Al socaire

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Archivo de junio 2013

La prueba siria

5 junio, 2013 By amarias2013 2 comentarios

No estoy entre los sorprendidos de que Bashar Al Assad esté obteniendo creciente apoyo entre la población siria. Es el resultado de la valoración pragmática, por parte de los ciudadano sirios de los resultados a que conduciría la victoria de una u otra de las facciones armadas que han puesto al país en la situación de guerra civil.

Una simplificación del conflicto nos llevaría, desde el análisis de las ideologías religiosas que se han decantado como parte del argumentario bélico, a pensar que se están enfrentando simpatizantes de Hezbolá («El partido de Dios»), que apoya al régimen, con revolucionarios en los que Al Qaeda («La base») habría cobrado un papel relevante.

No es despreciable esta conclusión, pero habría que añadir que las llamadas potencias occidentales en este conflicto han tenido un papel no solo relevante, sido crucial. Se puede advertir, desde la actual perspectiva y conocimiento de los hechos, que el confuso itinerario de la posición internacional respecto al régimen de Al Assad, ha provocado esta polarización. Y ha dejado desvelado, en un estriptís deplorable, el juego de conveniencias en el que se desarrolla la combinación de una torpe estrategia geopolítica, con una diplomacia de medio pelo, dirigida por intereses económicos directos y, por tanto, rastreros, melting pot en el que se ha incorporado, como ingrediente aglutinador, la información preconcebida con la que se analiza desde occidente la realidad socioeconómica del mundo árabe, que se vincula, obstinadamente, con bases religiosas y anti-judías.

Pero no es así, al menos, para quienes nos acercamos al conocimiento del Islam sin prejuicios, y lo entendemos como una fórmula, religioso-política, de identidad para una amplia porción de la población mundial, que no se ha hecho ningún esfuerzo verdadero por integrar en el concepto, -abstracto, aunque dinámico- de desarrollo económico.

Siria es hoy, por ello, como lo fue a su nivel España en la guerra civil de 1936-1939, un escenario de prueba. de tanteo, entre los intereses económicos occidentales y una, aún imprecisa, propuesta de cambio de gestión de la realidad del mundo islámico.

Al Ashad es un personaje creado y apoyado por Estados Unidos y Europa, educado en los exquisitos modales del papel cartón que representaron una democracia ficticia, y que, de pronto, es abandonado por sus propios ideólogos, ilusionados de repente, (pero también, asustados), por las consecuencias de no estar aupados en la ingenuamente llamada primavera árabe, considerada un motor de cambio pacífico, con base popular, moderna e innovadora, y que llevaría, dirigida hábilmente desde dentro, a los países del norte de Africa a una hipotética democracia mejor, esto es, más acorde con la filosofía occidental del término.

No ha sido así, porque no podía ser así. Ha tardado en verse, pero se ha acabado percibiendo que en el levantamiento contra Al Assad no había exactamente deseos de mejora democrática, sino una maniobra rentabilizada desde el fervor revolcionario para poner un pie jihadista más sólido en esa zona de Africa, en un país que cuenta con grandes riquezas naturales, una población importante y una situación estratégica.

Que las dos partes del conflicto estén utilizando armas químicas, que ambos contendientes se comporten vulnerando derechos humanos, que los argumentos de los dirigentes de uno y otro bando sean similares, con acusaciones recíprocas y difundiendo parecidas ideas panfletarias, de odio y resistencia, es normal en toda guerra de intereses.

Ahora los representantes del Pentágono -esto es, la OTAN-, que jamás reconocerán que se han equivocado, hablan de la necesidad de resolver el conflicto con la aplicación de criterios políticos y económicos. Puede ser demasiado tarde, porque ya ha quedado puesta en evidencia una realidad: el mundo estará siempre abocado a separarse en dos bloques. Siria es una prueba.

Como lo fue, salvando ideologías y distancias, el comportamiento internacional con la España republicana en los albores de la Segunda Guerra mundial. Que ganase el gobierno legítimo entonces o una facción levantisca del Ejército no tenía que ver, como creían muchos combatientes civiles, -impulsados a participar en la contienda por sus convicciones religiosas o sus deseos de mejora económica en un determinado sistema político-, con la mejora para ellos de las condiciones de vida.

Tenía que ver con el control de la economía y la ambición de los grupos de poder por obtener más libertad para hacer lo que a ellos les convenía. La matanza de judíos por parte del gobierno nazi no fue importante para movilizar la oposición a Hitler (lo sería después, como argumento para condenar definitivamente al régimen).

Reducir el conflicto a contraposición de argumentos chiítas o sunitas, es una manera más de enmascarar los verdaderos intereses desde los que se contempla, desde las potencias occidentales, un conflicto que han consentido y, en gran medida, propiciado.

Publicado en: Economía, Internacional, Política, Religión Etiquetado como: ´Hezbolá, Al Assad, Al Qaeda, armas químicas, chiítas, españa, guerra civil, intereses, judíos, OTAN, Pentágono, Siria, sunitas

La vicepresidenta coordinadora

4 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Se llama María Soraya Saenz de Santamaría Antón, y es la presidenta de facto del gobierno de España. Lo era ya, pero desde el último día de mayo de 2013, lo es, si cabe, aún más. A la vicepresidencia, el ministerio de Presidencia, la portavocía del Gobierno, acumula ahora la vicepresidencia para los asuntos económico-financieros de nuestro pequeño país.

No hace falta tener mucha imaginación para inducir las razones de esa concentración de responsabilidades. Son dos: 1) el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy no se fía de nadie salvo de ella, y 2) los que mandan en el mundo de las finanzas le han pedido a nuestro parco director de funciones en el carrusel circense, que mejore la coordinación entre Montoro y Guindos.

Así que tenemos servida una crisis en el Gobierno que, si se interpretara en chino (como suelen hacer, mal, los que no tienen ni idea de este idioma) sería equivalente a oportunidad. La oportunidad de mandar a Cristóbal Montoro para casa y dejar que Luis de Guindos demostrara, de una vez, si sabe algo de competitividad y si sus amistades con los tipos de la troika sirven para algo.

No ha se ha dado curso a esa opción. Montoro está en la cuerda floja, desde luego. No por hacerlo mal (que, como está en posesión sublime de la verdad, eso solo lo sabe él, que es quien tiene los datos), sino por haberse atrevido a puntualizar a José María Aznar, -el ex-presidente más activo en el propósito incomprensible de acabar de hundir este país-, de que no era lo mismo navegar en sus tiempos, en que bastaba ser políticamente solo capitán de yate y la navegación se hacía siguiendo la costera, con éstos, en los que el mar se ha embravecido, tiran con cañones desde los destructores alemanes y, además, hemos salido a zona abierta diciendo antes que éramos campeones mundiales de la navegación a vela, y que teníamos un sistema bancario ejemplar.

A Rajoy (con el que, aclaro, nunca crucé ni una palabra) le hubiera gustado seguramente poner a Montoro de coordinador, y cumplir de ee modo lo que le pidieron las troikas. Pero el grupo de aznaristas le ha debido poner una muralla de disentimiento. Nanay, por ahí no pasamos. Montoro no da el tipo. Pon a Guindos.

Por eso el presidente del Gobierno más sufrido de España ha puesto aún más sombreros en la cabeza de Soraya. La abogada del Estado en excedencia, casada con otro lumbrera del derecho administrativo (hoy asesor en Telefónica) sabe hablar en público, no se trabuca ni se le va la olla ante preguntas de los capciosos periodistas, manda y templa como si dirigiera un parbulario. No tiene mucha idea de economía ni de finanzas -dicen- ( desde luego, en las Facultades de Derecho, algo se estudia, aunque no de subprimes y política monetaria) peroe xpongo duramente: ¿alguien la tiene?
´
No quiero que se me olvide nada. La decisión tomada por Rajoy y aconsejada por las troikas tiene un objetivo superior: convencer al pueblo llano de que, hágase lo que se haga, y como se haga, es lo que hay que hacer, e, incluso, lo único que se puede hacer. Y eso, no es economía ni finanzas. Es política, vaya; de la mala.

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Aznar, coordínación. Montoro, crisis, Guindos, oportunidad, paro, recuperación económica, Soraya Saenz de Santamaría, troika, vicepresidente

Producir y exportar universitarios

3 junio, 2013 By amarias2013 1 comentario

Con el título «Desempleo ¿juvenil?», el catedrático de la Pompeu Fabra, José García Montalvo, en un artículo publicado el 3 de junio de 2013 (EP), se introduce entre las bancadas del huerto destrozado por el huracán de las crisis, y, buscando en el patatal algún plantón recuperable, parece haber encontrado éste: «España lleva tiempo buscando un sector de actvidad qe produzca mucho valor añadido y evite qe la economía vuelva a depender del ector inmobiliario para crecer. ¿Qué mejor que producir universitarios, que parece que en otros países son una mano de obra mucho más apreciada que en España?»

Admito que tuve que leer el argumento por segunda vez, para confirmar que el tono del artículo era serio y no irónico. Cuando resolví la duda, e incluso encontré el cierre categorial del razonamiento con el que García Montalvo pretendía añadir su nombre al de expertos que ofrecen soluciones a la crisis, lejos de tranquilizarme, me inquieté más. El catedrático entendía que esos jóvenes universitarios, producidos durante años en la máquina de títulos imparable de nuestra veleidad atonómico-cultural, volverían en parte y pasado algún tiempo, al redil de la economía española, para entonces ya felizmente recuperada, y «acabarán de reconducir la estructura productiva hacia un modelo sostenible y rentable económica y socialmente».

Me parece advertir en esta propuesta de García Montalvo, más que la solución al problema general, un apunte interesado por mantener puestos de trabajo en la Universidad española. Desde luego, el análisis efectuado cae más bien en el campo de las boutades -salida de banco falsamente ingeniosa-, pero la intención de fondo es transparente.

La fábrica universitara se mantendría a pleno funcionamiento -incluso habría qe ampliarla-, con idénticos parámetros, procesos y contenidos, alimentada con la carne fresca de la juventud española, destinada a la exportación en el mercado de talentos europeo. Y, mientras los demás nos tiramos de los pelos por el despilfarro, los docentes y el resto del personal cuyos ingresos dependen del funcionamiento de las máquinas expendedoras de títulos-, mantendrían su porqué, que es, ya sin tapujos, conservar el caldo de cultivo en el que autoreproducirse.

Y decenas de miles de jóvenes licenciados, -los mejores-, obligados a expatriarse para sobrevivir, habrán encontrado, en realidad, la libertad. No volverán a visitar el manicomio en el que mantenemos en jaulas doradas, alimentados con costoso alpiste y por tipos de bata impoluta, a unas aves canoras de tonos muy brillantes, que soltaremos periódicamente para que propaguen por el mundo nuestra incapacidad para que, ya que les hemos enseñado a cantar y lo pagamos del bolsillo común, canten en nuestro provecho.

Publicado en: Actualidad, Economía, Sociedad, Universidad Etiquetado como: despilfarro, exportación, García Montalvo, mano de obra, Pompeu Fabra, trabajo, Universidad

¿Interesaremos a nuestros biznietos?

2 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Tengo fácil respuesta a la pregunta que me formulo en el título, que obtengo por simple trasposición analógica: No. Tendrán cosas más importantes que hacer, que preocuparse por reconstruir una historia de malversación. En realidad, será la cosecha de una actitud de la que, en el presente estamos dando muestras continuas: sembramos y consentimos desprecio.

¿Por qué vamos a preocuparnos de hacer algo por las futuras generaciones? ¿Les importamos nosotros? Esta estupenda contra-reflexión de Groucho Marx es, en realidad, uno de los principios de la actuación colectiva de la sociedad coetánea, la nuestra. Lo qye me resulta especialmente desconcertante es que no son los más ancianos de mis contemporáneos quienes evidencian tal perversión contra natura. Advierto, para mi inquietud -no soy el único- que los impulsos destructores son más intensos, obtienen mayor frecuencia, entre los más jóvenes

No se trata, advierto, de rebelarse contra la sociedad, presionar para el cambio a mejor, introducirse, con fuerza, en el orden establecido, para mejorarlo. Veo demasiados impulsos destructivos, sin preocupación por buscar y presentar alternativas. Soy de los que siempre han defendido -y defenderán- que la juventud es la fuerza que garantiza el futuro mejor. Me parece lamentable, por ello, no solo que los que mandan no abran huuecos para qe aflore esa fuerza, sino, y sobre todo, que una parte demasiado significativa de esa juventud parezca esforzarse en demostrarse a sí misma de que el futuro no les interesa.

Una sociedad que se ha inventado muchos términos rimbombantes para ocultar su desprecio por el futuro, encubriendo sus acciones de macro-delincuente con azúcar-glass: globalización, desarrollo sostenible, responsabilidad social corporativa, respeto ambiental, estado social, prestación sustitutoria, vida digna, salario mínimo, pleno empleo, principios éticos, etc., merece ese castigo.

Pero los jóvenes jamás deben renunciar a asentarse en él, y en lugar de destruir, sin razones, lo que tienen a la vista, estarían mucho mejor ubicados, para su tranquilidad, y la de los mayores que piensen como yo, empeñados en la labor de construir, mejorar, hacerse el hueco con la inteligencia y no con el martillo.

Como, por consuelo esperanzador, hacen algunos, reacios a admitir que lo que nació para ser ubicado en el futuro, no les pertenece, y luchan, inventan, generan, trabajan, estudian, actúan, demostrando con hechos de que creen que ha llegado su momento; no el de destruir: el de hacer más cosas, y mejores.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: confianza, contruir, creer, futuro, hacer, juventud, mejorar

El tiempo en Biología

1 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La atención con la que el público que llenaba el salón La Nueva Estafeta del Ateneo de Madrid seguía la conferencia, era una consecuencia física. Hablaba Alfredo Tiemblo Ramos, Dr. en Físicas, investigador del CSIC, laureado profesor y maestro de muchas generaciones de investigadores. Y lo hacía sobre un tema apasionante: «El tiempo en la Física». Y lo desarrollaba con la claridad, el atractivo y la provocación que solo puede dar a un asunto quien ha estudiado a fondo lo que se sabe de él, lo ha analizado para ponerlo del revés y, por ello, sabe de sus limitaciones.

Porque, en el Universo somos entes de frontera. Una anomalía que, formando parte de él, tiene la esperanza, teóricamente imposible, acientífica, de descubrir algún día la explicación de lo que está sucediendo alrededor, experimentando desde dentro, con instrumentos de medida -lupas, sobre todo- cada vez más perfectos y reduciendo postulados hasta quedarse, tal vez, con unos cuantos, uno solo o…ninguno.

Es Tiemblo un gran comunicador y no es ahora cuestión de descubrir la amplitud de su perfil. Bastaría recomendar alguno de sus libros, o leerse cualquiera de sus muchos escritos destinados a explicar, (que no a vulgarizar), lo que se conoce del Universo, o repasar la relación de sus propios trabajos e investigaciones y los de quienes formaron y forman sus equipos.

«Nosotros y el Universo», es uno de ellos. Una guía para quien se anime a que alguien más sabio le ayude a reflexionar sobre lo mucho que ignoramos, y le de un paseo, cogido de la mano de su curiosidad, por las carencias intelectuales -de ambos-, al mismo tiempo que le explique unas cuantas razones de lo que conocemos p creemos concoer. Es decir, adentrarse en el paisaje de los por qué, por qué, por qué, -como hacen los niños- hasta llegar a ese momento en el que, -aconseja Tiemblo-, el que responde debe acudir a Karl Popper («El conocimiento de la ignorancia»).

Si he titulado este Comentario «El tiempo en Biología» no es, en absoluto (nada más lejos de mi intención) con el propósito de enmendarle la plana al conferenciante y al título de su disertación («charla», la llamó un par de veces, dando así también la medida de su prudente modestia erudita).

Tiemblo aconsejó leer a Roger Penrose («La nueva mente del emperador»), que defiende que la mente humana no es algorítmica, y por tanto no habrá derivado de las máquinas de Turing que la pueda modelar, por lo que habría que recurrir a la mecánica cuántica para explicar su funcionamiento. Pero no está de acuerdo con la sugerencia, entre otras razones, porque la mecánica cuántica no es más que una teoría superada, pero -así creí entenderle- sobre todo porque para entender la biología y, ya no digamos, el proceso que nos hace parecer diferentes a los seres humanos, inteligentes e interactivos, hay que aplicar, ante todo, muchas matemáticas al estudio de esas relaciones.

El coloquio resultó, en fin, también interesante. Porque la física teórica se entrelaza con la filosofía y, por tanto, nos acaba apuntando a nosotros, centros de experimentación individuales, con una sustancial aportación de materia oscura que, sin que podamos pretender ser trasunto del Cosmos, en algo tenemos que parecernos.

Me gustó también la pregunta-reflexión de otro buen amigo, físico también, ingeniero de armamento, José Molina, que intervino para apuntar que no la teoría cuántica partía de un efecto (la deriva hacia el rojo, clave para justificar la expansión del Universo) resultante de la imprecisión de los elementos de medida en muy grandes distancias («fatiga fotónica», subrayó Tiemblo). Para Molina, el Universo es estático. (Como me regaló su libro «El Universo, maravillosamente razonable», se, quizá mejor que otros, de qué va esa hipótesis de Molina).

No se define tan precisamente Tiemblo en esto, que apunta más a la utilidad práctica y en la reproductibilidad de lo que se sabe y pone interrogantes abiertas en todo aquello que creemos saber explicar sin que hayamos encontrado el fondo. Por ejemplo: ¿Es el tiempo un continuo o hay una unidad de medida mínima para él, un componente elemental, como parece que existe para la materia?

«Muy buena pregunta», fue la no-respuesta de Tiemblo a la que cerró el coloquio. «No sabemos. Puede que nos encontremos, al seguir investigando en la composición del parámetro tiempo, con un stop, un no-va-más, o una cadena indescifrable de elementos repetidos, una cadena de fractales».

Lo que es seguro, había dicho, es que el tiempo solo va en una dirección: la flecha del tiempo va hacia delante, porque el crecimiento de la entropía es continuo y el segundo principio de la termodinámica se cumple en nosotros. Nuestro envejecimiento es una consecuencia de esa constatación inexorable. La materia de la que estamos formados está condenada a descomponerse, degradarse y desorganizarse.

Pero, me decía a mi mismo mientras bajaba hacia la calle en una tarde luminosa madrileña, mientras estemos en el campo de la Biología, aún mantendremos opciones de importunar a la física teórica.

Publicado en: Cultura, Energía, Ingeniería Etiquetado como: Alfredo Tiemblo Ramos, Ateneo, Biología, cosmos, CSIC, Física, José Molina, La mente nueva del emperador, máquina de Turing, mecánica cuántica, Nosotros y el Universo, Penrose, Popper, tiempo

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