Al socaire

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Hay otras miradas sobre la guerra

19 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

La guerra en Ucrania aumenta cada día su grado de tensión, destrucción y barbarie, sin que se atisbe su final inmediato. El espectador de esta pesadilla con personajes reales y armas mortíferas seccionando ilusiones se pregunta cada día si entre los que nos mandan habrá quien sea capaz de encontrar la llave que nos conduzca al final.

Entre quienes creen tener soluciones, hemos sabido hoy, a los 55 días del año cero de esta guerra, que Pablo Iglesias (júnior) y la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, hans suscrito un Manifiesto (¡Peace now!) que reclama la paz para Ucrania, exigiendo un alto al fuego inmediato. No están solos en la emisión de esa declaración, que tiene un contenido asumible en muchos aspectos (salvo en que no hay ningún párrafo ni mención que suponga la condena ni la crítica a Vladimir Putin).

Tampoco pueden reclamar los portavoces del partido de la izquierda populista, la originalidad de su redacción. Entre los oportunistas que han querido poner su firma, instando a las Organizaciones mundiales y líderes del mundo a que intervengan para que se acabe la guerra de inmediato, se cuentan Mayor Zaragoza (Federico) , Jeremy Corbyn, Niam Chomsky y Yanis Varufakis.

El escrito indica que Zelensky ya expresó las dos condiciones para la paz: la retirada de las tropas rusas de Ucrania y que «ésta se convierta en un país neutral». No sé cuál es la información que reciben los personajes sobre la guerra, pero yo mismo oí (en su declaración pésimamente traducida, pero inteligible, ante los senadores y congresistas apiñados en los asientos de la Cámara Baja) que lo que deseaba era: «armas» -junto al apoyo moral que estaban recibiendo como combatientes de la invasión rusa.

Tampoco se conoce, de forma clara, cuál es el punto concreto deseado por el líder del Kremlin para desistir de la invasión. Algunos especulan que pretende afianzarse en el Donbás, y conseguir que el territorio que une la costa con Crimea sea integrado en Rusia; en otra versión, que podría dejar una salida al mar de Azov a Ucrania, para que no quede sin ese respiro marítimo. Lo que sí se sabe, juzgando por actitudes del ejército ruso comandado por Putin es que los ataques sobre Maríupol, e incluso Kiev, se han redoblado. Por cierto, aunque en Maríupol solo se encuentran unos cien mil civiles atrapados sin poder escapar y la ciudad, si juzgamos por los testimonios gráficos es un reflejo sin matices de la destrucción total pretendida por los agresores.

Al releer mis propias crónicas sobre esta guerra, en la que -con algunos claros- he procurado exponer mis sentimientos, me pregunté si estaba siendo objetivo o, aún más precisamente, si no me había dejado seducir por la simpatía hacia el agredido. Una especie de síndrome de Estocolmo, al revés, que seguro que también tiene nombre.

Repasando escritos de personas que saben sobre asuntos bélicos más que yo (en esencia, un ciudadano pacifista pero que apoya la preparación militar para la defensa ante una agresión exterior), me encontré con la entrevista que realiza Francisco Carrión a un buen amigo, coronel retirado, Manuel Morato, que en El  Independiente (18 de abril de 2022) expone sus pareceres sobre esta guerra.

Morato es un experto en el mundo eslavo y buen conocedor de Rusia y de Ucrania, habiendo sido agregado militar de España en la embajada de Moscú, durante muchos años, entre otros destinos. En la larga entrevista, opina que Ucrania es «existencial para Rusia», pero que nunca el Kremlin ha hablado de anexionársela. lo que quería era liberar el Donbás, porque los acuerdos de Minsk no se cumplieron. También entiende que el haber abierto la posibilidad de que Ucrania y Georgia entraran en la OTan ha sido un error.

La gran cercanía étnica e histórica entre los pueblos ruso y ucraniano le hace expresar que » esto es muy parecido a una guerra civil».  El ex coronel no ve «fracaso militar de Rusia, porque si hubiera querido hacer una guerra relámpago, con su gran armamento militar, lo hubiera conseguido.». Lo que pretende Putin con esta «guerra híbrida» es «debilitar a Ucrania».

No parece posible que los beligerantes y quienes los apoyan de uno y otro lado hayan tenido ocasión de leer la entrevista. En todo caso, el 18 de abril, Zelensky pidió formalmente la incorporación a la OTAN, para lo que dice cumplir todos los requisitos.

Estoy obligado a dar credibilidad a los mandatarios europeos que han visitado Kiev en estos días de guerra y han vuelto de allí contando historias de horror. Y creo también a ese asturiano con nacionalidad norteamericana llamado José Andrés, que, con miembros de su organización humanitaria World Central Kitchen, se acercó a Jarkóv y a Leópolis para ofrecer comida a los que la guerra ha hecho pobres. Su director, Nate Mook ha escrito en twitter: «Cooking (in Kharkiv) is a heroic act of bravery». En un ataque con misiles rusos el 16 de abril, murió una persona y resultaron heridos cuatro cooperantes.

Esta guerra no es un juego. Muere mucha gente, se tienen que proteger de ella, huyendo, millones de personas. Algunos miles de millones más nos estamos preguntando, con mayor o menor intensidad, quién puede parar esta guerra, antes de que desemboque en la tercera guerra mundial. La última.

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Undécima Crónica desde el País del Gaigé

18 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

Vencidas las vacaciones de la Semana Santa, convertidas desde hace décadas en invitación a la escapada del lugar de residencia habitual, para entregarse al disfrute de otros paisajes y buena comida, la población del Gaigé vuelve a encontrarse con los días de hastío, sacrificio y temor a no poder llegar con solvencia a fin de mes.

Ha habido procesiones en casi todas las ciudades y pueblos, poniendo a prueba el funcionamiento de los móviles, ávidos sus propietarios de dejar constancia del desfile de imágenes de papel maché o madera de pino, costaleros sudorosos y fieles matronas con mantillas y escapularios, precedidas por una comitiva de principales, que seguramente en su mayoría se plantearon si deberían participar en el espectáculo o mantenerse en casa preparando las mentiras del lunes.

La noticia más comentada fue una estafa. No sería la más importante, ni los autores y sufridores serían los únicos, pero mereció horas, hasta días de análisis y denuncias ante y por la Fiscalía, al parecer siempre atenta a detectar asuntos con interés mediático, aunque perjudiquen (¿o quizá por eso?) a los mandamases administrativos de Madrid, capital o provincia.

Dos pícaros con currículos de fantasía -Medina (Luis) y  Luceño (Alberto)- vendieron mascarillas y guantes sin garantías de calidad a la Administración que veían más cercana: el Ayuntamiento de Madrid, en donde Martínez Almeida, su alcalde todoterreno, andaba ocupado en menesteres distintos de controlar personalmente el género.

Lo hicieron estos comisionistas faltos de escrúpulos, cuando la pandemia estaba en su apogeo de desconciertos y el especialista en urdir explicaciones (Fernando Simón, hoy desaparecido) nos aconsejaba protegernos del contagio o quedarnos en casa, después de haber defendido que no era necesario ponerse mascarillas, sencillamente, porque no las había. El registro de sus conversaciones que acabó difundiéndose y la relación de objetos de lujo que compraron con lo que estafaron presuntamente a los madrileños, no tiene que dejarnos estupefactos. Ya lo estamos. Nos encontramos en Gaigé, el País de los Despropósitos.

No será el único asunto que la Fiscalía, por decisión propia o denuncia sostenida, tendrá que tratar en los próximos meses, aunque solo sea para desmentir la ocurrencia del alcalde madrileño que acusa a esta institución, encargada de velar por el cumplimiento del derecho penal, de actuar a impulsos del Partido Socialista.

Tuvo lugar esta Semana de Pasión la toma de contacto con la responsabilidad política de enderezar el Partido Popular que asumió Núñez Feijóo (Alberto), extraído de la mar gallega, bien conocida por él, para meterse en la cloaca de los enfrentamientos de alcance nacional.  Se dice que marca su propia agenda, sin importarle que toque investir a Fernández Mañueco como Presidente de Castilla y León, a pesar de la efemérides, decida no acudir al acto para no propiciar la foto con Abascal (Santiago), o le apetezca replicar a una periodista despistada o aviesa (Barceló, Angels) que se interesare por saber si no recela de Vox, lanzando el dardo dialéctico contra el acuerdo entre el PSOE Bildu y los separatistas catalanes.

En las dos semanas que lleva como Presidente del partido de la derecha más o menos civilizada, Feijóoh ha conseguido ser el líder más valorado por los españoles, haciendo olvidar a Casado (Pablo) y poniendo en entredicho la continuidad futura de Sánchez (Pedro) como Presidente de Gobierno si se celebrasen en este momento las elecciones para recomponer las Cortes, habida cuenta, además, de que la ilusión que generó Podemos se está deshaciendo como azucarillo en agua de refresco, envuelta en el glamour de increíbles casoplones, líos de faldas, chascarrillos ácidos ya muy repetidos e, incluso, escotes que muestran el canalillo de las féminas ministeriales o ministeriables, desviando así la atención del vacío de los cerebros.

La inflación está a punto de entrar en los dos dígitos. La compensación de 20 céntimos sobre el litro de combustible que aprobó el Gobierno salió adelante con algunos rasguños y, aunque modesta, favoreció millones de desplazamientos en busca de esa sensación de libertad que proporciona cambiar un lugar en el tresillo de la salita por la silla plegable sobre una playa abarrotada.

Gaigé sigue acogiendo ucranianos desplazados por la injusta guerra que provocó Putin. No está en absoluto claro qué pasará con ellos a corto plazo, en especial, si Ucrania, cada vez más destruida, sigue siendo el banco de pruebas para valorar los efectos de volver a procedimientos bélicos propios de la segunda guerra mundial.

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé Etiquetado como: Fernando Simón, Gaigé, Mañueco, Núñez Feijóo Feijóoh, Sánchez

Putin entra en crispación y esgrime mayor potencia destructora

16 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

La pérdida de uno de sus buques de guerra insignia, junto con la consciencia de que, contrariamente a lo deseado, el ataque a Ucrania está encontrando mucha mayor resistencia y un apoyo internacional que amenaza con llevar a Rusia a un grave aislamiento, ha desencadenado la furia del animal herido en los cerebros atormentados del Kremlin.

Se conmemora en esta semana, por las tres religiones del libro, y poniendo el énfasis en diversos aspectos de las Escrituras, su fiesta más significativa. Para los católicos, se tratan de conmemorar la base de sus creencias, la muerte y resurrección de Jesús, el hijo de Dios, en un incomprensible sacrificio -para la razón- por la redención del género humano. Los musulmanes se encuentran aún en el ayuno del Ramadán, la fase de purificación de cuerpos y espíritus que les llevaría a entender mejor las enseñanzas del profeta, y que les obliga a ayunar de sólidos y líquidos hasta la puesta del sol. Los judíos, en fin, han celebrado el viernes la Pascua, rememorando el Éxodo de los israelitas de Egipto, uno de los grandes momentos de revalidación de sus creencias.

En la celebración católica, el Papa Francisco, ante una multitudinaria concentración de fieles en el Vaticano, ha rogado por la paz y, en representación simbólica, dos mujeres, una ucraniana y otra rusa, han abrazado la cruz del perdón. Por cierto, que el embajador ucraniano ante la Santa Sede ha manifestado su protesta por esta supuesta «afrenta». Sin embargo, desde mi perspectiva, el mensaje ha sido correcto y alentador para la razón de la paz. No son los pueblos los que se enfrentan, sino sus caciques y, en este concreto caso, la ambición enfermiza, casi podríamos calificarla de satánica, del ocupante principal del Kremlin.

Hoy, 16 de abril de 2022, Rusia ha aumentado sus ataques, poniendo en jaque la mayor parte parte de las ciudades de Ucrania. Algunas, como Jarkov y Mariúpol, convertidas en un amasijo de edificios destruidos, autos quemados y, santo Dios, cuerpos de asesinados en las calles vacíos, ocupados por el silencio del horror y de la desgracia. Los soldados ucranianos se defienden con una bravura que no parece de esta época, apalancando cada posición a costa de sus vidas.

Las noticias que llegan del amplio frente suponen que también Kiev es objeto de nuevos ataques. Un nuevo frente amplio, a pesar de que desde el Kremlin parece concretarse su propósito «oficial» en dominar completamente las zonas de predominio de habla rusa (es decir, el Donetsk y Lugansk, Maríupol, Odesa y conseguir cerrar el enlace maritimo-terreste con Crimea), que era lo que se había estimado era el fin original de la invasión. ¿Qué ha pedido el gobierno de Ucrania? Más armas. Están convencidos de que la única forma de vencer la ambición rusa es derrotarlos en el campo de batalla, puesto que las vías diplomáticas están completamente cerradas.

En días recientes, proliferaron las apariciones de Zelenski en Parlamentos europeos y las visitas a la misma capital de Ucrania de mandatarios occidentales -hay que destacar el paseo por Kiev de Boris Johnson, acompañando al presidente del país y escoltado por algunas decenas de soldados, saludando y entablando conversación con gentes que encontraba al paso.

El apoyo a Ucrania se ha hecho muy explícito desde occidente y, por fortuna para mantener en límites soportables internacionalmente la escalada de tensión, el gobierno de la China de Jin-Pin se mantiene cauto. Dejando clara su posición, el presidente norteamericano Biden -que no oculta su opinión de que Putin es un criminal de guerra- no descarta visitar Kiev en breve.

Como si la guerra no hubiera podido paralizar la actividad administrativa y el ritmo burocrático, se han difundido imágenes en las que se ve a Zelenski y sus ministros en una aparente reunión de Gobierno. Una visión casi fantasmagórica, que vino a reforzar la emisión por Telecinco de episodios de la serie «Servidor del pueblo», en la que un joven Zelenski, en la piel del profesor Vasyl Goloborodko ensaya para la ficción su papel posterior en la vida real.

Pero nada puede ocultar ni enmascarar los tremendos perjuicios que está causando esta guerra injusta, que tardarán décadas en subsanarse y algunas más en olvidarse las heridas geopolíticas que el sueño demencial de Putin y sus secuaces ha causado en el mapa del mundo. Casi cinco millones de refugiados, una crisis energética sin precedentes, subida de los precios de materias primas y bienes de consumo, y el aumento de las dotaciones para presupuestos militares. El mundo aún no está exactamente en guerra total, aunque se sigue preparando para una nueva catástrofe. Si los dioses no lo remedian, porque está demasiado claro que los hombres son incapaces de mediar. Solo piden más armas, a diestro y siniestro.

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Rusia encuentra duro de roer el hueso ucraniano

14 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

A los cincuenta días de la agresión rusa, la resistencia ucraniana se está probando mucho más sólida de lo que podía haber imaginado, en sus peores pesadillas, el dictador del Kremlin.

El éxito aireado hoy por la propaganda de guerra del equipo de Zelenski, es -ni más ni menos- que haber alcanzado con un misil el buque Moskva, la insignia de la flota rusa en el Mar Negro, provocando un grave incendio que ha obligado a la tripulación a conducir el barco, cargado con misiles de crucero. Rusia ha desmentido inicialmente el ataque, aunque ha reconocido que se ha presentado un incendio en el barco, pero que ha sido rápidamente sofocado sin que los daños sean significativos. Posteriormente se ha sabido (dentro de la gran confusión e inseguridad que cabe atribuir a las noticias que llegan de los contendientes) que el buque se ha hundido, aunque sus 500 tripulantes pudieron salvarse.

Entre victorias parciales esgrimidas como éxitos casi definitivos por parte de ambos bandos enfrentados en el duro marce de una batalla sin cuartel ni tregua), los desastres de la guerra continúan, se acumulan, rompen en pedazos de desolación la capacidad de comprensión de quienes observamos la hecatombe sin que nadie parezca capaz de detener con autoridad o con la fuerza de la disuasión definitiva la espiral de despropósitos.

El número de refugiados se acerca ya a los cinco millones y, para los ciudadanos que permanecen en el país sitiado, la situación se torna más angustiosa cada día, pues la falta de agua en condiciones higiénicas de potabilidad se ha revelado como la mayor amenaza para la subsistencia de la población. Las enfermedades provocadas por la contaminación del agua de boca empiezan a aparecer entre los ucranianos como un peligro aún mayor que las bombas y los asesinatos de civiles.

En la frontera con Rusia, Suecia y Finlandia, en una intervención conjunta de sus primeras ministras (Magdalena Anderson y Sanna Marin, respectivamente), han anunciado (con mayor énfasis, Finlandia) que se plantean solicitar la incorporación inmediata a la Organización Atlántica, abandonando su neutralidad. El portavoz del Kremlin, fiel a sus bravuconerías, ha difundido que esa «provocación» provocará un endurecimiento de la situación y Putin retorna a su amenaza de utilizar armamento nuclear. Para la Casa Blanca, esa amenaza resulta creíble y, por ello, ha aumentado el apoyo a Ucrania con más material bélico y de mayor alcance y potencial eficacia.

Por tanto, la guerra se encrespa y las posiciones respectivas cobran una dimensión aún más compleja y dramática. No está, ni mucho menos, eliminada la opción de una escalada mundial.

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Décima Crónica desde el País de Gaigé

12 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

La segunda semana de marzo de 2022 en Gaigé ha aportado elementos muy jugosos para el análisis político desde los gabinetes de digestión de información. En la región autónoma de Castilla y León, después del intento de suicido del Presidente Mañueco, que rompió la alianza con Ciudadanos para convocar elecciones, ha traído como consecuencia la incorporación al gobierno autonómico de Vox, que ocupa ahora la vicepresidencia y tres consejerías.

Esta situación ha motivado tendenciosos análisis por parte de los comentaristas políticos, según sea la orientación de los medios que les pagan. Los informativos cariñosos con el Gobierno, coinciden con él en que el partido de Abascal (que acudió orgullosamente a la investidura de su representante en la región como segundo en la adminsirtación regional) contagiará de vicios de la extrema derecha al Partido Popular, alejándolo de la opción de ser alternativa a escala de país. Por el contrario, los analistas que carecen de esas mismas gafas ideológicas, creen que el nuevo Gobierno ha de ser juzgado por hechos y no por especulaciones.

Las elecciones presidenciales en Francia han supuesto la clarificación de una segunda vuelta que enfrentará a Macron con Le Pen, con posibilidades para cualquiera de ellos, dada la escasa diferencia de votos, de alzarse con la victoria. Lo más significativo de esta campaña es la práctica desaparición de la escena política de los partidos tradicionales del bipartidismo: socialista y centro derecha, cuyos candidatos solo han obtenido resultados residuales.

No es posible comparar este escenario con la política de Gaigé, puesto que aquí el bipartidismo sigue centrado en el PSOE y el PP, por más que para conseguir la mayoría suficiente para gobernar deban aliarse con partidos del republicanismo y de la izquierda populista en el caso del primero, o de la nominada despreciativamente como ultraderecha que representa VOX, ya que los populares tampoco parecen capaces de alcanzar un margen apto para dominar la Cámara.

El encuentro entre el nuevo Presidente del PP, Núñez Feijó y el Presidente de Gobierno Sánchez no aportó ninguna novedad en cuanto a los necesarios acuerdos para facilitar la tranquilidad económica, judicial y social. No ha sido así, y la tranquilidad con la que el líder popular transmitió a la Prensa que la conversación fue amistosa pero no hubo en absoluto ningún avance en el marco amplio de discrepancias, permite adivinar que la oposición será seria, dura e intransigente. El eje de las propuestas populares expresado era la bajada de impuestos, a lo que el Presidente de Gobierno se negó taxativamente, ofreciendo por el contrario un recetario de quince puntos que habían sido difundidos un día antes por el diario El País, en una operación de falsa transparencia. Lejos de aparecer como una cuestión ideológica, no querer bajar impuestos en la actual coyuntura, se me antoja un empecinamiento que hubiera merecido un análisis serio sobre las consecuencias, como elemento para detener la inflación que amenaza ser galopante, pues lleva camino de consolidase en los dos dígitos.

Que el mismo día en que tenía lugar la reunión a que hice referencia en el párrafo anterior, Sánchez se fuera a rendir alguna forma de pleitesía a Mohamed VI resulta ininteligible como estrategia de Estado. Ningún elemento positivo pudo extraerse de esa visita de Estado, e incluso las fotografías del encuentro gastronómico en el que se advierte la bandera de España colocada boca abajo en el mástil, han sido interpretadas por expertos militares como una expresión de «victoria» por parte del gobierno alauita.

 

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Weapons, blood, tears

9 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

«Weapons, weapons, weapons», fue la concreta petición que el ministro de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba presentó al Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, en la reunión que mantuvieron el 7 de abril de 2022.

Es inevitable asociar esta frase con la que pronunció Wiston Churchill en los Comunes el 13 de mayo de 1940: «Blood, toil, tears and sweat» («Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor»), remedando a Lord Byron. La segunda guerra mundial había comenzado hacía ocho meses y el nuevo Primer Ministro sustituía a un desacreditado Neville Chamberlain, que había mantenido una prudente posición y no siempre coherente frente a las ambición expansiva  de Adolf Hitler.

Ucrania tendrá más armas, más apoyo estratégico y humanitario, recibirá más aplausos compungidos y gritos de ánimos desde las gradas. El articulo 5 del Tratado de la OTAN actúa como una camisa de fuerza, una línea de «Not trespassing» («Prohibido el paso») que la realidad está convirtiendo en una ficción. Al no ser Ucrania miembro de la OTAN, los Estados que la conforman no pueden acudir a su defensa frente al ataque ruso con todo su potencial militar, como estarían obligados su fuera el caso, por lo que lo hacen únicamente apelando a «cuestiones humanitarias».

La visita de Ursula von  der Leyen y Josep Borrell a Kiev, en donde se encontraron con Volodomir Zelensky y el posterior paseo sobre el terreno de la masacre de Bucha, fue una manifestación valiente y arriesgada de solidaridad con el pueblo agredido. Tomaron así consciencia directa de la insania con la que se actuó por parte de los invasores rusos. Su testimonio, que se une al de decenas de periodistas occidentales destacados en los lugares de la masacre, con grave riesgo para sus vidas, y que amplía la credibilidad de las imágenes que llegan a los medios de difusión no mediatizados por la censura, reforzándola con la voz de las voces de los altos representantes europeos, no ha impedido el mantra propagandístico de los secuaces del Kremlin de que «todo es un montaje».

Me hubiera gustado -quiero decir, hubiera sido conveniente- que en la visita al lugar de los crímenes de los líderes de la Unión Europea, se hubieran hecho acompañar de negacionistas relevantes, como son los embajadores de Rusia en países europeos, que, alineados con la efusión falsaria e intoxicadora que dirige Vladimir Putin desde su guarida de confort agresivo, repiten que Ucrania es la ofensora y que las imágenes que llegan de los campos de batalla son escenificaciones aparatosas con actores, cartón y ketchup.

Como no soy capaz de avistar ninguna capacidad negociadora con el Kremlin para detener la guerra, como sea que los ataques de las tropas rusas se mantienen, e incluso se recrudecen en algunos puntos, la aportación de más armas al Ejército ucraniano, eleva el nivel de agresividad de la contienda, cuya fuerza destructora se expande como una bomba de metralla. Las medidas económicas contra Rusia, que se presentan por los países occidentales como la forma de presión que obligará al Kremlin a desistir de la invasión y sentarse a negociar, no aparecen tan definitivas, ya que el apoyo chino e indio, entre otros países menores, ofrece un colchón de resistencia al atacante, refugiado además en la desinformación del ciudadano ruso.

Las imágenes de la guerra atenazan los corazones. El increíble ataque contra la estación de tren de Kramatorsk -en el Donbass- de este mismo viernes, donde se lanzaron misiles SS-21 Scarab contra las personas que pretendían huir a lugares más seguros y que dejó decenas de muertos sobre los andenes, resume, con cruel agudeza, la disparidad de los sentimientos. Es una insoportable agresión contra los derechos humanos, un crimen más de lesa humanidad, cometido contra población indefensa, en la interpretación de quienes están con Ucrania. La inscripción, con pintura blanca, sobre uno de los misiles «Por nuestros niños», añade una nota de macabra crueldad.

Para Rusia, el misil es ucraniano, no ha habido tal ataque ruso y, una vez más, se oye decir desde el Kremlin: «Todo es una farsa».

¡Ay, si todo este dolor y esta angustia, fuera solo fantasía!. Por la libertad de Ucrania, por sus derechos, por la heroicidad de los combatientes y en apoyo de la paz, que quienes tienen más poder e información nos saquen de esta dinámica. Porque yo veo cada vez más «blood and tears» junto a las «weapon, weapon, weapon».

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Zelenski en el Congreso español

6 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

El 5 de abril, con un pequeño retraso respecto al momento anunciado, a las cinco y diez de la tarde, estando en apretada convivencia congresistas y senadores ocupando los asientos de la Cámara de Diputados, Volodomir Zelenski habló.

No fue un mensaje que exija muchas interpretaciones. No habló Zaratustra. De parecerse a algún otro lema, aforismo, recuerdo o frase ilustre, podría asemejar al Morituri te salutant de los gladiadores al César antes de entrar en la batalla definitiva, aunque en este caso, el César sería Zelenski.

Se trató de una repetición, adaptada a las peculiaridades históricas del pueblo al que iba dirigido el mensaje, de otros discursos del líder ucraniano. Hubo un par de guiños -citar a Maxam (1) y a Porcelanosa como ejemplo de las empresas que aún siguen haciendo negocios con la Rusia de Putin, a pesar de los desastres de la guerra-. Pero no hay que dudar demasiado: para Zelenski significaba una versión repetida de su obra maestra, la escenificación de su muerte anunciada ante el malo de la obra, el sátrapa, genocida, falsario, abominable, Vladimir Putin, el tono bajo machito de la ópera dramática que se representa ante el teatro europeo, sometiendo a un castigo riguroso e injusto al tenor varonil, héroe sin mácula, robándole y mancillándole su Ucrania.

Zelenski estuvo magnífico. Serio, enjuto, con la barba juvenil un poco más poblada, la mirada firme en un rostro ojeroso. Su voz sonaba sin un solo asomo de debilidad o duda. Lamentablemente (y mira que debe haber ucranianos que sean bilingües perfectos en las dos lenguas), la intérprete ucraniana que traducía en directo carecía de emoción y, en algunas ocasiones, de vocabulario. Al menos, del léxico que exigía una ocasión para la Historia. Posteriormente, escuché otras versiones, más reposadas y cuidadas con el original, que confirmaban la calidad morfológica y la empatía subliminal del mensaje del héroe.

Estuvo fuera de sintonía el mensaje del presidente Sánchez, más dirigido a sí mismo que a Zelenski o al mundo. Quizá le pesaba la ausencia del apoyo de sus amigos de la coalición, descontentos con que se den armas y apoyo a Ucrania y, quizá (es imposible saberlo, dada la ambigûedad de sus palabrerías), convencidos de que Rusia debe ganar esta guerra y lo mejor es dejar que Ucrania se rinda sin condiciones cuanto antes.

A Pedro Sánchez, a su discurso, le faltó oportunidad, encaje con la situación y garra mediática. Hubieran bastado menos palabras y sobre todo, más contenido. Sabemos todos bien que no podemos involucrarnos más en esa guerra, porque tememos que la potencia militar y misilística del sátrapa ruso y sus secuaces del Kremlin se vuelquen contra nosotros. Sin embargo, haría falta algo más que reafirmar que «todos somos ucranianos» y que «estamos de corazön y presencia con vosotros», para sentirnos héroes al lado de los que sufren, mueren, pierden.

Las palabras de Batet, la presidenta del Congreso, también me parecieron vacías, inútiles. Esta obra terrible parece un monólogo, tiene un solo personaje creíble, que representa a millones (47) de ucranianos que están siendo asesinados, que huyen de su país con el único bagaje que el espanto en sus ojos, que son violadas y maltratadas sin piedad, que luchan con armas menores frente a un enemigo poderoso.

Si les ayudamos con más armas, víveres, oraciones, palabras, mientras la guerra continúa y los muertos y la destrucción crece en espiral es cierto que conseguiremos prolongar su agonía. Poner nuestras botas sobre el terreno para levantar una muralla de indignación y fuerza nos llevaría, quizá, hacia una catástrofe mayor, pero solo en la medida en que el pueblo ruso quisiera mantenerse en la ignorancia y en la complicidad.

Acabo de leer que la fuerza militar rusa redobla sus ataques, luego de haber reorganizado en Mariúpol y otras ciudades. Si somos ucranianos, Zelenski advierte con absoluta coherencia: tenemos que involucrarnos del todo en esta guerra. La representación nos incluye a nosotros también como protagonistas sobre la escena. No bastan los aplausos de simpatía, miedo o complacencia. No es un monólogo. Zelenski no está actuando.

(1) Inicialmente, posiblemente por mala vocalización de la traductora, se difundió que se había referido a Viajes Marsáns, lo que la empresa se apresuró a desmentir. Pocas horas más tarde, quedó  claro que Zelenski apuntaba hacia Maxam (la antigua Unión Española de Explosivos) que exporta a Rusia explosivos con destino a obras civiles. Hasta el momento (5 de abril) la empresa guarda silencio.

También citó como «empresa que seguía haciendo negocios en Rusia» a la agrupación de empresas del sector bienes de equipo, en la Técnicas Reunidas es, sin duda, la que opera el contrato más importante, como subcontratista de una obra relacionada con el gasoducto GazProm destinado a robustecer la línea de entrega de gas ruso a Alemania, paralizada cuya puesta en actividad fue paralizada por decisión del gobierno del canciller Scholz.

Publicado en: Actualidad, Guerra en Ucrania Etiquetado como: Batet, congreso de los diputados, Maxam, Porcelanosa, Sáchez, Sercobe, Zelenski

La pérfida Rusia de Putin

5 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

A los 41 días de iniciada la invasión, las imágenes de la guerra han cobrado una nueva dimensión. No se trata de especulaciones, ni de relatos -más o menos coloridos con tintes dramáticos- de enviados especiales. El abandono por parte del ejército invasor de algunas zonas en donde se han librado encarnizadas batallas, ha dejado al descubierto las características de la barbarie.

Se cree que el ejército de Putin está preparando una ofensiva definitiva, esto es, con todo su potencial destructivo sobre el terreno, consciente el sátrapa del Kremin que ha perdido la guerra mediática frente a Occidente. Puede.

Las imágenes que han sido puestas en brutal evidencia, cuando los militares ucranianos y, sobre todo, los periodistas que están destacados en el frente de guerra han podido entrar en las ciudades ocupadas por los rusos, demuestran a las claras que se han cometido crímenes de lesa humanidad, contrarios a cualquier ley o norma de una guerra (incluso de una potencia invasora), crueles en tal demasía que no pueden quedar impunes y serán recordadas para siempre, mientras exista una generación de seres humanos cabales sobre la Tierra, como ejemplo de la barbarie. Junto al Holocausto nazi contra los judíos, el exterminio de los tutsis por los hutus en Ruanda-Burundi o de las etnias biharis de Bangla Desh, o, por supuesto, los crímenes sin límite de Stalin o de Mao Ze Tung.

Hoy se habla de Bucha (en las afueras de Kiev, un población de apenas 35.000 habitantes) en la que sus calles devastadas y búnkeres mancillados ofrecen las imágenes insoportables de cuerpos acribillados, algunos con las manos atadas a la espalda. No son militares, no llevan armas, han ofrecido sus cuerpos desprovistos de toda defensa a las armas de los invasores, y han muerto (se supone) mientras huían, pedían piedad o -tal vez- pronunciaban sus últimas palabras de rencor frente a quienes les habían arrebatado de su tranquilidad, sus trabajos, sus familias, sus vidas apacibles con esperanza de mejorar la posición, en la paz y en la democracia que vislumbraban.

Mañana se hablará de los asesinatos y tropelías (incluida la violación de mujeres por la milicia sin ética) en Mariúpol, Jarkov, Odesa… No habrá capacidad humana ni fortaleza para la insensibilidad que los haga soportables. Y, aunque no debemos culpar a la población rusa en su conjunto (como tampoco lo hicimos, después de la segunda guerra mundial, culpando a todos los alemanes) sí podemos reclamar al pueblo ruso capacidad de discernimiento, de selección de noticias, de juicio cabal, para distanciarse de la barbarie de la guerra injusta y sentenciar, porque ellos pueden y deben, al Kremlin y a su instigador, reclamando el cese de la guerra y la deposición inmediata de su postura de exterminio.

He querido escribir esta crónica de hoy antes de oir a Valodomir Zelenski, que hablará para los diputados españoles a las cinco de la tarde. Puedo imaginar que, como ha venido haciendo en anteriores comparecencias ante otros Parlamentos europeos (y ante el Congreso norteamericano), agradecerá el apoyo prestado, pedirá aún más esfuerzo por parte de los que estamos a su lado, pero desde el patio de butacas y pronunciará estas previsoras y fatídicas palabras: «Esto que estqmos sufriendo los ucranianos es solo un preludio de lo que os pasará a vosotros, si no conseguimos parar a Putin».

Hoy, de acuerdo con otros países europeos (no todos), que han adoptado medidas similares, el Gobierno decidió espulsar a 25 diplomáticos rusos acreditados en España. Se mantiene al embajador, «por dejar abiertas las vías diplomáticas» -expresó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Es tal el grado de ignominia desarrollado por el Kremlin, con Putin como cabeza directora del inhumano comportamiento, tan inconcebible el silencio del pueblo ruso ante la masacre, tan inaceptable la posición de los embajadores occidentales de la Rusia que el dictador ha sometido a una oscuridad informativa total, que no es posible imaginar una solución negociada.

Como muchos europeos -y deseo de corazón que quienes representan a la diplomacia occidental no compartan este sentimiento- creo que caminamos a un punto de no retorno. O Putin es derrocado de su posición prelevante en el Kremlin, y aparece un nuevo Directorio que abomine de las decisiones adoptadas y pida perdón a Ucrania y a la Humanidad buen pensante, o la pendiente por la que esta invasión sin justificación, de un país que pertenece al entorno europeo, que defiende los valores democráticos que han conducido a Occidente hasta aquí, nos llevará a episodios de tremenda consternación, sufrimiento y barbarie sin límites.

Publicado en: Actualidad, Guerra en Ucrania, Rusia Etiquetado como: Bucha, congreso, embajada rusa, kremlin, Mariupol, Putin, Stalin, Ucrania, Valodomir Zelenski

Novena Crónica desde el País de Gaigé

3 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

Empieza abril en Gaigé con amenaza de fríos intensos que la climatología real no consolida. Luce el sol en Madrid, la capital del Gaigé, ciudad donde los dirigentes del Partido Popular (alternativa al Gobierno de coalición entre socialistas y fuerzas exóticas a la democracia) se enzarzaron, hace ya un mes y medio en una disputa autodestructiva, de la que, por el momento, es solo Díaz Ayuso (Isabel) la que sigue en activo, protegida por su condición de Presidenta de la Comunidad madrileña.

El primer fin de semana de este mes tuvo lugar la elección por aclamación del nuevo Presidente de los populares, Núñez Feijóo (Alberto) en Sevilla, y el nombramiento de nuevos primeros espadas -o cuchillos de pescado-, más acordes con el impulso -¿nuevo?- que el extraído de su feudo gallego pretenda dar al partido después del desaguisado que se llevó por el desagüe del olvido a Casado (Pablo), quien mantuvo el tipo (sin llorar ni mover más pestaña que las veces imprescindibles) durante todo el Congreso cuya único objetivo era sustituirle.

Mientras Ucrania se desangra en un guerra sin cuartel en la que la Rusia de Putin está empeñada en destruirla con la saña de un  perverso matarife, aprovechando que la Unión Europea -y, por detrás, la OTAN- están alimentando temerariamente su resistencia heroica, el presidente de Gaigé ha tomado varias decisiones importantes, con el criterio que parece seguir, y que tan buenos resultados le viene dando, de complicarlo todo para que se resuelva por sí mismo o se olvide lo que nos llevó hasta allí.

La huelga de transporte ha desembocado en una huelga de gasolineras. Ambas parciales. No se llamarán oficialmente huelga, sino parón patronal, pero hay bastantes gasolineras que no expenden combustible. En la que tengo más a mano (Arturo Soria) me decían ayer que solo vendían fluido al «precio de antes» del apurado decreto que bonifica en 20 céntimos el litro, porque no tenían liquidez . Así que, al menos en ésta, solo venden periódicos, naranjas y chucherías.

Aunque desde Moncloa se reclama calma y se repite que todo está bajo control, se respira en la calle una inquietud espesa. como en las horas previas a una tormenta de verano. Siendo Gaigé país de los Despropósitos pero de talante acogedor y tranquilo, el malestar solo tiene reflejo en las tertulias improvisadas de los bares de vecindad y en el interior de los taxis, si el cliente solicita apagar Radio Libertad Digital.

Me ha resultado conmovedor leer que Valcárcel (Ramón Luis), ex vicepresidente del Parlamento Europeo, se presenta como precursor de lo que se avecinaba en Ucrania, pues estando de visita en Kiev a principios de 2014 tuvo que huir de la ciudad ante la terrible inestabilidad del país, que se había cobrado la vida de algunos ciudadanos, asesinados por francotiradores. No parece una intuición propia de un adivino con poderes mágicos, ya que el país que ahora trata de guiar entre bombas y destrucción al país hacia la imaginaria tabla de salvación europea un maestro de la supervivencia llamado Zelinski (Volodomir), lleva en búsqueda de una identidad propia -fuera del ámbito soviético- desde, por lo menos, 1991.

Tiene el gobierno de Gaigé un conflicto con Argelia, que se traducirá en la subida del gas natural que importa de ese país árabe.

De poco han servido las visitas previas a Argel de ministros muy cualificados -Ribera (Teresa) y Albares (José Manuel)- cuya intención era garantizar la estabilidad del suministro, una vez que el susceptible Mohamed VI había cerrado el paso del gas por el territorio de su señorío y retirado a su embajadora -la española Benyaich (Karima)- (1), muy enfadado porque se había hospedado secretamente al líder saharaui (perseguido como prófugo de la Justicia española por una acusación de violación) para curarse del coronavirus en Valladolid.

En una sorprendente decisión estratégica, el Gobierno de Gaigé ha enfadado al presidente de Argelia, Tebboune (Abdelmadjid) con una carta dirigida por misteriosos canales a Mohamed VI (el líder religioso y político de Marruecos), llena de errores gramaticales que no pueden ocultar un gigantesco error estratégico.

En esa carta, al parecer destinada a recuperar las relaciones con el país vecino del otro lado del Estrecho de Gibraltar, se indica que se abandona la postura de defender el derecho del Sáhara Occidental a la autodeterminación, entregándolo como una Comunidad autónoma a Marruecos. Por supuesto, el concepto de Comunidad autónoma bajo la dictadura monárquica vigente en ese país magrebí, no tiene nada que ver con lo que en Gaigé se entiende como la libertad de gestión y decisión otorgada a sus Autonomías.

La reacción argelina fue anunciar la revisión del precio del gas que suministrará a España-Gaigé. Una decisión que afectará, por supuesto, al precio de la energía en este país (sometida a vaivenes especulativos insoportables para la industria y particulares). Se ha solicitado a la Comisión Europea, en una propuesta conjunta con el gobierno portugués -cuyo primer ministro es Costa (António), que se saque del cálculo estricto de precios para el mix energético a ambos Estados, autorizando un precio máximo repercutido para el gas de 80 euros/Mw-hora, durante un período transitorio.

La respuesta de la Unión no ha sido inmediata, estando pendiente de la decisión del directorio respecto al tope de precios admitido, aunque ha aceptado el sacar a ambos países del esquema de precios, lo que no impidió que el canciller alemán -Sholz (Olaf),  al que le tienen que doler los oídos por el conflicto ruso-uraní, que ha afectado de lleno a su economía y al suministro gasista, dependiente de Rusia- manifestara que «le parece un error intervenir los precios del gas».

La inflación de prácticamente dos dígitos actual en Gaigé, junto con la amenaza de las proyecciones (que el Gobierno no considera aceptables) de entrar antes de final de año en la senda de una inflación consolidada que minará brutalmente el poder adquisitivo de los españoles. La llegada del contingente de desplazados ucranianos y la perspectiva, no ya de una guerra larga en el este, sino de reordenar suministros esenciales en el país de los Despropósitos, exigirían una planificación seria, nada improvisada (aunque flexible) y estricta de las ingratas decisiones que deberán tomarse para que el rumbo no se desbarate.

La oferta de cooperación del nuevo líder del PP al Gobierno, coincidente con el desapego manifestado por las facciones sustanciales que lo han conducido hasta aquí, necesitará depurarse de las simples palabras corteses. Gaigé está pronto a atravesar un desierto en la que abundarán la incertidumbre y desagradables sorpresas. Tiene razón Núñez Feijó al explicitar que «no se trata de ser más españoles que nadie». No será fácil sacudirse del populismo y del insensato independentismo y no bastarán, me temo, las buenas intenciones.

(1) Karima Benyaich Millán es marroquí y también española, hija de una española y de quien fue médico de Hassan II, que falleció en un atentado contra el monarca y que fue acogida como miembro de la familia en recompensa a la entrega (que culminó con su propia muerte) de su padre.

 

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé Etiquetado como: Abdemadjid Tebboune, Antonio Costa, embajadora de Marruecos, Gaigé, José Manuel Albares, Karima Bemyaich Millán, Núñez Feijóo, Olaf Scholz, Putin, Teresa Ribera, Ucrania, Volodomir Zelenski

La guerra entra en fases de ficción

2 abril, 2022 By amarias Deja un comentario

El 1 de abril de 2022, Ucrania ha encontrado en un episodio de difícil credibilidad un chute de adrenalina colectiva, dentro del marasmo de una guerra que avanza en el segundo mes (¡37 días desde la invasión!) y que no tiene visos de terminar en breve, aunque, dada la desproporción de fuerzas de lo beligerantes, Rusia debería haber conseguido, y ya hace tiempo, sus objetivos.

Me refiero a la incursión de dos helicópteros de ataque y transporte en la población rusa de Belgorod, a 40 km de la frontera, bombardeando varios depósitos de combustible. Se han difundido varios vídeos, grabados por ciudadanos rusos,  del ataque nocturno, realizado con el mismo tipo de aviones que usa el ejército ruso (helicópteros Mi24) para bombardear las ciudades ucranianas. La población ucraniana a acogido el episodio, difundido en sus redes, como una victoria, que vendría a demostrar la capacidad de reacción de sus maltrechas fuerzas.

No resulta, sin embargo, creíble, que esta acción guerrera haya tenido lugar efectivamente, pues aunque los helicópteros que ha protagonizado la hazaña sean de fabricación rusa y exactamente del mismo tipo que los que emplea el ejército invasor, lo que se conocía hasta ahora que Ucrania carecía de aviación militar, pues todos los aparatos de su exigua fuerza aérea habían sido destruidos en los primeros ataques de la contienda. Se piensa, entonces que, al utilizar el mismo camino aéreo que utilizan los rusos para moverse con libertad hacia su propio territorio y repostar en su país, los encargados de los sistemas antiaéreos los han confundido inicialmente con los propios.

Pero, aún así, ¿cómo sería posible que, después de la incursión, los helicópteros hayan podido retornar a Ucrania sin ser derribados? Aún admitiendo que el ejército ruso siga dando pruebas de descoordinación, ausencia de estrategia coherente y debilidad ofensiva, malgastando tiempo y medios en una guerra de destrucción -que no de desgaste- que no les beneficia tampoco a ellos mismos, el acto militar vendría a demostrar que el gobierno de Kiev no está por la labor de favorecer una negociación que conduzca al final de la guerra. Al contrario, ese contraataque hablaría de la alta moral (¡de victoria!) del pueblo atacado y vendría a poner el énfasis sobre la capacidad ucraniana para resistir e, incluso, tomar iniciativas.

Algo nuevo está pasando sobre el terreno de la guerra. Las tropas ucranianas han conseguido, también según los informes recibidos desde esta guerra con tanta difusión mediática, rechazar a las rusas, alejándolas del cerco de Kiev. Desde luego, los problemas de avituallamiento de los militares desplazados en territorio invadido no es fácil, con la inmensa mayoría de la población autóctona dispuesta a negarles toda ayuda y a muchos tiradores dispuestos a liquidar cualquier vehículo o militar que no lleve la enseña del Ejército ucranio.

Hay que poner en su lugar, además, la defensa cibernética arbitrada en Ucrania, donde eficientes equipos de informáticos e ingenieros están ofreciendo un alto nivel tecnológico (entiendo que con la ayuda subterránea de empresas estadounidenses y alemanas) para interferir en las comunicaciones rusas, localizar sus blindados y anular las señales que hubieran sido sustanciales para que los aviones de combate enemigos pudieran guiarse en el entorno hostil. Numerosos drones, entregados de urgencia por los países occidentales actúan también como eficaces elementos de destrucción y resistencia.

La guerra se separa de la  concepción original de «botas sobre el terreno» para convertirse, cada vez más, en una guerra de guerrillas, multi-híbrida, en la que lo informático cobra un relieve especial como arma de espacial valor para el ejército resistente, cuya capacidad bélica convencional es mínima frente a la potencia invasora.

Como Putin no ha conseguido ninguno de sus objetivos -la destrucción de Mariúpol, ya consagrada como ciudad mártir, con más de 5.000 muertos en sus calles sin haber recibido sepultura, no puede contarse cabalmente entre sus propósitos iniciales-, cerrar el camino desde el Donbás a Crimea aparece como un presumible propósito que pueda ser presentado ante los rusos como victoria.

Ni siquiera ese «modesto objetivo» parece alcanzable para las desordenadas y mal dirigidas tropas invasoras, cuya bisoñez, mala preparación y fallos en la asistencia logística y en la dirección estratégica han pasado a ser tan evidentes que el antes temido ejército ruso ha pasado a ser considerado una caricatura del esfuerzo propagandístico del Kremlin, que había vendido la idea de disponer de uno de los mejores equipos militares del mundo.

Esto no significa que Putin esté dispuesto a admitir la derrota. Al contrario, aunque para los analistas occidentales, la abeja reina del Kremlin ha perdido la guerra mediática, ante un Zelenski lleno de empatía y fuerza en la transmisión de principios éticos, quedan muchos cartuchos sobre la mesa del dictador ruso. La utilización de la capacidad nuclear es una de ellas, aunque no parece que esa llamada a la hecatombe total sea del gusto de sus propios asesores.

El próximo martes, Volodomir Zelensky hablará para senadores y congresistas españoles, en una conexión en donde agradecerá el apoyo recibido por su pueblo, la acogida que se está dispensando a los desplazados y volverá a pedir en nuestro foro el apoyo para la entrada en la Unión Europea cuando termine la barbarie.

Me he detenido por ello, entre las muchas fotografías que llegan desde Ucrania, en la que representa a Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, reunida en Kiev con el presidente Zelensky y el primer ministro ucraniano Denys Shmyhal. Metsola fija una mirada atenta y comprensiva sobre Volodomir, que está hablando y gesticulando, vestido con su camiseta de campaña verde (por cierto, su musculatura parece cada vez más recia). Una bandera de la Unión cubre el fondo de la sala de reuniones, en la que se puede ver que la mesa dispone todos los adminículos técnicos necesarios. Hasta se han dispuesto botellas de agua para los asistentes.

Publicado en: Actualidad, Ejército, Guerra en Ucrania, Tecnologías, Ucrania Etiquetado como: Belgorod, Denys Shmyhal, dron, guerra, guerra híbrida, Mariupol, Mi-24, Parlamento Europeo, Putin, Roberta Metsola, Ucrania, Zelensky

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