Al socaire

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Archivo de 2014

Etica para un mundo global

16 octubre, 2014 By amarias Deja un comentario

Puede que aún haya quien no le preste atención, pero la sociedad de las comunicaciones ha levantado la gran piedra en la que se ocultaban buena parte de las contradicciones de la sociedad occidental, y ha dejado al descubierto la desnudez de los dogmas con los que había venido trabajando, en particular, desde ese momento singular que se llamó revolución industrial.

Estamos en un momento que carece de interés sociológico, porque en realidad, lo que debería interesarnos es que nos encontramos ante la evidencia de que se prepara un gran diluvio, que será, esta vez, mucho más universal que los anteriores.

La Biblia, ese libro imaginativo en el que han quedado reflejados, con metáforas y cuentos cortos sin otra aparente relación que la de referirnos el camino de un pueblo elegido hacia su utopía, ya lo tiene reflejado: solamente se salvarán quienes consigan construir un arca en la que hayan introducido, antes de la debacle colectiva, además  de a sí mismos y a unos pocos familiares, algunos ejemplares de otras especies, con lo que conseguirán mantener encendida por algún tiempo más la llama de la fantasía.

La amenaza detectada se llama hoy calentamiento global, y el pecado colectivo consiste en la adoración del dios dinero, sostenido por sacerdotes y profetas que se expresan en conciliábulos de apoyo al mercado libre y animan a la búsqueda sin límites de la satisfacción, a la que nos conduce, ciega de su destino final, la sociedad de consumo.

¿Hay solución? En múltiples foros se aborda, con manifiesta falta de profundidad, el análisis acerca de las posibles soluciones: responsabilidad social corporativa, ayuda al desarrollo, planes para la reducción de las emisiones (incumplidos sistemáticamente), eliminación de barreras al comercio internacional, programas de acceso al agua y energía para todos, protección al medio ambiente en bosques tropicales, humedales y zonas  sensibles, etc.

Entretanto huelen el tufo de la catástrofe, las sociedades teóricamente más avanzadas, se pertrechan para mantener el equilibrio inestable del bienestar de sus mayorías, descuidando aceleradamente los problemas de las minorías cada vez más marginadas en su soledad, condenándolas a su suerte, vendiendo a los fieles que se mantienen en los tabernáculos, la esperanza fatua de una recuperación de los mercados, acumulando medidas y promesas de actuación que la realidad revela, una y otra vez, no ya como insuficientes, sino como equivocadas.

No se habla de la ética, es decir, de los principios éticos universales, que es tanto como decir, de las cuestiones deontológicas más elementales, que se resumen en una: nadie puede arrogarse el derecho a vivir con base en la eliminación de los otros.

Aunque sigue habiendo guerras de usurpación y dominio, las batallas se ganan también en el campo de la ineficiencia, de la falsa dedicación a poner en práctica soluciones que representan engañiflas, de la ocultación de los datos relevantes del problema a los más y, también, del desprecio a la situación de quienes tienen menos recursos (económicos, intelectuales, sanitarios, de información y contactos), imposibilitados de raíz para encontrar por sus propios medios, el camino que podría conducirles a su supervivencia, a construir su arca de salvación para los suyos.

El cristianismo, en cuanto a teoría humanitaria a la que es posible, sin desdoro, suprimir el aspecto teológico para dejarlo en su esencia, reducido al aforismo de todo filósofo honesto, respeta al semejante sin hacerle daño (podíamos llamarlo amor, pero no hace falta apuntar alto para acertar a lo que se tiene al lado) no tiene la varita mágica. Pero sí sería capaz, en este momento de su evolución para aproximarse a términos de doctrina social, y después de siglos de dar tumbos, cometer innúmeros errores y causar mucho daño, de ayudar a un buen diagnóstico.

Porque la cuestión no está en lo que ningún Dios pueda querer de nosotros, sino en lo que el hombre pretende conseguir de sí mismo.

Es imprescindible pensar en soluciones globales, olvidarse de dogmas y egoísmos individuales, nacionalistas o gregarios, y presentar una panoplia de actuaciones globales, en la que la tecnología, la cooperación leal, el trabajo conjunto entre todos los pueblos, ayuden a salvar los muebles de este desequilibrio dramático en el que estamos construyendo un presente precario con un futuro claramente imposible para todos.

No me parece digno que se esté construyendo el arca de la salvación de unos pocos, a costa de sepultar en el diluvio global a las mayorías. La gobernanza total, hoy, como nunca, exige liderazgos y compromisos en muy corto plazo, con la mirada puesta en lo que habrá más allá de esta generación o la siguiente. Menos cifras, digamos no a inútiles promesas, censuremos esa proliferación de conferencias internacionales sin conclusiones efectivas, en donde cientos de representantes de quién sabe intercambian sus tarjetas y palmaditas en la espalda.

Puede que algunos contemporáneos se salven si la temperatura global sube demasiado, los centros económicos cambien bruscamente de Londres y Nueva York a Pekín, Sao Paulo o Nueva Delhi, la hambruna provocada por el desigual reparto de las sobrantes se desplace sin rumbo, las guerras por el poder derivado del agua, la energía o las materias primas se desencadenen como fuegos de artificio. No se si las arcas salvíferas estarán en occidente o en oriente, que hasta ese punto llega mi percepción de la confusión. Lo que es hora de poner de manifiesto es que no se está trabajando por la salvación colectiva, y eso, aquí, y ahora, se llama faltar a la ética, aunque se adorne con mucha palabrería y expresión de voluntades que no se tiene intención de cumplir.

No es necesario apelar a un Dios omnipotente dispuesto a premiar a los justos por haber seguido su designio superior. No hace falta apuntar a las fuerzas etéreas. La humanidad habrá perdido, si se cumplen las peores expectativas, y seguramente no habrá sido la única, sino una vez más, la oportunidad de avanzar colectivamente en el descubrimiento de una respuesta que está en la esencia de cada uno de nosotros, y que parecía estar algo más cercana.

 

 

Publicado en: Economía, Política, Religión, Sociedad Etiquetado como: agua, Biblia, civilización, desarrollo, diluvio universal, energía, ética universal

Mi Diccionario desvergonzado: árabe, calendario, Europa, evolución, fuerzas armadas, milicia, evolución, ponente, intervención

16 octubre, 2014 By amarias Deja un comentario

Árabe. 1. Dícese de quien está obsesionado por saber cómo se divierte su mujer. 2. Indio asiático. 3. Perteneciente a amplias zonas de Asia y África, comprendidos los habitantes de los Emiratos con esa apelación. 4. Hablante de una macrolengua semítica, con ramas o dialectos tan dispares, generados de un tronco común, que no se entienden entre sí; por cierto, esta última característica se presenta también entre españoles, si bien este caso, la falta de entendimiento se produce compartiendo una sola lengua.

Calendario. 1. Conjunto de fechas que se fijan en una reunión para programar las siguientes, cuya determinación suele ocupar buena parte de la misma, y su revisión, un tiempo similar en las posteriores. 2. Impreso en el que se anuncian una o varias señoritas en paños menores o sin ellos (excepcionalmente, pueden figurar varones o travestidos)  y que contiene,  adicionalmente,  junto a la dirección y teléfonos de un taller, concesionario o empresa de servicios, seis o doce cuadritos  con los meses del año, en los que se señalan las fiestas y vacaciones. 3. Taco de sobremesa, con 365 o 366 páginas, reliquia de los tiempos en que no había ordenadores ni relojes digitales, que se entregaba a los empleados de cuello blanco en los primeros meses del año, y en el que se anotaban los cumpleaños, los teléfonos de clientes y amigos y algunas ocurrencias .

Europa. 1. Elucubración con base histórica somera y una compleja edificación de su desarrollo comercial, en la que los países que ocupan su almendra central propenden a tomar decisiones sobre lo que corresponde hacer a los de la periferia, y éstos, a padecerlas. 2. Zona de dimensión variable dentro de la masa continental llamada Eurasia, cuya característica común es que sus habitantes han guerreado entre sí, en las más variadas alianzas, a lo largo de su Historia. 3. Sinónimo de Unión Europea, agrupación política en búsqueda permanente de identidad.

Evolución. 1. Tendencia natural de un proceso, que si es positiva, encontrará siempre un orgulloso responsable, y si ha sido negativa, será considerada coyuntural o atribuida a la falta de colaboración de la oposición. 2. En una enfermedad, condición prevista médicamente para que el paciente mejore, calificada por ello de favorable, lo que no descarta complicaciones inesperadas que puedan producir otros resultados.

Fuerzas armadas. 1. Agrupación de carácter militar, con vocación para ocuparse crecientemente de temas civiles, si escasean los conflictos bélicos. 2. Conjunto de personas de uniformes variados, que desfilan bajo banderas y estandartes el día de sus patrones, ante las autoridades y público en general, y antes de tomarse unos días de permiso. 3. Ejército, combinación de armamento sofisticado y personal, en proporciones variables, disponible permanentemente para desarrollar la próxima guerra, si recibe las órdenes adecuadas en las condiciones oportunas.

Intervención. 1. Momento de una sesión programada, en la que se proyectan en la oscuridad diapositivas o láminas en las que figuran frases que alguien lee con tono monocorde. 2. Agresión tolerada sobre el cuerpo de un enfermo, realizada por un nacional de otro país, cualificado para ello en una Facultad de Medicina, llamado por ello, residente. 3. Acción de invadir los terrenos o competencias de otro, que si es armada, se dirá pacífica y forzosa.

Máximo. 1. Grado no superable, salvo que se trate de una cualidad propia, como, utilizado por ello en expresiones como “máximo celo, máximo interés, máxima dedicación”, etc. 2. Lo que se espera como rendimiento adecuado para quien se conforma con aportar el mínimo esfuerzo.

Militar. 1. Persona con vocación de cumplir unas normas, sin necesidad de plantearse problemas acerca de la legitimidad de su origen. 2. Pertenecer a un partido político u otra organización de la que se espera obtener algún beneficio, situación que confiere la cualidad de militante, que no debe confundirse con la de cargo en la misma, que se adjudica mediante procedimientos reservados a una minoría.

Moderador. 1. En un Congreso o Seminario, calidad de quien tiene por misión, regular el cumplimiento del programa previsto y las interpelaciones planteadas por los asistentes a los ponentes,  lo que no suele satisfacerse por tres razones: su larga e innecesaria intervención, la tolerancia en la excesiva duración de la primera ponencia, lo que reduce drásticamente la de las siguientes, y el soliloquio sin relación con lo expuesto que realizan las dos personas del público a las que cede la palabra, antes de que se supere ampliamente la hora prevista para finalizar la sesión. 2. Experimentado atemperador de una discusión inútil, que atiende escrupulosamente a la satisfacción de la razón principal por la que se acude a un acto público, que es la pausa de café con pastas.

Nación. 1. Argumento histórico para invadir las razones de otros pueblos. 2. Apelación a una elucubración metafísica por políticos ambiciosos con el objetivo de ofuscar el interés de los ignorantes para realizar más cómodamente el suyo y el de sus correligionarios.

Paso. 1. Imaginería que se lleva a hombros en una procesión, en un acto muy vistoso que se prepara durante casi todo el año, y que se lleva a cabo en días señalados si no llueve, que es interpretado, sin fundamento, como señal de devoción a seres imaginados. 2. Manera de desfilar al unísono, que pretende demostrar que el ser humano es capaz de perder momentáneamente toda capacidad de raciocinio. 3. Cada uno de los movimientos que se realizan para avanzar o retroceder, según convenga.

Ponente. 1. Persona que ha preparado un tema por cierto tiempo, y al que se atribuye, por ello, mayor cualificación que otros para expresar públicamente sus elucubraciones sobre lo que, no pocas veces, se ignora. 2. El que más pierde en una actividad colectiva.

Verano. 1. Estación comprendida entre dos primaveras consecutivas, al que, en caso de faltar, se atribuye cortedad intelectual, siendo, por lo demás, señal de enemistad manifiesta con la persona objeto de esa apreciación. 2. Mes del año en el que los que trabajaban por cuenta ajena programaban sus vacaciones antes de la crisis. 3. En el hemisferio austral, invierno.

Regla. 1. Síntomatología compleja surgida del momento en que la mujer fértil no está en situación de quedar embarazada, que es declarada tabú para las relaciones sexuales en algunas creencias. 2. Conjunto de normas que deben seguirse, salvo que se quiera asumir la responsabilidad por las consecuencias de hacer lo contrario.

Reunión. 1. Excusa para no contestar al teléfono. 2. Fórmula de pasar el tiempo sin tomar decisiones. 3. Agrupación de personas dispuestas a asumir algún protagonismo, de la que no se acostumbra a dejar constancia en las actas de la misma.

Visión. 1. Ofuscación de la mente del que dirige una misión, suplida por la buena voluntad y entrega de los que la llevan a cabo. 2. Capacidad de algunos animales para detectar dónde hay comida u oportunidades de negocio. 3. Sentido que se aminora con la edad, teniéndose como la reacción de la naturaleza para disimular el propio deterioro físico a los seres vivos, y que las gafas de presbicia ponen en evidencia a los humanos.

Publicado en: Diccionario desvergonzado Etiquetado como: diccionario desvergonzado, Europa, fuerzas armadas, intervención, máximo, militar, moderador, nación, ponente, verano

Mi Diccionario desvergonzado: regalo, promiscuo, resolución, envidia, estimación, gobierno

14 octubre, 2014 By amarias Deja un comentario

Apoderado. 1. Persona con mucho poder,  lo que no lleva aparejado siempre la consciencia de la responsabilidad que se le deriva. 2. Quien tiene poder delegado de alguien, que le ha comisionado para llevar a cabo las actuaciones que a éste convienen, y que, si no está atento al uso que se le da a esta confianza,  suele derivarse a la exclusiva conveniencia del  autorizado. 3. Persona cuya voluntad ha sido secuestrada por otra.

Confianza. 1. Voluntad ingenua de no investigar las verdaderas razones por las que otro actúa. 2. Actitud derivada del compadreo con alguien, con el que se comparte la intención de sacar provecho de una situación o de un tercero. 3. Temeraria presunción del valor o cualidades de un conocido, que es mejor no poner a prueba para no tener un disgusto.

Control. 1. En los aeropuertos y otras zonas de embarque de pasajeros, costoso simulacro del propósito confesado y no resuelto satisfactoriamente de detectar a los terroristas potenciales,  y cuyo resultado incuestionable es poner a prueba la paciencia de los ciudadanos decentes, generando, además, ridículas situaciones. 2. Conjunto de caseta y barrera levadiza,  por el que se regula el acceso a un centro que lleva a cabo una actividad cualesquiera, y que solo se supera con absoluta tranquilidad si se es amigo o conocido del vigilante.

Corrupción. 1. Evolución natural de cualquier sistema de gobierno, del que padece especialmente la credibilidad de los sistemas considerados democráticos. 2. Estado de la carne de un animal muerto cuando comienza a resultar comestible, y que, de no ser consumida a tiempo, deviene apetitosa únicamente para los gusanos. 3. Estado general de una sociedad confiada en que sus instituciones funcionan sin vigilancia trasversal.

Denuncia. 1. Impreso, debidamente cumplimentado y firmado, que se entrega a la policía o a cualquier otra autoridad por la que se pone de manifiesto una irregularidad, y cuyo destino final es desconocido y, en todo caso, imprevisible. 2. Protesta sin destinatario concreto que pone de relieve lo difícil que resulta la convivencia en una sociedad.

Envidia. 1. Deseo propio de quien es consciente de no poder emular las virtudes de otro, y que provoca efectos desastrosos para quien cae bajo su ámbito de influencia. 2. Si es sana, artificio mental para disimular que se está a la espera de encontrar algún defecto en el otro.

Estimación. 1 Asignación de un valor imaginario a una variable, cuando no se quiere entrar en el análisis serio y razonado de su exacta cuantía. 2. Aprecio que se dice sentir por otra persona, al encontrarse ésta presente, y que, cuanto más alta, menos creíble debiera resultar.

Gobierno. 1. Conjunto de amigos que se distribuyen el poder de hacer lo que les parezca bien con los bienes y derechos de los demás y que, independientemente del resultado obtenido, será objeto de feroz crítica por un conjunto parecido que solo aspirará a desbancarlos de su posición. 2. Control de una situación realizado por quienes han podido convencer a otros de su capacidad para salir de ella, antes de que se compruebe este extremo.

Mentira. 1. Verdad nacida de una mala intención. 2. Imaginación por la que se desdibuja una situación, contada por quien se arroga la facultad de poder ocultar la verdad con su fantasía. 3. Pecado infantil por el que se tiene la ilusión de que lo que queda por vivir contiene la solución. 4. Cuando es piadosa, ocultación a sabiendas de un hecho perjudicial, apelando a la incapacidad o falta de sagacidad de aquel a quien se hace su destinatario, lo que resulta, las más de las veces, rotunda equivocación.

Oposición. 1. Fórmula, típicamente amañada, de conseguir que los correligionarios, familiares  o amigos accedan a un puesto, ya sea público o privado. 2. Resistencia sólida a dejarse engañar por lo que se nos cuenta desde el Gobierno, por parte de quienes se consideran alternativa para hacer lo mismo.

Promiscuo. 1. Tipo que no se preocupa ni por dónde anda, ni con quién, lo que le proporciona  satisfacciones en tanto pueda mantener la discreción respecto a sus escarceos . 2. Dícese también de quien mantiene relaciones sexuales con quien le da la gana, sin tener en cuenta las consecuencias económicas ni patológicas.

Regalo. 1. Fórmula comercial para engañar a un cliente, haciéndole creer que no ha pagado suficiente por lo que recibe. 2. Corbata, pañuelo o perfume que se entrega al padre o la madre –según convenga- unos días después de ser su santo o cumpleaños, con el objetivo de quedar bien con uno mismo. 3. Bolso de marca u otro objeto de lujo, que recibe como compensación adicional un político por parte de un contratista.

Resolución. 1. Decisión firme de hacer algo, puesta de manifiesto para obviar que raras veces se llevará a la práctica. 2. Escrito emitido por un órgano de poder, en el que se decide acerca de cualquier materia controvertida en la que, siendo varios los interesados, se habrá tenido minuciosamente en cuenta quienes serán los beneficiarios más convenientes.

Violación. 1. Trasgresión voluntaria de una norma que se confía, por experiencia anterior, que no será descubierta. 2. Acto reprochable de un individuo que considera mero objeto para su placer a quien es sujeto de respeto y derechos.

Publicado en: Diccionario desvergonzado Etiquetado como: apoderado, confianza, control, diccionario desvergonzado, envidia, estimación, gobierno, mentira, oposición

Mi Diccionario desvergonzado: sanidad, virus, ébola, aislamiento, campanada, dieta, chaquetero

9 octubre, 2014 By amarias Deja un comentario

Aislamiento. 1. Situación a la que se ve abocado todo sospechoso de ser más capaz que el líder de una manada que ha alcanzado su punto máximo de endogamia. 2. Término sanitario por el que, teóricamente, se trata de preservar sin contacto exterior a un paciente con alguna enfermedad infectocontagiosa y que garantiza que fallezca sin recibir toda la atención que hubiera sido precisa. 3. Posición en el mapa de una población a la que han llegado la televisión y la cobertura para el teléfono móvil, pero que carece de acceso suficiente por carretera-

Campanada. 1. Cada uno de los tropecientos golpes del reloj de la Puerta del Sol de Madrid el día de fin de año –su número exacto es indeterminado-, y de los que los doce primeros sirven para tomarse, a su ritmo, las uvas a las que, por incomprensible creencia popular, se atribuyen virtudes portentosas. 2. Sorpresa inesperada para quien no tiene experiencia en el análisis de las intenciones  de los actos de los demás. 3. Forma torticera de conseguir en un instante lo que la inmensa mayoría de los demás mortales persiguen, sin conseguirlo, toda su vida.

Chaquetero. 1. Chino que hace chaquetas en un local reducido (típicamente, un sótano), copiándolas del modelo de marca que le presenta su cliente. 2. Persona que hace la pelota a otra, con el fin de obtener una prebenda a la que no tiene derecho.

Dieta. 1. Cantidad económica desproporcionada que recibe el consejero de una entidad financiera o de una empresa cotizada,  por mantener silencio durante la reunión y fuera de ella. 2. Fórmula utilizada por algunas personas, generalmente del sexo femenino, para convencerse de que están reduciendo peso, lo que no suele ser observable desde el exterior.

Ebola. 1. Virus muy dañino,- con frecuencia, letal-, que se creía localizado solo en países infra desarrollados, por lo que no mereció especial atención, hasta que el gobierno español, el año 2014, tomó la decisión de introducirlo en Europa, pasando a ocupar la máxima atención mediática.

Ministro. 1. Si es del Señor, varón al que hasta no hace mucho tiempo se le tonsuraba, para poner de manifiesto su desapego de las veleidades terrenales, lo que ahora está permitido dudar en demasiados casos. 2. Persona encargada de una Cartera de Gobierno, nombrada a dedo por el Presidente del mismo, como recompensa a una amistad juvenil u otra característica sin relación con el trabajo que está llamado a desempeñar.

Olla. 1. Lugar en el que, según el dicho popular, no debe ponerse el órgano sexual, para evitar la maledicencia y otros disgustos aún mayores. 2. Cada uno de los elementos metálicos que regalaban las abuelas a sus nietos cuando se casaban o que tocaba esporádicamente en las tómbolas de feria, y que siguen ocupando, un lugar en las alacenas, aunque no son utilizadas más que para hacer los huevos duros. 3. Aparato que permite cocinar los alimentos bajo presión de vapor, lo que adultera ciertamente su sabor, pero cada vez resulta menos detectable, al faltar el punto de referencia gustativa que proporcionaba la cocina casera de nuestras madres.

Plan. 1. Organización del trabajo de una colectividad, con un objetivo que ha de mantenerse rigurosamente incógnito, para que funcione más o menos. 2. Procedimiento de ahorro, que ha permitido mejorar la financiación de las entidades financieras y que, pensando en el momento de su jubilación, ha servido para congelar parte del ahorro de quienes se creyeron que les serviría, llegado el momento, para algo.

Sanidad. 1. Organismo de la administración pública que ofrece asistencia casi gratuita a quien no puede pagarse su curación en una consulta privada, en donde, sin que se haya descubierto la causa, se sentirá mejor tratado con los mismos facultativos y, en general, peores medios. 2. Estado de quien no ha ido aún al médico.

Virus. 1. Organismo especializado en perjudicar la salud humana, que, cuando es letal, suele provocar la muerte con alta probabilidad a quien no tiene los medios económicos para curarse. 2. Programa informático muy ingenioso, perfeccionado continuamente por expertos, que  destruye información, capta datos confidenciales o provoca reacciones inesperadas en los ordenadores y otros equipos electrónicos, y que solo puede ser controlado con un programa antivirus que desarrollan los mismos que lo han creado, y que es ofrecido por empresas especializadas a precios de mercado, y cuya actualización permanente es, por supuesto, obligada.

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La culpa es de Ikea

29 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Me lo temía desde hace tiempo. Cuando ví que empezaban a proliferar esas esterillas con la leyenda «Bienvenido a la República independiente de mi casa» en los rellanos de las escaleras, empecé a sospechar que un movimiento contestatario, imparable, estaba asentándose entre nosotros.

Porque el lema nos va como anillo al dedo. Cierto que, dentro del mosaico variopinto de temperamentos españoles, algunos tendemos más al aislamiento que otros. Eso es historia, amigos. Pero, si rascamos un poco en nuestra pretendida solidaridad y bonhomía, por mucho que estemos a la cabeza de donación de órganos o de defender que hay que ayudar al desarrollo y contaminar algo menos, allá en el fondo, lo que nos gusta más es la tranquilidad de no tener que dar explicaciones a nadie, metidos en casa, en ropa interior si no hace frío, y viendo una buena película o esperando que nuestra selección de lo que sea demuestre al mundo lo buenos que somos.

Que vascos, catalanes, asturianos, gallegos, cazurros, murcianos o tordesillanos tengamos el prurito, picazón o molestia de preferir recluirnos en el reducto complaciente de la intimidad, con los nuestros, y cuanto más nuestros, mejor, tiene razones históricas profundas que no es del caso referir, una vez más. Eso está metido en nuestra idiosincrasia. Sabemos que hay que desconfiar de todo lo que no huela al mismo pelaje que nuestra dehesa.

El buey suelto, bien se lame. Pájaros de la misma pluma, vuelan juntos. Quien con infantes pernocta. excrementado alborea. Etc. Por eso, ¡Viva la independencia! ¡Viva Cataluña libre! ¡Viva la ruptura del Estado español, que nos oprime! ¡Viva el País Vasco libre! ¡Viva Asturias independiente!¡Viva que viva la libertad para encerrarnos en nuestra casa, con la esterilla en la puerta, advirtiendo de nuestra feroz defensa de lo íntimo, lo que nos distingue de todos los demás, lo nuestro!

¡Gracias, Ikea! ¿Tenéis algún mensaje más en la recámara?

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Cataluña, españa, esterilla, Ikea, independencia, noviembre, país, referéndum

Mi Diccionario desvergonzado: pie, piel, proyecto, símbolo, agua mineral, armario, ayuda, bandera

20 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Agua mineral. 1. Recurso empleado por los restauradores para cobrar la bebida al cliente abstemio. 2. Líquido trasparente,  poco sápido y deseablemente inodoro, que se vende en establecimientos playeros en botellas de 5 litros, al precio aproximado de 5.000 litros de agua de grifo, y con el que los turistas protegen su desconfianza respecto a las garantías de salubridad ofrecidas por el Ayuntamiento.

Alas. 1. Extremidades superiores de las aves, aptas para el vuelo en muchas de ellas, siendo destacables entre las que no disponen de esa capacidad,  las de los pollos de granja, que se sirven como aperitivo, convenientemente rebozadas y fritas en aceite rancio.   2. En los seres angélicos, y por tradición imaginativa, protuberancias plumosas que sobresalen de su espalda efébica, y que no pueden ser considerados extremidades, ya que disponen de brazos y piernas. 3. En sentido figurado, impulso atribuido a la acción de algún estimulante, previo a la depresión que aparece cuando declina su efecto.

Albornoz. 1. Toalla con forma de chaquetón tipo tres cuartos, que se encuentra en el cuarto de baño de los hoteles de lujo, y que se pagaría a precio de oro si se pretende llevarlo en la maleta, ya que, como se descubre la primera vez, no es una gentileza del establecimiento.. 2. Prenda con la que salen al ring  los boxeadores, y que deja solo al descubierto lo que parecen unas ridículas piernecitas.

Armario. 1. Lugar, abierto o cerrado, donde las mujeres guardan parte de su ropa de estación, dividido en varios compartimentos, de los que una esquina es reservada para su pareja. 2. Pequeño mueble de plástico, provisto de espejo exterior, que en los cuartos de baño sirve para guardar medicinas caducadas, lociones antiguas, rulos y compresas. 3. Espacio imaginario de la mente de los homosexuales, utilizado como protección antes de reconocer públicamente su inclinación sexual, y en el que se refugian cuando lo creen necesario, como sucede para muchos cuando otros celebran el día del orgullo gay.

Ayuda. 1. Oferta sin intención de que sea aceptada que se hace a quien la necesita verdaderamente y no se atreve a pedirla.2. Vehículo conducido por un mecánico en el que se encuentra una lata de combustible, correas de ventilador y unos cables con pinzas, muy solicitado en vacaciones familiares cuando el vehículo propio y ya se ha levantado el capó, intentado arrancarlo varias veces, y observado el nivel de aceite. 3. Colaboración que se presta a países en desarrollo, incluida la venta de armamento convencional.

Bandera. 1. Trapo rectangular de colorines, con un escudo bordado en él, al que se concede especial valor en algunas esferas, por tradición que no sería fácil de explicar en pocas palabras. 2. Se atribuye la cualidad de serlo a aquella mujer cuyo vestido apretado le señala las curvas de su físico, exhibición de fortaleza sexual que suele ir acompañada de una pareja anodina o por el explotador económico de sus atributos físicos .

Baño. 1. Lugar por el que se pregunta al camarero de una cafetería o restaurante, cuando se tiene necesidad de orinar, y que está reservado para clientes, lo que obliga a pedir un café en la barra a los varones mayores que se ven acometidos por esa urgencia. 2. Acción de introducir el cuerpo en el mar, de mayor o menos duración según tres variables: la temperatura relativa del aire y del ala edad de quien lo toma y la relación que mantiene con la compañía  con la que se sumerge. 3. En un debate público, expresión convencional con la que el grupo cercano al candidato pretende reasegurar su confianza, indicando con ello que ha deshecho los argumentos del contrario con contundencia,  arrojándolo al agua de sus contradicciones, lo que es exactamente lo mismo que le dicen ha conseguido los partidarios a su oponente.

Burgués. 1. Adulto que ha realizado el progreso personal desde una adolescencia anarco-comunista hasta su acomodo final en el escenario socioeconómico.  2. Referencia al sector de la sociedad formado por quienes tratan de vivir mejor ateniéndose al cumplimiento voluntarioso de las normas imperantes, grupo que en épocas de crisis se ve reducido, ya sea en los regímenes capitalistas como en los comunistas, por la presión a que se ven sometidos por los que ocupan los lugares más altos de la pirámide económica, convencidos de que el lugar natural al que pertenecen es el proletariado. 3. Habitante del burgo, terreno imaginario situado entre  la connivencia conformista y la desilusión crónica.

Divorcio. 1. Diferencia insuperable entre lo que se pretende y lo que se consigue. 2. En una pareja, fórmula legal por la que ambos o uno de ellos empiezan a odiarse hasta llegar a límites inimaginables en personas con otros estados civiles.

Doctrina. 1. Conjunto de normas y principios que se imparten a quien, careciendo de interés o fundamento por ellos, debe tratar de olvidarlos cuanto antes. 2. En la práctica de Derecho, conjunto de sentencias relativas a una casuística con similitudes, cuyo análisis, para detectar lo que tienen en común, está reservada a especialistas en describir con lenguaje críptico sutilezas imposibles de transcribir al vulgo.

Ejercicio espiritual. Período de asueto de la mente, que se utiliza por gentes ilustradas en sicología recreativa, para convencerlas de que las fuerzas superiores no son tan perversas como parece.

Estampa. 1. Dibujo destinado a mover a la piedad, que esgrimen los más desfavorecidos ante los transeúntes, para tratar de transformar en algunas monedas su indiferencia. 2. Máquina con la que se machacan las planchas de hierro para fabricar con ellas aquellas piezas que aún no pueden fabricarse de plástico reforzado. 3. Escena desoladora, por la que conviene moverse con rapidez para no caer en la tentación de involucrarse.

Fe. 1. Intención expresada de creerse algo increíble, para evitar que se nos hagan más preguntas. 2. Petición que realiza alguien que no tiene ninguna seguridad de que lo que propone hacer sea necesario para conseguir algo, y que puede servir tanto para darle a él mismo confianza como para dársela a los que tienen que sacrificarse.

Explotación. 1. Calificación que dan quienes creen sufrir una situación abusiva al trabajo por el que consiguen unos ingresos que les permiten vivir en condiciones aceptables. 2. En terminología académica o administrativa, conjunto de medios y recursos de los que se espera obtener un beneficio, por parte de quienes nunca intentarían llevarlos a la práctica. 3. Calificada de capitalista, entendimiento tácito admitido sin discusión por los movimientos sindicales, de que el factor de producción aportado por los inversores obtiene mucho mayor rendimiento que el trabajo, cuya veracidad o falsedad nadie ha podido aún demostrar con rotundidad.

Humano. 1. Comportamiento que no suele esperarse de nuestra especie, por lo que, cuando aparece, nos referimos a él con lógica sorpresa. 2. Visto desde lejos, figura bípeda de la que no se distingue bien el sexo. 3. Denominación que recibiría el cartel indentificativo de cualquiera de nosotros si estuviera encerrado en un zoo con otros animales.

Judío. 1. Forma familiar de denominar a los escoceses y catalanes y, en general, a todos a quienes e supone tacaño con su dinero. 2. Seguidor de una antigua creencia, ampliamente novelada, y que les ha conducido a imaginar que son el pueblo elegido para llevar a cabo actuaciones singulares,  en especial, las que se traducen en beneficios económicos, por lo que son periódicamente perseguidos; no debe confundirse con israelí, que tiene su propia definición.

Lágrima. 1. Recurso que la mujer mantiene en la reserva, para ser utilizado cuando ha agotado su capacidad verbal para convencer de algo, o estima que el sujeto al que se dirige carece de perspicacia para entender lo que pide por otros medios. 2. Líquido salado que se vierte a gotas en el párpado cerrado, cuando se ha introducido materia ajena en el ojo y la producción natural se cree insuficiente para corregir el incidente. 3. Colgante de cristal que suele faltar de las lámparas de comedor que estaban de moda en los años cincuenta del pasado siglo y que eran el lugar preferido por las arañas para tejer sus redes.

Luz. 1. Iluminación que se consigue dándole a un interruptor, y que, a pesar del nombre del recibo, es la menor de las cantidades que se cobran por disponer de electricidad en los hogares. 2. En el túnel de la economía, lo que pretenden convencer de estar viendo como consecuencia ilusoria de las medidas adoptadas para resolver una crisis, en particular si no han hecho nada para salir de ella. 3.  Dentro de una maraña de opiniones, la que se encuentra después de largas horas de intercambio de pareceres, con la condición de que el líder de la reunión haya tenido la precaución de guardársela desde el principio.

Madre. 1. Nombre que se da a la mamá de la pareja mientras viva, y a la propia, cuando se ha muerto. 2. Depósito que se forma en algunos líquidos, producto de la decantación de impurezas y que los productores se jactan de provenir de un proceso natural que no daña su calidad, lo que no es cierto. 3. Forma reverencial de dirigirse a la novicia o empleada de un convento de clausura que abre el torno, cuando se pretende comprar pastas o dulces fabricados allí. 4. Hembra que ha tenido crías, antes de separarlas para la venta.

Modesto. 1. Patrimonio del rico según su propia opinión. 2. Persona que, reconociendo sus cualidades, ha comprendido que lo mejor es pasar desapercibido. 3. Calificación de algo por parte de quien no desea saber la opinión ajena.

Nervios. 1. Carne que el carnicero cuela como de primera calidad en el peso. 2. Sensación de incertidumbre previa a un examen o prueba de cualquier tipo, y que desaparece solo cuando uno se da cuenta de que no hay nada que hacer.

Opinión. 1. Conjetura acerca de algo, emitida con la intención de causar buena impresión, y que si no ha sido solicitada, será despreciada olímpicamente. 2. Cada uno de los pareceres expresados en una discusión abierta que, en una democracia, pondrán de manifiesto la imposibilidad de llegar a acuerdo alguno sobre el particular.

Payaso. 1. Tipo serio que cuenta o hace algo gracioso de forma inesperada. 2. Persona que se que cree divertida, y que solo consigue hacernos reír, cuando se equivoca, critica a alguien conocido o se cae del escenario. 2. Profesional que se gana la vida vestido con trapos deslucidos de colorines y el rostro pintado, diciendo las tonterías que se le ocurren sobre la marcha en los cumpleaños de los niños de los nuevos ricos.

Pelo. 1. Distancia que faltó para conseguir algo apetecible. 2. Cabello desprendido de la cabeza, cuando se le encuentra en el peine, en la almohada o en la sopa. 3. Forma de montar una cabalgadura, sin ensillar, que utilizaban los indios americanos en las películas del oeste. 4. Junto a la alternativa de pluma, manera coloquial de indicar que a alguien le gustan tanto las personas de su sexo como las del otro.

Pie. 1. Excusa para decir algo que no viene a cuento. 2. Apoyo de algo, sea una escalera, escultura eclesial, o banco, si bien en este caso ha de interpretarse como tontería. 3. Parte del cuerpo que, cubierta  con el calcetín o la media, en los hombres trasmite un fuerte olor a queso descompuesto y en las mujeres es objeto de veneración por lo poetas.

Piel. 1. Lo que se deja cuando se pretende conseguir algo y estamos convencidos de que obtendremos alguna recompensa por el tercero que recibe la mayor parte del esfuerzo. 2. Recubrimiento exterior de algunos animales exóticos, muy apreciada como abrigo antes de que se suscitara una campaña de protección que condujo a la ruina a los peleteros, y que en la actualidad proviene de la oveja y otros cuadrúpedos domésticos, muy queridos. 3. La parte más nutritiva de muchos frutos, que se suele tirar a la basura, por desconocimiento o pura tontería.

Proyecto. 1. Elucubración a partir de una ocurrencia que no debe ponerse en práctica salvo que se presente una coyuntura favorable, la cual pocas veces será detectada por quien la tuvo. 2. Conjunto de planos y cálculos que sirve para obtener el título de una carrera de ingeniería, y que será, por norma general, el único de este tipo que el titulado realice en toda la vida. 3. Propuesta somera de edificación que se suele ofrecer junto a una parcela puesta en venta, para la que aún no se ha conseguido el permiso de edificación.

Símbolo. 1. Mensaje esquemático por el que se pretende la representación de algo, solo comprensible si lleva la definición debajo. 2. Manera abreviada de denominar un elemento químico, de la que es imprescindible conocer tres o cuatro opciones, por aparecer en los crucigramas con extrema frecuencia.

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Mi Diccionario desvergonzado: antes, abono, artículo, autoridad, cambio climático, embajador, cobro, concreción, desarrollo sostenible

19 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Abono. 1 Saquito con materia seca de composición no detallada, residuo de una depuradora urbana, que se vende en tiendas especializadas en detraer dinero sobre artículos de propiedades  desconocidas. 2. Cualquier tipo de compensación química que se echa a la tierra, con la pretensión de que las plantas tomen de él  lo que les parezca. 3. Acreditación, con pago adelantado, de la voluntad de asistir a una serie de espectáculos–típicamente, musicales-, que, de no llevarse a cabo –como sucede con increíble frecuencia – se ofrecerá en el último momento a una amistad no aficionada, la cual asistirá al acto con más curiosidad que interés.

Antes. 1. Período indeterminado en base al cual se reclama atención o privilegio, por el hecho de haber estado ya en él. 2. En el comercio, y estando en una cola a la espera de ser atendido, argumento de la persona que recoge el cesto o carrito aparentemente abandonado, para justificar que tiene derecho a adelantarnos. 3. Referencia genérica a cualquier tiempo pasado,  elogiando o añorando situaciones que se traen del recuerdo, obviando que, mientras se estuvo en él, se las criticó.

Artículo. 1. Objeto de comercio, que, si bien es habitual que tenga naturaleza física antes de su puesta en venta, puede también servir de base imaginaria para tratar de vender una milonga. 2. En el mundo del Derecho aplicado, cada una de los millares de disposiciones susceptibles de ser utilizadas para reclamar un derecho o pretensión, si bien, en la práctica, solo unas pocas resultan de verdadera aplicación. 3. Parte de una oración gramatical, que determina el género y cantidad de algo, y que, siendo su elipsis fácilmente superable, se suprime en los mensajes tipo sms, en todos los idiomas salvo el alemán, ya que en éste se utiliza para diferenciar a los  extranjeros, incapaces de utilizarlo correctamente.

Autoridad. 1. Persona que se cree con algún poder, lo que le hace objeto de críticas, en especial, por los que le obedecen sin rechistar. 2. Policía al que no se ha guardado el debido respeto, desacatando sus órdenes en la suposición de que, no siendo nuestros argumentos suficientes, al menos se va a enterar de quiénes somos. 3. En un imaginario orden de talentos y reconocimientos, lugar ocupado por difuntos en una materia, a los que se les negó en vida gloria o mérito.

Cambio. 1. Monedas que nos entregan en un comercio, después de indicar que no lo tienen  para el billete con el que hemos pagado nuestra compra. 2. Modificación aparente de un estado, realizada con la pretensión de acallar las demandas de quienes han pedido uno profundo. 3. Entretenimiento para el conductor en algunos vehículos, en los que se ha dispuesto de una palanca que proporciona  la ilusión de que, accionándola, se logra optimizar ell funcionamiento del motor.

Cambio climático. Alarma global generada por un grupo de científicos que han estudiado a conciencia el aumento de temperatura en la superficie terrestre, ptonosticando que en breve plazo se producirán graves catástrofes, información a la que, no siendo capaces de reaccionar a escala mundial, se ha preferido sustentar la opinión alternativa de que es falsa.

Cobro. 1. Operación que señala el intervalo de tempo reducido en el que funciona un producto o mecanismo adquirido en mercados sin garantía. 2. Deseo de quien ha producido algo, desarrollado una tarea o ejecutado un servicio ocasional, en ver recompensado su esfuerzo con dinero , y que manifiesta pasando a consideración del beneficiario  un papel llamado factura o nota de entrega, según el caso, actividad que no pocas veces es origen de otra difícil y desagradable.

Concreción. 1 Virtud muy poco común, desconocida entre los poseídos de sí. 2. Facilidad para la escritura o la palabra, que se manifiesta manifestando solo lo imprescindible, dejando sin exponer lo  superfluo, por lo que quien recibe el mensaje no suele aclararse de lo que se le dice.

Departamento. 1. Grupo de funcionarios dirigidos por un jefe recién incorporado a un lugar concreto del organigrama, y cuya actividad no coincide jamás con el nombre que se le ha dado. 2. En algunos países, división caprichosa de la Administración pública o del territorio, lo que genera malentendidos sobre la verdadera responsabilidad de la persona que los representa.

Desarrollo sostenible. 1. Tipo especial de desarrollo que, al no poder sostenerse, por falta de recursos, se ha revelado como un atractivo  oxímoron de la política del wishful thinking (en español: uisful zinquín)

Descripción. 1. Conjunto reducido de palabras que, cuando se acompañan de una fotografía, permite hacerse una ligera idea de aquello a lo que se refiere. 2. Verbalización sugerente, por parte de alguna persona que la tiene ensayada, de una trampa en la que es fácil caer si se carece de más información o no se hacen comprobaciones.

Embajador. 1. Representante al más alto nivel, elegido por su relación con el Gobierno para vivir en un palacio extranjero, cuya función principal es organizar cócteles con invitados locales, para poder alardear del conocimiento adquirido del país al que se le ha destinado. 2. Diplomático jubilado, que ocupó en alguna ocasión un puesto relevante en una embajada de un país del que se habrá oído mencionar el nombre.

Enlace. 1. Decisión provisional de convivencia a la que se da publicidad entre familiares y amigos, para cortar murmuraciones. 2. Conexión muy difícil de entender entre dos argumentos peregrinos, detectable solo por quien los expresa.

Estado. 1. División artificial del territorio, realizada, en su momento, al amparo de razones utilitarias sin contar la población que quedó comprendida entre sus límites. 2. Modo en que se dispone, bien el ánimo de una persona, o las moléculas de un cuerpo, según el grado de excitación en el que se los sitúe. 3. Fórmula utilizada por las administraciones por las que se pretende conocer la situación de convivencia en la que se encuentran dos de sus ciudadanos, y que se ha revelado insuficiente para caracterizar la variedad de las relaciones humanas, por más que se le sigue atribuyendo consecuencias legales bastante irrelevantes.

Expediente. 1. Legajo de papeles con el que las Administraciones trataban de demostrar su eficiencia para amontonar, intactos, buena parte de las comunicaciones que hacen referencia a uno o varios asuntos, conexos o inconexos, y que, por su número, llena los sótanos y despachos de los edificios públicos. 2. Investigación que se realiza del comportamiento de una persona, que pondrá a prueba sus relaciones con la institución que puede sancionarle.

Fumar. 1. Operación de quemar tabaco u otras sustancias nocivas y muy adictivas, que proporciona pingües ingresos a las administraciones públicas, por lo que se persigue encarecidamente su contrabando y falsificación. 2. Forma lenta de suicidarse muy del gusto de ciertas personas, fácil de imitar, por lo que su proliferación es atacada en los lugares cerrados con carteles que proclaman su prohibición, siendo necesario acudir a los lavabos o a los rellanos para proporcionarse las dosis, para que no cuente como tiempo de descanso en el trabajo.

Gestión. 1. Manera oscura de referirse a una actividad que se quiere sirva como excusa para ausentarse del trabajo o de la obligación, y que casi lo más habitual es que se dedique a un acto que se desearía mantener en secreto. 2. Trabajo realizado por un ejecutivo que pasa la mayor parte del día en su despacho, reunido o hablando por teléfono.

Importe. 1. Cantidad que se debe entregar a una empresa de reparto a contra rembolso, por una mercancía que hemos pedido en un momento de debilidad. 2. Cuantía total de una compra, que puede ser con iva o sin iva, según el grado de masoquismo del que lo adquiere a título particular.

Libreta. 1. Cuaderno que las personas mayores llevan siempre consigo para poder saber en su preciso momento cuando les ha llegado el pago de la pensión a su cuenta. 2. Conjunto de hojas grapadas, distinto del bloc, ya que este lleva un alambre retorcido en uno de sus laterales, que era utilizado para tomar apuntes o notas, y que en la actualidad solo subsiste un sucedáneo, llamado listín telefónico,  que todos los hogares poseen, en un sitio cualquiera, salvo junto al aparato.

Modelo. 1. Mujer alta, con aspecto andrógino y portando gafas oscuras que se gana la vida ofreciendo su cuerpo para anunciar colonias y ropa interior. 2. Ejemplar que se cree muy difícil de copiar, que se toma como referencia para realizar otros originales.

Procurador. 1. Licenciado en derecho que ha decidido no ejercer la carrera, para ganarse la vida dedicado a tiempo completo a llevar papeles con membrete de un lado a otro y acompañar silenciosamente a un compañero cuando éste habla en los Juzgados. 2. Profesional que tiene la representación de alguien, que ha delegado por poder en él múltiples funciones y que, por fortuna para ambos, pocas veces necesita utilizar.

Razón. 1. Caparazón con el que se recubren tanto la verdad como la mentira, por lo que se hace muy difícil distinguirlas si no se tienen conocimientos o información especiales. 2. Capacidad que el niño puede usar desde los siete años, más o menos, y a la que no son pocos los que renuncian conscientemente para toda la vida.

Sanitario. 1. Lugar en donde se evacúan los subproductos de la deficiente máquina energética que es el cuerpo humano. 2. Personal que trabaja en un Hospital, cubierto con   uniforme blanco o verde como única vestimenta sobre su ropa interior , sin que esté claro a simple vista desde los pasillos cuáles son las funciones concretas que cada uno desempeña.

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Mi Diccionario desvergonzado: abajo, barullo, sentimiento, tele, vómito, anestesia, aún, beso,

17 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Abajo. Sótano o parte inferior de algo, aunque referido al cuerpo de una persona, suele señalar los genitales.

Anestesia. Líquido que se inyecta en vena a alguien que va a ser sometido a una operación quirúrgica y que, a tenor de los amplios testimonios recogidos, le permite ver luces y colores y oir voces ininteligibles, entendiéndose por ello, como demostración de lo que cabe esperar tras la muerte.

Aún. 1. Adverbio temporal por el que se expresa la expectativa de que se produzca algo, a pesar de todas las apariencias desfavorables. 2.  Forma escueta, usada también como interjección,  de expresar que se está hasta las narices de que persista la situación que nos resulta desagradable.

Beso. 1. Saludo del varón a la mujer a la que conoce tanto mucho como nada, sustitutivo del apretón de manos, fórmula utilizada entre varones, costumbre social que pone en evidencia la desconfianza que tienen éstas sobre la limpieza de las manos masculinas. 2. Expresión de arrebato pasional, típico entre adolescentes y en relaciones extramatrimoniales, que, de seguir por ese camino, puede conducir a algo digno de mención. 3.  Entre los diversos modismos y usos vulgares del vocablo, se destacan los siguientes: a) Si es de Judas,  úsase para indicar una traición envuelta entre algodones de alabanza; b) cuando una persona come o quiere comer a otra -normalmente un niño de pocos años- a besos, no se trata de antropofagia delicada, sino que es síntoma de cortedad expresiva,  siendo muy del gusto de las tatas y tías solteras en presencia de la madre del infante.

Cerebro. 1. Masa informe a la que, entre los humanos, se atribuyen poderes reflexivos y creativos, producto de reacciones químicas complejas, que se encuentra localizada dentro del cráneo y que podría tratarse de un hándicap de la especie más que de una ventaja. 2. Persona que dirige una operación empresarial o militar, después de conocerse su resultado positivo. (Nota: en los animales, cuando lo tienen, se prefiere denominarlos sesos, y de algunos, rebozados, son apreciados como estimulantes del cerebro).

Delantera. 1. Parte del cuerpo de las mujeres, en la que se encuentran, básicamente, los pezones. 2. Cuando se lleva, se pretende expresar que se está al tanto de lo que los demás aún no han descubierto, por faltarles la información de la que se dispone.

Difícil. 1. En una prueba, y particularmente en un examen, problema que no se ha resuelto con anterioridad y que, con abrumadora frecuencia, permanecerá en ese estado hasta que algún listillo nos de la respuesta. 2. Persona que se manifiesta carente de simpatía con quien le solicita algo, bien porque le duelen las muelas, o porque su experiencia le indica que es mejor no dar facilidades a los extraños si se quiere mantener baja la propia carga de trabajo.

Final. 1. Encuentro deportivo entre dos equipos, en el que se juegan la admiración o el desprecio de sus aficionados. 2. Terminación, posiblemente definitiva, de una esperanza infundada.

Juego. 1. Simulacro de realidad, con la que tiene escaso parecido, llevado a cabo en un aparato electrónico, por lo que es fácil, repitiéndolo una y otra vez, mejorar los resultados, lo que produce honda satisfacción a quienes no tienen cosa mejor que hacer. 2. Diversión bastante inocente, pero no inocua, para pasar el tiempo muy del gusto de jubilados y políticos de vacaciones en su pueblo natal, que adopta diversas modalidades –mus, dominó, brisca, petanca, etc.-. 3. Cuando se le hace a alguien, se quiere significar que se le sigue la corriente, alabando su discutibles  facultades.

Montón. 1. Conjunto desordenado de cosas, sin valor alguno, salvo para quien las conserva en ese estado, por lo que debería ser innecesario precisar que se trata de basura, que es como se refieren a él los cónyuges de los que lo guardan como si fuera un tesoro. 2. Gran cantidad de algo, incluso de veces, significando que se ha dedicado demasiado tiempo  a una actividad repetitiva sin obtener el resultado apetecido. 3. Espacio en el que deben ser situadas la inmensa mayoría de las personas, cuando se las observa desde fuera de su ego.

Naturaleza. 1. Espacio cambiante, muy perjudicado por la continua y destructiva actuación del hombre, aunque no hay otro conocido en el que desenvolverse, por lo que desde muchos estamentos se defiende su conservación, a sabiendas de que es imposible. 2. Procedencia u origen de una especie, cosa o asunto, de la que se puede deducir bastante de su evolución futura, lo que es despreciado por todos los ignorantes.

Ovillo. 1. Barullo del que, con extremo cuidado y paciencia, se puede sacar el hilo. 2. Lugar a donde conduce indefectiblemente la confusión de quien no sabe bien de qué está hablando.

Semana. 1. Espacio temporal de lunes a viernes, en el que, con suerte, se tiene posibilidad de trabajar por cuenta ajena. 2. En ciertos países, incluso aconfesionales, dícese del período comprendido entre un jueves del año y el domingo o lunes siguiente, considerados santos. 2. Término caído en desuso, utilizado aún para calcular los días que restan para las vacaciones, por el que se significa la agrupación de espacios de siete días, tomados de un calendario, que se empieza a contar por el siguiente al que se está y  se termina uno o dos lunes después de volver de la playa.

Sencillo. 1. En una prueba, y particularmente en un examen, problema que se ha resuelto con anterioridad; también es, por ello, el calificativo que atribuye al mismo quien lo ha propuesto, habiéndolo tomado del libro de soluciones. 2. Persona que viste con pulcritud, pero a la que se le nota que no tiene dinero para ir a la moda. 3. Simple, sin artilugios ni complicaciones, siendo la manera más segura de llegar a una solución, por lo que se prefiere  dar un rodeo para conseguir despertar la admiración de bobalicones y el aplauso de aduladores.

Barullo. 1. Pendencia entre varios partidarios, en la que se acaba dudando acerca de las razones por las que se ha iniciado. 2. Forma voluntaria de complicar algo, por quien tiene la intención de ofrecer finalmente una solución. 3. Desorden muy del gusto de los procastinadores, que lo crean de forma natural.

Sentimiento. 1. Respuesta del ánimo ante un suceso, cuyo alcance verdadero solo conoce quien lo sufre en propias carnes, aunque, si es luctuoso, se considera de buen gusto social decirle que se le acompaña. 2. En plural, reacción positiva que se espera de aquel a quien se le comunica algo, para pedirle dinero o un favor especial, y cuya carencia es motivo de reproche, sin otras consecuencias, por falta de autoridad de quien emite tal juicio frente al que ha negado lo que se le demandaba.

Tele. 1. Aparato por el que nos enteramos de todo lo que no nos interesa, y en cuya contemplación nos refugiamos para evitar analizar lo que a nosotros nos sucede; adicionalmente, es fuente de conocimiento de algunos perfectos desconocidos a los que confundimos con amigos de toda la vida cuando nos cruzamos con ellos en la calle. 2. Prefijo que significa lejos o a distancia, y que se encuentra cada vez más presente en nuestras vidas, en la medida en que vamos perdiendo proximidad a los problemas.

Vómito. 1. Expulsión o su intento, de echar por la boca lo que hay en el interior del estómago, que se produce como reacción a varias causas, siendo la más habitual, la respuesta a la forma  de conducir de un desconocido por parte de quien ocupa el asiento de atrás en un coche. 2. Figurado, úsase por algunos para indicar de forma dramática la impresión negativa que le produce algo de lo que no son autores ni se sienten responsables, equivalente a lavarse las manos en un asunto.

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Mi Diccionario desvergonzado: Wellness center, misión, pose, empaste, acuerdo, astuto, bellota

16 septiembre, 2014 By amarias 1 comentario

Acuerdo. 1. Tregua provisional entre dos o más interesados, en la disputa permanente a que están abocados los intereses humanos inconciliables. 2. Entre Estados, exhaustiva relación de antecedentes, seguida por una incongruente, pero reducida, apelación a propósitos, que, debido a su confuso y etéreo carácter, no sería necesario cumplir, si tal fuera la intención original.

Astuto. 1. Dícese del zorro, por su facilidad para introducirse en los gallineros después de sobornar a perros y gatos; la astucia fue muy apreciada en Inglaterra y Escocia hasta principios del siglo XXI,  y, siendo el zorro considerado animal totémico, era cazado en vistosas batidas formadas por manadas de aristócratas y lebreles, escenas inmortalizadas en cuadros que no faltaban en cualquier hogar en donde sus propietarios alardearan de amor a la naturaleza. 2. Por analogía, persona a la que se atribuye un sentido especial para adivinar por dónde van los tiros, o incluso bandearse entre quienes le tienden zancadillas, cuyo destino final, dado el del animal al que se hace implícita referencia es previsible.

Bellota. 1. Fruto de algunos árboles, y en especial de la encina, al que se atribuyen propiedades mágicas en relación con el cerdo, animal con el que forma una simbiosis histórica, al menos en España, de tanta intensidad que caracterizará las propiedades de su carne, se haya o no alimentado de este fruto. 2. Dícese, a veces con intención cariñosa, del animal humano que se obstina en defender una idea que quienes le conocen han desechado –no siempre con razones-, y que puede conducirle a su inmolación en el altar de la envidia.

Bizco. 1. Persona que ve solo por un ojo, utilizando el otro para despistar, por lo que no debe considerar defecto, y a la que se atribuyen por el vulgo, sin fundamento alguno,  virtudes maléficas. 2. Toro de lidia que tiene un cuerno apuntando en dirección estrambótica, defecto que no pudo corregirse con el afeitado.

Contraste. 1. Líquido que se introduce en el organismo de un paciente para confirmar lo que antes se determinaba mediante el ojo clínico. 2. Entre pareceres, oposición a lo que se pretende como verdad absoluta por parte de quien manda, operación de alto riesgo que suele culminar con la expulsión del discrepante, o acabar como el rosario de la Aurora. Véase rosario de la Aurora.

Contrato. 1. Papel firmado y rubricado por dos o más partes en el que se expresa la firme voluntad de ocultar verdades a un tercero. 2. Promesa recíproca de cumplir algo, redactada de manera ininteligible y expresado en letra tan pequeña como permita su plasmación por escrito, mediante la cual las compañías financieras y de servicios públicos se atribuyen la facultad de obligar exclusivamente a uno de los firmantes, llamado cliente, eludiendo toda responsabilidad imaginable en caso de propio incumplimiento; debido a los avances de la era digital, su formato se ha reducido notablemente, bastando que el cliente ponga una cruz en la casilla preparado al efecto, manifestando que lo ha leído y está enterado de su contenido, lo que se puede hacer sin pérdida de tiempo, y con las mismas consecuencias favorables para la empresa.

Demente. 1. Persona a la que le falta o escasea el entendimiento cabal, por lo que hace muchas cosas que están prohibidas a las personas tenidas por cuerdas, razón por la que es, racionalmente, envidiado. 2. Recluso de un establecimiento adecuado a su deterioro síquico, llamado manicomio, del que puede salir cuando lo desee, con solo fingir que está dispuesto a imitar las conductas de los locos no diagnosticados que se encuentran aún fuera.

Dilema. 1. Una opción apetecible, para la que se carece de otro criterio de elección que el azar. 2. Capacidad para complicarse la vida que aparece con regularidad entre quienes se dedican a analizar todas las posibilidades con la debida profundidad.

Dolencia. 1. Síntoma de cualquier malestar localizado en el organismo, cuya intensidad puede amortiguarse con el analgésico de potencia adecuada, lo que, si bien no mejora las opciones de curación del mal causante, las disimula momentáneamente. 2. Excusa que los expertos guardan en reserva argumental, con la que evitan acudir a actos a los que son invitados y no les apetece acudir.

Empaste. 1. Cemento que sustituye al trozo de muela desaparecido con la firme voluntad del  odontólogo de exhibir su pericia como frustrado peón caminero, habiendo eliminado una caries. 2. Operación de encuadernar, dándoles forma aproximada de libro, unas hojas con poemas u otros escritos, realizada por el mismo aficionado que los compuso.

Excomunión. Fórmula religiosa por la que se castiga a un hereje con la expulsión de una colectividad religiosa que no admite, en ese momento, la discrepancia sobre alguna de sus creencias o dogmas.

Misión. 1. Grupo de empleados que son premiados por los respectivos empresarios para disfrutar de un viaje al extranjero, parcialmente subvencionado, organizado con cualquier objetivo comercial increíble. 2. Trabajo de un religioso o conjunto de ellos, con el que se trata de convencer a unos indígenas de que los dioses alienígenas son más poderosos que los aborígenes, lo que era, sin duda, más fácil de conseguir antes del auge de las telecomunicaciones.

Pose. 1. Desnudo total o parcial de un famoso o asimilado, en el que deja al descubierto sus debilidades, que, después de ser retocado, estará listo para su eventual publicación en una revista especializada. 2. Manera singular de colocar el cuerpo para ocultar los defectos físicos, lo que se conseguirá o no, según la relación que nos vincule con el fotógrafo.

Pus. 1. Líquido con sabor y olor delicados, que es expulsado del organismo cuando se aplasta un grano. 2. Líquido verdoso, con sabor desagradable y olor pestilente, revelador de una grave infección, que debe ser tratada de inmediato para evitar que provoque gastos mayores, normalmente no cubiertos por el seguro.

Quiste. 1. Protuberancia callosa que se forma de manera insidiosa en el organismo y que, si es maligna, tiene como principal efecto producir honda preocupación en quien la sufre. 2. Piel con el que algunos organismos inferiores se protegen de un entorno desfavorable, a la espera de tiempos mejores, lo que pone de manifiesto su superioridad.

Quid. Núcleo fundamental de un argumento, sobre el que es imprescindible poner énfasis diciendo una tontería antes o inmediatamente después, si se desea que sea entendido. 2.

Rémora. 1. Pez que acompaña a los cetáceos, precursor de los free rider, subespecie humana descubierta por primera vez en Norteamérica, como su propio nombre indica. 2. Impedimento que debe superarse para empezar la exposición del propio argumento.

Resto. 1. Lo que queda de algo, después de ser utilizado por quien lo pagó. 2. Porción inservible de una cosa, que es entregada como limosna. 3. En algunos juegos de cartas, dícese de lo que queda al que expone lo que aún no ha perdido, antes de que esto suceda.

Solvencia. 1. Atribución convencional de la capacidad de responder ante un compromiso, que no debe ponerse en duda salvo que se desee consolidar ésta. 2. En términos bancarios, reconocimiento de la amistad que tiene el cliente con la dirección de la entidad financiera.

Tuerca. 1. Pedazo de hierro que se encuentra en la calle, y que servía de sujeción, al parecer, innecesaria, a alguno de los tornillos que ajustan una llanta de vehículo al mecanismo director. 2. De manera simulada, en una negociación, con su vuelta, se hace referencia a la propuesta que se hace cuando está ya todo acordado, para comprobar si la otra parte está suficientemente descontenta con el resultado.

Unto. 1. Grasa que forma parte sustancial de algo, a la que su ausencia conferiría, por ello, un carácter insípido o anodino. 2. Lo que se entrega a alguien renuente, para que deje definitivamente de defender la posición que tiene por honesta, pero que está dispuesto a abandonar desde un principio.

Vísceras. 1. Conjunto maloliente que se encuentra junto a los desagües de mataderos y granjas. 2. Lugar de imprecisa localización en el cuerpo humano en donde se encuentra el temperamento, centro generador de emociones y disgustos.

Wellness center. Forma comercial de denominar a un complejo recreativo con sauna, equipo de masaje, duchas y espalderas –entre otros instrumentos cuya correcta utilización solo conocen los especialistas-, cuyo objetivo no es, aunque lo parezca, aprovechar la pausa de medio día realizando contactos entre empleados con buen nivel de vida, que se rentabilizarán a final de la jornada, sino alcanzar, mantener o imaginar una forma física seductora con fines narcisistas.

Fitness center. Wellness center reducido en el que la propiedad únicamente ha invertido en algunos equipos de segunda mano, adquiridos al anterior propietario, cuyo proyecto fracasó.

 

 

 

 

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Mi Diccionario desvergonzado: protocolo, solución, problema, paradigma, pareja, código, educación, escritura

15 septiembre, 2014 By amarias Deja un comentario

Código. 1. Conjunto de cuatro números, coincidentes con el año de nacimiento del interesado, que son elegidos como clave de acceso fácil de recordar a la cuenta corriente en los cajeros. 2. Combinación aleatoria de cifras, letras y signos, formada por doce a dieciséis dígitos, para garantizar sea imposible de recordar, que se guarda al lado de un ordenador o modem, y que permite el acceso del propietario a las prestaciones por las pagó previamente. 3. Recopilación de las leyes vigentes, no actualizada, pues su característica fundamental es el dinamismo con el que son modificadas.

Chirimbolo. 1. Objeto que obstaculiza el paso de viandantes en una acera, colocado por empresas especializadas en ganar concursos públicos por procedimientos de corrupción bien establecidos. 2. Adorno sin valor, de forma indefinible, que los horteras se colocan en el cuello o en la muñeca para llamar la atención sobre su carencia de buen gusto.

Educación. 1. Enseñanza que devino carente de consideración ni respeto, y que consistía en ser considerado y respetuoso con los demás. 2. Formación que se imparte en centros especializados, cuya utilidad final es exclusiva responsabilidad de quien la recibió.

Escritura. 1. Una de las dos capacidades básicas, junto con la lectura, que evitan ser considerado analfabeto y que, por fortuna para muchos, no es preciso demostrar. 2. Afición que siente quien se empeña en contar historias, tergiversando sucesos reales, en la confianza estéril de que algún día sean publicadas; no debe confundirse con la actividad del escritor, que hace lo mismo, pero al que le publican lo que escribe, lo que en ningún caso garantiza que las mismas sean leídas.

Lector. 1. Licenciado español que  ha sido contratado por una Universidad americana para enseñar a estudiantes de castellano a distinguir la tortilla de la paella, y la corrida de la cogida, leyéndoles poemas de García Lorca. 2. Viajero del metro que no desea que le pregunte en qué estación debe bajarse cualquier turista despistado. 3. En la modalidad de empedernido, individuo que no consigue librarse de la obsesión de llevar un libro entre las manos, lo que le priva de vivir otra realidad.

Lesbiana. 1. Calificación, con intenciones peyorativas, que utiliza un vecino con problemas sicológicos para referirse a una mujer de más de cuarenta años que vive sola o en compañía de otra mujer. 2. Ser humano del sexo femenino que ha descubierto, por naturaleza, experiencia o afición, que los ejemplares del sexo denominado contrario exigen demasiado a cambio de lo que les produce satisfacción.

Paradigma. 1. Verdad cuestionable que se eleva por un fanático a la categoría de indiscutible. 2. Forma muy del gusto de un ignorante de referirse a aquello por cuya justificación no desearía le preguntasen, para no ser apeado de su elucubración.

Pareja. 1. Dos objetos o sujetos, incluso animales, que son considerados iguales porque no se desea entrar en detalles de sus diferencias. 2. Trío cuyos componentes ignoran al tercero.

Pasota. 1. Persona que solo concede valor a lo que él mismo fabrica, desea o posee. 2. Reacción de quien ha caído de pronto en la cuenta de que lo que hace no provoca en los demás ningún interés, y que, de persistir, puede demandar tratamiento siquiátrico.

Problema. 1. Oportunidad fabricada por quien desea que los demás le vean como artífice de haber encontrado su solución. 2. Cada uno de los resultados obtenidos con las opciones por las que se pretendió tener la clave de algo de lo que se desconocía el funcionamiento. Véase Solución.

Protocolo. 1. Actuaciones regladas que pretenden dar realce a una ceremonia anodina. 2. Misterioso archivo donde un notario o registrador de la propiedad guarda los documentos que se le han confiado, y cuya utilidad resulta incuestionable si no aparece quien los ponga en duda.

Solución. 1. En las pruebas de aptitud en ciertas carreras técnicas, admitidas como de extrema dificultad, combinación de números y la letra pi. 2. Respuesta válida para salir de un embrollo, hasta el siguiente traspiés. 3. Vaga propuesta de quien se reserva, pasado el tiempo y conocido el resultado correcto, haber aportado el consejo que hubiera sido pertinente. Véase Problema

Torticolis. Rigidez del cuello, por contracción de ciertos músculos, imitada por los modelos de pasarela.

Tufo. 1. Mal olor que despide con antelación algo aún menos agradable que, de forma evitable, está a punto de suceder. 2. Enviciamiento del aire que se produce de forma natural en torno a alguien que presume de lo que no tiene.

Publicado en: Diccionario desvergonzado Etiquetado como: chirimbolo, diccionario desvergonzado, educación, escritura, lector, lesbiana, problema, protocolo, solución, torticolis, tufo

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