acaba apuntando a nosotros, centros de experimentación individuales, con una sustancial aportación de materia oscura que, sin que podamos pretender ser trasunto del Cosmos, en algo tenemos que parecernos.

Me gustó también la pregunta-reflexión de otro buen amigo, físico también, ingeniero de armamento, José Molina, que intervino para apuntar que no la teoría cuántica partía de un efecto (la deriva hacia el rojo, clave para justificar la expansión del Universo) resultante de la imprecisión de los elementos de medida en muy grandes distancias («fatiga fotónica», subrayó Tiemblo). Para Molina, el Universo es estático. (Como me regaló su libro «El Universo, maravillosamente razonable», se, quizá mejor que otros, de qué va esa hipótesis de Molina).

No se define tan precisamente Tiemblo en esto, que apunta más a la utilidad práctica y en la reproductibilidad de lo que se sabe y pone interrogantes abiertas en todo aquello que creemos saber explicar sin que hayamos encontrado el fondo. Por ejemplo: ¿Es el tiempo un continuo o hay una unidad de medida mínima para él, un componente elemental, como parece que existe para la materia?

«Muy buena pregunta», fue la no-respuesta de Tiemblo a la que cerró el coloquio. «No sabemos. Puede que nos encontremos, al seguir investigando en la composición del parámetro tiempo, con un stop, un no-va-más, o una cadena indescifrable de elementos repetidos, una cadena de fractales».

Lo que es seguro, había dicho, es que el tiempo solo va en una dirección: la flecha del tiempo va hacia delante, porque el crecimiento de la entropía es continuo y el segundo principio de la termodinámica se cumple en nosotros. Nuestro envejecimiento es una consecuencia de esa constatación inexorable. La materia de la que estamos formados está condenada a descomponerse, degradarse y desorganizarse.

Pero, me decía a mi mismo mientras bajaba hacia la calle en una tarde luminosa madrileña, mientras estemos en el campo de la Biología, aún mantendremos opciones de importunar a la física teórica.

Publicado en: Cultura, Energía, Ingeniería Etiquetado como: Alfredo Tiemblo Ramos, Ateneo, Biología, cosmos, CSIC, Física, José Molina, La mente nueva del emperador, máquina de Turing, mecánica cuántica, Nosotros y el Universo, Penrose, Popper, tiempo

Comer como comercio

29 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Entre los animales, los más fuertes comen primero, especialmente, entre los carnívoros, que pasan por ser la sofisticación de la escala evolutiva. Los biólogos justifican, por ejemplo, que los leones desplacen a las hembras de su grey que acaban de cazar una pieza, para llevarse los más energéticos trozos de la víctima, porque han de estar fuertes para defender a su prole, aunque el peligro verdadero venga de otros machos.

Pero convertir una necesidad vital en manifestación de estatus, es una operación de cambalache que solo puede concebir y poner en práctica un ánimo perverso; esto es, un ser humano. No es invención moderna: se pierde en la penumbra de los siglos, si bien encuentra ejemplos gloriosos en los registros históricos recientes.

Reyes que comían (y defecaban) delante de sus súbditos -no me consta que esa práctica esté en uso actualmente-. Ventanales abiertos a la calle en donde se exhiben, en restaurantes en donde respirar ya cuesta una pasta, gentes que disfrutan no del comer, sino por ser vistos.

La complejidad de las actitudes relacionadas con el acto de comer merece un análisis riguroso y completo. No tengo información, ni ganas, ni capacidad para hacerlo. Voy a referirme especialmente a dos maneras muy diferentes de entender el circuito de preparación e ingesta de la comida en nuestras sociedades avanzadas. Acoto para sociólogos el estudio, por ejemplo, de las razones por las que unos cuantos millones de estómagos satisfechos dejan, sin remordimiento, padecer y hasta morir de hambre, a más de mil millones de congéneres, y sin ni siquiera poder esgrimir la excusa de que están lejos o de que no lo sabían.

Existe, por un lado, la combinación afectiva del cocinero familiar (suele ser una mujer) que se pasa más de la mitad de la mañana preparando platos cuya componente esencial es el cariño con el que han sido elaborados, y el grupo de comensales al que van destinados. El ingrediente aglutinador de ese conjunto de personas es la felicidad que ilumina al esforzado artífice (una mujer, casi siempre), que sabe interpretar incluso el slencio de quienes han consumido en poco más de quince minutos lo que a él (a ella) le llevó varias horas.

Y en el otro extremo, está el cocineroide, combinación de alumno de química recreativa e iluminador de estampitas, que se rodea de aparatos que congelan, oxicineran, emplastan, difuminan y hasta lapidan, productos de exóticos orígenes e indigestibles amenazas, para ponerlos sobre la mesa de un grupo de idiotas cuyo privilegio es tener las carteras bien pertrechadas de papelotes, que estarán deseando marcharse del lugar para cumplir el fin con el que llegaron, que es, a no dudar, poder contarlo.

El único ingrediente que encuentro como presunto aglutinador de ese segundo grupo, por más vueltas que le doy para ver si hay más asunto, es el comercio, la rentabilización de la picardía de los que cocinan en el mostrador de cambio en el que algunos están dispuestos a entregar mucho dinero para tener que comer lo que les digan, sabiendo garantizado que muy pocos pueden permitírselo.

Exhibición de poder de clase que proporciona un placer que no se encuentra en el estómago de los que engullen tales delicatesen, sino en su cerebro anabolizado con la estulticia, porque he sabido por algunos que han pasado por la experiencia (así dicen) que, después de haber pagado, para comer, han tenido que irse con su hambre a un sitio más acorde en el que conseguir saciarla.

Publicado en: Cultura, Restauración Etiquetado como: amor, clase, estulticia, exhibición, ingesta, química recreativa, restauración, restaurante

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