Pinté este Cuadro a partir de un apunte a lápiz realizado en 2005. Una ciudad, un colegio, el momento del recreo. Yo estaba disfrutando de mi imprescindible café de media mañana, único cliente en aquel momento en la terraza de un bar, situado justo enfrente de la puerta principal del centro de estudios.
Deliberadamente, preferí que las imágenes aparecieran confusas, los colores irreales, la escena prácticamente indescifrable. Era la traslación de lo que yo estaba sintiendo, mientras observaba. Cuando conseguí desentrañar lo que provocaba aquella aglomeración de adolescentes a la entrada del lugar en donde recibían las enseñanzas que deberían servirles para forjar su madurez, me invadió la tristeza.
Porque en el centro del grupo, otro joven distribuía paquetitos por los que recibía de los demás cantidades de dinero. Aunque la calle era céntrica y la hora nada intempestiva, no se ocultaban. Tampoco formaban algarabía, ni guardaban cola. No había entusiasmo, más bien métido. Por las evidencias, era algo que se realizaba allí a menudo. Quizá todos los días.
Hice un dibujo rápido y lo titulé: «Reparto de droga a la entrada de un colegio«.
Cuando, meses más tarde, trasladé a una tabla, con colores acrílicos, aquel apunte, respeté las tonalidades del lápiz, la imperfección de las siluetas, el amasijo de tonos. Me resultaba todavía increíble lo que había visto.
No estaba escandalizado. Solo desilusionado. Desde lo que pretendí reflejar en la pareja de cuadros «Adolescentes preparándose para correr» (1) a esta imagen, había una larga distancia, un recorrido que me llevaba por paisajes sinuosos.
En la Exposición que en agosto de 2008. la casualidad me dió oportunidad de celebrar en Oviedo, en lo que era entonces la sala de Exposiciones del BBVA, colgué también el cuadro, que figuró entre los que más gustaron. Las interpretaciones que los visitantes hacían de lo que veían eran múltiples, antes de leer el título del Cuadro. Hoy creo que, haciendo abstracción, está representado en él cualquier tipo de reparto: comisiones, dádivas, prebendas, droga, verdades, mentiras,…
Lo regalé al clausurarla, sin remordimiento ni lástima. Quité, eso sí, la pegatina con el título original, dejando al Cuadro ayuno de intención. Conservo de él esta fotografía, además del apunte original.
Algún día volveré a merodear por el Colegio, a ver qué pasa. Y la persona a la que se lo regalé, ¿qué habrá hecho con el Cuadro? ¿Lo conservará? ¿Le dará valor? ¿Qué explicación se habrá hecho de lo que representa?
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(1) Este Comentario enlaza con la serie «Cuadros comentados» que tengo publicados en el Blog de Angel Arias. Bajo la sección «Dibujos», el que el lector curioso puede encontrar el relato de porqué elegí los motivos de unos cuarenta dibujos y pinturas de mi producción y, en la mayor parte de los casos, la técnica utilizada

