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Ucrania resiste

28 febrero, 2022 By amarias Deja un comentario

A punto de terminar el domingo, 27 de febrero de 2022 no puedo menos que registrar, en esta crónica emocionada de una situación que puede significar un cambio sustancial en el equilibrio económico y político mundial, la evolución de los acontecimientos, porque suponen el agravamiento del conflicto.

Los dos hechos más significativos recientes son, por una parte, la defensa de los ucranianos ante la invasión, movilizando a buena parte de sus reservistas y consiguiendo despertar ub profundo espíritu de patriotismo y la solidaridad de la opinión pública europea expresada ésta en multitud de manifestaciones en las calles de las ciudades principales. La actitud valiente y digna del presidente de Ucrania, el respetable cómico Valodomir Zelenski, en el mejor y más duro papel de su vida, ha controbuido a elevar el ánimo de sus compatriotas y atraer la simpatía de todos los amantes de la paz y del derecho.

Kiev resiste. Odesa, también. David está ofreciendo resistencia heroica contra un Goliat matón y fuertemente armado, más poderoso incluso en una guerra convencional. Pero vencer a un contrario correoso, dispuesto a todo, no se llevará a cabo sin desgaste propio, muerte de los soldados que se envióa la invasión, pérdidas económicas sustanciales, críticas y oposición internas.

Por otra parte, el presidente ruso aparece como incapaz de asimilar la resistencia encontrada y amenaza, en el más puro estilo de matón de barrio, con emplear armamento nuclear y no tolerar que Finlandia y Suecia, se adhieran a la OTAN, augurando que tendrá graves consecuencias.

Las medidas contra Rusia alcanzan ahora  un máximo nivel, tras las últimas decisiones emanadas de los Estados Unidos, que se va configurando como el contrapeso ideológico y la condena cada vez más dura contra la agresión invasora propiciada por Putin. La mayor parte de las operacione bancarias con Rusia se han congelado, al prohibir con ella las transacciones swift -acuerdos de clearing bancario que permiten disponer de dinero sin necesidad de trasporte físico de divisas-; se han congelado las cuentas em el exterior de Putin y otros oligarcas. La decisión tiene damnificados colaterales, como han puesto de manifiesto personas que venían realizando envíos de divisas a familiares y proveedores en Rusia.

Es, obviamente, muy preocupante que el dictador ruso haya puesto en alerta, como comunicó,  su fuerza nuclear. Europa, falta de músculo militar colectivo y con desigual potencia armamentística en sus miembros, observa atónita la escalada de tensión. Suecia y Finlandia han contestado de inmediato a la amenaza del dictador, expresando que son países libres de tomar la decisión que les convenga, sin aceptar imposiciones de terceros.

Pienso, como todos los amantes de orden y la paz, pero también del derecho a la libertad y a la defensa ante quien pretende ultrajarnos o sojuzgarnos, en los ucranianos. Alabo y aplauso la valentía, la gallardía y el honor de su Presidente y equipo de gobiernos, convertidos en comandante en jefe y generales de un ejército, en parte improvisado, de patriotas. Están dspuestos, han dicho, a defender su libertad hasta el final.

No podemos estar impasibles. Si Putin, que imagino tendrá algún asesor sensato que intervenga para detener este despropósito, que ya ha causado miles de mertos y miles de millones de euros en pérdidas económicas, no reconoce que la invasión fue una decisión eqivocada y no retira sus tropas de Ucrania, tenemos segura la tercera guerra mundial.

Para muchos, será la última.

Publicado en: Actualidad, Europa, Guerra en Ucrania, Rusia, Ucrania Etiquetado como: estados unidos, guerra, Kiev, manifestaciones, paz, Ucrania, Vladimir Putin, Volodomir Zelenski

Ejército y sociedad civil (2)

28 diciembre, 2017 By amarias Deja un comentario

La utilización de armas y artefactos destructores, tanto ofensivos como defensivos, y la búsqueda de su mayor eficacia, ha sido uno de los elementos impulsores del progreso tecnológico. Puede que incluso, el más activo. De aceptarse esta premisa, el motor del progreso de la Humanidad estaría vinculado, no a fines altruistas o a móviles humanitarios, sino al dominio y explotación de una fracción de la sociedad sobre otra.

No pretendo dar lecciones de filosofía bélica, sino poner de manifiesto, como introducción a este apartado, que aunque el origen de la mayoría de los elementos que sirven a objetivos relacionados con la guerra haya sido su utilización en tiempos de paz, fue su aplicación en momentos de conflicto lo que les dotó de perfección, les dio otra dimensión y, como consecuencia, proporcionó poder y riqueza a los controladores o explotadores del ingenio.

Los alquimistas chinos en el siglo IX pudieron descubrir la pólvora, pero su uso en la batalla de Niebla en 1262 señaló un nuevo hito en la guerra. Nobel descubrió la forma de controlar la peligrosidad de la nitroglicerina y abrió el camino a múltiples aplicaciones útiles, pero fue en 187o, en la guerra francoprusiana, cuando la dinamita cobró toda la importancia económica de la que se beneficiarían muchos estrategas en campos de batalla.

Pocos sectores han dejado de verse favorecidos por los objetivos, directos o forzados, de las investigaciones relacionadas con la guerra o la defensa, y que se han acelerado justamente en momentos de máxima tensión, esto es, durante los conflictos armados. Aviones, submarinos, drones, bombas atómicas, lanzadores de cohetes, detectores antimisiles, telecomunicaciones, materiales de alta resistencia, instrumentación quirúrgica, explosivos, estrategia, intendencia, etc., son algunos efectos de las investigaciones física, clínica, bioquímica, químicofísica, energética, náutica,…aceleradas mientras los ejércitos surcaban tierra, mar y aire.

A nadie puede extrañar, en fin, que, en aras del principio de prevención, todos los Estados dediquen una parte de sus presupuestos a equipar a sus Ejércitos con medios humanos o materiales, tanto más numerosos, modernos e hipotéticamente eficientes en la medida que los juzguen adecuados a las amenazas que perciban (del exterior, pero también del interior de sus territorios) y al nivel ofensivo de sus potenciales atacantes.

A la cabeza de los gastos en Defensa (el eufemismo incorporado a la jerga bélica para enmascarar la voluntad de preparación para la guerra), se encuentra Estados Unidos. Dedica algo más de 500.000 millones de euros, cifra impresionante que el presidente Trump anunció aumentará en más de un 9% en 2018. El Ejército norteamericano dispone de 1,3 millones de soldados, a los que se deben añadir los más 750.000 civiles que sieven en los departamentos de Defensa y otros 800.000 efectivos de la llamada Guardia Nacional, en la reserva, que se pueden emplear en misiones especiales. El gasto en Defensa norteamericano equivale al 14,5%, del gasto público (ha llegado a ser del 18,6% en período de guerra declarada), equivalente al 3,3% del PIB.

El principio de «si quieres paz, prepárate para la guerra», no es el único que rige los gastos en Defensa. La cumbre de Gales en 2014 (acuerdo de la OTAN), presionada en sus conclusiones por el reproche de Estados Unidos de la complacencia europea en el apoyo del «amigo norteamericano», consagró el objetivo del 2% del PIB para gasto militar en 2024. España, que no alcanza ni de lejos esta cifra, se comprometió a aumentar el gasto actual para llegar a los 18.000 millones de euros .

El presupuesto de Defensa en la actualidad es de 7.600 millones de euros, pero si se computan las operaciones en el exterior (que suponen un gasto de más de 1.000 millones y, como punto de orgullo, una diferencia respecto a los demás países europeos, pues España está participando con efectivos en todas las misiones), y se añaden las pensiones que perciben los militares retirados, se llegará a superar ligeramente los 10.700 millones en 2017. La cifra aún aumentaría en 2.700 millones si, como propone el Ministerio de Hacienda se incluya el gasto de la Guardia Civil.

El 76% del presupuesto (4.430 millones de euros) se destina a gastos de personal, que, en número de 79.000 efectivos, se mantiene sin variación desde 2014. Esta mera referencia permite entender que el Ejercito español tiene escaso margen para mantenimiento y renovación de equipos y armamento. La observación pesimista cobra aún mayor dramatismo comparativo si se tiene en cuenta que los llamados «Programas Especiales de Armamento» (PEAS) -destinados a la adquisición de grandes sistemas de armas, entre los que figuran como protagonistas el Eurofighter, las fragatas F100 y el carro de combate Leopardo), que antes se financiaban al margen del Presupuesto, en los dos últimos años, supusieron 1.817 millones de gasto imputado.

Es imprescindible la revisión de la situación de los gastos en Defensa y, en relación con ellos, el encaje de los programas de sustitución de equipos y materiales, y la investigación relacionada con éstos. Los países más desarrollados han vinculado sin problemas éticos ni estéticos una parte de los proyectos de investigación militar con los civiles. La existencia de una potente industria de armamento en ellos, destinada en parte, pero no solo, a la exportación- se ve como fuente de empleo y riqueza. La indefinición de las líneas de desarrollo civil en relación con los objetivos de las empresas militares, ayuda a enmascarar, ante la opinión pública propia y, por supuesto, ante otros Estados, el verdadero alcance de los programas.

La Unión Europea, espoleada por la presión norteamericana, y la creciente posibilidad de verse actuando en solitario frente al «enemigo innominado o difuso» está revisando sus posiciones teóricamente no belicistas. El Programa i+d 2020, cambia la perspectiva admitida como norma estética de que el sector de defensa únciamente pudiera acceder a las llamadas tecnologías de doble uso (civil y militar). Aunque en 2017, la Agencia Europea de Defensa (ADE) solo dispuso de 25 millones de euros para programas solo militares, esta dotación servirá también para conectar las investigaciones de ambos sectores, separadas durante décadas. Se podrán cofinanciar programas de investigación de materiales especiales, robótica, electrónica, encriptación de comunicaciones, etc., hasta un modesto nivel de 90 millones (en 2020), parte mínima de un Programa que pretende dedicar en los 7 años de vigencia 98.000 millones de euros a investigación y desarrollo.

(continuará)


Un juvenil de mirlo común (turdus merula) sacia su sed en una fuente del Jardín Botánico madrileño. No lo tienen fácil las aves para beber de un chorrito de agua, lanzado en vertical, pero este tordo se las ingenia para, gota a gota, tomar su ración vital del líquido, sin ser molestado por nadie. Los jóvenes tordos se diferencian de los adultos -especialmente, de los machos- en el plumaje moteado. Los estorninos (que también tienen el pico amarillo) tienen un comportamiento gregario, no se mueven a saltos y su cola es más corta, además de distinguirse por un plumaje que, aunque negro como en los mirlos, presenta brillos verdeazulados, con pintas amarillas.

Publicado en: Actualidad, Ejército Etiquetado como: batalla, defensa, déficit, desarrollo, ejército, equipamiento, españa, eurofighter, F-100, guerra, investigación, Leonard, Niebla, paz, presupuesto, programa

Seguridad frente amenazas (2)

31 diciembre, 2016 By amarias Deja un comentario

tres-gorriones

Salvo para aquellos genuinamente pacifistas, si es que existe alguno, no habrá dudas que la seguridad exterior precisa, -junto a otras actuaciones, desde luego-, del mantenimiento de una fuerza organizada, con personal dispuesto a matar y morir, y equipos adecuados para esa función letal. Aquí se encuentra la característica diferenciadora, indiscutible, de los Ejércitos.

Un Ejército no es un grupo de personas armadas, sino una «fuerza» sometida a una disciplina, con un código de actuación. Existen magníficos documentos que ilustran significativamente sobre el desarrollo de este concepto; En España, las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas vigentes cuando escribo estas notas datan de 2009, y suponen una renovación parcial -por algunos comentaristas, sin embargo, tenida, por sustancial- de las promulgadas en 1978 (Ley 85/1978).

Con previsión de un baño de sangre o no -así en la paz como en la guerra-, hay una premisa incómoda a la que responden los Ejércitos, que son consecuencia de la experiencia histórica: «el enemigo existe siempre».  Esta certeza implica que los Ejércitos deben estar dotados para defenderse, sino de cualquier ataque, al menos, del que pudiera provenir de sus adversarios diferenciados, a los que conviene tener identificados. Esta posición preventiva obliga a mantener una dotación, equipamiento y preparación similares o superiores al suyo, capaz de disuadir y de ofrecer, en otro caso, una respuesta autónoma rápida.

La exhibición de la potencialidad propia no es un juego de niños. Tiene dos destinatarios: la población civil del propio Estado, transmitiendo un mensaje de potencia y preparación (y, subsidiariamente, de prestigio y profesionalidad a los componentes militares); el otro destinatario es el potencial enemigo, que también procurará disponer de otras fuentes de información, claro está.

Quede así recordada, tanto para los que tienen respeto, y hasta devoción, por la profesión militar (entre los que me cuento, sin perjuicio de ser pacifista), como para los que apoyarían, por desconocimiento o por voluntad martirológica, su supresión, que los Ejércitos poseen una genuina ambivalencia causal: pueden adoptar tanto una posición agresora como defensiva. Esta última adquiere una importancia capital para mantener la paz, pues tiene una clara connotación disuasoria, autónoma, y en ese campo de lo que se desea evitar, principal.

Sería ridículo, amén de peligroso, mantener la ingenuidad de que la paz no implica la preparación para la guerra. Las armas, además, están para ser usadas algún día y se perfeccionan continuamente. Los misiles de ataque de largo alcance implican el desarrollo de los de interceptación; los tanques acorazados alentaron la fabricación de lanza torpedos penetrantes. No hay muchas acémilas actualmente en el arma de Caballería y se prefieren los drones teledirigidos a los aviones tripulados de reconocimiento.

Ni siquiera los Estados que se autodenominan «neutrales» renuncian a armarse. Suiza, uno de los Estados europeos que dedica más recursos a su Ejército, atiende con la popular «guardia suiza» la custodia del Estado más espiritual y más pequeño del mundo, la Ciudad del Vaticano; fundada en 1505 por el Papa Julio II para proteger al Papa, mantiene actualmente unos cien efectivos, adiestrados para manejar armamento moderno, no espingardas ni falconetes.

El arte de la guerra (léase, de la defensa), genera comportamientos que han inspirado los económicos-empresariales. No en vano, los libros de estrategia militar y los expertos militares tienen buena acogida en los Institutos de Empresa. La selección de líneas de investigación y desarrollo preferentes, la formación de cárteles, la utilización de lobbies, etc., están en la base común de lo militar y lo empresarial.

Como pocos Estados pueden ofrecer una garantía adecuada de forma autónoma, son imprescindibles alianzas estratégicas, y la formación de bloques que complementen y refuercen las Fuerzas Armadas propias. Dentro del concepto de Defensa, se agrupan muchas actividades indirecta o directamente relacionadas: formación propia y ajena, diplomacia, espionaje, cooperación, desarrollo y prueba de armamento sofisticado, preparación para el combate, procedimientos sanitarios, de comunicaciones, informáticos, etc.

Por eso, la totalidad de los Estados dedican una parte importante de sus presupuestos a sus Ejércitos. Puede verse, en mi opinión, el estado de desarrollo de cada uno, en relación con el porcentaje que dedican a la dotación de personal o a los equipos materiales y a la investigación; en efecto, un alto porcentaje del presupuesto destinado a la partida de personal, es propio de un país atrasado. Aún más, me atrevería a afirmar, que un alto porcentaje del PIB dedicado a Defensa, puede significar que se está apoyando la investigación tecnológica de uso civil, conjuntamente.

Concluyo, pues, este apartado. Desde la tribu al Estado-nación/naciones a los Estados Unidos y Comunidades internacionales, todas esas unidades de convivencia tensa con otras han asumido la necesidad de mantener un Ejército propio, adecuado a los riesgos presumidos y han buscado alianzas con Estados afines para defenderse de posibles amenazas y ataques. La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) surgió en 1949 como perfeccionamiento de un acuerdo político entre algunos países europeos, a la que la incorporación de Estados Unidos (y Canadá), dotó de la potencia bélica deseada, como contrapunto a la creciente tensión proveniente del bloque comunista, que en 1955 organizó una alianza similar (fuerzas militares para mantenimiento de la paz) llamada Pacto de Varsovia. Los aliados en la segunda guerra mundial pronto redescubrieron sus sustanciales diferencias de planteamiento económico (1).

Otra cuestión que es conveniente analizar, aunque sea a este nivel elemental, apela a la característica de las misiones en el extranjero, actualmente con capital interés mediático, que oculta otros aspectos mucho más relevantes, en mi opinión.

Los componentes de los Ejércitos, no son ONGs, ni educadores, ni agentes del desarrollo. Tampoco son policías. Y, sin embargo, la versatilidad de las funciones vinculadas a la defensa del territorio propio y de ciertos valores (básicamente, éticos) tenidos por irrenunciables, provoca que, cuando les son atribuidas algunas de ellas, los Ejércitos participen, solos o en compañía de otros funcionarios y civiles, en misiones de las llamadas de paz.

Delicada cuestión, en suma, porque exige la coordinación entre muy diversos estamentos, con dependencias funcionales naturales diversas, tanto de las organizaciones administrativas de un Estado como de los aliados y, según la índole de la función atribuida, puede suponer, incluso, que esos aliados sean diferentes. La perfecta identificación de los objetivos y, naturalmente, de la cadena de mando y de las responsabilidades distribuidas, es una dificultad añadida para que la misión tenga éxito.

Cuando los equipos integrantes de una misión de un Estado que se autodefine «en tiempo de paz»,  se lleva a cabo en el extranjero -en territorios en guerra, o que hubieran sido ocupados contraviniendo disposiciones internacionales, o  en donde actúen grupos terroristas, o aún no plenamente pacificados – la combinación de elementos militares y civiles añade dificultades de coordinación. En esos casos, además, la posibilidad de ser víctimas de un ataque con armas, implica que todos los componentes del equipo deban asumir el riesgo de morir o ser heridos, es decir, se deben considerar integrados en la disciplina y normas propias del Ejército.

En la cartilla que se entregaba a los reclutas españoles al terminar el servicio militar de la postguerra, cuando éste era obligatorio, aparecía un sello en el que figuraba un apartado destinado al Valor, en el que se indicaba el «concepto que había merecido a sus jefes» él recién licenciado. «SS» significaba que «se le supone», porque no cabía hacer otra elucubración cuando no se había entrado en batalla.

En los Ejércitos profesionales -en donde los aspirantes a formar parte de ellos, (y hay que suponer que, especialmente, a los que se integran como tropa)  pueden estar inicialmente guiados por la obtención de un salario, más que por la defensa de valores que la desacralización pretende convertir en filosofía añeja, como la Patria, el Honor o la Bandera-, la posibilidad de morir en el curso de una acción, incluso en la preparación de la misma, no siempre será puesta de manifiesto por los mandos. La realidad la pondrá presente, a poco que asome la peligrosidad intrínseca al manejo de armas; y no es necesario que sean manipuladas por el enemigo: el número de militares fallecidos en maniobras, exhibiciones aéreas o navales, pruebas de material, desactivación de explosivos, etc., lo prueba.

(continuará)

(1) La exhibición de cariño personal (que no institucional) entre D. Trump, presidente electo de Estados Unidos de Norteamérica y V. Putin, presidente de la Federación Rusa, no presagia un pacto anti-natura entre bloques enfrentados. Más bien, implica el reflejo de un tanteo previo, en el tablero del ajedrez mundial, ante el avance vertiginoso de la República Popular China.

—–

La fotografía recoge la imagen de tres gorriones en una aparente sesión de ballet, en vuelo que podría ser interpretado como acrobático para quienes desconozca la tremenda agilidad de las aves -en particular, de estos paseriformes- para girar, sostenerse en el aire, sortear obstáculos, cambiar de rumbo brusco.

He tenido ocasión, desde una privilegiada atalaya, de observar los movimientos de los grupúsculos de gorriones en torno a la comida, bien sea en campo abierto o en un recinto limitado.

Dependiendo de la edad de las aves, de la disponibilidad de alimento, de la posible relación genética entre ellos, he constatado que se pueden dar actitudes de ignorancia total, cooperación, de cesión de derechos, etc. La más común, si la comida es escasa o está dispuesta en un recipiente de acceso reducido, es de agresividad. No se matan, desde luego, pero un par de picotazos al vuelo bastan para disuadir a quien, vulnerando la escala de poder, se acerca al grano o a la masa nutricia, antes de que los poderosos hayan saciado su hambre.

Los más débiles o más jóvenes esperan, impacientes, a que los fuertes se vayan y, entonces, apuran las migajas.

 

 

 

Publicado en: Actualidad, Ejército Etiquetado como: alianza, defensa, ejército, estrategia, fuerzas armadas, guerra, OTAN, paz

Cuento de verano: Olvido busca Memoria

20 septiembre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Ya sé que es un título raro para un cuento. Tenía pensado uno buenísimo pero no consigo recordarlo.

Yendo directamente al grano del asunto, el protagonista de este relato no es un pueblo concreto, ni una raza, sino una especie. La humana. Y el marco de referencia no es la Tierra, sino el cosmos. Puede parecer pretencioso, aunque no es exactamente mi intención.

Cuando quienes imaginaron el Universo habían ya colocado toda la escenografía, activado los mecanismos semiautomáticos y decidido los momentos en que se producirían los momentos más impactantes, y se disponían a disfrutar de los efectos, tranquilamente sentados en la primera fila de butacas, uno de ellos tuvo una idea singular:

-Pongamos la condición de que, en la evolución de las especies, una de ellas no tenga memoria.

El resto de los artífices del Universo estuvo de acuerdo de inmediato en que podría ser interesante, y ese y no otro es el origen de la especie humana, tal como la conocemos hoy. La ausencia de memoria afecta por igual a hombres y mujeres, porque lo importante para este cuento no es ignorar o no dónde dejaste las llaves o cuál era el traje que llevabas el día que se casó tu prima la de Logroño, sino que me estoy refiriendo a la Memoria colectiva, a los hechos claves de la Historia de la Humanidad que hubieran permitido reconocer porqué estamos y somos así, y no repetir más que los éxitos, evitando caer por segunda vez en lo que salió mal.

Me he referido en el párrafo anterior a «la Historia de la Humanidad» y, en realidad, no existe. Tenemos a disposición de los curiosos y eruditos una colección de anécdotas, en su mayor parte inventadas o tergiversadas, que es imposible interpretar, por mucho que te rompas la mollera. Como la especie humana es actualmente muy numerosa -hace tiempo que alcanzó la masa crítica-, hay centenares de análisis de lo que pudo haber pasado, y hay que reconocer que algunos llegan a conclusiones divertidas.

Tanta palabrería no impide ser claro en afirmar que la humanidad, como no tiene memoria, esté continuamente volviendo a empezar, para diversión de los dioses de esta gran aldea global, aunque lo hace cada vez con menos margen de actuación, como si estuviera representando ya el último acto. Esto explica -es un decir- que, con las tensiones entre pueblos y razas, que hace apenas un siglo desembocaban en guerras y operaciones destructivas de ámbito local, ahora tengan un carácter general, y por un quítame allá esas pajas, se esté a punto de organizar la de vámonos, Juana. Como si esto fuera un patio de colegio, los grandullones y los gallitos no paran de trazar líneas rojas y de tirar petardos al lado del vecino, que te dejaban sordo un par de días.

Aunque todo parece más estructurado, no hay tal. El origen de la tensión no ha cambiado, y es el afán de dominar y acapararlo todo que surge, como una enfermedad, en ciertos grupos y en todas las generaciones. La ausencia de Memoria es la razón.

A nivel individual, como han resuelto algunos estudiosos, lo deseable es llegar a la vejez con buena salud y mala memoria. Solo que, como especie, hemos llegado a este punto con mala salud y nula Memoria. Lo que es muy poco tranquilizador.

He soñado que los autores del libreto y la escenografía, en este acto, habían previsto que Olvido saliese a buscar a Memoria. Era un sueño muy entretenido, que me hubiera gustado recordar.

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: angel arias, creación, cuentos de verano, dioses de la aldea, éspecie, especies., evolución, guerra, humanidad, memoria, memoria colectiva, olvido, paz

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