Al socaire

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Soneto: Hagamos una pira y en la hoguera

1 mayo, 2019 By amarias Deja un comentario

Hagamos una pira y en la hoguera
donde al fuego el carbón raudo crepita
dejemos que también el odio muera
y, con él, la ocasión que al mal invita.

Que no falte al hogar mucha madera
para que arda con gusto cuanta cuita
nos causa desazón y, sin espera,
tiremos sinrazón que el goce evita.

Una vez que el fulgor desaparezca
revisemos con rigor que las cenizas
no guarden rescoldo en el que crezca

deseo ni ambición, y hagamos trizas
cualquier señal que la atención merezca.
Porque encontrarás paz, si no analizas.

(Soneto del libro «Sea por instinto», @angelmanuelarias, 2019)

—

Un mirlo de agua ((cinclus cinclus) alimenta a su cría, ya talludita, a la orilla del río Pigüeña, en Belmonte de Miranda, Asturias, Esta preciosa ave, inconfundible aunque no tan fácil de ver por su mimetismo y los lugares donde habita (junto a torrentes y cursos de agua impetuosos), bucea para encontrar los invertebrados (larvas de insecto, fundamentalmente) que le sirven de sustento. El joven del mirlo acuático tiene el plumaje grisáceo -el adulto es negro pardusco, menos la pechera, de un blanco que aparece refulgente-; también se distingue por su aspecto más esbelto y las barras onduladas del vientre.


 

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: angel arias, hoguera, mirlo acuático, pira, soneto

Mis palabras de agradecimiento por el Premio de la UICM

24 abril, 2019 By amarias 3 comentarios

El 23 de abril de 2019 la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid me entregó el IV Premio que concede esta prestigiosa asociación, que agrupa a la inmensa mayoría de los Colegios de la Comunidad de Madrid y a más de 300.000 profesionales.

El premio me fue entregado en el acto de Clausura del Día de las Profesiones, por la Consejera de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad, Engracia Hidalgo. Tengo que agradecer, desde la admiración por el excelente y bien trabado discurso de la ex secretaria de Estado,  una de las personas más brillantes del panorama político- que tuviera unas palabras elogiosas hacia mi persona, y que confesara haber entrado en este blog para conocer más detalles sobre mi. No solo eso: dijo haber pasado un rato muy entretenido, aconsejando a los asistentes que no lo conocieran que lo visitaran . Me quito el sombrero, admirada y admirable Consejera.

Estaban presentes en la mesa presidencial, los dos vicepresidentes de la UICM: el anfitrión, decano del Colegio de Arquitectos, José María Ezquiaga, y Miguel Angel Carrillo, que fue hasta hace poco tiempo el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos. En el público, se encontraban varios decanos y decanas de los distintos colegios profesionales, entre los que no faltaron la decana del Colegio de Ingenieros Agrónomos, Mari Cruz Díaz, y el decano del Colegio de Ingenieros de Minas, Rafael Monsalve, así como el decano del Consejo Superior de Minas, Angel Cámara.

Junto a los amigos, colegas que habían tenido la amabilidad de acompañarme en este acto, estaban mi esposa, mis hijos, una de mis hermanas con su pareja y… mis cuatro nietas.

A ellas dediqué mis palabras, trenzadas con el agradecimiento a la Junta directiva de la Unión, que decidió concederme el galardón por unanimidad, según se leyó en el Acta de adjudicación. Advierto que no leí lo que tenía preparado, sino que, dada la poca luz que llegaba al atril (y a mi deteriorada vista, que me obliga a llevar gafas, que perdí hace unos días y tengo pendiente de sustitución), tuve que improvisar.

Este era el texto original.

«Queridas autoridades, amigos y colegas de la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, familia.

Estoy profundamente agradecido, honrado y abrumado, ante esta distinción de gran prestigio, como revelan mis antecesores en este Premio. Se me indica que me fue concedido por mi labor en defensa y difusión del trabajo de los Colegios profesionales y de la Unión Interprofesional en particular.

Si quienes han decidido que era merecedor de este galardón han estimado que reunía méritos suficientes, no voy a entrar en contradicción con ellos. Solo diré que cuanto pude hacer y me propongo seguir haciendo por la colegiación y la profesionalidad no lo hice porque aspirara a que  tuviera jamás ningún reconocimiento por ello.

Ha sido una agradabilísima sorpresa que se reconociera, por una organización tan valorada, activa y plural y que abarca profesiones muy diversas, mi contribución a reforzar algo en lo que creo profundamente, que es la fuerza de la unión profesional, conseguida desde la colaboración y el empuje de profesionales de las más variadas disciplinas. Una fuerza dirigida, no a un propósito egoísta, sino al propósito de impulsar esta Comunidad de Madrid, base de la realidad de España, mejorando la cualificación del país y aprovechando en beneficio común las experiencias sectoriales.

Me acompañan mis nietas, Carlota, Sofía, Alejandra y Claudia y quisiera decir unas palabras dirigidas especialmente a ellas y por extensión, a todos los que serán, dentro de quince o veinte años, protagonistas. Las mayores tienen ocho años y las dos menores, seis. Así que me planteo qué puedo decirles a ellas pensando en el momento en que, ya entradas en la veintena, inicien su vida profesional o estén terminando sus estudios.

Sabéis, queridas nietas, que me gusta contar cuentos, e inventar historias. Creo que alguna vez os habré hablado del gigante Tur Tur, que aparece en un cuento de Michael Ende (“Jim Botón y Lucas el maquinista». Era un gigante muy particular, un gigante aparente, puesto que cuanto más nos acercábamos a él, más pequeño parecía.

El mundo está lleno de gigantes Tur Tur. Son personas que se adornan con muchas plumas y falsos títulos y parecen magníficos cuando se ven desde la distancia, por lo que ellos mismos nos cuentan, pero en la proximidad resultan anodinos, muy podo interesantes.

Si me admitís un consejo, no os asustéis ante ningún gigante, y acostumbraros siempre a mirar de cerca a las personas con las que os encontréis. Así podréis valorar su verdadera importancia, su dimensión real. Y os puedo aconsejar que, si os encontráis con un gigante de verdad, que los hay, una persona con capacidad de crear, de ser un buen maestro, formar grupo, y generar ilusión y fortaleza, arrimaros a él y si podéis, auparos sobre él. Decía Ramón y Cajal, que obtuvo en 1906 el premio nobel de Medicina, que ese es un premio muy importante, que había llegado lejos porque había sido transportado a hombros de gigantes.

Llegad lejos. Pero si os faltan las fuerzas, sentíos felices al ayudar a que otros, los mejores, lleguen lejos.
El futuro, visto con los ojos de un abuelo que ha vivido ya mucho y que está un poco cansado, no parece muy fácil. Nos pasa a los mayores. Se que a vosotras no os asusta el futuro, sino que, al contrario, os apetece estar allí. Tiempo al tiempo. Preparaos bien entre tanto, para disfrutar de ese futuro.

Nos encontramos entre profesionales, celebrando el Dia de las Profesiones y de los Colegios profesionales. Si no lo sabías, os lo digo ahora: una profesión es un empleo, u oficio por el que se percibe una retribución, es decir, dinero. Porque se necesita del dinero para poder vivir, sostener una familia, disfrutar de un nivel de vida satisfactorio.

Aquí están representados más de 30 Colegios, aunque tengo que advertiros que hay varios cientos de títulos que se pueden obtener en las Universidades españolas. Cuando yo entré en la Universidad, no existían la mayoría de ellas, y muchas de las que había no se podían estudiar en la región donde yo nací, que sabéis que era Asturias. Hoy hay cientos de Centros Universitarios y, además, se puede estudiar teóricamente en otras Universidades de Europa y el título sería homologado, es decir, tendría validez en España.

Aunque puedo decir algo acerca de vuestras aficiones hoy – a una le gusta el dibujo, a aquella escribir poemas y cuentos, a otras leer, tocar un instrumento o hacer teatro-, no tengo idea de la profesión que os permitirá en ese futuro, vivir de vuestro salario y proporcionaros la satisfacción de hacer algo útil.

Se me hace difícil pensar que, dentro de un par de décadas, es decir, veinte años, no haya médicos, abogados, ingenieros, economistas, químicos, sicólogos, farmacéuticos, …Repaso la lista de las profesiones que forman hoy la Unión Interprofesional y me entran dudas sobre la posibilidad de que algunas subsistan, amenazadas por el avance de la robótica, las tecnologías de la comunicación, el manejo masivo de información. ¿Cómo serán los abogados o los ingenieros de vuestro futuro? ¿Trabajarán desde sus casas, se relacionarán con máquinas o con seres humanos y de qué manera? ¿Serán necesarios y para hacer qué cosas?

Si miro desde la perspectiva de que las profesiones deben servir para conseguir un empleo remunerado, tampoco tengo claro lo que sucederá. Es decir, lo veo oscuro. ¿Habrá trabajo para todos y un buen trabajo?

Lo que si tengo claro es la importancia de la educación, de la buena educación. La responsabilidad hoy de los mayores es que a los niños y jóvenes se os eduque bien, no solo en valores, sino también en conocimientos útiles, con buena base.

Cada vez será mayor la exigencia para ser un buen profesional, y muy difícil llegar a ser un profesional de éxito. La competencia será muy fuerte y el trabajo que uno desearía puede que escasee y la necesidad de formación para conseguirlo y mantenerlo será continua: Posiblemente la vida laboral se acortará en tanto que, sin embargo, las personas vivirán cada vez más, por lo que las necesidades de cubrir el tiempo de ocio serán mayores, pero también lo serán las opciones de cultivar el lado más personal del ser humano, lo que nos hace sensibles, inteligentes, curiosos. Y poder compartir ese sentimiento.

Si miro a lo que conozco mejor, las profesiones técnicas estarán cada vez más interrelacionadas con el medio ambiente, la biología, la medicina y las tecnologías de comunicación y robótica. Habrá -en gran medida, los hay ya- ingenieros biólogos, economistas técnicos, especialistas en humanización y robótica, físicos que también hayan estudiado medicina, ingenieros ambientales que también sepan aplicar el derecho.

En el cuento de los tres cerditos, supongo que la profesión del cerdito que hizo la casa más resistente y que el lobo no fue capaz de destruir era arquitecto, o ingeniero. Me pareció siempre injusto que sus hermanos a los que les gustaba la música o la danza no fueran bien tratados en el cuento. Creo que lo mejor hubiera sido que, desde el principio, hubieran trabajado los tres juntos y, además de hacer una casa sólida para defenderse de los peligros y protegerse del mal tiempo, disfrutaran bailando, tocando instrumentos o leyendo poemas todos unidos. Porque la unión hace la fuerza. Y la Unión profesional da mucha fuerza..

El futuro de la humanidad tendrá que ser mejor, o no será. Deberá ser maravilloso, y tendrá que ser igual de maravilloso para todos. No se dónde viviréis cuando seáis mayores y fundéis vuestra propia familia. Seguramente, algunas no os quedaréis en España. Europa no será seguramente el lugar apacible y seguro que ahora es y el centro de decisiones y poder se habrá desplazado hacia otras áreas. No quiero pensar en ello, pero posiblemente habrá habido nuevas guerras y disputas por el agua, los minerales, los alimentos o la posesión de la tecnología. Ojalá que podamos evitarlo.

Pero quiero detenerme en lo positivo. Llevaréis un reloj en la muñeca que no solo servirá para decir la hora que es, o lo que habéis dormido la noche anterior o durante toda la semana o las calorías consumidas o el camino recorrido, como este que ahora llevo. El reloj os dará mucha información sobre vosotros, y servirá también para relacionaros con vuestro sistema de salud, para saber cómo estáis, cómo o dónde están vuestra familia y amigos y cómo se encuentran. Servirá para recibir todo tipo de avisos y noticias, comunicaros con el resto del mundo, con los aparatos electrónicos y robots de vuestra casa y vuestro lugar de trabajo y, en suma. ayudar a vuestra felicidad.

Hace un par de años, pedimos a los niños de varios colegios de Madrid, desde la UICM, en el Comité de Medio Ambiente, que dibujaran cómo veían el futuro. Eran niños de vuestra edad hoy y demostraron, como no podía ser de otro modo, que tenían mucha imaginación. Había en sus dibujos, edificios muy pero que muy inteligentes, aviones y autobuses movidos por energía solar o eólica, helicópteros para uso particular que se podían plegar como un paraguas, parques y zonas verdes impolutas y sus dibujos expresaban una gran concienciación ambiental, para no ensuciar el ambiente. También había dibujos que trasladaban la preocupación por ese futuro. Algunos niños dibujaron un mundo dominado por los robots, deshumanizado.

Y ahí quiero llegar, para terminar. Sea cual sea la profesión que elijáis, no dejéis nunca de ser honestos, creativos, críticos y leales. Ayudad a los mayores, vigilándonos, a que respetemos el planeta, seamos más solidarios, ayudemos más a los que lo necesitan. No dejéis jamás de utilizar la filosofía, no descuidéis nunca la ética. Amad las artes, la literatura, la poesía.

Y, sobre todo, evitad admirar a quienes manejan el martillo. Vosotras sabéis quién es el mozo del martillo, porque es el protagonista de un cuento que os conté otras veces. El mozo del martillo consiguió el primer premio en un concurso que se había convocado para premiar a quien fuese capaz de crear o hacer algo que asombrase a los demás. Este muchacho, que era un rebelde y estaba un poco loco, destruyó con su martillo la obra que iba a ser premiado, de un gran artista de la ciudad. Causó la máxima conmoción, y de acuerdo con las instrucciones del concurso, hubo que darle el premio.

Queridas autoridades, queridos colegas, querida familia. Gracias por estar aquí en este acto tan emotivo para mí. Gracias a la UICM por este galardón. Y prometo seguir trabajando, mientras me quede resuello, por mejorar el futuro de las profesiones, que es parte sustancial de nuestro futuro.

El de todos. Y, sobre todo, el de los más jóvenes, a los que tenemos que ayudar, con trabajo, educación y ejemplo. a preparar la plataforma que les proyecte hacia él de la forma más satisfactoria. Gracias también por vuestra atención.»

Hasta aquí, el texto que tenía dispuesto. La alocución fue más breve (miraba a mis nietas, muy atentas a mis palabras, y no quería cansarlas ni cansar a la audiencia). Pero el sentido básico quedó expresado y, por lo que me comentaron muchos asistentes, compartido y apreciado.


La bisbita ribereña alpina (anthus spinoleta spinoleta)  es un ave de regular tamaño (dentro de las paseriformes), con un peso de hasta 23 g. Se la distingue de la bisbita común (anthus pratensis) por el tamaño (es más grande) y por el hábitat, que en el caso de la ribereña alpina corresponde a áreas montañosas. El vientre, además, está densamente rallado hasta el vientre, que en su prima pequeña es blanquecino. Las pates,  unas uñas traseras conspicuamente largas.

Esta bisbita, fundamentalmente migradora, fue fotografiada en Pola de Allande, en una de sus hermosas montañas, en el mes de julio. Quizá había decidido quedarse allí, seducida por el paisaje y la buena alimentación, consistente en semillas, insectos, gusanos, arácnidos. etc.

 

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Dia de las Profesiones

22 abril, 2019 By amarias 5 comentarios

El 23 de abril, martes, además del Día del Libro, se conmemora en Madrid el Día de las Profesiones, por convocatoria de la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid. Durante todo el día, en la sede del Colegio de Arquitectos, en la calle Hortaleza, 63, a partir de las 10h 30m se celebrarán varias mesas redondas, en las que destacados ponentes expondrán sus opiniones sobre el futuro del mercado laboral y las profesiones, los efectos de la transformación digital o el desarrollo sostenible en las ciudades, entre otros temas y actividades.

A las seis y media de la tarde, dentro del acto de clausura, se me entregará el Premio a la persona que más se ha distinguido por la defensa de las profesiones y los colegios profesionales. Mi candidatura, de la que no sabía nada, fue propuesta por el Colegio de Ingenieros de Minas de Centro de España y votada a favor por la Junta General de la Unión Profesional, valorando méritos y actuaciones mías de las que no puedo menos que sonrojarme por unos (pues soy consciente de su escasez y debilidad) y expresar que las otras las hice por propia decisión y vocación, sin esperar reconocimiento alguno.

Escrito esto, debo admitir que me siento profundamente agradecido y honrado por habérseme considerado merecedor de un galardón de tanto prestigio, que se encuentra ya en su cuarta edición, y que ha premiado, hasta ahora , a relevantes personalidades del complejo mundo de la profesión.

Adjunto el Programa del Acto y, si estáis en Madrid y os apetece pasar un rato agradable, estáis invitados a acompañar mañana al equipo de la Unión Profesional y los profesionales que se reunirán allí. Y si queréis acudir a Hortaleza 63 para estar presentes en el acto de clausura, tendré ocasión de saludaros personalmente.

( LAS PROFESIONES, A TU SERVICIO ¡ACÉRCATE A CONOCERNOS!

Tras el éxito de las dos ediciones anteriores, desde Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, Asociación de Colegios Profesionales donde se encuentran agrupados más de 300.000 profesionales, que representan a más de 35 profesiones de las áreas de Ciencias, Economía, Jurídica, Sanidad, Social y Técnica, celebraremos la III Edición del Día de las Profesiones.

Se trata de una jornada anual de puertas abiertas de los Colegios Profesionales (ENTRADA LIBRE), que celebraremos el próximo 23 de abril (martes) durante todo el día (de 10h a 20h) en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (C/ Hortaleza, 63). El principal objetivo de esta celebración es:
1) ofrecer a la ciudadanía la oportunidad de acceder de una manera fácil y cercana a conocer lo que las distintas profesiones y sus profesionales le puede ofrecer; mejorando la presencia de los profesionales en la sociedad
2) dar a conocer a los jóvenes las profesiones de cara a su elección e información sobre su futuro profesional;
a los estudiantes universitarios la oportunidad de acercarse y conocer lo que es un Colegio Profesional y lo que éste le puede aportar en esta nueva etapa.
3) y a los colegiados, profesionales y ciudadanos en general, la oportunidad de acceder a charlas e información sobre cuestiones de plena actualidad.

Durante toda la Jornada aquellas personas que deseen acompañarnos encontrarán activos diferentes espacios donde podrán acercarse y conocer un poco más las distintas profesiones y los servicios que los Colegios Profesionales pueden ofrecerles:

PUNTOS DE INFORMACIÓN de las diferentes profesiones: Un espacio común donde los distintos Colegios Profesionales se pondrán a disposición de los asistentes para resolver cualquier duda que éstos tengan acerca de cada una de las profesiones, así como para informar de los diferentes servicios que prestan a la Sociedad.

Igualmente, durante toda la jornada los distintos Colegios Profesionales facilitarán de manera clara y cercana información a los estudiantes que nos visiten, ofreciendo orientación sobre itinerarios académicos (ver video) y salidas profesionales (ver video)

MESAS REDONDAS Y ACTIVIDADES SOBRE TEMAS DE INTERÉS GENERAL Y ACTUALIDAD: Espacio donde distintos expertos ofrecerán charlas multidisciplinares sobre temas transversales de interés para la ciudadanía en general.

PROGRAMA DEL EVENTO

10.30h Inauguración
11.00h Mesa Redonda: El futuro del mercado laboral y las nuevas profesiones
12.30h Mesa Redonda: ¿Cómo nos afecta la transformación digital?
12.30h *Charla CODEM Educa
13.30h *Cata de vinos: Todo lo que te gustaría saber de vino y no te atreviste a preguntar
13.30h Presentación campaña Nursing Now Comunidad de Madrid.
16.00h Mesa Redonda: Sociedad Saludable: buscando el equilibrio
17.30h Mesa Redonda: El desarrollo sostenible en las ciudades.
18.30h Clausura
Entrega de Premios UICM: IV EDICIÓN PREMIO UNIÓN INTERPROFESIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID de reconocimiento a personalidades o instituciones por la defensa y difusión de la labor de los colegios profesionales y las profesiones.
III EDICIÓN DEL PREMIO UICM a profesionales colegiados para galardonar el mejor artículo, ensayo o libro sobre colegios profesionales y el ejercicio de las profesiones -premio a la divulgación colegial-.
Microconcierto de Músicos por la Salud
19.30h Cóctel

Con la colaboración de:

Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid
Copyright © 2019 UICM. All Rights Reserved.

C/ Serrano 9, 1ª Planta, 28001 Madrid
Telf: +34 91 781 58 10
uicm@uicm.org )

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La libélula roja (Sympetrum sanguineum) es un odonato bastante difundido, que puede observarse en las orillas de marjales, pantanos, y riachuelos en donde este depredador encuentra su alimento y se desarrolla en las fases primeras de su existencia.

El fotografiado es un  macho, pues las hembras son de color pardo o pardo anaranjado.

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Sonetos a las cuatro estaciones

4 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

A la primavera

Rota la reclusión tras tensa espera
surge al fin, orgullosa de su alarde,
alargando la luz, la primavera.
Despierto del letargo, el campo arde

convirtiendo en verdor la sementera.
Por ganas de vivir, será la tarde
triunfo del placer y, aunque se esmera
invierno en que respeto se le guarde,

florecerán cerezos, será la era
de nuevo el vergel que amamos tanto
y en la rama del naranjo más somera

harán mirlos su nido, y con su canto
contagiarán de alegría zalamera
el ánimo triunfal que me levanto.

10.01.19

Al verano

Sopor bendice que el calor te aporta,
-viajero del tiempo-, trayéndote el verano
la fiel reparación con que te acorta
páginas que se nos fueron en vano.

Responde con sudor en la retorta
para aliviar tensión, el cuerpo sano:
de alegría explota que al amor exhorta,
y un corazón, volando, el gran milano,

traza sobre el paisaje. El campo yermo
se rinde a la tormenta, cortesano.
Yo me siento feliz mientras me duermo,

protegido al soñar del mal villano,
y ya curado al despertar si voy enfermo,
vuelvo con paz y frutos en la mano.

15.01.19

Al otoño

Surgiendo del calor, será el otoño
quien llenará cestas y cántaras
de vino y frutos; fiestas y chácharas
vencerán la resistencia del gazmoño.

Caerán para placer, pieles y cáscaras;
rendido a tentación galán bisoño
ofrecerá a su amor, como el madroño,
junto a pulpas, flores, y en las cámaras

acortándose noches, crecen tretas;
y al caer de las hojas, cubren máscaras
la desnudez de opciones obsoletas;

mandan ventarrones a hacer gárgaras
delirios de amantes, locos y poetas.
¡Enciéndanse pábilos de lámparas!

20.01.19

Al invierno

Ni dolor ni placer son nunca eternos,
y al fin de otoño, ¡ay del que se atreve
a afrontar sin abrigo los inviernos
que lluvia del estío trocan en nieve!.

Marchitas ya las hojas en cuadernos
que triunfante Cronos al suelo mueve,
mutan los purgatorios en avernos
y no hay pasión que a su expiación no lleve.

Cuando a todo cerdo san martín llega,
desea a cubierto que tu mal sea leve
y si la gloria alguna vez te ciega,

prudencia y compasión en calma bebe,
pues con calzón quitado no se juega
y no hay necio que su rigor no pruebe.

31.01.19

(Del libro «Sea por instinto, vocación o influjo», @angelmanuelarias, 2019)

—

Una gaviota y un cormorán común disputan por los restos de un pez. Seguramente el cormorán lo atrapó de las profundidades marinas, utilizando su habilidad buceadora, pero, incapaz para engullirlo sin salir a la superficie, mientras trataba de voltearlo para tragárselo entero, se encontró con la habilidad torticera de la gaviota, que le arrebató un trozo de su presa.

Magnífico espectáculo de supervivencia animal que el ojo atento del observador de la naturaleza puede captar, en no pocas ocasiones, cuando pasea a la orilla del mar, en el dominio de los puertos pesqueros o desde una barca de paseo. A veces, incluso, puede ser el mismo, el protagonista inductor de la dramática historia del combate diario por la supervivencia (en este caso, aves marinas), ofreciendo a su voracidad un alimento más fácil que el que proporciona la naturaleza abierta.

Pequeño dios de ese mundo limitado, por unos momentos, el amigo de la naturaleza se recrea en una escena de rivalidades que, con su voluntad, ha pretendido crear.

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Brotaban las muchachas (Poema)

14 febrero, 2019 By amarias Deja un comentario

No ignoro que es el día de los enamorados, fiesta comercial movilizada en torno a la figura de un tal San Valentín, del que se sabe tan poco que hasta la iglesia suprimió su advocación del santoral, teniéndolo por una creación imaginativa del medioevo, época en la que floreció la tendencia a inventarse leyendas ejemplares. Con santo o sin él, estamos ya en puertas de la primavera, como se puede advertir por la actividad de las aves de estas latitudes en buscar pareja y preparar sus nidos. Qué digo…no solo de los pájaros.

He revisado los seis libros de poemas que tengo recopilados hasta 2005 (Absueltos de todo don; Sin herencia precisa; No tenemos a nadie; Que nos proteja al caer; Con algo suave y Poemas de Encargo) y, buscando la palabra «amor», la encuentro citada 75 veces. No son muchas, teniendo en cuenta además, que hay algunos poemas en los que se repite con insistencia. Entre ellos, me llamó la atención éste, del libro «Sin herencia precisa», de 1990, que os brindo, queridos lectores y lectoras, con un solo objetivo: que lo disfrutéis, si así os parece.

2

Brotaban en la calle, a cientos, las muchachas,
anunciando su propia primavera,
brotaban entre risas, moviendo rápidas sus manos
explicando con gestos destinados a explicar otras cosas
lo que es el destino,
la confianza, el sordo amor, los frutos de los tiempos;
surgían como garzas, reclamos de falsa nata y flor,
palomas, atropellándose las risas las unas a las otras.
Salían del colegio con la lección del mes mal aprendida,
repitiendo a sus madres,
preocupando con su firme vagar a cientos de varones
pollos nostálgicos de usos incipientes,
ellas vírgenes en triunfo, ellos anegando sus ansias
en ríos de gozo y miel, libando angustias sin querer,
espléndidos aurigas encallando,
desconocedores aún del poder de la sangre,
mientras ellas -más sabias- les iban regalando esperanzas,
atinando a ciegas, azar, con sus deseos,
perdonando lujurias con sonrisas de monja,
enmelándolo todo.

Aquellas huestes ingratas, cuerpos sin control,
trabas atónitas al rubor del placer, a saltos y a montones
brotaban, brotaban, brotaban y llegaban
al umbral de las puertas, acercándose a la
ocasión de la tuya
-diablo cojuelo que no entiendes no bulles,
viejo verde que esperas amarillo que el tropel se detenga
acumulando reclamos, burdo genio vencido-.
Allí en el oscuro rincón, tremolado de ansias,
apostado en el fondo, estás tú,
hormiga león, cabrón, torvo cordero,
conteniendo al acecho
la respiración hasta la muerte,
nervioso como cualquier cazador,
concentras sentidos en captar el calor de esos cuerpos
hecho mano y manojos, turbio radar casero de esperanzas rendidas,
perceptor de esos ritmos latiendo muy cerca,
tan próximos que por poco te pierdes,
al imaginar que te son entregadas, entre rosas, riendo.

Brotan, van, brotaban muchas las muchachas.
Pero míralas pasar en tropel,
sin mirarte, ciegas, ajenas al poder que destruye,
deja crecer, comparte rico lo que aún no es de nadie,
declina sabio ese triunfo fugaz,
-una bomba incendiaria-
que explota actuando, mata, falso abrazo que con caricia aplasta.

Pasaron las muchachas,
tormenta de sal, langostas debidas al placer,
arrasándolo todo,
como nube de granizo,
sus cuerpos premios buscando destino,
dejando donde rictus, ansias,
alegrías donde juegos destrozados,
dejando por señal de amor, besos y ramas en las ruinas de sus dueños,
soledades de autor la noche del éxito, el sórdido fracaso,
antiguo amigo enloquecido y ronco
que nos desea suerte, mientras la gloria nos deja llenos de huellas del vacío.

(@angelmanuelarias, Sin herencia precisa, Opus 2, 1990)


Héla aquí. La ubicua bisbita común (anthus pratensis) observando, curiosa, al caminante desde un cable, sobre los pastizales en donde encuentra alimento. Las bisbitas, junto con las lavanderas, forman la familia de los Motacillidae, dos grupos de aves de patas largas, que les sirven, sobre todo, para corretear por el suelo, siempre atentas a algún insecto o pequeña semilla que engullir.

Las bisbitas son aves de color pardo, con el pecho listado de manchas pardo oscuro. Están identificados varios tipos de bisbitas, difíciles de distinguir entre sí para los no especialistas entre los que, desde luego, me cuento. Este ave pertenecía a la fauna que fotografié en una de mis muchas visitas a Villafáfila, -era primavera, en esta ocasión-. La sorprendí mientras circulaba por la carretera que conduce al Centro de Orientación de la población zamorana. Paré el coche en uno de los pocos desviaderos del camino, retrocedí unos pasos y allí estaba aún, impertérrita, absorta.

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: angel arias, bisbita, muchachas, poesía, San Valentín

Alocución al recibir la insignia del Colegio de Ingenieros por cumplir 70 años

5 diciembre, 2018 By amarias Deja un comentario

El 4 de diciembre de 2018, como cada año, celebran los mineros y artilleros la festividad de Santa Bárbara, una santa cristiana singular y controvertida. Este año cumplí mis setenta, y el Colegio de Ingenieros ha establecido la norma de obsequiar a quienes ya franqueamos esa frontera, con una insignia conmemorativa. A mi se me dio la oportunidad de pronunciar una alocución, que transcribo a continuación.

Queridos compañeros y amigos; familiares y amigos de compañeros:

El decano del Colegio de Centro, Rafael Monsalve, me ha pedido que pronuncie unas palabras en este acto-me ha orientado que debían ser unos quince minutos- en representación del colectivo de quienes cumplimos setenta años en 2018. Es decir, de aquellos ingenieros de minas que nacimos en 1948 y estamos colegiados en el Colegio de Centro en este momento de nuestra vida.

Es un honor, desde luego, pero también una responsabilidad. Cuando repaso la relación de quienes vamos a recibir la insignia de la profesión, advierto que los nacidos en el 48 son una representación fiel de la versatilidad de la ingeniería de minas, y de la capacidad evidenciada por estos hoy ya setentones, para buscar el camino del éxito en la vida.

Tener setenta años parecería, en principio, una frontera. Solo que es una franja artificial, simbólica, que se puede saltar: no significa verse ni que nos vean viejos, ni dejar de haber sido más o menos capaz, física o intelectualmente, por más que es evidente que el paso dela edad va produciendo, inexorable, su función de deterioro.

Una vida ya amplia implica, sobre todo, haber acumulado experiencias, es decir, satisfacciones y reveses, gozos y sinsabores. La vida nos ha enseñado, con su proceder natural, a ver las cosas de forma más reposada, a desconfiar de los extremismos, a mirar con lupa los adornos y plumas de quienes pretenden engañarse y engañar con virtudes y méritos de los que carecen.

Nacimos en un momento en que España había superado hacia menos de una década la guerra incivil, no sus consecuencias. El 2 de septiembre de 1945 terminaba la segunda guerra mundial, con la firma de la rendición por Japón, pero, aunque España se había mantenido al margen, ello no nos libró de sufrir los efectos de la crisis, acumulada a las heridas por cerrar de la guerra propia y de la marginación internacional al gobierno de Franco. Por eso, a los bebés que éramos entonces, se nos había dotado de una cartilla de suministro, para proveernos de Pelargón y leche.

Nacimos en un año bisiesto, en el que asesinaron a Mahatma Gandhi, en el que entró en vigor el llamado Plan Marshall -que a España no tocó-, y se inventaron el videojuego y los transistores. Somos coetáneos de Marisol y Lluis Llach, de los actores Jeremy Irons y Gerard Depardieu, del eterno príncipe heredero Carlos de Gales. En el 48 nacieron Al Gore y el científico catalán Jorge Wagensberg (recientemente fallecido) y la premio nobel de medicina Elisabeth Blackburn.

Y tal como os veo ahora y aquí, creo que nos conservamos bastante mejor que la mayoría de ellos vivos; y si miro a vuestros currículos, manifiesto el orgullo de ser contemporáneo estricto de un grupo de ingenieros de minas tan prestigioso como vosotros.

Teníamos 18 años en 1966, pero aún no habíamos alcanzado la mayoría de edad, que en España se otorgaba a los 21, es decir, la alcanzaríamos en 1969. Para poder ver películas hoy reputadas de inocentes, aptas para todos los públicos, incluidos niños de siete años, necesitábamos acreditar la edad con un carné que celosos vigilantes de nuestra formación moral exigían a la entrada de los cines.

En fin, cayeron cuatro bombas atómicas en Palomares, cerca de Almería; se inauguró El Calderón, y se cerró la frontera con Gibraltar para no peatones.

Ah, y sí, estudiamos Historia Sagrada, Formación del Espíritu Nacional y la mayoría, después de aprobar un sicotécnico, realizar unas acrobacias gimnásticas y superar una revisión médica, hicimos la milicia universitaria, bien como IMEC o como IPS, a en los Campamentos de MontelaReina o en la Granja, en Robledo, por la que obtuvimos despachos militares como alféreces o sargentos provisionales.

Estamos aquí, obviamente, por ser ingenieros de minas. Como quizás sabéis, aunque llevo ya muchos años en Madrid, estoy colegiado en el Colegio de Centro, mis hijos estudiaron aquí y mis nietas son madrileñas, no estudié en la Escuela de Madrid, sino en la de Oviedo, en donde terminé la carrera en 1971.

Podía referirme concretamente a los años de la Escuela, y seguro que, a pesar de la distancia entre las dos únicas Escuelas de Minas que había entonces en España, encontraríamos muchas coincidencias. Durante el primer año que pasé en la Escuela, los exámenes de algunas asignaturas se hacían simultáneamente en Madrid y Oviedo, y los profesores abrían ceremoniosamente sobres lacrados que llegaban de la capital, como manera de garantizar que la formación era la misma.

En los años de Escuela, coexistían quienes seguían el Plan de 1957 y el de 1964, o Plan yeyé. Tuvimos que bregar con dos cursos selectivos en donde todas las asignaturas eran importantes, especialmente el Cálculo, la ampliación de Cálculo, la Física, la ampliación de Física, la Mecánica racional, el Dibujo Técnico, la Química Física. Algunas de esas disciplinas, como el Algebra lineal o la Mecánica Racional, las estudiábamos con libros en francés.

Estudiamos mucho, de todo, para superar exámenes difíciles que nos obligaban a estar concentrados meses enteros sin salir de casa, como si fueran unas oposiciones. Pocos teníamos novia entonces, porque cualquier distracción nos quitaba tiempo para cumplir con el único objetivo importante de los años de Escuela: aprobar para obtener el título, de una carrera con pasado prestigioso que, aún sin ser conscientes de ello, estaba ya amenazada de pérdida de imagen.

El estudiar tanto no nos privó, una vez superados los años selectivos, de relajar algo la intensidad, y poder asistir de vez en cuando a alguna fiesta del SEU, aceptar la invitación a algún guateque en la casa particular de padres con hijas casaderas y, en mi promoción, ir de viaje de fin de carrera a Polonia y Hungría, a visitar las minas de carbón de aquellos predios y desempolvarnos un poco el pelo de la dehesa.

Las asignaturas que cursamos en Madrid o en Oviedo eran las mismas, los libros y los apuntes, idénticos. Tuvimos incluso profesores comunes, pues entonces la vis atractiva de la capital era intensa, y cuando se convocaba una cátedra en Madrid, y el titular de la asignatura en Asturias conseguía la plaza, hubo cambios a medio curso. Tal fue el caso, por ejemplo, de José Luis Díez Fernández, Agustín Suárez, Antonio Lucena y algún otro.

Buena parte de lo que estudiamos no nos sirvió nunca para nada. Es parte del juego de la selección, de la necesidad de separar pruebas difíciles para prepararse para lo desconocido. Aprendimos cuestiones muy curiosas, entre las que suelo citar el análisis detallado de la emigración del ano en los equínidos, fundamental para saber si un fósil pertenecía al período ordovícico, al Cámbrico o al Silúrico.

Con veinte años, y aun estudiando, vivimos con pasión los movimientos estudiantiles de mayo del 68, las asambleas de largas peroratas y discusiones de procedimiento no siempre inteligibles, las votaciones a mano alzada, la persecución detrás o delante de los grises. Faltos de personal femenino en las aulas, se nos iban los ojos y los pies tras las chicas de filosofía, químicas o derecho. Nos afiliamos, para poder disfrutar de un lugar de encuentro y laboratorios de fotografía y futbolín, a la Acción Católica, al Sindicato Español Universitario y a lo que hiciera falta.

La entrada del marxismo leninismo en las Universidades no nos cogió con el paso cambiado, y leímos mucho a Marx, a Bakunin, a Gramsci, para poder discutir de tú a ti con las bellezas de otras Universidades, seducidas al parecer por los vientos de extremismos de salón.

Digo esto y aquí para reclamar que es falso si se cree que los estudiantes de minas de entonces hacíamos una vida aislada de la sociedad. De nuestra preocupación al margen de la técnica, pero relacionado con la formación integral del ser humano, dejo constancia de que muchos de nosotros tenemos dos carreras, y, desde luego, intensar aficiones al margen de la ingeniería. Cuando desde la revista Entiba nos preocupamos de presentar a compañeros que tienen dedicaciones al margen de la ingeniería, nos encontramos con músicos, excelentes billaristas, abogados, coleccionistas de arte, inversores, restauradores, escritores, enólogos…

Pero… ¡cómo ha cambiado casi todo! No, no nos creímos jamás la frase que circulaba entre malintencionados por la que creíamos ser superiores, y que, después de Dios, estaba el ingeniero. Vencimos muchas inercias, algunas solo por el paso del tiempo. Hicimos muchos ejercicios con reglas de cálculo de casi un metro, con precisiones de centésimas, porque había algún catedrático que opinaba que la regla de cálculo era el pañuelo del ingeniero. Nos levantábamos cuando entraba el profesor, que pasaba lista y si tenías más de tres o cuatro faltas sin justificación arriesgabas no poder presentarte al examen.

Nos suspendían y, a veces, la razón argumentada era la adquisición de madurez, un arcano que aún tengo sin resolver. Por ello, era normal repetir alguno de los primeros cursos y sacar un notable en una asignatura, resultaba cercano a un milagro.

Cuando terminé la carrera, el mundo comenzaba otra crisis. El presidente norteamericano Nixon decretó el abandono del patrón oro. La economía avanzaba hacia una recesión y, por supuesto, España también estaba en crisis. Un informe alertaba de que sobraban ingenieros en España, porque no había necesidad de tanta técnica. Varios compañeros de mi promoción y las siguientes tardaron meses en colocarse y muchos tuvieron que buscar empleo fuera de Asturias, y salirse de los sectores tradicionales para la ingeniería de minas; el carbón y la siderurgia.

En el 72, empezó a construirse Lemóniz y la industria nuclear española cobraba auge, lo que abrió excelentes perspectivas para quienes habían elegido la especialidad de energía y para bastantes otros, ya que el título que adquiríamos era común a todas las especialidades. Éramos, simple y orgullosamente, ingenieros de minas.

Los ingenieros de minas nos sentimos entonces, ingenieros industriales con el plus de la minería.

Esta versatilidad, ese buen fondo de preparación queda puesto de manifiesto en los currícula de los colegas que hoy se sientan aquí conmigo para recibir esta insignia. Hay, junto a especialistas en minería, y no solo del carbón, catedráticos de Universidad, gasistas responsables de obras subterráneas, directores de ingeniería y proyectos, técnicos en petróleo, en perforación, en organización de empresas, en biomedicina, en ambiente, en aguas. Algunos, se distinguieron y distinguen en el ejercicio libre de la profesión, otros, como empleados de élite, también hay entre nosotros, empresarios propiamente dichos.

A lo largo de los más de cuarenta años de ejercicio profesional, hemos sido supervivientes de varias crisis. Hemos visto en primera persona la superación de una dictadura y disfrutado de una democracia, al principio, ilusionada y esplendorosa y hoy, algo perjudicada y con aspecto más bien ajado.

Hemos votado en relación con la entrada en la OTAN, y, sobre todo, por una Constitución que ya dura 40 años y, en mi opinión, ha funcionado muy bien salvo en haber favorecido, en contra de sus principios de solidaridad y coherencia, como una trampa interna, las desigualdades autonómicas.

En contra de lo que puedan creer los jóvenes, incluso nuestros hijos, que parecen convencidos de que lo tienen más difícil, el camino no estuvo nunca fácil. Pero estábamos preparados sicológica y técnicamente para afrontar un mundo cambiante.
Y vaya si cambió.

Cuando entré a trabajar en Ensidesa, como ingeniero de investigación de operaciones, el director de Metalurgia, el ingeniero de Minas Luis Suárez Pazos, que era amigo de la familia, me dijo: “Angelín, no te voy a decir cómo tienes que trabajar, porque te conozco y se que lo harás bien. Pero te daré dos consejos: Ven a trabajar siempre con corbata y trata a los facultativos y peritos de Usted”.

No cumplí ninguno de esos dos consejos y, con el paso de los años, he llegado a comprender que tenían un serio fundamento. Las distancias, cuando no se reconocen de forma natural, hay que construirlas de manera forzada. El Papa lleva tiara. La corbata era un símbolo no de superioridad, sino que evidenciaba el tipo de trabajo que hacíamos o deberíamos hacer los ingenieros: tareas de planificación, de cálculo, de investigación, de gestión, para la que no necesitábamos llevar más que circunstancialmente el mono de trabajo.

Los peritos y facultativos, especie laboral desgraciadamente en extinción, eran el enlace eficiente, imprescindible, entre el ingeniero y los capataces y resto del personal. Tratarnos recíprocamente de usted era una forma de respeto mutuo, y una demostración del comportamiento que sería exigible al resto del personal. Era, también, una barrera de contención ante reivindicaciones sin fundamento y, debo reconocer en mi caso, en agradecimiento a magníficos facultativos con los que tuve el honor de trabajar, una manera discreta y eficiente de contar con un apoyo leal, experimentado y sabio, para corregir, desde el respeto, nuestros posibles errores de falta de práctica, admitiendo en nuestra formación básica más sólida, la manera de incrementar la eficiencia del grupo, en el objetivo común de ayudarnos a mejorar todos.

Hoy día todos quieren ser ingenieros, sin distinción. La administración, y hasta la Universidad, desconociendo la necesidad de las cualificaciones, regala denominaciones que crean desconcierto a la sociedad y a la empresa y generan falsas expectativas laborales y riesgos de seguridad.

Habría que recuperar, donde se halle perdido, la necesidad de ingenieros con estudios superiores y, al tiempo, confirmar la dignidad y la necesidad de ingenieros de grado medio, así como de buenos especialistas en formación profesional, sin regalar títulos ni falsificar las trayectorias curriculares.

Hemos vivido cambios sustanciales en el rol de la mujer, en la familia y en la sociedad. Desde los tiempos en la Escuela de Ingeniería en los que las mujeres eran vistas como rara avis, y en las que se argumentaba sin fundamento alguno, que su cerebro no estaba preparado para carreras técnicas, hemos recibido sin recelo la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, y podemos reconocer, con orgullo, que tenemos colegas femeninos de más que probada eficiencia, por no decir que, en la actualidad, se admite como natural que los mejores expedientes de las promociones de carreras técnicas sean copados por mujeres.

Esta insignia se nos concede también por estar colegiados. Los Colegios profesionales, y en concreto, los de ingeniería, están hoy en crisis, porque los visados, que era tradicionalmente la mayor partida de ingresos, han dejado de ser vistos como obligatorios. Pero la razón de ser de los Colegios profesionales y la del nuestro, en particular, no ha cambiado. Los Colegios sirven para defender la profesión y a los profesionales, para generar interrelación entre nosotros, para garantizar la honestidad y el buen hacer, que es lo que nos prestigia ante la sociedad.

Los mayores de setenta años, por decisión del Consejo Superior hace algunos años, no pagaremos la cuota colegial. Creo que es un error, si es visto como que quedamos desvinculados del Colegio y que éste no nos necesita. He propuesto, como Tesorero del Consejo, que se mejore la oferta de los Colegios, que se potencie la actividad colegial y que este impulso se consiga y fundamente al margen de los visados, es decir, con las cuotas colegiales.

Os invito a participar o a seguir participando activamente en la vida del Colegio, a contribuir a su dinamización y, si estáis jubilados, a dedicar parte de vuestro tiempo a ayudar a los más jóvenes, con vuestra experiencia, consejos, orientación y, tal vez, invirtiendo con ellos en proyectos de futuro.

En fin, estamos aquí recibiendo esta insignia, porque tenemos otro privilegio, que es el de seguir vivos. Quiero convocar aquí a aquellos compañeros que están fallecidos y que no pueden estar hoy con nosotros para compartir este momento de felicidad. Quiero dar las gracias por su comprensión, apoyo e inteligencia, a nuestras esposas, y quiero, en nombre de todos, agradecer a nuestros hijos el que sean dignos herederos de nuestra ilusión por hacer bien las cosas y pedirles que inculquen a nuestros nietos el deseo de mejorar, con el propio esfuerzo, el mundo en que vivirán.

Esta insignia es un reconocimiento, pero no es el final. Estamos orgullosos de haber aportado nuestro trabajo para contribuir a que nuestro entorno, la sociedad en que vivimos, sea un poco mejor, por haber conseguido crear actividad, riqueza y empleo y haber contribuido a ofrecer a la sociedad una imagen del ingeniero más próxima, más comprometida.

Quiero reivindicar, para terminar, a los ingenieros, Son necesarios, en este mundo ferozmente cambiante, interconectado, disfuncional, diverso, más que nunca. La distancia entre los peldaños más altos del conocimiento y las necesidades básicas del ser humano ha de ser cubierta con inteligencia, creatividad, esfuerzo personal.

Como ingenieros de minas, colegiados, vivos, y con setenta años, recogemos esta insignia como la manifestación de que tenemos, ojalá, mucha vida aún por delante para lucirla con orgullo, y como un reto para seguir aportando al Colegio y a la sociedad, lo que sabemos hacer bien, porque lo hemos venido haciendo desde los orígenes de nuestra existencia: trabajar con seriedad, con intensidad, con conocimiento.

En el día de nuestra Patrona, que Santa Bárbara sirva de testigo excepcional a este compromiso.

Muchas gracias por vuestra atención.

(4 de diciembre de 2018, día de Santa Bárbara
En el Acto de imposición de insignias a los colegas que han cumplido 70 años en 2018)

…..

El ave fotografiada es un andarríos chico (Actitis hipoleucus), habitante bastante común, según la estación, de los marjales, zonas inundadas y ciénagas. Se le distingue de otros andarríos por el tamaño, la entrada del pecho blanco hacia las alas (en forma de media luna) y el dorso moteado, más conspicuo en invierno. Se alimenta en pequeños grupos y es muy asustadizo, emprendiendo el vuelo a la menor aproximación con aleteos rápidos, trinando todos ellos con agudos chillidos.

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Soneto: Sería un atardecer sobre rosales

15 marzo, 2018 By amarias 1 comentario

(«Más temprano que tarde, la poesía/
llega a los claustros»
José Emilio Pacheco
Tarde o Temprano
(pág. 150, Edit. Tusquets)

Sería un atardecer sobre rosales/cuando entró en el claustro la poesía./Dijeron algunas siervas de María/que era el silbo de Dios, y otras, que cuáles//eran formas de saber si una obra pía/provenía del diablo, y cuántos males/si, por causa de pecar, se conocía/castigaban los goces capitales.//Se llenaron los sueños de portales/con el recuerdo del beso de aquel día,/y monjas de clausura en sus cabales/denunciaron a la priora lo que había:/restos de pasión harto carnales./Cesó el verso y con él, la algarabía.

Opus 93 del libro «Vuelvo a empezar»

@angelmanuelarias


Dos calamones (porphyrio porphyrio), en la laguna de la Rocina, junto al Rocío (Huelva), se nutren de raíces y tallos de cáñamos de ribera, que agarran con los largos dedos de sus patas. Son aves reservadas, huidizas, difíciles de atisbar, y aún menos, en pareja. Sirva esta presentación como excusa para justificar la baja calidad de la toma, aunque, en honor a la verdad, volví otras veces este final de invierno, al mismo sitio, apostándome paciente para verlos reaparecer. Conseguí fotografiar nuevamente, y con mejor pulso, al macho (los sexos son, en realidad, indiscernibles), aunque esta instantánea me parece mucho más simpática

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Problemas de la generación energética en España

19 diciembre, 2017 By amarias Deja un comentario

El 14 de diciembre de 2017, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía  tuvo lugar una media Jornada sobre «Presente y futuro de la Sostenibilidad Energética». Pude asistir a la totalidad de la misma y, aunque no estaba previsto en el Programa, se me invitó a presentar, al final de la misma. las Conclusiones de la Mesa que moderó José Luis del Valle, Presidente de LAR España.

Del Valle tuvo que ausentarse (hubo una Segunda Mesa con posterioridad, moderada por Eduardo González, subdirector de la Oficina de Cambio Climático), y fuimos Eduardo y yo los que intervinimos al final de acto. José Luis, con su habitual sentido de la responsabilidad, me entregó sus notas y yo, que había tomado las mías, incorporé mis propias impresiones,

«Mesa de la Generación Energética. Conclusiones

Domingo Asuero, de Gas Natural Fenosa, enfatizó que los vectores del cambio, junto a la descarbonización, serían la descentralización de la producción, la democratización en el uso de los recursos y el aumento de la digitalización aplicada al conjunto del proceso, aunque no podría olvidarse que el coste sería igualmente relevante. Utilizando una Tabla publicada por Lazard´s presentó como más competitivas en al actualidad (con costes menores a 50 dólares/MWH) a las energías fotovoltaica, eólica y a los ciclos combinados, si se considera el coste de producción nivelado, descontando las subvenciones. En fin, como solución a corto plazo entendió que las opciones estarían del lado de utilizar solar fotovoltaica y eólica, con el gas como respaldo (apoyado en la llamada revolución del shale gas, o gas de pizarra). A medio plazo, la necesidad de almacenamiento masivo para la gestión de los excedentes, supondría la utilización de la infraestructura ya existente de las redes. Terminó su alocución con la frase «No hay por qué preocuparse obsesivamente por el futuro, porque, nos va a arroyar en cualquier caso».

Roberto Mariscal, de Iberdrola, defendió que la innovación era imprescindible para mejorar el momento actual, y construir el mañana. En el momento actual, ya existen modelos reales para almacenamiento masivo de energía, utilizando la hidráulica de bombeo, citando las referencias de La Muela y el Proyecto Támega. En cuanto a la producción, entendió que en España, la energía nuclear y los ciclos combinados son el soporte imprescindible para las renovables. Destaco también el incremento de las redes y contadores inteligentes, avanzando hasta su total generalización y fue, de todos los ponentes, el único que se refirió a la captura y almacenamiento de CO2, que presentó como probados tecnológicamente, aunque no su competitividad.

Antonio González, de Foro Nuclear, recordó que la potencia instalada en España en este momento que corresponde a las centrales nucleares es del 7%, aunque representan el 20 % de la producción, evitando entre 30 y 40 Milloones de Tn de Co2(año. La producción nuclear en nuestro país aporta, además, empleo de calidad y know how exportable (más de 3.000 Mill de euros/año). Denunció que sufre impuestos, tasas y gravámenes excesivos (que se aplican sobre facturación y no sobre beneficios, como podría ser lógico) y que alcanzan el 40%. Abogó porque después de 2030 se contemple su continuidad, con criterios de seguridad, o se ordene su cierre ordenado, aunque advirtió que la supresión inmediata de la producción nuclear en España supondría incrementar 30.000 MW el parque de renovables para compensar el déficit energético  otras tantas para cumplir con los objetivos ambientales

Pablo Alcaraz, de Acciona, resaltó que la energías renovables ya son competitivas y que su menor coste está siendo trasladado a las subastas, siendo el sector industrial el principal beneficiario. En las grandes empresas, la energía supone el 70% de la factura total, por encima de la media de la Unión Europea. Han deprimido el precio del pool en 2016 en 21,5 euros/MWh. Al bajar las importaciones fósiles, reducen el déficit comercial, beneficio que evaluó en 16.000 Mill. € en los 9 primeros meses de 2917. Especificó que las renovables, aunque no gestionables, son ampliamente predecibles. Terminó enfatizando que el BAU (business as usual) no es una opción para combatir el cambio climático; con la tendencia actual, en 2037 se superarán los 2ºC de incremento medio de la termperatura de la superficie terrestre.

Pedro Iglesias, de Carbunión, improvisó una defensa del recurso carbón, poniendo de manifiesto que el carbón nacional ha disminuido la producción a 2,8 Mill. Tm/año en 2017 (de ellas, 1,7, lignitos de Aragón) , pero importamos aún 17,3 Mill Tm. Los empleos bajaron desde los 6.000 en 2011 a solo 2.000 en 2016. Las importaciones proceden de países con condiciones sociales ambientales y económicas muy diferentes a España (Colombia, Rusia, Indonesia, Rep. Sudafricana). No se puede actualmente prescindir del carbón, y la reducción debe ser progresiva y ordenada. No se producirá sin altibajos: el hueco término (energía generada por la combustión) subió en 2017 un 7%.

Del interesante coloquio, en donde intervinieron varios cualificados asistentes -entre ellos, el decano del Centro, Rafael Monsalve, y el del Noroeste, Juanjo Fernández García-, quiero destacar la observación de este último poniendo de manifiesto que nuestro sistema fnciona a 50 Hz, y que para mantener estable esta frecuencia son necesarios grandes generadores eléctricos que aporten inercia al sistema. Estos generadores solo están disponibles en hidráulicas, nucleares  y turbinas de gas y carbón. La disminución o inestabilidad de la frecuencia afecta al funcionamiento de los grandes motores de las industrias.

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Ilustra o, mejor expresado, decora este Comentario, la foto de un colirrojo tizón (phoenicurus ochruros), seguramente de la subespecie aterrimus, que es la más habitual en la Península ibérica -el macho de la subespecie tiene sus plumas superiores (obispillo, manto y escapulares) oscuras, y este pajarillo parece un juvenil (ya que no una hembra, que tendría el plumaje claramente marrón), ya que carece de la mancha alar, como un panel blanco, que exhiben los adultos. El ave estaba revoloteando a la busca de insectos por la playa de Santa María del Mar, en Asturias, este verano.

 

 

 

 

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Trayectoria

17 diciembre, 2017 By amarias 3 comentarios

El Colegio de Ingenieros de Minas de Centro de España, con ocasión de la Cena anual de este año, me entregó ayer (16 de diciembre de 2017) la medalla al reconocimiento a la trayectoria profesional. El acto resultó para mí, como el lector amigo puede suponer, honroso y emotivo, y contó con la presencia del Ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Alvaro Nadal.  (1)

Incluyo a continuación el texto que tenía preparado para comunicación de agradecimiento que, como no lo leí, no coincidirá plenamente con lo que estará registrado. Tenía dispuestos, en realidad, dos textos (uno más largo, para la eventualidad de que el Ministro, por alguna obligación sobrevenida, no hubiera podido asistir). Si alguien estuviera interesado en el «texto largo», se lo enviaré gustoso.

«Autoridades, compañeros y amigos, familia:

Cuando le comenté a una de mis cuatro nietas -seis años- que mis amigos del Colegio me habían dado el reconocimiento a la trayectoria profesional, me preguntó “Abuelo, ¿Qué es eso?” “Es un premio por mi carrera”, le contesté. Se me quedó mirando, asimilando lo que le había dicho. “¡Pero si tú no corres un pimiento!¡Yo siempre te gano!”, me replicó.

Me viene a la cabeza lo que oi decir a Eduardo Haro Tegclen, cuando presentó hace ya años, los premios del café Gijón. Dijo: “Los que fundamos este premio en 1949 habíamos discutido si, antes de dárselo a alguien ajeno, no deberíamos dárnoslo a nosotros mismos.” La Historia dice que no fue así, pero es cierto que a la hora de conceder un premio, tanto si es o no honorífico, se piensa, en primer lugar, en los que tenemos cerca. Por tanto, si alguien necesita ser tranquilizado de por qué me premiaron a mí y no a él, le doy la satisfacción: estos amigos del Colegio de Centro han tenido piedad de mi, de mi estado de enfermo y esperan que, dentro de unos años, cuando estén viejitos, les den el reconocimiento a ellos.

He tratado de inspirarme para estas palabras en otros discursos de agradecimiento. Tuve a la vista alguno de nuestro premio nobel Santiago Ramón y Cajal, del que siempre aprecié no solo su magnífica creatividad, sino su humildad. Cuando le daban un premio, lo recogía como si se disculpara. El recordaba una frase estupenda de Isaac Newton, que escribió: “Llegué lejos porque fui transportado a hombros de gigantes.

Santiago Ramón y Cajal es un ejemplo de perseverancia, constancia en la ejecución de sus trabajos de investigación, a despecho de dificultades, zancadillas y falta de medios. Si me tengo que definir con un par de brochazos, reconozco que soy lo contrario de esa representación. Soy inconstante, todo me atrae, he cambiado de trabajo muchas veces y siempre los he dejado con la impresión de haber abandonado las cosas a medias. Por fortuna, siempre ha habido excelentes continuadores y perfeccionadoras de esa obra inacabada. A ellos quiero, aunque sea sin citarlos, rendir homenaje hoy. Como también quiero rendirlo a la persona que más ha hecho por impulsar mi ánimo, sacrificando su propia carrera. Si del admirado Ramón y Cajal se decía que la mitad de Cajal era su mujer, la mitad de este Arias la sostuvo mi esposa, María Jesús.

Tuve relación con la minería desde niño. La casa familiar tenía los armarios llenos de piedras, pero no porque se coleccionaran. Eran las muestras de las decenas de posibles negocios mineros que mi padre se planteaba, en emprendimientos para los que llenaba páginas y páginas de cálculos en las que, con sus trabajos de laboratorio a partir de muestras tomadas en el campo, nos convertía en millonarios una y mil veces.

La minería no dio dinero, pero sirvió para sacar a la familia adelante, al menos, hasta que se suprimieron los aranceles y faltó capital para pagar el horno importado de Alemania que hubiera hecho competitivo al negocio de mi padre. Eso sí, tuve muchas ocasiones de visitar minas y metalurgias, asistir a coladas de ferromanganeso, ferrotungsteno o ferrosilicio, ponerme el casco de minero cuando apenas era un niño delgaducho y no muy fuerte. Mi primer cubalibre lo tomé con el rey el manganeso, Antonio Domínguez Roldán, con once años, cuando acompañaba a mi padre a visitar unas minas de pirolusita y rodocrosita en Nerva.

Si la vida de cada uno es una novela, en la que el guionista, en buena medida, es uno mismo, la mía, más que una novela de aventuras, es una historia de cambios. De un culo inquieto, vamos.

Algunos de los que me estáis escuchando sois aún jóvenes, y tal vez para ellos tenga sentido apuntar algo así como un consejo. No tengáis miedo a cambiar de ocupación, ni de lugar, ni a quemar vuestras naves. No miréis atrás, mirad hacia adelante, que es la única manera de aprovechar las oportunidades para modificar el entorno de vuestra existencia, Como no tenemos otra, nuestra responsabilidad es hacerla lo más útil para nosotros y los demás, y, sí, también conseguir que sea lo más divertida posible.

Los que me conocéis más, sabéis que una de mis obsesiones es la generación de empleo y riqueza para el desarrollo. Hice mi tesis doctoral sobre este tema hace ya años, trabajé en la Administración pública con ese objetivo y di muchas conferencias y participé en decenas de comisiones y coloquios. Ayudé a poner en marcha muchas empresas, pero cuando me decidí a montar mi propia empresa, monté un restaurante. De aquella aventura, que duró, por supuesto, cinco años -como todas- escribí un libro. “Cómo no montar un restaurante”.

En fin, ya véis que mi trayectoria profesional no ha sido precisamente recta. Está llena de trazos, matizada con algunos sinsabores y, por fortuna, dispone de muchas satisfacciones.

Soy un decidido defensor de la calidad de la enseñanza. Cuanto más exigente, mejor. Cuanto más ancha sea la base de conocimientos, mejor. Por eso, no me preguntaría exactamente si la formación en la Escuela o en la Universidad sirve, en abstracto. El paso por las Escuelas de Ingeniería debe dar, no solo conocimientos, sino ayudar a abrir la mente, preparándola para resolver problemas, cualesquiera que sean.
La realidad de haber superado un proceso de selección, duro, da confianza en uno mismo. Los detalles son lo de menos. Cuando impartía clase de Algebra en la Escuela de Minas de Oviedo, un alumno me preguntó para qué servía el teorema de Kolmogoroff Smirnoff en la vida profesional.

Este teorema es capital. Demuestra que cuando se toma una muestra suficientemente grande de valores de un parámetro de un suceso aleatorio, la función de densidad se aproxima a la distribución normal. Le contesté que aunque pudiera ser, y yo no podía preverlo, que no necesitara aplicarlo nunca, en aquel momento tenía máximo interés para ambos. Para mi, como profesor, me había supuesto unas 500 pesetas, que era lo que me pagaban por la clase. Para él, como alumno, el entenderlo y saber expresarlo con corrección, supondría obtener un punto en el examen trimestral, pues era una pregunta que pensaba incluir.

Yo tuve ocasión de aplicar bastantes veces el teorema. Casi todos los sucesos que nos afectan se aproximan a la distribución normal. Es normal la distribución de esperanza de vida de una población. Es normal la distribución de consumos de agua o electricidad en una ciudad, es normal…

¡Ah, pero también pude comprobar, que en una población aparentemente homogénea suele encontrarse un grupo de comportamientos atípicos que constituyen la excepción. Cuando miramos la distribución de resultados de la variable, aparecen como una segunda joroba. Una campana de Gauss más pequeña, nacida del mismo suceso pero de un comportamiento que mejora o cambia la tónica general. Siempre me han atraído estas segundas jorobas de los sucesos normales. Están formados por los resultados, valga la aparente redundancia, de los que se salen de la normalidad, de los que han apuntado más alto.

Ahí quiero ver a todos los que quieren una España mejor, una ingeniería mejor, una sociedad más justa. No son los que se conforman con lo que hacen los demás, sino que buscan el hueco donde los demás no encuentran más que comodidad y, tal vez, exigencias.

Debemos animar a todos los jóvenes ingenieros, y a toda la juventud, a que trabajen por la excepción, apuntando más alto. Quiero decir a mis colegas, también a los que ya somos mayores, que sigamos buscando la excepción a las curvas de Gauss, y que ayudemos a que los más jóvenes consigan mejores resultados que los nuestros. Y quiero recordar, por supuesto, que el trabajo mejor no es obra de individualidades, sino de colectivos. De gentes que han llegado a hombros de otros.

Por eso, animo a todos los compañeros que no estén aún colegiados, a que lo hagan. Y a los que lo estéis, a que participéis más en las funciones del Colegio. No es cuestión de cuotas ni de ingresos para el Colegio, -que ojalá fuera único, dicho sea de paso-, sino de sumar el máximo de esfuerzos, aupándonos los unos en los hombros de otros. El Colegio es la forma de defender los intereses comunes, ayudar a la formación continua, apoyarnos en las dificultades. Pero, sobre todo, un Colegio profesional, hoy debe tener como objetivo mejorar la sociedad en la que vivimos, convertir sus resultados en una segunda campana de Gauss, que suponga el punto de apoyo para el salto de la situación desde la que se viene.

Dejo aquí mi discurso. Gracias por vuestra atención, y gracias a la Junta del Colegio de Centro, y en especial a su decano Rafa Monsalve, por este reconocimiento. Es inmerecido, admito, pero sabe muy dulce. Además, como mi trayectoria profesional no ha terminado, este galardón le da una dimensión con la que jamás había soñado»

—

(1) Había muchos colegas, y no puedo citarlos a todos, pero sí quiero destacar, además de a Rafael Monsalve y a los colegas de la Junta del Colegio que, por unanimidad, cometieron el dulquérrimo error de distinguirme con el galardón, a José Luis Parra (director de la Escuela de Minas de Madrid), Angel Cámara (decano del Consejo de Minas), Gonzalo Echagüe (decano del Colegio de Físicos), Javier Abajo Dávila (director general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid), Eloy Ignacio Alvarez Pelegry (catedrático en Orkestra, miembro de la Real Academia de Ingeniería), César Franco (decano de Ingenieros Industriales),…y me detengo aquí, porque debería citar a todos y cada uno de los amigos y amigas que me auparon en la emoción de un pedestal de méritos en los que solo encuentro, como valor, el haber tratado de hacer las cosas lo mejor que pude, y puedo, consciente de que no puedo tanto como me gustaría dar.

—–

Incluyo con el Comentario la fotografía de un longevo castaño del pueblo donde nació mi madre, en Miranda, cerca de la casa familiar. Descanso muchas veces la mente, desde Madrid, recreándome en paseos imaginarios (trasunto de otros muchos reales) por los caminos y senderos de las montañas de esa zona. Hoy no pocos de ellos, escondidos entre la maleza y el implacable avance de la naturaleza para recuperar la libertad de acción en lo que es suyo.

 

Publicado en: Actualidad, Personal Etiquetado como: Alvaro Nadal, angel arias, angel cámara, COIMCE, colegio de ingenieros, Colegio de Ingenieros de Minas, economía, empleo, energía, Gonzalo Echagüe, José Luis Parra, Juanjo Fernández García, minas, Ministro, política, premio, Rafael Monsalve, trayectoria, trayectoria profesional

Algunos sonetos más

21 mayo, 2017 By amarias Deja un comentario

21

Cambiamos a evidencias las sospechas
y estamos dando ejemplo por el mundo
que, no importando izquierdas o derechas,
no dejes de vigilar ni un segundo

sus manejos, pues es cuestión de fechas
que alguno se haga amigo muy profundo
del dinero, abriendo grandes brechas
al erario, que expoliará, rotundo.

La gran tardanza en desvelar lo opaco
siendo tan pingües y amplias las cosechas
parecerá extraña, aunque el atraco

no fue en campo abierto, sino en estrechas
callejas del Estado, donde un saco
no sorprenderá a gentes satisfechas.

-23-

Hubo gran conmoción en la oficina
cuando nos faltó en el water el papel
porque no hay que olvidar que la letrina
es la zona transitada del cuartel.

Faltará norma escrita, no hay doctrina
pero tanto yendo solos o en tropel,
preciado colofón de la cocina
es que el baño o servicio esté a nivel.

En el trabajo viene a ser rutina
descansar una hora o dos en tal vergel,
y si el salario afecta a disciplina,

reducir ese tiempo sería, no ya cruel,
la empresa ha de saber que es la propina
y el rollo higiénico sirve de pincel.

20 de mayo de 2017

(De Sonetos desde el Hospital, @angelmanuelarias


Los patitos se protegen entre los nenúfares, según pude comprobar, tanto de las palomas como del pato azulón macho que, seguramente, es su padre. La imagen, con todo, tiene un contenido poético en sí misma, que no me resisto a guardar para mí.

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: angel arias, corrupción, hospital, poesía, sonetos, water

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