Al socaire

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Archivo de 2018

Hoy no te reconozco, Cataluña (Soneto 20 de Irse de fiesta)

5 septiembre, 2018 By amarias 4 comentarios

Hoy no te reconozco, Cataluña,
secuestrado tu encanto por la gente
que grita libertad y al tiempo empuña
banderas que desprecian al de enfrente.

No entiendo sobre qué bases acuña
la mitad de tu pueblo un indecente
desprecio a lo español, que fue la cuña
que te sirvió de apoyo e hizo de puente,

cálida piel de toro sin pezuña
que siempre tuvo aprecio muy patente
por cuanto conseguiste de  ventaja.

No deberá ignorar aquél que intente
romper insolidario la baraja
que no es buen catalán el que disiente

con todo cuanto su opinión no encaja,
porque un leal español es consecuente
cumpliendo lo pactado. Y no se raja.

5 de septiembre 2018

(del Libro de sonetos, Irse de fiesta, soneto 20, @angelmanuel arias)

—

 

 

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Poesía, Política, Sociedad Etiquetado como: Cataluña, consecuente, españa, pacto, soneto

Fervor republicano e independentista

28 agosto, 2018 By amarias 6 comentarios

Estoy pasando unos días en un pueblo costero de Catalunya, cuya Casa Consistorial ostenta la bandera independentista y a la entrada de la población se advierte que el mismo forma parte de los municipios de la República catalana.

No estamos en guerra, no hay síntomas de encontrarnos en un estado de alarma (oficial). Es cierto que las farolas de las calles principales están adornadas (?) con unos mugrientos lazos amarillos y que, aquí y allá, en algún balcón se tiende una toalla con la enseña de las barras y el triángulo azul estrellado y que se pueden avistar azoteas con esa bandera. Pero, fuera de la ostentación de fervor independentista que salta a la vista en los edificios oficiales, en los letreros indicativos y en las plazas públicas , se respira sosiego y normalidad.

He comprado todos estos días un periódico en español (generalmente, El País, a cuyos titulares estoy acostumbrado y me voy directamente a algún artículo de opinión de los amigos) y El Punt AVUÍ. Así que he podido disponer de una guía para interpretar el hecho diferencial catalán desde el presente, a la luz de los pequeños acontecimientos de la realidad cotidiana.

No hay nada nuevo, en verdad: los revolucionarios independentistas siguen con lo suyo, reclamando libertad para los presos políticos, y denunciando que en España no existe democracia, ni justicia, ni calidad intelectual ni moral, que, por mor de la casualidad cósmica, se ha concentrado en los Países Catalanes, incluida la Occitania. Los defensores del orden constitucional siguen puliendo y dando brillo a la necesidad de un diálogo con la facción catalana, en el que se puede hablar de todo menos de independencia, y lo argumentan jurídicamente de forma contundente.

Doy fe que en este hermoso pueblo tarraconés, la lengua que se oye hablar fundamentalmente en la calle, en los bares y playas, es el español. En todos los establecimientos, se habla español sin problema, incluso en los supemercados de Bonpreu, que pertenecen, me dicen, a un independentista que apoya financieramente la insurrección. Digo más: los turistas que disfrutan del paisaje, del mar y de la hospitalidad, son sevillanos, gaditanos, extremeños, aragoneses, asturianos,…Los comerciantes se lamentan de que este año ha venido mucha menos gente.

No se hacia dónde quieren llevar los independentistas oficiales a Catalunya, aunque tiendo a reafirmarme de que hay intereses muy oscuros detrás de tanto despliegue y que no van en el sentido de hacer más felices a la mayoría, ni catalana, ni española.

Permítame el lector, que desde este escrito de distensión veraniega, haga una introducción por el paisaje. En un bello paraje del Delta del Ebro, hay un mirador sobre una laguna donde crían centenares de aves. La indicación de la Generalitat de Catalunya, en ese lugar, nominado Bassa de l´Alfacada, expresa que hay que respetar la naturaleza («Respeteu la natura» dice).

Al subir por la torreta de observación ornitológica del mencionado lugar, me topé con un mensaje, escrito en letras mayúsculas sobre una de las placas que deberían servir de protección visual. ESPAÑOLES, HIJOS DE PUTA, FORA!

Una segunda mano, diferente del autor/a, como se ve por la fotografía, que incluyo, borró parte del insulto, con un par de brochazos que parece querrían replicar el mismo color del fondo. No es un trabajo fino de limpieza, y el mensaje principal quedó patente: Españoles, fuera de Cataluña. No quiero pensar torcido, aunque no me quito de la cabeza la imagen de un funcionario de la Generalitad, repintando con una brocha la palabra malsonante, tomando la pintura de un bote en el que habría mezclado azul y blanco para conseguir, más o menos, el mismo color del cartel.

En una situación normal, la interpretación segura sería que se trata de un exabrupto producto de un adolescente desquiciado, uno de esos pobres muchachos que protestarían contra todo, y dispararían lexicográficamente como víctimas de su propia estulticia a todo valor, a falta de la madurez que aún no les ha llegado.

Quisiera borrar el mal pensamiento de que esta provocación permanente al distanciamiento con el resto de España, argumentando con mentiras y medias verdades y, sobre todo, sin perspectiva de un futuro mejor para nadie, esté  propiciado desde las instituciones catalanes, secuestradas por arribistas sin formación intelectual ni decencia moral, y se halla aplaudido por algunos funcionarios de la Administración de la región, temerosos de perder su puesto de trabajo o complacientes con la perspectiva de mejorar en él. No puedo.

Como no  puedo tampoco entender el silencio cómplice de una parte importante de la sociedad catalana, que renuncia a hablar de política con los exaltados, ni soy capaz de abstraer seriedad y no folclore instrumental de un supuesto mensaje de solidaridad de una toalla expuesta en un balcón con la expresión Libertad presos políticos.

Se ha tenido demasiada tolerancia con una forma de terrorismo instrumental y no es fácil ya detener las consecuencias sin causar destrozos en los monumentos erigidos a las deidades de la fantasía independentista, republicana y falsamente global y moderna. No es tolerable que desde la tv3 se insulte a los españoles, se haga sátira de los principios constitucionales por los que nos regimos todos los demás (y debieran hacerlo ellos), se ridiculice al ciudadano no catalán como si fuera tonto de baba o se vea a los que opinan en contrario como secuestrados ideológicamente.

No es tolerable que exista una prensa subvencionada que menoscabe la unidad de España e interprete los hechos, adulterándolos como le venga en gana, para que encajen con una filosofía de rebelión. No es posible ver tranquilamente cómo quienes deben defender las instituciones de todos y los principios de la convivencia, las mancillen con intereses partidistas y odios de clase trasnochados y rencores de patio de colegio,

Claro que las cosas se hubieran solucionado, y se solucionan, con información, diálogo y educación. Ojalá no sea tarde, después de reconocer que se ha dejado que la tensión subiera por dejación de responsabilidades y tolerancia culpable, en creencia de libertad mal entendida.

No lejos de San Carles, en Tortosa, hay un monumento que la población ha resuelto mayoritariamente, hace un par de años, conservar y que conmemora la batalla del Ebro, con un águila imperial remontando el vuelo, testimonio estéticamente hermoso aunque con resonancias dolorosas de lo que sucede en España cuando la situación de los que tienen poderes o intereses muy particulares desemboca en dos opiniones irreconciliables para ellos y las inmensas mayorías, apresadas en la escalada de tensiones,  ya no tienen opción de elegir dónde alinearse, sino solo les queda lanzarse a la batalla.


He elegido esta foto de un fumarel cariblanco (chlidonias hybrida) alimentando a su cría ya talludita. No resulta fácil identificar a los fumareles, charranes e incluso algunas gaviotas, diferenciables apenas por el color del pico o de las patas, el tamaño de los mismos o la mancha en la cabeza y garganta, según que parezca un capirote o se prolongue a lo largo de la nuca.

En fin, el observador de aves puede también contentarse con el placer de observar escenas como ésta, captada con ayuda de un teleobjetivo no muy potente, en este caso. El fumarel cariblanco es el mayor de los fumareles (24 cm). Tiene las patas relativamente más largas, y pico fuerte como los charranes. El juvenil tiene el pico rojo, como el adulto, aunque menos intenso. El plumaje nupcial se caracteriza por el vientre gris oscuro. Su voz es un grito seco, fuerte, áspero, parecido a un «crrrc».

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: bandera republicana, Catalunya, españa, fervor, fumarel cariblanco, independentista, republicano

Tierra de homenajes

21 agosto, 2018 By amarias Deja un comentario

Con ocasión de cumplirse un año de los atentados en Barcelona y Cambrils, familiares de las víctimas, autoridades de la región y del Estado y ciudadanos de distinta condición, se han reunido en un acto de recuerdo. Los media y, en general, cuantos se han referido a esta conmemoración luctuosa, lo han hecho bajo la invocación de que se trataba de un «homenaje a las víctimas».

Venimos  realizando, no solo en España, múltiples homenajes a las víctimas de atentados terroristas, de accidentes graves (principalmente, si han causado  numerosos fallecidos) y de catástrofes naturales o provocadas. También se ha consolidado la expiación de la sorpresa y el sobrecogimiento por la ocurrencia de varias muertes súbitas en una localidad, sin importar, circunstancias, edad de los fallecidos o la naturaleza del hecho, decretando oficialmente varios días de luto en homenaje a los fallecidos.

No tengo ningún problema mental en que se homenajee a la gente, al contrario. Creo que la mayor parte de los seres humanos, en especial los nacidos sin apoyos, herencias ni dádivas, han tenido que sobrevivir bajo duras situaciones, son dignos de homenaje. En vida, preferiblemente. No deberia hacer falta morirse e, incluso, sería de desear que, si se quiere homenajear a alguien, se lleve a cabo el acto en presencia del destinatario de la distinción. Podría decretarse un día al año dedicado al Homenaje Colectivo Global.

No parecen estos homenajes encajar, ya sean de un tipo o de otro, con la primera acepción del Diccionario de la Real Academia, que se aplicaría a «Acto o serie de actos que se celebran en honor de alguien o de algo”, salvo que interpretemos (como puede ser el caso) que hacer algo en honor de alguien, estando el destinatario ya difunto y no siendo conocidos sus méritos salvo haber muerto en circunstancias desgraciada sea equivalente a tener un recuerdo hacia el. Lo que es, simplemente, retorcer el lenguaje y exagerar la intención.

Hay personas que, por su especial significación -generalmente, en el mundo de las letras, de la medicina, de la ingeniería, o por su contribución excepcional al avance de la Humanidad- son dignos acreedores de ese otro tipo de homenaje, también designado en el respetable monumento a la corrección de nuestro idioma, como una segunda acepción: «Sumisión, veneración, respeto hacia alguien o de algo.» Son escasos y, sin embargo, solemos dejarlos sin reconocimiento ni gloria, vivos o muertos.

Descarto, por supuesto, la oportunidad de recuperar el añejo significado, también recogido por RAE como tercera acepción:
“En la Edad Media, juramento solemne de fidelidad hecho a un rey o señor.” Para eso no está el horno, ya se trate de seres humanos, ideas, creencias o banderas. Tal vez, ¿algún futbolista?

Mi humilde propuesta es que recuperemos el sentido al acto de recuerdo a las victimas, en especial cuando han sido el desgraciado resultado de un execrable fanatismo, como lo que es, en verdad. Una manifestación doliente, pero firme y de repulsa unánime contra los autores del acto vandálico y sus móviles. Una Exaltación de valores éticos, sociales y cívicos. Un Acto de Reafirmación de Nuestra Solidaridad con Quienes Creen como Nosotros y un Recuerdo Doliente sin Fisuras hacia Quienes han Resultado Victimas de la Barbarie.

Un acto así, con ese significado, no puede ser silencioso. Es un grito inmenso y hay que darle expresión oral, hablada y escrita.

Publicado en: Actualidad, Sin categoría, Sociedad Etiquetado como: Homenajes

Ruidos

19 agosto, 2018 By amarias 7 comentarios

¿Notan, como yo, que hay demasiado ruido en el escenario de la convivencia? ¿Qué una gran cantidad de secundones, arribistas, deslenguados, corruptos, incompetentes, aprovechados, cínicos, pendencieros, necios… se han apropiado de  los espacios fundamentales en los medios de expresión?

Me hartan, encorajinan, duelen. Ocupan con insolencia muchos de los mejores lugares en la letra impresa,  llenan las calles con reivindicaciones egoístas, excesivas, imposibles. Se apropian de tribunas y foros y emiten opiniones infundadas desde las ondas; se alzan con voz sonora para emitir juicios bobalicones pero intocables, en los bares, las tertulias, las reuniones de empresa, los momentos para estar entre amigos.

Parecen muchos, -en todo caso, demasiados-, quienes, faltos de capacidad para discernir el alcance y consecuencias de sus dicciones y actos, se aventuran por el camino peligroso de la confrontación, usando, no la dialéctica, la comprensión o la tolerancia, sino el desprecio, la burla, el griterío y, en suma, la ausencia de respeto hacia el que discrepa con ellos.

No tengo más que una voz, no represento más que una opinión, no valgo sino un voto, pero llamo la atención sobre la forma en que se está marginando a los pacíficos, a los tolerantes, a los que mantienen como sabiduría el ejercicio de la prudencia.

En ese arca en el que se alimenta la disensión, con la estúpida pretensión de la novedad, se va directo a las bases de nuestra cultura de convivencia: se aplaude a todo el que haga burla de una religión (la católica), sin reparar en que, para la inmensa mayoría, no existe otro soporte para la -ética, faltos de formación filosófica.  Sin que convenga echar en el olvido que se critica, como postura plausible, lo que provenga de esa Iglesia, sus sacerdotes y fieles, como añejo, en tanto se procede con un respeto cerval a cuanto toque a la religión musulmana, ajena a nuestra cultura y, -sin querer entrar en polémica en este punto-, más retrasada en la evolución de las religiones por reencontrar el camino seguro de la ética universal y la necesidad de encontrar una respuesta individual al misterio de la anomalía de nuestra capacidad de raciocinio en el orden cósmico.

Por ese mismo camino de hacer gracia de lo que más importa, se critica la forma de Estado que tenemos (la Monarquía) y al actual detentador de su Jefatura, con anécdotas inventadas a mala uva, acumulando menosprecios a la persona sin darse por enterados de que se trata de una institución clave de nuestra democracia constitucional, y, como paradigma del desequilibrio mental colectivo, se aplaude con fervor infantil la situación de otros países en los que, justamente, es la Monarquía la forma como se ha dado estabilidad al Estado social.

Todo me parecería menos importante, con serlo mucho, sino fuera porque se añade al desbarajuste, una dilapidación continua de caudales de conocimientos y oportunidades económicas. Ganan los que prefieren dispararnos a los pies de la estructura económica, en vez de arrimar el hombro para construir un orden institucional sólido. No es cierto que la economía se esté recuperando, porque la verdad es que tenemos una grave disfuncionalidad, una tensión no resuelta entre capital y trabajo, entre sectores de futuro y precariedad laboral y tecnológica.

No es cierto que tengamos una Universidad de élite, sino un desbarajuste formativo. No es cierto que avancemos en investigación, ni en tecnología, ni en crecimiento empresarial, ni en oportunidades de empleo.

No lo es porque no puede crecer la excelencia en el campo de cultivo de la intolerancia, la continua discusión, las huelgas reivindicativas, las pretensiones independentistas.

Pueden encontrarse muchas razones y tampoco sería justo ver un panorama negro, porque tenemos un país de oportunidades y una población capaz de ponerse en marcha hasta la heroicidad. Pero la notoria ausencia de liderazgos en España y una excesiva presencia de pretensiones de minorías y grupúsculos, dedicados a armar jaleo y propiciar el desorden, sembrando de reivindicaciones y alegatos egoístas, nos están conduciendo por el sendero de la catástrofe.

Estamos en un estado de malestar, no de bienestar. Y en ese caldo de cultivo, tenemos, otra vez, activas en su bulle bulle, la dos Españas. La que me hiela el corazón hoy es la que se mueve en la ignorancia de la Historia y en la añoranza de páginas que hicieron grave daño a los que tuvieron que vivirlas en primera persona.

Ni Casado, ni Torra, ni Sánchez, ni Iglesias, ni Garzón, ni Rivera, ni Díez, ni Perico de los palotes ni el pato Donald van a solucionarnos la papeleta. No saben, no pueden, no quieren. Necesitamos estabilidad, ya. Y esa solo se consigue con una mayoría capaz de gobernar con tranquilidad, conocimientos y criterio, asentada en lo real, no en suposiciones, inquinas o quimeras.

Conseguir esa mayoría de Gobierno no es cuestión de tiempo, sino de voluntades. Tengo solo un voto, una voz, una opinión, pero lo que yo deseo es que este país en el que vivo y al que he dedicado toda mi vida se ponga de acuerdo en tirar, en lo fundamental, hacia delante. Sin trampas, sin antojos.


Esta pareja de abubillas (upupa epops) fue fotografiada en el Pardo, en los jardines de lo que fue residencia de un Jefe de Estado que se aupó a esta posición después de una guerra civil, originada por un levantamiento militar contra el orden constitucional. Muchos de nosotros, los españoles de hoy, fuimos niños en esa postguerra.

El nombre latino de la abubilla hace referencia a su voz (un sonoro puup-puup-puup), que puede confundirse con un ladrido. Los dos sexos son indiscernibles, y de una belleza sin discusión.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: abubilla, democracia, discusión, guerra civil

Sonámbulos

23 julio, 2018 By amarias 3 comentarios

Si es verdad que en momentos de crisis es cuando el ser humano encuentra las mejores opciones, estamos bien servidos. Las guerras frías y las sopas calientes parecen haberse instalado entre nosotros y, desde luego, todo apunta que están aquí, como se suele decirse, para quedarse por una temporada.

A escala amplia, la actividad frenética de acumulador de tensiones que desarrolla el presidente del otrora país líder mundial, responde perfectamente al paradigma de generar dificultades (reales o, mejor, inventadas), para terminar disolviéndolas como azucarillos en vaso de agua. Hay que saber hacerlo y hay que contar con que se tiene -aún- la sartén por el mango. El Sr. Trump se ha revelado, para quienes no lo conocíamos tanto, como un maestro en el arte de calentar la olla para acabar sirviendo un caldito de chicha y nabo.

Claro que, mirado con más atención, las salvas del Presidente norteamericano del norte de México, tiene sentido para sus admiradores. Defender mayor autarquía e independencia -incluso energética- para los suyos, cerrando fronteras y aumentando gravámenes a las importaciones foráneas, va en contra de la filosofía económica de los que opinamos (por intuición y convicción formal) que se debe avanzar en la solidaridad internacional y en el apoyo a los que más lo necesitan, por cuestiones no solo éticas. Sin embargo, suena bien para quienes se preocupan solo del corto plazo cuando éste favorece sus intereses particulares y cierran ojos a las necesidades de los demás, creyendo que no les afectarán jamás las consecuencias.

No será por contagio, sino porque las conjunciones cósmicas están favoreciendo el crecimiento de los individualismos, de los separatismos y de las incomprensiones hacia las necesidades de los otros, pero empiezo a creerme que estamos a punto de vivir (ojalá no) un desencuentro internacional de gran envergadura. Al fin y al cabo, como se encargó de poner de manifiesto Clark cuando explicó por qué se produjo el desastre del catorce del pasado siglo, todo es cuestión de que aparezcan «sonámbulos» junto a ambiciosos sin escrúpulos en el panorama de la toma de decisiones relevantes.

Miro hacia nuestro pequeño país y me parece que hemos perdido sentido de la mesura y que encontramos placer en buscar las cosquillas de los otros, contentos con mirarnos los ombligos propios. Es cada vez más cierto que vamos hacia unas elecciones anticipadas, pero porque la voluntad del jinete Sánchez y su equipo es hacer las cosas bien, aunque sea a la trágala, sin parar en consecuencias. Y no basta con tener buenas voluntades, ni siquiera con poseer la percepción de las mejores ideas. Ponerlas en práctica exige negociaciones, discusiones, consensos y…dineros.

El peligro de descomposición orgánica, sin embargo, no viene de la falta de apoyos que se irán desplegando, como un manto funesto, a este gobierno de circunstancias, sino en el sentido contrario. En los apoyos que reciba, puntualmente, que acabarán conformando un muñeco sin capacidad de supervivencia, a base de mordiscos y pegamentos. Las declaraciones de quienes dicen haber ganado también la ceremonia de censura a Rajoy, actuando desde la sombra repartiendo abrazos de oso, vienen a probar que no se lo van a poner fácil, en absoluto, al gobierno de Sánchez.

Tampoco le va a facilitar ni el agua ni la sal el Partido Popular, o lo que surja de la recomposición de la derecha española bajo el nuevo mando de Pablo Casado, exiguo elegante de unas primarias con sangre e insultos, habidas por necesidad en la coalición de intereses conservadores que perdió la censura por la corrupción evidenciada de algunos de sus significados jerifaltes.

El mini Programa que el flamante presidente del PP expuso en su campaña fraticida y repitió ante los compromisarios el 21 de julio de 2018, pone de manifiesto que vuelve la derecha de verdad, la que defiende el liberalismo de mercado y el centralismo y control de los poderes públicos sin ambages ni tapujos. Que Ciudadanos, el partido de Rivera y Arrimadas, haya perdido pie por defender posiciones de sensatez, no deja de ser una medida más de la polarización de la política española: hacia la derecha extrema y el populismo mediático del Podemos -fagocitador de la izquierda genuina-. En el medio, el PSOE en reconversión y Ciudadanos in cerca d´autore, a lo Pirandello.

Sin embargo, lo más preocupante, en mi opinión, sigue siendo el agua de Cataluña, como oí decir, con gracia pero con tristeza inocultable a la directora Isabel Coixet. Algo les están dando a los catalanes con el agua, que les hace ver las cosas de manera esperpéntica. Aunque la alcaldesa hiperactiva en los gestos en que se ha reconvertido Ada Colau está en la lucha por recuperar para la gestión pública el agua de Barcelona (operación de titanes donde las haya), no parece que sean los catalanes que viven en la capital del condado los afectados, sino los de las periferias, o sea que el agua que malbeben debe venir de otras fuentes.

El minipresident Torra no para de decir tonterías, que quedan magnificadas y convertidas en peligrosos axiomas cuando las pronuncia desde el balcón de su Generalitat o desde Alemania o Bélgica. Sus insultos al resto de los españoles (y, dentro de ellos, a la mitad de los catalanes) no tienen ninguna gracia, y aventuran el crecimiento de tensiones que no se van a resolver en diálogos de despachos. Puede que caminemos hacia una federación republicana de miniestados, en los que se traduzca la descomposición de la llamada España grande, una y libre. No me gustaría verlo por el camino de las descalificaciones, los populismos sin fondo, las historietas falseadas de profesoruelos de historia adaptada.

En fin, la acumulación de tensiones sobre el Rey Felipe VI ha subido algunos enteros en la segunda y tercera semanas de julio de 2018 al difundirse unas conversaciones de naturaleza incalificable entre la ciudadana alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el ex comisario Villarejo, según se cuenta, con la complacencia de un antiguo presidente de Telefónica, en la que afirma, en deficiente español y en una grabación editada a saber cómo, que el dimitido Rey Juan Carlos la utilizó como testaferro para ocultar la procedencia de las comisiones sobre los negocios en los que participó. Todos suponemos, leyendo entre líneas, que se refiere a las intervenciones del monarca «emérito» en el apoyo a empresas españolas por tierras de sus primos árabes, que, dicho sea de paso, bien les han servido a aquellas.

El ventilador mediático funciona con plena complacencia. El derrame de inmundicia en torno al Monarca al que Preston calificara de salvador de la democracia en un febrero ya muy pasado, abarca a los negocios de Nóos y a las interioridades hipotéticamente rijosas del octogenario general, educado por el mismo personaje (según la autoridad de Boris Izaguirre) que Carmen Bordiú Franco, la bailarina de Mira quién baila.

Poco interés tienen -para mí, al menos- estas historias de salón de casa de muñecas, sino fuera porque apuntan, en lo que ya se debe considerar como operación de acosos y derribo organizada, contra la forma de la Jefatura del Estado, que es, por la Constitución de 1978, la Monarquía y que es, en mi torpe criterio de observador desde la marmita, una seria garante de que los españolemos no nos desmadremos, una vez más, por el camino de decidir a garrotazos quién tiene más razón.

Sonámbulos, el mundo va de sonámbulos otra vez. La anormalidad como sustrato de riesgo.

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Ibamos otra vez, nuevo verano (Soneto)

11 julio, 2018 By amarias 1 comentario

A Santiago González del Valle Cienfuegos Jovellanos, «Tatajo», in memoriam.

Íbamos otra vez, nuevo verano,
a cumplir con el rito del reencuentro,
conscientes ambos de que algún gusano
nos estaba comiendo ya por dentro.

No podrá ser y no serás el centro
con tu humor tan sabio y campechano,
aunque la puerta abierta por la que entro
no hará que nuestra cita quede en vano.

Porque hay una forma que lo humano
hace de mayor debilidad, proeza,
capaz de doblegar lo más tirano,

transformando el dolor en fiel belleza;
y es que la amistad, vivo tertuliano,
nunca perece y olvido allí tropieza.

10.07.18, @angelmanuelarias

Escribo este soneto desde el dolor por el amigo fallecido el pasado 6 de julio, después de hablar con su esposa María Uría, compartiendo su desconsuelo.


La foto, aunque de baja calidad técnica, me resulta valiosa por las difíciles circunstancias por las que en ese momento yo atravesaba. Representa un Martín pescador (alcedo atthis), al rato de abandonar su posadera, en donde estuvo inmóvil durante horas, volando rápido sobre el agua del Tajo, llamando quizá a su pareja.

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Soneto: Sin siquiera llegar a darnos cuenta

8 julio, 2018 By amarias 2 comentarios

Sin siquiera llegar a darnos cuenta
vamos cumpliendo año tras años.,
De pronto nos plantamos en setenta,
creyéndonos aún fuertes con engaños.

Mas el paso vital nos deja daños
y sin piedad el desperfecto aumenta,
haciéndonos proclive a desengaños
y a suprimir la sal y la pimienta.

Sin tratar de poner calientes paños
para disimular vivir de renta,
ni comportarnos con modos extraños,

disfrutemos de aquello que contenta,
que es haber evitado los rebaños
y aprovechar el sol cuando calienta.

(Soneto 119 de «Sonetos desde el Hospital», mayo 2018, @angelmanuelarias)

—

El 7 de julio de 2018 cumplí 70 años. Estoy bien, aunque estoy gravemente enfermo. Apuro el disfrute de cada día con la intensidad y la ilusión con la que se bebe un néctar delicioso. Gracias a quienes os habéis acordado de mí para desearme felicidad. Haré lo que pueda.

La fotografía es de un macho de vuelvepiedras común (arenaria interpres) , con su plumaje adulto de verano. Fue tomada hace una semana en las orillas del Atlántico, en la bahía de Cádiz. Su plumaje pardo anaranjado en escapulares y coberteras y su dibujo cefálico blanquinegro la hacen inconfundible.

 

Publicado en: Poesía

Por tierras movedizas

5 julio, 2018 By amarias Deja un comentario

Mientras los afiliados al Partido Popular, en número pulido hasta el ridículo, (al bajar desde los aires de grandeza insolente a la triste realidad de una entidad política en descomposición), se disponen a votar sin mucha convicción entre tres candidatos tocados de ala, los restantes partidos españoles, con la mirada perdida, mordisquean las uñas a la espera de que el tiempo mejore.

Cierto que el Partido Socialista de Pedro Sánchez, impulsado por el azar y el deseo de varias figuras del plantel de principales, por poner su nombre entre los ex ministros del país, tiene en este momento la sartén del poder por el mango. Pero el asa de ese instrumento de cocinar el pote común, está que quema y no se sostendrá en la mano por mucho tiempo.

El ojo tan lleno de altanería como falto de visión pragmática de Pablo Iglesias Turrión y sus amigos de Podemos-Desunidos ofrece un compañero de viaje que se asemeja, sobre todo, a un easy rider, un oportunista atento al beneficio propio más que a ayudar a gobernar mejor.

La historia, aún inconclusa, para nombrar un presidente para la Televisión pública o la imposibilidad de formar un Consejo para el ente en el que figuren representantes de todas las facciones públicas, no refleja sino la peligrosa combinación de la exigencia de altos peajes para mantener al PSOE en el Gobierno como la cerrazón de los partidos de derecha y centro derecha para acercarse al diálogo con quienes, según su lectura, les han usurpado el poder.

Nadie sabe lo que podrá salir de ese debate entre enemigos acérrimos en el que se ha convertido el debate a porrazos por la sucesión de Mariano Rajoy en el PP, aunque las encuestas -que no tengo ni idea de cómo se lavan y peinan en este caso- apuntan a que la ex vice Soraya Saenz de Santamaría tendrá la mayoría, lo que no evitará que esta camaleónica política deba emprender un camino de expiación por su partido, al estilo del que Pedro Sánchez realizó por el suyo.

En este guirigay de afectos descompuestos, me preocupan, como seguramente a una mayoría de españoles a los que interesa que la política se haga de la mejor manera posible, tres o cuatro cosas de mayor calado:

a) el silencio de Ciudadanos y de sus dirigentes, obviados por los media tendenciosa como si se tratara de apestados, cuando han ofrecido los argumentos más serios de esta reciente historia de nuestro malhadado país;

b) la obstinación de Torra, Puigdemónt y sus secuaces separatistas en insultar al resto de los españoles y a la mayoría de los españoles residentes en Cataluña (es decir, a los catalanes) con una agresión y una falta de respeto institucional que si no merece el castigo de la Justicia (hoy demasiado solicitada) debiera encontrar el desprecio masivo en las urnas;

c) y, finalmente, para no hacer el cuento largo, me asombra que se haya sepultado a la izquierda histórica, la del Partido Comunista, sin que se adviertan voces no ya discrepantes, sino aullidos de dolor, actuando de enterrador. Alberto Garzón, que más que líder de la rancia institución, aparece como un joven aficionado al glamour y falto del carácter crítico y reivindicativo que correspondería a la verdadera izquierda consciente de que su papel es el de actuar de mosca cojonera del poder establecido y no de comparsa de populismos ni florituras de salón.


He fotografiado una pareja relativamente insólita: una cigüeñela (Himantopus himantopus) , elegante con sus patas de color rosado y su fino y alargado pico, y una polla de agua (gallinula Chloropus), también inconfundible por el pico rojo con  punta amarilla de los adultos.

Cierto que estas dos aves casi parecerían domesticadas, compartiendo hábitat circunstancialmente con los patos azulones y las fochas comunes que ocupan ocasionalmente como dormitorio uno de los grandes estanques de la urbanización de Costaballena, hoy en crecimiento desmesurado al haberse recuperado en parte, por lo que parece, la anterior burbuja inmobiliaria y estarse preparando una segunda.

 

 

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Hércules y la reforma de la Universidad

4 julio, 2018 By amarias Deja un comentario

Mi admirable colega Pedro Duque (Ministro de Ciencia, Innovación y Universidades) se ha propuesto reformar la manera de hacer Investigación en España, elevar el nivel de la formación universitaria y, en suma, impulsar el país hacia las estrellas and beyond.

No lo tiene fácil, porque: a) en España nada es sencillo, dada la especialidad de muchos en poner palos a las ruedas y b) el Ministro astronauta viene de la estratosfera formativa y, aunque se esfuerce en aprenderlos, ni conoce ni le dará tiempo a desentrañar los entresijos educativos de nuestro país, en el que llevamos muchos años de desmantelamiento sistemático de la enseñanza de calidad.

En su visita a la Universidad de Salamanca (el 21 de junio de 2018) ha reconocido que, de entre los muchos temas que se le ocurre renovar, de momento, «solo puede mantener las expectativas», por ejemplo, de duplicar el gasto en investigación y desarrollo. Tampoco pudo anunciar, aunque hubiera querido, un Pacto de Estado por la Ciencia, que, por supuesto, aplicaría criterios de excelencia, porque para ello se necesitarían recursos que no tiene su Ministerio, que está -lo apunto yo- «a la cuarta pregunta».

El discurso de réplica del rector, ese día viajero, puso de relieve que la USAL (Universidad de Salamanca, para los amigos) es un ejemplo a seguir. Sus elogios a la institución, decana de los centros de docencia de las élites académicas hispanas, «Universidad literaria» que no presta lo que natura no da, fueron rayanos en lo apologético.

Doy por seguro que cuando el buen Duque vaya de visita a otras Universidades se encontrará con los mismos o parecidos cantos de autosatisfacción, con el riesgo claro de que se deje confundir por lo deseos sin penetrar en los abismos de la realidad.

Para reformar la Universidad hay que meterse muy hondo, con escafandra para aguantar fuertes presiones y con el machete imprescindible para liberarse de las algas correosas que cercan cualquier intento de avanzar entre las matas de posidonia complaciente y endogamia aberrante.

Para conseguir calidad de verdad, habrá que revisar las competencias del profesorado, romper clanes claustrales, borrar asignaturas sin sentido, desmadejar carreras sin profundidad, poner en solfa títulos sin valor de mercado. Hay que volver seguramente a tiempos anteriores a Bolonia, no tener pavor a incorporar profesorado no titular y sí experimentado para que imparta otras visiones, y en fin, recuperar la ordenación universitaria como algo propio del Estado central, de las competencias que nos afectan a todos, y no dependiente de los caprichos, veleidades y desinformación de las autonomías y sus intereses por el yo más y no importa lo que cueste.

Para conseguir que la Universidad se relacione de tú a tú con las empresas (y no solo con los grandes grupos empresariales), hay que revisar los acuerdos de colaboración, el destino que se haga de las dotaciones, y evaluar con serenidad e independencia la realidad de lo conseguido y su aplicación práctica.

Para conseguir una Universidad eficiente hay que eliminar la presión del (mal) alumnado sobre los títulos, elevar sin miedo los niveles de exigencia, proteger a los profesores eficaces y serios y aparcar a los adormecidos e indolentes, y, por supuesto, defender a los alumnos que desean ser formados en calidad y no ser aprobados por conmiseración, atendiendo, por medida de resultados, a la empleabilidad de los egresados y al éxito de sus trayectorias curriculares posteriores.

Pedro Duque sabe lo que hay que hacer, pero quizá ignora que no le van a dejar hacerlo. Hay demasiados intereses en juego.

Y, por cierto, debería ponerse de acuerdo con la Ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, que también tiene las ideas muy claras y que igualmente quiere lograr la excelencia, e incluso que los alumnos aprendan inglés (¿por qué no chino?). Como quiere impulsar la formación dual (que llevamos teóricamente empujando en este país de conceptos desde hace varios años sin que se noten los efectos), tendrá que dialogar, y mucho, con las empresas y con los profesores, y realizar en conjunto el cuadro de lo necesario antes de lanzarse por lo vistoso. Tarea de titanes.

Por cierto que la Ministra Celaá ha reconocido que en estos días de intensa actividad del nuevo Gobierno han trabajado sin descanso (lo que me creo a pies juntillas) y que, contrariamente a lo que la gente cree, ya tienen un programa de Gobierno completo. Sería, en mi opinión, conveniente que lo divulguen.

Y repito, sin ánimo de disculparme: el mío es fuego amigo, y disparo, por tanto, con cartuchos de salva.


Esta foto corresponde a un escarabajo pelotero (onthophagus taurus), al que rescaté de una piscina en la que se había deslizado la noche anterior. La instantánea es de mala definición, (está tomada con un móvil y baja luminosidad) pero creo que se trata de una hembra. Mi débil convicción proviene de que no le distingo los cuernos con los que defienden los machos su deseo sexual. Claro que lambién puede tratarse de un macho que haya nacido sin ellos o los haya perdido, traicionando así el nombre específico que le han puesto los naturalistas: más que toro, coleóptero mocho, novillo de boñigas.

 

Publicado en: Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: Celaá, coleóptero, escarabajo pelotero, formación dual, Ministerio de Formación Profesional, Ministerio de Innovación, Pedro Duque, reforma, Universidad

Madrid vence a Carmena

26 junio, 2018 By amarias 4 comentarios

La gestión de las grandes ciudades supone especiales dificultades. La mayoría de las urbes son resultado de siglos de intervenciones -unas en el vuelo y otras en el suelo y el subsuelo- y las corporaciones municipales, al margen de los propósitos que les animen y de sus programas (si los tienen) se deben confrontar a inercias y resistencias no siempre fáciles de detectar ya que no de vencer.

El equipo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se ha conformado, como es sabido, con gentes de aluvión político y social, apareciendo como una galería variopinta de personalidades e, incluso, de ideologías. Se ha presentado a Carmena como una persona juiciosa, experimentada en el trato personal y, por supuesto, bien intencionada, capaz de aglutinar con su personalidad las complejas singularidades.

Se percibe que lo intenta. No tiene el empaque de Gallardón, la capacidad impulsora de Aguirre, la popularidad de Tierno, pero mantiene incólume la credibilidad de su postura, (al menos, entre quienes no tienen cargas ideológicas contrarias). ¿Por qué? Porque aparece con la firmeza de la abuela, correctora, pero indulgente. Todo, endulzado con una capacidad de expresión verbal sorprendentemente pobre para una persona que procede de las altas cimas de la magistratura.

Las cosas buenas de Madrid lo siguen siendo, sin que pueda apreciarse que hayan mejorado: bastantes Parques, bien distribuidos por el espacio urbano, aunque algunos  (el Retiro es el paradigma) terriblemente solicitados en los días de asueto, sometidos a una presión demográfica insoportable y de uso, además, consuntivo/destructivo muy importante en algunas zonas.

La ciudad está bien dotada (con excesiva concentración en zonas de paso turístico) de bares y restaurantes para todos los bolsillos, si bien no puede decirse que tengan, en conjunto y hasta en lo particular, la calidad que cabría esperar de la capital de la cocina mundial, desplazada, en realidad, al eje Barcelona-París y sepultada por la terrible inundación de Burgers, pizzerías de tres al cuarto, kebabs de dudosa factura, pollos asados para llevar, etc,

Aunque los restaurantes, cafeterías y bares han mejorado en limpieza (presionados suavemente por un Reglamento obligatorio que se incumple e inspecciones que no se realizan), el servicio es -siempre en términos de generalidad- lento, poco profesional y distraído. Los «platos típicos», y los menús del día, destinados a oficinistas apresurados y ay turistas despistados, al mínimamente exigente defraudan por su factura convencional, cuando no están manifiestamente recién descongelados (paellas de mentirijillas, fabadas de bote, carrileras sin identidad reconocible, cocido madrileño a la trágala, ensaladas de canonigos, filetes con patatas o lubina a la plancha).

Veo un grave riesgo para Madrid de caer en el pozo de la vulgaridad, convertirse, al fin, en un poblachón sin personalidad, lo que siempre abominó. La plaza Mayor es el paradigma del despropósito, sin que la tolerancia pueda justificar ese bodrio. Decenas de figurantes sin gracia, disfrazados de Homer, Pocoyó, Charlot o lo que salga; falsos  equilibristas -algunos en composición de larga elaboración en la misma plaza con dos y hasta tres pedigüeños integrados en una carcel voluntaria durante horas,  ocupan los espacios públicos, apelando a la generosidad de los viandantes que quieran hacerse una instantánea olvidable.

El espectáculo de naturaleza propia que forman las carreras de los vendedores de mercancía falsificada y la policía municipal solo tiene réplica acorde con el vergonzoso letrero -¡en inglés!- que adornó durante meses, con desfachatez oficial,  el falso mensaje de acogida «Refugees welcome». Por supuesto, el complemento obligado del despropósito son los miles de pobres llegados del fondo de Africa o la otra Europa que se reparten las puertas de supermercados, restaurantes y bares, iglesias, espacios de calles con tránsito,  huecos de edificios, solares abandonados, etc. y que forman ya parte  del paisaje urbano de Madrid.

Como concejala de Cultura, Carmena ha echado sobre sus espaldas una responsabilidad adicional, que parece haberse decantado hacia lo alternativo, y encuentra su mejor expresión en el espacio inmenso, desangelado y frío del Matadero.

La oferta cultural de Madrid promovida desde el municipio es escasa, reiterativa y, en esencia, pobre, tirando hacia lo marginal y cutre. En lo teatral, en lo musical, y, por supuesto, en la creación literaria.

Aunque las responsabilidades no dependan solo del Municipio, la falta de subvención y apoyos hace que, por ejemplo, el Ateneo languidezca entre sus pasados laureles y en la falta de atractivo de sus actuales ofertas, escasas y desordenadas. A veces, la ciudad sorprende con la proliferación de Meninas de cartón piedra y otros monstruos aptos para ser compañeros de instantánea de pasajeros con prisa, sin gusto ni capacidad para entender o disfrutar del arte.

Madrid tiene un buen eje museístico (me refiero, claro, al trinomio Pardo-Thyssen-Reina Sofía, completado por la Fundación Mapfre y Caixa Fórum), pero su oferta se moviliza en torno a algunas exposiciones concretas, que acaparan un público numeroso que impide el disfrute de las obras e, incluso, su contemplación. El Teatro Real es un espacio escaso para una ciudad como Madrid y, por ello, sus abonos son presa codiciada y objeto de movimientos especulativos.

Alcaldesa, Madrid sigue siendo una ciudad sucia. Muy sucia. No lo era, pero entre ciudadanos irresponsables, fumadores descuidados, marranos de profesión, cacas de perro y mal uso de los contenedores, lo hemos conseguido y no será fácil quitar esa lacra sin firmes castigos. No sé por qué se tolera que camionetas con individuos la organización adecuada para abrir las bolsas de basura o asaltar los contenedores de recogida separativa, recorran a toda marcha la ciudad, dejando tras sí recipientes destripados y desechos esparcidos. Ignoro por qué no se multa a desaprensivos que utilizan los puntos de entrega de papeles o cristales, como puntos limpios (o sea, sucios), para abandonar sus inservibles.

En fin, alcaldesa, no dudo que Vd. tenga toda la buena intención del mundo, pero le fallan las actuaciones y la coherencia entre sus compañeros de coalición. Demasiadas actuaciones anunciadas y no consumadas, consumadas y fallidas. Los carril bici se han convertido en un sendero de sustos para peatones y ciclistas, por su falta de continuidad. Las calles (no solo la M30) están atascadas en las horas punta, (y no tan punta), por autos con un solo ocupante que, supongo, a algunas horas, solo pueden ir de ninguna parte a ninguna parte. Hay líneas de autobús que, a pesar de los paneles «en pruebas», no consiguen coordinarse. Igual aparece el vehículo al cabo de 20 minutos de espera o vienen dos seguidos.

No me detengo en actuaciones independientes de alguno de sus concejales, llevados por sus pasiones sociales y su sesgo para contentar a los que les puedan aplaudir. Si se da un paseo por la ciudad, a pie, en metro o a caballo, verá que seguimos teniendo los mismos (o más) baldosines levantados, postes mal ubicados, cornisas amenazantes, terrazas irregulares, obras ilegales, etc. Supongo que la policía municipal precisa motivación (además de autoridad): a la entrada de algunos metros leo cada día escritos en la acera que exigen su dimisión, firmada por «la policía municipal»; extraños grafiteros.

No lo tome a mal, alcaldesa, pero Madrid está más fea. La culpa la tenemos todos los que la usamos, sea a diario o ocasionalmente, pero Vd. es la cabeza visible del desaguisado creciente, y, aunque sea como buco emisario, alguien tiene que pagar por las culpas de todos.


El ave que he fotografiado no me resulta de fácil identificación. Su canto estridente me recordaba al cetia ruiseñor (cettia cetti), pero su aspecto uniforme y blanquecino, sin marcas, me inclinaba hacia la buscarla unicolor (locustella luscinoides), a salvo de la cola bifurcada de esta especie, ya que el animalillo la tiene claramente redonda y oscura, con un pico de carricero.

Cuando pasé la foto al ordenador, vi que este pájaro tenía solamente una patita, y la otra estaba replegada y encogida sobre sí misma, en una deformación insólita.

 

Publicado en: Política

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