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Trigésimo nona Crónica desde el País de Gaigé

8 noviembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Gaigé, el Pais de los Despropósitos, parece confiado, aunque no feliz. Como alguien que acabara de pasar por una calamidad espantosa, y nada pudiera alarmarle por encima de lo que ha tenido que soportar, no hay circunstancia ni amenaza capaz de perturbarle. Pero la felicidad es otra cosa, surge de otro tronco y ahí fallan los pronósticos.

Si la política es un termómetro, y la temperatura determina el estado de las propuestas de gestión de la polis, Gaigé tiene mala salud de hierro. El bipartidismo cobra nueva fuerza, al tiempo que los partidos y coaliciones situadas a los extremos, pierden fuelle y se descomponen, arrastrados al fondo de reptiles donde devoran a quienes se enzarzan en luchas internas para decidir quien es el más guapo para merecer llevar la bandera de unas siglas.

Olona (Macarena), Iglesias (Pablo), Arrimadas (Inés) son algunos de los nombres caídos en la estacada, amenazados con el olvido que se ha llevado por delante a Ortega-Smith, Abalos, Casado, Alvarez de Toledo y tantos otros. La hasta hace poco dirigente de Vox, Olona, trata de crear una plataforma que aglutine simpatizantes antes de lanzarla como partido. Su intención se asemeja a la de Díaz (Yolanda), que, desde la posición ideológicamente contraria, aunque en su caso, con el respaldo que da ser vicepresidenta de Gaigé, pretende refundar Unidas Podemos, aguantando las zancadillas y tarascadas del otroro amigo y jefe admirado, Iglesias, retirado a la contemplación académica de sus antiguas elucubraciones mentales sobre el poder y su ejercicio,

El presidente de Gaigé, Sánchez (Pedro) viaja mucho por Europa y el mundo, demostrando que su inglés y su buen porte da mucho juego mediático para fotografiarse con otros mandamases. La practicidad obliga a no hacerle ascos a cualquier jefe de Estado, independientemente de su ideología previa, y la experiencia demuestra que es distinto predicar para conseguir ganar unas elecciones que obtener trigo que repartir a sus ciudadanos.

De la minigira por Africa del Presidente de Gaigé, se presenta como resultado positivo el compromiso de destinar más de 2.000 Millones de euros en 5 años -en créditos blandos- para aumentar la penetración de las empresas españolas en Sudáfrica. Su presidente, Ramaphosa (Cyril), acogió ese anuncio con una amplia sonrisa, seguramente sin entender del todo su significado

Nuevos jefes de Gobierno y Primeros ministros han aportado, ya que no sabia fresca a las reuniones en la Unión Europea, sonrisas y abrazos entre desconocidos. Meloni (Giorgia), flamante presidenta del Consejo de Ministros italiano, ha dado ya una muestra de la dureza con la que afrontará la contención a las oleadas de migrantes que buscan solución a la hambruna y la miseria lanzándose al mar con rumbo a Europa, a la que creen aún opulenta. Solo admitirá el desembarco desde los buques financiados por ONGs que patrullan por el Mediterráneo buscando náufragos, si se trata de enfermos o por razones humanitarias.

En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el nuevo primer ministro desde el 24 de octubre es Sunak (Rishi), un rico hijo de inmigrantes indios, ha conseguido aportar calma a los mercados con propuestas de medidas de actuación sociales de cariz keynesiano y brillantes eslóganes aprendidos en la escuela de negocios californiana de Stanford.

En Alemania, un tenido por anodino Scholz (Olaf) consiguió violentar el cotarro de la hipotética unión de los europeos en torno al eje franco-alemán, yendo a China para hablar de sus negocios -en un viaje relámpago e inesperado, acompañado de una élite de empresarios germanos- con el Presidente Xi Jinping y su homólogo Li Keqiang.

Pero lo más importante para el mundo y, por tanto, para Gaigé, es la cumbre del clima, que ya lleva 27 ediciones, y que se celebrará en Egipto. Siguiendo la tradición, se acordarán serios pronósticos de calentamiento del planeta, si no se adoptan de inmediato medidas de contención de la piromanía androgénica y no se ayuda con fuertes desembolsos a los países más pobres, para que detengan su trayectoria de imitación a lo que llevó hasta aqui a los muy desarrollados.

Preocupa a algunas ministras y otras portavoces ocasionales de las miserias del mundo, también presentes (en menor medida) en Gaigé, la violencia que atribuyen como consustancial al género (antes, sexo) masculino y, cada vez que se produce -por fortuna, de manera esporádica- una desgracia que involucra víctimas entre quienes fueron conviventes, causados en alta proporción por enajenados, claman pidiendo sangre y aprovechan para abogar por una separación -mental- de sexos que no se daba aquí desde los sesenta del siglo veinte. El desorden sobre las identidades sexuales está siendo permanentemente alimentado, desconociéndose a dónde podrá llevar a los muy jóvenes.

Núñez Feijóo (Alberto) va perdiendo fuelle mediático y fuerza en su mensaje. No le ayuda su poca chispa, y menos aún la artillería. en fuego granado, de los ministros y del propio Sánchez (Pedro) que siguen atribuyendo los males del país, por orden variable, a la guerra de Ucrania o a la falta de lealtad institucional del Partido Popular. Tampoco le sirve de refuerzo el verso libre de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Ayuso (Isabel), que defiende heroicamente su plaza. dirigiendo sus dardos contra el gobierno de Gaigé, al tiempo que cubre el flanco a su derecha, fagocitando sin reparos las ideas de Vox, cuando las tienen.

El enfado oficial entre las facciones llamadas a la bipolaridad política se mantiene con base en dos elementos de difícil digestión para la ciudadanía preocupada por lo ordinario (la cesta de la compra, el empleo, el futuro, etc.). La cúpula del PP pretende que el PSOE le garantice que no se rebajarán las penas por el delito de sedición -cuyo nombre y caracterización del tipo penal están muy vinculados al tratamiento a los golpistas catalanes y a las exigencias del gobierno de la Generalitat, deseoso de que el prófugo Puigdemont (Carles) pueda volver como si fuera Tarradellas-. La renovación del Consejo del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, muy politizada (a despecho de la libertad e independencia que cabe atribuir a ese poder del Estado) es el otro punto de discrepancia, incomprensiblemente insalvable.

Aunque el tema ocupará, previsiblemente, unas líneas de actualidad en mi próxima Crónica, quiero referirme al acoso jurídico contra el rey de antes, Don Juan Carlos, por parte de su ex amante o concubina Larsen (Corinna), que acusa al maltrecho emérito en las cortes inglesas de amenazarla con cortarle el cuello si larga lo que sabe. Este episodio, inconcebible, que dura años de persistente alimento a la prensa amarilla y roja e involucra los cimientos de la protección al jefe de Estado (rijoso, corrupto, demente o imbécil) cuando está en juego la estabilidad y credibilidad de las instituciones, sitúa a Gaigé en la cumbre de los Países de Despropósitos.

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Trigésima octava Crónica desde el Pais de Gaigé

31 octubre, 2022 By amarias Deja un comentario

La semana de Gaigé ha tenido dos elementos especialmente significativos, por su reflejo como exponente de la compleja situación que están sufriendo las instituciones.

Como asturiano y respetuoso con la Constitución, la ceremonia de otorgamiento de los Premios Princesa de Asturias, ocupa en mi simpatía un lugar especial. Fue un acto simpático, en el que, sobre todo los asturianos y en particular los ovetenses, mostraron su curiosidad, afecto y complicidad con los Reyes y sus hijas. Los premiados con los prestigiados galardones lo fueron todos merecidamente, aunque el mayor valor del acto para el público general lo concentró el discurso leído de la Princesa Leonor (aplaudido hasta por ella misma hasta que fue advertida de su desliz por Felipe VI) y las palabras, más densas e intencionadas, del propio Rey.

Para un Monarca que tiene que moverse de puntillas por algunas esquinas de su Reino de mentirijillas, encontrarse con el momento feliz en que la gente de la calle le victorea, las autoridades locales le guardan pleitesía y los ministros y otras autoridades de postín mantienen un discreto segundo plano, han de parecerle dias de misterios gloriosos.

Fue una lástima que, al día siguiente, cuando la Princesa tenía programado pronunciar unas palabras en Cadavedo, una indisposición dejara a ella y a la Infanta fuera de juego y tuvieran que volver a Madrid. Leyó el mensaje la reina Letizia, que juega en casa, pero el acto quedó si  la misma chicha. Me gustó que la reina astur se refiriera a sus hijas por sus nombres de pila, sin ponerles título nobiliario.

El otro acto de masas lo protagonizó, entre los suyos, la otra cabeza más visible del Estado, Sánchez (Pedro), presidente del Gobierno de Gaigé pero, ante todo, secretario general del Partido mayoritario en la coalición  que  nos dirige. Se trataba de celebrar los cuarenta años de la primera victoria del PSOE. Estuvo como invitado especial González (Felipe) que cumplió con  el consejo de apoyar al presidente en funciones de militante, dar un pescozón a Núñez Feijoo (Alberto) insinuando que no respeta la Constitución y recordar con añoranza impostada a Guerra (Alfonso), al que no se le había invitado inicialmente y, por último, éste decidió pasarse por el forro de la indiferencia la posibilidad de asistir.

La ventaja que venían dando sistemáticamente las encuestas de opinión (después de la defenestración de Casado -Pablo) al Partido Popular se diluye lenta pero firme. El argumentario oficialista esgrime que el presidente popular no controla su Partido y no resulta fiable cuando negocia, junto con otros hándicaps menores (no habla inglés y no sabe de economía). No resulta sencillo prever hoy el resultado que ofrecerán las urnas en las generales, pero las votaciones locales y autonómicas (allí donde se produzcan) tienen sesgo hacia las derechas.

En Brasil, Da Silva (Lula) ganó con estrecha ventaja las elecciones del domingo, resultado que Bolsonaro (Jair) el Presidente actual, aún no reconoció.  Quien si lo hizo, y por adelantado, fue nuestro Presidente de Gobierno, que apoyó temerariamente el cambio, en una manifestación pública a favor del ex-presidiario ex-presidente.

 

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Trigésimo séptima Crónica desde el País de Gaigé

25 octubre, 2022 By amarias 2 comentarios

La atención de la semana aparece desviada fuera de Gaigé, ya que han sido muy importantes los acontecimientos que han tenido lugar allén de nuestras fronteras.

Por la similitud de los comportamientos sociales y la proximidad geográfica, (que anima a muchos a extraer a priori consecuencias de lo que pudiera suceder en las elecciones generales que deberán tener lugar en Gaigé a finales de 2023), ocupa el primer lugar  la ascensión como Primera Ministra del Gobierno italiano -rectius, Presidenta del Consejo- de Meloni (Giorgia), aupada por una coalición de partidos de la derecha populista.

En todos los rincones de la vieja Europa, los ciudadanos, apresados en una crisis que parece no tener fin, expresan ideas de cambio en las encuestas y en la calle, con manifestaciones de toda índole. Su gran variedad, lo heterogéneo y a veces inverosímil de sus reivindicaciones, vienen a confirmar que no hay claridad ni criterio en aportar las soluciones. Tampoco los líderes políticos son capaces de levantar columnas sólidas de confianza, con independencia de sus orientaciones ideológicas básicas, si las tuvieran. Parece moverse la serpiente de la opinión colectiva por instintos gregarios, como si fueran forofos de equipos de fútbol, para los que no se exige disponer de otro elemento que de la emoción.

En el Reino Unido, el fracaso de Truss (Liz), al aplicar, como elefante en cacharrería, el consagrado lema liberal por el que la bajada de impuestos ha de favorecer la inmediata activación de la economía, ha generado aún más incertidumbre sobre las capacidades del partido conservador para sacar al pais de sus múltiples atolladeros. También se cuestiona con malestar creciente la decisión de abandonar la Unión Europea, cuando ya han transcurrido seis años. La dimisión de la Premier, a los 44 días de ser elevada al cargo, luego de la renuncia de Johson (Boris) trata de aplacar el brote de revuelta popular que obligó al Banco de Londres a acudir en apoyo de la libra. El sucesor, elegido por los propios diputados de la facción conservadora, deberá guardar la adopción de medidas drásticas para otra coyuntura.

La guerra en Ucrania se prolonga por ocho meses y no tiene visos de solución cómoda. El dragón de Comodo, figura que sirve para explicar con modelo animal la actuación de Putin (Vladimir), ha mordido la presa ucraniana. Aunque los aliados de la OTAN -dirigidos por Estados Unidos, es decir, el capital norteamericano, con el peso judío que nade niega- siguen alimentando con material bélico relativamente obsoleto, la brava actuación de la población militarizada del país invadido, creer que Rusia ha perdido la guerra y va a abandonar el terreno sin más, es una quimera. Ucrania es terreno envenenado, gravemente destruído.

El desgaste de los admiradores de Zelenski (Volodomir) es evidente y aunque la amenaza nuclear no se lleve a cabo (por fortuna), la segregación de las zonas rusófilas de Ucrania -seguramente como Estados independientes y con condiciones especiales- aparece próxima y como salida, ya que no airosa, más viable, para aplazar momentáneamente una escalada de terror que nos llevará, irremisiblemente, a la extinción de buena parte de la Humanidad, empeñada en jugar a las guerras de posesión y dominio.

La prolongación durante otros cinco años del gobierno dictatorial de Ji-Pin hace aún más opaco el velo que cierra a occidente el conocimiento, e incluso la previsión intuitiva, de lo que hará la cúpula dominante en China. Inolvidable la extracción de Jin-Tiao del Congreso que aprobaría esa prórroga, arrastrado por dos ujieres-policía, tratando de cruzar su mirada con la del intocable dictador, que no se dignó ni tan siquiera esbozar una sonrisa, una disculpa, un amago de explicación,

La inmensa capacidad de autonomía del gigante asiático, que la ingenuidad de los defensores de la globalización ha alimentado, y el carácter sumiso de la población (debidamente advertida de los problemas de ser disidente) la hace capaz de soportar varias crisis sin acudir a ayudas ajenas y, dado el caso o la oportunidad del momento, sacar a relucir su poderío militar y aumentar aún mas su expansión económica en los países que antes llamábamos del tercer mundo y hoy carecen hasta de nombre conocido.

En Gaigé, no faltan minucias para mantener a personal entretenido. La presentación a aprobación de la Ley Trans, que pretende consolidar la libre elección de género, por simple decisión personal, incluso a tempranas edades, ha abierto un debate que se presenta como ideológico aunque tiene mucho de folclórico, es decir, irrelevante. La simple idea de que el género identitario, aquél que define no ya la naturaleza que tenemos por nacimiento, pueda ser modificada por la simple voluntad personal -sin necesidad de cambiar de sexo clínicamente, apoyarse en declaración judicial o tras seguir cualquier procedimiento que involucre la supervisión, apoyo o control de terceros cualificados-, más que un avance, supone el lanzamiento de una bomba explosiva sobre el Código civil, con efectos inimaginables en múltiples órdenes. Por supuesto, sin que tenga nada que ver con el respeto exigible a las opciones LGTBI -espero no dejarme ninguna-, tomadas con seriedad y conciencia plena de su alcance personal y jurídico.

Se trata, en efecto, de la búsqueda a la desesperada de lugares en los que colocar las banderas que sirvan para llamar la atención sobre hipotéticos avances sociales, en la que se ha especializado la izquierda podemista, descabezada como pollo pasado por el cuchillo del matarife. La ministra Belarra (Ione) se ha acogido a una baja por maternidad, acontecimiento por el que solo cabe felicitarla. Como los papeles son intercambiables y el trabajo no es excesivo, será otra ministra, Montero (Irene), autonominada «tía» del recién nacido, la que, con los secretarios de Estado correspondientes, se encargue de los asuntos urgentes del Ministerio de Derechos Sociales.

Podría y, sin duda, deberia, escribir sobre la situación confusa para designar nuevos jueces en las altas instancias jurídicas del Estado, analizar las consecuencias de la revisión de los cupos vasco (y catalán), incrementando la dotación de sus disponibilidades presupuestarias a despecho de reducir las de otras comunidades. Son muchos los temas, pero se mantienen como recurrentes, así que habrá ocasión de tratarlos en las próximas semanas.

Lo que parece más difícil de solventar es que, según dicen, Núñez Feijóo (Alberto) no sabe inglés. Aconsejo a sus asesores que lo inscriban en un curso acelerado (los hay muy buenos) y que una de las próximas intervenciones en el Senado, la realice -al menos, hasta que la presidencia de este órgano sin cometido le llame la atención- en ese idioma. No veo otra forma de callar a quienes vociferan que no está preparado para moverse por Europa. Con el juego que le está dando a Sánchez (Pedro)

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Trigésima Sexta Crónica desde el País de Gaigé

16 octubre, 2022 By amarias Deja un comentario

El 12 de octubre se conmemora la Fiesta Nacional, denominación que ha venido a sustituir desde 1987 la antigua advocación como Día de la Hispanidad, con la que los habitantes de Gaigé, el País de los Despropósitos, la siguen empecinadamente reconociendo. Antes, bajo el régimen franquista, esa celebración dotada de sentido patriótico y con indudable intención de complicidad internacional a la búsqueda de raíces comunes transnacionales fue denominada Fiesta de La Raza.

Tiene este pueblo cada vez menos ocasiones de sacar a pasear el orgullo patrio, esa misteriosa esencia que permite sentir la alegría de la convivencia a través de la Historia, vinculada a un territorio, un estrecho pasado común y una ciudadanía con la que compartimos lengua y cultura.

Todos estos elementos, más etéreos que precisos, más emocionales que científicos, están en revisión para Gaigé. La falta de solidaridad se ha incrustado como forma de actuar para conseguir más prebendas locales (por supuesto, administradas por intereses egoístas). Por eso, la celebración de La Fiesta Nacional se ha convertido en una variopinta demostración de intenciones.

Ante todo, la Fiesta es una exhibición militar, bajo la presidencia del Jefe del Estado, la suprema autoridad de los Ejércitos, según la Constitución. El vistoso desfile en Madrid, una selección de destacamentos militares, equipos de guerra y aviones, atrae a miles de personas, que se agolpan a lo largo del recorrido de las fuerzas terrestres, hasta rendir la obligada pleitesía ante el Rey, Felipe VI, que encarna ese símbolo de unidad y respeto.

Como en Gaigé está y estará todo siempre en revisión, hay representantes de las regiones que no acuden a la llamada a la unidad, porque creen defender la independencia anticonstitucional de la parte de Estado que están obligados a defender. Hay ministros de Gaigé que asisten al acto de encuentro institucional como quien acude a una reunión de comunidad de vecinos. El jefe de Gobierno de Gaigé ha puesto su nota anecdótica retrasando el comienzo del acto, al acudir con retraso a la cita con el Rey, que esperaba en su coche.

Las previsiones económicas para 2023 están inmersas en graves incógnitas, pero los Presupuestos de Gaigé son expansivos, animada la Ministra de Hacienda, la antes prudente Calviño (Nadia) por la perspectiva electoralista. De la Comunidad Europea  han llegado ya 30.000 millones de euros, aunque se ha recibido una llamada de atención sobre la necesidad de mejorar el control y seguimiento de los proyectos financiados por el Plan Next Generación.

La renovación de la cúpula judicial en Gaigé ha servido para escenificar una ruptura del plato de la apariencia de independencia judicial. No hay chorizo que echar al gato, pero la dimisión inesperada por extemporánea, de Lesmes (Carlos), tenido por magistrado conservador, aupado a la cúpula del Consejo Superior con su mandato concluido hace años, puso de manifiesto la politización de la Justicia.

Nadie se atreve a interpretar que los jueces administran la interpretación de la Ley, en casos muy concretos, según su ideología. Pero esa sospecha tiene, con la tensión generada entre el PP y el PSOE por la discusión abierta sobre el método de designación de los jueces, fundamentos serios que no resultan inteligibles sin sombras.

La guerra en Ucrania camina sin rumbo cierto hacia su terminación y generando aún más lastre sobre las economías europeas, camino de una recesión duradera. El discurso de Borrel (Josep) ante los embajadores europeos ha venido a subrayar la grave dependencia de la Unión de los designios ajenos. Malos auspicios para los optimistas crónicos.

 

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Trigésima Quinta Crónica desde el País de Gaigé

10 octubre, 2022 By amarias Deja un comentario

Los movimientos en las formaciones políticas que disputan los puestos de libre designación en las Administraciones públicas de Gaigé han proporcionado color y material mediático en la semana que ha terminado el 9 de octubre.

Por una parte, la tensa situación entre ERC y Junts, causada por la negativa de los junteros a ver el Govern tutelado desde la distancia por el prófugo Puigdemont (Carles), aupado en su imaginario Consell de la República, se resolvió con la ruptura de la coalición. Junts realizó una consulta a sus bases sobre la conveniencia de seguir apoyando a ERC y el resultado de la misma fue el abandono inmediato del Govern. Sánchez (Jordi), ex secretario general de Junts, escenificó la ruptura expresando que «el procés, definitivamente, se ha cerrado».

Desde Moncloa, el gobierno de Gaigé, promete «ayuda a la estabilidad», y a través de PSC, donde Illa (Salvador) mantiene una representación suficiente para provocar un vuelco en la composición del mando en la Administración regional catalana, se ha puesto de cariñoso perfil. No se pretende causar la mínima tensión que debilite los actuales apoyos del gobierno de coalición que sostiene, aún, a Sánchez (Pedro).

La gran noticia de la semana en lectura interior ha sido la aprobación de los Presupuestos, con el porcentaje de subida mayor de los últimos años. Llaman la atención, en especial, los incrementos en la dotación para la Seguridad Social, por los que las pensiones suben casi el 9%, independientemente de la base de cotización. Con un rubro de 200.000 millones de euros/año esta partida supone la cuarta parte del gasto.

Otro incremento significativo, este por lo que supone de novedoso, es el relativo a la dotación para Defensa, que alcanza ahora casi 11,200 Mill. euros (un 7,8% más que en 2021). La escenificación del diputado Echenique (Pablo) y los ministros podemitas, haciendo creer que la subida no se había tratado en el Consejo de Ministros (y con la que estarían en desacuerdo) solo tiene interpretación en clave de las discrepancias ante las sospechas de un adelanto electoral y la constatación de la pérdida de aceptación de los partidos populistas de la izquierda. No creo que tenga que ver con posicionamientos ideológicos, pues hace ya tiempo que la coherencia de los planteamientos no es relevante para los programas.

La vicepresidenta Díaz (Yolanda) se acerca cada vez más al calor de la empatía popular (más propia de artistas del corazón que de responsables de sectores de gobierno) que comparte con Sánchez (Pedro), marginando en las apariciones públicas de relevancia a los ministros de gobierno del PSOE y dejando, de paso, a la intemperie a sus ex colegas comunistas.

En el caso de algunos ministros, entre los que sitúo a la cabeza a la médico Montero (María Jesús), responsable de la cartera de Hacienda, una disminución de sus intervenciones frente al público sería muy de agradecer. Sus explicaciones sobre la no inclusión de algunas partidas en el Presupuesto de 2023 rivalizan en vis cómica con los mejores gags de Tip y Coll (hago una referencia para entendidos al indescriptible gag de la juanola).

Ha ocupado mucho espacio mediático en Gaigé la desafortunada «performance» en la que participaron más de cien universitarios varones, huéspedes en el Colegio Mayor Ahuja, de Madrid, insultando a las estudiantes femeninas del Colegio Mayor Santa Mónica. Aunque la voz cantante fue única, que en un alegato en parte improvisado llamó a sus vecinas, «putas» y «conejas» y les prometió acoso sexual a gritos, el espectáculo, que se divulgó conscientemente en las redes, contó como cómplices a casi todos los residentes del Ahuja que encendieron las luces simultáneamente, en la negritud de la noche, al mismo tiempo que lanzaban un grito tribal.

El suceso es mínimo, deplorable en sí, pero carece de sentido sacarle ninguna consecuencia excepcional. Ante todo, las presuntamente afectadas han quitado hierro al asunto, denominándolo «novatada que se repite cada año» y a la que no conceden importancia. Por el contrario, y dado que ambos Colegios universitarios acogen a estudiantes con buenos niveles económicos, algunos comentaristas han aprovechado para lanzar discursos doctrinales.

No es cuestión de condenar lenguaje sexista, ni de apelar a la necesidad forzada de mayor integración de la mujer en los puestos directivos. Aún menos, de promulgar leyes que permitan el cambio de sexo a tempranas edades o protejan al colectivo LGTBI ignorando los derechos de los heterosexuales a ser considerados biológicamente mayoritarios. El lenguaje arrabalero está incrustado en Gaigé. Aún resuena el eco del podcast en su «Base» del expresidente Iglesias (Pablo) defendiendo a la ocupa Serra (Isa) que insultó y agredió la Policía.

Escribió el líder populista, hoy a la busca de un puesto en la Universidad, para el que, de momento, no tiene suficiente currículum: «Con cinco tías como Isa Serra a caballo veríamos correr como gallinas a toda la policía municipal de Madrid. Isa me traería las cabelleras de todo ellos y Echenique y yo las quemaríamos en una hoguera con Arnaldo Otegui en Arralde»

Entretanto, Putin (Vladimir) sigue preparando la guerra nuclear, mientras los ucranios reclaman armas más eficaces y más medios.

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Trigésima Tercera Crónica desde el País de Gaigé

26 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Gaigé tiene sus propios problemas, pero la situación provocada por la guerra de Putin (Vladimir) al invadir Ucrania en febrero pasado impone sus ritmos y aumenta las preocupaciones. Esta semana, el sátrapa ruso ha anunciado la movilización de 300.000 reservistas y amenazado con la utilización inmediata de misiles de cabeza nuclear.

El reclutamiento forzoso de jóvenes (según parece, con especial predilección hacia las minorías étnicas rusas) está provocando conatos de resistencia en la población, con manifestaciones violentamente reprimidas y algunas detenciones.

La amenaza de lanzar ojivas con cabeza nuclear ha conseguido provocar  una dualidad de análisis por parte de los expertos en interpretar los movimientos del Kremlin.

En general, se está de acuerdo en que Rusia está perdiendo la guerra, sorprendida por la capacidad de resistencia ucraniana -potenciada sin rodeos por la OTAN y la mayoría de los Estados Europeos-. A esta situación inconcebible en origen, dada la desigualdad primaria de las fuerzas presentes en el conflicto, se ha unido la notable -y sorprendente- incapacidad de los Ejércitos rusos para moverse en una guerra convencional, con material obsoleto y militares mal preparados.

Hay quienes opinan que las amenazas de Putin serán cumplidas y que debería Europa prepararse para afrontar la catástrofe derivada de recibir en su suelo (se supone que, con mayor probabilidad, en una ciudad ucrania, pero no se debe descartar el ataque nuclear a otras metrópolis intermedias , si Putin pretende monitorizar la escalada de tensión, atenazando a Europa)  la terrorífica bomba capaz de provocar una mortandad superior a 300.000 personas. La respuesta y la escalada que se derivaría entonces apuntan a un escenario muy sombrío.

Mucho más esperanzadoras son las elucubraciones de los que aseguran que el jerarca ruso no tomará tan cruel decisión, cuyos contraefectos debe valorar y que, siguiendo su curso relativamente plácido, la guerra se prolongará durante varios meses, manteniendo el itinerario de la confrontación tradicional, de desgaste y destrucción del contrario asediado. Por parte ucrania, se anuncia que los aliados enviarán material más sofisticado y que no dejarán al asediado país en la estacada, lo que garantiza el mantenimiento de un statu quo beligerante, un tira y afloja imposible de asimilar desde la sensatez, hasta que el desgaste ruso obligue a abandonar su presa o el líder chino -que se mantiene en la sombra- imponga su criterio intrigante  de que «no es el momento».

Aparentemente lejos del conflicto, en Gaigé han sucedido cosas que aventuran un otoño políticamente muy activo. Olona (Macarena), la líder de VOX que parecía formar uña y carne con sus colegas de partido, ha sido expulsada de esa formación -en un oscuro episodio de enfrentamiento transversal con Abascal (Santiago)- creando una grieta difícil de salvar en la tercera fuerza política de Gaigé.

No mejoran significativamente las expectativas de voto hacia el Partido dirigido por Núñez Feijóo (Alberto), si bien se consolidan los liderazgos regionales de Moreno (Juanma) y Ayuso (Isabel). En Castilla y León, la coalición de gobierno entre el PP y Vox sufre por la beligerancia verbal manifiesta en el hemiciclo vallisoletano del vicepresidente contra el diputado Igea, resto vivo y vivaz de aquel Ciudadanos que tuvo el sueño de gobernar España cuando Rivera (Alberto)  y Arrimadas (Inés) creían tener carisma indestructible entre los habitantes de Gaigé.

Las fiestas de la virgen de la Merced han revelado que en Barcelona, la ciudad condal, campan unos cuantos centenares de delincuentes que aprovechan la debilidad en el ejercicio de su autoridad, por parte del gobierno municipal, para generar caos, destruir propiedades y robar géneros. Esperan a que la inmensa mayoría se retire pacíficamente para tomar la calle, contando con que los Mossos llegarán tarde a cumplir con su deber de garantizar el orden o serán prudentes en aplicar medidas contundentes para no perturbar el silencio cómplice de los partidos de la izquierda ácrata que sostiene a Colau (Ada).

A nivel regional, Cataluña sigue perdiendo peso económico frente a Madrid y, más recientemente, frente a Andalucía. La soflama de Moreno (Juanma) animando a los empresarios con sede en Cataluña para que se cambien a Andalucía y aprovechen de las anunciadas rebajas fiscales que han anunciado, tiene un carácter simbólico, pero es cierto que las algaradas callejeras y el planteamiento independentista del Gobierno regional catalán, no cuentan como atractivo para inversores.

Más sagaz, el gobierno vasco, beneficiaria esta región -junto a Navarra- de una injusticia fiscal consolidada por el franquismo, guarda silencio independentista, ahoga pasando rápidas las páginas, los afectos hacia terroristas excarcelados y confesos y camina sobre el bienestar del trato preferente por encima de la crisis que agarrota a otras regiones españolas.

La polarización politica en Gaigé alcanza ya muy altas cotas. Las redes socials se llenan de insultos a líderes de uno y otro palo, junto a descalificaciones a periodistas a los que se atribuye sesgo e intencionalidad ideológica. Son exabruptos sin mayor fundamento,, alejados de cualquier debate constructivo, demostrativos de que, una vez más, se busca la confrontación y el insulto, como fórmula banal para ocultar las carencias propias.

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Trigésima Segunda Crónica desde el País de Gaigé

18 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Que en Gaigé haya que echar mano del arrojo para defender el derecho de los estudiantes a recibir al menos el 25% de las clases lectiva en la lengua vehicular del Estado, es solo un síntoma del deterioro por el que navegamos.

El Gobierno catalán, en la estela del Programa 2000 ideado por el antes Honorable y hoy maldito (para quienes no tienen pelos en la lengua de llamar a los delincuentes por el adjetivo  adecuado), sigue empeñado en hacer creer que todo lo catalán es superior al resto de Gaigé. La lengua, las manifestaciones culturales, la perspicacia política, la historia y hasta los bailes populares son la expresión constante e irrebatible del hecho imaginario que, la divinidad ha dotado de esencia especial a la tierra, el aire y el agua que conforman esa pretendida unidad esencial diferenciadora que se llama Catalunya y que aspira a ser independiente de la decadente, casposa y capitidisminuida colectividad española: «los otros».

Tanta atracción tiene ese modelo de perfección establecida que a él se acogen, no solo charnegos que renuncien a sus orígenes extremeños o andaluces, sino que en ese barco de prestigio caben marroquíes, tunecinos, ucranianos o turcos (peor acceso tienen los latinoamericanos), siempre que reconozcan la devoción al dios del idioma, el prestigiado dialecto catalán, perfeccionado por lingüistas muy hacendosos confeccionando una gramática de obligado uso, en solo los últimos treinta años.

El padre más moderno del catalanismo, Pujol (Jordi), comandante de una tribu de muñidores en el uso aprovechado del poder para enriquecerse más, está mal de la cabeza. Tiene ya por encima de los noventa años y, aunque todavía recibe homenajes y emite algunas palabras, la puerta de su enajenación y, por tanto, de su exculpación como inimputable, se está abriendo definitivamente. Los infinitos años de instrucción (rectius, más de diez) han cumplido, pues, su objetivo. Que el prócer se salga de rositas,

A esa manifestación programada para hoy, domingo, 18 de septiembre, que debería movilizar a todos cuantos, independiente del derecho a sentirse buenos catalanes y patriotas, crean necesario defender la necesidad de que todo español, independientemente de su lugar de residencia, hable bien el castellano (o sea español), no va a acudir Núñez Feijóo (Alberto). Tiene otras cosas más importantes que hacer y dejará que Gamarra (Cuca) y otros principales del Partido Popular encabecen la manifestación, junto a Vox.

Parece que al partido de la demonizada como ultraderecha le han salido algunas disidencias internas, y muy relevantes. Olona (Macarena), la abogada del Estado que brilló -en mi opinión-, aunque no suficientemente -por los resultados- en las elecciones andaluzas que entronizaron a Moreno (Juanma) está disgustada con Abascal (Santiago), que la quiere más de funcionaria que de ejecutiva en su partido. Es destino de toda facción política en Gaigé deshacerse en pedazos por fricciones internas, o desaparecer en el anonimato total cuando surgen discrepancias en la asunción del protagonismo mediático de sus dirigentes.

El conocimiento público de la Sentencia del Tribunal Supremo por el caso de los ERE andaluces, ha dejado con pocas rendijas el argumentario para justificar el indulto para los condenados y, especialmente, la condonación graciosa del castigo penal a Griñán y los demás ajusticiados. Pero la petición de indulto recoge firmas de gentes muy dispares -de distintas orientaciones políticas y profesionales- y el gobierno de Sánchez (Pedro) no encontrará problemas ni falta de respaldo para apoyar la decisión de hacer borrón y cuenta nueva con quienes «no se enriquecieron personalmente»,

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Trigésima Crónica del País de Gaigé

4 septiembre, 2022 By amarias Deja un comentario

Gaigé penetra en la incertidumbre de los cuatro últimos meses de 2022 con ánimo distendido. Agosto y las primeras semanas de septiembre son tiempo para fiestas locales y, después de casi tres años de pandemia y anulación de programas de festejos, el país recupera el espíritu de jolgorio distrayéndose circunstancialmente de los problemas que aquejan a la ciudadanía.

Que no son pocos. La subida de los precios de consumo es evidente para todos los bolsillos y los altos precios de la electricidad han arrastrado a la reducción de actividad o a la suspensión de pagos y la quiebra a demasiadas empresas para que la tranquilidad que se respira en el ambiente encuentre justificación.

Como en la sátira del magnate que enciende un puro con billetes, Rusia quema gas natural por importe de 10 millones de euros diarios ante las mismas narices de Europa, en la planta regasificadora de Portovaya, que está situada cerca de su frontera con Finlandia. No está claro, sin embargo, la razón de ese despilfarro, salvo que sea una manifestación del desprecio de Putin por las restricciones que Europa anuncia pero no cumple: casi 14.000 millones de euros mensuales es el importe de la factura de los combustibles ( carbón, petróleo y gas) que adquiere a Rusia.

El fallecimiento de Gorbachov (Michael), a los 91 años, el 27 de septiembre y el menosprecio oficial de la Perestroika (encabezada por Putin -Vladimir-), la resaca del baile en topless de la primera ministra finlandesa Marin (Anna) -en una fiesta en la residencia oficial de Kesäranta para celebrar la entrada de su país en la OTAN, las elecciones restringidas para encontrar un sucesor/a a Johnson (Boris), el atentado frustrado a bocajarro en Argentina contra Fernández de Kirchner (Cristina) o las votaciones sin carisma para la reforma constitucional en Chile entre otras menudencias, han sepultado en la indiferencia algunas de las medidas adoptadas desde Gaigé para adelantar algunos apósitos a la depresión que nos espera.

Francia rechazó, a través de su Ministerio para la Transición Energética, la infraestructura del gaseoducto Midcat, que permitiría llevar este recurso energético desde Gaigé hasta Alemania, como «inapropiada y cara». Así que nuestra Ministra para la Transición Energética, Ribera (Teresa) ha visto confirmada, a destiempo, su posición -luego  corregida por mor de la necesidad- de que favorecer inversiones para quemar combustibles fósiles, incluído el gas natural, resulta incoherente con la estrategia europea. Para Francia, su Transición Energética pasa por la energía nuclear, poniendo en evidencia que los Minsiterios con el mismo nombre en la Desunión Europea piensan y actúan diferente.

Los responsables de los principales complejos manufactureros advierten de una grave recesión, al subir los costes productivos, enfriarse el consumo interno y haber disminuido el poder adquisitivo de la ciudadanía. ArcelorMittal, Volkswagen, Ferroatlántica, entre otros, han cerrado plantas o disminuído la producción. Sin embargo, la industria hotelera y de ocio en Gaigé ha vivido buenos momentos en agosto: ojalá que ese fulgor no sea parejo al de los árboles frutales envejecidos o dañados que dan, como saben los agricultores, una última cosecha antes de languidecer definitivamente. La necesidad de apoyar una industria recia, en gran medida autónoma y con tejido entrelazado para favorecer su resistencia ante la crisis es una de las máximas no seguidas en Gaigé, que sigue apostando por un país turístico, de vino y rosas.

El ministro Escrivá (José Luis), que lleva la cartera plural de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha presentado un macroplan para acercar a su equilibrio presupuestario el gasto en Seguridad Social, pretendiendo la reforma de las pensiones. En esencia, supone elevar las contribuciones de las rentas más altas (pasito a pasito durante 25 años) y modificar el período de cálculo de las prestaciones por jubilación, alargándolo. El ministro debe saber de lo que habla, pues tiene los datos y la experiencia en el sector, pero otras voces solventes (por ejemplo, el gobernador del Banco de España, Hernández de Co s -Pablo-) han expresado que hacen falta 20.000 millones de euros anuales y las medidas propuestas apenas cubren la mitad.

En el terreno estrictamente político, los dirigentes de las dos facciones más importantes -Partido Popular y Partido Socialista, aclaro- ham aprovechado sus últimos días de vacaciones para urdir estrategias frente al otoño. el próximo día 6 de septiembre, en el Senado, habrá un primer encuentro dialéctico en el foro público, entre Sánchez (Pedro) y Núñez Feijóo (Alberto).

Si, para los catedráticos Sosa Wagner (Francisco) y Fuertes (Mercedes). «El Congreso es un costoso decorado» -hacen revista a las aprobaciones por el artículo 16, el de «hago lo que me peta», de reformas, leyes autobús y perversos decretos leyes- ¿qué habrá que decir del Senado, ese escenario territorial que nadie sabe para que sirve?

Gaigé sigue soñando con un futuro mejor, viviendo su propia pesadilla.

 

 

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé

Vigésimo Nona Crónica desde el País de Gaigé

29 agosto, 2022 By amarias Deja un comentario

Acaba agosto en Gaigé y las posiciones de los políticos profesionales se simplifican y agudizan antes de la batalla por el voto electoral. Aún queda tiempo -quizá un año- pero la facultad del Presidente del país para disolver las Cortes y aprovechar el mejor momento a sus intereses, puede adelantar la fecha  de la llamada a las urnas.

No es sencillo realizar hoy el análisis de los signos con los que los partidos principales en liza podrían estar preparando sus programas de gobierno. El pueblo de Gaigé está más preocupado por conseguir el pan de cada día, con una inflación instalada en la frontera de los dos dígitos y unas perspectivas de un invierno señalado por el alto precio de la electricidad y los combustibles, que han arrastrado consigo a toda la economía, sobre todo, la micro, que es de la que come el ciudadano.

Dentro del pequeño grupo de Ciudadanos, agarrado a la balsa que los arrastra río abajo hasta los rompientes, una élite con micromando en plazas (una treintena de cargos electos) ha pedido la inmediata dimisión de Arrimadas (Inés), la delicada líder que cambió su chaqueta catalana (tan bien urdida) por la capa andaluza (muy desvaída) y convocar un congreso de revisión constituyente. Parece lo lógico, si se quiere levantar alguna esperanza para evitar la extinción de una fórmula bisagra que evite el despedazamiento sin frutos de los herederos de la derecha y de la izquierda del libro de Petete.

Siguiendo a su aire, que juzgan favorable, el Partido Popular de Núñez Feijóo (Alberto) ha celebrado una fiesta de fraternidad en la carballeira de Cercedo-Cotobade, que reúne por sexta vez a la familia popular. La ceremonia de afirmación popular recuerda a las que, allá por los ochenta del pasado siglo, el entonces intocable líder del SOMA-UGT, Fernández Villa (José Angel) convocaba en Rodiezmo (León) cada agosto, para confirmar su autoridad y recibir el apoyo del vicepresidente Guerra (Alfonso) y el cariño de los mineros, a los que prometía que «no nos moverán».

El Presidente del Gobierno de Gaigé, Sánchez (Pedro), ha mandado por delante a sus ministros más fieles para seguir alimentando el mantra de que Feijóo no tiene proyecto, no quiere a España y se obstina en negar el apoyo a las brillantes opciones que proponen desde Moncloa para recuperar la economía y el funcionamiento a pleno rendimiento de la organización judicial, una vez comprobado que el resto del Gobierno de coalición está más entretenido en lamerse sus heridas y sacar la cabeza fuera del tiesto para tratar de ofrecer una identidad diferenciada del partido que lleva las siglas socialistas.

El rey de antes, condenado a morir en el exilio (voluntario o forzado, la Historia tendrá que decidir), no consigue librarse de la mosca cojonera en que se ha convertido Corinna, la prostituta de lujo en cuyas redes amatorias cayó el antes prestigiado monarca, hoy convertido en hazmerreir de Gaigé. Si lo he entendido bien, los abogados de la corista rompedora, ya no demandan al Estado de Gaigé, ni pretenden que la ex amiga de don Juan Carlos fue acosada por los servicios de inteligencia públicos, sino que el camino procesal que ahora siguen, ante los peculiares estamentos judiciales ingleses, es demandar a la persona privada del monarca caído en el mayor pecado de su condición: hacer ver su naturaleza humana vulnerable.

Publicado en: Actualidad, País de Gaigé

Vigésimo Octava Crónica desde el País del Gaigé

15 agosto, 2022 By amarias 4 comentarios

Llevo algo más de medio año escribiendo estas Crónicas, que título desde el País de Gaigé, un heterónimo de España. Gaigé (ponúnciese Caiché) es una transcripción fonética en hanyu pinyin (chino) de una palabra compuesta que significa en «despropósito, desconcierto», y otras acepciones similares.

En esta semana, Gaigé intensifica sus vacaciones oficiales. Madrid anticipa la celebración de las fiestas de la Virgen de la Paloma, una de las numerosas versiones milagreras de la madre de Jesús el Dios encarnado para la religión católica, que tienen su festividad reconocida en el 15 de agosto, en que se conmemora la asunción al cielo místico, en cuerpo y alma, de María.

La advocación mariana a que hago referencia es la patrona popular de los madrileños, cuya patrona oficial es la virgen de la Almudena, otro heterónimo. Pónese así de manifiesto el carácter contestatario del pueblo de Gaigé, poco dado a admitir sin discusión imposiciones desde lo alto de las instituciones, ya vengan de la Iglesia o de cualquier otro gobierno. La sentida devoción fue premiada numerosas veces por la Paloma, que cuenta con incontables milagros, empezando por la curación del futuro Rey Fernando VII, allá en el siglo XVIII, que fue cuando empezó su actividad.

Esta semana de agosto es pródiga en fenómenos atmosféricos y astrales. Siguen los incendios de carácter pavoroso jalonando el territorio de la piel de toro, causando conmoción y pérdidas duras de restañar. Esta semana le tocó arder a los alrededores del parque natural del Moncayo. Nuevamente, la Unidad Militar de Emergencias tuvo que actuar, apoyando a las unidades locales. Tanta presencia de esos militares anómalos, con solo 1.500 efectivos fijos (y otros tantos de reserva) en las decenas de focos por donde arden los bosques de Gaigé, parece milagrosa.

Sigue sin llover en la mayor parte del país, que se va convirtiendo en secarral en muchas zonas; los pantanos están a mínimos, algunos a punto de desaparecer (por debajo del 10% de su capacidad). En épocas de la dictadura, cuando había más fe, se sacaban las imágenes en procesión, pidiendo que lloviera. Ahora, se es más prudente en incomodar a los altísimos. Resulta por ello conmovedora la anécdota que cuenta Erwan de la Villeon (ceo, es decir, consejero delegado, de Puy de Fou, el parque de Toledo que está haciendo furor), por la que, cuando hace ahora un par de años un incendio rodeaba la instalación y amenazaba con llevarse todo por delante, sacaron del recinto a los animales y los principales enseres, y el devoto francés dejó a la Virgen del Arrabal -cuya imagen venera- encargada de salvar el resto. Y así sucedió: el fuego se contuvo sin tocar un pelo del Parque.

La escasez de agua, el precio de la energía y la amenaza de que pueda faltar suministro si el invierno viene crudo (especialmente en la crédula Alemania, que quemó sus naves para abrazarse al oso ruso), ha puesto de moda a la ministra de Transición Energética y otras hierbas, la del rostro impenetrable Ribera (Teresa). Bajo su docta dirección, el Gobierno ha decretado que los locales comerciales no puedan bajar la temperatura más allá de 27 ºC, lo que ha motivado protestas de los empresarios de restauración, bares y locales de venta de artículos de primera y segunda necesidad. La siempre atenta a marcar el paso en dirección contraria, si le ve hueco, Ayuso (Isabel), la jefa de la Comunidad de Madrid, se ha declarado insumisa, posición que no parece compartida por el alcalde de la capital, Martínez Almeida (José), más prudente en manifestarse contrario a la aplicación de una Ley vigente, aunque la impugne en los Tribunales.

Este pequeño rifirrafe (sin mucho efecto práctico, pues las temperaturas han bajado, por fin, en este lunes 15 de agosto) ha servido para que las baterías antipopulares del partido que gobierna en coalición, acusen a Núñez Feijóo (Alberto) de ser un calzonazos que se doblega a la dama que, según ellos, dicta lo que hay que hacer en el Partido que está llamado, todavía, a hacerse con el poder de las urnas, si mantiene el pulso al deterioro que provoca el tiempo en las ilusiones repentinas.

Sigue la guerra en Ucrania, enquistada y con torpeza dialéctica por ambos bandos, aunque se alzan algunas esperanzas por la mediación del turco Erdogán, quién lo diría.

La posición de China respecto a Taiwan se ha encrespado, por culpa de la visita a ese país reconocido solo a medias, de la presidenta de la Cámara norteamericana Pelosi (Yansi), que el Gobierno de Jin-Pin ha considerado una provocación y argumento suficiente para hacer una exhibición de su potencia armamentística, rozando peligrosamente los argumentos para una confrontación de gran alcance. Como en el gobierno insolidario de Gaigé hay pacifistas, si los interesados en prender la mecha de la tercera guerra mundial aciertan con el mechero, la destrucción mutua asegurada nos pillará discutiendo si enviamos ropas de abrigo o tanques averiados al lugar donde se inicio el conflicto.

Sigue manifestándose algo de polvareda porque SM el Rey Felipe VI, de viaje protocolario por Colombia, no se levantó al paso de una de las espadas atribuídas a Bolívar (Simón). Cuando falleció el héroe que inspiró la revolución que tanto daría que hablar en los países hermanos de América (hoy, familia pobre y descarriada en su mayoría), no le enterraron con la legítima, sino con una copia, que es la que ahora veneran los líderes tupamaros, Farc o M-19 incrustados en el gobierno de Bogotá. Hizo bien el Monarca, si lo hizo a sabiendas como si no. Y esas voces, algunas en el desgobierno, que critican a Felipe VI por falta de respeto a un acero herrumbroso, harían mejor en mirarse sus propias faltas, condenando que sus adeptos quemen fotos del Rey y banderas patrias o ellos mismos se nieguen a acudir para hacer el rendevous oficial al Jefe de Estado cuando visita alguna de las regiones a las que quieren imbuir de intenciones separatistas.

Nota final: Mi respeto, simpatía y admiración a Salman Rushdie, a quien un fanático de mal nombre Matar (Hadi) envió al hospital de varias cuchilladas alevosas, cumpliendo los designios de un tal Jomeini que le impuso una fatua y ofreció una recompensa a quien asesinara al polémico escritor. La culpa: haber interpretado las razones por las que se suprimieron unos versos del Corán, en lo que se estimó por los iluminados exégetas del libro sagrado de los musulmanes, una afrenta merecedora de la muerte.

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