Al socaire

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Archivo de febrero 2013

Para qué nos quiere Europa

18 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Seguramente por no abrir demasiado pronto la caja de hojalata donde guardamos nuestras preocupaciones caseras (1), el PSOE ha decidido iniciar con un debate sobre el futuro de Europa, un ciclo que recogerá varios «diálogos con la ciudadanía«.

Si las versiones acerca de lo que se discutió el 26 de febrero de 2013 son correctas, el comienzo ha sido ilustrativo para reflejar lo que pensamos de Europa desde nuestra silla mal emplazada del patio de butacas, con la visión dificultada por la columna de los Pirineos y la desagradable sensación de habernos perdido el primer acto de la representación.

Por una parte, Rubalcaba y Valenciano escenificaron la opinión de que Europa «no nos quiere» y que, para los españoles «Europa es más una pesadilla que un sueño». Expusieron, por tanto, la opinión desde la silla esquinada, del espectador mal encajado.

Por otra, Solana (Javier) y Almunia, discreparon de esta opinión derrotista, reprochando a sus compañeros de partido la desafección, y defendieron que Europa ni impone, ni dicta, ni deja de querer o no querer a España. Lo que sucede, en su opinión es que las instituciones europeas no reciben una consideración diferente de los ciudadanos de la que dispensan a sus propias instituciones. Reflejaron, pues, la opinión, desde el escenario, de los autores o responsables del teatro.

¿Para qué nos quiere Europa?. No tengo respuesta clara. Podía elucubrar con el tópico de que se nos ve como propietarios de un territorio agradable para instalarse en vacaciones o como pensionistas, con una buena comida y un paisaje variado. Somos consumidores poco exigentes con una tendencia señalada al gasto en alimentación y, paralelamente, a lo superfluo…

Supongo que la principal característica que se percibe desde fuera es que somos vulnerables, fáciles de convecer, ignorantes del valor real de lo que poseemos. Tal vez la respuesta más atinada nos la esté proporcionando un tal Sheldon Alison, que ve la situación desde otra galaxia, que es la del dinero: somos el lugar ideal para encajarnos cualquier metáfora, y rentabilizar esa fantasía en propio provecho (o sea, en el ajeno).

En Asturias, ese centro de experimentación de lo que acabará sucediendo a escala o dimensión hispana, se ha vivido de una ilusión similar hace ya un par de décadas. Se la llamó y llama -porque ha pasado a formar parte del lenguaje chungo- «el Petromocho«, una supuesta inversión multimillonaria árabe y que resultó ser un engaño. Si Eurovegas se convertirá en un Euromocho madrileño está por ver, pero los comportamientos locales recuerdan demasiado a tufos de aquel sueño, que tuvo un despertar mojado en orines calificables de infantiles.

No fue, sin embargo, la única pelota que le colaron a esta querida región por el ángulo de la ingenuidad defensiva. Fue, incluso, la que menos coste le supuso, porque se descubrió a tiempo la fantasía. Otras, siguen echando humo, consumiendo trasiegos, generando agujeros a la ilusión y al empleo, empujando al Paraíso natural hacia el abismo de un futuro más pequeño.

Ay, si se pudiera trasladar de sitio la silla para sortear la columna que nos impide ver qué se cuece en el escenario…Pero, cada vez que intentamos cambiarnos de asiento, para ocupar una de las butacas que vemos vacías y que nos ofrecerían mejor visión de lo que pasa, viene un acomodador y nos da con el chuzo en la cabeza, y…oficialmente, con maneras de chicos aplicados, nuestros representantes se prodigan en tímidas sonrisas, en lugar de dar puñetazos y patadas a las puertas que se nos cierran.

—
(1) Me refiero al debate sobre la necesidad de una Reforma constitucional, o, como ya empieza a denominarse en ciertos círculos, sobre la forma de plantear una «Tercera Transición» (si supiéramos dónde estamos y, por supuesto, hacia dónde queremos ir).

Publicado en: Europa Etiquetado como: Allison, Elena Valenciano, Euromocho, Europa, Eurovegas, Javier Solana, Joaquín Almunia, pesadilla, Petromocho, Rubalcaba, Unión europea

Visita a los talleres de creación de valor

17 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hace algunos años que el doctrinario para alimentación cultural colectiva y, en especial, el catecismo empresarial, incorporó la «creación de valor» como objetivo.

Pocos son, desde entonces, los dirigentes que, cuando la ocasión les parece propicia para explicar a qué se dedican sus entidades, no se acogen a la oscura expresión de encontrarse creando valor: para el accionista, para el empresario, para la sociedad.

Lo que no he escuchado aún salir de una boca bienaventurada es que su auténtica satisfacción pudiera limitarse a tener éxito en crear valor para sí mismo; aunque sospecho que no son pocos los que encuentran en la autovaloración de estar haciéndolo mejor que cualquier otro y, sobre todo, en los buenos dineros que les acarrea, la medida fiel de su trabajo por el resto de la Humanidad, situada varios palmos más abajo.

He imaginado una incursión por los terrenos de la creación de valor, a la manera como Dante se aventuró en el averno. Y, tratando de ser sistemático, he dividido las dependencias de esa fábrica imaginaria, en cinco talleres de actividad.

En el taller primero, se hallan disfrutando de sus iniciativas, los que explotan los recursos naturales de países o zonas más atrasadas tecnológicamente, con legislaciones más permisivas o administraciones más complacientes. Su desplazamiento es continuo por el planeta, como las langostas, puesto que cuando agotan o creen haber agotado una zona, se desplazan a otra de inmediato, que no tardan en dejar monda y lironda.

En el taller segundo, se encuentran los generadores de burbujas, ocupados febrilmente en inflar los globos de sus ambiciones por los terrenos de la necesidad de sus congéneres, imaginando de continuo, bajo la fórmula infalible de las estafas piramidales, falseadas perspectivas de enriquecimiento ajeno, cuando en realidad, solo es seguro el beneficio propio, que sabrán poner a buen recaudo en paraísos fiscales, que es donde acumulan el valor que otros han creado, convertido en su riqueza.

En el tercer taller, se encuentran los corruptores y corruptos, enmarañados en sus propias creaciones y construcciones fantasiosas realizadas con los trozos que han restado al exacto cumplimiento de las necesidades colectivas, alimentadas las ambiciones personales de unos y otros a base de dineros provinientes de las arcas  públicas (aunque tampoco se desdeñan las aportaciones privadas), dejando visibles huellas de su paso por la realidad en forma de estructuras fallidas (junto a otras innecesarias o inútiles) y, solo si nos fijamos atentamente, por la estela menos evidente que delata el trasiego de los dineros ciertos circulando sobre falsos motivos.

En el cuarto taller, hallamos los centros de investigación, los laboratorios y fundaciones públicos, departamentos univesitarios y de Escuelas Técnicas, entre otros variopintos organismos, que conforman sitios peculiares en donde se entregan a su actividad jóvenes y no tan jóvenes obsesionados por hacer crecer alguna nueva tecnología, y cuyos motivos personales son tan variados casi como tantos cuantos individuos fueran consultados . La mayor parte del trabajo no se dedica a la creación de valor sensu escrictu, sino a la producción literaria. Pero es sintomático ver cómo cuando algunos de esos equipos o individualidades, -pocos y muy de tarde en tarde-,  tienen éxito real en sus investigaciones, casi al mismo instante del hallazgo, el resultado le es arrebatado o adquirido por cuatro perras, por entidades más poderosas, que, siguiendo sus propios criterios de creación de valor, deciden implacables  sobre la oportunidad de convertirlos en objeto de mercado o, frecuentemente, en mera pieza de estantería.

En fin, en el quinto taller, en la zona más baja y oscura del infierno de la creación de valor, se encuentran miles de personas trabajando cada una en su covacha, frecuentemente con los ojos y parte de los cerebros extraviados por no poder conciliar el sueño debido a la tensión, que se afanan, de forma que se podría juzgar fantasmagórica, por encontrar la manera de generar un minimo de la sustancia que les permite subsistir. Están juntos, pero actúan aislados. Pocos de entre ellos, como los galimpeiros del cuento real, encuentran de pronto una piedra distinta, una fórmula genial , una idea feliz -casi siempre, por casualidad-. Si tienen suerte de superar los controles de salida del taller, podrán aparecer con su gema a la luz, fuera de las ficciones de creación de valor, y deberán echar a correr como si huyeran del diablo, porque les perseguirán para controlarlos y devolverlos al redil.

Cuando acostumbren sus ojos para distinguir los nuevos objetos,  se sorprenderán al advertir que fuera de los talleres que les habían mantenido tan obsesionados, está la luz. Y allí, en aquel espacio de virtud, es donde se desarrollan los proyectos que van conformando a Utopia, la ciudad de la solidaridad y la verdad, la tierra en donde no preocupa el objetivo de la creación de valor, porque, en realidad, solo tienen sitio en ella los que tienen valor por sí mismos y lo ponen al servicio de los demás, que lo reconocen y premian.

No está en la acumulación desmedida de dinero, ni en el lujo abominable, ni en la ostentación lujuriosa, ni en la deslealtad, ni en la explotación de la necesidad de otros.

Publicado en: Economía, Empresa, Sociedad Etiquetado como: burbujas, creación de valor, empresa, mito, responsabilidad, solidaridad, talleres, trabajo

Uns wird nur das Lärmen angeboten

16 febrero, 2013 By amarias2013 2 comentarios

El XVI Soneto a Orfeo (Segunda Parte) de Rainer Maria Rilke, termina con esta estrofa: «Uns wir nur das Lärmen angeboten./Und das Lamm erbittet seine Schelle/aus dem stilleren Instinkt./» (1)

Acumulo en mi mesita de noche varios libros que varío de tiempo en tiempo y que no leo de forma sistemática, sino más bien al azar, abriéndolos por una página intermedia y rememorando así, al revisar un capítulo, la novela, el ensayo o el poemario del que disfruté, seguramente, hace años.

Rilke es uno de mis poetas preferidos, porque sus poemas poseen una fuerza interior que se despliega a partir de las insinuaciones de un lenguaje cuidado, conciso, sugerente, aunque a primera vista y en la lectura inicial aparezca como tremendamente enigmático.

El terceto que me sirve de inspiración para el comentario de hoy, podía muy bien referirse a la situación por la que atravesamos. Oigo mucho ruido desde distintos lugares y esferas, protestas que encuentro, en no pocos casos, muy bien fundadas. Pitos, palmas, cánticos de gentes que se agolpan ante sedes de partidos, de empresas, de instituciones. Afectados por medidas, injusticias, engaños…

En los corderos, de natural silencioso, la opción de hacer ruido es, en realidad, poco utilizada. Balan para reclamar la atención de la madre, o cuando algo les asusta, o para que se les devuelva al redil al atardecer. Algunos, portando un cencerro, sirven de orientación al pastor para localizar el rebaño.

Fieles a su naturaleza cerril, pacen y engordan, se les trasquila cada temporada y, cuando el pastor encuentra que su tiempo ha llegado, se convierten para él o los mercados en carne apetitosa.

——

(1) Mi traducción, fiel al sentido, es la siguiente: «A nosotros únicamente se nos brinda la opción de hacer ruido./Y, como el cordero, pedimos un cencerro/fieles a nuestro instinto dócil.»

Perdone el lector sabio la referencia cultista, pero no me puedo resistir a evocar, un par de días después de la estulta celebración del Día de los Enamorados, que los Sonetos a Orfeo del maestro Rilke son poemas de amor -de amor intelectual- a Wera Ouckama Knoop,  fallecida prematuramente.

Publicado en: Literatura, Sociedad Etiquetado como: borrego, Reiner María Rilke; Orfeo; poema; sociedad

Manzanas podres o cosecha perdida

15 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Me parece que ha llegado el momento de decidir si el problema se resuelve separando de los cestos unas cuantas manzanas podres o habrá que lamentar que la cosecha completa está perdida.

Por supuesto, soy de la convicción de que la cosecha es, globalmente, buena. Y si alguien pensara lo contrario o tuviera dudas, por la cuenta que le tiene a él y nos tiene a todos los españoles, que concentre su rabia en podar y fertilizar la pomarada y, ayudado por gente capaz, plante nuevos árboles en el lugar de los que la peste, el muérdago, los pulgones o la edad hayan dejado inservibles.

No nos confundamos. Si todo estuviera emponzoñado, la regeneración total sería imposible. Y si solo algunos individuos o subsectores económicos tienen filoxera, con apartarlos,  basta.

La complacencia que se ha implantado entre nosotros para denunciar obsesivamente todo cuanto está mal, amontonando sospechas, certezas o infamias contra el de enfrente, al que se dispara, a la menor ocasión, con balines, salvas de fogueo u obuses, no nos solucionará la crisis económica.

La hará aún más profunda, porque el recelo y la desconfianza general no crean actividad, ni por tanto, empleo. Y nos convierten en foco de atención general, pero por la parte menos favorecida, que es el culo.

Hace ya tiempo que las únicas voces que escucho son las que hablan de escándalo, corrupción y engaños. No me produce complacencia alguna, sino aún más inquietud. Porque encuentro aún más apagadas y distantes de asumir protagonismo las propuestas constructivas de regeneración, de impulso, de innovación.

Necesitamos líderes con autoridad moral para reclamar calma y exigir que los esfuerzos aflojen la tendencia a la inmolación colectiva, como fatal fórmula de catarsis, y se deriven hacia lo útil, lo positivo, reforzando lo sólido, y apoyando lo que funciona.

En la conferencia pronunciada el 12 de febrero de 2012, casi en loor de santidad, por Luis María Ansón, en ese foro de las élites socioeconómicas llamado Club Siglo XXI, el ponente, después de pasar revista a lo mancillada que se encuentra nuestra democracia, detectaba como personalidades más relevantes para dirigir la regeneración moral, constitucional y social, a dos viejos conocidos del país, ambos ex-presidentes de Gobierno en los que se disfrutó de prosperidad: José María Aznar y Felipe Gonzalez.

Capto la intención pero no le veo el sentido. Bien está que ambos próceres, cada uno sin salirse de su ámbito ideológico, pronuncien conferencias y escriban libros narrando su experiencia personal y atizando con su paleta a diestro y siniestro, garantizando así, fundamentalmente, que el público asistente tenga algo que comentar al día siguiente con sus parientes.

Más ambicioso, me gustaría que la sociedad española fuera capaz de encontrar decenas, miles, de nombres nuevos. En el contagio del impulso de gente ilusionada y activa se creó una nueva Constitución y se consiguió que un país proclive a solventar las diferencias, aspiraciones y envidias a mamporros (o a disparos de fusil) se pusiera a trabajar en la reforma.

Y ese fue el milagro, no atribuíble a Gonzáleces ni Aznáreces, sino a anónimos héroes que se dejaron la piel en el empeño de hacer efectiva una ilusión a la que hicieron cuestión personal

Fue una lástima que se nos colaran varias manzanas podridas. Tantas. Pero la cosecha no está, no puede estar perdida. Los que sí se perdieron, destruídos, fueron los héroes anónimos de aquella historia de éxito; hay que encontrar otros.

Publicado en: Sociedad Etiquetado como: Club Siglo XXI, cosecha, crisis económica, crisis moral, diferencias ideológicas, Felipe González, José María Aznar, Luis María Ansón, manzanas, podridas, soluciones

Rayos en la cúpula

14 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Poco después de que  S.S. El Papa Benedicto XVI anunciara su decisión de retirarse de la tarea de Representante de Dios en la Tierra, (el 12.2.2013), un rayo cayó sobre la Cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

Sin atreverse a hacer un análisis completo de la coincidencia, algunos expertos en cuestiones vaticanas pusieron, desde luego, de manifiesto, esa circunstancia, dejando abierto el camino para su interpretación simbólica.

En la misma fecha, el vicepresidente de la patronal madrileña, el idealizado empresario Arturo Fernández, se veía colocado en la difícil tesitura de tener que responder ante la acusación que algunos de los empleados de su imperio restaurador –Cantoblanco- habían lanzado a la voracidad periodística: una parte del sueldo que recibían lo era en dinero negro. Y esa era la práctica, indicaban, normal con los miles de trabajadores del grupo.

Como al día siguiente tenía lugar en Madrid la reunión de la CEOE, que son las siglas del cónclave que realizan periódicamente los jerarcas de la doctrina mercantil, se especulaba sobre la dimisión del Fernández.

No fue así. El empresario, que admitió la posibilidad de que, en una empresa tan compleja, se le pudiera escapar algún dinerillo por la parte equivocada, solo expresó que se tomaba «un tiempo para reflexionar. Reflexionar es solo éso, reflexión. Puede ser corta o más larga».

Se trastoca así, en el campo de los asuntos terrenos, el orden de las cosas seguido por las que atañen al espíritu: el rayo cae sobre la cúpula antes de que se produzca la dimisión. Y los fieles del mercado se recogen, entre tanto, en su paz interior, repitiendo las oraciones comunes, por las que tantas veces agradecieron o imploraron mercedes, como este Padrenuestro ácrata: «Tiene talento, coraje, espíritu de sacrificio, creatividad, y sentido de la oportunidad, y sabe hacerlo con menor precio que los demás» (2)

Nadie ve riesgo para la Iglesia católica con la dimisión de su máximo representante. Tampoco se advierte incertidumbre que asole, inquiete ni preocupe al sector empresarial, aunque broten, múltiples, las especulaciones sobre la forma de solventar este delicado momento. Se prepara, sin duda, una cruzada redentora contra el infiel, anatematizando su desvarío,  provocado, se sospecha en la curia, por apóstatas y herejes poseídos por el demonio de la verdad.

Dios nos coja a todos confesados, (o protegidos por dilectos pararayos) mientras la tormenta arrecia. Los que estén en descampado o en bosque espeso, recuerden que la mejor protección no se consigue bajo el árbol más alto, ni corriendo, alocados, de un sitio a otro por lo llano, sino pegándose bien contra la tierra y apartando de sí cualquier objeto metálico, hasta que la calma vuelva a campar por los respetos.

—–

(1) Se observará que, aunque el idioma de la declaración fue el español, la inteligibilidad resulta equiparable a la del mensaje papal, que se expresó en latín. En el caso vaticano, solo una periodista, que conservaba frescas las enseñanzas de las lenguas clásicas, pudo entender lo que S.S. decía, en tiempo real. En el caso madrileño, se debe esperar a que la inspección fiscal progrese para conocer el alcance de la declaración.

(2) Alabanza o prez de la que fue autora Esperanza Aguirre, entonces Presidenta de la Comunidad de Madrid, el 7 de febrero de 2012, en el IV Congreso Internacional de la Excelencia. Las palabras iban dirigidas a glosar las cualidades de los propietarios de Cervezas La Cibeles y Viena Capellanes, premiados en aquel evento y que, en agradecida correspondencia, asumieron el coste del cátering.

Publicado en: Economía, Empresa Etiquetado como: Arturo Fernández, Benedicto XVI, Cantoblanco, cátering. Cervezas, CEOE, dimisión, economía sumergida, La Cibeles, negro, pagos, rayos, restauración, tormenta, Vaticano, Viena Capellanes

Daciones en pago

13 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

No es preciso recurrir a dotes adivinatorias para deducir que a la Cámara de los Diputados españoles se le avecinan momentos tormentosos. El pueblo aporrea las puertas del Congreso con iniciativas suscritas por millones de ciudadanos, y la pintura de vocación política de algunos representantes se destiñe, dejando ver puras ambiciones personales .

Es comprensible que el Presidente del Gobierno  parezca agotado, de tanto ir del fuego a los pucheros, inseguro de si procede echar agua para que las habas no encallen o atizar el caldo para que coja más sustancia. El lenguaje empleado para dar explicaciones sobre la financiación irregular de los partidos políticos,  tiene poco que ver con el tono vibrante de los mítines que servía para conseguir votos. El reconocimiento de que los sobresueldos se habían ocultado «por vergüenza», no oculta otra mayor, la de tener que admitir de dónde procedían los dineros.

Puede que aún no se hayan dado todos cuenta (la ministra Ana Mato, por ejemplo, ha reconocido que seguirá trabajando sin desmayo por seguir ayudando a las clases desfavorecidas del país, a quienes cree representar, a pesar del ácido popular que corroe los pies de su pedestal de élite privilegiada). Pero el descrédito afecta a todo el colectivo de los profesionales de la política.

Pagarán justos y pecadores, mujeres del César y simples portadoras de delantal y cofia, porque así son los momentos de expiación cuando el ansia justiciera se mezcla con la rabia contenida y fallan los diques de contención por su escasa fortaleza: injustos con los buenos.

El desbarajuste que aflora de los terrenos de la política (que abarca a demasiados responsables de partidos, sindicatos, corporaciones empresariales, entidades de gestión financiera, etc.) no parece recuperable más que con la dación en pago de las carreras de todos los que han visto afectada su credibilidad, aunque sea en escasa medida, por no haber respondido a la confianza que habíamos depositado en ellos. Hay que cambiar  nombres, poner caras nuevas. O se explican bien, con transparencia, o que entreguen sus posiciones, dejando libre el campo a otros. Y, en lo que podamos, ajustar mejor las correas.

Hay varios tipos de daciones en pago.  Con una, en concreto, estoy de acuerdo.

Es la que ocupa más espacio en los media y supone que:

a) quien ha solicitado un crédito para hacerse con un bien inmueble para utilizarlo exclusivamente como vivienda propia que, sin falsear su situación patrimonial, le fue concedido por una entidad financiera, que tenía toda la exacta y completa información sobre el valor de lo que el deudor estaba adquiriendo y,

b) luego de haber estado cumpliendo irreprochablemente las obligaciones que había asumido, por circunstancias sobrevenidos de las que no es en aboluto culpable, se ve en la situación de no poder responder a las mismas, en todo o en parte, y

c) encontrándose sin capacidad ni perspectivas para recuperar la facultad de generar manera de compensarlo en plazo previsible, es totalmente admisible

d) se vea liberado de la obligación de pagar el resto de la deuda, con la entrega del bien al acreedor.

Esto, sin perjuicio de que determinadas situaciones particulares maticen este principio genetal, y que serán apreciadas, no por jueces, sino por árbitros multipersonales.

Hay una situación que no puede resolverse con la dación en pago. La de quien dispuso de un crédito social, trampeó sus datos y actuaciones, que le sirvieron en realidad, para organizar falsos negocios, comprar con añagazas otros, y generar, con tiempo, cómplices y artas amañadas, un entramado complejo en el que se ocultó como la araña en la red, presentándose como empresario de éxito, benefactor de sus coetáneos, probo ciudadano cumplidor de obligaciones.

En ese caso, los acreedores somos todos nosotros. Y no tiene sentido que, con el lento andar de la justicia y la capacidad probada para enmarañar las cosas que tienen los que las contemplan desde arriba, sigan habitando la morada de la honorabilidad quienes no pueden devolvernos la confianza, cogidos in fraganti de la trampa. Tienen que ser desahuciados, ya, y que se defiendan en los tribunales como corresponda a su derecho, pero no ocupen el edificio común cuya rentabilidad nos es imprescindible.

Publicado en: Política, Sociedad Etiquetado como: ana mato, congreso, dación en pago, diputados, imposibilidad, política, pueblo, sociedad, tiempos difíciles

El Club de la Tragedia: Entre el status quo y rebus sic stantibus

12 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Intuyo que al lector le sucederá como a mí: hay mucho ruido y no se puede trabajar tranquilo.

Trata uno de concentrarse en la mejor manera de sacar alguno de los temas pendientes adelante y, de pronto, le interrumpe el estruendo de alguien que lanza un petardo en la calle de las ideas de reforma pacífica. Por las noches, las comunidades de Malpensantes y Acertaréis organizan fiestas multitudinarias en el barrio, en las que se reparten gratis bocadillos de destrozos y se bebe sangre fresca de incautos y malditos. Han soltado animales salvajes sobre los parterres de pensamientos bientencionados que las autoridades acababan de plantar con nuestros dineros.

Imposible no dejar de pensar qué habrá pasado con los antiguos colegas de tertulia, respetados vecinos del ideario voluntarista y de las cruzadas por la economía global, que tomaban café dejando siempre un último sorbo como señal para que el camarero no les retirase la taza de la mesa. En el espacio que ocupábamos, unos energúmenos con permiso caducado se han puesto a trabajar con sierras metálicas, seccionando sin encomendarse a dios ni al diablo varias vigas constitucionales, empeñados en hacer una reforma social total, que pagarán, según dicen, con creces, futuras generaciones.

Cada día se produce el estallido de alguna verdad de las que teníamos apuntaladas -hay que reconocerlo- con acuerdos de fantasía, pero el conjunto resistía y bajo ellas se cobijaban cientos de miles de familias. Como esos edificios muy viejos de los cascos antiguos de las ciudades, que se apoyan unos en otros sin caerse, como han hecho durante siglos, hasta que un constructor moderno, con planos de arquitecto y cálculos precisos de estructuras con medios informáticos, toca un solo ladrillo del solar vecino, y se vienen abajo, rindiéndose de pronto a la evidencia de que no les correspondía estar en pie, que su correcta posición es la de desplomados en el suelo.

Los abogados recurrimos de vez en cuando al argumento que recoge la expresión latina rebus sic stantibus («mientras permanezcan asi las cosas»), para expresar que, si no se modifican -sustancialmente, habría que precisar- los elementos de la situación actual, se mantiene la validez de lo expresado en el contrato o en la exposición razonada.

Está también el respeto debido al status quo, que es la situación actual que presupone, por su propia existencia, la existencia de un equilibrio, algo admitido por todos, al menos, hasta ahí.

Pues bien: aunque tengo la cabeza inflada de las interferencias provocadas por este tropel de malas noticias que se lanzan continuamente, como langostas de una plaga bíblica, contra mis ventanas de doble cristal, me parece que, obcecados por lo que puede ser mejor, estamos olvidando que el status quo del que partíamos hace apenas un par de años no era malo.

Si pudiéramos recuperar aquella posición, y trabajar rebus sic stantibus, podríamos detenernos a razonar qué es lo que de verdad, queremos hacer con nuestras vidas, decidiendo lo que deseamos cambiar, lo que hay que tirar y, sobre todo, cómo nos planteamos construirlo.

Antes de que sea demasiado tarde.

Publicado en: Derecho, Sociedad Etiquetado como: calma, camarero, Constitución, ética, protestas, rebus sic stantibus, reforma, responsabilidad, revisión, ruido, status quo

El Club de la Tragedia: Lo vemos todo en negro

11 febrero, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Sabíamos que existía la economía sumergida, que es, para un estado democrático, como la polilla a los trajes que llevan tiempo sin ser utilizados. Pero, últimamente, como en la canción de los Rolling Stones, no sé que pasa que lo veo todo en negro. (1)

Se van perfilando en esta Tragedia con guión improvisado (desde el punto de vista del entretenimiento, estas representaciones sin libreto son óptimas como divertimento, porque mantienen la atención y tensión de los espectadores hasta el final, pues en cualquier momento pueden cualquiera de ellos ser llamado al escenario para que interprete su número) tres tipos de actitudes:

1) La de los que han sido pillados en falta, cuya actuación queda limitada a guardar silencio en lo básico y confiar en la marcha de la Justicia (es decir, en que se embrolle todo el asunto, se extravíen folios sustanciales del proceso,  transcurran los plazos hasta prescripción o agotamiento y, en fin, se acabe olvidando el asunto sin que haya Sentencia condenatoria, aunque se hayan convertido las evidencias en abrumadoras)

2) La de los que cometieron los mismos pecados que los que se encuentran en dificultades para guardar su ropa  (nadie mejor que ellos lo sabe, claro), y que tratarán de mantener en tonos altos perfiles muy bajos, negando la mayor con rotundidad,  cuando, a pesar de su intención de escabullirse, se vean forzados a dar su opinión y dedicarán todo su esfuerzo y oraciones a apoyar que pase el chaparrón sin que los chuzos caídos de punta les dén en la cabeza, con el ytúmás o amíquémecuentas o yonofuí-

3) La de los que se beneficiaron colateralmente de los efectos de la situación por la que otros ahora penan, que, o mucho me equivoco, o pueden llegar a constituir, si se hace abstracción de cuantías,  prácticamente toda la población: trabajadores que cobraron sobresueldos, durante años, y que no los declararon al Fisco ni denunciaron por esa prácctica a sus empleadores; proveedores y clientes de empresarios muy activos -claves para nuestra economía-, que se ahorraron el iva por facturas que no existieron jamás, o -sensu contrario- crearon facturas sobre entregas inexistentes; militantes y simpatizantes de partidos que se encontraron con gratificaciones para las que no tuvieron que firman un recibí; marineros, payasos, criados, técnicos, albañiles, prelados,… que recogieron los frutos de evasiones fiscales sin preguntarse de dónde procedían los dineros.

Las formas de generar y tratar dinero opaco son infinitas, y las principales, más o menos conocidas (y advertidas) por cualquier ciudadano, probo o no. Y seguro que, siendo tan extensas, en algún momento, se ha beneficiado de ellas.

Hay algo en este proceso de presunta (pero falsa) clarificación que no me está gustando nada. Es la predilección con la que, especialmente en algunos medios, se dirigen los tiros preferentemente contra algunas personas de la acera contraria, levantando una gran polvareda de escándalo, que puede hacer parecer que las culpas no están en todos lados.

Puede que esté llegando la hora de una expiación colectiva. Podría hacerse mediante la fórmula aceptable de mandar a galeras a los que más hayan pecado, si fueramos capaces de descubrirlos, sin equivocarnos, como suele suceder, … haciendo pagar las culpas a los intermediarios de los que lo mueven todo desde arriba.

Eso de poner el grito en el cielo cada vez que, por lo que sea -el o ellos sabrán-, alguien nos sitúa a un presunto pecador en la picota, suena a puro cinismo. Pero, además, me hace temer que corremos el riesgo de que, mientras andamos de aquí para allá dando alaridos de (falsa) sorpresa, otros más hábiles nos estarán arrebatando la comida del plato. Que no hablamos de honor ni de ética, que en este mundo pecador, la cuestión va de destrezas.

—

(1) La letra que hemos coreado millones de adolescentes en los 60 era la versión de Los salvajes, y a la que rindo aquí tributo.

Publicado en: Economía Etiquetado como: caja B, dinero negro, economía sumergida, Los Salajes, negro, Rolling Stones

Jugando con globos: la próxima burbuja

10 febrero, 2013 By amarias2013 4 comentarios

Ahora que sabemos, como beneficio colateral de la extraña filtración de los papeles falsos de un extesorero del PP, que el presidente del Gobierno español ingresa anualmente apenas algo más del 1% de lo que gana, en el mismo país, un jugador de élite como Ronaldo, el terreno parece propicio para preguntarse cuándo estallará la burbuja futbolera.

Y como ha sucedido con la explosión de burbujas precedentes, más que el espectáculo en sí del estallido, nuestro foco de atención debiera dirigirse a dilucidar a quiénes afectará.

Hace ya tiempo que la Liga de fútbol está concentrada en resolver, temporada tras temporada, quien será el vencedor de la forzada rivalidad entre el Barça y el Real Madrid, que son los dos clubes (1) que concentran más del 50% de los ingresos totales producidos en España por este espectáculo «de masas», alimentado,  como se sabe, como punta de lanza de la pugna falsa entre nacionalismo y centralismo, entre periferia culta y centro arrogante. (2)

Con una deuda de más de 500 Mill € para unos ingresos anuales que superan por los pelos los 100 Mill €, el Atlético de Madrid no juega, por supuesto, en la misma Liga. Está en otra galaxia, la del quiero y no puedo, Falcao incluso, con su pie cambiado. Tampoco el Valencia, ni el Zaragoza,  ni la inmensa mayoría de los clubes españoles (ay, el Oviedín del alma, perdido entre poblaciones de tercera), que, en su conjunto, deben -solo a la Hacienda Pública- más de 700 Mill €. Y que no podrán pagar, jamás de los jamases.

¿Tiene sentido? ¿Es coherente que, para alimentar el deseo de espectáculo que brindan unos pocos atletas,  conseguidos a golpe de talonario para que simulen cariño por dos equipos regidos por representantes de las patronales empresariales,  y que, sin contar con medios económicos, tratan de imitar algunos otros, -en caricatura suicida alentada por politicastros que quieren foto confundiendo popularidad con eficacia-, se mantenga la ficción de una Liga cuyo interés encaja más en la valoración de las neurosis colectivas que en el concepto de sana diversión?

No habrá tiempo para responder a muchas preguntas, porque la burbuja estallará cualquier día -mañana-, y nos quedaremos entonces, como, en realidad, ya estamos: con unos cuantos estadios vacíos, arquitecturas sin otro uso alternativo, en cuyo solar apetitoso el enésimo especulador acabará levantando un rascacielos con la excusa de albergar también un Parque infantil y un aliviadero para perros.

Habrá unos cuantos miles de jugadores que engrosarán el paro, sin tiempo para aprender otro oficio ni haber alcanzado el añorado beneficio. Los mejores atletas, recuperados para las Ligas inglesa o alemana, o devueltos a sus países de origen para alimentar otras burbujas.  Y para nosotros, hayamos sido o no espectadores del circo, el recuerdo de una deuda incobrable de más de 1.000 Mill. de euros, que pasará a engrosar el déficit público.

Sic transit gloriae fútbol.

——

(1) la Ley 10/1990, del Deporte, pretendía conseguir mayor transparencia en el sector de las asociaciones deportivas, facilitando su transformación a «sociedades anónimas deportivas». El Club Barcelona y el Real Madrid, en concreto, no se acogieron a tal posibilidad. En su conjunto, la aplicación práctica de la Ley se puede calificar como un fracaso completo.

(2) Utilizo las cifras del Informe de la consultora Deloitte Football Money League, que recoge los ingresos de los 20 principales clubs de fútbol europeos, y que encabezan, como otros años, el Real Madrid (512 millones de €) y el F.C. Barcelona (483 millones de €). El total de ingresos por el fútbol, para los equipos españoles se estima en 1.800 Mill. €

Publicado en: Actualidad, Economía Etiquetado como: atlético de madrid, Barça, burbuja, fútbol, futbolera, Real Madrid

El tortuoso cálculo del fí (Φ)

9 febrero, 2013 By amarias2013 2 comentarios

Los angloparlantes lo llaman «fee», pero entre nosotros, lo representamos por la letra griega Φ (léase fí), que ya tiene múltiples aplicaciones: desde la filosofía, a la ingeniería. Es también utilizada para referirse al conjunto vacío.

Si hubiera una manera universal de cálcular fí (el fí), se eliminarían muchas negociaciones, discusiones y hasta sospechas de corrupción. Porque el fee, la comisión, es lo que se queda (o se le entrega) al intermediario de un negocio por su labor, que consiste, esquemáticamente, en poner en contacto a un proveedor con su cliente.

No está nada claro para las almas cándidas que,  cuando la Administración pública es el cliente, y particularmente, en aquellos países que se rigen o dicen regirse por principios de transparencia, licitación reglada y adjudicación más ventajosa para los intereses generales, tenga sentido hablar de intermediarios.

Y mucho menos, para poner en contacto a los grandes grupos empresariales de un país con su propia Administración. El fí parecería cosa de terceros mundos, de estructuras feudales o mafias desvergonzadas.

Sin embargo, dado que los sueldos de los políticos son insuficientes para recompensar suficientemente el esfuerzo de soportar la carga pública, los partidos que han conseguido alguna responsabilidad de gestión concreta, parece que han adquirido la costumbre de solicitar un fí a los adjudicatarios de trabajos para la comunidad.

Los pliegos de condiciones (call for tender) se prefieren, por ello, abiertos, para que no sea imprescindible adjudicar la obra o el servicio al más barato, permitiendo así que los Comités de revisión de ofertas tengan ciertos márgenes de actuación. Lo que ofrece interesantes opciones ex post (a posteriori) a los intermediarios, para que una concreta oferta pueda adquirir una ventaja que la haga competitiva en la mesa de operaciones, dando por sentado que, técnicamente, será impecable.

El valor concreto del fí para obtener un negocio público es un secreto, y se puede admitir que, en muchos casos será cero, o, por lo menos, de cuantía despreciable, por lo que se suele llamar «detalle». Por supuesto, no cabe imaginar que un regalo de ese tipo haya doblegado o conducido ninguna voluntad. Son, como suele decirse -incluso por Ministros de Estado- «atenciones que responden a los usos y costumbres» entre amigos y conocidos.  Pueden ser tres tristes trajes , un bolso de marca o una tarjeta por el cumpleaños. También cabría incluir en la relación de mini-fís la llamada cesta de Navidad, si contiene productos de primera necesidad.

A falta de una orientación general para el valor de fí, se suele utilizar la que dió, hace algún tiempo, el president Maragal, en la Generalitat, que indicó que era habitual trabajar con un 3%.

Si la obra pública contratada en España, un año sí y otro no, fluctúa entre los 20.000 Millones de euros y los 8.000 Millones (ahora que estamos en horas bajas), y aceptando que solo la mitad de esa cifra puedan encajarse en el ámbito del fí, y que su valor medio fuera el indicado en Cataluña (que ha de ser un cálculo conservador, por la reconocida tacañería de esos compatriotas), llegamos a la nada despreciable cifra de un movimiento anual, por ese concepto, entre 300 y  120 Mill. de €. Si pensamos en 10 años de fíes, es presumible que hayan circulado entre los partidos políticos del orden de 3.000 a 1.200 Millones de euros.

Cuando me fijo en la extraña contabilidad «LB» (que ahora se empieza a decir que no es de Bárcenas, lo que ya sospechaba, y tampoco del Partido Popular, lo que parece lógico, dado su restringido alcance), me parece ridículo pensar que una persona seria y capaz, tesorero de un partido con vocación de gobernar, una legislatura sí y otra no, lleve la contabilidad de una mínima parte de los ingresos por fí de su formación política.

¿Qué son 10 o 12 millones de euros?. Nada. Esas páginas, de no ser una burda invención, no son ni contabilidad B ni nada que se le parezca. Son simples anotaciones cariñosas de lo que se reparte entre personas muy especiales del partido.

Comparados con los dineros detraídos como gastos comerciales de las contabilidades empresariales, para pagar los trajes, bolsos, zapatos, cinturones, cestas, puros, palos (de golf), etc., los flujos dinerarios opacos son una nadería.

Su movilización corresponde a detalles y atenciones para amigos de las cúpulas políticas, y que nadie osará imaginar que sirvieron para poner de acuerdo voluntades públicas y negocios privados, …porque, si todo funciona bien, ya estarían garantizadas por otras vías menos transparentes…y a niveles más bajos que los de los Bárcenas del ramo.

Ya verá el lector que yo no hago periodismo de investigación. No tengo tiempo. Ni ganas. Solo les pido a Rajoy y a Rubalcaba que nos ayuden a salir de ésta, y no se me ocurre método más simple que el que dejen que las bases de sus partidos tengan la palabra.

Los que no pertenecemos a ninguna formación política -ni siquiera a las, cada vez más atractivas, facciones todavía minoritarias- ya tenemos dicho suficiente: en las urnas y, sobre todo,  fuera de ellas.

Publicado en: Economía, Política Etiquetado como: adjudicación, Administración, comisión, estructuras, fee, fí, intermediarios, obra pública, servicios

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