Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de Religión

Hubo varios big bang

28 mayo, 2015 By amarias Deja un comentario

Con el argumento de que «no hay reloj sin relojero» y su adaptación más comercial de que «la prueba de la existencia de Dios la llevo en el bolsillo», Blaise Pascal (1623-1662) se ganó un sitio junto a Tomás de Aquino y otros ilustres especuladores cristianos, en los libros de Religión que estudiábamos en la asignatura de Religión, allá por la Edad de Piedra del agnosticismo, que sería la posición intelectual dominante en el siglo XXI.

Desde que comprendí que el análisis tensorial no estaba hecho para mis entendederas de filósofo aficionado, sigo con atención las conclusiones de los físicos teóricos respecto al origen del Universo, admirando su capacidad imaginativa para traducir al papel, con ininteligibles fórmulas y ecuaciones, los misterios que encierra tanto el complejo escenario que está al alcance -«con la puntita de los dedos»- de nuestros aparatos más sofisticados, como el que ni siquiera seríamos capaces de intuir.

Como nada me impide sacar mis propias elucubraciones de lo que ignoro, a base de mirar al cielo estrellado varias noches, cargado con decenas de cartas estelares y un telescopio para aficionados, he hecho a mi medida un traje empírico sobre la percepción del Cosmos, suponiendo que existieron varios big bang, en diferentes momentos, y que sus efectos han interferido y lo siguen haciendo, sobre lo que tenemos en nuestro marco de observación.

Me resulta duro admitir, sin esta hipótesis, que un solo desarrollo de energía hacia la materia, por muchos miles de millones de años que le pongamos por delante, desemboque en la complejidad de formas -constelaciones, nebulosas, agujeros negros- que abren millones de interrogantes por cada puerta de comprensión que intentamos cerrar.

Pero no es el universo físico, sea cual fuera su dimensión, lo que más me obsesiona (sin llegar, de momento, a la paranoia): es el universo metafísico, de una complejidad perceptible muy superior, a pesar de tener un campo de observación mucho más limitado que el otro. Me refiero al mundo de las ideas, de los pensamientos y especulaciones de que somos capaces los seres humanos, y que conforman, tanto en lo que expresamos como en lo que ocultamos en nuestra intimidad, y no digamos ya en lo que apenas si es esbozado por la mente en etapas subconscientes, un cosmos metafísico del que los filósofos más eminentes y los sicólogos más capaces no han conseguido siquiera localizar el equivalente a la estrella polar o a la cruz del sur.

En esos momentos de tranquilidad personal, sorbiendo a ratos de la taza de café que mantengo al alcance de la mano, y mientras escucho las cadencias creadas por alguno de los compositores que admiro, me pregunto si no han existido varios big bang metafísicos y nosotros, los seres humanos, en esa evolución que nos ha permitido manipular una parte ínfima de la materia y la energía y de la que formamos parte, somos también consecuencia de ello.

Así que la Humanidad, y cada uno de nosotros en particular, estamos sometidos a una doble dependencia. Como portadores de una entidad metafísica, formaríamos una pequeña constelación de inquietudes, en efímero dinamismo y cortísima existencia, a modo de mínima porción de estrellas en el espacio de las ideas, -brillando, apagándose, o ya muertas para la flecha del tiempo, que solo la conocemos yendo hacia lo desconocido.

Aún más, esa aparente exuberancia metafísica, de la que, desde nuestra nadería, podemos sentirnos a veces orgullosos, carece de observadores externos conocidos -que también puede que no existan, y que si existen, carezcan del menor interés hacia nosotros-. No tengo pascalina  que enseñar, ni argumentos que yo mismo pueda creerme para convencerme de que nuestra posición en el maremagnum de big bangs tenga otro sentido que vernos sometidos a cumplir una ecuación que nunca conseguiremos formular, ya que no podremos salir del campo de experimentación que nos proporciona el único material de análisis que escudriñamos con ansiedad, con instrumentos cada vez más complejos y que aderezamos, para digerirlo, con ecuaciones más y más ininteligibles.

 

 

Publicado en: Actualidad, Poesía, Religión Etiquetado como: big bang, cosmos, estrellas, maremagnum, Pascal, Tomás de Aquino

Temible Leviathan

2 abril, 2015 By amarias Deja un comentario

La película titulada Leviathan, que dirigió en 2014 el inspirado Andréi Zviáguintsev, con un guión escrito junto a  Oleg Negin -protagonizada por un elenco de actores encomiable- me llevó a releer uno de mis pasajes preferidos de la Biblia: el libro de Job.

Ese monstruo acuático, identificado con una de las formas del demonio, que comparte muchas de sus características físicas con el cocodrilo y  del que «no hay sobre la tierra su semejante, porque está hecho para no temer nada» (Job, 41,34) es el elemento subyacente de la historia que nos cuenta Zviáguintsev: un hombre serio, sometido a la prueba de perderlo todo y que, efectivamente, es desposeído de cuanto ama (su casa, su pareja, su hijo, su libertad).

Su culpa no es otra que haberse enfrentado, en defensa de su derecho, con el auxilio de un letrado eficiente , al poder. Que la historia tenga como escenario la Rusia de Putin y que el poder triunfante adopte en la película la forma de un sistema político concreto al que los representantes de la judicatura, de la iglesia, de la policía, del empresariado, …rinden pleitesía , no nos impide, al contrario, entender que la historia es universal.

La vivimos aquí, también, en España. Tenemos ejemplos concretos. Yo, también. Poderes corruptos, que no pueden disimular siquiera en la incapacidad o en la ignorancia su desfachatez con los más débiles, que solo pueden esgrimir en su defensa, el valor del derecho.

El libro de Job es, en su conjunto, la narración de un misterioso episodio que, a los niños y a los inocentes se les esquematiza indicando que es la historia de un hombre que soporta con resignación la prueba de Jahvé, hasta el punto de perderlo todo. Sin embargo, la lectura desinhibida del texto nos descubre que el pobre Job se resiste únicamente a reconocer, como le aconsejan sus amigos, que vierten sobre él su propia culpa, que ha pecado. No lo hace por resistencia orgullosa, sino porque ha tratado siempre de ser justo, y, como el propio Jahvé le reconocerá, así ha sido: «¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?» (Job, 13,23)

En fin: véan, si no lo han hecho, la película. Es magnífica. Y, si puedo aportar un poco de mi erudición de pacotilla, a los que tengan ganas de hacer gozar el espíritu con algo más que los sentidos del cuerpo, arrímense a Garcilaso de la Vega (1501?-1535), por ejemplo. Imagino al pastor Albanio, enamorado de Camila, a la que acaba de descubrir dormida.  Prudente y azorado, se plantea, en hermosos versos, si tendrá fuerza suficiente para despertarla.  Estando en estas elucubraciones, la joven se despierta y llama en su socorro a Diana, lo que obliga a actuar con rapidez al galán, que la sujeta, mientras le solicita: «No te muevas, que no te he de soltar; escucha un poco».

La fuerza de Leviathan parece magnífica, y sus servidores, confiados en ella y en sus ventajas. Los que no le tememos y deseamos que los justos no sean llevados a su ruina, sino al triunfo, nos apropiamos de la frase de Albanio, para sacarla de contexto, pero aplicarla a quienes se jactan de tener el poder de su parte: «No te he de soltar. Escucha un poco».

Publicado en: Actualidad, Política, Religión Etiquetado como: Job, Leviathan, religión, Zviáguintsev

El origen de Dios

31 marzo, 2015 By amarias Deja un comentario

Supongo que no se escandalizará nadie (no lo pretendo, desde luego), si afirmo, para abrir bocas, que la antigüedad de Dios es, por lo menos, tan extensa como la de la capacidad de los homínidos para elaborar un pensamiento, aunque fuera de la máxima sencillez, sobre la desproporción de la naturaleza circundante y la incapacidad propia para dominarla.

Concretando algo: puede que el germen impulsor haya sido la confrontación con la muerte del otro como segura premonición de la propia; o, como iniciación poética, la contemplación silenciosa del cielo estrellado en una noche sin nubles, o el impacto emocional de la paz derivada como consecuencia de algún fenómeno meterológico de inusual intensidad que destruyó parte del paisaje

La vida del ser consciente está llena de peligros y la necesidad de apaciguar su inquietud provoca la urgencia de encontrar un antídoto. Dios, dioses, fuerzas superiores a las que, tal vez, rendir pleitesía; mejor aún, pretender dominarlas, para que atiendan nuestros deseos, complacer sus designios, convertirlas, en fin, en uno de los nuestros.

Hegel expresó con lucidez agnóstica, surgida de su formación cristiana, que Dios es un invento de la Humanidad, y que las religiones no suponen más que una rentabilización de esa carencia de la naturaleza dotada, por evolución caprichosa, de la anomalía del pensamiento. Otros lo hicieron antes, e incluso, mucho antes, y otros siguieron elaborando la teoría de la invención de Dios por el hombre.

Un divulgador científico muy afamado hoy en día, Hawking, se encarga de repetir que Dios no existe. Lo hace con la convicción de quien está, o se pretende estarlo, más enterado que la mayoría de sus coetáneos acerca de cómo se generó el Cosmos. Convertido en un involuntario anticristo, pretende incluso convencer al mismo Papa, de que se está a punto de descubrir qué pasó en esos nanosegundos que cambiaron la nada en energía, y que ha llegado la hora del desencanto.

Estamos en la Semana Santa católica de 2015 y son numerosas las localidades españolas que conmemoran, con escenificación variopinta,  los pasajes del nuevo Testamento en los que se nos describe la Pasión de un hombre singular, (Jesús), su  muerte y posterior resurrección del mundo de los muertos, prueba ésta tenida por demostración inequívoca de su naturaleza divina, al margen de genealogías, milagros y parábolas.

La conmemoración de esos episodios, de cuya realidad, a grandes rasgos, hace unos 2.000 años, no se plantean demasiadas dudas (a salvo, claro está, de la vuelta del crucificado al mundo de los vivos para ascender luego a los cielos, en donde serán también acogidos los bienaventurados), adquiere, en la práctica de las procesiones patrias, la categoría de espectáculo.

La Semana Santa que se practica en centenares de ciudades y pueblos españoles -Andalucía y Castilla, sobre todo- es una demostración genuina, brutal, intrasvasable a terceros, de la capacidad de exageración y despropósito que ha crecido con nosotros. Autoridades, cofrades, matronas con mantilla, portadores de pasos y de cruces, niños y adultos disfrazados de romanos, sayones o filisteos, devotos de verdad y de mentira, desfilan ante miles de otras personas que toman fotos, comentan, murmuran, aplauden, critican o se emocionan.

No me acerca más a la divinidad el contemplar esta exhibición compleja de actitudes, aunque no puedo evitar reflexionar sobre la naturaleza del origen de Dios y, de forma aún más intensa, sobre lo que querríamos que la divinidad hiciera por nosotros.

(El año pasado escribía esto: https://angelmanuelarias.com/procesiones-y-espectaculos/)

Publicado en: Actualidad, Religión Etiquetado como: Dios, procesiones, religión, Semana santa

Etica para un mundo global

16 octubre, 2014 By amarias Deja un comentario

Puede que aún haya quien no le preste atención, pero la sociedad de las comunicaciones ha levantado la gran piedra en la que se ocultaban buena parte de las contradicciones de la sociedad occidental, y ha dejado al descubierto la desnudez de los dogmas con los que había venido trabajando, en particular, desde ese momento singular que se llamó revolución industrial.

Estamos en un momento que carece de interés sociológico, porque en realidad, lo que debería interesarnos es que nos encontramos ante la evidencia de que se prepara un gran diluvio, que será, esta vez, mucho más universal que los anteriores.

La Biblia, ese libro imaginativo en el que han quedado reflejados, con metáforas y cuentos cortos sin otra aparente relación que la de referirnos el camino de un pueblo elegido hacia su utopía, ya lo tiene reflejado: solamente se salvarán quienes consigan construir un arca en la que hayan introducido, antes de la debacle colectiva, además  de a sí mismos y a unos pocos familiares, algunos ejemplares de otras especies, con lo que conseguirán mantener encendida por algún tiempo más la llama de la fantasía.

La amenaza detectada se llama hoy calentamiento global, y el pecado colectivo consiste en la adoración del dios dinero, sostenido por sacerdotes y profetas que se expresan en conciliábulos de apoyo al mercado libre y animan a la búsqueda sin límites de la satisfacción, a la que nos conduce, ciega de su destino final, la sociedad de consumo.

¿Hay solución? En múltiples foros se aborda, con manifiesta falta de profundidad, el análisis acerca de las posibles soluciones: responsabilidad social corporativa, ayuda al desarrollo, planes para la reducción de las emisiones (incumplidos sistemáticamente), eliminación de barreras al comercio internacional, programas de acceso al agua y energía para todos, protección al medio ambiente en bosques tropicales, humedales y zonas  sensibles, etc.

Entretanto huelen el tufo de la catástrofe, las sociedades teóricamente más avanzadas, se pertrechan para mantener el equilibrio inestable del bienestar de sus mayorías, descuidando aceleradamente los problemas de las minorías cada vez más marginadas en su soledad, condenándolas a su suerte, vendiendo a los fieles que se mantienen en los tabernáculos, la esperanza fatua de una recuperación de los mercados, acumulando medidas y promesas de actuación que la realidad revela, una y otra vez, no ya como insuficientes, sino como equivocadas.

No se habla de la ética, es decir, de los principios éticos universales, que es tanto como decir, de las cuestiones deontológicas más elementales, que se resumen en una: nadie puede arrogarse el derecho a vivir con base en la eliminación de los otros.

Aunque sigue habiendo guerras de usurpación y dominio, las batallas se ganan también en el campo de la ineficiencia, de la falsa dedicación a poner en práctica soluciones que representan engañiflas, de la ocultación de los datos relevantes del problema a los más y, también, del desprecio a la situación de quienes tienen menos recursos (económicos, intelectuales, sanitarios, de información y contactos), imposibilitados de raíz para encontrar por sus propios medios, el camino que podría conducirles a su supervivencia, a construir su arca de salvación para los suyos.

El cristianismo, en cuanto a teoría humanitaria a la que es posible, sin desdoro, suprimir el aspecto teológico para dejarlo en su esencia, reducido al aforismo de todo filósofo honesto, respeta al semejante sin hacerle daño (podíamos llamarlo amor, pero no hace falta apuntar alto para acertar a lo que se tiene al lado) no tiene la varita mágica. Pero sí sería capaz, en este momento de su evolución para aproximarse a términos de doctrina social, y después de siglos de dar tumbos, cometer innúmeros errores y causar mucho daño, de ayudar a un buen diagnóstico.

Porque la cuestión no está en lo que ningún Dios pueda querer de nosotros, sino en lo que el hombre pretende conseguir de sí mismo.

Es imprescindible pensar en soluciones globales, olvidarse de dogmas y egoísmos individuales, nacionalistas o gregarios, y presentar una panoplia de actuaciones globales, en la que la tecnología, la cooperación leal, el trabajo conjunto entre todos los pueblos, ayuden a salvar los muebles de este desequilibrio dramático en el que estamos construyendo un presente precario con un futuro claramente imposible para todos.

No me parece digno que se esté construyendo el arca de la salvación de unos pocos, a costa de sepultar en el diluvio global a las mayorías. La gobernanza total, hoy, como nunca, exige liderazgos y compromisos en muy corto plazo, con la mirada puesta en lo que habrá más allá de esta generación o la siguiente. Menos cifras, digamos no a inútiles promesas, censuremos esa proliferación de conferencias internacionales sin conclusiones efectivas, en donde cientos de representantes de quién sabe intercambian sus tarjetas y palmaditas en la espalda.

Puede que algunos contemporáneos se salven si la temperatura global sube demasiado, los centros económicos cambien bruscamente de Londres y Nueva York a Pekín, Sao Paulo o Nueva Delhi, la hambruna provocada por el desigual reparto de las sobrantes se desplace sin rumbo, las guerras por el poder derivado del agua, la energía o las materias primas se desencadenen como fuegos de artificio. No se si las arcas salvíferas estarán en occidente o en oriente, que hasta ese punto llega mi percepción de la confusión. Lo que es hora de poner de manifiesto es que no se está trabajando por la salvación colectiva, y eso, aquí, y ahora, se llama faltar a la ética, aunque se adorne con mucha palabrería y expresión de voluntades que no se tiene intención de cumplir.

No es necesario apelar a un Dios omnipotente dispuesto a premiar a los justos por haber seguido su designio superior. No hace falta apuntar a las fuerzas etéreas. La humanidad habrá perdido, si se cumplen las peores expectativas, y seguramente no habrá sido la única, sino una vez más, la oportunidad de avanzar colectivamente en el descubrimiento de una respuesta que está en la esencia de cada uno de nosotros, y que parecía estar algo más cercana.

 

 

Publicado en: Economía, Política, Religión, Sociedad Etiquetado como: agua, Biblia, civilización, desarrollo, diluvio universal, energía, ética universal

Corto paseo por la Democracia, la Ética y la Ley

13 diciembre, 2013 By amarias2013 3 comentarios

Hemos estado oyendo durante años, de boca de quienes se decían nuestros representantes en las Administraciones públicas, amparados en que les habían votado unos cuantos ciudadanos, que eran demócratas convencidos.

Aunque no hubiéramos estudiado en las Facultades de Sociología y Políticas, sobreentendíamos que, quienes decían así, se manifestaban totalmente a favor de escuchar cuantas más opiniones, mejor, antes de tomar una decisión y que serían plenamente capaces de justificar ante la totalidad, especialmente ante aquellos que no les hubieran votado, el porqué habían elegido, de entre las diversas acciones posibles, una y no otra.

Por supuesto, como existía una norma general para actuar, aunque con muchas lagunas, que llamábamos Constitución, lo que nunca hubiéramos imaginado es que, siendo demócratas, fueran capaces de saltársela a la torera. Y si nos hubieran comentado que su conocimiento de lo público les serviría después para sacar más rendimiento desde lo privado, y no al revés, atajaríamos tal insensatez argumentando que ser demócrata es, también, ser honesto.

Desde muy niños, nos han educado para distinguir lo que está bien de lo que estaría mal. Incluso, nos han enseñado unas cuantas historias bastante curiosas en libros sagrados y algunas formas de dirigirse respetuosamente a los seres muy superiores, cuyo fundamento común, según entendimos, era que se debería respetar y amar al prójimo, ser solidario con él, ayudar a los que lo necesitaban y no aprovecharse de los estados de debilidad de los otros, ya que la fortuna es un regalo de los dioses que saben cómo controlar el azar, y premiarán en otra vida a los que no tuvieron su oportunidad en ésta.

Incluso los más escépticos de que todos estos relatos antiguos fueran un invento fantasioso de los hombres, reconocían que se podía encontrar en el interior del propio yo unas varillas sostenedoras de las guías de actuación que nos permitirían, en cualquier caso, dormir tranquilos, y que llamaron ética universal.

Nunca hubiéramos imaginado que algunos de quienes habíamos elegido para que cuidaran y rentabilizaran en beneficio común lo que era de todos, fueran capaces de detraer para su propio goce una parte de lo que les habíamos confiado.

Ya adultos, entendimos que, allí donde la voluntad colectiva de hacerlo lo mejor posible no bastaba para controlar las intenciones de algunos de hacerlo mal, debía actuar el imperio de la Ley. Esa primacía de lo legal era una manera algo rimbombante de expresar que tendríamos como garantía de que nadie malinterpretara los derechos propios y de los demás, a unos cuantos ciudadanos ejemplares que, sin intereses particulares prevalentes ni tendencias o amistades que les impidieran ser muy objetivos, dilucidarían entre quienes creían tener una razón mayor. Y confiábamos en que lo harían de una manera neutral, siguiendo la guía marcada por unos cuantos libros quasi-sagrados que recogían las normas de actuación y convivencia destilados durante siglos, los principios más universales, la ética, y, donde hiciera falta, la tradición y la costumbre, además de ser coherentes con lo que ellos mismos hubieran decidido antes.

Lo que no se nos habría pasado por la cabeza, si no hubiéramos perdido la inocencia infantil, es que algunos de esos jueces estuvieran atentos a sus preferencias políticas para retorcer la ley que deben aplicar, ni que, según quien fuera el juzgador predeterminado por la Ley pero deducido por complejos caminos de asignación digital o, en fin, según fuera el color con que se viera el caso en primera, segunda, tercera o enésima instancia, la razón del que se encuentra frente a la Justicia pudiera cambiar de traje, y que la independencia de algunos jueces no merezca ese calificativo, si se escarbase en sus trayectorias con la azada de la coherencia.

No me atrevo a sacar conclusiones, porque, después del repaso por lo que nos está sucediendo, y aunque es terrible que paguen justos por pecadores, me viene a la mente la frase terrible de los defensores del cuartel de Simancas, y, en verdad que en este caso no me importa la ideología: «Disparad sobre nosotros, porque el enemigo está dentro».

Solo que no sé bien quien ha de disparar, y con qué balines.

Publicado en: Política, Religión, Sociedad Etiquetado como: Administración, coherencia, cuartel, democracia, disparos, enemigo, ética, justicia, ley, Simancas, universal

Halloween, el juego de la diversión con la muerte

31 octubre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

El último día de octubre es el Jalouín, un pretexto para disfrazarse de zombi, vampiro o -como diría Sofía, una de mis nietas- de bruja mala. Es una fiesta divertida, en la que los niños se pintan ojeras, recortan ojos y bocas en calabazas para que reluzcan en la oscuridad los fulgores de las velas y reparten caramelos o gastan bromas a los mayores.

Por supuesto, quienes más disfrutan de este jolgorio colectivo son los adolescentes, siempre dispuestos a convertir cualquier pretexto en una aglomeración multitudinaria, en la que se canta, se baila, se bebe y se deja pasar el tiempo en la agradable compañía de amigos y, sobre todo, de desconocidos.

Los españoles tenemos fama de saber divertirnos, si bien nuestras raíces carpetocatólicas, siempre atentas a detectar el pecado en todo lo que hacíamos, han dotado a buena parte de las ocasiones en las que deberíamos de pasarlo bien de un trasfondo melancólico, adusto y trascendental. Tenemos una Semana Santa, un Corpus, una Sacramental, un Día de Difuntos,…casi todos los santos que veneramos son mártires, vírgenes y llevaron vidas aburridas.

Por eso, en los últimos tiempos, hemos demostrado una excepcional capacidad para incorporar fiestas ajenas a nuestro santoral despojándolas de cualquier significado, para convertirlas, pura y simplemente, en diversión. Halloween es, junto a las vacaciones de la Semana en la que celebramos la pasión de quien vino a darnos ejemplo de vida otorgándonos el espectáculo imaginero de una muerte llena de colorido, genuina demostración del travestismo ideológico.

Jalouín, es decir, Halloween, la transliteración de All Hallows’ Eve, es nuestro viejo Día de todos los santos, en el que las familias acudían a los cementerios para limpiar las tumbas de sus allegados difuntos, poner flores y rezar varios padrenuestros por su eterno descanso. Qué tiempos.

Publicado en: Religión, Sociedad Etiquetado como: cachondeo, difunto, diversión, fiesta, Halloween, Jálouin, jolgorio, muerte, todos los sanrtos

La prueba siria

5 junio, 2013 By amarias2013 2 comentarios

No estoy entre los sorprendidos de que Bashar Al Assad esté obteniendo creciente apoyo entre la población siria. Es el resultado de la valoración pragmática, por parte de los ciudadano sirios de los resultados a que conduciría la victoria de una u otra de las facciones armadas que han puesto al país en la situación de guerra civil.

Una simplificación del conflicto nos llevaría, desde el análisis de las ideologías religiosas que se han decantado como parte del argumentario bélico, a pensar que se están enfrentando simpatizantes de Hezbolá («El partido de Dios»), que apoya al régimen, con revolucionarios en los que Al Qaeda («La base») habría cobrado un papel relevante.

No es despreciable esta conclusión, pero habría que añadir que las llamadas potencias occidentales en este conflicto han tenido un papel no solo relevante, sido crucial. Se puede advertir, desde la actual perspectiva y conocimiento de los hechos, que el confuso itinerario de la posición internacional respecto al régimen de Al Assad, ha provocado esta polarización. Y ha dejado desvelado, en un estriptís deplorable, el juego de conveniencias en el que se desarrolla la combinación de una torpe estrategia geopolítica, con una diplomacia de medio pelo, dirigida por intereses económicos directos y, por tanto, rastreros, melting pot en el que se ha incorporado, como ingrediente aglutinador, la información preconcebida con la que se analiza desde occidente la realidad socioeconómica del mundo árabe, que se vincula, obstinadamente, con bases religiosas y anti-judías.

Pero no es así, al menos, para quienes nos acercamos al conocimiento del Islam sin prejuicios, y lo entendemos como una fórmula, religioso-política, de identidad para una amplia porción de la población mundial, que no se ha hecho ningún esfuerzo verdadero por integrar en el concepto, -abstracto, aunque dinámico- de desarrollo económico.

Siria es hoy, por ello, como lo fue a su nivel España en la guerra civil de 1936-1939, un escenario de prueba. de tanteo, entre los intereses económicos occidentales y una, aún imprecisa, propuesta de cambio de gestión de la realidad del mundo islámico.

Al Ashad es un personaje creado y apoyado por Estados Unidos y Europa, educado en los exquisitos modales del papel cartón que representaron una democracia ficticia, y que, de pronto, es abandonado por sus propios ideólogos, ilusionados de repente, (pero también, asustados), por las consecuencias de no estar aupados en la ingenuamente llamada primavera árabe, considerada un motor de cambio pacífico, con base popular, moderna e innovadora, y que llevaría, dirigida hábilmente desde dentro, a los países del norte de Africa a una hipotética democracia mejor, esto es, más acorde con la filosofía occidental del término.

No ha sido así, porque no podía ser así. Ha tardado en verse, pero se ha acabado percibiendo que en el levantamiento contra Al Assad no había exactamente deseos de mejora democrática, sino una maniobra rentabilizada desde el fervor revolcionario para poner un pie jihadista más sólido en esa zona de Africa, en un país que cuenta con grandes riquezas naturales, una población importante y una situación estratégica.

Que las dos partes del conflicto estén utilizando armas químicas, que ambos contendientes se comporten vulnerando derechos humanos, que los argumentos de los dirigentes de uno y otro bando sean similares, con acusaciones recíprocas y difundiendo parecidas ideas panfletarias, de odio y resistencia, es normal en toda guerra de intereses.

Ahora los representantes del Pentágono -esto es, la OTAN-, que jamás reconocerán que se han equivocado, hablan de la necesidad de resolver el conflicto con la aplicación de criterios políticos y económicos. Puede ser demasiado tarde, porque ya ha quedado puesta en evidencia una realidad: el mundo estará siempre abocado a separarse en dos bloques. Siria es una prueba.

Como lo fue, salvando ideologías y distancias, el comportamiento internacional con la España republicana en los albores de la Segunda Guerra mundial. Que ganase el gobierno legítimo entonces o una facción levantisca del Ejército no tenía que ver, como creían muchos combatientes civiles, -impulsados a participar en la contienda por sus convicciones religiosas o sus deseos de mejora económica en un determinado sistema político-, con la mejora para ellos de las condiciones de vida.

Tenía que ver con el control de la economía y la ambición de los grupos de poder por obtener más libertad para hacer lo que a ellos les convenía. La matanza de judíos por parte del gobierno nazi no fue importante para movilizar la oposición a Hitler (lo sería después, como argumento para condenar definitivamente al régimen).

Reducir el conflicto a contraposición de argumentos chiítas o sunitas, es una manera más de enmascarar los verdaderos intereses desde los que se contempla, desde las potencias occidentales, un conflicto que han consentido y, en gran medida, propiciado.

Publicado en: Economía, Internacional, Política, Religión Etiquetado como: ´Hezbolá, Al Assad, Al Qaeda, armas químicas, chiítas, españa, guerra civil, intereses, judíos, OTAN, Pentágono, Siria, sunitas

Procesiones y espectáculos

31 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

España hace décadas que dejó constitucionalmente de ser católica, aligerándose así del peso de la desgraciada connivencia de una parte del clero con la ignorancia sociológica. Como en otras materias, el estriptís fue tan completo que se arrancó algunos trozos de piel en el empeño.

Pero el agnosticismo oficial no impide que durante la llamada Semana Santa, en muchos pueblos se organicen procesiones, que cuentan con la presencia de representantes religiosos y políticos casi por un igual, cada uno ataviado con los atributos de su particular devoción, que exhiben como quien sabe aprovecharse de una oportunidad.

Las comitivas de encapirotados, secundando el paso de figuras de cartón piedra llevadas por esforzados porteadores, acompañados de damas enmantilladasy  tocadores de tambores y timbales, constituyen, sin duda, todo un espectáculo.

Debe reconocerse, sin embargo, que el objetivo originario del despliegue, que hay que confiar se mantenga para la mayor parte de quienes forman parte de las procesiones -la devoción ante el misterio del sacrificio divino como ejemplo para sus descarriadas criaturas-, ha quedado completamente desdibujado.

No hay más que fijarse en los centenares de curiosos, -en muchos pueblos, miles- que se agolpan en las aceras y balcones para contemplar el paso de los séquitos que se organizan en muchos pueblos de la España agnóstica, pertrechados de cámaras de fotos, y que lanzan una y otra vez luces de flash sobre encapuchados, imágenes y resto de fanfarrias.

Ahitos de espectáculo, esos infieles se irán después, tranquilamente, a quebrantar ayunos y abstinencias en torno a cochinillos o corderos asados o vulnerarán un  momento previsto para recogimiento y penitencia agrupándose, impíos, en discotecas y botellones en donde se entregarán a uno de los pecados más abominados por las leyes mosaicas.

No pretendo ridiculizar, sino señalar como hecho histórico, una decadencia. Las procesiones, como las corridas de toros, como lo fueron los lanzamientos de cabras desde los campanarios, las luchas falsas de moros y cristianos o las quemas falleras, forman el residuo de memorias colectivas de las que se ha perdido la referencia.

Los devotos resultan, en las costosas maniobras procesionales, rara avis. Como en los bautizos o en las bodas, los fotógrafos, -profesionales como aficionados-, no están en lo que se celebra, sino ocupados en dejar testimonio para un luego. Sin saberlo, quizás, se han convertido por ello en los protagonistas de la ceremonia global. Lo mismo que las pléyades de informantes que rodean al famoso, que persiguen, hostigándolos, a encausados, artistas, políticos, y que, con su presencia masiva, construyen su propio espectáculo.

Como España es hoy por hoy tierra de procesiones y espectáculos, propongo que se exprima aún más, la opción de aprovechar los rescoldos de nuestro pasado religioso. No solo por Semana Santa. Saquemos a pasear a los santos, a los penitentes, a los majos y siervas, con cada ocasión litúrgica. Si el pueblo llano no está por penetrar en las iglesias, que salgan a la calle. Y que, como motivo turístico, se declare todo el año momento procesional, temporada alta para gozar del espectáculo.

Publicado en: Religión, Sociedad, Turismo Etiquetado como: . sacrificio, agnosticismo, cartón piedra., católico, devoción, espectáculo, oportunidad, procesiones, Semana santa, turismo

Boatos y beatos

19 marzo, 2013 By amarias2013 2 comentarios

La vistosa magnificencia de los actos ceremoniales vinculados tanto a la dimisión del Papa Benedicto XVI como a la posterior elección del Papa Francisco, con ese incalificable de otro modo que como estupendo espectáculo, ha puesto de manifiesto la importancia del boato.

No es imaginable que ese momento hubiera despertado la misma admiración, alcanzado su gran difusión y merecido tal expectante y florido análisis de silencios, paseos, humos, gestos, escarapelas, tocados e incluso pasiones, si no estuviera soportado por un cuidado juego de colores, correcta dirección escénica de los pausados ritmos, sapiencia estricta acerca de las liturgias precisas y seguro dominio de las fórmulas de locución y apoyos gestuales, tanto en la lengua muerta latina como en su hija viva, consagrada  como idioma universal por los pontífices de la fe católica, el italiano.

¿Suponer a un Papa elegido en un cónclave de remoto lugar, convocando a conjurados para cambiar el orden mundial, sin más auxilio que la fuerza de sus ejemplos y el apoyo de los fieles a la ética universal, portador él mismo de serias dudas sobre las verdades reveladas y de su papel como intemediario frente a los altos espíritus, crítico con el comportamiento licencioso de alguno de los suyos, amenazado por ellos,  y aún más perseguido por muchos de los jerifaltes terrenales debido a su implacable verbo?

No, claro. El boato es imprescindible. Sin boatos, no hay beatos. Y sin beatos, las farmacias espirituales deberían colocar el fatídico letrero de «no hay atutía».(1)

—-

(1) «No hay atutía» (que revertió en el lenguaje popular, y así se utiliza hoy en día, como «no hay tu tía», indicaba que en una farmacia se había agotado la atutía, un polvo utilizado como unguento básico en algunas pócimas para dolencias oculares.

Publicado en: Religión Etiquetado como: atutía, beato, Benedicto XVI. Papa Francisco, boato, ejemplo, elección papal, escarapelas, ética, religión

Un Papa jesuita y argentino

14 marzo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Aunque Su Santidad el Papa Francisco  (Primero) haya hecho una gracia, el día de su elección (13 de marzo de 2013),  expresando que sus fratelli cardinali  fueron a buscarlo al fin del mundo, es más cierto que los designios del Espíritu Santo no se han apartado del más puro pragmatismo.

Hijo de italianos emigrados a Argentina, el cardenal Bergoglio es capaz de rezar el Padre nuestro y el Ave María en la lengua de  Bocaccio con acento romano y dirigirse a la multitud de fieles que lo aclamaba en la plaza vaticana sin usar una sola palabra de español. O sea, que por esa vía, se puede considerar un Papa de transición oceánica.

Es cierto, además, que la religiosidad de base cristiana ha ido deplazando su centro de gravedad hacia América, y la cosecha de vocaciones religiosas es hoy más fructífera al recogerse en terrenos que hace pocos siglos (ayer, como quien dice) eran de considerados tierra de misiones.

No coincido, sin embargo, con la torpe referencia al influjo que hubiera podido ejercer en los misterios celestiales el difunto Presidente Chávez en su designación, como expresó el presidente en funciones de la República Bolivariana de Venezuela,  Sr. Maduro, aferrado a un puesto que no se ha ganado aún y que cree apalancar a base de invocar herencias y legitimidades urbi et orbe.

La elección aprovecha, eso sí, la buena racha argentina, que hasta ahora se expresaba con rotundidad en la facilidad goleadora de Leo Messi, malabarista con el balón que despierta admiración mundial como sacerdote iniciático de esa religión transversal (por incluir a católicos, islamistas, animistas y hasta ateos), que es el fútbol. Y no debemos dudar, sin caer en la irreverencia, que si hay alguna posibilidad de que el más allá influya en este valle de crisis, habrá que admitir igualmente que los bienaventurados también disfrutarán de un buen espectáculo, mientras caminan por los caireles de la eternidad.

Pero lo que me resulta determinante, a la vista del nombre elegido por el nuevo Pontífice, es su voluntad de unificar, de una vez por todas, a los seguidores de San Ignacio de Loyola con los de San Francisco de Asís.

Que un jesuíta, por primera vez elevado a la silla de San Pedro, en lugar de decidir llamarse Ignacio -que parecería lo propio-, se decida por el creador de la congregación secularmente enfrentada con la suya, revela una mano tendida al fortalecedor deseo de tirar pelillos de pasadas rencillas a la mar atlántica, superando discrepancias pasadas sobre la mejor manera de evangelizar a los otrora indómitos indios, vistos, eso sí, como semejantes a los conquistadores.

No ha trascendido, pero posiblemente el Papa Francisco (Papa Paco para los tuentieros) descartó la tentación de llamarse Leo (León), para no suscitar malentendidos.

Me gusta, en fin, que la trayectoria como obispo del nuevo Papa haya tenido momentos estelares de defensa de los oprimidos, de los menos favorecidos, y que haya plantado cara valientemente a los Kirchner, una saga de descarriados que utilizan a las empresas españolas como saco de boxeo, olvidándose de que si Argentina está en el mapa no es gracias al fútbol, sino a que el lebrijano Juan Díaz de Solís, en 1516, abrió el camino a que los europeos consideraran aquel territorio apto para sus emigraciones.

Publicado en: Religión Etiquetado como: argentino, cardenal Bergoglio, Chávez, cónclave. Messi, franciscano, fútbol, jesuíta, Maduro, papa ffrancisco

  • « Página anterior
  • 1
  • 2
  • 3
  • Página siguiente »

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May