Al socaire

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Archivo de 2020

Por enfermo y edad estoy en riesgo (Sonetos)

29 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

19
Por enfermo y edad estoy en riesgo
de que el virus colonice mi pecho
y, atrapado, tendré menos derecho
que un joven a vivir, que está más fresco.

Aun si creyera que tengo todo hecho
no ceso de pensar en lo grotesco
que es ser considerado un desecho,
y -por si las moscas-, no me arriesgo

a que saquen de mi muerte provecho
al ceder mi respirador con este sesgo:
dejar al desgobierno satisfecho.

Maldito sea este regalo chinesco
que nos tiene postrados en el lecho
oyendo el resoplar del de refresco.

28 de marzo de 2020

20
Hoy estamos pidiendo sanitarios
por proteger lo que tememos perder
poniéndonos en manos de becarios,
jubilados y lo que faltará por ver.

Sanidad tiene medios muy precarios
para equilibrar querer con el poder
y entre déficits y problemas varios
es verdad nos queda mucho por hacer.

Salvando diferencias, a contrarios
apelamos al sentido del deber:
todos queremos ser beneficiarios,

aunque fuimos incapaces de prever
y ahora que nos rodean los falsarios,
entregamos a la levedad el ser.

29 de marzo de 2020 (@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: ancianidad, angel manuel arias, coronacrisis, desde la crisis, pandemia, sanidad, sonetos

Manchas de sangre son, salpicaduras (Sonetos)

28 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

16

A Pere Gimferrer, con las mismas rimas del Soneto:
“El ocaso gasta en salpicaduras”

Manchas de sangre son, salpicaduras
de cuantos desterramos contra el muro
y esas huellas y marcas, rozaduras
de uñas de tanto muerto prematuro.

Ante tales señales, alma acampa
entre gritos de pánico celeste;
compongo fiel la quejumbrosa estampa
mientras reniego de mi esencia agreste.

Postrándome de hinojos, caen las hojas
del árbol del dolor, y se hacen rojas
de vergüenza, victorias; los fulgores

de méritos se queman en la llama
de la antorcha que lleva quien reclama
ser héroe, y se apagan resplandores.

(revisión de otro Soneto del 20 de mayo de 2019)

17

A José García Nieto, con las rimas de su Soneto:
“Canto mi soledad en la medida”

Carece mi pasión de otra medida
que el deseo de vivir que me reclama
y, confiado en él, no hay alta rama
que no presente fruta apetecida.

Golpe a golpe, compongo así mi vida.
poniendo a toda mecha siempre llama,
creyendo ver que la ocasión me llama.
Toda pasión del árbol desprendida

se marchita en el suelo, de manera
que los brotes vigilo en primavera

y si acompaña azar puede que acierte,

que, aun llegando enfermo, desterrado
a los límites mismos del cercado,
envuelto en mi pasión, hálleme suerte.

27 de marzo de 2020

18

A Quevedo
Con las rimas de su Soneto: «¡Ah de vida!…Nadie me responde”

Este silencio cómplice responde
de cuantos desengaños he vivido
y, por no traslucir que me han mordido,
tras una capa de desdén se esconde.

Sigo avanzando sin saber adónde
me habrá de conducir mi fe de huido,
que aún no dando por bueno lo vivido
no faltará bandido que me ronde.

Pero una vez que al fin haya llegado
pondré sin tardanza la hora en punto
y se borrará la huella de cansado

dedicando mi tiempo a poner junto
cuanto de más valor haya quedado
vistiendo en paz la capa de difunto.

27 de marzo de 2020

@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, coronavirus, García Nieto, la belleza desprendiéndose de su recato, Pere Gimferer, Quevedo, sonetos desde la crisis

Si fue un pangolín la especie china (Sonetos)

27 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

14

Si fue un pangolín la especie china
que está en la razón de este contagio,
que saquen lo oriental de la cocina
y pongan a esa creación un epitafio.

Concentro mi atención en el presagio
que me lleva a pensar que quien opina
mezclando especulaciones con su plagio
se hace acreedor a darme mala espina.

Y si oigo propagar a cualquier zafio
-dispuesto a complacerse con la ruina-
tonterías pretendiendo hacer adagio,

a remojo las pongo, que no atina
quien solo piensa en restos del naufragio.
y no en mejorar cuanto se avecina.

26 de marzo 2020 (@angelmanuelarias)

15

A Luis de Góngora, con las rimas de su Soneto
“A la que España, toda humilde estrado”

No quisiera subir a algún estrado
y tratar de explicar sin luz apenas
que llevo ojos de lágrimas y arenas
y prefería no haberme levantado.

Porque como oyente, hubiera estado
al abrigo de cantos de sirenas
tomando a voluntad de mis antenas
cómo ser para luego recordado.

Nos falta material, y sobra gloria.
¡y los duros teutones de Baviera
opinan que podrán salir sin daños

aconsejando a los demás, espera!.
Quisiera haber perdido la memoria
para no soportar más desengaños.

(27 de marzo de 2020, Sonetos desde la crisis, @angelmanuelarias

Publicado en: Actualidad, Poesía, Sanidad Etiquetado como: angel manuel arias, coronavirus, pangolín, sonetos desde la crisis

Sobre misterios de virus y de aves (Sonetos)

26 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

Los lectores asiduos de este blog saben que tengo un cáncer grave, con metástasis.

Estoy, por tanto, dentro de la población de riesgo por el coronavirus. Como elegido para un programa experimental de tratamiento (un Ensayo clínico, en la terminología del sector), que pretende probar las ventajas de determinados fármacos para aumentar la esperanza de vida, tengo que ir todos los meses al Hospital Ramón y Cajal, realizar diversas pruebas y, en caso de que los parámetros sean los adecuados, recibir los medicamentos para el mes siguiente.

Tengo que estar excepcionalmente agradecido -aún más de lo que siempre me he manifestado, desde que conozco al equipo oncológico y a los muchos profesionales que nos tratan- a esos profesionales de excepción, hoy movilizados todos ellos para atender a los pacientes afectados por el coronavirus. A pesar de todo, de su jornada inhumana, se preocupan por mí, me preguntan cómo estoy. Me atienden. Gracias, equipo. Sois verdaderamente excepcionales.

Sobre misterios de virus y de aves
aunque parece se haya mucho escrito
cuando llega el momento, lo que sabes
no te eleva a niveles de erudito.

Quedan por conocer muchas llaves
con que cerrar portal a tanto mito
y como todo ignorante, repito
lo banal, falto de opiniones graves.

Pongo juntos a garzas y gorriones,
coronavirus y otros males graves
que, por su natural, y sin razones

prefieren ocupar nuestros enclaves
y aprovechan sin dudar ocasiones
para ser polizón en nuestras naves.

26 de marzo de 2020 @angelmanuelarias Sonetos desde la crisis

13

Volviendo de buscar hallar reposo
alejado del ruido y de la gente,
por tratar de librarme del acoso
que me produce el carajal vigente,

me encontré con un viejo que, gozoso,
sentado a buen resguardo del relente,
fumaba en su cachimba algo oloroso
con tranquilo semblante muy patente.

“Buenas tardes, anciano, ¿qué se siente
Para tener aspecto tan dichoso
a pesar de los males del presente?

Atusando su bigote ya canoso,
El hombre contestó, mostrando un diente:
”Según me venga el aire, escupo o toso”

26 de marzo de 2020 (revisión de otro Soneto de 20.05.19) @angelmanuelarias


La plaza de Zocodover, el lugar de encuentro por excelencia de la ciudad imperial, Toledo, lucía así de engalanada estas Navidades. Parece que fue hace mucho tiempo. Volverán esos momentos felices, y los disfrutaremos, aún, con mayor intensidad, porque este enclaustramiento nos hará valorar mejor la libertad para deambular, abrazar a la familia y amigos, tocar, como el ciego que de pronto pudiera ver, lo que antes le parecía conocer solo de oídas.

Publicado en: Actualidad, Personal, Poesía Etiquetado como: avess, cáncer, oncología, Ramón y Cajal, reposo, sonetos, viejo, virus

Con un régimen de aguas y legumbre (Sonetos)

25 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

Con un régimen de aguas y legumbre
sobrevivo entre compasión y llanto
fingiendo con rubor que todo aguanto
y que el sufrir lo tengo por costumbre.

Ignoro el plazo y hasta el cuánto
y al andar en completa incertidumbre
me someto al guardián por mansedumbre,
rindiendo fes y miedos al espanto.

Con esta oscuridad, que me deslumbre
cualquier luz y que tome hasta por santo
a quien me sonría desde la techumbre

sirve al tiempo de alivio y de quebranto,
que al buscar mi lugar en podredumbre
con solo no mirar, no me atraganto.

24 de marzo de 2020

(@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)

La vida al paso deja mil secuelas
pues no olvida marcar cada momento
y donde encuentra vacíos, pone esquelas
sin que le sirve la muerte de alimento.

Acompañamos difuntos con las velas
que, indolente, al pasar, apaga el viento.
Me despojo del sombrero y de las suelas
y me entrego desnudo a hacer recuento.

Que es tanto mi dolor que nada siento,
-y duelen del riñón hasta las muelas-.
Pongo en cada muerto un triste acento

y guardo al caminar todas cautelas,
sabio que el tiempo, de no estar atento,
borrará por descuido las estelas.

25 marzo 2020

angelmanuelarias@gmail.com


Ciudad de Santander, de noche.  Muelle del Calderón, cerca del Paseo de Pereda. La imagen de un raquero, a punto de lanzarse al agua, se perfila contra las luces de la ciudad. Tiempos del pasado, detenidos por la magia de las esculturas de José Cobo Calderón. Por cierto, que esta concretamente fue arrancada el año pasado, dejándole solo los pies sobre el pavimento, en un acto de vandalismo miserable.

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: angel manel arias, raqueros, sonetos desde la crisis

A la primavera (Soneto)

24 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

Este Soneto que comparto hoy con vosotros, está dedicado a la Primavera, y está incluido en mi libro Sonetos desde el Hospital. Os sugiero leerlo en voz alta, marcando bien los finales de cada verso, para hacerlos sonoros.

El dibujo lo he terminado esta tarde. Lo titulo «Paisaje detrás del muro». He querido reflejar el comienzo de la Primavera, más allá de las preocupaciones que nos están absorbiendo los ánimos. La Naturaleza, recuperada del invierno, estalla en colores, aromas y promesas de frutos.

Las aves construyen sus nidos, se alimentan de los brotes de cerezos y ciruelos; aparecen algunas mariposas tempranas y las abejas liban el néctar de la flor de azahar. Los animales salvajes, ajenos a nuestros pesares y problemas, siguen con sus vidas, alejados de nosotros, sintiendo tal vez que nuestro confinamiento les favorece. Los animales domésticos, sorprendidos por nuestro enclaustramiento, están atentos a captar los pequeños detalles de lo que nos pasa.

Hoy quiero tener un recuerdo muy especial a todo el personal sanitario y particularmente, al equipo oncológico del Ramón y Cajal (de Madrid). Están todos dedicados al combate contra el coronavirus y, a pesar de esas terribles circunstancias, me consta que se preocupan también de sus pacientes, encontrando tiempo donde no lo tienen. Personifico mi admiración, mi afecto y mi reconocimiento en la Dra. Teresa Alonso, y en el biólogo Daniel (Dani) González, cabezas más visibles (para mí) de un equipo en el que figuran otros muchos profesionales de excepción: Roberto, Maite, Mario, Alvaro,….

A la Primavera

Rota la reclusión tras tensa espera
surge al fin, orgullosa de su alarde,
alargando la luz, la primavera.
Despierto del letargo, el campo arde

convirtiendo en verdor la sementera.
Por ganas de vivir, será la tarde
triunfo del placer y, aunque se esmera
invierno en que respeto se le guarde,

florecerán cerezos, será la era
de nuevo el vergel que amamos tanto
y en la rama del naranjo más somera

harán mirlos su nido, y con su canto
contagiarán de alegría zalamera
el ánimo triunfal que me levanto.

(Sonetos desde el Hospital, @angelmanuelarias, 2019)

Publicado en: Personal, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, paisaje tras el muro, poemas, soneto a la primavera, Sonetos desde el Hospital

Semana de Compasión

24 marzo, 2020 By amarias 2 comentarios

Si esto es una guerra contra el coronavirus y nuestro mando civil-militar tiene las cosas claras, estamos en la semana decisiva para vencer al invasor. No es que, con el despliegue de resistencia y sumisión de toda la población (salvo algunos, pocos, insolidarios y rebeldes), de los esfuerzos titánicos para tratar de paliar los déficits de previsión y equipos con dedicaciones extraordinarias de quienes pueden ofrecerlas desde su conocimiento, y de las medidas de emergencia, consejos de última hora, regates de opinión e interpelaciones al mal común, a la mala suerte y a la desorganización consuetudinaria, vayamos a derrotar esta misma semana al repelente inquilino de nuestra nave cósmica.

No. No caerá de inmediato. Alcanzará su pico de propagación, contagiando aún a más compatriotas, habrá una ascensión en el número de muertos y luego, bajará la cadencia hasta convertirse solo en un mal recuerdo. Para que eso suceda, habrá de pasar aún dos o tres meses, quizá incluso más.

Porque nos estamos mirando en el espejo roto de quienes dicen haber conseguido recuperar la normalidad (o casi): los dirigentes y personal facultativo de la lejana China, convertidos a un tiempo en denostados causantes de la aparición del coronavirus 19 y aplaudidos vencedores locales de la pandemia que nació en Wuhan, provincia de Hebei, lugar de ignota ubicación en nuestra mapa mental hasta enero de 2020, en donde -dicen- se comen pangolines (animales mitológicos, mitad armadillo y serpiente, mitad fantasía y superstición)- y donde -se comenta, se sospecha- hacen ensayos muy avanzados con microorganismos para estudiar los efectos (Confucio, Alá y Dios no lo quieran) de una guerra vírica que haga inútil el armamento nuclear.

Querido lector, estoy tan asustado, confuso, indignado, confiado, esperanzado, roto, alarmado, asqueado, tenso, incrédulo, …como tú.

No discuto que hemos llegado tarde para darnos cuenta de que se nos había colado el enemigo invisible. Me asombra que, sabiendo su peligrosidad y carácter letal, ministras de Gobierno y personas relevantes de nuestro mundo socio-político se embarquen en una manifestación para reivindicar ya no me acuerdo qué diablos, o que tipos curtidos en denunciar todo tipo de falsedades y verdades se contagien por celebrar con unos camaradas su triunfo en las urnas, en la que tampoco guardo memoria de lo que votamos.

Me enerva que en este país que ha presumido y presume de tener la mejor Sanidad de Europa y el mejor servicio asistencial del mundo, no tengamos suficiente capacidad y recursos para entender que una gran parte de ese orgullo institucional dependía y depende del esfuerzo personal del personal sanitario y de la capacidad acomodaticia de muchos pacientes.

He visto las imágenes de cuerpos de compatriotas entrando en la morgue improvisada del Palacio de Hielo, en donde tantas familias hemos ido a patinar en días de ocio y rosas. He oído que hay ancianos yertos en geriátricos, esperando que alguien levante sus cadáveres, envenenados por el coronavirus. Tengo mi atención puesta en los informes civil-militares del Comité de crisis, en donde hace días que no veo aparecer ni a Pedro Sánchez, el presidente de Gobierno (en cuarentena por el coronavirus, con su esposa infectada), ni el vicepresidente Pablo Iglesias (en cuarentena por lo mismo y por la misma razón), y no sé cuántos miembros más, incluido el incalificable Torra, desde su refugio mental en Cataluña, animando al suicidio colectivo.

Esto pasará, por supuesto. Nos dejará muchos esqueletos en los armarios. No solo, y por desgracia que pudimos evitar y eso pesará en nuestras conciencias, de los que fallecieron por el coronavirus, y a los que tendremos/tendréis que dar una despedida como debiera haber sido, multitudinaria y silente. Son los esqueletos de nuestro viejo sistema socioeconómico, nuestra economía de mercado, nuestras relaciones con las Autonomías, nuestra colaboración en el seno de la Unión Europea y demás instituciones, nuestra defensa de un mundo en paz. nuestra voluntad de atajar (y de qué manera) el cambio climático, y, en fin, la generación de un modelo de cooperación internacional que garantice trabajo y distribución del mismo para todos, porque todos debemos vivir en paz.

Mucha tarea por delante. De momento, tenemos una semana complicada.

Publicado en: Sin categoría Etiquetado como: coronavirus, crisis, economía, futuro, guerra, semana complicada, superación

A explotar de tensión tengo las sienes (Soneto)

23 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

Es sangre, no granizo lo que azota mis sienes
Miguel Hernández

A explotar de tensión tengo las sienes,
que arroyos llevan dentro inundaciones,
no me importa quién eres, dónde vienes:
salgamos a aplaudir a los balcones.

Son sanitarios los mejores bienes;
casi sin valor, financieros dones
máscara y guantes lo mejor que tienes
para luchar contra virus, no leones.

Salgamos a aplaudir a los balcones.

Lo tenemos corriendo por las venas
y está el cuerpo social muy mal herido…
No importan situaciones ni tamaños.

Nos contagiamos con un roce apenas…
El bienestar de ayer, palidecido,
no irá a recuperarse en varios años.

Salgamos a aplaudir en los balcones.

(Con las mismas rimas que el Soneto de Miguel Hernández)
23 de marzo de 2020 @angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis

Publicado en: Actualidad, Personal, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, coronavirus, salgamos a aplaudir a los balcones, soneto, sonetos desde la crisis

Más Sonetos desde la Crisis

23 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

He puesto en orden los Sonetos que ya tengo publicados en este blog. Ayer, en que tenía algo más de tiempo, he revisado algunos de los que había desechado cuando publiqué Sonetos desde el Hospital. No son precisamente optimistas, y lo lamento. Prometo que en los próximos días me dedicaré a escribir en positivo, porque también se trata de animarme yo mismo.

Pero, como sabéis los que escribís poesía y aquellos a quienes gusta leer poesía, el verso es muy pegajoso a los sentimientos reales.

Allá van, y numerados. Leedlos, si os apetece, lentamente. Mejor en voz alta, conservando los versos y las rimas y tratando de encontrar el ritmo interno.

7

Me levanto del fango, pienso airado
que la caída me produjo rencor ciego
y atiendo sin dudar a cualquier ruego
sin confiar por ello ser lisonjeado.

Pongo en cada detalle gran cuidado
y espero con tensión si acaso luego
arroja el tiempo la creación al fuego
o vierta la ilusión en campo helado.

Sin poder darlo todo por perdido
planto cara y razón a quien acaba
entregando ilusión al mal, aún viva.

¡Cuánto becerro de oro conducido
al altar de adoración donde estaba
la ocasión de gozar, tal vez cautiva!

8

Siempre vendrá la muerte muy temprana
aunque no llegue en plena juventud
y abrirá con un golpe la ventana
trayendo la oscuridad a humana luz.

Nacimos en tiempos de miedo y avestruz
sin barruntar que en esperanza vana
se disolverían fe, deseos y virtud.
Pusimos nuestro esfuerzo en el mañana

sin preocuparnos la gloria ni la cruz.
Fue la vida, contra los vientos, sana,
aguantando en pie el traicionero alud

que si impidió lucir edad anciana,
nos servirá de adorno en la quietud,
limpios de culpa al paso de la aduana.

 

9

He encontrado en un mar de conjeturas
una verdad renuente a su belleza
que oculta por discreción en la maleza
era objeto de chanzas y locuras.

Puso a prueba un mendaz su fortaleza
ofreciendo serle guía por oscuras
conclusiones de improbable certeza
que prometían pingües rentas futuras.

“Espero pasar el tiempo en este sitio
replicó, asomando la cabeza.
que es para brillar única conditio

y no atribuyas miedo ni pereza
a mi renuncia a entrar en un litigio
si no a mi peculiar naturaleza.”

 

10

«Retirado en la paz de este desierto»
Francisco de Quevedo

Recogiendo espejismos del desierto
donde instalar la tienda y estar juntos
fui apartando cuerpos de difuntos
dudando al caminar si estaré muerto.

Encontrando al soñar mares abiertos
puse a remojo todos mis asuntos
ordenados a pares contrapuntos
y lamenté, amor, no estar despiertos

pues a falta de verdad el mal se ausenta
porque pierde su fuerza vengadora,
reducido al nivel de pie de imprenta.

Cuando aliviado de cargas, por la hora,
me bajé del soñar sin darme cuenta.
Allí esperabas tú con la mejora.

(Con las mismas rimas que el  Soneto de Quevedo)

23.03.20 @angelmanuelarias «Sonetos desde la crisis»


La foto es la de un carbonero común, agarrado a la bombilla del porche de la casa de enfrente, en Madrid. Está buscando moscas y mosquitos que quedaron pegados a la bombilla.

Publicado en: Actualidad, Poesía, Sociedad Etiquetado como: angel manuel arias, coronavirus, Quevedo, Sonetos desde el Hospital, sonetos desde la crisis

Para alegrar mi vida pienso en rosa (Soneto)

22 marzo, 2020 By amarias Deja un comentario

Para alegrar mi vida pienso en rosa
y entre recuerdos los del gozo escojo
y en el brocal del amor, feliz recojo
larvas que convertir en mariposa.

Pinto sobre el negro de ayer, el rojo
Que imagino después fragante rosa
Y de las marcas de hierro, perezosa
Desvía la mente la atención del ojo.

Fuerza me das, amor, si vengo flojo
y más puede virtud que cualquier cosa
si pongo mis pesares a remojo,

que encuentra calma quien en ti reposa
y no hay causa bastante para enojo
que es toda ocasión maravillosa.

(22 de marzo de 2020 @angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)

Publicado en: Actualidad, Poesía Etiquetado como: amor, angel manuel arias, coronavirus, esperanza, soneto, sonetos desde la crisis

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