Al socaire

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Archivo de 2018

Malos tiempos para la mesura

12 mayo, 2018 By amarias 5 comentarios

Siempre pensé que me había tocado vivir en una época interesante, pero la terca realidad parece dispuesta a demostrarnos lo contrario. Con una mayoría de españoles nacidos después de la guerra incivil, y aún conscientes de que las heridas que produce haberse matado entre hermanos y vecinos supurarán siempre, tuvimos la ventana de oportunidad de una democracia que nos acercó a la visión de libertades y tolerancia como ningún otro ciudadano del mundo hubiera soñado.

Tuvimos mucha suerte, pues los avances sociales alumbrados por los inexpertos dirigentes de un reconstruido partido socialista no quedaron en agua de borrajas, sino que sirvieron de plataforma de continuidad para un equipo que caracterizamos como de derechas (calificación que, por otras latitudes, allí donde todo el país está escorado hacia el puro capitalismo, se les hubiera discutido). Estábamos haciéndolo distinto, y nos parecía que muy bien. Los aplausos, el recelo envidioso, el expectante vaticinio de nuestro descalabro -en su caso- de quienes nos habían menospreciado hasta entonces nos calentaban el cogote.

Pero todo empezó a deteriorarse sin que aún podamos entender las razones verdaderas, ni los mejores historiadores nos lo han conseguido explicar aún. No hay una clara línea divisoria entre los errores cometidos por los partidos de gobierno, que marcaron una inestabilidad agudizada por la mala gestión de las crisis: guerra de Irak, ley de extranjería, burbuja inmobiliaria, crecimiento de la población activa, incongruencias en la planificación de los recursos hídricos, posiciones estrafalarias en política internacional, corrupción, nacionalismos resurgentes, etc.

Los españoles aprendimos de pronto que los nuevos políticos nos mentían. No estábamos en una dictadura, desde luego, pero las cosas se aproximaban peligrosamente a una anarquía en la que los que estaban arriba miraban demasiado por sus intereses particulares. Y, cuando sucede algo así, todo el que puede atiende preferentemente por sus intereses particulares y los de sus allegados, allí donde se percibe el descontrol.

No pretendo realizar un repaso a la reciente historia de nuestro país, pero no puedo por menos que poner de relieve que, en lo que se refiere a este concreto momento, nos pesan demasiado las malas noticias y, aún peor, el desencanto de sospechar que no podemos fiarnos los unos de los otros.

El mayor problema actual (12 de mayo de 2018) es, sin duda, Cataluña, que está siendo guiada hacia su propio desastre y, por tanto, empuja el de una gran parte de la economía de todo el país que aún llamamos España. Los que conducen el timón, con la apariencia del respaldo mayoritario de los votantes de una democracia que ya sabemos que se ha corrompido, están poseídos del enajenamiento de su pretensión de entrar en la Historia, desde la involución más rancia, recuperando la independencia del capitalismo regional, el aislacionismo tan egoísta como cutre, la insolidaridad. Vuelta, pues, al pasado de las tensiones, los desencuentros, las batallas dialécticas y, puede ser, físicas.

No le veo solución a este problema, porque no se puede negociar con enajenados, iluminados, visionarios que se jactan de estar enviados por los dioses para avanzar haca una tierra prometida que no existe más que en su imaginación.

Desde luego, la judicialización del tema es un error, pero no cabía otra opción. La cuestión es que la aplicación del Derecho tiene muy mala vuelta atrás, e iniciado el pulso con los levantiscos por esa vía, solo cabe el aplicar la parafernalia penal, hasta el final. Hasta que se sofoque el incendio. La resistencia empecinada de los que apoyan a los secesionistas, de no conseguirse que ceda, provocará muertos. Es un milagro que no los haya habido aún, y solo lo puedo achacar a la disciplina y aguante de las fuerzas del orden.

Me gustaría poder escribir que los verdaderos problemas económicos y sociales del país (los que nos afectan a todos y a no a minorías incalificables) están siendo tratados en los foros políticos. No es evidentemente así, y lo atribuyo a una falta de capacidad intelectual y pragmática muy importante. Me resulta descorazonador que el partido de gobierno nos mienta tan descaradamente. El tufo de las prebendas repartidas, de los títulos académicos falseados, de las empresas con resultados amañados, del lenguaje de superioridad y de la falta de sensibilidad social ahoga.

Me parece también increíble que no pueda concretarse una alternativa de renovación que nos cure del desgobierno y la ausencia de diálogo. No creo que el PSOE en solitario la constituya, por supuesto, atenazado por su propia corrupción e ineficacia. Me parece que el complejo artificial construido entre los machos y hembras alfa de Podemos y la ingenua colaboración del equipillo que navega con los restos de Izquierda Unida, nos ha decepcionado ya suficientemente como para no concederle credibilidad absoluta y, sobre todo, la capacidad de conocimiento del mundo real, que nos evitaría caer en un desastre o una debacle sin precedentes.

En este contexto, que la prensa y los otros partidos se vuelquen contra Ciudadanos y sus representantes, se me antoja un síntoma más de lo miserable del momento. A sus dirigentes se debe lo más sensato de lo que estamos escuchando. Sí, son gente de derechas, es decir, de orden, de sensatez. No nos llevarán a una revolución, sin duda. Pero necesitamos calma, mucha calma para restañar las heridas del guirigay al que nos condujo, pardiez, nuestro permanente complejo de no querer trabajar juntos, de querer ser el gallo de la quintana, el que se lleva el santo y la peana.

En fin, entiendo que estamos abocados a un gobierno de concertación, de revisión de postulados, de encaje de las intenciones de cada sección, sin pretender la imposición a los demás de lo que solo representa una valoración desde una minoría.


Unas agujas colinegras (limosa limosa) se disputan un bocado apetitoso (en otras fotos de la secuencia pude detectar que se trataba de un cangrejo), con el transfondo indolente de una polla de agua. En los marjales herbosos de Doñana, en marzo de 2018, cuando los bandos de primavera de estas limícolas son numerosos, ya en los inicios del período de cría, que se convierten en espectáculo ruidoso.

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Política Etiquetado como: aguja colinegra, Cataluña, Ciudadanos, Partido Popular, política, PSOE, situacion

La evolución de China novelada por una periodista

10 mayo, 2018 By amarias Deja un comentario

Georgina Higueras, periodista, ha escrito una novela sobre China ofreciendo al lector una visión personal, intensa, de dos momentos de la historia reciente de ese macro-país. Lo hace utilizando y, en mi opinión, muy bien, el recurso literario de hacer que la protagonista vuelva a China después de varios años, tratando de reencontrarse con una amiga de la que perdió la pista desde la época en que estudió allí.

Georgina no renuncia a su formación periodista para poner en pie su relato. «En busca de mi hermana china» (Edit. La esfera de los Libros, S.L., 2018). En realidad, el argumento literario se resume con precisas pinceladas en la propia carátula del libro: A finales de los setenta, muerto ya Mao, Beatriz, una española estudiante de postgrado en Historia, obtiene una beca para estudiar en Beida (la Universidad de Pekín) y se hace amiga de Zhou Xin, estudiante de arqueología. Treinta años después, sin haber tenido contacto entre ambas, con una vida compleja tras de sí, Beatriz vuelve a China para reencontrarse con Xin.

Pero la novela es un repaso muy interesante, contado desde el conocimiento, desde dentro -y con una visión crítica y culta del país- de los acontecimientos históricos y la cultura, desde la perspectiva de los convencionalismos, los oportunismos personales y las posiciones ideológicas cambiantes.

La narración está separada en breves capítulos, con títulos que parecerían el encabezado de artículos periodísticos. La formación/deformación de la licenciada en ciencias de contar cosas, se advierte también en la manera en que se detalla la conversación con algunos de los personajes de la novela, que parecen responder a un cuestionario. Todo ello, lejos de hacer perder agilidad al relato, lo introduce en una zona de gran atractivo: conocer detalles de la vida y de la política chinas, contada por hombres y mujeres a los que es imposible no conceder una existencia real.

No se lo que tiene de autobiográfico la novela de Georgina. Seguramente, en lo que corresponde a la visión del país, del ambiente universitario de la ciudad de Pekín, e encanto de los descubrimientos arqueológicos de Xi´an, y, muy en particular, al perfil detallado de algunos personajes, bastante.

Cuando alguien lee la novela de un amigo -y Georgina lo es, y cuenta con mi aprecio profesional como uno de los mejores periodistas de este país- puede correr el riesgo de tratar de identificar pasajes y momentos con la vida real del autor/autora. Esa tentación no tiene interés para mí. La novela me pareció sugerente, espléndida en su concepción de contar lo que alguien sabe de un país aún misterioso, al margen de los eruditos (y falsarios en gran medida) libros de economía o historia académicos.

Le encontré un aliciente más, que me recordó -en una asimilación de ideas sorprendente, incluso para mí- «La naranja mecánica», de Kubrick, en la que los malvados protagonistas incorporan palabras y expresiones rusas cuando hablan entre sí. Los principales personajes de Georgina son gente buena, de ética irreprochable, de un bilingüismo contagioso. He anotado, por curiosidad, las palabras y expresiones chinas -traducidas al español- que se vierten en la novela. Más de doscientas. Constituye, en este sentido, también un acicate para iniciarse en este complejo e imprescindible idioma del presente y, claro, del futuro.

Un libro, en fin, entretenido y, al mismo tiempo, ilustrativo.


La portada del Libro del que hago corta recensión en este Comentario es magnífica (tomada, por lo que creo deducir de AGE Fotostock, y con derechos de autor). Me permito, por tanto, ilustrarlo con una de las más hermosas fotografías que he tomado recientemente, en homenaje a Georgina y a nuestra amistad.

Se trata de una pareja de camachuelos (Pyrrhula pyrrhula), fringílidos de aspecto inconfundible, discretos en su comportamiento (aunque no se puede decir que sean tímidos), que se pueden encontrar con alguna frecuencia en las zonas de sotobosque y hayedos del norte. Esta pareja nidificante, en concreto, posó para mí en la frontera de un bosque de castaños bastante abandonado y una pomarada cercana al río Narcea.

Publicado en: Actualidad, China, Cultura, Economía, Literatura, Tecnologías Etiquetado como: camachuelo, China, Georigina Higueras, la hermana china, libro

Máster a comanda

17 abril, 2018 By amarias 2 comentarios

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, otrora admirada -en círculos incluso extraños a su partido- por su talante resolutivo y su capacidad de mangonear a diestro y siniestro, ostenta en su amplio currículum un título que la prestigiosa Universidad Rey Juan Carlos le otorgó con amplias facilidades, y que el indomable y sagaz ánimo inquisitorial de Ignacio Escolar jr. y su equipo han dejado al descubierto.

El máster en Derecho Público de Cifuentes, de la que tiene el título oficial correspondiente, fue obtenido en circunstancias extraordinarias. Y lo que es más extraordinario, para arropar lo irregular de tales circunstancias, un equipo de diligentes funcionarios, se han dedicado a cubrir con sus burdas hilaturas, emponzoñando el caso hasta enmerdarlo sin solución, y siguiendo instrucción de quién sabe quién y por qué, los huecos procedimentales del singular íter académico.

En resumen: el máster iba desnudo. Se pagaron, sí,  las tasas, y no seré yo quien dude que con dineros del mismo bolsillo de la Presidenta, pero no hubo asistencia a las clases y, al parecer, ni fue necesaria la comparecencia para los exámenes reglados, ni aparece el reglamentario trabajo de fin de título, que debiera cerrar con broche de oro o plata los desvelos del aprendizaje.

La Presidenta defiende su honradez, en una carta dirigida al rector de la URJC, el ingeniero naval Javier Ramos,  con argumentos de gran peso: hizo lo que se le pidió, y si se le hubiera pedido más, no hubiera cursado un máster que no añade nada a su currículum. Es licenciada en Derecho, tienen otro Máster equivalente y ostenta una experiencia profesional que ya quisieran otros. Así que devuelve la titulación, y aquí paz y después gloria, porque no está dispuesta a dimitir, como lo pide la desleal oposición, de su posición como Presidenta de la Comunidad.

Me duele el caso, que viene a perjudicar a la Universidad española, además de especialmente a la URJC, concediendo pábulo a la especie tan querida por quienes carecen de títulos académicos o los tienen de medio pelo, de que el saber se regala a quien tiene dinero y que los méritos son adornos de los que poseen medios para emplumarse con ellos. Como titulado doble que soy, como profesor que fui, como estudiante en varias Universidades en las que cursé decenas de asignaturas por el placer de aprender, y defensor a ultranza de la importancia de conocer, y conocerlo bien, me parece deplorable que se esté utilizando el caso para despreciar a la Academia, y aprovechar que este río suena para ver que toda el agua está viciada.

No es así, ni es momento para dejar al descubierto las miserias de la Universidad, que son muchas, pero de otro percal. Si a Cifuentes le han regalado el título, le doy la razón: la culpa no es suya, sino del dadivoso. No hagamos más daño, apuntando al que recibió la prebenda, y sí analicemos con rigor quiénes y por qué andan usando el sello prestigioso de la autoridad del saber oficial para favorecer a unos y poner muy alto el listón a los demás, que somos mayoría.

No creo, en resumen, que deba dimitir Cifuentes, aunque sí deberían dimitir, por vergüenza, quienes se ofrecen a cambiar las normas para favorecer a algunos, con su nepotismo servil, dándoles más plumas con la que pavonearse delante de los demás, pobres diablos, que tenemos que sudar la camiseta para avanzar cada peldaño.

—-

Este bello pájaro es un moscón europeo (remiz pendulinus) macho, sorprendido a orillas del Guadalquivir, en Sevilla. Un dichoso polígamo que fabrica un nido en forma de bolsa plumosa, colgando de una rama fina de sauces o álamos, principalmente. Le delata, más que su pico puntiagudo de insectívoro (también le gustan las arañas), el antifaz oscuro (no negro), más ancho en el macho que en la hembra. .

Publicado en: Actualidad, Aves Etiquetado como: cifuentes, dimisión, master, moscón europeo, rey juan carlos, Universidad

Encallados

10 abril, 2018 By amarias Deja un comentario

No tiene gracia. La posición de credibilidad internacional de nuestro país -una democracia seria y consolidada- va perdiendo enteros a velocidad que resulta insoportable. El conflicto generado por una facción secesionista catalana, utilizando las estructuras institucionales contra el Estado central, y que ha levantado en pie de guerra formal a una parte importante de la ciudadanía de esa región contra el resto de la población -regional y nacional- es, sin duda, un elemento coadyuvante para alimentar esa sensación de descontrol.

Es penoso el espectáculo del desentendimiento entre los responsables del gobierno central y el autonómico, pero la situación alcanzó ribetes de mala ópera bufa, gracias al afán protagonista de algunos personajes, a sus aficiones histriónicas, a su descaro irresponsable, saltándose el respeto que merecen las instituciones -las que representan y las que critican-, la ciudadanía -a la que dicen defender y la que ofenden-, las empresas interesadas en hacer las cosas bien -y las que apoyan la imposición revolucionaria, creyendo tal vez que el mar revuelto les puede beneficiar-, y el orden jurídico, al que apelan con desfachatez, para destrozarlo con desenvoltura.

Que un Tribunal alemán regional intermedio se atreva a enmendar la plana a un magistrado del Tribunal Supremo español (que ha actuado siempre refrendado por la Sala de apelaciones) es increíble. Que una ministra de ese país de la Unión Europea se atreva a interferir, con su opinión, en la vida política de otro Estado miembro, es inaceptable. Que se aireen discrepancias en la interpretación de los Tratados de extradición dentro de la Europa común, es increíble. Que existan graves diferencias en los Códigos penales de países que mantienen libre circulación de personas y bienes -en los tipos delictivos y en las sanciones previstas-, cuestión de la que quienes tenemos en el ejercicio de derecho nuestra profesión ya habíamos advertido, es intolerable.

El asunto del máster conseguido, presuntamente, por la cara, de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha subido, por su parte, muchos enteros, la escalada de los despropósitos por el que algunos, desde distintos ángulos de la versión política, nos empujan para convertir la imagen del país en objeto de risión. Se sabe ahora, además, que ese título universitario no era un adorno más en el currículo de la empecinada política, sino que resultaba la consecuencia de un contubernio entre amigos del partido para otorgarle una titulación que le sería imprescindible para poder ejercer la docencia, a la que parecía vocacionalmente destinada, cuando dejase de dirigir los destinos colectivos de la región madrileña.

Este máster maldito está emponzoñando, de refilón, la credibilidad de otra institución necesitada de consolidar su prestigio, la Universidad española, perjudicando la trayectoria profesional y curricular de quienes han obtenido sus títulos con trabajo y dedicación, y no como resultado de contubernios de despachos.

Podía poner, lamentablemente, otros ejemplos del descalabro en el que se encuentra nuestra vida socio-política. La pareja dominante del partido que estaba autoproclamado para hacer una revolución salutífera, el clan Iglesias Montero, no da ejemplo precisamente de democracia, conocimiento de mundo real y serenidad pragmática. Las pullas desde el decaído partido de gobierno contra un eternamente bisoño, pero tenaz, Alberto Ribera, no mueven tampoco a la devoción política. Y el partido en el que vegeta Pedro Sánchez y una vieja guardia decaída, más bien parece guardián del cementerio antes que alternativa creíble,

Me detengo aquí. Da asco el panorama. Y lo que más me duele es que esa falta de originalidad, de decencia política, de objetivos y programas de gobierno o alternativa, nos esté perjudicando a todos, dando mecha a una posición antiespañola, despreciativa, de la Europa centralista, clasista, hispanófoba por vocación, que gusta de utilizar nuestro descontrol para ocultar sus graves lacras. Nuestra guerra incivil les sigue pareciendo mucho más grave a algunos europeos de mentirijillas, que una guerra mundial posterior en la que mataron sin piedad a quienes fijaron como objetivo de su rapiña y sin apelar a la defensa ni del orden institucional ni de los intereses de clase.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: antiespañolismo, Catalunya, credibildiad, empecinados, master, Pedro Sánchez, perjuicio, Puigdemont

Sin hegemón

27 marzo, 2018 By amarias Deja un comentario

La detención del expresident de la Generalitat Carles Puigdemont en Alemania, poniendo punto y seguido a una escalada de agravios al Estado de derecho del que se convirtió, por voluntad propia, en portavoz principal, no significa el final de la historieta.

No lo va a ser, como lo demuestra la excelente disposición de unos cuantos miles de catalanes, entremezclados con revoltosos profesionales y descerebrados de ocasión, para bloquear autopistas, congregarse ante la delegación del Gobierno central para pedir a gritos Democracia o libertad para los presos políticos, o incluso, aplaudir las amenazas de agresión al juez del Tribunal Supremo que instruye las causas por la rebelión independentista.

No lo va a ser, porque el movimiento secesionista catalán no solamente carece de lógica social y económica, además de ser anticonstitucional y, por tanto, ilegítimo, sino que le falta un hegemón, un líder capaz de negociar con los opositores, al mismo tiempo que con el carisma de representar sin fisuras a sus partidarios.

La carencia es recíproca, en realidad. Del lado de quienes se han concentrado en defender, con argumentos de infalible peso, el Estado de Derecho y la unidad de España, falta también un hegemón. No disponemos de un caudillo capaz de ilusionarnos, no porque no estemos convencidos de que la verdad (¡ay, la verdad!) está de nuestro lado, porque en esta ocasión somos «los buenos», sino porque los cabecillas a los que tenemos la obligación jurídica de seguir, tienen una apariencia de cochambre que nos contagia y debilita. Los argumentos, podríamos decir, son buenos, pero expuestos por las bocas enfangadas de la miseria mental de sus ponentes, resultan deplorables.

En este lado del campo dialéctico, tenemos un presidente de Gobierno hábil en el escapismo del centro de las batallas y torpe en la expresión verbal; la presidenta de la Comunidad madrileña, que disponía de un porte atractivo frente a su inmediata antecesora, resulta que quiso tener un título académico sin pasar por los exámenes reglamentarios, y la han pillado (parece ser que por denuncia pública de sus correligionarios); hay ministr@s que no se sabe en defensa de qué o dónde actúan y otr@s que estarían mejor callad@s.

No se acaba ahí la cosa, pues de hegemones se trata en este Comentario. Las dos alcaldesas de las ciudades principales, han convertido la gestión municipal en la versión de un guirigay en el que su función más visible, y lamento escribirlo, consiste en ocultar sus contradicciones y las discrepancias entre los miembros de su gobierno.

¿Y en los partidos políticos? Entre machos y hembras alfa o beta llevamos perdidos toda esta legislatura y aventuro que alguna más de las que vienen. ¿Es tan difícil decir claramente que la secesión catalana es inviable, pero que sus reivindicaciones tienen entidad para ser analizadas con serenidad y la solución que encontremos nos puede ayudar a todos? ¿Es imposible -¡Señor!- volcar la atención de los agentes sociales hacia lo que más debe preocuparnos, que es el mantenimiento de los servicios asistenciales, la elevación de los niveles educativos, y la generación de empleo y riqueza, que implica acercar al debate constructivo a las grandes empresas, pero también ayudar a que no se pierdan los impulsos emprendedores de los que tienen buenas ideas?

¿Es tan difícil reconocer, para sacar la cuestión del debate, que tenemos una jefatura del Estado muy, pero que muy homologable internacionalmente, y que es la mejor alternativa a cualquier propuesta republicana del momento?

Necesitamos hegemones, no mamones.

…

Los gorriones que picoteaban este pasado domingo sobre este margen terrero del Parque madrileño de la Dehesa de la Villa, son representantes de la especie gorriones molineros (passer montanus), distinguible del gorrión común -con el que el no avezado en los entresijos de la ornitología se confunde- por la mancha negra de la mejilla, contrastando fuertemente con el blanco puro de la cabeza. Es algo más pequeño, menos confiado y, aunque también gregario, parece como algo más elegante.

Publicado en: Actualidad, Cataluña, Sociedad Etiquetado como: Cataluña, hegemón, jefatura de estado, Puigdemont, rebelión

Manifestaciones callejeras

25 marzo, 2018 By amarias Deja un comentario

Calle o parlamento. La opción parece estarse desviando hacia la manifestación personal en ese foro sin reglas (o apenas) que supone la ocupación de las aceras. Es igual que se trate de pedir justicia -cómo no- para la presunta asesina del niño Gabriel, o la libertad del ex President Puigdemont a quien la policía alemana acaba de trincar para conducirlo a la prisión de Neumünster en cumplimiento de una orden cursada vía Interpol por la judicatura española.

La calle es lugar de acogida tanto para quienes deseen protestar ante el gobierno por la ridícula revisión anual de las pensiones de jubilación, como para los preocupados por el futuro (negro) del carbón autóctono.

No tengo tan claro, en cambio, hacia quién van dirigidas todas esas expresiones, generalmente de descontento. En el caso de las peticiones que reclaman el ejercicio de las previsiones del Derecho, me parece interpretar que se trata simplemente de dar salida a una tensión emocional: la señora que, fuera de sí, fue interceptada por la policía cuando pretendía abalanzarse sobre la homicida confesa del niño almeriense, no creo que fuera consciente de que arriesgaba convertirse, ella misma, en delincuente, si se le hubiera permitido ofrecer el espectáculo ante las cámaras televisivas de asesinar (o tal vez solo agredir) a quien tanto odiaba.

Quienes se manifiestan -lo están haciendo en este momento- por las calles de Barcelona para reclamar. incluso con carteles en alemán (Freiheit für Puigdemont), la inmediata libertad del tipo que más daño ha hecho a la democracia en la Historia reciente española, no creo sean conscientes de que están apoyando a un delincuente. Seguro que, si fueran preguntados, contestarían que lo que desean es reflejar la injusticia que se está cometiendo por el Estado opresor español contra el deseo de Cataluña de ser una nación independiente, y republicana. No necesito, para quienes no tengan la venda ante los ojos, expresar que no hay opresión ni falta de libertad o democracia en este sufrido país en el que a los españoles nos toca compartir la inmensa belleza con algunas inmundicias.

Tampoco me parece que los que se desgañitan por mantener el carbón autóctono como fuente energética, a pesar de su nula competitividad, sean conscientes de que mejor estarían defendiendo la energía solar fotovoltaica, la energía nuclear o, simplemente, denunciando el despilfarro energético del que hacemos gala continuamente, en edificios públicos o privados, en desplazamientos innecesarios o en medios de transporte personales no compartidos.

En fin, tampoco estoy convencido de que los jubilados vean revisadas sus pensiones al alza, sin despreciar en absoluto los graves argumentos que esgrimen los más sagaces de los que se lanzaron a las calles blandiendo pancartas que pedían Pensiones Dignas. Es cierto que no pocos pensionistas -¿el 25%?- constituyen el único ingreso familiar del módulo impresentable en el que conviven abuelos, hijos y nietos, mientras el país es incapaz de resolver seriamente el problema del paro, que es el mismo que el que ha generado salarios basura y el crecimiento de la economía sumergida.

Vuelvo al principio. La calle no puede sustituir al Parlamento. Necesitamos políticos serios, instruidos, creíbles, sagaces. Gentes con formación y capacidad de persuasión que resuelvan los problemas con buenas decisiones de gobierno y que, si no los pueden solucionar, digan las razones.

Entretanto, faltos de esa dirección, crecen las expresiones en la calle, los revoltosos, los tipos con el rostro tapado que lanzan cóctels molotov y rompen cristales, incluso de los furgones policiales. Peligro para todos y profunda desilusión para quienes siempre creímos en la fuerza de la evolución.


Este ave es un morito (plegadis falcinellus), fotografiado en las marismas del Guadalquivir. Suele buscar en pequeños grupos, rastreando los marjales, los insectos, batracios y pececillos  que le sirven de alimento, aprovechándose de su largo pico curvado. También le ayuda su plumaje negro -en invierno, sin los visos purpúreos que despliegan en la capa veraniega- para pasar desapercibido de quienes lo pueden detectar bajo el agua somera o entre los carriezales.

 

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: asesina, calle, derecho, Gabriel, manifestaciones, Parlament, Puigdemont

Soneto en el Día de la Poesía

21 marzo, 2018 By amarias Deja un comentario

Sence se slepe, zato jih svetloba pelje zu roko (Boris A. Novak)

(Las sombras son ciegas/por eso la luz las lleva de la mano)

Las sombras forman parte del paisaje/ cuando el sol ilumina de costado/y cualquier pintor sabe que un paraje/en ocaso de otoño luce el lado/ más hermoso, pues la luz es como el traje/ que ensalzando el color manda un recado/ a quien se encuentra con él. Para un viaje/pueden servir de enlaces al pasado,/y si decide estar buscando encaje/ entre la inmensidad y el ser amado,/que se siente a esperar si algún mensaje/ le llega de las sombras a su estado/y, al irse, al fin, el sol, tenga el coraje/ de admitir que es ciego y al dolor guiado.

@angelmanuelarias (Soneto 98 de”Volver a empezar”)

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: soneto

Ejército y sociedad civil (18)

21 marzo, 2018 By amarias Deja un comentario

La Estrategia de Seguridad de un estado moderno -como he venido poniendo de manifiesto, incluso de manera reiterada- no puede quedar limitada a la existencia de unas Fuerzas Armadas, independientemente de su dotación y cualificación. La seguridad, entendida como valor de resguardo y garantía de la libertad en una sociedad democrática, involucra factores (riesgos y amenazas y contramedidas para corregirlos o amortiguarlos) tanto internos como externos, y muchos de ellos, son imposibles de separar claramente, por lo que hay que tratar de acotarlos en la medida de las posibilidades propias.

La tradición que vincula Fuerzas Armadas y seguridad provoca falsas apreciaciones. Del lado de quienes tienen algún poder sobre la dotación y calidad de los Ejércitos y su equipamiento, como del lado de los receptores de los mensajes en los que se emplea como vehículo la presentación del «poderío militar».

En realidad, las paradas y desfiles militares, con la exhibición de armamento sofisticado, no tienen como destinatario  principal al potencial enemigo exterior. Su objetivo es impresionar al crédulo ciudadano interior y llevarlo a la convicción tranquilizadora de que su seguridad está garantizada, de que el gobierno del Estado es fuerte (Bueno…tampoco quiero minimizar que los desfiles militares son un espectáculo en sí mismo y contribuyen a la dosis de circo que la sociedad necesita junto al pan).

He tratado de desarrollar en esta serie de artículos la idea de que la seguridad es una necesidad de satisfacción compleja y de imposible cobertura total. Los peligros son muy variados, su detección exige atención continua y su eliminación (total o parcial) demanda cada vez más una mayor cualificación, que convierte el objetivo de la seguridad en una tarea multiprofesional y de alta cualificación.

Las Fuerzas Armadas solo cubren una parte de ese conjunto poliédrico y dinámico. Confiarles, por otra parte, funciones adicionales sin tener en cuenta su preparación y medios, conduce a anomalías, fallos de resolución de objetivos, y, por supuesto, a despilfarros, malestar y, posiblemente, incluso, a aumentar los riesgos en lugar de corregirlos.

Quiero traer aquí la mención que Zygmunt Bauman en su libro «Miedo líquido» hace de la idea expuesta por Adorno ante la percepción de que las estrategias propuestas por «los intelectuales» se hayan abandonado antes de que pudieran cumplirse. A quienes entiendan que la realidad está inmersa en un camino de confusión, no queda más que «enviar el «mensaje en una botella». El náufrago que demanda ayuda, lanzando la botella al océano, no puede resolver ninguna de las incógnitas de su estado: no sabe si el mensaje llegará a algún sitio, ni en qué momento, ni si, en el caso remoto de que la botella sea recogida, si el recolector la abrirá, leerá el mensaje y actuará en algún sentido,

Como ingeniero, mi formación me lleva a tratar de encontrar las soluciones a los problemas que detecto o se me confían, y hacerlo de forma t técnicamente  más eficiente y económica a mi alcance y el de mis colaboradores. Loque se llama, en el argot, MTD (mejor tecnología disponible). Como amigo de filosofar, tiendo también, en aquello que percibo como complejo y no soluble en corto plazo, a lanzar mensajes en botellas.

Para un país intermedio, sin capacidad para desarrollar armamento nuclear, la posibilidad de un conflicto con arsenal atómico entre potencias, la convierte en objetivo potencial, blanco preferente en caso de que la guerra se plantee contra el lider de su bloque de alianzas (o propiciado por el). La necesidad de pantallas de protección antimisiles aparece así como clave ante la eventualidad de una escalada del conflicto en el que, como tanteo previo para evitar la no deseada, y temida, Mutua Destrucción Masiva Asegurada, los líderes prueben sus fuerzas atacando a un «hermano pequeño». Esa línea de investigación -incluida la detección e interceptación de objetos dinámicos- debería ser objetivo prioritario de la investigación aplicada propia.

Hablar de pantallas antimisiles, o protecciones contra posibles ataques cibernéticos o  mejor dotación en vehículos blindados o detección de minas antipersonal, son ejemplos concretos. Demasiado concretos.

Son muchos los sectores de las llamadas tecnologías de doble uso que deberían constituir objetivos de investigación de los centros públicos y, si se trata de centros de participación público privada, contar con ayudas especiales. El tratamiento masivo de datos, la comunicación encriptada y la seguridad de las comunicaciones, los materiales de gran dureza e impermeabilidad, la generación de energía en unidades transportables, la desalación portátil y tecnología de membranas, la nutrición sintética, el control de ataques informáticos (seguridad digital), el desarrollo del grafeno, la detección y corrección de plagas biológicas, etc. ¿Un país moderno debe dedicarse a profundizar en todas ellas? ¿Cómo elegir algunas? ¿Confiar en que los centros de investigación, públicos o privados, hallen su propia «piedra filosofal»? Sería ridículo confiar en que la descordinación consiga el éxito que necesita la mayoría.

No se conseguirá un efecto relevante sin centrar la cuestión de la seguridad con la participación de toda la ciudadanía y, por eso, me reafirmo en la idea de crear rápidamente una milicia civil, consciente de los riesgos básicos, preparada para asumirlos y que sirve de enlace natural entre los cuerpos estrictamente defensivos.ofensivos y el resto de la población. En ese contexto, reactivar la idea de patriotismo, trasladar a niños y adolescentes la necesidad de mantener una cultura de cooperación, libertad y co-responsabilidad, la configuro también como un elemento más de la estructura de defensa.  El «enemigo» no está necesariamente armado con artefactos bélicos.

Permíta el lector que ponga el enfoque en algo muy actual y concreto. En una corta entrevista al general Miguel Angel Ballesteros, responsable del Instituto de Estudios Estratégicos de la Defensa, que la periodista Pepa Bueno le realizó en la SER (el 18 de marzo de 2018), ésta se interesaba por conocer «para qué sirve el (nuevo) armamento» al que se destinarían, preferentemente, los 10.000 millones de euros que la ministra Dolores de Cospedal había anunciado recientemente. La cauta respuesta -como corresponde a un militar de alto rango en ejercicio profesional- se concentró en glosar, por ejemplo, la necesidad de adquirir nuevos vehículos combinados BMR (acróstico por Blindados Medios de Ruedas) de tracción 8×8 sobre ruedas, fundamentales para operaciones en el exterior,

Se trata de carros de combate de fabricación española, probados en misiones propias y en otros países (Egipto, Arabia Saudita y Perú), cuyo modelo se ha ido perfeccionando, y que, como reconoció el general, tienen una antigüedad media de 40 años, ya que su renovación se ha ido demorando, por lo reducido de los presupuestos.

Me viene también a la memoria inmediata el comentario de Donal Trump cuando visitó Japón en febrero de 2018 y apoyó el propósito de instalar sistemas de protección antimisil norteamericanos Aegis, con un alcance de 900 km, frente a la amenaza de Corea del Norte. Se habla de cifras cercanas a 40 mil millones de euros. «Esto significa muchos puestos de trabajo para nosotros y seguridad para Japón»-dijo el presidente norteamericano . La renovación del armamento del Ejército español, supondrá puestos de trabajo para nuestro país: las inversiones en Defensa suponen un retorno de 2 euros por euro invertido, según la expresión de Ballesteros, que recordó que «la disuasión es carísima.»

Pero no nos engañemos. El mantenimiento de la sociedad del bienestar será cada vez más cara, en sí misma, porque los peligros, sus efectos colaterales, y el nivel de su percepción aumentan exponencialmente.  Mientras estemos dispuestos, y nos sea posible, pagar para compensar la angustia de esa sensación de riesgo, la apariencia de protección se mantendrá.  Los agentes políticos han aprendido rápidamente que, ante la aparición en escena de un «cisne negro», una concreción de peligro no prevista o no atajada a tiempo, tienen que reaccionar indicando que «se están tomando medidas para que no vuelva a ocurrir y  las víctimas están teniendo asistencia inmediata».

Debe tenerse en cuenta, por otra parte, al plantear una estrategia contra los riesgos, que éstos no están repartidos de forma uniforme. Suiza, por ejemplo, entiende que el riesgo de un ataque nuclear o de un atentado terrorista de cariz islamista en su territorio es despreciable. Japón, como acabo de recoger, entiende que el riesgo de sufrir el primero -y de un concreto enemigo. es altísimo. En España, el riesgo de sufrir un ataque terrorista de fanáticos islamistas es muy elevado.

Prioricemos, pues. Frente a los riesgos estrictamente bélicos (aunque no hay ninguna actuación guerrera que no tenga un trasfondo económico), hay, sin embargo, otros riesgos que deberían merecer especial atención y no son militares, aunque involucran estrategias de defensa: el aumento del desequilibrio climático, real, que está provocando situaciones de estrés hídrico por estaciones y regiones, incremento del nivel del mar (es decir, amenaza de poblaciones costeras), es uno de ellos. Recurrir al Ejército para paliar los efectos a posteriori, despreciando la necesidad de actuaciones urgentes previas sobre los puntos amenazados corresponde a la estrategia del avestruz, no del ser humano sensato.

Otro riesgo detectado al que no se presta, en mi opinión, suficiente atención correctora, es el desplazamiento de personas procedentes de países o regiones pobres, en conflicto étnico o en guerra franca. La ayuda al desarrollo mantiene un nivel casi simbólico, y la persistencia de formas de Estado no democráticas y líderes manifiestamente dictatoriales en muchos países -no solo de Africa- demuestra que no existe voluntad global de solucionar el problema de raiz…porque beneficia a las grandes potencias y a los países más desarrollados. Sin embargo, la situación no es sostenible, incluso a corto-medio plazo. No podemos confiar la contención de la marea de migrantes y desplazados por la guerra a países no democráticos, a cambio de dinero (léase, Turquía y los campos de refugiados de la ya consolidada guerra siria), ni que el Mediterráneo sea el cruel compensador de los ideales de un mundo mejor para los jóvenes que huyen de la hambruna y la falta de objetivos del área subsahariana.

En fin, en la estructura económica de nuestro país, han aparecido grietas muy importantes cuya solución no se plantea con claridad. Se habla de los déficits de las pensiones, subrayando incluso que algunos pensionistas deben soportar el sostenimiento de hijos no emancipados porque carecen de empleo, y no se ha debatido con seriedad sobre el problema de la creciente disminución del trabajo efectivo, que obliga -máxime con la incorporación (legítima pero masiva e inmediata) de la mujer al escenario de la demanda laboral- a replantearse la forma de de distribuir las plusvalías de la sociedad hacia las familias, controlando la acumulación en los grandes grupos empresariales, en los que se concentra, por otra parte, la tecnología de máximo rendimiento.

La estrategia PESCO (Permanent Structured Cooperation) que la Unión Europea se plantea, con el objetivo de desarollar proyectos conjuntos de equipamiento militar (desarrollo de drones europeos, aviones de combate propios o estaciones de enfermería volantes,…) enfatiza la necesidad de unir fuerzas para asumir costosos proyectos y garantizar que la adquisición de los objetos resultantes de la i+d aplicada sea asumida por los Estados miembros.

Existe un riesgo moderno al que se debe dedicar especial atención: El de cyber ataques, o ataques informáticos. Es un claro ejemplo en el que las Fuerzas Armadas no pueden, ni deben, asumir la responsabilidad de conjurar esa amenaza, típicamente difusa y variable, y en la que el potencial agresor no está, presumiblemente, en el propio territorio. El objetivo de los ataques puede ser tanto las Fuerzas Armadas (y su equipamiento) como las empresas, en especial, las grandes.

Una buena parte del equipamiento militar moderno está vinculado a la tecnología digital (sistemas logísticos, misiles teledirigidos, etc.) y el «enemigo» puede estar (de hecho, así ha sido en los casos que ya se presentaron) actuando bajo una «falsa bandera». Las estructuras que están bajo presunta amenaza son muy diversas: abastecimientos de agua, redes eléctricas, transporte nacional o internacional, acerías, etc. Será difícil probar, en caso de ataque, la identidad del enemigo.

Nos encontramos, pues, en un nuevo escenario, lleno de incógnitas, en el que la Estrategia de Seguridad, por sí misma, exige una Estrategia. No es un juego de palabras. Es lo que hay.

FIN

 

 

 

 

 

 

Publicado en: Sin categoría

Soneto: Inmóvil aunque atento me ensimisma

17 marzo, 2018 By amarias Deja un comentario

«Il profumo plana sull`aridità
della sabia»
Antonio Prete

Inmóvil, aunque atento, me ensimisma
observar la quietud de un martinete
que es falsa apariencia, pues si atisba
la breca, raudo la pondrá en un brete.

Contrasta con porrones de juguete
bullendo sin cesar, el frágil prisma
con que enfoco el paisaje, pues se mete
ora el uno, ya el otro, sin que el cisma

altere ni a los patos azulencos
ni a las bandas de garzas que el sofisma
graznan importunando a los flamencos.

No dudo que el halcón tenga la misma
versión que el calamón, de los zopencos
que no encuentren su paz en la marisma.

@angelmanuelarias, «Vuelta a empezar», marzo de 2018


Una bandada de focha común, entre las que se han colado algunas fochas morunas, pasta en el borde de la marisma de Doñana, cerca de El Rocío. La distinción entre ambas especies es sutil, aunque, una vez conocida, conduce a una identificación certera, si se las viera de cerca: la clave principal está en el escudete frontal que sobresale, en las segundas, hacia el píleo, de forma más pronunciada que en las primeras.

Publicado en: Poesía Etiquetado como: azulenco, calamón, Doñana, focha, halcón, marisma, porrón

Soneto: Sería un atardecer sobre rosales

15 marzo, 2018 By amarias 1 comentario

(«Más temprano que tarde, la poesía/
llega a los claustros»
José Emilio Pacheco
Tarde o Temprano
(pág. 150, Edit. Tusquets)

Sería un atardecer sobre rosales/cuando entró en el claustro la poesía./Dijeron algunas siervas de María/que era el silbo de Dios, y otras, que cuáles//eran formas de saber si una obra pía/provenía del diablo, y cuántos males/si, por causa de pecar, se conocía/castigaban los goces capitales.//Se llenaron los sueños de portales/con el recuerdo del beso de aquel día,/y monjas de clausura en sus cabales/denunciaron a la priora lo que había:/restos de pasión harto carnales./Cesó el verso y con él, la algarabía.

Opus 93 del libro «Vuelvo a empezar»

@angelmanuelarias


Dos calamones (porphyrio porphyrio), en la laguna de la Rocina, junto al Rocío (Huelva), se nutren de raíces y tallos de cáñamos de ribera, que agarran con los largos dedos de sus patas. Son aves reservadas, huidizas, difíciles de atisbar, y aún menos, en pareja. Sirva esta presentación como excusa para justificar la baja calidad de la toma, aunque, en honor a la verdad, volví otras veces este final de invierno, al mismo sitio, apostándome paciente para verlos reaparecer. Conseguí fotografiar nuevamente, y con mejor pulso, al macho (los sexos son, en realidad, indiscernibles), aunque esta instantánea me parece mucho más simpática

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel arias, calamón, claustro, clausura, Rocina, Rocio, soneto, verso

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