Al socaire

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Soneto: Manchas de sangre son, salpicaduras

17 mayo, 2019 By amarias Deja un comentario

A Pere Gimferrer

”El ocaso gasta en salpicaduras” (con las mismas palabras de las rimas y en el mismo orden, que su soneto)

Manchas de sangre son, salpicaduras/de cuantos fusilaron contra el muro/y esas huellas y marcas, rozaduras/ de uñas de tanto muerto prematuro.//Ante tales señales, alma acampa/entre gritos de pánico celeste/componiendo la quejumbrosa estampa /mientras reniega de su esencia agreste.//Postrándose de hinojos, caen las hojas/del árbol del dolor, y se hacen rojas/de vergüenza, victorias; los fulgores/ de méritos se queman en la llama/de la antorcha que lleva quien reclama/ser el héroe, acreedor de resplandores.

(Del libro “Sea por instinto” Soneto 45, @angelarias)

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La foto corresponde al Museu Aureli Capmany

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Soneto: Caerán tiernas verdades a la tierra

16 mayo, 2019 By amarias 2 comentarios

A Quevedo

”Fue sueño ayer, mañana será tierra “, con las mismas rimas que el soneto que así empieza

Caerán tiernas verdades a la tierra/y tercas objeciones se harán humo,/en tiempos de olvidar como presumo/ viejos anhelos que el pasado  encierra/y, a base de restar, al cabo  asumo /que reservas de amor pronto consumo.//El presente cualquier vestigio entierra/de restos de placer con que has llegado/arriesgando a que un falso movimiento/te haga pasar de osado a despeñado.//Disfruta sin reparos del momento/descartando el andarte con cuidado,/pues no falta al valiente un monumento.

(Soneto 44 de “Sea por instinto”, @angelmanuelarias, 2019)

PS. Con el deseo más cálido que mi querido hermano Juan Carlos, hospitalizado desde ayer por causa de un repentino infarto, se recupere rápido y completamente.

(Foto: En la ruta del Lobo, Belmonte de Miranda, Asturias)

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Alfredo Pérez Rubalcaba, ¡Presente!

11 mayo, 2019 By amarias Deja un comentario

Todo el mundo habla hoy en España de Alfredo Pérez Rubalcaba, fallecido el 10 de mayo de 2019, después de estar hospitalizado en estado crítico como consecuencia de un ictus que, lamentablemente, se le presentó cuando se encontraba solo en casa, por lo que permaneció varias horas sin recibir asistencia.

Rubalcaba fue un político que tuvo un papel relevante, sustancial, en la Historia reciente de España, como vicepresidente de Gobierno, como ministro de Interior cuando el Estado de derecho consiguió desmantelar a ETA de argumentos, como socialista y como parlamentario de lengua de acero y guante de tafilete.

Tenía una inteligencia excepcional y su capacidad de trabajo le llevó a utilizar muchos palos, y tocarlos bien, con ritmo, en varios tambores. Como profesor de Química Orgánica, actividad a la que volvió cuando le retiraron de la política activa, sus alumnos le apreciaban: dicen que enseñaba cosas útiles, poniendo ejemplos efectivos, para facilitar con exposiciones sencillas la comprensión de cuestiones complejas.

No tengo autoridad ni cercanía al personaje para hacerle una semblanza y carezco de argumentos para hacerle un panegírico. Podría parecer que me uno a la colección de ensalzadores del fallecido, cuando ya no puede contradecirnos si alegamos haber estado próximos a él, o si alardean de haberlo admirado siempre cuando le estaban poniendo zancadillas.

Es verdad que siempre me atrajo el personaje, por múltiples razones: cercanía en la edad, curiosidad de amplio espectro, similitud incluso- desde una distancia  formal- en cuanto que ambos hemos sido profesores universitarios y nos gustó la docencia que no se encuentra en los libros; no descarto que, desde otra dimensión respecto a mi interés por la política, su forma de hacerla real me parecían distintas a lo habitual, didácticas y, sin reticencia, ejemplares.

También me gustaba su forma de trasvasar la química a la esfera política, con ejemplos que podrían suponer un trasunto de aquello de Jesulín de Ubrique, de que la vida es como el toro, pero desde la altura intelectual de quien sabe que la vida no es como la química, pero tiene mucho de su enjundia.

En fin, habría que sumar desde la esfera personal que mis progenitores fueron ambos licenciados en esa ciencia (y mi padre, profesor titular de Química Inorgánica en la Facultad de Ciencias de Oviedo y miembro de la vieja escuela de químicos técnicos,  profesionales que sabían cómo fabricar ferroaleaciones, perfumes o margarinas y se embarcaban en hacerlas realidades arriesgando sus dineros).

Alfredo opinaba que «España es el paraíso del derecho administrativo», por el cambio continuo de leyes y reglamentos. Quienes nos dedicamos al derecho, sabemos bien que ese paraíso es un carajal.

Le oí decir que «a los socialistas nos fue mal con la última legislatura de Zapatero, porque no supimos hacer frente a la crisis, y mientras nos mantengamos en ella, el PP y el PSOE estaremos ligados indisolublemente a la crisis» Desde esa opinión, expresada hace algo más de dos años, mantenía que la oposición es una oportunidad para ser útil, y apoyar ula salida de la crisis, recuperando la economía desde la colaboración.

Leo mis notas de las varias veces en que, en distintos foros y momentos, tuve oportunidad de escuchar a Alfredo Pérez Rubalcaba y redescubro siempre a un hombre sensato, inteligente, dialogante pero con firmes ideas de lo que no puede ser negociado.

«En lo territorial -le oigo decir- la situación se parece a las fiebres terciarias. Un día te pilla flojo y te llevan por delante. Puigdemont es un independentista peculiar. No lo pillo. Ahora estamos en el peor de los mundos, el de la judicialización, por la que sabemos cuando se entra pero no cómo sales y cuando.”

La marea independentista le parecía el mayor problema político, y lamentaba el escenario al que se había llegado, salpicando el análisis de una amenaza misteriosa: “En Cataluña no hay con quien pactar. La culpa (indirecta) de la situación la tiene Rajoy. Un día me voy a cabrear y publicaré el papel que le di”.

Alfredo reconocía ser un desastre para mantener sus archivos, pero -aclaraba afortunadamente- “hago mucha literatura. He sido negro de mucha gente y de mí mismo», pero «la parte que interesa de ms memorias, no es mía, es de todos. La parte morbosa no la voy a contar y la que puedo contar no interesa a nadie».

Hemos perdido a un hombre “del” Estado. No ahora, cuando falleció tan repentina y dolorosamente. Lo habíamos perdido antes, hace unos años. Entre los que ahora, ante su cuerpo yerto, hablan de su gran capacidad, del afecto que le tenían, de su excepcional inteligencia política, están también los que decidieron que estaba amortizado, antiguo, que sus ideas pertenecían al pasado.

Y no se fue. Está  aquí, presente,  con nosotros. «Al PSOE le va bien cuando a España le va bien». Sí, la frase es de él, de Alfredo Pérez Rubalcaba. Me pregunto: ¿A España le va bien ahora mismo?

Con mis condolencias para Pilar, su viuda, al resto de su familia y a los amigos que sienten su pérdida,  desde la sensación amarga de no haberle conocido mejor.

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El pájaro de la foto es un chochín (troglodytes troglodytes), un ave muy pequeña, que se mueve como un ratón entre los matorrales espesos. Difícil de detectar, salvo por su recio canto, sonoro y musical, desproporcionado para su tamaño. Este ejemplar buscaba insectos entre la hojarasca a las orillas del Pigüeña, revoloteando de un lado a otro del río, incansable. Seguramente tendría su nido en un tronco arbóreo de los alrededores. Yo tenía prisa y tomé un par de instantáneas (el entorno sombrío las hizo aparecer oscuras) y me fui con las ganas de haber pasado más tiempo observando sus evoluciones.

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Mis palabras de agradecimiento por el Premio de la UICM

24 abril, 2019 By amarias 3 comentarios

El 23 de abril de 2019 la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid me entregó el IV Premio que concede esta prestigiosa asociación, que agrupa a la inmensa mayoría de los Colegios de la Comunidad de Madrid y a más de 300.000 profesionales.

El premio me fue entregado en el acto de Clausura del Día de las Profesiones, por la Consejera de Economía, Empleo y Hacienda de la Comunidad, Engracia Hidalgo. Tengo que agradecer, desde la admiración por el excelente y bien trabado discurso de la ex secretaria de Estado,  una de las personas más brillantes del panorama político- que tuviera unas palabras elogiosas hacia mi persona, y que confesara haber entrado en este blog para conocer más detalles sobre mi. No solo eso: dijo haber pasado un rato muy entretenido, aconsejando a los asistentes que no lo conocieran que lo visitaran . Me quito el sombrero, admirada y admirable Consejera.

Estaban presentes en la mesa presidencial, los dos vicepresidentes de la UICM: el anfitrión, decano del Colegio de Arquitectos, José María Ezquiaga, y Miguel Angel Carrillo, que fue hasta hace poco tiempo el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos. En el público, se encontraban varios decanos y decanas de los distintos colegios profesionales, entre los que no faltaron la decana del Colegio de Ingenieros Agrónomos, Mari Cruz Díaz, y el decano del Colegio de Ingenieros de Minas, Rafael Monsalve, así como el decano del Consejo Superior de Minas, Angel Cámara.

Junto a los amigos, colegas que habían tenido la amabilidad de acompañarme en este acto, estaban mi esposa, mis hijos, una de mis hermanas con su pareja y… mis cuatro nietas.

A ellas dediqué mis palabras, trenzadas con el agradecimiento a la Junta directiva de la Unión, que decidió concederme el galardón por unanimidad, según se leyó en el Acta de adjudicación. Advierto que no leí lo que tenía preparado, sino que, dada la poca luz que llegaba al atril (y a mi deteriorada vista, que me obliga a llevar gafas, que perdí hace unos días y tengo pendiente de sustitución), tuve que improvisar.

Este era el texto original.

«Queridas autoridades, amigos y colegas de la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, familia.

Estoy profundamente agradecido, honrado y abrumado, ante esta distinción de gran prestigio, como revelan mis antecesores en este Premio. Se me indica que me fue concedido por mi labor en defensa y difusión del trabajo de los Colegios profesionales y de la Unión Interprofesional en particular.

Si quienes han decidido que era merecedor de este galardón han estimado que reunía méritos suficientes, no voy a entrar en contradicción con ellos. Solo diré que cuanto pude hacer y me propongo seguir haciendo por la colegiación y la profesionalidad no lo hice porque aspirara a que  tuviera jamás ningún reconocimiento por ello.

Ha sido una agradabilísima sorpresa que se reconociera, por una organización tan valorada, activa y plural y que abarca profesiones muy diversas, mi contribución a reforzar algo en lo que creo profundamente, que es la fuerza de la unión profesional, conseguida desde la colaboración y el empuje de profesionales de las más variadas disciplinas. Una fuerza dirigida, no a un propósito egoísta, sino al propósito de impulsar esta Comunidad de Madrid, base de la realidad de España, mejorando la cualificación del país y aprovechando en beneficio común las experiencias sectoriales.

Me acompañan mis nietas, Carlota, Sofía, Alejandra y Claudia y quisiera decir unas palabras dirigidas especialmente a ellas y por extensión, a todos los que serán, dentro de quince o veinte años, protagonistas. Las mayores tienen ocho años y las dos menores, seis. Así que me planteo qué puedo decirles a ellas pensando en el momento en que, ya entradas en la veintena, inicien su vida profesional o estén terminando sus estudios.

Sabéis, queridas nietas, que me gusta contar cuentos, e inventar historias. Creo que alguna vez os habré hablado del gigante Tur Tur, que aparece en un cuento de Michael Ende (“Jim Botón y Lucas el maquinista». Era un gigante muy particular, un gigante aparente, puesto que cuanto más nos acercábamos a él, más pequeño parecía.

El mundo está lleno de gigantes Tur Tur. Son personas que se adornan con muchas plumas y falsos títulos y parecen magníficos cuando se ven desde la distancia, por lo que ellos mismos nos cuentan, pero en la proximidad resultan anodinos, muy podo interesantes.

Si me admitís un consejo, no os asustéis ante ningún gigante, y acostumbraros siempre a mirar de cerca a las personas con las que os encontréis. Así podréis valorar su verdadera importancia, su dimensión real. Y os puedo aconsejar que, si os encontráis con un gigante de verdad, que los hay, una persona con capacidad de crear, de ser un buen maestro, formar grupo, y generar ilusión y fortaleza, arrimaros a él y si podéis, auparos sobre él. Decía Ramón y Cajal, que obtuvo en 1906 el premio nobel de Medicina, que ese es un premio muy importante, que había llegado lejos porque había sido transportado a hombros de gigantes.

Llegad lejos. Pero si os faltan las fuerzas, sentíos felices al ayudar a que otros, los mejores, lleguen lejos.
El futuro, visto con los ojos de un abuelo que ha vivido ya mucho y que está un poco cansado, no parece muy fácil. Nos pasa a los mayores. Se que a vosotras no os asusta el futuro, sino que, al contrario, os apetece estar allí. Tiempo al tiempo. Preparaos bien entre tanto, para disfrutar de ese futuro.

Nos encontramos entre profesionales, celebrando el Dia de las Profesiones y de los Colegios profesionales. Si no lo sabías, os lo digo ahora: una profesión es un empleo, u oficio por el que se percibe una retribución, es decir, dinero. Porque se necesita del dinero para poder vivir, sostener una familia, disfrutar de un nivel de vida satisfactorio.

Aquí están representados más de 30 Colegios, aunque tengo que advertiros que hay varios cientos de títulos que se pueden obtener en las Universidades españolas. Cuando yo entré en la Universidad, no existían la mayoría de ellas, y muchas de las que había no se podían estudiar en la región donde yo nací, que sabéis que era Asturias. Hoy hay cientos de Centros Universitarios y, además, se puede estudiar teóricamente en otras Universidades de Europa y el título sería homologado, es decir, tendría validez en España.

Aunque puedo decir algo acerca de vuestras aficiones hoy – a una le gusta el dibujo, a aquella escribir poemas y cuentos, a otras leer, tocar un instrumento o hacer teatro-, no tengo idea de la profesión que os permitirá en ese futuro, vivir de vuestro salario y proporcionaros la satisfacción de hacer algo útil.

Se me hace difícil pensar que, dentro de un par de décadas, es decir, veinte años, no haya médicos, abogados, ingenieros, economistas, químicos, sicólogos, farmacéuticos, …Repaso la lista de las profesiones que forman hoy la Unión Interprofesional y me entran dudas sobre la posibilidad de que algunas subsistan, amenazadas por el avance de la robótica, las tecnologías de la comunicación, el manejo masivo de información. ¿Cómo serán los abogados o los ingenieros de vuestro futuro? ¿Trabajarán desde sus casas, se relacionarán con máquinas o con seres humanos y de qué manera? ¿Serán necesarios y para hacer qué cosas?

Si miro desde la perspectiva de que las profesiones deben servir para conseguir un empleo remunerado, tampoco tengo claro lo que sucederá. Es decir, lo veo oscuro. ¿Habrá trabajo para todos y un buen trabajo?

Lo que si tengo claro es la importancia de la educación, de la buena educación. La responsabilidad hoy de los mayores es que a los niños y jóvenes se os eduque bien, no solo en valores, sino también en conocimientos útiles, con buena base.

Cada vez será mayor la exigencia para ser un buen profesional, y muy difícil llegar a ser un profesional de éxito. La competencia será muy fuerte y el trabajo que uno desearía puede que escasee y la necesidad de formación para conseguirlo y mantenerlo será continua: Posiblemente la vida laboral se acortará en tanto que, sin embargo, las personas vivirán cada vez más, por lo que las necesidades de cubrir el tiempo de ocio serán mayores, pero también lo serán las opciones de cultivar el lado más personal del ser humano, lo que nos hace sensibles, inteligentes, curiosos. Y poder compartir ese sentimiento.

Si miro a lo que conozco mejor, las profesiones técnicas estarán cada vez más interrelacionadas con el medio ambiente, la biología, la medicina y las tecnologías de comunicación y robótica. Habrá -en gran medida, los hay ya- ingenieros biólogos, economistas técnicos, especialistas en humanización y robótica, físicos que también hayan estudiado medicina, ingenieros ambientales que también sepan aplicar el derecho.

En el cuento de los tres cerditos, supongo que la profesión del cerdito que hizo la casa más resistente y que el lobo no fue capaz de destruir era arquitecto, o ingeniero. Me pareció siempre injusto que sus hermanos a los que les gustaba la música o la danza no fueran bien tratados en el cuento. Creo que lo mejor hubiera sido que, desde el principio, hubieran trabajado los tres juntos y, además de hacer una casa sólida para defenderse de los peligros y protegerse del mal tiempo, disfrutaran bailando, tocando instrumentos o leyendo poemas todos unidos. Porque la unión hace la fuerza. Y la Unión profesional da mucha fuerza..

El futuro de la humanidad tendrá que ser mejor, o no será. Deberá ser maravilloso, y tendrá que ser igual de maravilloso para todos. No se dónde viviréis cuando seáis mayores y fundéis vuestra propia familia. Seguramente, algunas no os quedaréis en España. Europa no será seguramente el lugar apacible y seguro que ahora es y el centro de decisiones y poder se habrá desplazado hacia otras áreas. No quiero pensar en ello, pero posiblemente habrá habido nuevas guerras y disputas por el agua, los minerales, los alimentos o la posesión de la tecnología. Ojalá que podamos evitarlo.

Pero quiero detenerme en lo positivo. Llevaréis un reloj en la muñeca que no solo servirá para decir la hora que es, o lo que habéis dormido la noche anterior o durante toda la semana o las calorías consumidas o el camino recorrido, como este que ahora llevo. El reloj os dará mucha información sobre vosotros, y servirá también para relacionaros con vuestro sistema de salud, para saber cómo estáis, cómo o dónde están vuestra familia y amigos y cómo se encuentran. Servirá para recibir todo tipo de avisos y noticias, comunicaros con el resto del mundo, con los aparatos electrónicos y robots de vuestra casa y vuestro lugar de trabajo y, en suma. ayudar a vuestra felicidad.

Hace un par de años, pedimos a los niños de varios colegios de Madrid, desde la UICM, en el Comité de Medio Ambiente, que dibujaran cómo veían el futuro. Eran niños de vuestra edad hoy y demostraron, como no podía ser de otro modo, que tenían mucha imaginación. Había en sus dibujos, edificios muy pero que muy inteligentes, aviones y autobuses movidos por energía solar o eólica, helicópteros para uso particular que se podían plegar como un paraguas, parques y zonas verdes impolutas y sus dibujos expresaban una gran concienciación ambiental, para no ensuciar el ambiente. También había dibujos que trasladaban la preocupación por ese futuro. Algunos niños dibujaron un mundo dominado por los robots, deshumanizado.

Y ahí quiero llegar, para terminar. Sea cual sea la profesión que elijáis, no dejéis nunca de ser honestos, creativos, críticos y leales. Ayudad a los mayores, vigilándonos, a que respetemos el planeta, seamos más solidarios, ayudemos más a los que lo necesitan. No dejéis jamás de utilizar la filosofía, no descuidéis nunca la ética. Amad las artes, la literatura, la poesía.

Y, sobre todo, evitad admirar a quienes manejan el martillo. Vosotras sabéis quién es el mozo del martillo, porque es el protagonista de un cuento que os conté otras veces. El mozo del martillo consiguió el primer premio en un concurso que se había convocado para premiar a quien fuese capaz de crear o hacer algo que asombrase a los demás. Este muchacho, que era un rebelde y estaba un poco loco, destruyó con su martillo la obra que iba a ser premiado, de un gran artista de la ciudad. Causó la máxima conmoción, y de acuerdo con las instrucciones del concurso, hubo que darle el premio.

Queridas autoridades, queridos colegas, querida familia. Gracias por estar aquí en este acto tan emotivo para mí. Gracias a la UICM por este galardón. Y prometo seguir trabajando, mientras me quede resuello, por mejorar el futuro de las profesiones, que es parte sustancial de nuestro futuro.

El de todos. Y, sobre todo, el de los más jóvenes, a los que tenemos que ayudar, con trabajo, educación y ejemplo. a preparar la plataforma que les proyecte hacia él de la forma más satisfactoria. Gracias también por vuestra atención.»

Hasta aquí, el texto que tenía dispuesto. La alocución fue más breve (miraba a mis nietas, muy atentas a mis palabras, y no quería cansarlas ni cansar a la audiencia). Pero el sentido básico quedó expresado y, por lo que me comentaron muchos asistentes, compartido y apreciado.


La bisbita ribereña alpina (anthus spinoleta spinoleta)  es un ave de regular tamaño (dentro de las paseriformes), con un peso de hasta 23 g. Se la distingue de la bisbita común (anthus pratensis) por el tamaño (es más grande) y por el hábitat, que en el caso de la ribereña alpina corresponde a áreas montañosas. El vientre, además, está densamente rallado hasta el vientre, que en su prima pequeña es blanquecino. Las pates,  unas uñas traseras conspicuamente largas.

Esta bisbita, fundamentalmente migradora, fue fotografiada en Pola de Allande, en una de sus hermosas montañas, en el mes de julio. Quizá había decidido quedarse allí, seducida por el paisaje y la buena alimentación, consistente en semillas, insectos, gusanos, arácnidos. etc.

 

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Dia de las Profesiones

22 abril, 2019 By amarias 5 comentarios

El 23 de abril, martes, además del Día del Libro, se conmemora en Madrid el Día de las Profesiones, por convocatoria de la Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid. Durante todo el día, en la sede del Colegio de Arquitectos, en la calle Hortaleza, 63, a partir de las 10h 30m se celebrarán varias mesas redondas, en las que destacados ponentes expondrán sus opiniones sobre el futuro del mercado laboral y las profesiones, los efectos de la transformación digital o el desarrollo sostenible en las ciudades, entre otros temas y actividades.

A las seis y media de la tarde, dentro del acto de clausura, se me entregará el Premio a la persona que más se ha distinguido por la defensa de las profesiones y los colegios profesionales. Mi candidatura, de la que no sabía nada, fue propuesta por el Colegio de Ingenieros de Minas de Centro de España y votada a favor por la Junta General de la Unión Profesional, valorando méritos y actuaciones mías de las que no puedo menos que sonrojarme por unos (pues soy consciente de su escasez y debilidad) y expresar que las otras las hice por propia decisión y vocación, sin esperar reconocimiento alguno.

Escrito esto, debo admitir que me siento profundamente agradecido y honrado por habérseme considerado merecedor de un galardón de tanto prestigio, que se encuentra ya en su cuarta edición, y que ha premiado, hasta ahora , a relevantes personalidades del complejo mundo de la profesión.

Adjunto el Programa del Acto y, si estáis en Madrid y os apetece pasar un rato agradable, estáis invitados a acompañar mañana al equipo de la Unión Profesional y los profesionales que se reunirán allí. Y si queréis acudir a Hortaleza 63 para estar presentes en el acto de clausura, tendré ocasión de saludaros personalmente.

( LAS PROFESIONES, A TU SERVICIO ¡ACÉRCATE A CONOCERNOS!

Tras el éxito de las dos ediciones anteriores, desde Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid, Asociación de Colegios Profesionales donde se encuentran agrupados más de 300.000 profesionales, que representan a más de 35 profesiones de las áreas de Ciencias, Economía, Jurídica, Sanidad, Social y Técnica, celebraremos la III Edición del Día de las Profesiones.

Se trata de una jornada anual de puertas abiertas de los Colegios Profesionales (ENTRADA LIBRE), que celebraremos el próximo 23 de abril (martes) durante todo el día (de 10h a 20h) en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (C/ Hortaleza, 63). El principal objetivo de esta celebración es:
1) ofrecer a la ciudadanía la oportunidad de acceder de una manera fácil y cercana a conocer lo que las distintas profesiones y sus profesionales le puede ofrecer; mejorando la presencia de los profesionales en la sociedad
2) dar a conocer a los jóvenes las profesiones de cara a su elección e información sobre su futuro profesional;
a los estudiantes universitarios la oportunidad de acercarse y conocer lo que es un Colegio Profesional y lo que éste le puede aportar en esta nueva etapa.
3) y a los colegiados, profesionales y ciudadanos en general, la oportunidad de acceder a charlas e información sobre cuestiones de plena actualidad.

Durante toda la Jornada aquellas personas que deseen acompañarnos encontrarán activos diferentes espacios donde podrán acercarse y conocer un poco más las distintas profesiones y los servicios que los Colegios Profesionales pueden ofrecerles:

PUNTOS DE INFORMACIÓN de las diferentes profesiones: Un espacio común donde los distintos Colegios Profesionales se pondrán a disposición de los asistentes para resolver cualquier duda que éstos tengan acerca de cada una de las profesiones, así como para informar de los diferentes servicios que prestan a la Sociedad.

Igualmente, durante toda la jornada los distintos Colegios Profesionales facilitarán de manera clara y cercana información a los estudiantes que nos visiten, ofreciendo orientación sobre itinerarios académicos (ver video) y salidas profesionales (ver video)

MESAS REDONDAS Y ACTIVIDADES SOBRE TEMAS DE INTERÉS GENERAL Y ACTUALIDAD: Espacio donde distintos expertos ofrecerán charlas multidisciplinares sobre temas transversales de interés para la ciudadanía en general.

PROGRAMA DEL EVENTO

10.30h Inauguración
11.00h Mesa Redonda: El futuro del mercado laboral y las nuevas profesiones
12.30h Mesa Redonda: ¿Cómo nos afecta la transformación digital?
12.30h *Charla CODEM Educa
13.30h *Cata de vinos: Todo lo que te gustaría saber de vino y no te atreviste a preguntar
13.30h Presentación campaña Nursing Now Comunidad de Madrid.
16.00h Mesa Redonda: Sociedad Saludable: buscando el equilibrio
17.30h Mesa Redonda: El desarrollo sostenible en las ciudades.
18.30h Clausura
Entrega de Premios UICM: IV EDICIÓN PREMIO UNIÓN INTERPROFESIONAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID de reconocimiento a personalidades o instituciones por la defensa y difusión de la labor de los colegios profesionales y las profesiones.
III EDICIÓN DEL PREMIO UICM a profesionales colegiados para galardonar el mejor artículo, ensayo o libro sobre colegios profesionales y el ejercicio de las profesiones -premio a la divulgación colegial-.
Microconcierto de Músicos por la Salud
19.30h Cóctel

Con la colaboración de:

Unión Interprofesional de la Comunidad de Madrid
Copyright © 2019 UICM. All Rights Reserved.

C/ Serrano 9, 1ª Planta, 28001 Madrid
Telf: +34 91 781 58 10
uicm@uicm.org )

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La libélula roja (Sympetrum sanguineum) es un odonato bastante difundido, que puede observarse en las orillas de marjales, pantanos, y riachuelos en donde este depredador encuentra su alimento y se desarrolla en las fases primeras de su existencia.

El fotografiado es un  macho, pues las hembras son de color pardo o pardo anaranjado.

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Sonetos a las cuatro estaciones

4 marzo, 2019 By amarias 1 comentario

A la primavera

Rota la reclusión tras tensa espera
surge al fin, orgullosa de su alarde,
alargando la luz, la primavera.
Despierto del letargo, el campo arde

convirtiendo en verdor la sementera.
Por ganas de vivir, será la tarde
triunfo del placer y, aunque se esmera
invierno en que respeto se le guarde,

florecerán cerezos, será la era
de nuevo el vergel que amamos tanto
y en la rama del naranjo más somera

harán mirlos su nido, y con su canto
contagiarán de alegría zalamera
el ánimo triunfal que me levanto.

10.01.19

Al verano

Sopor bendice que el calor te aporta,
-viajero del tiempo-, trayéndote el verano
la fiel reparación con que te acorta
páginas que se nos fueron en vano.

Responde con sudor en la retorta
para aliviar tensión, el cuerpo sano:
de alegría explota que al amor exhorta,
y un corazón, volando, el gran milano,

traza sobre el paisaje. El campo yermo
se rinde a la tormenta, cortesano.
Yo me siento feliz mientras me duermo,

protegido al soñar del mal villano,
y ya curado al despertar si voy enfermo,
vuelvo con paz y frutos en la mano.

15.01.19

Al otoño

Surgiendo del calor, será el otoño
quien llenará cestas y cántaras
de vino y frutos; fiestas y chácharas
vencerán la resistencia del gazmoño.

Caerán para placer, pieles y cáscaras;
rendido a tentación galán bisoño
ofrecerá a su amor, como el madroño,
junto a pulpas, flores, y en las cámaras

acortándose noches, crecen tretas;
y al caer de las hojas, cubren máscaras
la desnudez de opciones obsoletas;

mandan ventarrones a hacer gárgaras
delirios de amantes, locos y poetas.
¡Enciéndanse pábilos de lámparas!

20.01.19

Al invierno

Ni dolor ni placer son nunca eternos,
y al fin de otoño, ¡ay del que se atreve
a afrontar sin abrigo los inviernos
que lluvia del estío trocan en nieve!.

Marchitas ya las hojas en cuadernos
que triunfante Cronos al suelo mueve,
mutan los purgatorios en avernos
y no hay pasión que a su expiación no lleve.

Cuando a todo cerdo san martín llega,
desea a cubierto que tu mal sea leve
y si la gloria alguna vez te ciega,

prudencia y compasión en calma bebe,
pues con calzón quitado no se juega
y no hay necio que su rigor no pruebe.

31.01.19

(Del libro «Sea por instinto, vocación o influjo», @angelmanuelarias, 2019)

—

Una gaviota y un cormorán común disputan por los restos de un pez. Seguramente el cormorán lo atrapó de las profundidades marinas, utilizando su habilidad buceadora, pero, incapaz para engullirlo sin salir a la superficie, mientras trataba de voltearlo para tragárselo entero, se encontró con la habilidad torticera de la gaviota, que le arrebató un trozo de su presa.

Magnífico espectáculo de supervivencia animal que el ojo atento del observador de la naturaleza puede captar, en no pocas ocasiones, cuando pasea a la orilla del mar, en el dominio de los puertos pesqueros o desde una barca de paseo. A veces, incluso, puede ser el mismo, el protagonista inductor de la dramática historia del combate diario por la supervivencia (en este caso, aves marinas), ofreciendo a su voracidad un alimento más fácil que el que proporciona la naturaleza abierta.

Pequeño dios de ese mundo limitado, por unos momentos, el amigo de la naturaleza se recrea en una escena de rivalidades que, con su voluntad, ha pretendido crear.

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Alocución al recibir la insignia del Colegio de Ingenieros por cumplir 70 años

5 diciembre, 2018 By amarias Deja un comentario

El 4 de diciembre de 2018, como cada año, celebran los mineros y artilleros la festividad de Santa Bárbara, una santa cristiana singular y controvertida. Este año cumplí mis setenta, y el Colegio de Ingenieros ha establecido la norma de obsequiar a quienes ya franqueamos esa frontera, con una insignia conmemorativa. A mi se me dio la oportunidad de pronunciar una alocución, que transcribo a continuación.

Queridos compañeros y amigos; familiares y amigos de compañeros:

El decano del Colegio de Centro, Rafael Monsalve, me ha pedido que pronuncie unas palabras en este acto-me ha orientado que debían ser unos quince minutos- en representación del colectivo de quienes cumplimos setenta años en 2018. Es decir, de aquellos ingenieros de minas que nacimos en 1948 y estamos colegiados en el Colegio de Centro en este momento de nuestra vida.

Es un honor, desde luego, pero también una responsabilidad. Cuando repaso la relación de quienes vamos a recibir la insignia de la profesión, advierto que los nacidos en el 48 son una representación fiel de la versatilidad de la ingeniería de minas, y de la capacidad evidenciada por estos hoy ya setentones, para buscar el camino del éxito en la vida.

Tener setenta años parecería, en principio, una frontera. Solo que es una franja artificial, simbólica, que se puede saltar: no significa verse ni que nos vean viejos, ni dejar de haber sido más o menos capaz, física o intelectualmente, por más que es evidente que el paso dela edad va produciendo, inexorable, su función de deterioro.

Una vida ya amplia implica, sobre todo, haber acumulado experiencias, es decir, satisfacciones y reveses, gozos y sinsabores. La vida nos ha enseñado, con su proceder natural, a ver las cosas de forma más reposada, a desconfiar de los extremismos, a mirar con lupa los adornos y plumas de quienes pretenden engañarse y engañar con virtudes y méritos de los que carecen.

Nacimos en un momento en que España había superado hacia menos de una década la guerra incivil, no sus consecuencias. El 2 de septiembre de 1945 terminaba la segunda guerra mundial, con la firma de la rendición por Japón, pero, aunque España se había mantenido al margen, ello no nos libró de sufrir los efectos de la crisis, acumulada a las heridas por cerrar de la guerra propia y de la marginación internacional al gobierno de Franco. Por eso, a los bebés que éramos entonces, se nos había dotado de una cartilla de suministro, para proveernos de Pelargón y leche.

Nacimos en un año bisiesto, en el que asesinaron a Mahatma Gandhi, en el que entró en vigor el llamado Plan Marshall -que a España no tocó-, y se inventaron el videojuego y los transistores. Somos coetáneos de Marisol y Lluis Llach, de los actores Jeremy Irons y Gerard Depardieu, del eterno príncipe heredero Carlos de Gales. En el 48 nacieron Al Gore y el científico catalán Jorge Wagensberg (recientemente fallecido) y la premio nobel de medicina Elisabeth Blackburn.

Y tal como os veo ahora y aquí, creo que nos conservamos bastante mejor que la mayoría de ellos vivos; y si miro a vuestros currículos, manifiesto el orgullo de ser contemporáneo estricto de un grupo de ingenieros de minas tan prestigioso como vosotros.

Teníamos 18 años en 1966, pero aún no habíamos alcanzado la mayoría de edad, que en España se otorgaba a los 21, es decir, la alcanzaríamos en 1969. Para poder ver películas hoy reputadas de inocentes, aptas para todos los públicos, incluidos niños de siete años, necesitábamos acreditar la edad con un carné que celosos vigilantes de nuestra formación moral exigían a la entrada de los cines.

En fin, cayeron cuatro bombas atómicas en Palomares, cerca de Almería; se inauguró El Calderón, y se cerró la frontera con Gibraltar para no peatones.

Ah, y sí, estudiamos Historia Sagrada, Formación del Espíritu Nacional y la mayoría, después de aprobar un sicotécnico, realizar unas acrobacias gimnásticas y superar una revisión médica, hicimos la milicia universitaria, bien como IMEC o como IPS, a en los Campamentos de MontelaReina o en la Granja, en Robledo, por la que obtuvimos despachos militares como alféreces o sargentos provisionales.

Estamos aquí, obviamente, por ser ingenieros de minas. Como quizás sabéis, aunque llevo ya muchos años en Madrid, estoy colegiado en el Colegio de Centro, mis hijos estudiaron aquí y mis nietas son madrileñas, no estudié en la Escuela de Madrid, sino en la de Oviedo, en donde terminé la carrera en 1971.

Podía referirme concretamente a los años de la Escuela, y seguro que, a pesar de la distancia entre las dos únicas Escuelas de Minas que había entonces en España, encontraríamos muchas coincidencias. Durante el primer año que pasé en la Escuela, los exámenes de algunas asignaturas se hacían simultáneamente en Madrid y Oviedo, y los profesores abrían ceremoniosamente sobres lacrados que llegaban de la capital, como manera de garantizar que la formación era la misma.

En los años de Escuela, coexistían quienes seguían el Plan de 1957 y el de 1964, o Plan yeyé. Tuvimos que bregar con dos cursos selectivos en donde todas las asignaturas eran importantes, especialmente el Cálculo, la ampliación de Cálculo, la Física, la ampliación de Física, la Mecánica racional, el Dibujo Técnico, la Química Física. Algunas de esas disciplinas, como el Algebra lineal o la Mecánica Racional, las estudiábamos con libros en francés.

Estudiamos mucho, de todo, para superar exámenes difíciles que nos obligaban a estar concentrados meses enteros sin salir de casa, como si fueran unas oposiciones. Pocos teníamos novia entonces, porque cualquier distracción nos quitaba tiempo para cumplir con el único objetivo importante de los años de Escuela: aprobar para obtener el título, de una carrera con pasado prestigioso que, aún sin ser conscientes de ello, estaba ya amenazada de pérdida de imagen.

El estudiar tanto no nos privó, una vez superados los años selectivos, de relajar algo la intensidad, y poder asistir de vez en cuando a alguna fiesta del SEU, aceptar la invitación a algún guateque en la casa particular de padres con hijas casaderas y, en mi promoción, ir de viaje de fin de carrera a Polonia y Hungría, a visitar las minas de carbón de aquellos predios y desempolvarnos un poco el pelo de la dehesa.

Las asignaturas que cursamos en Madrid o en Oviedo eran las mismas, los libros y los apuntes, idénticos. Tuvimos incluso profesores comunes, pues entonces la vis atractiva de la capital era intensa, y cuando se convocaba una cátedra en Madrid, y el titular de la asignatura en Asturias conseguía la plaza, hubo cambios a medio curso. Tal fue el caso, por ejemplo, de José Luis Díez Fernández, Agustín Suárez, Antonio Lucena y algún otro.

Buena parte de lo que estudiamos no nos sirvió nunca para nada. Es parte del juego de la selección, de la necesidad de separar pruebas difíciles para prepararse para lo desconocido. Aprendimos cuestiones muy curiosas, entre las que suelo citar el análisis detallado de la emigración del ano en los equínidos, fundamental para saber si un fósil pertenecía al período ordovícico, al Cámbrico o al Silúrico.

Con veinte años, y aun estudiando, vivimos con pasión los movimientos estudiantiles de mayo del 68, las asambleas de largas peroratas y discusiones de procedimiento no siempre inteligibles, las votaciones a mano alzada, la persecución detrás o delante de los grises. Faltos de personal femenino en las aulas, se nos iban los ojos y los pies tras las chicas de filosofía, químicas o derecho. Nos afiliamos, para poder disfrutar de un lugar de encuentro y laboratorios de fotografía y futbolín, a la Acción Católica, al Sindicato Español Universitario y a lo que hiciera falta.

La entrada del marxismo leninismo en las Universidades no nos cogió con el paso cambiado, y leímos mucho a Marx, a Bakunin, a Gramsci, para poder discutir de tú a ti con las bellezas de otras Universidades, seducidas al parecer por los vientos de extremismos de salón.

Digo esto y aquí para reclamar que es falso si se cree que los estudiantes de minas de entonces hacíamos una vida aislada de la sociedad. De nuestra preocupación al margen de la técnica, pero relacionado con la formación integral del ser humano, dejo constancia de que muchos de nosotros tenemos dos carreras, y, desde luego, intensar aficiones al margen de la ingeniería. Cuando desde la revista Entiba nos preocupamos de presentar a compañeros que tienen dedicaciones al margen de la ingeniería, nos encontramos con músicos, excelentes billaristas, abogados, coleccionistas de arte, inversores, restauradores, escritores, enólogos…

Pero… ¡cómo ha cambiado casi todo! No, no nos creímos jamás la frase que circulaba entre malintencionados por la que creíamos ser superiores, y que, después de Dios, estaba el ingeniero. Vencimos muchas inercias, algunas solo por el paso del tiempo. Hicimos muchos ejercicios con reglas de cálculo de casi un metro, con precisiones de centésimas, porque había algún catedrático que opinaba que la regla de cálculo era el pañuelo del ingeniero. Nos levantábamos cuando entraba el profesor, que pasaba lista y si tenías más de tres o cuatro faltas sin justificación arriesgabas no poder presentarte al examen.

Nos suspendían y, a veces, la razón argumentada era la adquisición de madurez, un arcano que aún tengo sin resolver. Por ello, era normal repetir alguno de los primeros cursos y sacar un notable en una asignatura, resultaba cercano a un milagro.

Cuando terminé la carrera, el mundo comenzaba otra crisis. El presidente norteamericano Nixon decretó el abandono del patrón oro. La economía avanzaba hacia una recesión y, por supuesto, España también estaba en crisis. Un informe alertaba de que sobraban ingenieros en España, porque no había necesidad de tanta técnica. Varios compañeros de mi promoción y las siguientes tardaron meses en colocarse y muchos tuvieron que buscar empleo fuera de Asturias, y salirse de los sectores tradicionales para la ingeniería de minas; el carbón y la siderurgia.

En el 72, empezó a construirse Lemóniz y la industria nuclear española cobraba auge, lo que abrió excelentes perspectivas para quienes habían elegido la especialidad de energía y para bastantes otros, ya que el título que adquiríamos era común a todas las especialidades. Éramos, simple y orgullosamente, ingenieros de minas.

Los ingenieros de minas nos sentimos entonces, ingenieros industriales con el plus de la minería.

Esta versatilidad, ese buen fondo de preparación queda puesto de manifiesto en los currícula de los colegas que hoy se sientan aquí conmigo para recibir esta insignia. Hay, junto a especialistas en minería, y no solo del carbón, catedráticos de Universidad, gasistas responsables de obras subterráneas, directores de ingeniería y proyectos, técnicos en petróleo, en perforación, en organización de empresas, en biomedicina, en ambiente, en aguas. Algunos, se distinguieron y distinguen en el ejercicio libre de la profesión, otros, como empleados de élite, también hay entre nosotros, empresarios propiamente dichos.

A lo largo de los más de cuarenta años de ejercicio profesional, hemos sido supervivientes de varias crisis. Hemos visto en primera persona la superación de una dictadura y disfrutado de una democracia, al principio, ilusionada y esplendorosa y hoy, algo perjudicada y con aspecto más bien ajado.

Hemos votado en relación con la entrada en la OTAN, y, sobre todo, por una Constitución que ya dura 40 años y, en mi opinión, ha funcionado muy bien salvo en haber favorecido, en contra de sus principios de solidaridad y coherencia, como una trampa interna, las desigualdades autonómicas.

En contra de lo que puedan creer los jóvenes, incluso nuestros hijos, que parecen convencidos de que lo tienen más difícil, el camino no estuvo nunca fácil. Pero estábamos preparados sicológica y técnicamente para afrontar un mundo cambiante.
Y vaya si cambió.

Cuando entré a trabajar en Ensidesa, como ingeniero de investigación de operaciones, el director de Metalurgia, el ingeniero de Minas Luis Suárez Pazos, que era amigo de la familia, me dijo: “Angelín, no te voy a decir cómo tienes que trabajar, porque te conozco y se que lo harás bien. Pero te daré dos consejos: Ven a trabajar siempre con corbata y trata a los facultativos y peritos de Usted”.

No cumplí ninguno de esos dos consejos y, con el paso de los años, he llegado a comprender que tenían un serio fundamento. Las distancias, cuando no se reconocen de forma natural, hay que construirlas de manera forzada. El Papa lleva tiara. La corbata era un símbolo no de superioridad, sino que evidenciaba el tipo de trabajo que hacíamos o deberíamos hacer los ingenieros: tareas de planificación, de cálculo, de investigación, de gestión, para la que no necesitábamos llevar más que circunstancialmente el mono de trabajo.

Los peritos y facultativos, especie laboral desgraciadamente en extinción, eran el enlace eficiente, imprescindible, entre el ingeniero y los capataces y resto del personal. Tratarnos recíprocamente de usted era una forma de respeto mutuo, y una demostración del comportamiento que sería exigible al resto del personal. Era, también, una barrera de contención ante reivindicaciones sin fundamento y, debo reconocer en mi caso, en agradecimiento a magníficos facultativos con los que tuve el honor de trabajar, una manera discreta y eficiente de contar con un apoyo leal, experimentado y sabio, para corregir, desde el respeto, nuestros posibles errores de falta de práctica, admitiendo en nuestra formación básica más sólida, la manera de incrementar la eficiencia del grupo, en el objetivo común de ayudarnos a mejorar todos.

Hoy día todos quieren ser ingenieros, sin distinción. La administración, y hasta la Universidad, desconociendo la necesidad de las cualificaciones, regala denominaciones que crean desconcierto a la sociedad y a la empresa y generan falsas expectativas laborales y riesgos de seguridad.

Habría que recuperar, donde se halle perdido, la necesidad de ingenieros con estudios superiores y, al tiempo, confirmar la dignidad y la necesidad de ingenieros de grado medio, así como de buenos especialistas en formación profesional, sin regalar títulos ni falsificar las trayectorias curriculares.

Hemos vivido cambios sustanciales en el rol de la mujer, en la familia y en la sociedad. Desde los tiempos en la Escuela de Ingeniería en los que las mujeres eran vistas como rara avis, y en las que se argumentaba sin fundamento alguno, que su cerebro no estaba preparado para carreras técnicas, hemos recibido sin recelo la incorporación de la mujer al mundo del trabajo, y podemos reconocer, con orgullo, que tenemos colegas femeninos de más que probada eficiencia, por no decir que, en la actualidad, se admite como natural que los mejores expedientes de las promociones de carreras técnicas sean copados por mujeres.

Esta insignia se nos concede también por estar colegiados. Los Colegios profesionales, y en concreto, los de ingeniería, están hoy en crisis, porque los visados, que era tradicionalmente la mayor partida de ingresos, han dejado de ser vistos como obligatorios. Pero la razón de ser de los Colegios profesionales y la del nuestro, en particular, no ha cambiado. Los Colegios sirven para defender la profesión y a los profesionales, para generar interrelación entre nosotros, para garantizar la honestidad y el buen hacer, que es lo que nos prestigia ante la sociedad.

Los mayores de setenta años, por decisión del Consejo Superior hace algunos años, no pagaremos la cuota colegial. Creo que es un error, si es visto como que quedamos desvinculados del Colegio y que éste no nos necesita. He propuesto, como Tesorero del Consejo, que se mejore la oferta de los Colegios, que se potencie la actividad colegial y que este impulso se consiga y fundamente al margen de los visados, es decir, con las cuotas colegiales.

Os invito a participar o a seguir participando activamente en la vida del Colegio, a contribuir a su dinamización y, si estáis jubilados, a dedicar parte de vuestro tiempo a ayudar a los más jóvenes, con vuestra experiencia, consejos, orientación y, tal vez, invirtiendo con ellos en proyectos de futuro.

En fin, estamos aquí recibiendo esta insignia, porque tenemos otro privilegio, que es el de seguir vivos. Quiero convocar aquí a aquellos compañeros que están fallecidos y que no pueden estar hoy con nosotros para compartir este momento de felicidad. Quiero dar las gracias por su comprensión, apoyo e inteligencia, a nuestras esposas, y quiero, en nombre de todos, agradecer a nuestros hijos el que sean dignos herederos de nuestra ilusión por hacer bien las cosas y pedirles que inculquen a nuestros nietos el deseo de mejorar, con el propio esfuerzo, el mundo en que vivirán.

Esta insignia es un reconocimiento, pero no es el final. Estamos orgullosos de haber aportado nuestro trabajo para contribuir a que nuestro entorno, la sociedad en que vivimos, sea un poco mejor, por haber conseguido crear actividad, riqueza y empleo y haber contribuido a ofrecer a la sociedad una imagen del ingeniero más próxima, más comprometida.

Quiero reivindicar, para terminar, a los ingenieros, Son necesarios, en este mundo ferozmente cambiante, interconectado, disfuncional, diverso, más que nunca. La distancia entre los peldaños más altos del conocimiento y las necesidades básicas del ser humano ha de ser cubierta con inteligencia, creatividad, esfuerzo personal.

Como ingenieros de minas, colegiados, vivos, y con setenta años, recogemos esta insignia como la manifestación de que tenemos, ojalá, mucha vida aún por delante para lucirla con orgullo, y como un reto para seguir aportando al Colegio y a la sociedad, lo que sabemos hacer bien, porque lo hemos venido haciendo desde los orígenes de nuestra existencia: trabajar con seriedad, con intensidad, con conocimiento.

En el día de nuestra Patrona, que Santa Bárbara sirva de testigo excepcional a este compromiso.

Muchas gracias por vuestra atención.

(4 de diciembre de 2018, día de Santa Bárbara
En el Acto de imposición de insignias a los colegas que han cumplido 70 años en 2018)

…..

El ave fotografiada es un andarríos chico (Actitis hipoleucus), habitante bastante común, según la estación, de los marjales, zonas inundadas y ciénagas. Se le distingue de otros andarríos por el tamaño, la entrada del pecho blanco hacia las alas (en forma de media luna) y el dorso moteado, más conspicuo en invierno. Se alimenta en pequeños grupos y es muy asustadizo, emprendiendo el vuelo a la menor aproximación con aleteos rápidos, trinando todos ellos con agudos chillidos.

Publicado en: Actualidad, Ingeniería, Personal Etiquetado como: andarrios chico, angel arias, colegio, colegio de centro de españa, discurso, ingeniero de minas, insignia, Jorge Wagensberg, Marisol, setenta años

Soneto: Sería un atardecer sobre rosales

15 marzo, 2018 By amarias 1 comentario

(«Más temprano que tarde, la poesía/
llega a los claustros»
José Emilio Pacheco
Tarde o Temprano
(pág. 150, Edit. Tusquets)

Sería un atardecer sobre rosales/cuando entró en el claustro la poesía./Dijeron algunas siervas de María/que era el silbo de Dios, y otras, que cuáles//eran formas de saber si una obra pía/provenía del diablo, y cuántos males/si, por causa de pecar, se conocía/castigaban los goces capitales.//Se llenaron los sueños de portales/con el recuerdo del beso de aquel día,/y monjas de clausura en sus cabales/denunciaron a la priora lo que había:/restos de pasión harto carnales./Cesó el verso y con él, la algarabía.

Opus 93 del libro «Vuelvo a empezar»

@angelmanuelarias


Dos calamones (porphyrio porphyrio), en la laguna de la Rocina, junto al Rocío (Huelva), se nutren de raíces y tallos de cáñamos de ribera, que agarran con los largos dedos de sus patas. Son aves reservadas, huidizas, difíciles de atisbar, y aún menos, en pareja. Sirva esta presentación como excusa para justificar la baja calidad de la toma, aunque, en honor a la verdad, volví otras veces este final de invierno, al mismo sitio, apostándome paciente para verlos reaparecer. Conseguí fotografiar nuevamente, y con mejor pulso, al macho (los sexos son, en realidad, indiscernibles), aunque esta instantánea me parece mucho más simpática

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel arias, calamón, claustro, clausura, Rocina, Rocio, soneto, verso

Soneto del hombre sensato

9 marzo, 2018 By amarias 1 comentario

A la propia mujer, dale cariño/y a la ajena guárdale respeto/fue norma aprendida desde niño/ que guardo devoto en mi coleto.//Tuve por muy normal el poner veto/al impulso de meter mano al corpiño/y viendo la cocina como un reto/solo a la ensalada ponía aliño.//Ocupé mi lugar siendo discreto/y no fue preciso un escarmiento/para estar avisado del secreto://Es la mujer mejor, con fundamento,/y por tanto lo afirmo así de escueto:/sin importar su edad, cedo el asiento.

@angelmanuelarias 8 de marzo 2018

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: mujer, soneto

Sonetos 78 y 79

8 marzo, 2018 By amarias 4 comentarios

 

79

Como humano me tengo en alta estima/y en soledad mi ego se estimula/mas si llego a la  luz, pronto se anula/mi presunción cuando al rigor se arrima./Aunque imaginación pronto fabula/nuevas maneras de alcanzar la cima,/es la fiel realidad, quien puesta encima/señala precipicios a mi mula./A veces me parece tener bula/con que salir indemne de la sima/en que caigo si la razón me adula./No es fácil descubrir con quien intima/la verdad, cuando cegada por gula/del saber, hasta a la mentira prima.

@angelmanuelarias 28 enero 2018

79

Cuando amanezco triste porque llueve/y por librarme del frío que perdura/al ver que desazón mi paz remueve,/busco la medicina que procura/acercarse al brocal en donde bebe/quien pretenda librarse de locura:/el agua procedente de la nieve/que cubrió la soledad en noche oscura./ De ahí extraigo la fuerza que se atreve/a romper del pesar la pared dura,/pues no siendo mi pasado menos leve,/al futuro infeliz nadie me apura/y si vienen mal dadas, que sea breve,/y si pena de amor, que tenga cura./

@angelmanuelarias 6 de marzo de 2018

Del libro “Vuelvo a empezar”, marzo 2018

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, poesía, soneto

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