Al socaire

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Vivir en una nube

21 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hay algo del mundo de las tics que no consigo asimilar. Por supuesto, no necesito ser convencido de que la tremenda potencia abierta por la implantación general de las telecomunicaciones ha desplazado un buen número de actividades que antes se realizaban en oficinas cargadas de personal más o menos diligente a consolas individuales en las que en un abrir y cerrar de ojos uno mismo puede hacer una reserva de hotel, organizarse un viaje, pagar impuestos o lanzar un mensaje al mundo virtual con sus elucubraciones y experiencias sobre, por ejemplo, la producción rentable de cannabis.

Lo que ya me cuesta más es comprender la ilusión con la que cientos de miles de cibernautas se entregan cada día a los brazos de internet, ofreciendo sus servicios en esas múltiples redes sociales que invitan a conocerse mejor y hacerse amigos. Lo normal es que el mundo virtual te devuelva, impertérrito y cruel, como corresponde a su condición inanimada, tus ilusiones convertidas en spam, te agobie con similares ofertas a la tuya y peticiones de amistad eterna surgidas de soledades desesperadas de afectos más carnales, y cientos de anuncios comerciales en absoluto deseados y, si la mala suerte encuentra agujeros en nuestra defensa anti virus, un malfario ponzoñoso que te deje fuera de juego el cacharro cibernético.

La enseñanza del mundo real es muy diferente. Mientras los más jóvenes -y algunos que ya dejaron de serlo pero no tienen nada mejor que hacer- se entregan al juego de lotería con la que cuentan, crédulos, con que las soluciones a su desamparo verdadero van a venir, por arte de la magia de los barbitúricos que aconseja la patafísica, desde las ondas, los que saben lo que se cuece de veras en este campo de globalidades, se siguen dedicando a lo de siempre, lo que ha hecho y sigue haciendo poderosos. Comidas, francachelas, involutos, y amiguetes de toda la vida, de esos que te regalan la iluminación para tu boda de postín, te invitan a cazar perdices o rebecos en sus posesiones inabarcables o te prometen la prescripción de tus delitos de guante blanco, aconsejándote el más adecuado bufete de abogados.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía Etiquetado como: amiguetes, amistad, barbitúricos, cibernética, empleo, internet, jóvenes, nube, spam, telecomunicaciones, tics, trabajo

Marca España, pero no basta para la remontada

15 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Una de las secciones en las que aparecía dividida la Cumbre de la ingeniería que el IIE (Instituto de Ingeniería de España) celebró los días 13 y 14 de mayo de 2013 en Madrid, hacía referencia a «Desarrollo y Formación». Entre los ponentes, estaba incrustada la intervención de Carlos Espinosa de los Monteros, alto Comisionado para la Marca España.

Fue la que más me gustó, tanto por la empatía del conferenciante -ameno y claro- como por el contenido -en buena medida, al menos para mí, novedoso-. Una de las razones del atractivo de la exposición de Espinosa es que tuvo poco que ver con la formación de los ingenieros, cuestión que se encuentra sumida en el caos (aunque no renunció, en la primera parte, a lanzarnos unos cuantos pullazos de aviso, de los que destaco éste: «los ingenieros en el siglo XXI no han estado a la altura de las circunstancias»).

Supongo que la mayor parte de los oyentes del alto Comisionado tendrían en la memoria la frase del ministro Margallo de que «la imputación de la infanta (Cristina) no favorece la marca España», pronunciada cuando se sabía que el intrépido juez Torres la había llamado a declarar en el asunto Noos-Urdangarín, pero aún no se sabía que la Audiencia confirmaría que no procedía, de momento, porque no había suficientes indicios allí donde se apuntaba, aunque no parecían faltar en otros feudos.

Fiel a la tarea encomendada y a su amplia experiencia en lidiar con asuntos entretenidos, Espinosa pasó por alto, sin nombrarlas, tales minucias -carnaza y cebo para revistas del higado o del estómago y distracción para republicanos-.

La «marca España» -dijo- es «la percepción que se tiene de nuestro país por parte de los demás, y de los propios españoles«; es un «activo muy importante» porque, al final, afecta a temas y cosas del comer, como la prima de riesgo; y «se puede cambiar, pero es un proceso lento, que supone actuar tanto en lo estructural como en lo coyuntural». Estas fueron las pinceladas con las que el conferenciante centró el tema.

Quienes han señalado los objetivos para mejorar la marca España, pretenden que en 2020 la percepción de ese producto que fabricamos entre todos, esté basada en haber acreditado estos cinco puntos: 1) Integra lo tradicional con lo moderno; 2) Potencia europea con importantes lazos en Iberoamérica; 3) País sólido y solidario; 4) La mayor diversidad del planeta (no solo biológica; cultural, climática, etc.); 5) Flexibilidad, adaptabilidad: en proceso de transformación constructiva.

No lo tiene fácil. Citó Espinosa el resultado de una encuesta realizada por Gallup en la que se invitaba a indicar el país que cumplía con estas condiciones: 1) una de sus empresas ha construído el tren de alta velocidad a la Meca; 2) otra, está realizando el segundo canal de Panamá; 3) con su tecnología, controla una tercera parte del tráfico aéreo mundial; 4) cuenta con la mayor organización y experiencia en transplantes del mundo, y, además, con el mejor índice global de donación de órganos; 5) uno de sus grupos empresariales, modelo de gestión, tiene 6.000 tiendas abiertas en los cinco continentes.

La mayoría de los europeos (60%) indicaron que ese país envidiable era Alemania. Los españoles afinaron aún más: el 72% estaban convencidos de que, en efecto, era Alemania. Solo un 4,5% de los encuestados acertaron: era España. Lo dicho, España marca, … pero no gana, y encima, como apuntaba Margallo (que será algo así como el entrenador actual del equipo imaginario, digo yo), con el hándicap de tener a una infanta en el banquillo…o a punto de estarlo.

Carlos Espinosa, en el coloquio, tuvo arrestos -habida cuenta el foro en el que estaba actuando- para poner aún más énfasis en su concepción optimista de la vida, basada en la creencia espontánea en el más allá: «La fuga de ingenieros me parece bien. A mis cinco hijos los mandé fuera, a estudiar y trabajar, y dos aún están en el extranjero. Los españoles que hayan estado fuera, si vuelven, mejorarán el capital que tenemos, con su experiencia y conocimientos; y si no vuelven, es preferible que se vayan al extranjero antes de que se tengan que subemplear en España».

Es lo que tiene de singular salirse del guión: aflora el principio de «sálvese quien pueda», y allí es donde, como se sabe, cuentan mucho los apellidos que se lleven encima. Pero este desliz en los argumentos de Espinosa no me impide volver a enfatizar que me pareció una exposición interesante, que en este caso, debe ser interpretado como equivalente a poco interesada,…, aunque llevar la marca Espinosa de los Monteros no es lo mismo, claro, que apellidarse González o Rodríguez y haber agotado la prestación de desempleo.

Publicado en: Economía, Ingeniería, Internacional Etiquetado como: espinosa de los monteros, IIE, ingeniero, marca España, ventajas

Coste de oportunidad de una vida humana

11 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

Que, a pesar de lo que nos digan las Declaraciones Universales de derechos humanos, de lo que se nos dogmatice en algunos textos tenidos por sagrados y se nos recuerde y repita como mantra a cada tres por cuatro, los seres humanos no poseemos idéntico valor ni igual aprecio (ni ante la ley, el mercado, las fuerzas dominantes o la historia), es una evidencia sin resquicios.

Que una misma vida humana tenga valor muy diferente, sin embargo, en razón de circunstancias completamente ajenas a la persona en cuestión, y, más particularmente, derivadas de la atención mediática que su singular circunstancia ha despertado en quienes la habían despreciado, y sin que por ello deje de ser mientras tanto y posteriormente, perfectamente anónima, merece una reflexión.

He tenido esta revelación, que juzgo inquietante, con ocasión del colapso de un edificio que parece había sido previamente declarado ruinoso, en Daca, capital de Bangladesh, Según los últimos «datos» (o lo que sea), han muerto más de mil personas, que trabajaban allí, y se dan por desaparecidos (eufemismo perverso) no se sabe cuántos.

Es obvio imaginar que la vida de los que se afanaban en esas irregulares encomiendas textiles, surgidas para servicio de los mercados occidentales, afanosos en mantener su bienestar a costa de lo que sea, y en absoluto inocentes en su consentimiento para que se continúen, con cambios semánticos, las viejas formas de explotación colonial, no valía nada. Para los que se beneficiaban de la situación esos operarios cuya existencia se valoraba en un euro diario eran solo un número, un pescador en barcas sin pescador, recordando la obra de teatro de Alejandro Casona.

Pero he aquí que, diecisiete días después del desastre, mientras se procedía al desescombro de la mole de hormigón, hierros y restos de cuerpos ya corruptos, se oyó la débil voz de una mujer, manifestando su existencia, su derecho a vivir, de la manera más simple y emotiva que pueda imaginarse. «Estoy aquí».

En ese momento, esa vida se convierte en un símbolo, y pasa a tener un valor incalculable. No para esa persona, no; ella volverá, sin duda, a su existencia anodina, anónima. Adquiere inmenso valor para los millones de espectadores occidentales que oueden mostrarse aliviados, redimidos, pensando que ese milagro mediático es fruto de la tecnología, y se agarran a esa salvación de una vida (casual, y aún más, producto de un accidente evitable), como signo de su expiación y vía de catarsis.

He podido incluso escuchar a uno de los responsables de la demolición (antes fue rescate, porque se pudieron extraer, vivos, cientos de sepultados, en los primeros días de la movilización), que «una sola vida justifica todos los esfuerzos que estamos haciendo«.

Tiempo de meditar, ¿no? ¿En qué momento empezamos a contar el valor incalculable de una vida? ¿Después de un accidente que despertó gran atención mediática, cuando la casualidad la salva de quedar sepultada?

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad Etiquetado como: Daca. Bangladesh, justificación, rescate, salvada, valor, vida

Planificar en retirada

7 mayo, 2013 By amarias2013 1 comentario

La intervención del secretario de Estado de la Energía del Gobierno de España, Alfredo Nadal Belda, con ocasión de la celebración del X Aniversario de la existencia de la cátedra Rafael Mariño en la Universidad de los electro-curas (Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, 7 de mayo 2013) ha sido expcepcionalmente clarificadoora.

Pocas veces un político ha expresado con tanta claridad su filosofía respecto a la Planificación energética y, coherentemente con ella, lo que pretende hacer. Y, por ello, no resisto la tentación de trasladarla en sus elementos básicos:

-El déficit de tarifa debe ser eliminado, repartiendo equitativamente el resto antes de 2015. La solución coyuntural de cubrir parte del mismo, con cargo a los Presupestos del Estado, como se hizo en 2012 (4.000 Mill de €) no se repetirá.

-No habrá planificación energética desde el Estado, sino un marco regulatorio revisable, y se debería hacer su revisión tantas veces como sea necesario. Han de ser los agentes de mercado (las empresas privadas, en particular, y sus opciones de competitividad), las que decidan las posturas a tomar. El error del pasado es haber considerado al Gobierno omnisciente y con capacidad para prever el futuro a medio-largo plazo, lo que llevó a errores sustanciales (en el apoyo a la energía nuclear, a los ciclos combinados o a las energías renovables), equivocándose, en especial, por haber tomado decisiones demasiado tempranas o demasiado tardías. No hay planificacón posible de la política energética, sino necesidad de flexibilizar las políticas, generando un marco de referencia cómodo para los agentes, sin interferencias sustanciales.

Como ingeniero de minas, y al margen del juicio que me merece la posición de Nadal, yo llamaría a esta postura técnico-económica «explotación en retirada», abandonando a su suerte los macizos del sector energético para que sostengan la estructura geológica de su competitividad, mientras le sacamos socioeconómica rendimiento, ya que no volveremos a pasar por allí.

No hubo debate posterior, y por eso el Secretario se marchó «de rositas», salvo el par de banderillas a la porta gayola que le encasquetó César Dopazo (Unizar), al que correspondía hablar, en principio, sobre «La nueva generación a partir de los combustibles fósiles». «Hay que entender de las cosas para hablar de ellas», afirmó tajante, levantando algunas risas nerviosas entre el respetable.

No creo que el no tener idea de lo que se ha cocido en el sector sea una objeción que quepa hacer a Nadal. Salvo algunos pequeños errores en las cifras -muy disculpables, pues habló de memoria- reflejó un conocimiento serio de la situación.

Tenemos un inmenso exceso en términos de centro de producción energética, hemos financiado -sin recursos- la incorporación de nuevas fuentes «verdes» que no necesitábamos, y, sobre todo, que no podíamos pagar, abonandoo precios hasta nueve veces superiores a la tarifa, impulsamos la inversión en centros de producción redundantes, que no hemos permitido rentabilizar, con base en una previsión de incremento de consumo que no habría de cumplirse (caso sangrante, el de las centrales de ciclo combinado, que solo alcanzan un 15-20% del tiempo de operación) y no nos hemos preocupado de llevar a los usarios las consecuencias de estas alegrías, enmascarando la competitivad no ya del sector, sino de bastantes sectores industriales, que se beneficiaron de esa situación.

Esto es lo que hay. Las intervenciones del resto de los ponentes me parecieron, incidir en lo que, más o menos ya sabemos los que nos tenemos que ver con el sector: cada uno defiende lo suyo. Pero alguna vez alguien tiene que colocarse por encima del guirigay de intereses y, hacer lo que corresponde a un buen administrador: decir lo que hay y exponer las decisiones que corresponde tomar. Aunque nos duela.

Lo que no implica, desde luego, hacer oídos sordos a lo que los demás propongan, pero atendiendo a algo que no se puede estirar: los recursos conocidos, los medios disponibles, y sin abandonar la defensa de los intereses mayoritarios. Sin fantasías.

Publicado en: Derecho, Economía, Empresa Etiquetado como: Alberto Nadal, cátedra Rafael Mariño, Comillas, desfase, secretario de estado energá, tarifa eléctrica

Tecnopatanes

6 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No me extrañaría que aún existiera algún patán ilustrado que, a pesar de lo que nos ha sucedido, siga pensando que «la tecnología siempre acude», y que lo importante es saber jugar con la maquinita esa del dinero, dándole más rápido al rabil del papel o, según el humor, reduciendo los cromos en circulación.

Debo admitir que, a diferencia de la mayoría de los que nos dan consejos, no tengo el culo pelado por razón de curarme las almorranas contra el asiento de ninguna prebenda, sino que tengo el currículum apalancado por haber recorrido medio mundo, y no precisamente de vacaciones ni por el gusto de volver con un título en inglés bajo el brazo. Y aunque tampoco ando escaso de plumas académicas, no me identifico con los pájaros que las llevan como signo de ostentación, sino como servidumbre permanente dimanada de un privilegio.

Tengo máximo respeto por la tecnología y por los que saben bien lo que se cuece en ella. Esto me conduce a recelar de los generalistas que nos quieren convencer con su labia comercial de las bondades de un aparato que no saben, en realidad, cómo funciona, como de los especialistas laureados que se han quemado las pestañas desde su primer trabajo como becarios hasta ver sus barbas encanecidas analizando la histéresis de los materiales cerámicos (cuando no hablan de lo suyo).

Necesitaríamos, para revisar este país con seriedad, saber mucho más de tecnología, y escuchar, con suma atención, a los técnicos que saben hacer alguna cosa muy bien y, por ello, pueden valorar si nos encontramos en ese campo entre los mejores del mundo o solo formamos parte de un montón o pelotón de seguidores.

Porque, con un simple análisis superficial comparativo entre lo que importamos y exportamos los españoles y, por ejemplo, los alemanes, queda al descubierto la diferencia entre saber dar valor añadido a un semiproducto, incluso ya de naturaleza muy acabada, para convertirlos en un Mercedes, un Audi o un BMW, o estar concentrados en competir en precio -pongo por caso- con las naranjas marroquíes, que, al fin y al cabo, para lo que sirven, es, como las nuestras, para hacer zumillos y tienen por consecuencia perniciosa pelearse por la poca agua del desierto.

No, no hace falta que me arrollen los optimistas crónicos: el ejemplo del automóvil y el de las naranjas son solo por concretar un poco: tengo miles muy parecidos. Lo importante, en mi opinión, es situar en cada proceso el lugar de la tecnología que poseemos y, por ello, saber si estamos utilizando la punta, el medio o solamente el rabo.

Publicado en: Economía, Empresa, Ingeniería, Sociedad Etiquetado como: académica, Audi, BMW, competitividad, especialista, exportción, generalista, importación, Mercedes, naranjas, plma, recelo, semiproducto, servidumbre, tecnología, tecnopatanes

Recursos

4 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Aprovechar los recursos que se tienen no es un consejo, sino una obviedad. Utilizarlos bien supone no despilfarrarlos, y administrar su empleo implica situar los que no se necesiten en este momento, invirtiéndolos en proyectos de futuro.

Especialmente, si por cualquier razón el panorama está habitado por las vacas flacas, los recursos disponibles no van a servir si los enterramos en el jardín, o dejamos que se vayan a Alemania. Porque no se hizo la luz para ponerla bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre toda la casa.

Es España tierra de pocos recursos minerales, y la mayoría de los que tenemos detectados, nos aparecen de forma dispersa, o han sido sobreexplotados.

El hierro y el carbón nos han dado más quebraderos de cabeza que impulsos al desarrollo, y siguen excavando, sobre todo el segundo, en nuestras preocupaciones colectivas, aunque ambos han propiciado algunas de las fortunas más fulgurantes de este país y de algún otro. Vivimos de cuando en cuando el fulgor de la recuperación del fuego de la franja pirítica, o de los yacimientos auríferos de la zona belmontina asturiana, o del gas natural, libre o enquistado, aunque todo lo que se diga en los papeles, hay que probarlo, lo que no siempre se deja.

Tenemos, en fin, piedras con valor ornamental, que han embellecido, sobre todo, casas centroeuropeas, y dejado algunas huellas difíciles de ocultar en paisajes muy hermosos, resultado visible que me gustaría atribuir, sin asomo de duda, solo a canteras piratas, como consuelo pírrico profesional.

Hay otros recursos mucho más importantes, en mi opinión, que no solo son renovables, sino que se pueden potenciar. Son los de los cerebros nacionales, a los que no solo hay que estimular, sino saber emplear allí donde puedan rendir mejor.

Y en eso, nuestra sociedad fracasa estrepitosamente. Ni aprovechamos la formación que hemos dado a los más jóvenes, ni sabemos seleccionar a los más diestros, ni estimulamos a los más creativos, ni apoyamos a los mejores, ni utilizamos la experiencia de los mayores, ni acertamos a juzgar sin filtros machistas la capacidad de las mujeres, ni premiamos a los más rentables. Ni siquiera somos capaces de apoyar a los que son apartados por haber destacado en la defensa de lo nuestro, admitiendo que el díscolo merece su castigo, y aplaudiendo al verdugo.

En el caso de los escasos recursos naturales, hay movimientos ecologistas -supongo que siempre bien intencionados, pero pocas veces bien informados de los problemas reales que tenemos que solventar- actúan de controladores de la hipotética avidez del capital, eterno fagocitador de paisajes. Puedo entender sus razones, aunque discuta de sus oportunidades.

En el caso de los recursos humanos, atribuyo la persistente incuria de nuestra sociedad a las fuerzas del mal. Como no creo en los demonios, y he visto cómo se las gastan, teniendo que sufrir en mis propias carnes algunas dentelladas, he puesto nombres y apellidos a muchos causantes de este despilfarro. No actúan por móviles ecológicos, quiá, sino como auténtica plaga depredadora de cualquier alternativa que amenace su injustificable posición dominante.

Publicado en: Economía, Sanidad Etiquetado como: actuaciones, aprovechamiento, despilfarro, economía, recursos, rentabiilidad

El efecto Falacia y las consecuencias de la caída del mentiroso

24 abril, 2013 By amarias2013 1 comentario

La idea del «efecto falacia» no es una creación mía. Que quienes tienen alguna forma de poder utilizan su conocimiento de las realidad para tergiversarlo, ofreciendo a quienes poseen menos información una opinión contraria, a sabiendas, respecto a lo que creen más probable, es bastante habitual.

También tenemos claro lo que pretenden los que actúan así: conseguir que una parte de los que les escuchan , actúen de forma diferente a lo que harían de tener la información de que dispone el inductor y, por tanto, mejoren las expectativas de beneficio de éste.

La rentabilidad del efecto falacia depende directamente de la posición de credibilidad del presunto mentiroso.  Eso lo saben bien quienes promueven a puestos de relevancia a ciertas personas, a las que previamente han revestido de un manto de perfección casi sobrenatural.

Podemos encontrar muchos ejemplos, y algunos muy buenos, sobre el efecto falacia y sus consecuencias positivas para quienes jugaron con él a favor. Casi todos los partidos políticos, en período electoral, lo utilizan. Las Juntas Generales de las grandes empresas están pobladas de momentos en los que se cuida el efecto falacia. Diría más: una parte muy alta, desde luego, excesiva, de las actuaciones propuestas por los dirigentes en quienes confiamos están fundadas en el efecto falacia.

Habrá algún ingenuo que piense que no siempre la intención de quien promueve la falacia es perverso, y que puede estar motivado para evitar un mal mayor: por ejemplo, si un Presidente de Gobierno afirma que se ha tocado fondo en la crisis o que la solvencia del sistema bancario del país es de las mejores del mundo, puede estar cruzando los dedos para que se lo crean otros que están en posición de perjudicar a los que desea proteger y evitar así que se le caigan los palos del tenderete.

Pero se comprenderá que los que tienen más información no se van a creer algo así, y, por tanto, lo que se pretende es que los crédulos no armen alboroto, sigan haciendo lo mismo, y, al introducirse más profundamente en el barro se lo pongan más fácil a los que están en mejores condiciones para juzgar que lo que se está diciendo oficialmente tiene es, con gran seguridad, falso.

No tiene el mismo valor para un oyente sin criterio previo, desde luego, oir que la Directora del Fondo Monetario Internacional opina que es importante tener un sistema bancario sólido como forma eficiente de canalizar a su través los préstamos con los que impulsar el crecimiento, antes o después de ser investigada por la policía francesa bajo la acusación de haber favorecido a un amigo empresario, de su misma cuerda ideológica, compensándolo generosamente en un arbitraje sobre la valoracón de la participación en Adidas que había vendido previamente al Crédit Lyonnais.

Se pueden poner otros muchos ejemplos del efecto Falacia, aunque lo que me interesa hoy es resaltar sus seguras consecuencias: cuando se produce la caída del mentiroso, se buscará por quien corresponda un sustituto de credibilidad intachable. Porque el objetivo seguirá siendo el mismo: engañar a los que saben menos para que hagan lo que beneficia a los que quieren tener más, teniendo ya mucho.

Publicado en: Economía Etiquetado como: amistad, arbitraje, credibilidad, Credit Lyonnais, efecto falacia, engaño, ingenuo, Lagarde, objetivo

La puntita nada más

17 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Son varios los acontecimientos que, por su estrambótica naturaleza, mantienen ocupado al personal hispano, distrayéndolo de otras mucho más graves ocupaciones, como, sin que haya lugar a dudas, sería la de encontrar la manera de hacer desencallar la nave colectiva y poner rumbo hacia los caladeros de mar abierta.

De entre los temas que ocupan el reducido espacio mental que dejan libre la reposición de películas del año la nana, los análisis escatológicos de las carreras de fórmulas varias y los encuentros entre ronalderos y mesianos,  en los mentideros del solar patrio se habla ahora mayoritariamente de dos sucesos de guión muy similar, aunque cambien los personajes y la interpretación

Por una parte están los papeles que demuestran la corrupción que empaña con su manto de avidez acrisolada la vida política: en la papelera están, desde luego, las papelas contables de Bárcenas, pero también figuran otros, desde los pagos de subvenciones a infiltrados de la familia política y la natural, hasta las que han dejado huella de compensaciones económicas por trabajos no rendidos, asistencias no realizadas y, en fin, liquidaciones desmesuradas en recompensa por oscuras tareas llevadas a cabo en beneficio de a saber quién.

Por la otra parte -que sigue siendo, en nuestras costas-, también hay papeles. Son los que van poniendo de manifiesto, como los trocitos de pan que dejaba Pulgarcito para volver a la casa de sus papás (pero que en este caso los pajarillos no se los han comido todos), el buen rollito entre políticos dispuestos a caer bien a quien ostenta el pendón real, especialistas  en márquetin y miembros de la familia de quien detenta la máxima jefatura del Estado, disfrutando como locos de la sensación de impunidad que debe apoderarse de un niñato cuando cree que han apagado las luces de la confitería y le han dejado solo con los pasteles.

La puntita nada más es un verso de raiz soez en el que una Doña Inés más zorramplera que la de Zorrilla indicaba a Don Juan el trecho que estaba dispuesta a dejarle recorrer en sus intimidades. Me vale para expresar, metafóricamente, la ladina actuación tanto de Torres como del ex-tesorero/secretario del PP -para tantos socios, innombrable-, cada uno con su juego, sosteniendo, como si jugaran al bridge y tuvieran que ir subiento la postura a cada ronda. la amenaza de poner todo su conocimiento sobre la mesa, …aunque, como saben los adultos bien informados, da lo mismo meter un trozo que introducirla entera para que se corran con los riesgos de preñar la historia,

La puntita nada más es la expresión con la que se puede reflejar también que, aunque los casos de corrupción que ya se desvelan son escandalosos, esto es solo la picachuela de un iceberg y que, si bien un par de barcos de gran tonelaje han tropezado en él y los pasajeros de ambos andan alborotados buscando botes salvavidas (insuficientes para todos: las crónicas de naufragios anteriores acreditan que las tornas se inclinan a favor de los que viajan en preferencia), son muchos los navíos que andan de paso por la zona y gran cantidad los icebergs flotantes con sus peligrosas puntitas aflorando desde las profundidades abisales de la más genuina economía sumergida.

 

Publicado en: Economía, Sociedad Etiquetado como: aflorar, Bárcenas. ex-tesorrero, economía sumergida, escándalo, inceberg, Mesi, navío, puntita nada más, ronaldo

El Informe Barquisimeto (14): El papel de la Tecnología y de la Investigación

16 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Cualquier análisis, aunque hubiera sido realizado de manera superficial y con mínima documentación histórica, acerca de las razones y móviles que han propiciado el avance tecnológico, habría puesto de manifiesto la importancia de las guerras de conquista para el progreso tecnológico.

Esta verdad sustancial es válida tanto para occidente como para oriente, y sirve para justificar los avances más sustanciales del capitalismo y de la economía centralizada, cada uno en su ámbito, si los juzgamos siempre en relación con el objetivo subyacente, tal como hemos venido considerando: el dominio total.

No estaríamos al nivel actual en aviación, energía nuclear, tecnologías de la comunicación, control remoto y robótica, cirugía, control bacteriológico, resistencia de materiales, etc. sin los experimentos realizados -forzosos o auspiciados – antes y durante las dos guerras mundiales por ambos grupos de contendientes (especialmente, hay que reconocerlo, en la Alemania nazi,  de los que se aprovecharían también los aliados vencedores). Un marco competitivo que contó con el estímulo y acicate de unos líderes obsesionados en tratar, sin importar medios, de derrotar y doblegar a su contrario, que se sabían apoyados de manera febril, por unas poblaciones a las que no importaba sacrificarlo todo -la vida, incluso- por unos «ideales».

La manera que se justifiquen esos «ideales» es lo de menos, cuando se les dota de capacidad de movilización, por lo que deben ser concretos, y de lenguaje muy bsimple: «Odiemos a los judíos, porque solo piensan en enriquecerse a nuestra costa»; «Hay que matar suníes, porque nos marginan a nosotros, los chiítas» (y viceversa); «El comunismo es el anticristo»; «Los Estados Unidos son el diablo»; «Los griegos son por naturaleza despilfarradores»; «Los japoneses siempre nos han querido como esclavos»; etc.

No creemos equivocarnos, sin embargo, si puntualizamos que en los países del área oriental, a los avances tecnológicos, -sobre todo, aquellos que hubieran significado reducción masiva de mano de obra-, no se les concedió tanta importancia. Corresponde esto con una sensibilidad tradicional por las grandes obras inútiles, pero demandando, gracias a artilugios no demasiado sofisticados, más cantidad de trabajadores manuales de los que hubieran podido precisarse con mejor tecnología.

Esto ha sido así, en  nuestro entendimiento, porque se ha tenido siempre especial cuidado en mantener a la población ocupada, distribuyendo el trabajo -en especial, el trabajo manual, o aquellas tareas que no precisaban de alta cualificación- entre el mayor número de personas, con lo que se garantizaba que todas las familas tuveran un medio de sustento, aunque fuera mínimo. El abandono de las labores agrícolas, por ello, ha sido una circunstancia nefasta, pues sabido es que el campo facilita el autosostenimiento, si bien a niveles mínimos, y la presencia masiva de oferta de mano de obra en las ciudades, obliga a inventar continuamente obras inútiles, para mantener a la gente más o menos ocupada y distribuir un mínimo salarial entre las familias que les permita el sustento y contenga así los riesgos reivindicativos revolucionarios.

La tecnología, en fin, juega un papel desestabilizador en lo social. Ha sido siempre así, pues los avances tecnológicos provocan grandes bolsas de paro entre los trabajadores de los procesos que se han quedado obsoletos, y que, al ser crecientes las necesidades de cualificación, supondrán, en gran medida, su marginación del mundo laboral.

Se suele enfatizar entre los teóricos de la macroeconomía (bien remunerados, por supuesto, al afirmar estas conclusiones prediseñadas) que la tecnología crea empleo de mayor cualificación o que, por ejemplo, la dedicación a la mejora del ambiente o, en general, de los servicios asistenciales (educación, sanidad, etc.) genera nuevas oportunidades de negocio y, por tanto, de trabajo.

Es todo una quimera, un argumento construído ad libitum. No negamos que en casos concretos, las tics, las energías verdes o alternativas, incluso el aumento de centros de educación u hospitales, ha servido para que se enriquezcan algunos. Pero, como todo aquello que se incorpora a un sistema productivo sin recurso natural, en la visión global, se produce un empobrecimiento…salvo que se estén utilizando recursos de otros países o regiones, utilizándolos para desplazar hacia ellos, o amortiguar, la crisis propia.

(continuará)

(continuará)

Publicado en: Economía, Internacional, Sociedad

El Informe Barquisimeto (13): Capitalismo frente a Economía Centralizada

15 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Los integrantes del Equipo de Trabajo debemos reconocer que el análisis de la situación mundial desde la perspectiva, obligada por la personalidad del Grupo de Solicitantes del Informe, de aquellos que están dirigiendo sus actuaciones con base en la economía centralizada ha sido muy sugerente.

En el fondo, la cuestión que hemos tratado de resolver, como científicos y estudiosos educados en las Universidades con orientación liberal, colocándonos hipotéticamente en la piel de las fuerzas oscuras que pretenden, desde la negación del capitalismo, el mismo objetivo de la completa dominación mundial, sirvió para poner de manifiesto las amplias similitudes entre ambos bloques ideológicos.

En ambos sistemas, los poderes visibles son simples instrumentos con un doble propósito: ocultación de la identidad de los poderes reales, a los que suplen como sus mandatarios, y el servir de ejecutores, no pocas veces de forma inocente o inconsciente, de sus órdenes. La forma sutil en que se realiza esta suplantación de identidades es, sin lugar a dudas, una genialidad experimentada a lo largo de los siglos y convertida en una mecánica de acción irrefutable.

La selección de quienes han de ostentar las posiciones de liderazgo en regímenes neocapitalistas como estatalistas es similar: oscura, despiadada, grupal. En cualquiera de los llamadas instituciones, sean organizaciones corporativas, grandes empresas, partidos políticos, estamentos funcionariales, incluso (o, sobre todo) entre los encargados de funciones judiciales, y todos ellos independientemente de su signo  u orientación confesos, se abortan las iniciativas democráticas o de apertura tan pronto como se detectan: el objetivo irrenunciable es la reproducción de los mismos esquemas, consolidados en la costumbre, el falso mérito, la primacía concedida a la defensa del estatus grupal o familiar, la repetición, en fin, alegando que es lo que mejor funciona, de lo que se ha convertido en forzada tradición, y de todo lo cual son baluartes inexpugnables los que ya están allí, en la cima, especializados en arrojar su aceite hirviendo sobre los candidatos que no sean de su agrado y no hayan confesado fidelidad sin tapujos..

A esta postura autoregenerativa del inmovilismo se une, como instrumento de refuerzo, el miedo de la masa al cambio. Se aprovecha el inmenso pavor a lo desconocido que posee la especie humana, por naturaleza timorata y, como colectivo, nada arriesgada. La experiencia colectiva, incrustada como instinto en los genes individuales, es indicativa de que quienes se arriesgan, separándose del grupo, diferenciándose, son devorados. La propia masa es, no pocas veces, la ejecutora del castigo del que se diferencia, sometiéndolo a un implacable linchamiento.

La combinación interesada e inteligente -en el sentido de enfocada correctamente al objetivo- de las ambiciones y de las debilidades de la especie humana, ha permitido a las verdaderas fuerzas superiores experimentar desde estas dos posiciones aparentemente contrapuestas -capitalismo liberal y economía estatalizada-, en una modalidad cósmica de juego solitario o de partida de ajedrez en la que el mismo jugador mueva las fichas tanto de las blancas como de las negras.

Por eso, en estos momentos en que el juego está llegando a su fin -al menos, para la especie humana- los entrelazamientos de ambos sistemas hacen, a veces, muy difícil distinguir qué ideologías o qué propósitos son utilizados por cada uno en determinados contextos. No nos dejamos engañar, sin embargo, los componentes de este Equipo de Trabajo, que estamos convencidos de que las eventuales concomitancias entre los dos sistemas son solo manifestaciones de su sentido utilitario. Como el objetivo del jugador único es ganar como sea, no tiene problemas en retirar una ficha del tablero, recuperar otra ya eliminada o, incluso, repetir algunas de las jugadas para contemplarlas desde otra perspectiva.

Solo así quedarán explicadas las alianzas temporales entre el gobierno chino y el estadounidense (para solicitar al de Corea del Norte que disminuya la tensión, pero también para minimizar un conflicto que no tuvo más finalidad que la de distracción). De esa manera se entenderá la globalización que supuso la incorporación de modelos de la explotación capitalista a sociedades comunistas (y viceversa) y, en fin, las anodinas reuniones de coordinación de los G-8, G-20 o las multitudinarias asambleas de la ya inmensa, pero no más eficaz, parafernalia asociativa de los países, gobernantes y funcionarios.

Esta, posiblemente, prolija explicación de nuestra visión de lo que pudiera estar sucediendo, no nos impedirá reconocer que la orientación de las fichas del hipotético tablero al que nos hemos dirigido, es inequívoca hacia el triunfo, previo a la gran hecatombe final, de la economía anticapitalista, esto es, de la gran revolución comunista, en la que se conceda al Estado centralizado el dominio del orbe y se reconozca la total subordinación del individuo a lo grupal, dejando solo el espacio de la intimidad no compartida con nadie para que cada uno busque, en el caso improbable de que le hubieran quedado ganas, su satisfacción personal.

Publicado en: Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: anticapitalismo, capitalismo, China, dominio, economía centralizada, fuerzas oscuras, Informe Barquisimeto, objetivo, triunfo

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