Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de Sociedad

Estrategias salvajes (9): Las consecuencias de exterminar a los gorriones

23 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

En alguna parte leí que se han catalogado más de 2 millones de especies animales, y ese número se cree que es una parte menor (menos del 3%) de las que puede haber en la Tierra. Las que han sido domesticadas por el hombre o le proporcionan servicios tenidos por directamente útiles para esta especie depredadora máxima son, relativamente, insignificantes.

El desconocimiento de cómo se desarrollan las cosas a nuestro alrededor, al menos, con detalle, no impide tener opinión acerca de algunas especies benefactoras que, desde su libertad de acción, nos ayudan a que nuestra vida sea mejor. Entre estos animales se encuentran, en selección representativa de otros muchos, los luciones (esculibiertos en mi patria chica), los sapos, los pececillos de plata (lepisma saccharina), las salamanquesas, las lombrices de tierra, y…por supuesto, los gorriones.

No siempre ha sido así. Ni siquiera hoy es unánimemente admitido que los gorriones, como otras aves, deben ser protegidas. De aquí que sea necesario hablar de algunas estrategias salvajes que han pretendido eliminarlos y contar su historia.

Las consecuencias de exterminar a los gorriones

El gorrión común (passer domesticus) es bien conocido por todos, ya que en nuestro país y en varios europeos es el ave más abundante, superando ampliamente a su inmediato seguidor, el pinzón vulgar (Fringuilla coelebs), que ocupa espacios más abiertos.

Los gorriones son omnívoros y en las ciudades, parecen omnipresentes. No es raro ver acercarse a unos cuantos a las terrazas al sol en donde tomamos el aperitivo, atentos a que les arrojemos unas migas de pan o unos trocitos de patata y, los más atrevidos, corretearán sobre la mesa picoteando cualquier desperdicio y hasta picoteando el pincho de tortilla.

Con varias expresiones, el lenguaje común revela tanto la devoción hacia algunas cualidades atribuidas a los gorriones, como algunos recelos. Su carácter oportunista las caracteriza como una de las aves más inteligentes, y algunos dichos populares reflejan que no pasan desapercibidas. Se puede ser «listo como un gorrión», «comer tan poco como un gorrión», y con la clarividencia de Perogrullo,  también se nos recuerda que «cada gorrión tiene su corazón» y «para matar un gorrión no hace falta un cañón».

Hay una historia respecto a los gorriones que recoge una estrategia nefasta, surgida del más profundo desconocimiento del papel que juegan en la naturaleza. Mao Ze Dong, en el año 1958, como parte del proyecto «Gran Salto Adelante», y para potenciar la agricultura, puso en marcha la campaña de las «Cuatro Plagas». Se proponía eliminar completamente cuatro especies, consideradas extremadamente dañinas: ratones, moscas, mosquitos y gorriones.

En defensa de la orden de exterminar al gorrión, el programa utilizó el argumento de que cada ave venía a comer unos 4,5 kg de grano anualmente, por lo que, con lo que se tragaban 1 millón de gorriones, se podría alimentar a 60.000 personas (calculaba 75 kg de grano por persona y año: ¡solo 200 gramos diarios!…en tanto que la proporción del grano que se imputaba a la voracidad de los pájaros duplicaba prácticamente la realidad).

La población china se empeñó con diligencia al exterminio, destruyendo nidos y ahuyentando a los pájaros adultos, impidiendo que procreasen. El aforismo que guiaba a Mao era impecable: «Ren Ding Sheng Tian» (La determinación del hombre vencerá sobre la naturaleza). Hasta en Corea del Norte, el presidente Kim II-Sung se sintió también motivado para aniquilar en su territorio los dañinos gorriones, si bien, prudente, esperó a conocer los resultados en el país vecino antes de implantar su Plan Trianual para Eliminación de los Gorriones.

Pocos años bastaron (dos) para que los fanáticos de la lucha contra los gorriones se convencieran de que estas aves comían muchos más insectos que granos. Al desaparecer masivamente por el éxito de la campaña, los campos quedaron entregados a los insectos. Las cosechas disminuyeron en picado. En 1960, convencido de que se había equivocado, el gobierno maoísta lanzó una nueva recomendación «Suán Le» (Olvidadlos) y el sitio de los gorriones fue ocupado por las cucarachas.

El daño estaba causado, sin embargo. Una terrible plaga de langostas asoló los campos, causando tres años de «Gran Hambruna», en la que murieron más de veinte millones de personas, sobre todo, los campesinos más pobres. Se pidió, incluso, un cargamento de gorriones a Rusia, para acelerar la repoblación de las aves esquilmadas.

Actualmente, los gorriones son especie protegida en China desde 2001 (por ley, desde 2002), aunque este cambio en la valoración oficial no está impidiendo que su población siga disminuyendo, al parece, como consecuencia ahora de los pesticidas.

No necesitamos, en realidad, poner la vista tan lejos. En España, hasta no hace mucho -e incluso, de forma ilegal, ahora mismo en ciertos antros-, en los bares y tabernas, sobre todo, desde Madrid a Andalucía, se ofrecían como aperitivo «pajaritos fritos», una delicatesse culinaria formada por aves de pequeño tamaño, entre las que se encontraban el gorrión, el tordo, el petirrojo o la curruca capirotada. Se cazaban con redes y se freían en aceite, normalmente lardeados con tocino y condimentados con dientes de ajo y perejil.

A partir de la vigencia de la Ley 4/1986 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres, en el territorio español quedó prohibido de forma absoluta «dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, incluyendo su captura en vivo y la recolección de sus huevos o crías, así como alterar y destruir la vegetación. En relación a los mismos quedan igualmente prohibidos el tráfico y el comercio de ejemplares vivos o muertos». El Anexo I del Real Decreto 1095/1989 y el Real Decreto 439/1999 prohíben terminantemente la caza y comercio de aves fringílidas y de la mayor parte de las aves insectívoras. Numerosos Decretos y reglamentos autonómicos han extendido y precisado estas prohibiciones.

Las conductas sancionadas no solo se consideran ilícitos administrativos, sino, también, penales, y se encuentran tipificadas en los artículos 332 a 337 del Código Penal de 1995.

Pero los gorriones no están desapareciendo solo por causa de su captura para pasar por la sartén y, sobre todo, se cree ahora que su propia existencia es un indicador de otra especie que puede estar amenazada. La humana.

Seo/Birdlife  ha elegido al gorrión «Ave del año 2016», advirtiendo que su población en Europa ha disminuido quizá un 60%. Se calcula, por diversas fuentes, que habría, hace diez años, más de 60 millones de gorriones y actualmente la población en España, menos afectada relativamente, habría caído de un 10 a 15%, afectada por la contaminación, las aves invasoras, los venenos y la caída de las propias defensas inmunológicas.

Cuando leo que la economía necesita de un tejido de pymes, como base estructural para su mejor solvencia, pienso en los gorriones y en la necesidad de aplicar una estrategia coherente.

Porque se puede creer que las grandes empresas, los grupos internacionales, son imprescindibles para el desarrollo social y económico. Lo son, desde luego, en cuanto que concentran núcleos importantes de empleo: el cierre de uan empresa con diez o treinta mil trabajadores es un trauma inmediato para miles de familias y conmociona una o varias zonas en donde estaban implantados sus centros de producción.

Sin embargo, el control de sus actuaciones se escapa: sus centros de decisión están alejados, su fortaleza económica es, en muchos casos, más fuerte que la del Estado, y pueden tomar sus decisiones con muchos menos condicionantes. Al fin y al cabo, sus consejos de administración tienen perfectamente claros sus objetivos e intereses.

Nuestras pymes, por el contrario, son como nuestros gorriones empresariales. Desaparecen suavemente, sin que advirtamos el efecto hasta que alcanza límites alarmantes. Su disminución es claro síntoma de alarma, que demuestra la debilidad de nuestra economía, su falta de capacidad para resistir, la contaminación por elementos foráneos que no sabemos cómo controlar.

Deberían analizarse con urgencia las razones por las que las pymes mueren y las que nacen, tienen peor arraigo. Demasiadas peluquerías, mercerías, bares, tiendas de comestibles, librerías de textos escolares, bollerías, …Demasiadas sucursales de Bancos, tiendas de todo a cien, franquicias de ropa china, bufetes unipersonales, dentistas, …

Hay que disponer comederos y abrevaderos en los lugares estratégicos para que críen y se reproduzcan, con ideas imaginativas. Hay que criar inquietudes empresariales en las Universidades y centros de formación profesional. Porque las pymes viven en nuestro entorno próximo, anidan en nuestros tejados industriales y comerciales.

No se si encontraremos alternativas mejores para distribuir los beneficios de las empresas entre el grueso de la población que la vía del trabajo remunerado. Mientras no las encontremos, impulsemos la generación de pequeñas empresas, esforcémonos en incrementar el número de gorriones, orientándolos. Ellos no se comen el grano de nuestro imprescindible desarrollo, se comen los insectos que lo deteriorían.

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Empresa, Sociedad

Estrategias salvajes (8): Un solo licaón no caza antílope ni facóquero

22 marzo, 2016 By amarias 3 comentarios

Todos hemos tenido ocasión de ver alguno de los magníficos documentales del National Geographic en los que varias leonas persiguen a un antílope -más veloz en carreras largas, pues los carnívoros consumen demasiada energía para mantener el ritmo más allá de unos pocos minutos-, disponiéndose a lo largo del recorrido más probable de su presa, y compartiendo el resultado final de la caza conjunta.

Otros animales también cazan en grupo, siendo las hienas y los licaones los depredadores que practican, por excelencia, esa modalidad de persecución a una víctima. A estos últimos dedico esta reflexión.

Un solo licaón no caza antílope ni facóquero

El licaón (lycaon pictus), el perro salvaje africano, es relativamente pequeño, con un peso entre 20 y 40 kg. La envergadura no es muy diferente de la de un pointer o un podenco enjuto y, como ellos, aunque mejorando las prestaciones de estos cánidos domésticos, su cualidad más notable es la carrera de fondo. Por su tamaño, podría creerse que se dedica a presas menores, pero en realidad, no desdeña atacar a ningún animal, por grande que sea.

Tiene unas mandíbulas tan poderosas que pueden romper los huesos más duros y su coeficiente de mordida, es el más alto de los mamíferos carnívoros (a salvo, se dice, del diablo de Tasmania, -sarcophilus harrisii-, marsupial parecido a un perro con cabeza desproporcionada).

La ferocidad y habilidades de los licaones alcanzan su verdadera dimensión porque cazan en manadas, que superan los 20 ejemplares. En grupo resulta el depredador más efectivo de la naturaleza, pues falla en menos de 1 de cada cinco veces que lo intentan. Aunque individualmente son excelentes corredores, y muy resistentes, en la persecución a sus presas lo hace de forma coordinada, tomando la delantera, atajando espacios algunos miembros de la manada, sobre el grupo principal de perseguidores y acosado.

Cuando consiguen atrapar a su víctima, mientras alguno de los licaones la sujeta por la cabeza y la cola, la mayoría se lanza sobre el vientre de la infeliz, y la destripa; sin llegar matarla, por lo que puede decirse que es devorada aún viva. Una técnica de caza colectiva que depuran y perfeccionan con la experiencia, que les permite no desdeñar  impalas o antílopes, e incluso, cuando la manada alcanza su plenitud como depredador coordinado, cebras, búfalos o ñúes.

Aunque no se ha podido encontrar fotográficamente la evidencia, los habitantes humanos de las sabanas africanas que los tienen por convecinos, están seguros de que, como las hienas manchadas (crocruta crocruta) -que pueden triplicarlos en tamaño y rivalizan en ferocidad y coordinación de masas-, los licaones cazan hasta leones que son, sin embargo, junto a los cocodrilos y las mismas hienas, sus enemigos naturales.

He aquí, pues, un ejemplo de cómo el trabajo acometido en grupo potencia la consecución de objetivos. Un licaón que actuara aislado tendría muy escasas, o nulas, posibilidades de lograr cazar una pieza tan ágil como un antílope o provista de colmillos tan peligrosos como el facóquero o facocero. En manada, sin embargo, alternando los esfuerzos y agotando los de la presa, ésta tiene pocas posibilidades de escapar viva.

Quiero llamar la atención, también, sobre una especial circunstancia. Hay que creer a los masari y a otros representantes tribales de los territorios en donde cazan los licaones, cuando afirman que, si se encuentran con un león o una hiena, los persiguen también. No los comerán, en ese caso, si consiguen atraparlos, porque no les gusta su carne. Eliminan, con ello, simplemente, competencia.

En el mundo de la empresa, la coordinación de esfuerzos resulta imprescindible para abordar los objetivos más ambiciosos. Refiriéndonos a la investigación aplicada, al desarrollo de nuevos productos, a los avances en materiales o tecnologías sofisticadas, la imaginación humana ha descubierto, desde los años 90 del pasado siglo, el interés de los clúster industriales.

Un clúster puede asimilarse a una manada empresarial heterogénea que se fija metas que sabe que solo puede conseguir en equipo. No está formada por empresas del mismo sector, ni con iguales características. El punto de unión es la complementariedad y, adicionalmente, la ubicación en un mismo espacio físico.

Gracias al análisis previo de las ventajas y debilidades individuales, se estructura una estrategia conjunta que permitirá  incorporar nuevos elementos a las cadenas de producción, tecnologías y procesos que sirvan al crecimiento de todos sus miembros, respetando, sin embargo, los sectores que constituyen el objeto social de cada uno.

Pertrechados con herramientas de uso compartido, robustecidos con nuevos elementos que habrán surgido del trabajo o la investigación conjunta y que incorporarán a sus cadenas de producción propias, las concentraciones territoriales de empresas, ponen en valor sus ventajas comparativas como grupo en sectores concretos, consiguiendo mejorar sus competitividades y aumentando las capacidades individuales de resistencia.

No es una propuesta ingenua, sino que hay que advertir de sus limitaciones. Lo que los humanos persiguen con sus empresas no son piezas sencillas, ni tienen características tan bien determinadas como las gacelas, o los cuacóqueros. Tampoco es fácil saber si los competidores más peligrosos serán los leones, los cocodrilos, la falta de recursos financieros, el crecimiento desmedido en corto plaza, o muchos otros de los fantasmas de medio pelo, que se mueven al acecho de los que se mueven por la pradera, amparados en quién sabe qué artes.

Por eso, tanto si se trata de actuar en clúster como de forma independiente, no se puede olvidar la prudencia en la mochila de empresario. Antes de lanzarse a pisar un nuevo terreno, que se desconoce si resultará pantanoso o firme, y en vez de comprobar en propias carnes si habrá sido plaza previa de cocodrilos, tiburones o leones, échese mano de la sensatez.

Servirá para acomodar los objetivos a las fuerzas de que se disponga y a las características del emprendimiento -conocimientos, finanzas, dimensión del mercado potencial, análisis de la competencia, etc.-. Que, como ingredientes tan necesarios como los principales, habrán de incorporarse a la inteligencia, la dedicación, y las capacidades de reacción y resistencia que a todo buen emprendedor, como se decía del valor al soldado, se le presupone.

Incluso si el territorio ocupado resultara atractivo para algún león, hiena o cocodrilo empresarial, y se aventurara por él despreciando las señales disuasorias, que se atenga el intruso al riesgo de resultar, él mismo, víctima en lugar de victimario.

 

Publicado en: Actualidad, Empresa, Sociedad, Tecnologías Etiquetado como: cocodrilo, estrategias, estrategias salvajes, facocero, facóquero, hiena, león, licaon, masai, perro salvaje

Estrategias salvajes (6): Cómo las avispas de las arañas preparan a sus hijos para el futuro

22 marzo, 2016 By amarias 1 comentario

Los animales carnívoros se benefician de las proteínas que otros han formado, ahorrándose así varios pasos en la cadena trófica. Como la naturaleza no abusa de la crueldad, lo más habitual es que los depredadores seguen la vida de sus víctimas rápidamente, sin ensañamiento: un mordisco en la yugular, un aguijonazo venenoso y paralizante, por ejemplo.

Aunque hay algunos animales que extreman el abuso de su dominio. Las avispas de las arañas son un ejemplo de estrategia salvaje destinado a obtener el máximo rendimiento, en su exclusivo beneficio, de aquellos a quienes eligen como objetivo.

Cómo las avispas de las arañas preparan a sus hijos para la vida

Dentro del orden de los himenópteros, existe un suborden más evolucionado que, por haber estrechado su abdomen con aspecto de cintura, parecería que tienen un tórax. Se les ha calificado de apócrita, y a las dos zonas del abdomen, se les llama, respectivamente, mesosoma y metasoma. No pretendo introducir al lector a ningún cultismo entomológico, sino enfocar su atención hacia una familia peculiar, los pompílidos, himenópteros apócritos de la superfamilia de los vespoideos.

Se les llama avispas de las arañas, porque, todas ellas, alimentan a sus larvas con arañas, a las que paralizan con el veneno de su aguijón, y la arrastran así, inmóvil, hacia su nido, para comérsela tranquilamente.

Puede pensarse que, siendo las arañas también carnívoras, encuentran así un destino equilibrador de su despiadada naturaleza con terceros. Pero un grupo de las llamadas avispas de las arañas exacerban su actuación a un límite de especial crueldad. La subfamilia de los ceropalíneos son ectoparásitos (parásitos externos). Cuando una avispa con huevos avista una araña adecuada (del tipo ctenízido), deposita un huevo sobre ella, justamente profundo como para que la larva, cuando nazca poco después, pueda alimentarse de la hemolinfa de su hospedador, que seguirá haciendo vida normal.

Imaginemos la cruel situación. La araña sigue tejiendo sus redes de caza, segregando los jugos gástricos y la adrenalina que correspondan a su naturaleza, cada vez que algún animal queda apresado en ella, envolviendo el cuerpo de su víctima en los hilos cuidadosamente acomodados por sus pedipalpos y quelíceros, y comiéndosela con la parsimonia propia de los arácnidos, obedeciendo al impulso natural de alimentarse, si bien, supongo, agudizado, porque lleva una vida en su interior, creciendo a su costa.

Hasta que, como final inexorable, la araña fallecerá, y la larva consumará el periplo, engullendo los restos de su nodriza involuntaria, que le servirán para construir la celda en la que se transformará en insecto adulto.

Quizá puedo tranquilizar relativamente al lector, indicando que, dentro de la gran diversidad de arácnidos, se detectan subespecies que han desarrollado una placa endurecida en el opistosoma -una zona del mesosoma-, que actuaría como segunda tapadera de defensa, para repeler, o intentarlo al menos, el ataque de los pompílidos.

Si analizamos desde el beneficio propio pretendido, la actuación de las avispas de las arañas, debemos reconocer su extremada eficiencia, y su perfecta ejecución. ¿Quién no desea para sus hijos la máxima protección en los momentos delicados de la infancia y la adolescencia? ¿Cómo negar que una solución óptima a esa inquietud es confiar esa educación y cuidados de nuestro vástago, a alguien que esté dispuesto a dar la vida, si fuera preciso, por él?

Nuestra ética no permitiría aprovechar la ignorancia, la situación de debilidad o de dependencia ajenas para que la vida de nuestros hijos crezca más cómoda, a costa de segar el futuro de otras, convertidas en instrumentos útiles puestos a su servicio exclusivo. Porque defendemos la igualdad de oportunidades, el impulso a los mejores talentos, la selección neutral y transparente de quienes han de ocupar puestos de mayor responsabilidad. Nos hemos fijado el objetivo de una sociedad justa, equilibrada, regida por los principios de la honestidad, la libertad, la justicia.

¿Verdad? La estrategia de las avispas de las arañas, analizada por el prisma de la superior inteligencia y sensibilidad humanas, debería parecernos totalmente inaceptable, por más que no estamos autorizados a criticar la evolución de las especies en una naturaleza regida por la competitividad y el sálvese quien pueda.

Aconsejo al lector escudriñar en rededor y extraer sus conclusiones.

Publicado en: Actualidad, Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: arañas, avispas, avispas de las arañas, ctenízido, estrategias salvajes, opostosoma, pompílidos

Estrategias salvajes (3): Los dragones de Komodo quieren búfalo

20 marzo, 2016 By amarias 2 comentarios

Aprovechar las propias ventajas diferenciales para conseguir posicionarse mejor en el mercado, está en el adn básico de todo empresario. Los dragones de Komodo proporcionan un ejemplo eficiente de utilización de las cualidades naturales, y de la importancia de saber esperar para hacer que desarrollen sus efectos.

Los dragones de Komodo quieren búfalo

El llamado dragón de Komodo (Varanus komodoensis) es, en realidad, un lagarto. Puede alcanzar los tres metros de longitud y superar, en la edad adulta, los 130 kg de peso. Su corpulencia le obliga a tratar de cazar presas adecuadas a su talla, aunque, en realidad, es un animal frágil y poco dotado para las grandes aventuras: no es veloz como el tigre, ni tiene las fuertes mandíbulas de cocodrilo, así que debería estar condenado a alimentarse simplemente de la carroña abandonada por otros animales depredadores.

Durante mucho tiempo, se atribuyó al dragón de Komodo una capacidad peculiar: se sabía que su boca era un foco de bacterias infecciosas, y se extendió entre los estudiosos naturalistas la creencia de que, si conseguía morder a otro animal, en pocos días, el desgraciado fallecería de una septicemia incontrolable, es decir, una infección generalizada.

Pero resulta que no es así. Investigaciones más precisas han venido a probar que el varano de Komodo utiliza un complejo método de caza, centrado, no en las bacterias de las que es portador, sino en un veneno que inocula con el menor mordisco, y que, por contener un poderoso anticoagulante, causa en su presa una pérdida terrible de sangre, debilitándola hasta causarle la muerte.

Los dragones de Komodo, debido a su poca movilidad, tienen que apostarse en los lugares adecuados, por donde conocen que sus potenciales presas han de acudir. Un lugar por el que, más tarde o más temprano, todo animal de la zona deberá hacer su aparición, es allí donde haya agua. Otros animales depredadores también acostumbran a tener su puesto de caza en las cercanías de los abrevaderos naturales, aprovechando, además, que un animal agachado para beber pierde atención y es, por ello, más vulnerable.

Pero el de Komodo, aunque puede lanzar una rápida dentellada, no aguantaría el paso de una persecución en distancias incluso cortas. Tampoco puede saltar sobre su víctima potencial. Si, por un azar doblemente venturoso, consiguiera morder en la pata de, pongamos, un búfalo, que se hubiera acercado a beber en una charca en donde se encontrara al acecho, su presa habría escapado de inmediato a la carrera, y, aunque falleciera al cabo de un par de días, se encontraría a kilómetros de distancia, imposible, por tanto, de alcanzar por él.

Lo que hace el varano, para controlar ese riesgo, es actuar en grupo. Cuando uno de ellos consigue poner sus dientes venenosos en un búfalo -apetitosa pieza, por tamaño y carnes-, que se haya acercado a la charca que entre todos vigilan, ya sea para aliviarse del calor, beber, o, -si acaso ya estuviera enfermo-, buscar algo de tranquilidad, los demás acuden con la máxima presteza que le proporcionan sus patas de lagarto, y lo rodean, mordisqueándolo, por turnos, cuando se presenta oportunidad.

Deben tener mucho cuidado de no ser alcanzados por la cornamenta del búfalo, que puede causarles destrozos importantes. Pero si su labor de acoso y derribo tiene éxito, y el gran bóvido se ve en la imposibilidad de escapar, al advertir que una decena de dragones -o más- le tiene rodeado y a cada intento de huir le lanza una dentellada (minúscula, pero eficaz), solo será ya cuestión de paciencia.

Al cabo de dos o tres días, debilitado hasta la extenuación, dando tumbos por la pérdida de sangre y la infección, el búfalo se dejará caer definitivamente. Sin esperar a su muerte, los dragones le desgarrarán las entrañas y lo devorarán entre todos.

En el mundo empresarial, no es infrecuente observar estrategias basadas en las ventajas diferenciales. Todo el mundo sabe, seguramente desde antes de que Samuelson lo expresara de forma impecable, que la manera óptima de hacerse con una cuota de mercado -a escala de empresa como de región o país- es seleccionar aquellas fortalezas que permitan ofrecer algo con mejor cualificación que la mayoría: por tener recursos naturales adecuados en el territorio, disponer de una Universidad especializada en ciertos temas de investigación aplicadas y aplicables, por ofrecer mano de obra cualificada, (mejor si más barata), o por estar apoyada la implantación por subvenciones oficiales o inoficiales, cuando no con contar con terrenos o equipamientos a precios más ventajosos, incluso regalados.

En el caso del dragón de Komodo, debo hacer notar, que no ha habido, por su parte, cambio de estrategia. Lo que hubo fue diferente apreciación del método utilizado por él desde la perspectiva de quienes lo analizaban. Se creyó que el medio diferencial eran las bacterias y el efecto, la septicemia en la víctima, cuando lo relevante eran la inoculación de un medio anticoagulante, la cooperación en grupo, y la paciencia.

A veces me detengo a observar cómo se comportan los dragones humanos con los búfalos empresariales. Los búfalos son animales nobles, quizá con gran peso, herbívoros, un tanto inocentes, lo que se dice: buena gente. Han estado trabajando durante años, tal vez, por varias generaciones, para poner en pie un negocio, que está afincado en su zona, con prestigio.

De pronto, aparecen, como surgidos de la nada, unos cuantos tipos hambrientos, deseosos de hincar el diente en la parcela del buen búfalo. No lo atacan a la primera, porque no les merecerá la pena; tampoco se acercarán demasiado, para no recibir una cornada. Le darán un mordisquito por aquí, otro por allá, esperando que se debilite y se hunda, preso de las deudas.

¿Que el lector se ve en dificultades para encontrar ejemplos para aplicación de esta estrategia? Pues me parece que es la que utilizan los franquiciados en no pocos casos. Observe con atención cuando pasee por la ciudad, y se encontrará con que cada vez hay menos búfalos y más dragones de Komodo.

 

 

Publicado en: Economía, Empresa, Restauración, Sociedad Etiquetado como: búfalo, dragón, estrategias empresariales, franquicias, Komodo, salvajes, varano

Estrategias salvajes (2): Pulgones junto a hormigas

19 marzo, 2016 By amarias 2 comentarios

La segunda estrategia salvaje que paso a analizar es ésta:

Estrategia de explotación disfrazada de falsa cooperación: la generación de un paraíso artificial para los pulgones por parte de las hormigas

La mayoría de los  pulgones son insectos áfidos (sin alas) y todos ellos tienen una gran afición por los brotes de las plantas, particularmente, las de las cultivadas sin pesticidas. De entre la variedad de especies de pulgones, florecen los que se multiplican con excelente fecundidad adaptativa.

La invasión de una planta se produce por el aterrizaje sobre ella de una primera hembra fundadora, que se reproducirá con ahinco sin necesidad de que ningún macho le preste asistencia para obtener descendencia (por partenogénesis). Lo hará, además, de forma vivípara; los pulgoncitos ya tienen el aspecto de los adultos y una excelente voracidad. En cada puesta es capaz de depositar hasta doscientos huevos, por lo que se comprende que rápidamente la colonia se constituya en una plaga muy molesta para el horticultor o para el aficionado a mantener sus plantas decorativas  a salvo.

El ciclo de la vida de los pulgones y su capacidad acomodaticia es admirable. Cuando la alimentación ya escasea, algunos de los huevos de la puesta de la hembra primigenia, darán lugar a machos y hembras aladas que serán capaces de copular entre sí y, presionados por el hambre, se mudan rápidamente a otras plantas, en donde las fertilizadas se convertirán en fundadoras de nuevas colonias.

Los aficionados a la entomología recreativa, creyeron descubrir que las hormigas podían actuar en defensa de los horticultores, al existir una aparente asociación entre los pulgones y las hormigas. Se comprobó, en efecto, que las hormigas gustaban del líquido azucarado que expelían los pulgones (por sus anos) y, en semejanza a lo que el ganadero humano hace con la cabaña de mamíferos domésticos, parecía que los ordeñaban.

Se imaginaron incluso que, a la manera de los campesinos (especialidad laboral y de disfrute de la naturaleza que está prácticamente extinguida entre los humanos), las hormigas cuidaban con exquisitez de los pulgones, los sacaban a pasear en las mejores horas de sol de primavera, y, como eficaces ganaderos, los guiaban hacia nuevos brotes de las plantas que crecían en los alrededores de su hormiguero, de manera que sus protegidos pudieran seguir alimentándose de la savia especialmente rica en nitrógeno de esa época del año en que casi todo crece.

Parece que, visto desde la verdad, todo lo imaginado por los humanos era bastante fantasioso. La realidad antural resulta bastante más cruel para los débiles. Las hormigas tienen esclavizados a los pulgones que, como hubiera sido sencillo imaginar si no se estuviera limitado por razones apriorísticas, vivirían más felices sin nadie que los ordeñase ni los esté continuamente mareando, conduciéndolos  de aquí para allá para atiborrarlos de comida.

Y ni siquiera parece del todo encomiable que las hormigas defiendan a su ganado de otros depredadores, como la mariquita (coccinella sectempunctata, entre otros) o las abejas. Porque si actúan de escudos protectores es para evitar la competencia de otros.

Se trata, en fin, de una explotación pura y dura, por la que los pulgones son sojuzgados por las hormigas en su propio y exclusivo beneficio. Es cierto que, gracias a las idas y venidas de los grupos de hormigas y pulgones, acercándose a los brotes tiernos, las colonias de pulgones se multiplican con mayor ritmo, y, engullendo sin parar, no tienen tiempo para pensar en otra cosa más que en engordar, pero…¿en dónde puede beneficiarles a ellos crecer sin parar. ya que no tienen la instrucción superior de poblar la Tierra? Siempre serán pulgones, y dependen de los brotes tiernos de las plantas sin insecticidas para vivir.

Por el contrario, las hormigas sí parece que tienen ese mandato de ocupar todo el espacio, son prácticamente omnívoras, resistentes, acomodaticias, y…vaya si están rentabilizando esa dosis genética natural.

Esta estrategia de las hormigas, en el terreno de los humanos, aunque nos parezca cruel, es una de las más comunes. Se puede apreciar, sin mayor esfuerzo de análisis, en las grandes empresas, aunque tampoco falten ejemplos entre las pymes, incluso las más pequeñas, aunque, en estos últimos casos, se hace la explotación de forma menos gravosa para los pulgones de nuestra especie, porque la falta de sensibilidad del pequeño empresario o del autónomo, si no es mayor, sí que es más difícil de disimular.

En las grandes empresas,  sin embargo, existen planificadores muy experimentados, que saben lo que hay que hacer con los pulgones. A poco que se les deje hacer, se rodearán de un colectivo de pulgones, -de la propia empresa o por externalidades- a los que sacarán todo el jugo posible, para poder presentar óptimos resultados en las cuentas de explotación y ofrecer más valor añadido a los accionistas.

Hay pulgones de muchos tipos, y es muy posible que la mayoría de los pulgones humanos no hubieran podido prosperar jamás, o no lo hubieran hecho tan rápidamente, de no haberse topado con la atención de un equipo directivo de una empresa consolidada, que los hubiera detectado con su gran perspicacia, o seleccionado por un críptico proceso, en el que se valoraron sus cualidades y defectos por expertos en seleccionar pulgones.

En todo caso, lo que interesa a los efectos de esta estrategia, es que las hormigas necesitan de los pulgones para llevar una vida mejor y hacer que sus hormigueros se desarrollen con mayor velocidad, pero no está en absoluto demostrado que los pulgones necesiten de las hormigas.

Y como la naturaleza humana no es diferente de las otras, aunque se enmascare con su superior inteligencia, cuando se acaba el jugo de las plantas, o las hormigas humanas ya no necesitan a los pulgones, los primeros en salir de la escena, si no han tenido la perspicacia de hacerlo antes, son los pulgones. Si no lo hacen así, serán pasto de otros depredadores, ya sean avispas, abejas o sectempunctatas, cualesquiera que uno se imagine que pueda ser la correspondencia humana con las especies de insectos.

Para sacar provecho de un escenario terriblemente competitivo, los sanedrines o núcleos centrales de los hormigueros -nadie pretende negar su importancia a las hormigas, ¿eh?-, precisan engañar a los pulgones. Para salvarse de la previsible escabechina, el rebaño tiene que confiar en que la reina de los pulgones atisbe el final de una bonanza, y, cambiando de actitud, genere en su descendencia el espíritu emprendedor, llevando a algunos de ellos a montar su propia colonia en otra planta. Un buen día, notarán que les crecen las alas y se irán con viento fresco, dejando a las hormigas sin su preciado alimento dulquérrimo. Puede que se asienten en otro jardín, y tengan una vida feliz si no son descubiertos por ninguna hormiga.

Si un ejército de hormigas les descubre, no tardarán en adueñarse de ellos, por donde tienen el mayor defecto: su ansia desmesurada de comer, de atragantarse a comida. Serán ordeñados, una y otra vez, y se les acercará al sol, con móvil de empresa, despacho independiente, coche en leasing, fiestas de celebración por cada nuevo contrato.

¿En beneficio recíproco?.

Dejo la pregunta en el aire, para comprobar si Vds. han leído con atención hasta el final esta estrategia salvaje.

Publicado en: Cultura, Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: áfidos, agricultor, cultivo, estrategias salvajes, hormiga, jardín, partenogénesis, plaga, pulgón, simbiosis

Garbage, go home

14 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

Cada vez que paso por delante del edificio llamado de Telefónica, en la Plaza de Cibeles, en donde imagino que, entre inmersión e inmersión por los barrios periféricos de Madrid, tendrá su despacho para meditar con el resto de su think tank la alcaldesa Manuela Carmena, no puedo evitar mirar hacia un inmenso trapo blanco (algo ennegrecido por la intemperie y la contaminación) en el que se lee, en un idioma extraño para los españoles y para sus presuntos destinatarios: «Refugees, welcome».

Es el mismo mensaje que también veo, en una banderola similar, cuando me acerco a la sede de la Concejalía de mi distrito, en Ciudad Lineal.

Supongo que habrá varios distribuidos por la ciudad, por todas las ciudades de España y de la Unión Europea. Y me pregunto, a medida que pasa el tiempo, a quién va en realidad dedicada la frase, para quién está preparado esa alocución de bienvenida.

Desde luego, no para los más de un millón de desplazados por el conflicto sirio -de los cinco millones que han tenido que huir de sus hogares- que se agolpan, por lo que me cuentan periodistas desplazados al situ (utilizo adrede un término del gusto de los juristas que desearíamos que nuestros clientes creyeran que no hemos olvidado casi todo el latín), en campamentos miserables instalados en las fronteras de la Unión Europea con Turquía. Han llegado hasta aquí porque añoran ser admitidos en Grecia, y no para quedarse, para proseguir en su largo camino buscando acomodo en la tierra de sus ensueños, llamada Alemania, con ríos de leche y miel, y en la que reina una señora que tiene la mayor colección de chaquetas horteras del mundo, llamada Angela Merkel («te llamas, Angela, como yo, y me llamaría Clavel de ser tú Rosa» escribió un jovencísimo poeta que quería ser ingeniero algún día y que propendía a enamorarse).

Cuando me pregunto cuáles son las preocupaciones verdaderas de los dirigentes de los veintiocho países europeos que heredaron el proyecto de una casa común europea, si me detengo a pensar -hasta que amenaza con estallarme la cabeza- qué sucede con la idea del mundo globalizado y la responsabilidad asumida en no se qué documentos por no sé cuántos mandamenos, de reducir, hasta hacerla desaparecer, la miseria en todos los países de la Tierra, pienso mucho en la basura.

Los que nos dedicábamos a preparar ofertas a las comunidades sobre la recogida de sus residuos urbanos (aquellos que se producen en la vida doméstica), empleábamos algunas reglas del pulgar para hacer cálculos rápidos: 2 kg de producción de basura por persona y día, en ciudades de países desarrollados, 1 kg (o menos) en ciudades pobres del planeta. Un habitante de una ciudad con alto nivel de vida, por tanto, dejará en su contenedor, cuidadosamente embolsada, casi una tonelada al año de…mierda.

No nos quedemos ahí. Habrá que añadir otras basuras, más residuos, que puede que en alguna cantidad se reciclen, se vuelvan al mercado de nuestra economía circular hipotética, convertidos en firmes de carreteras, juguetes para niños pobres, memorias de sostenibilidad, etc. Una parte importante será destinada a países en infradesarrollo, a los vertederos de Accra (Ghana), por ejemplo; 25 kg/habitante año de basura electrónica occidental dan para sostener a miles de parias cuya mejora existencial depende de encontrar valor en el reciclado de lo ajeno.

Como el tiempo pasa y no veo a refugiados en nuestro entorno (los mismos pobres habituales, talonando las calles principales de nuestras ciudades, apostados a la salida/entrada de los supermercados, cines y cafeterías) propongo que se retiren de inmediato esos trapos con mensajes que carecen de sentido, y se conviertan en vendas para nuestros ojos.

Porque cambiar la frasecita de marras que se convirtió en una ocurrencia despreciable por el transcurrir de las realidades, por la de «Garbage, go home», que reflejaría mejor nuestro poso de sentimiento colectivo, se me antoja demasiado fuerte para nuestros cerebros adormecidos, preocupados por cosas mucho más intrascendentes que evitar que se mueran unos coetáneos porque no tienen a dónde ir, ni saben a dónde desearían ir para que les acojan, porque se sienten guiados por burdos espejismos que les fuerzan a desear destinos imposibles. (1)

———

(1) También desearía que la expresión «Garbage, go home» (Basura, vuelve a tu hogar) sirva de reflexión para nuestros frenéticos impulsos de productores de basura, con especial mención -pero no solo- a la basura electrónica en que convertimos, cada año, los millones de aparatos que el consumismo nos lleva a sustituir cuando muchos aún tienen vida útil por delante.

Porque toda la basura, la verdadera basura -doméstica, de demoliciones, radioactiva, química, electrónica, etc.- , habría de volver a nuestro lado, para que todos los que presumimos de saber de qué van las cosas nos enteráramos, de una vez por todas, qué pasa con ella.

Publicado en: Actualidad, Europa, Sociedad Etiquetado como: Accra, basura, Ghana, go home, reciclado electrónico, refugees, refugiados, residuos, welcome

Gansadas

4 marzo, 2016 By amarias Deja un comentario

Los gansos no tienen buen cartel entre nosotros, que llamamos gansadas a toda ocurrencia surgida sin meditación y que está, para quien así la juzga, fuera de contexto y lugar. Cuando decimos de un adolescente que se encuentra en la edad del pavo, podríamos mejor decir que esta pasando por la edad del ganso.

Este menosprecio idiomático hispano al noble animal que avisaba en el Capitolio de la llegada de extraños y del que, convenientemente sobrealimentado, los vecinos franceses supieron extraer el delicioso foie-gras, no fue compartido por los economistas Kaname Akamatsu y Saburo Okita, que han visto en ellos, allá por los años 60 del siglo XX, la inspiración para explicar el modelo de desarrollo de las postguerras mundiales que convenía seguir a Japón.

El Ganko-Keitai, o «modelo de los gansos voladores» pasó a ser un referente para los teóricos del desarrollo. Como es sabido de todo ornitólogo y de cualquiera que haya visto el comportamiento en vuelo de estas aves migratorias, las bandadas de gansos avanzan en uve, con una de ellas, en cabeza, rompiendo los aires. Las que van detrás se benefician de ese esfuerzo y, cuando la que venía realizando el trabajo, se cansa o muere, otra la sustituye de inmediato, y así, hasta que llegan a su destino.

No me propongo desbrozar aquí los intríngulis del esquema que, dicho sea de paso, fue mejorado en los setenta por Raymon Vernon, llamando a su modelo «Teoría del ciclo del producto» (TCP), adaptándolo a cuestiones microeconómicas.  Sus aplicaciones prácticas dejaron huella en este mundo parcialmente globalizado, incluidos algunos cadáveres.

Todavía hoy, algunos pensamos que, apelando a los gansos, a los tigres o a los tiburones, todo desarrollo tecnológico realmente novedoso necesita de visionarios innovadores que se convierten en líderes de una bandada de seguidores, que, siguiendo una ley natural, les irán siguiendo los pasos lo más cerca que puedan, haciendo cierto el riesgo de que acaben engullidos, convertidos en víctimas de su proeza.

Sean bienvenidos los desplazamientos de gansos tecnológicos, y, entre las llamadas start-ups, no dudo que hay empresas dirigidas por genios de la creatividad y hasta me jacto de conocer algunos. Pero también advierto: los aficionados al ciclismo saben bien cómo suelen terminar las gloriosas «escapadas en solitario», que tanto prestigio dan al deporte reina del esfuerzo por equipos. Otros ganan la carrera, aprovechándose del esfuerzo de los héroes.

Llego aquí para comentar que, en este momento singular de nuestra historia, veo vuelos de gansos por todas partes, movimientos migratorios de todo pelaje e intención. Aquí y allá: en la vida política, en el tejido empresarial, en la judicatura, en la enseñanza, en la medicina. Hasta en los patios de vecindad, si se me apura, veo bandadas de seres humanos -gansos en la ficción que estoy contando- que siguen, ciegos, en pos de alguien que ocupa la cabeza.

Lamento decir que, en muchos casos, no acierto a saber hacia dónde van esos esforzados. Aún peor, por lo que deduzco del camino que siguen, especulo que tampoco lo saben bastantes de los supuestos líderes de esos grupos que, enarbolando proclamas, se animan unos a otros graznando, aplaudiendo lemas o batiendo alas, y aletean, aletean y aletean, siguiendo en las formaciones sin  rendirse.

Traspasado el horizonte de sus fuerzas, supongo que caerán, exangües, sin tiempo ya para preguntarse qué es lo que les incitó a moverse impetuosamente de los lugares donde estaban -¿fue solo la curiosidad, acaso el descontento, pudo ser la envidia, les impulsó el odio?-, sin haberse puesto de acuerdo antes de emprender su vuelo sobre el lugar al que querían ser conducidos por su líder después de un largo viaje.

Porque los gansos de veras, no los de un cuento cualquiera, los que responden a su naturaleza, sí lo saben. Al sitio donde hará menos frío en el invierno y que dejaron atrás para volver a anidar en primavera. No será ésta la conclusión aplicable a los humanos, cuya naturaleza racional les impulsa a ir hacia lo desconocido, que es su forma de entender donde se halla lo mejor.

Pero que no lo hagan ciegos, que para algo han de servir, para encauzar los primeros aleteos de todo cambio de rumbo, las referencias del pasado y su enseñanza básica, que no está toda en los libros, sino en los costurones colectivos.

Publicado en: Actualidad, Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: Akamatsu, ganso, Okita, Vernon

La sabiduría de la rana

20 febrero, 2016 By amarias 2 comentarios

Mis amigos coreanos Sebastián Kim y Maria Lee me regalaron, hace años, un libro de Ko Un: «Ananda, 108 poemas Zen». Editado por la Editorial Casariego y con prólogo de Jesús Ferrero, está firmado por el autor -una referencia indiscutible de las letras en Corea del Sur, nominado reiteradamente para el Premio Nobel de Literatura.

No es la literatura minimalista precisamente la que más me emociona: Mi forma de escribir -amante de la retórica y los adjetivos calificativos- está distante de la apariencia desnuda con la que los maestros budistas presentan ideas y pensamientos del tao.

Sin embargo, a partir de mis precarios conocimientos del idioma chino (y me persigue como un mantra lo que Sebastián me aconsejó cuando le comuniqué mi propósito de estudiar esa lengua, que temerariamente desatendí: «Aprende solo los grafismos y vocablos principales, porque nunca conseguirás dominarla») y una convicción apriorística de que todas las lenguas orientales se parecen conceptualmente, estoy seguro de que el problema está en la traducción. Los escritos chinos, como supongo sucede con los coreanos, admiten muchas interpretaciones a partir de los grafismos, y el lector cumple una misión de recreación a la que no estamos acostumbrados los lectores de escritos en lenguas occidentales.

Estoy ordenando, por implacable instrucción de mi mujer, los libros de mi desmañada biblioteca, y he ahí que apareció, camuflado en un lugar que no le correspondía, el libro de Ko Un. Navegué por sus páginas, renovando la curiosidad que me suscitaba la dedicatoria sensible de mis amigos: «en recuerdo de los muchos momentos que compartimos con vosotros durante el viaje por el sendero de la vida», y, a pesar de que deseaba encontrar algo que me inspirara o conmoviera fuertemente, volví a experimentar la sensación de que no estaban escritos para mí.

Pero en la página 85 leí esto: «El ermitaño Jang Ku-Song estaba cagando/ oyó croar a las ranas y recitó:/…/ El canto de las ranas en la noche de luna/al inicio de la primavera/ atraviesa todo el mundo de fin a fin/ convirtiéndonos en una sola familia./…/Hiciste tus necesidades, vete ya»

Un escalofrío me recorrió. Se entiende bien, desde luego, el mensaje. Al leerlo con más detenimiento, me detuve en la expresión «de fin a fin». ¿Por qué no «de principio a fin», como parecería correcto en el lenguaje habitual? Caí entonces en la cuenta de que Ko Un hace hablar a dos personajes: el ermitaño, lo hace desde su pretendida superioridad que le conduce a la creencia de que el mundo gira sobre si mismo, repitiéndose. La rana, lo hace como parte de la armonía cósmica, simplemente, existiendo.

Perdone el lector que no guste de las metáforas: resulta que encontré aplicación del poema a la situación política que estamos viviendo en España. Y si lo relee con atención, seguro que también halla sugerencias para otras aplicaciones.

 

Publicado en: Poesía, Sociedad Etiquetado como: budismo, Corea, Editorial casariago, ermitaño, Ko Un, Maria Lee, Sebastián Kim, zen

La mano tendida del PSOE, en sus justos términos

10 febrero, 2016 By amarias 2 comentarios

He bajado de internet el «PROGRAMA PARA UN GOBIERNO PROGRESISTA Y REFORMISTA. PROPUESTA DEL PSOE», fechado el 8 de febrero de 2016, con el que el presidenciable Pedro Sánchez trata de seducir a los partidos con los que debería pactar para poder ser investido Presidente. No va dirigido al PP, ya que desde las primeras páginas resulta claro que no cuenta con este partido, puesto que «la mayoría abrumadora de los ciudadanos ha dejado claro que (…) ha pasado el tiempo del Partido Popular» (sic) y «desde posiciones diferentes han coincidido en su deseo de no encomendar al PP la dirección de la vida colectiva en esta nueva legislativa.»

Podría escribir, a continuación, que me leí el Programa. Consciente de que no interesa a nadie mi opinión, ya que no estoy en la negociación -como tampoco lo está el lector que pudiera leerme-, me guardo la misma, aunque no sin decir que me parece inabordable. Y no porque me parezca mal -ya se sabe que el papel lo aguanta todo, y con mayor entidad desorientadora aún, internet-, y aún menos porque reniegue de mi devoción estructural por el socialismo democrático posibilista, sino porque le falta algo fundamental a un Programa de Gobierno: no existe la menor indicación acerca de los costes del mismo.

Si aparecen cifras en el Programa (pocas), son escasas. Sirven para anunciar medidas con las que «mejorar la cualificación» a 700.000 parados, mismo número que los que han abandonado los estudios (¿cifra mágica?) «sin titulación ESO y, por eso no trabajan»(!); la promesa de aumento de empleo público en 5.000 personas -¿para hacer qué?-; el «límite de pago en efectivo a 1.000 euros» y…poco más.

¿Más deuda, más impuestos, reclasificación de partidas presupuestarias, confianza en una recuperación milagrosa? Ignoro el tipo de santoral que maneja Sánchez y sus mentores y, en realidad, tampoco me importa. Lo urgente es que se empiecen a tomar medidas concretas y que estas surtan efecto, en la dirección en la que la mayoría ciudadana, lo haya explicitado o no al votar en las urnas el 20 D, desearía como objetivo principal al Programa: la disminución del paro y la generación de más actividad.

Por eso, para no caer en la trampa de un análisis crítico, he recurrido a lo más simple: copiar en formato Word el Programa y, con la ayuda del Buscador de términos, detectar el número de veces que se hace referencia a una raíz o palabra concreta. Después de todo, si en un escrito de 53 páginas con intenciones programáticas hay vocablos o expresiones que se repiten más que otras, tenemos ahí un reflejo de la intención subyacente, del esquema subliminal con el que se ha construido la propuesta y, naturalmente, de aquello que más preocupa al futurible partido de Gobierno.

Estos son mis resultados, que expongo, al mismo tiempo que invito al lector interesado (y, tal vez, desocupado) a que haga más exploraciones por su cuenta (indico, después de la palabra o raíz, el número de veces que se encuentra en el texto):

Administ 51; Amb 11; Audit 6; Autonom 10; beca 3; Bruselas 4; Cargo 17 (sobre todo, «cargo público»); Ciudadanos 25; Consumo 21; Control 22; Coste 8; Creación 20;  Crisis 11; Cultur 23; deb 71 («deber»1 (de colaborar); Defensa 19; Derecho 58; Desahu 3; Difer 8; Economía 15 («economía sumergida», 4); Educa 17; Elector 17; Empleo 49; Empresa 65; Equilibrio 4;Equival 3;Europ 41; Gasto 16;Hombres y mujeres 9; mujeres 21; jóve 6; mayor 4; pension 7; Enseñ 0; Formación (31, «información 13); Iguald 33; Impuest 11; Incompat 5; Indust 6; ingr 16; Interés 19;  Investig 11; Justicia 5;Ley 94 («Decreto-Ley» 4); Mayor 39; Minor 4; Minería 0; Modelo 14; Mund 4; Nuevo 54; Obligac 11;Paro 5; Partido Popular 3;Partido socialista 2;paternidad, 3;Patrimon 11; Precio 7; Préstamo 4;Presup 31;Programa 24;Poder 6 («poder adquisitivo» 1, «poder judicial» 2); Proyecto 19;Recup 29; Reform 100; Relig 4;Responsab 13; Salar 15;sani 11; Sindic 3;Tecno 11;Terr 4; Trabajo 66; Universidad 7; Violencia de genero, 19; Vivienda 9.

De esta relación, que he transcrito por orden alfabético, se pueden deducir, sin duda, algunas conclusiones muy básicas:

  1. El enfoque mediático del Programa. El mayor énfasis sobre algunos términos pone de manifiesto que se ha concedido especial atención a temas de actualidad. Es el caso de la expresión «violencia de género», cuestión a la que no niego importancia, pero no me parece que merezca tanta relevancia en un Programa de puntos básicos. A parecido nivel sitúo la raíz «incompat», que refleja la preocupación -más política que otra cosa- por el ejercicio de la función de representante del pueblo y gestor de asuntos privados. Es más grave la escasa formación (vital y profesional) con la que muchos llegan a la política, lo que traslada a futuro la cuestión de qué harán cuando dejen de representarnos. La raíz «desahu»(cio), con 3 citas es una referencia más a lo inmediato. Tampoco se entiende bien que «Defensa» tenga 19 nominaciones (un guiño al general Rodríguez y a Podemos?). Bien está que se apoye la Cultura, pero citarla 23 veces, ¿no es un poco excesivo, en relación con otros términos?
  2. La enunciación de problemas graves sin profundizar en su solución. El tema de la reactivación, que implica la motivación y movilización de todos los agentes económicos -y no solo los demandantes de empleo- queda abierto. Hay 29 citas a la «Recup(eración», 5, al Paro, y 15 a Economía,… pero solo 6 a Indust(ria), ninguna a Minería, se abomina explícitamente del Fracking, y se anuncia el cierre de las centrales nucleares a los 40 años de vida; etc. En general, como es habitual, por desgracia, en los Programas políticos al uso (de ingenuos iletrados), se menosprecia la técnica, la industria, y la referencia a las tecnologías es tímida, equívoca o falta de un elemento sustancial: decidir quién va a pagar por los programas, y tanto más cuanto más ambiciosos : (¿»materiales avanzados»? ¿»nuevo modelo de gobernanza»? ¿»creación de 200.000 nuevos puestos de trabajo» en la rehabilitación urbana? ¿»nuevo modelo de crecimiento»? ¿»nuevos competidores»? ¿De qué manual de buenas voluntades se han extraído a la carrera esos términos?)
  3. Se pone énfasis en el deseo de reforma, eso sí. 100 citas al vocablo la convierten en una de las palabras claves del Programa (24 veces citado) y se prevé una importancia legiferancia: 94 veces se utiliza la palabra Ley. La Justicia no preocupa tanto, en apariencia (5 nominaciones) y el «poder judicial» solo se cita dos veces. La sanidad sube 11 escaños, lo que no alcanza, por ejemplo, a la bio(logía), que no tiene sitio.
  4. El entorno internacional tiene una presencia limitada en el Programa. 41 citas a Europa y 4 a Bruselas, y 4 al mundo mundial (una, a EEUU, para referirse a él como modelo puntual de una de las medidas propuestas), las mismas veces que se refiere al «terrorismo» (2 veces con la categoría de «internacional»).
  5. Hay mucho más interés en resaltar los «derechos» -58 referencias- que los «deb(eres)» -1 sola vez, el «deber de colaborar»-, en tanto que la raíz «deb», aplicada a «deberán» -de forma genérica- es hiperutilizada 71 veces. Los ing(resos) y los gast(os), quedan compensados a 16 puntos. La «formación» es una preocupación persistente, aunque no se traduce en «enseñanza» y no demasiado en «Universidad» (7), para lo que la necesitaríamos cambiar, ya que es, a un tiempo, generadora de paro juvenil distinguido y necesaria potenciadora de la creatividad aplicada. Y, aunque se hace una cita al «ingenio», ninguna a los «ingenieros», aunque la «tecno»(logía) está mejor representada (11 veces; 1, con la palabra con connotaciones casi mágicas, de «biotecnología»).

Así podría seguir haciendo análisis transversal, pero me entra sueño. Así que, termino aquí, deseando suerte a quienes están negociando, sea lo que fuere. La necesitamos todos…

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: gobierno, partidos, programa, PSOE, reforma

Políticos, funcionarios y ciudadanos

1 febrero, 2016 By amarias Deja un comentario

La sociedad civil es, muy posiblemente, una entelequia formal. No es difícil asimilar, cuando se leen crónicas de sucesos y escritos aderezados de historias y políticas, a los civiles a sujetos/objetos pasivos, inermes, indolentes, anónimos. Son destino de actuaciones de otros, y aparecen no pocas veces como víctimas colaterales (casualties). Se les toma por masa homogénea, predecible, inmune al estímulo individual y, en todo caso, se consideran detectables sus vaivenes cuando se les somete a la servidumbre adicional de las encuestas y sus necesidades y deseos se jalonan, como marcas de clase en estadísticas.

Frente a ellos están las fuerzas vivas, los estamentos, los ejércitos y el aparato inescrutable del Estado  que actúa para ellos, pero sobre todo, por encima, sobre ellos, y, muy raras veces, con ellos.

Así que, demandando un esfuerzo de abstracción podríamos preguntar: ¿cuál es la esencia de la ciudadanía? ¿A quiénes se refieren con el término ciudadanos y sociedad civil los que la usan tan despreocupadamente, y oímos a diario?

Procedamos por exclusión, para acercarnos a un intento, ya que no de definición, al menos de los confines del asunto. Desplacemos con decisión a quienes, precisamente, por utilizar el término ciudadanos para enmarcar a terceros, ni se consideran de ese grupo, ni apetecen que se les confunda con sus miembros: hablo de funcionarios y, por supuesto, de políticos.

Como funcionarios, incluyo a todos cuantos ocupan un puesto laboral pagado total o parcialmente desde el Estado.

No importa si en calidad de militares, desde generales a soldados; desde magistrados a oficiales: a todos cuantos estén adscritos a los recovecos de las administraciones de justicia; vayan fuera (con respeto), médicos, enfermeros, ATSs, analistas, gerentes, celadores y, sin dudar, todo el personal con bata de los centros de salud públicos del Reino; eliminemos, cómo no, a catedráticos, profesores titulares y suplentes, conserjes, asociados, eméritos, becarios y a los que ocupen los escalones administrativos y subalternos de cualquier centro de enseñanzas públicas; sean caídos del panel, abogados del Estado, TACs, actuarios, inspectores, y, con ellos, a todo tipo de ocupantes, ya sea por oposición, designación digital o asignación provisional, de cuantos lugares sean previstos en el escalafón de las legal o reglamentariamente definidas estructuras de las Administraciones; incluyamos el personal de los servicios de aguas, saneamientos, residuos y depuraciones; de los transportes, tierra, mar y aire, si reciben la nómina del Estado o de contratas, apéense ; del censo grupal, no caben tampoco en este empeño, los directivos, titulados, y todo el personal contratado por empresas públicas, mixtas, y parapúblicas; y, en fin,  desclasifiquen de la cosa de la ciudadanía, a todos cuantos reciban, si no están ya comprendidos en alguno de los epígrafes anteriores, una parte de su salario, remuneración o prebenda del erario común o de los centros relacionados con él por cualesquiera de sus arabescos organizativos.

Vayamos, luego a desclasificar a los políticos. Más fácil está, pues no pocos se habrán caído antes. Pero, al grano. Habría que entender por tales, no solamente a los que ocupan posiciones -no importa si esporádicamente- en cualesquiera de los Parlamentos, Senados y Senadetes, Municipios, Diputaciones, Consejerías o Gobiernos de toda alcurnia y condición -desde los Ministerios hasta las Direcciones Generales y los asesores áulicos, ya hubieran accedido en virtud de carnet o afiliación, aún la imprecisa; saquemos del plantel, también, a cuantos reciban encargos retribuidos sobre actuaciones pasadas o futuras, regalos y dádivas más o menos sólidas, sean o no de marca, y, en especial, los que encubran compensaciones económicas por trabajos ya acabados o de los nunca empezados, y a no olvidar los que tengan expectativas  fundadas o infundadas de acabar recibiéndolas, y, si se cumplieron, bájense o retírense, aunque falten documentos y razones demostrables de que las hayan disfrutado.

Si quedaran aún gentes incólumes; de la batalla y purga, irredentas; vírgenes de oposición, limpios de maniobra o engaño; incumplidores tenaces de las condiciones que les habrían llevado a otra situación que no gustaban; orgullosos de su nulo poder; tibios para ascender, diligentes al bajar y ayudar; si hubiera algo remanente, ahí tendríamos, como aquella rosa de la creación siderúrgica que salió de la mano de Aranguren y que acabó llamándose Arcelor-Mittal, voilá, la sociedad civil.

Gentes inocuas, invisibles, oscuras: siervos de la gleba. No tienen nada que ver con políticos ni funcionarios, no esperan de unos y otros nada de particular (tal vez, disgustos), de lo que no saben no contestan, y prefieren no contestar de lo que saben, si no es a su debido tiempo. No comprenden de asuntos políticos y, cuando les toca con su mano de hierro la función pública, agachan, sumisos, la cabeza.

Lo que no quiere decir, que no sean ellos, sin embargo, los que sufren de las crisis, disfrutan de las migajas de la bonanza, reciben premios de lo que cae de la mesa, padecen disgustos, se someten aunque se muestren reacios, entregan su valor cuando las levas, y se esfuerzan en cumplir prescripciones, dictámenes, decisiones e incluso los caprichos que del otro mundo de la esencia vienen.

Si existieran, como yo me siento, más gentes pertenecientes a la sociedad civil, -que no representantes, pues la heterogeneidad excluye cualquier representación-, entenderán mi desconcierto.

Porque hétenos aquí llegados a un punto en que los políticos aparecen enzarzados, no en decidir cómo gobernar mejor la polis, sino en pavonearse entre sí acerca de lo bien que podrían hacer no se sabe qué y aún menos, cómo. Nos exhiben lo mucho que se valoran a sí mismos y quieren que los admiremos por ello.

Y vuelvo mi mirada hacia los funcionarios. Mientras la sociedad civil, esa formada por los que dependemos de nosotros mismos, los que, si no hemos conseguido en el día de hoy vender nuestra mercancía laboral no comeremos mañana, asistimos, con envidia, al hecho de que el aparato funcionarial sigue funcionando. Es buena cosa: sigue habiendo clases, asistencias médicas, multas, inspecciones fiscales, encausamientos, sentencias. Nadie marca a los funcionarios, desde arriba, el camino a seguir. El sistema tiene inercia, y actúa, no por las decisiones marcadas por los políticos, sino por la necesidad de otros, por la voluntad de unos, por conocimientos, perspicacias e intereses que no están dictados desde arriba.

Ya me gusta sentir ese aire en la cara. Se habla de corregir el rumbo, pero yo lo que creo es que hay que poner más dosis de realidad en la política. Si no saben descender a donde estamos los ciudadanos, si no saben qué dar o mandar a los funcionarios para que lo hagan mejor, renuncien los políticos a formar gobierno, olviden los resultados de las elecciones de diciembre de 2015, y dejen que se convoquen otras nuevas. Por favor, eso sí: Que no vuelvan a presentarse los mismos ni con los mismos programas -si es que hubo-, que a esos y a éstos ya los hemos votado.

Que vengan otros que utilicen la oportunidad de orientar y dirigir mejor el trabajo de los funcionarios, haciendo que el magma del que vive la sociedad civil se tranquilice, y el dinero y el trabajo dinamicen las ruedas, que se paran.

 

Publicado en: Actualidad, Economía, Política, Sociedad Etiquetado como: Ciudadanos, elecciones, funcionarios, políticos, sociedad civil

  • « Página anterior
  • 1
  • …
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • …
  • 24
  • Página siguiente »

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May