Al socaire

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Faldas y falderos por faldudos

29 mayo, 2015 By amarias Deja un comentario

Obviamente, han sido muchos los usos y costumbres que nos acercan a nuestros hermanos de lengua en Iberoamérica, y -al menos así lo tenía por admitido hasta años recientes- se creía que era España, como metrópoli, la que marcaba la pauta. Esta situación ha cambiado y, en la actualidad, nuestro país parece ir a remolque de lo que nos señalan al otro lado del charco: a veces, por directo influjo criollo; otras, actuando los de allá como intermediarios de la digestión de lo norteamericano que nos tragamos acá.

El asunto podría dar para escribir un librito sobre los influjos adaptativos, pero hoy quiero detenerme en una cuestión aparentemente trivial: la drástica disminución de la longitud de la falda en los uniformes femeninos de segunda enseñanza.

Hubo un tiempo, que se prolongó incluso más allá de la España tardofranquista, en que rigieron severas normativas de que las faldas de las educandas -eso sí, ya sin pololos- debían cubrir hasta la rodilla. El cumplimiento de esas instrucciones, que estaban incluso puestas por escrito, era especialmente controlado por sus mayores, con atención focalizada en ese período de efervescencia hormonal que la adolescencia introduce en las aulas (y que puede ser virulento si no se ha producido la segregación previa que en las granjas de animales de pico y pluma se conoce técnicamente como sexado).

Mientras en España se tapaban las piernas a las mozas, quienes viajábamos por ahí, constatábamos que las nenas de los colegios de pago latinoamericanos enseñaban sus muslos sin atender a hipotéticos decoros. Será por la calor imperante en esos predios, imaginábamos por causa última de la exhibición de carnes tiernas.

Los años avanzaron por el calendario, vinieron aperturas, y como en el hiposur de Europa también estamos en tierra de calor -agravada por un cambio climático que asoma solo la puntita- aparecería justificado que, si se añade la que está cayendo, se recortasen telas. La crisis obliga a acudir con la tijera a los rincones en donde calor o penuria aprietan.

Los viejos del lugar sabemos, sin embargo, que la corriente cisoria no empezó acortando faldas, sino por decisión de algunas de las mozas más atrevidas de la actual generación de madres, de ajustárselas más arriba al salir de las aulas, subiéndoselas hasta llevarlas casi al borde de los pezones; incluso, otras, cosían jaretones provisionales a las prendas, de un decímetro o más largos, que volvían a descoser cuando se sometían a la mirada escrutadora de sus progenitores, hoy ya en su inmensa mayoría criando malvas o hechos polvo.

Pasó más tiempo, y aquellas hijas se tornaron madres, y hoy muchas, por ley natural,  son abuelas y, por ende, las más retrasadas en esa condición genealógica aún siguen pendientes de tejer camisetillas y gorritos de lana que irán a parar a las Misiones. Pero las hijas más precoces en haber engendrado de aquellas madres que amé tanto y que luego, -unas y otras-, me miraron como si fuera un santo (Campoamor dixit), tienen hoy hijos adolescentes.

En mi memoria guardo lo que, hace cosa de un lustro, varios docentes me contaron en relación con telas escolares. Cuando la moda se propagó y las faldas se convirtieron masivamente en faldillas, algún profesor o profesora de los cursos de Bachillerato llamó la atención en el Consejo Escolar de que esa falta de tela era también asimilable a otra de decoro, y distraía en los aprendizajes de teorías diferentes de la que enciende las líbidos, y que era por los que, en esencia, se acudía a las aulas.

No solo madres, también padres varones pusieron el grito en el cielo contra esa pretensión dictatorial de atentar contra la libertad de sus hijas, ya maduras lo bastante -argumentaron- para vestirse como les petara o petase.

Hétenos, pues, hoy, asimilados en esa moda o costumbre de inspiración transoceánica, de que las nenas núbiles de colegios concertados, (en especial, por aquello de ser portadoras de uniformes) enseñen de lo suyo cuanto quieran, sin faltar al decoro que empieza ahora, al parecer, donde terminan sus prendas más interiores.  No van solas. Las acompañan, en sus grupúsculos en donde cuecen risas y charletas, según constato en las veces en que coincide mi paso con la salida de las aulas, uno o dos de sus colegas varones, convertidos, por ello, en falderos de las que las llevan de reducidas dimensiones, y, por lo que veo, a tenor de cómo ellos se visten, sin que les afecten tanto en sus atuendos externos los calores de la primavera.

No me parece que haya hoy más que una exigüa minoría capaz de escandalizarse por este ir de venir de faldas y falderos, incluso en aquellos momentos en que los faldudos (típicamente, las escaleras empinadas del subterráneo) dejen al descubierto el máximo de muslo de estas uniformadas mal vestidas. Al fin y al cabo, los viernes y sábados, estas mismas jovencitas salen a disfrutar de su noche ataviadas con trapos que les permiten idénticos desplantes corporales y, además, con el adendo de sus caritas pintadas a destajo, para disimular lo que quede de sus facciones infantiles.

¿Provocan a los adultos que las miran? No se equivoquen estos tales. No van provocando, las chiquillas, a los más viejos que ellas, y por eso, se equivocó de medio a medio el obispo de Tenerife, Benigno Alvarez, cuando se metió en el berenjenal de enjuiciar, con la doctrina más reaccionaria al alcance de su ministerial cerebro, el comportamiento de niñas y niños, allá por 2007, lo que despertó tanto fervor crítico mediático que aún perdura la cola del cometa. Porque a nadie que esté bien informado, impresionará, llamándola provocación para mayores, la exhibición masiva de muslos de féminas adolescentes, en época en la que incluso las imágenes de desnudos integrales en aparente posición coital se catalogan como aptas a partir de siete años.

Hay que mirar las cosas desde otra perspectiva. Se trata de una importación más que nos ha llegado de la zona actualmente dominante entre hispanos, que antes llamábamos colonias, y hoy marcan la pauta, porque los colonizados residen en Europa. Y están aquí, para quedarse. Así que vayan haciéndose a la idea de que el centro de gravedad de lo hispánico está en algún lugar de Centroamérica, y las cortas faldas responden al deseo de gustar a falderos de la misma edad adolescente, y no para dejar al descubierto de miradas adultas las bragas en faldudos.

 

 

Publicado en: Actualidad, Internacional, Mujer Etiquetado como: adolescencia, bragas, escolar, falda, faldero, faldudos, infantil, moda

¡Por Dios!

9 julio, 2014 By amarias Deja un comentario

Israelíes y palestinos se encuentran de nuevo enzarzados en una escalada de violencia de un conflicto que no tiene solución, porque no es cuestión de diálogo, sino de principios. Y cuando los principios son inamovibles, de poco vale que los que asisten a la exhibición de intransigencia exhorten a que se pongan de acuerdo los que se confrontan.

El antiguo responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Javier Solana, actualmente Presidente de EsadeGeo (Center for Global Economy and Geopolitics), ha expresado que ese nuevo incidente en las estériles relaciones de ambas colectividades, «no conducirá a nada», lo que ha de interpretarse, no como una frase diplomática, sino como una conclusión nacida de su amplia experiencia en asistir a empecinamientos políticos, tratando de mediar entre quienes tienen clara su voluntad de no entenderse.

¿Por qué ha de ser así? Existen, como un análisis elemental puede poner de manifiesto, discrepancias religiosas, que solo pueden servir a los que creen todavía que la religión es un fundamento y no una excusa. Los judíos se creen descendientes de Isaac y los musulmanes pretenden serlo de Ismael, los hijos mitológicos de Abraham, habidos, respectivamente, con su esclava Agar y con su esposa Sara, y a los que Jehová, o Alá, en tiempos en los que los dioses hablaban con los humanos, encomendó de manera suficientemente oscura la construcción de la genealogía para su futura encarnación en el descabellado propósito de darse un paseo por nuestras miserias, sellando ese pacto con una acción realmente singular, es decir, estrambótica: ordenando que se cortara el prepucio a los descendientes varones.

No voy a adentrarme más en la narración bíblica, salvo para recordar sin mayor énfasis que uno de los hijos de Isaac fue Jacob (Israel), que tenía un hermano gemelo, Esaú, al que le gustaban mucho las lentejas y con el que compartía, al menos, un exagerado carácter pendenciero, pues peleaban ya desde el seno materno.

Poco que ver el cuento divertido con la complicada historia geopolítica que se tejió en torno a Palestina, aunque se podría adivinar por él, pero no justificar, los cientos de años de esclavitud y persecución que sufrieron los judíos, ni se encontrarán atisbos del juego descarado al que se sometió por las llamadas potencias occidentales, el territorio del cercano Oriente, ni hay preludios del genocidio nazi durante la segunda guerra mundial y, mucho menos, del estrambótico reconocimiento como nación de Israel, dándole un trozo de la tierra prometida, fabricando un parche sin futuro en una zona rodeada por musulmanes. Hay tanto escrito sobre la cuestión que es imposible resumirlo y no menos difícil, comprenderlo.

Los israelíes han conseguido, con la ayuda de los Estados Unidos, convertirse en una potencia militar, capaz de mantener a raya a los países árabes que la circundan y, no solo eso, apta para aventurarse en incursiones bélicas gracias a las cuales ha ido ampliando el espacio de su asentamiento. Los palestinos, empujados a una mísera dependencia económica del próspero estado israelí, -adobados también, por su parte, pero en mucha menor cuantía, con circunstanciales ayudas norteamericanas y subvenciones de subsistencia surgidas de aquí y de acullá-, se han convertido en un pueblo empobrecido, dividido y aislado: sus razones se ven como apestosas, su resistencia, inútil, las discrepancias entre sus líderes forman parte del folclore mundial, y, lo que es gravísimo, sus derechos -a la libertad, a la tranquilidad, a la construcción de una economía autosuficiente-, son ignorados sin despertar el menor sentimiento de culpabilidad ajena.

Los hechos recientes no son más que una consecuencia de algo que, en 1938!, la clarividente pensadora judía Simone Weil, inteligente cosmopolita renegada de sus raíces semíticas, ya veía como la prolongación de la sempiterna conflagración por hincar banderas en ese territorio estratégico.

Para Israel, atento a cualquier excusa, el asesinato de tres adolescentes judíos atribuido -de forma poco creíble- a miembros de Hamás, justifica hoy las represalias, el lanzamiento de misiles sobre Gaza, e incluso la movilización de 40.000 reservistas «dispuestos a defenderse» de quien no tiene capacidad de ofensa suficiente. Es decir, los dirigentes israelíes se declaran dispuestos a invadir otra vez las tierras que añoran como expansión de su Estado consentido.

David esgrimiendo la honda frente a otro David armado con torpedos de cabeza atómica y cohetes antimisiles.

¡Por Dios! ¿No seremos capaces nunca de contener los impulsos destructivos de la especie humana contra sí misma, allí donde afloren? ¿A qué necesitamos apelar, no para entendernos -en Israel y Palestina como en cualquiera de los múltiples lugares del planeta Tierra en donde la Humanidad se está destruyendo a sí misma, apelando a la religión, es decir, a la economía y a la ambición de unos pocos, escudada en designios de Aquel que, cuando le hacen hablar, los que no estamos en la procesión no sabemos interpretar lo que quiere decir?

¿O es que no hay quien, como yo -y otros que tienen más elementos que yo para analizar lo que nos pasa- entienda que hay que dejarse de una vez por todas de hacer atribuciones fuera de nuestra capacidad de actuación, y reconocer que mientras los que dirigen lo sustancial de lo que nos tiene que pasar sigan, en realidad, adorando a Belcebú-dinero, no tenemos solución?

Aunque momentáneamente parezca a los que las promueven y a los que creen obtener beneficio de aplastar a otros, tantas guerras y guerras, …no conducen a nada.

Porque nada es destruir lo creado por nosotros, una y otra vez, hasta que sea la última.

 

Publicado en: Actualidad, Internacional, Sociedad Etiquetado como: conflicto, guerra, Hamás, historia, Israel, judíos, palestinos, Solana

Creo en la resurrección de los sueños y en un mundo mejor, amén

5 julio, 2014 By amarias 1 comentario

(Con este Comentario termino la serie de seis a los que he dedicado la confección de mi Credo tecnológico)

6. A modo de conclusiones

Las evidencias apuntan a que el conocimiento tecnológico más avanzado se concentrará (en realidad, se concentra) en pocas instituciones, en tanto que, a los niveles inferiores, las telecomunicaciones contribuirán a una rápida expansión y homogeneización de los conocimientos científicos, haciendo irrelevante su posesión, premiándose, en cambio, la disponibilidad de materias primas.

El papel de la mano de obra no cualificada será de manera creciente, irrelevante, generándose graves tensiones, a nivel global como local, respecto a la distribución de la riqueza y su disfrute. Las necesidades de ayuda social, incluso existencial, crecerán, y los Estados, de forma independiente, no podrán hacer frente a la resolución de los problemas generados por la combinación de desarrollo tecnológico, insuficiencia de trabajo disponible y presión reivindicativa sobre lo que se conoce como nivel de vida deseable.

La valoración de la situación es diferente por países, pues no cabe hablar de convergencia. En Alemania, por ejemplo, se advierte un crecimiento en la creación de empleo de muy alta cualificación (hasta un 25% de la población activa), en tanto que los empleos auxiliares (que no demandan especiales habilidades) se han reducido hasta un 15%. Muy diferente a lo que sucede en China, India, Pakistán, etc. Y bastante diferente a lo que se observa en España, empeñada en consolidarse como un país a remolque de las circunstancias.

Admitiendo que la celeridad en la asimilación de los conocimientos tecnológicos y la redistribución de los mercados, obligará a una adaptación constante, tanto de las estructuras como de aquellos que tengan empleo, no puede pretenderse que esa «versatilidad», invocada continuamente por los políticos y analistas, sea posible para la gran mayoría. No depende tanto de la formación previa, ni siquiera de la actitud personal, sino de la orientación recibida. Deberíamos sacar consecuencias del exceso de peluqueros, cocineros, camareros, expertos en lenguajes informáticos obsoletos, empresarios de bares y mercerías arruinados, etc. Se les ha impulsado a un fracaso personal y económico, porque se les ha hecho abrigar esperanzas en lo que estaba vacío.

Es imprescindible que los empresarios, las representaciones sindicales y las instituciones políticas de todo orden se pongan de acuerdo en objetivos comunes. No los tenemos en la actualidad: ¿despido libre? ¿mini trabajos? ¿formación continuada? ¿ruptura definitiva entre la Universidad y el mundo real? ¿disminución de las prestaciones sociales a golpe de martillazos en el modelo existente? ¿incremento de impuestos a las clases medias para sostener el estado «social y de derechos»?…

Tenemos un tejido industrial con múltiples deficiencias, pero lo tenemos y tiene elementos muy aprovechables, que hay que poner en valor y saber potenciar. Se han de promover constantes reuniones (la palabra «reunión» está adulterada por el uso, pero no tengo otra forma de referirme  a encuentros dinámicos de trabajo), en las que se pueda plasmar el intercambio de información, la voluntad de coordinación, la transparencia en los objetivos y en la detección de dificultades y las conclusiones para apoyo recíproco.

La Administración no tiene por qué participar en ellas con voto, y ni siquiera con voz, pero debe de estar, y saber estar. Me produce sonrojo cuando, en un Congreso o Sesión en las que representantes de empresas exponen sus planes en ponencias por lo general muy bien preparadas, contando lo que hacen, sus sugerencias de solución a los problemas, etc., veo que los políticos que han realizado la inauguración de la Jornada se han marchado todos (principal y séquito), después de la intervención del Ministro o Secretario de Estado. ¿Tanto tienen que hacer? ¿Cómo se enteran de lo que pasa? ¿Por los periódicos?.

Habrá cada vez menos trabajo disponible, las cualificaciones cambiarán y las empresas no podrán garantizar el empleo indefinidamente. Los demandantes de empleo y la población actualmente activa ha de organizarse, y de manera diferente a como lo ha venido haciendo hasta ahora. El fracaso de las organizaciones sindicales en la detección del problema es notorio: se han preocupado de mantener el empleo y no por la creación, con lo que han sido testigos ineficientes de la corrosión de los fundamentos del sistema socio-laboral.

Es necesario, por tanto, la organización desde la oferta de trabajo, teniendo en cuenta la formación requerida, y las necesidades familiares y personales. Puesto que las empresas -las grandes empresas- no pueden garantizar los puestos de trabajo, los que lo necesitan para vivir han de plantear propuestas colectivas nuevas. Si la demanda de trabajo ha de ser a tiempo parcial, temporal y no indefinido y remunerado con criterios no transparentes, no se puede permanecer inactivo o con obsoletos esquemas desde la oferta, y hay que recuperar olvidados elementos de solidaridad, forzando a que el Estado se alinee en la defensa de los más débiles, no para argumentar junto a los que ya poseen.

No pretendo la originalidad de esta propuesta. La sustitución progresiva del tipo de empleado contratado laboralmente por la de un ofertante de prestaciones que negocia con las empresas o con la Administración el precio de las mismas, está cobrando creciente interés sociológico. Existen ya, como es bien sabido, empresas que se ocupan de la externalización de trabajos y servicios, franquicias, subcontratistas a precio inferior al que fue contratado el principal y otras que ofrecen una cartera de trabajadores a tiempo parcial. La modalidad de empresas que ofrecen solo trabajo y capacidad ha de crecer exponencialmente, y muchos de los actuales autónomos, deben organizarse para una oferta colectiva.

Y si se asumen todos los riesgos de los períodos en los que no se disponga de empleo (es decir, los no cubiertos por las prestaciones públicas), ese ofertante de disponibilidades tiene que organizarse y pensar como un empresario, no como un empleado… con todas las consecuencias: fijación del precio de sus servicios, potenciación de su capacidad, interconexión gremial, creación y selección de oportunidades, creación de oligopolios y soporte de estrategias, concreción de los espacios en los que se realiza la publicidad de las ofertas, modos de interconexión física y virtual de los miembros que forman las empresas de la oferta.

Creo, en definitiva, en un mundo mejor, reforzado por la puesta en valor de la versatilidad de ese tradicionalmente menospreciado factor de producción que es el trabajo. No me refiero al trabajo físico (al menos, no solo), sino, y sobre todo, al trabajo de alta cualificación, aquel que caracteriza la genialidad de la especie humana, que se ha de convertir en el eje de reconstrucción de las relaciones entre capital y empleo en el mundo global, si queremos que sea sustentable y no una fantasía de papel.

Así sea en España como en toda la Tierra, así en los países intermedios como en el cielo de la más alta tecnología. En defensa de la honesta distribución de las plusvalías generadas entre todos, de acuerdo con el trabajo, capacidades y oportunidades de cada uno.

(No hay por qué ocultar que esa defensa de posiciones es, por sí misma, revolucionaria. La superación de las ventajas circunstanciales que derivan del poder irregularmente adquirido, de la herencia descomunal de origen injusto, de las acumulaciones desorbitadas de beneficios obtenidas por razón de las ineficiencias del mercado o sus trampas, y, en fin, de todas esas espurias razones derivadas del azar, la corrupción histórica y no de los méritos propios, es revolucionaria. La forma de llegar al objetivo puede ser pacífica o violenta. Depende de la capacidad de liderazgo y convicción de los que se encuentren a ambos lados del conflicto)

Por la inteligencia. Amén.

FIN

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía, Empresa, Ingeniería, Internacional Etiquetado como: conflicto, cooperación, desarrollo, empleo, intenacional, mini-jobs, organización, tiempo, trabajo

La vuelta a la Edad del Cobre

14 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estamos, en realidad, en la Epoca de las commodities, que es una forma un tanto vergonzante de empaquetar fonéticamente todo aquello con lo que se comercia, y desde que alguien descubrió que podía hacer mucho dinero con la basura, es posible afirmar sin equivocación que no hay nada sin precio.

El Foro España Innova, una actividad del hiperactivo Nueva Economía Forum, que apoyan con dineros El Corte Inglés y la Fundación Areces, y con alientos algunas instituciones públicas, nos invitó a unas doscientas personas a un «desayuno informativo» con Javier Targhetta Roza, el 10 de junio de 2013. Fue en el Hotel Ritz, de Madrid.

Es Javier Targhetta -vicepresidente de FCX y Presidente de Attlantic Copper S.L.U.(1)- uno de esos ingenieros de minas a los que no tengo más remedio que seguirles la pista, y envidiarlos secreta y públicamente, por lo que ha conseguido y por cómo lo hace. Otra de mis referencias es Matías Rodríguez Inciarte, economista, vicepresidente de BSCH, también asturiano, también de mi misma edad, y al que conozco desde niño, porque nuestras familias eran amigas.

Matías fue el telonero de lujo de Javier. En la presentación de Targhetta, Rodríguez Inciarte recordó una frase de Bill Gates: «El mayor negocio es hacer amigos», y, en un cálido repaso por la biografía llena de hitos de Javier, no dejó sin mencionar que ambos pertenecían a la Cofradía de «Asturias Patria Querida» (APQ). asociación fundada por José Luis Alvarez Margaride (q.e.p.d.), que aglutina a los asturianos ilustres desterrados en Madrid y a la que, por mi propia desidia, o por no cumplir la segunda de las condiciones, no pertenezco.

Javier Targhetta presentó el grupo y el mercado internacional de las materias primas en las que trabaja -fundamentalmente el cobre- de una forma clara, concisa, brillante. En algunos aspectos, su ponencia recogió temas que ya había presentado en el IIE hacía unas semanas. En otros, y sobre todo, al hilo de las preguntas en el coloquio, que contestó con sinceridad, dejó reflejada su posición en relación con los temas económicos, energéticos y mineros.

Abogó por una Unión Europea que al 20-20-20 que tenemos tan repetido, incluya el 20% del PIB dedicado al sector industrial, después de haber expresado que España está cuatro o cinco puntos por debajo (aunque en la media europea) y que Andalucía, con su 34% de paro, anda por el 11%, lejos del 27% del Pais Vasco, que solo tiene al 13% de su población activa sin empleo.

(continuará)

(1) Pronúnciese Cúper, en cruce mental con Gary Cooper, y se permitirá así que cualquier empleado de la multinacional en España le corrija, y, con ello, se abrirá el comienzo de una posible amistad.

Publicado en: Ambiente, Internacional, mineria Etiquetado como: APQ, Asturias patria querida, Atantic Copper, BSCH, cobre, commodities, Corte Inglés, Foro Nueva Economía, Margaride, Ramón Areces, Rodríguez Inciarte, situacion, Targhetta

La mente embotada del emperador y la guerra de Siria

10 junio, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Ya alguna otra vez me he referido a La nueva mente del emperador, el primero de los libros de Roger Penrose destinado a demostrar, con argumentos no aptos para todos los públicos, que no puede haber ningún artefacto que pueda competir con la mente humana en su capacidad de generación de algoritmos.

Es decir, en explicación para andar por casa y cuya torpe redacción es de mi exclusiva responsabilidad, aunque en algún momento se llegara a desvelar el truco de magia cósmica con el que se puso en evolución, por generación espontánea o capricho de un Hacedor metafísico, un punto gordo de sutil energía atiborrado de nanopartículas hacia una compleja diversidad de puntos de materia de los que la mayoría no están destinados a ser contemplados por nosotros, tendríamos pendiente de solución otro asunto, de mucho mayor interés para nosotros.

Tenemos, sí, montones de ecuaciones y fórmulas irrefutables que nos dicen ya mucho del comportamiento de la materia cuando fuerzas externas actúan sobre ella o cuando la obtenemos para observarla, en su propia quietud, bajo una lupa y medirla con una regla.

Estamos a punto, nos dicen, de encontrar el Primer Postulado a partir del cual lo sustancial de lo físico se desplegará como un manto de coherencia interna. Pero no tenemos casi nada avanzado en el estudio de la lógica que rige nuestro propio comportamiento, y no digamos, del colectivo humano, empeñado en un continuo proceso, y cada vez con mayor aceleración, de generación de ideas e interferencias sobre la energía y la materia, y de las que resultan especialmente perturbadoras sus dos categorías extremas: las geniales y las estúpidas.

La guerra de Siria pertenece, sin duda, a la esfera de las intervenciones destructivas de la especie humana sobre la materia. No es tan grave para ésta, porque la materia se puede reconstruir con ecuaciones y fórmulas que conocemos, en procesos que, como colectivo, dominamos. Así que se podrán poner en pie edificios parecidos, reparar carreteras y monumentos demolidos, fabricar armas incluso más eficaces, gases tipo sarin mucho más letales. No habrá problemas por ese lado.

Lo que no podremos jamás reconstruir será la vida de los miles de muertos en esa batalla por el poder sobre una parte ínfima de la materia, eliminar el dolor y el sacrificio de los miles de heridos, mutilados, refugiados, huídos, enloquecidos, desorientados… No lo podremos hacer aunque seamos millones los personajes que contemplamos, impávidos -no impotentes, impávidos- la desgracia de una parte de quienes llamamos, sin embargo, semejantes. Como lo son los de Irak, Afganistán, el Sahel,…

Una joven siria, perdida en algún lugar de Grecia, a la que había llegado atravesando Turquía desde su país en llamas, y que se encuentra, sin documentación, sin medios, sin familia, a punto de ser remitida a Túrquía, devuelta porque, ya se sabe, -lo oí de uno de sus jefes de Policía- Grecia tiene una grave crisis y no puede, además, conceder permiso de entrada a la Unión Europea a quien no reúna las condiciones legales, preguntaba: «¿Qué haceís por nosotros, más que tomar fotos? ¡Solo fotos!¡Fotos!».

La mente del emperador está embotada. Y con la mente en ese estado, las máquinas imaginadas por Turing cobran más sentido; somos reproducibles en gran medida, asquerosamente repetitivos en demasiados de nuestos comportamientos.

Publicado en: Actualidad, Economía, Internacional Etiquetado como: emperador, guerra, Penrose, refugiados, Siria, Turing

La prueba siria

5 junio, 2013 By amarias2013 2 comentarios

No estoy entre los sorprendidos de que Bashar Al Assad esté obteniendo creciente apoyo entre la población siria. Es el resultado de la valoración pragmática, por parte de los ciudadano sirios de los resultados a que conduciría la victoria de una u otra de las facciones armadas que han puesto al país en la situación de guerra civil.

Una simplificación del conflicto nos llevaría, desde el análisis de las ideologías religiosas que se han decantado como parte del argumentario bélico, a pensar que se están enfrentando simpatizantes de Hezbolá («El partido de Dios»), que apoya al régimen, con revolucionarios en los que Al Qaeda («La base») habría cobrado un papel relevante.

No es despreciable esta conclusión, pero habría que añadir que las llamadas potencias occidentales en este conflicto han tenido un papel no solo relevante, sido crucial. Se puede advertir, desde la actual perspectiva y conocimiento de los hechos, que el confuso itinerario de la posición internacional respecto al régimen de Al Assad, ha provocado esta polarización. Y ha dejado desvelado, en un estriptís deplorable, el juego de conveniencias en el que se desarrolla la combinación de una torpe estrategia geopolítica, con una diplomacia de medio pelo, dirigida por intereses económicos directos y, por tanto, rastreros, melting pot en el que se ha incorporado, como ingrediente aglutinador, la información preconcebida con la que se analiza desde occidente la realidad socioeconómica del mundo árabe, que se vincula, obstinadamente, con bases religiosas y anti-judías.

Pero no es así, al menos, para quienes nos acercamos al conocimiento del Islam sin prejuicios, y lo entendemos como una fórmula, religioso-política, de identidad para una amplia porción de la población mundial, que no se ha hecho ningún esfuerzo verdadero por integrar en el concepto, -abstracto, aunque dinámico- de desarrollo económico.

Siria es hoy, por ello, como lo fue a su nivel España en la guerra civil de 1936-1939, un escenario de prueba. de tanteo, entre los intereses económicos occidentales y una, aún imprecisa, propuesta de cambio de gestión de la realidad del mundo islámico.

Al Ashad es un personaje creado y apoyado por Estados Unidos y Europa, educado en los exquisitos modales del papel cartón que representaron una democracia ficticia, y que, de pronto, es abandonado por sus propios ideólogos, ilusionados de repente, (pero también, asustados), por las consecuencias de no estar aupados en la ingenuamente llamada primavera árabe, considerada un motor de cambio pacífico, con base popular, moderna e innovadora, y que llevaría, dirigida hábilmente desde dentro, a los países del norte de Africa a una hipotética democracia mejor, esto es, más acorde con la filosofía occidental del término.

No ha sido así, porque no podía ser así. Ha tardado en verse, pero se ha acabado percibiendo que en el levantamiento contra Al Assad no había exactamente deseos de mejora democrática, sino una maniobra rentabilizada desde el fervor revolcionario para poner un pie jihadista más sólido en esa zona de Africa, en un país que cuenta con grandes riquezas naturales, una población importante y una situación estratégica.

Que las dos partes del conflicto estén utilizando armas químicas, que ambos contendientes se comporten vulnerando derechos humanos, que los argumentos de los dirigentes de uno y otro bando sean similares, con acusaciones recíprocas y difundiendo parecidas ideas panfletarias, de odio y resistencia, es normal en toda guerra de intereses.

Ahora los representantes del Pentágono -esto es, la OTAN-, que jamás reconocerán que se han equivocado, hablan de la necesidad de resolver el conflicto con la aplicación de criterios políticos y económicos. Puede ser demasiado tarde, porque ya ha quedado puesta en evidencia una realidad: el mundo estará siempre abocado a separarse en dos bloques. Siria es una prueba.

Como lo fue, salvando ideologías y distancias, el comportamiento internacional con la España republicana en los albores de la Segunda Guerra mundial. Que ganase el gobierno legítimo entonces o una facción levantisca del Ejército no tenía que ver, como creían muchos combatientes civiles, -impulsados a participar en la contienda por sus convicciones religiosas o sus deseos de mejora económica en un determinado sistema político-, con la mejora para ellos de las condiciones de vida.

Tenía que ver con el control de la economía y la ambición de los grupos de poder por obtener más libertad para hacer lo que a ellos les convenía. La matanza de judíos por parte del gobierno nazi no fue importante para movilizar la oposición a Hitler (lo sería después, como argumento para condenar definitivamente al régimen).

Reducir el conflicto a contraposición de argumentos chiítas o sunitas, es una manera más de enmascarar los verdaderos intereses desde los que se contempla, desde las potencias occidentales, un conflicto que han consentido y, en gran medida, propiciado.

Publicado en: Economía, Internacional, Política, Religión Etiquetado como: ´Hezbolá, Al Assad, Al Qaeda, armas químicas, chiítas, españa, guerra civil, intereses, judíos, OTAN, Pentágono, Siria, sunitas

Marca España, pero no basta para la remontada

15 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Una de las secciones en las que aparecía dividida la Cumbre de la ingeniería que el IIE (Instituto de Ingeniería de España) celebró los días 13 y 14 de mayo de 2013 en Madrid, hacía referencia a «Desarrollo y Formación». Entre los ponentes, estaba incrustada la intervención de Carlos Espinosa de los Monteros, alto Comisionado para la Marca España.

Fue la que más me gustó, tanto por la empatía del conferenciante -ameno y claro- como por el contenido -en buena medida, al menos para mí, novedoso-. Una de las razones del atractivo de la exposición de Espinosa es que tuvo poco que ver con la formación de los ingenieros, cuestión que se encuentra sumida en el caos (aunque no renunció, en la primera parte, a lanzarnos unos cuantos pullazos de aviso, de los que destaco éste: «los ingenieros en el siglo XXI no han estado a la altura de las circunstancias»).

Supongo que la mayor parte de los oyentes del alto Comisionado tendrían en la memoria la frase del ministro Margallo de que «la imputación de la infanta (Cristina) no favorece la marca España», pronunciada cuando se sabía que el intrépido juez Torres la había llamado a declarar en el asunto Noos-Urdangarín, pero aún no se sabía que la Audiencia confirmaría que no procedía, de momento, porque no había suficientes indicios allí donde se apuntaba, aunque no parecían faltar en otros feudos.

Fiel a la tarea encomendada y a su amplia experiencia en lidiar con asuntos entretenidos, Espinosa pasó por alto, sin nombrarlas, tales minucias -carnaza y cebo para revistas del higado o del estómago y distracción para republicanos-.

La «marca España» -dijo- es «la percepción que se tiene de nuestro país por parte de los demás, y de los propios españoles«; es un «activo muy importante» porque, al final, afecta a temas y cosas del comer, como la prima de riesgo; y «se puede cambiar, pero es un proceso lento, que supone actuar tanto en lo estructural como en lo coyuntural». Estas fueron las pinceladas con las que el conferenciante centró el tema.

Quienes han señalado los objetivos para mejorar la marca España, pretenden que en 2020 la percepción de ese producto que fabricamos entre todos, esté basada en haber acreditado estos cinco puntos: 1) Integra lo tradicional con lo moderno; 2) Potencia europea con importantes lazos en Iberoamérica; 3) País sólido y solidario; 4) La mayor diversidad del planeta (no solo biológica; cultural, climática, etc.); 5) Flexibilidad, adaptabilidad: en proceso de transformación constructiva.

No lo tiene fácil. Citó Espinosa el resultado de una encuesta realizada por Gallup en la que se invitaba a indicar el país que cumplía con estas condiciones: 1) una de sus empresas ha construído el tren de alta velocidad a la Meca; 2) otra, está realizando el segundo canal de Panamá; 3) con su tecnología, controla una tercera parte del tráfico aéreo mundial; 4) cuenta con la mayor organización y experiencia en transplantes del mundo, y, además, con el mejor índice global de donación de órganos; 5) uno de sus grupos empresariales, modelo de gestión, tiene 6.000 tiendas abiertas en los cinco continentes.

La mayoría de los europeos (60%) indicaron que ese país envidiable era Alemania. Los españoles afinaron aún más: el 72% estaban convencidos de que, en efecto, era Alemania. Solo un 4,5% de los encuestados acertaron: era España. Lo dicho, España marca, … pero no gana, y encima, como apuntaba Margallo (que será algo así como el entrenador actual del equipo imaginario, digo yo), con el hándicap de tener a una infanta en el banquillo…o a punto de estarlo.

Carlos Espinosa, en el coloquio, tuvo arrestos -habida cuenta el foro en el que estaba actuando- para poner aún más énfasis en su concepción optimista de la vida, basada en la creencia espontánea en el más allá: «La fuga de ingenieros me parece bien. A mis cinco hijos los mandé fuera, a estudiar y trabajar, y dos aún están en el extranjero. Los españoles que hayan estado fuera, si vuelven, mejorarán el capital que tenemos, con su experiencia y conocimientos; y si no vuelven, es preferible que se vayan al extranjero antes de que se tengan que subemplear en España».

Es lo que tiene de singular salirse del guión: aflora el principio de «sálvese quien pueda», y allí es donde, como se sabe, cuentan mucho los apellidos que se lleven encima. Pero este desliz en los argumentos de Espinosa no me impide volver a enfatizar que me pareció una exposición interesante, que en este caso, debe ser interpretado como equivalente a poco interesada,…, aunque llevar la marca Espinosa de los Monteros no es lo mismo, claro, que apellidarse González o Rodríguez y haber agotado la prestación de desempleo.

Publicado en: Economía, Ingeniería, Internacional Etiquetado como: espinosa de los monteros, IIE, ingeniero, marca España, ventajas

El bidé es inocente

9 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Estaba leyendo algo sobre las ventajas del bidé frente al papel higiénico para conseguir una limpieza más integral y económica después de ese acto natural por el que se expelen (a veces, no sin dolor) los desechos de la máquina térmica que llevamos integrada en el yo, cuando tuve una revelación de esas que podrían llamarse…escatológicas.

Ahorrando detalles que pueden resultar molestos a espíritus finos, y restringiéndonos a la función que he glosado en el primer párrafo de este comentario, papel higiénico y bidé ofrecen la solución al mismo problema.

Uno de ellos (el bidé) precisa de una inversión inicial (que puede llegar, incluída la conexión a la red de agua y saneamiento a los 300-400 euros, aunque se pueden encontrar de plástico portátiles, muy monos, por poco más de 10 euros), y el acceso al agua limpia, al menos de unos 20-30 litros/día, es decir, 9-10 m3/año, que cabe multplicar por 4 para una familia tipo ; calculando a 1 euro el m3, y una amortización del bidé (no gastaría más de 60 euros) a 10 años, se puede pensar en un gasto por unidad familiar del orden de los 40-50 euros/año.

La otra opción (el papel higiénico, ya que descartaremos, por encontrarnos en un análisis académico, la hoja de periódico, la de parra y el empleo estrafalario eventual de billetes de banco), no precisa inversión inicial y su uso cuantitativo específico depende de la meticulosidad (dicho sin segundas) del usario. Un precio aceptable por rollito es el de 0,25 euros, no siendo desproporcionado adivinar que la familia tipo no dejará de desembolsar anualmente los 40-50 euros.

He hecho el peinado y afinado de estos modestos cálculos a propósito para que las cantidades en unidades monetarias resultantes sean iguales. La elección, si se restringe el debate a términos económicos será simplemente cuestión de gustos.

Ah, pero si se atiende a los resultades, no hay como el bidé. Es algo que cualquiera sabe, sin necesidad de demostración. Es más, es lo que hacemos para limpiarnos las manos: usamos el agua, no el papel.

Estaba dándole vueltas a la aplicación práctica de estas aparentemente anodidas reflexiones, cuando comprendí el mensaje interior, como en una parábola: el objetivo (limpiarse el culo) es equivalente a la necesidad de desarrollar la economía; el papel higiénico es la opción neoliberal para cubrir ese objetivo (depender de un fabricante y crear antes la necesidad, adornándola de fragancias y texturas).

No, no el bidé no es la opción socialdemocráta, es, simplemente, la mejor, desde el punto de vista de comodidad, sanidad, eficacia y respeto ambiental. Es, sin duda alguna la que decidiría quien, con toda la información y dsponiendo de libertad, atendiera únicamente al objetivo sin dejarse emponzoñar por la publicidad o la costumbre.

El bidé, concluyo, es inocente; es solo una opción un instrumento, aunque, objetivamente, no tiene parangón. Muchos la desprecian, aún teniéndola enfrente, disponible: una inversión realizada inútil. Otros se sientan a su lado, y se lavan en él solo los pies, un uso ineficiente. Hay quien sigue creyendo, porque es lo que lo que dijeron de niño, que es para asuntos de mujeres y que se encuentra como mobiliario fijo en las habitaciones de alquiler por horas, un perjuicio malsano.

(Por cierto: producto de fabricación nacional, muy estimado entre los PIGS, y, por ende, despreciado en Alemania, en donde creo que incluso utilizan el papel de fumar -Frau Merkel me perdone, bitte um Entshuldigung- para cogérnoslas.)

Publicado en: Internacional, Medicina, Sociedad Etiquetado como: ahorro, bidé, instrumento, meublé, papel de fumar, papel higiénico, rentabilidad

El Informe Barquisimeto (14): El papel de la Tecnología y de la Investigación

16 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Cualquier análisis, aunque hubiera sido realizado de manera superficial y con mínima documentación histórica, acerca de las razones y móviles que han propiciado el avance tecnológico, habría puesto de manifiesto la importancia de las guerras de conquista para el progreso tecnológico.

Esta verdad sustancial es válida tanto para occidente como para oriente, y sirve para justificar los avances más sustanciales del capitalismo y de la economía centralizada, cada uno en su ámbito, si los juzgamos siempre en relación con el objetivo subyacente, tal como hemos venido considerando: el dominio total.

No estaríamos al nivel actual en aviación, energía nuclear, tecnologías de la comunicación, control remoto y robótica, cirugía, control bacteriológico, resistencia de materiales, etc. sin los experimentos realizados -forzosos o auspiciados – antes y durante las dos guerras mundiales por ambos grupos de contendientes (especialmente, hay que reconocerlo, en la Alemania nazi,  de los que se aprovecharían también los aliados vencedores). Un marco competitivo que contó con el estímulo y acicate de unos líderes obsesionados en tratar, sin importar medios, de derrotar y doblegar a su contrario, que se sabían apoyados de manera febril, por unas poblaciones a las que no importaba sacrificarlo todo -la vida, incluso- por unos «ideales».

La manera que se justifiquen esos «ideales» es lo de menos, cuando se les dota de capacidad de movilización, por lo que deben ser concretos, y de lenguaje muy bsimple: «Odiemos a los judíos, porque solo piensan en enriquecerse a nuestra costa»; «Hay que matar suníes, porque nos marginan a nosotros, los chiítas» (y viceversa); «El comunismo es el anticristo»; «Los Estados Unidos son el diablo»; «Los griegos son por naturaleza despilfarradores»; «Los japoneses siempre nos han querido como esclavos»; etc.

No creemos equivocarnos, sin embargo, si puntualizamos que en los países del área oriental, a los avances tecnológicos, -sobre todo, aquellos que hubieran significado reducción masiva de mano de obra-, no se les concedió tanta importancia. Corresponde esto con una sensibilidad tradicional por las grandes obras inútiles, pero demandando, gracias a artilugios no demasiado sofisticados, más cantidad de trabajadores manuales de los que hubieran podido precisarse con mejor tecnología.

Esto ha sido así, en  nuestro entendimiento, porque se ha tenido siempre especial cuidado en mantener a la población ocupada, distribuyendo el trabajo -en especial, el trabajo manual, o aquellas tareas que no precisaban de alta cualificación- entre el mayor número de personas, con lo que se garantizaba que todas las familas tuveran un medio de sustento, aunque fuera mínimo. El abandono de las labores agrícolas, por ello, ha sido una circunstancia nefasta, pues sabido es que el campo facilita el autosostenimiento, si bien a niveles mínimos, y la presencia masiva de oferta de mano de obra en las ciudades, obliga a inventar continuamente obras inútiles, para mantener a la gente más o menos ocupada y distribuir un mínimo salarial entre las familias que les permita el sustento y contenga así los riesgos reivindicativos revolucionarios.

La tecnología, en fin, juega un papel desestabilizador en lo social. Ha sido siempre así, pues los avances tecnológicos provocan grandes bolsas de paro entre los trabajadores de los procesos que se han quedado obsoletos, y que, al ser crecientes las necesidades de cualificación, supondrán, en gran medida, su marginación del mundo laboral.

Se suele enfatizar entre los teóricos de la macroeconomía (bien remunerados, por supuesto, al afirmar estas conclusiones prediseñadas) que la tecnología crea empleo de mayor cualificación o que, por ejemplo, la dedicación a la mejora del ambiente o, en general, de los servicios asistenciales (educación, sanidad, etc.) genera nuevas oportunidades de negocio y, por tanto, de trabajo.

Es todo una quimera, un argumento construído ad libitum. No negamos que en casos concretos, las tics, las energías verdes o alternativas, incluso el aumento de centros de educación u hospitales, ha servido para que se enriquezcan algunos. Pero, como todo aquello que se incorpora a un sistema productivo sin recurso natural, en la visión global, se produce un empobrecimiento…salvo que se estén utilizando recursos de otros países o regiones, utilizándolos para desplazar hacia ellos, o amortiguar, la crisis propia.

(continuará)

(continuará)

Publicado en: Economía, Internacional, Sociedad

El Informe Barquisimeto (12): La igualdad de sexos como instrumento

14 abril, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

La discriminación del sexo femenino ha sido y es una realidad en todo el mundo a lo largo de la Historia, aunque hace unas pocas décadas, en algunos países, se han realizado ciertos avances hacia la igualdad.

En el momento de redactar este Informe, hay varias mujeres que son Presidentes, Jefes de Estado o Primeros Ministros, tanto en países occidentales como orientales, si bien , independientemente de juzgar cómo están realizando sus funciones, cabría hacer observaciones importantes respecto a cómo alcanzaron el poder.

Entre los países musulmanes, la primera mujer en alcanzar la presidencia de un país, Benazhir Bhutto -desgraciadamente asesinada, como se sabe, el 27 de diciembre de 2007- fue hija del presidente paquistaní Zulfikar Alí Bhutto y, con seguridad, no hubiera llegado a esta posición en otras circunstancias, ni hubiera padecido el mismo calvario opositor de haber sido hombre.

En su particular contexto, la historia personal de Park Geun-hye, presidenta de Corea del Sur, hija del también asesinado (en 1979) ex-presidente Park Chung-hee, es similar. Corazón Cojuañgco, conocida como Corazón Aquino, que fue presidente de Filipinas, recogió buena parte de su bagaje político como consecuencia del asesinato de su esposo, en 1983, anterior presidente de ese país. (1)

En los países occidentales, si eliminamos aquellas mujeres que han llegado a la Jefatura del Estado por pertenecer a las monarquías aún no derrocadas o suprimidas, y en países en donde no hay discriminación en ese campo específico, pocas mujeres han superado las duras pruebas de demostrar eficacia superior a varón en la sociedad machista dominante. El caso de España, por lo demás, un país integrado en una Unión Europea que se dice igualitaria en cuanto a los géneros, representa bien el temor a «lo femenino», pues se proscribe a las mujeres frente a sus hermanos varones para acceder al trono, resultando, por tanto, significativo respecto a la resistencia del magma institucional a ceder espacios de representación.

En general, además, allí donde se ha implantado en occidente, la llamada «discriminación positiva», por otra parte -en opinión mayoritaria, aunque no unánime, del Equipo de Trabajo- se ha perjudicado la posibilidad de que muchas mujeres más capaces alcanzaran puestos de responsabilidad. Aún peor, se ha contribuído, a niveles populares, a desacreditar la opción femenina por el resistente entorno machista, siendo sido sujeto de escarnio algunos  ejemplos de mujeres que, sin tener suficiente capacidad ni méritos, han sido elevadas a posiciones altas, para cubrir las apariencias de una tendencia a la igualdad de géneros.

La mujer ha estado relegada también, por supuesto, en los países orientales a posiciones secundarias y, en general, así sigue y no dudamos en que seguirá sucediendo, a salvo de concretos y muy puntuales períodos de matriarcado, que serán utilizados y rentabilizados, en realidad, por el entorno dominante, en el que es muy superior la presencia masculina.

El equipo de trabajo opina, repetimos que de forma no unánime, aunque sí mayoritaria, que en la carrera por el control absoluto, es preferible que las mujeres no dominen las situaciones relevantes. La mayor sensibilidad de las mujeres a los problemas cotidianos, su indudable tendencia a valorar más el apoyo a los más débiles o desfavorecidos, surgido de su propia naturaleza maternal, es un serio hándicap para dominar el mundo.

Las imágenes difundidas recientemente, con ocasión del fallecimento de la ex-líder conservadora Margaret Thatcher, bailando en plena crisis con el ex presidente gringo Ronald Reagan, dejan clara la utilización de la frivolización de la relación entre géneros, difundiendo la imagen inequívocamente sexual de dominio del hombre, pues es sabido que en estas manifestaciones de sensualidad reprimida (como son los bailes), es el varón el que dirige los movimientos.

Las mujeres tienden, de forma natural, a concentrar su deseo de independencia y poder en ámbitos restringidos, familiares o próximos, que aparecen más vinculados al mundo de lo virtual o imaginario que a la dura contienda por el dominio global. Si existiese un más allá -lo que nos parece muy poco probable, por no decir, imposible- serían ellas, sin duda, las dominadoras de los espacios para-celestes, por su gran capacidad para la imaginación y la entrega hacia los sentimientos -amor, simpatía, conmiseración,…, en fin, cuando abarca a la poesía y a la metafísica-, actitudes muy poco rentables en el mamrco de una existencia competitiva.

Creemos, en definitiva, que el triunfo final de los ideales de control absoluto por la vía de la economia centralizada deberían obviar la presencia en puestos relevantes de las mujeres, al estimar que su actuación sería, a la larga, una rémora para el cumplimiento de los objetivos. La persistencia en la marginación de las mujeres debe hacerse, por supuesto, de una manera solapada, inteligente, poniendo todo tipo de dificultades para que accedan al poder, restringiendo a las mujeres a su papel de esposas y madres, distrayéndolas, y sin descuidar la utilización rentable de su tendencia a la religiosidad, a la devoción a los antepasados, al respeto a los semejantes y a la subordinación en evitación de conflictos.

En este sentido, obligarlas a la discreción pública, a la ocultación de su imagen tras velos y paredes e, incluso, forzándolas a perder su aspecto femenino convenciéndolas de que son capaces de realizar tareas sin prestigio pero de gran dedicación (como la pertenencia al ejército, la ejecución de tareas pesadas, la incorporación al mundo de los servicios o de la investigación aplicada, etc.) es un camino adecuado para ocupar su tiempo y dominar sus impulsos para cambiar el mundo, «haciéndolo mejor», como hemos oído de sus bocas reiteradamente.

Debemos aclarar, sin embargo, que estas ideas no son necesariamente coincidentes con nuestra opinión personal, sino que hemos mantenido el criterio de expresar aquello que creemos más conveniente para el triunfo de los ideales de dominio que deducimos de intérés del Grupo de Solicitantes, que son quienes han encargado este trabajo.

—-

(1) No pretendemos ser exhaustivos. Los casos de Pratibha Patil (presidente de la India), Dilma Rousseff (Brasil), Cristina Fernández de Kirchner (Argentina), Michelle Bachelet (que lo fue de Chile), Laura Chinchilla (Costa Rica), e incluso Angela Merkel (Alemania) -este último caso, como paradigma de la virilización de la mujer dominante- , no deben hacer olvidar que en sus trayectorias de ascenso político hay una presencia tuteladora masculina y, si no existe de forma clara, se advierte el acelerado asexuadamiento de la mujer, para mejor aprovechamiento de una oportunidad política que no descansa tanto en la valía probada de la candidata como en una coyuntura propicia a la que fueron impulsadas por las fuerzas masculinas dominantes.

(continuará)  .

Publicado en: Cultura, Internacional, Mujer, Sociedad Etiquetado como: Angela Merkel, Aquino, Benazhir Bhutto, características, Cristina Fernández, dominio sexual, estrategia, femineidad, Laura Chinchilla, Margaret Thatcher Reagan, mujer, Park Geun-hye, Patil, Rousff

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