Al socaire

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Archivo de 2016

Momentos estelares de la misérrima política española reciente

3 noviembre, 2016 By amarias 1 comentario

pato-cuchara

Diversos acontecimientos han contribuido a que al conjunto de los españoles vivos se nos hayan abierto los ojos -como se dice coloquialmente- para contemplar la realidad con mejores perspectivas de entenderla. Ha sucedido todo tan rápido que quizá no todos hayamos tenido tiempo, voluntad o cinrcunstancias para asimilar tanta información como ha quedado expuesta sobre el tapete.

Desde luego, hay que indicar, ante todo, que la disección del cuerpo político-económico ha sido realizada al hilo de la oportunidad, por manos faltas de método e incluso inexpertas y, no guardemos dudas, con una intencionalidad, un sesgo. Con todo, ha servido para dejar tantas vísceras de los tejemanejes al descubierto que, además de llevarnos las manos a la cabeza, haríamos bien en llevárnoslas a los bolsillos.

La política aparece hoy como una parte espuria de la microeconomía, en la que la inmensa mayoría -esa a la que tanto se refieren quienes alardean de conocer cómo pensamos- somos simples votantes y pacientes. Aportados a la luz de la justicia (que también tiene sus claroscuros) decenas de casos de malversación, apropiación indebida, negociaciones fraudulentas, uso de información privilegiada, asociaciones para delinquir, etc., resulta, como efecto colateral, el que tanto los ciudadanos orientados a derecha como a izquierda hayan encontrado un punto de acuerdo, una frase recurrente en el argumentario común: «todos los políticos son corruptos».

Naturalmente, es una afirmación maximalista, errónea, equivocada, válida solo para saludarse entre posibles contrarios, y poner de manifiesto que no se desea hacer sangre en la conversación y concentrarse en lo que no hace daño -o poco- hablar de fútbol o del tiempo atmosférico.

Quién lo habrá de dudar: Hay muchos políticos muy sanos, honestos, confiables. Tenemos que admitir, por lo que se nos va en ello, que son muy pocos los que no lo son, y que se han descubierto ya prácticamente todos los que ocultaban con su palabrería los movimientos de sus manos asaltando, con diversos modos, la tesorería pública. Muchos serían, sin embargo, los que, sentados en las bancadas de parlamentos,  ayuntamientos, congresos, empresas públicas, etc., concentrados en no se sabe muy bien qué otras cosas, miraron hacia otro lado en lugar de fijarse en lo que hacían sus compañeros de asientos (aún peor lo pongo: incluso de sus contrarios teóricos), culpables in eligendo o in vigilando.

No voy a presumir de perspicaz si apunto que la desconfianza alcanzada por la política tiene un punto gordo (teorema que se estudia en las carreras de Ciencias al tratar de los límites de las sucesiones aritméticas) en el Partido Popular, con una concentración de corruptos, falsificaciones, cajas negras, facturas falsas, mentiras y corruptelas -presumibles, presuntas o confesas- espantosa. Poco demérito quita a ese baldón el decir a posteriori que se ha expulsado de la cofradía a los culpables o que no hay responsabilidad frente aquellos a los que, por faltarles carné, se objeta en defensa que no se les conoce o que iban por libres.

Sería sospecho de parcialidad el no recordar los casos que afectan o afectaron a militantes del PSOE, desde Xuan Cornide hasta Xicu Torres, desde Antonio Fernández a Juan Griñán o  a Manuel Chaves, Guerrero y su chófer, etc. ¿Pasar página por la inmensa corrupción del honorable Pujol y su esposa e hijos, y los que le rodearon, para deshonra y desprestigio de la nación catalana, que tanto les debe en tiempos modernos?  ¿Habría que olvidar para siempre el caso Filesa, con José María Sala, Aida Alvarez, Alberto Fraile, Carlos Navarro, etc. condenados y a aquellos varios empresarios de indudable postín desfilando cabizbajos por los Juzgados, antes de ser indultados por el artículo trece? ¿Retomaríamos para el acervo cultural al difunto Vilá-Reyes, paganini por defunción del llamado escándalo Matesa, que alfombró con inmundicia inocultable las glorias hipotéticas del franquismo, estando éste aún viviente y coleante?

El último caso de malhacer que ha trascendido lo protagoniza el diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, Ramón Espinar. Es pecata minuta, comparado con otros más sonoros. Que se aproveche de la adjudicación de un piso de protección oficial para venderlo con plusvalía, después de haber defendido que esas viviendas están destinadas a gentes necesitadas y no a especuladores, no es delito, por supuesto, pero suena a doble moral y, como se vio obligado a decir el portavoz en la Asamblea del equipo podemista, José Manuel López, «perjudica (resta credibilidad) a su proyecto».

La historia política reciente de la misérrima España se llena de momentos estelares, unos de mayor intensidad que otros, pero todos con idéntico olor a chamusquina. Desde las pequeñas irregularidades de Juan Carlos Monedero, Iñigo Errejón, Tania Sánchez, Ramón Espinar, etc., a los graves asuntos manejados por Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, Alvaro Pérez Alonso, Francisco Granados, Arturo Fernández (el gran actor/seudo-empresario), Gerardo Díez Ferrán, Carlos Fabra, etc., hay mucho trecho, pero todo pertenece a la misma cuenca hídrica, ya se trate de ríos caudalosos como de pequeños afluentes.

Permítame el lector una maldad irónica. Imagino a Pedro Sánchez, quien fue paladín del PSOE en una batalla campal contra las resistencias al cambio que le surgieron a izquierda y derecha, paleando en su chalupa sobre esas aguas tenebrosas de los momentos estelares de la historia reciente española. Se ha pintado, como los guerreros indios, las marcas de la guerra, y ha retado en campo abierto, ni más ni menos, que a Juan Luis Cebrián y a César Alierta. Supongo que para presentarse ante los suyos (si es que le quedan fieles dispuestos a seguirle para reconquistar el espacio perdido) como un musculoso guerrero, capaz de vencer incluso a Susana Díez y a Josep Borrel.

Apostaría que no tardarán en imputarle que no terminó la carrera, que Santiago Carrillo junior le regaló los créditos cuando era decano de la Complutense. ¿Lo están haciendo ya? ¡No damos abasto para tanta luminosidad sobre la inmundicia!


P.S. Ilustro este Comentario con la fotografía de un pato cuchara, llamado así porque tiene el pico muy largo, lo que le permite, sobre todo, abarcar más área de líquenes y pequeños crustáceos en las lagunas donde cría o se detiene para repostar en sus trayectos emigratorios.

Estos patos reposan sobre una sola pata (aunque son, respecto al sexo, más bien promiscuos). Esto no les resta algo de movilidad a la hora de emprender el vuelo, cuando se encuentran en descanso, pues se impulsan con la que les sirve de apoyo con gran fuerza.

Por cierto, «Momentos estelares de la Humanidad» es el logrado título de uno de los libros del prolífico Stefan Zweig que, para mí, tiene el especial recuerdo de haber sido el primero de este autor que leí. El argumento es magnífico: los doce casos que presenta corresponden a héroes de la Historia a los que el futuro hizo jugar con otras cartas que ellos no hubieran imaginado. Las de Núñez de Balboa, mandado decapitar por Francisco Pizarro, que andaba a la búsqueda de su gloria, es una de las más ejemplares. La de Goethe, enamorado de una jovencita, hija de uno de sus amigos, cuando él andaba ya por los setenta, resulta especialmente estimulante para los que nos acercamos a la frontera.

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Por todos los santos!

1 noviembre, 2016 By amarias 2 comentarios

tumba-de-leonor-esposa-de-antonio-machado

Sobre la tumba donde reposa Leonor Izquierdo, la eterna joven esposa de Antonio Machado, había esta pasada semana, dos tiestos con flores y una hoja arrancada de una libreta escolar en la que debió haberse escrito un mensaje que resultaba ilegible. Carteles estratégicamente dispuestos con la palabra «Leonor», guiaban al visitante, curioso o devoto del poeta, a la contemplación de una lápida circundada por un enrejado, compartido con la sepultura adyacente.

La advocación al poeta está presente en otros lugares de Soria, si bien es en el cementerio del Alto Espino, donde se concentran las imágenes votivas. A la entrada de la Iglesia parroquial, un tronco de olmo seco sirve de soporte a los conocidos versos. Solo que, en vez de brotes verdes, alguien le incrustó una lata de cerveza aplastada, que doy por seguro que hoy no estará ya allí. El propósito de mantener el lugar con decoro se manifiesta en la hoja plastificada que el cuidador del cementerio ha dejado sobre unas cuantas decenas de tumbas: «Sepultura muy deteriorada. Necesita reparación».

El uno de noviembre, día de todos los Santos, es elegido por muchos deudos para visitar los cementerios donde se encuentran los restos de esposos, padres, hijos o hermanos. Más raro es que se recuerde, al menos con la presencia en el lugar, a los abuelos y tíos, y apostaría doble contra sencillo a que no llega al uno por ciento el porcentaje de descendientes que sabrían donde se hallan.

No puedo entender, por ello, la preocupación de la Iglesia -que manifiesta oficialmente hacer de tripas corazón ante la incineración «por no ser natural»- por defender que las cenizas de los difuntos no pueden ser esparcidas, divididas, ni mantenidas en urnas en las casas particulares. Es cierto que los muertos merecerían respeto, pero esa intención compasiva no alcanza más allá de un par de generaciones. Después, lo que se vierte sobre los difuntos es el olvido. Incluso, si se trata de personas que han tenido fama en vida (siempre efímera), lo que se echa sobre el muerto son, por lo general, mentiras, especulaciones, cuentos, fantasías.

La ciencia se esfuerza en actuar sobre lo que es natural, para dominarlo y corregirlo. En el caso de la medicina, justamente, se trata de detener o paliar lo lque sería tenido por evolución natural de enfermedades y procesos. La incineración del cuerpo no parece merecer reproche alguno, y ya son muchos los cuerpos convertidos en cenizas que han sido dispersos por los lugares más variados. Hay, incluso, quien ha dispuesto -y se ha cumplido- que sus restos sean evacuados por el retrete.

Nadie cree que los difuntos resucitarán con los mismos cuerpos y almas que tuvieron. Y eso que quienes tuvimos una educación católica, bien adobada por la inventiva combinada de la curiosidad infantil y la respuesta para todo, hemos sido informados incluso de que los cuerpos que serán sometidos al Juicio Final serán los de los 33 años, edad mágica en la que se acepta que Cristo fue crucificado, y que aquellos que fallecieron antes, por la gracia divina, se verían también con el que debieron tener si hubieran sobrevivido.

Por todos los santos, tengamos máximo respeto a los vivos y guardemos en nuestra memoria el afecto a los que nos quisieron. En lo demás, en contacto con la tierra donde moran los seres -escarabajos, caracoles, tijeretas, lombrices, hormigas, ratas, etc.- que se encargarán de incorporar nuestros restos a su naturaleza, o convertidos en energía, CO2 y cenizas inertes, nuestro destino fatal será ser olvidados.

 

 

 

 

Publicado en: Actualidad, Política, Sociedad Etiquetado como: abandono, Antonio Machado, cementerio, cremación, difuntos, Espino, iglesia, incineración, Leonor Izquierdo, olmo seco, reparación, resurrección, santos, Soria, tumba

Cuerdas, hilos y ataduras

30 octubre, 2016 By amarias Deja un comentario

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Para quienes, conscientes de que no hay tiempo para profundizar en todo, pero curiosos para conocer lo más, nos quedamos con lo que se presenta como esencial de una partitura, la teoría de cuerdas es un modelo de física teórica por el que se admite como principio que las partículas elementales, que aparecen como puntos cuando observados con instrumentos de la máxima precisión conocida, no son sino estados de vibración en el espacio de más de cuatro dimensiones.

Esas vibraciones corresponderían a la actividad de unos entes imaginados, con pura existencia teórica, no comprobada, que, por analogía con lo conocido, se identifican con cuerdas de carácter metafísico.

1.Cuerdas .-No tendría sentido que me pusiera ahora a dar una torpe clase de física cuántica, cuando lo que me propongo es analizar, desproveyéndola de cargas emocionales, el importante suceso (para nuestro pequeño escenario de polichinelas) por el que Mariano Rajoy, en cumplimiento ciego de lo que se había convertido en previsible en las últimas semanas, fue revalidado como Presidente del Gobierno de España.

Cualquiera que se tome la molestia de acercarse a la partícula Rajoy -fácil de observar en su quietismo aparente-, convendrá conmigo en que es la suma de multitud de estados de vibración, unos más fuertes que otros, entre los que predominan quienes, complacidos con lo que tienen y creen poder obtener, defienden que las cosas no cambien lo más mínimo, o que, en caso de que lo hagan, sea para recuperar un estado gravitacional aún más placentero. Esa minoría -digamos, intelectual- está apoyada por un grueso de votantes (no me atrevo a designarlos como simpatizantes), en el que se combinan, -además de la convicción de que el mejor estado es el que se tiene y el deseo intuitivo de que es mejor estar arropados por una mayoría anodina que en encontrarse en un tumulto-, la comodidad, la ignorancia, el miedo y la desconfianza hacia las personas y actitudes que apoyan cualquier cambio.

Nadie crea, en su inocencia, que la derecha no tiene trabajo por hacer. Albert Rivera, que es una partícula inteligente, razonable en sus argumentos y con atractiva proyección mediática, tiene, por su parte, gran recorrido como renovador de la derecha española, hoy también sin rumbo (se verá al poco tiempo de empezada la legislatura de la que, con descaro incomprensible, algunos se han sentido tan satisfechos). Está agotada para ella la opción simple, con la que tan bien le fue, de mimetizarse con ciertos avances y logros de la socialdemocracia, asumiéndolos como suyos, para, entre bambalinas, seguir tejiendo sus hilos de Ariadna.

2. Hilos.- Casi de forma simultánea, los que tuvimos ocasión de ser testigos, gracias a los despliegues mediáticos, de la evolución de otras actitudes particulares, ya de partículas como de sus cuerdas subyacentes, vimos a Pedro Sánchez, hasta hace nada líder del Partido Socialista, presentarse ante la opinión pública como dispuesto a iniciar su peculiar marcha penitencial, recorriendo en su coche la España de chichas y nabos para hacer resurgir -dijo-la verdadera esencia del socialismo en el suelo patrio. Su actitud merece todo el respeto, tanto por el talante y el contenido, como por la sorpresa para quienes ya no tenemos lágrimas, de encontrarlo al borde de deshacerse en sollozos.

La partícula Sánchez no está, ni mucho menos, sola, sino que en su espacio metafísico (y, por supuesto, en el físico), hay miles de cuerdas vibrantes y varios millones de cuerdas calladas, dispuestas a votar potencialmente en las próximas elecciones -que tendrán lugar muy pronto- por un Gobierno que explique con menos petulancia y mucho más calor social, cuál debe ser el mejor destino para las plusvalías colectivas.

Estar de acuerdo con Sánchez no significa, sin embargo, estar dispuestos a seguir a Sánchez. El hipotético Partido Todos Junto a Sánchez (PTJS) no tiene apenas fuelle. La partícula Sánchez hubiera sido de maravillosa contemplación al microscopio demoscópico, sino fuera por la interferencia de otra partícula con mucho mayor peso mediático, Pablo Iglesias (al menos, al principio de la noche oscura de las elecciones). Si ambas fueran estrellas del firmamento visible, diríamos que Pablo tiene potencia lumínica inferior a la unidad negativa (es decir, está pasado de vueltas) y Pedro, también muy brillante, pero menos,  andaría rondando la potencia uno. Sirio frente a Betelgeuse, para entendernos.

La relevancia de las estrellas y de las constelaciones depende del momento. En esta época del año, Sirio destaca como ningún otro astro del firmamento visible. Entrada la noche, sin embargo, desaparecido Sirio bajo el horizonte, Betelgeuse recupera un espacio propio, y ya con nuestra vista acostumbrada a la nocturnidad, las constelaciones de las Pléyades o de las Hiadas -entre otras- atraen poderosamente la atención del curioso noctámbulo, por su singularidad y belleza. Pero el cosmos gira aparentemente sobre la polar, las constelaciones visibles pasan a ser otras, y las noches pueden ser neblinosas, oscuras y hasta tétricas para el espectador temeroso.

3. Ataduras.-Permaneciendo en la metáfora cuántica, si se pone la lupa del análisis sociológico en la partícula Iglesias, se descubre en ella un batiburrillo de cuerdas disonantes. Junto a los seguidores estrictos de la filosofía más detectable de la cúpula de Podemos (ahora, Unidos Podemos), que, en esencia, y sin ánimo de vulgarizarla, sino de poder entenderla mejor, sería la de generar una discontinuidad disruptiva en la Historia de España, encontramos  la amalgama de cientos de miles de partículas y cuerdas de grado inferior, en un totum revolutum, hasta alcanzar la cifra de varios millones.

Muchos son los mimbres, pero fuertes las ataduras, aunque no se distingan a simple vista, entre los votantes de Unidos Podemos. Quienes se manifiestan públicamente -la mayoría visible- son, si me perspicacia no me falla, funcionarios del Estado, -desde profesores universitarios y centros de enseñanza públicos a profesionales de la Sanidad, técnicos de las administraciones-, desempleados y amenazados por las próximas «reconversiones» de la decadente sociedad industrial, jóvenes ni-nis y jóvenes postuni-nis. Está ahí el núcleo duro de los filósofos de la viabilidad del preconizado cambio de paradigma.

Lamento mucho indicar además, porque parece que estoy dando la razón a quienes se encuentran muy distantes de mi forma de pensar, pero advierto que entre las cuerdas y partículas de Podemos son extraordinariamente visibles, junto a los que protestan con sus buenaws razones, los alborotadores profesionales y los psicópatas con tendencias agresivas, que no tienen ninguna. Estas ataduras no son nada sencillas de eliminar, y espantan al más pintado.

4. Partículas.- Repuesto Rajoy y animadas de nuevo sus cuerdas de apoyo en el poder oficial para ordenar las cuentas del Estado, la preocupación -no obsesiva, prudente- de quienes no nos sentimos identificados con el espacio de acción pública del conservadurismo, debiera ser la reconstrucción de un orden finalista con las cuerdas más sólidas del descontento, conformando una mayoría de cambio, pragmática, creíble y realizable, agrupándolas en torno a partículas de gran competencia y experiencia y un guión con empuje social.

No se consiguió en 2016, pero debe conseguirse, y a la primera de cambio. Por eso, el momento tiene un gran atractivo, porque configura una situación novedosa. El camino hacia la mayor igualdad en las prestaciones sociales, en hacer pagar más -de verdad- a los que más tienen, en defender la viabilidad de iniciativas que favorezcan a los más necesitados, desenmascarar las trampas del liberalismo, extremar la vigilancia para que los talentos no se pierdan pero el capital no los absorba y monopolice, etc., tiene largo recorrido.

Me apetecería decir lo contrario, porque Pedro Sánchez ha adquirido en estos meses un bagaje de expresividad y experiencia del que carecía, pero sin escaño y aspecto de escaldado, no tiene opciones reales para reconstruir las fuerzas de la izquierda socialista. Tiene demasiados enemigos y afectos al abrazo del oso dentro del PSOE -y fuera de él- y, después de un período de reflexión, encarado con el duro frío de la estepa ideológica para un solitario, abandonará su periplo y, como otros, escribirá sus memorias. Le han precedido en esa señal de la fe derrotada otros insignes líderes frustrados.

Entre tanto se organizan las huestes derrotadas – que otros analicen si fue por no haber sabido reunir fuerzas, por retirarse a destiempo, por atacar en sitio equivocado y haber desviado la atención hacia las cuerdas sin poner en valor a las partículas-, me siento, cómodamente, a esperar que el tiempo cambie.

Está todo muy seco, y necesitamos como comer que llueva pronto en este campo.


P.S. Los flamencos, como otras aves migratorias (garzas, ánades, etc.) vuelan aparentemente dirigidos por un cabecilla, al que las demás de su grupo, siguen ordenadamente, formando una o varias uves, muy vistosas desde tierra. La observación atenta ha detectado, sin embargo, que los líderes cambian de cuando en cuando, aunque el objetivo conjunto de llegar al destino previsto, permanece. Cuando la que encabeza desfallece, se retira a la cola para descansar, y el instinto de otra la impulsa al lugar vacante, dispuesta a romper el aire de la marcha, que demanda un mayor esfuerzo que hacer de séquito, si bien todas parecen saber o intuir a dónde van.

Hay algunos momentos, en que el grupo parece sufrir la amenaza que lo llevaría a descomponerse en varios. Se incorporan otros migrantes, y se precisa una reconstrucción de fuerzas dirigentes, puede que también de objetivos. ¿A Fuente de Piedra, Santa Pola, Doñana, …?  Se forma en las alturas un aparente guirigay. No tardan los expedicionarios, sin embargo, en volver a encontrar su posición ideal: alguien que dirige, más fuerte o más osado, dispuesto incluso -quién sabe por qué razones misteriosas- hasta inmolarse en el empeño. Y los demás, siguiéndolo. No ciegos, sueltos. Qué cosas, qué aves.

La foto, correspondiente a la migración de flamencos rosas de paso por Navarra, fue tomada en octubre de 2016. Hay más historias, para otros momentos.

 

 

 

 

Publicado en: Actualidad, Economía, España, Política Etiquetado como: Albert Rivera, aves, cisne, Ciudadanos, flamenco, gobierno, Mariano Rajoy, migratorias, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Podemos, PSOE, recomposición

Impulsos migratorios

29 octubre, 2016 By amarias 1 comentario

estorninos-bandada estorninos-cardumen

Será avanzada la tarde cuando el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy, que se ha prolongado durante más de 300 días, adquiera carácter de estable naturaleza. Lo será, en principio, para los próximos cuatro años, que es lo que la Constitución prevé que dure una legislatura completa.

No hay indicios de que el renovado en su cargo, pero impávido presidente, sustituya más allá de un par de ministros de quienes aún conservan, si bien vacías de contenidos, sus carteras. Incluso, si me aventuro a leer las primeras líneas del manual que sustenta los principios de quien ha conseguido, contra cualquier pronóstico sensible, mantenerse en el poder político, supongo que su intención real sería no mover a ninguno. Aparentar continuidad, ofrecer resistencia a todo cambio, seguir haciendo lo mismo, aunque sin hacer ascos a afirmar, si se le presiona, que tiene la voluntad de hacer algo distinto.

El potingue de continuismo será explicado cada viernes, con la labia grandilocuente de Sáenz de Santamaría, que seguirá dando clases de liberalismo económico para inocentes, utilizando como forzados intermediarios a los periodistas a quienes su profesión obliga a trasladar al pueblo llano las decisiones de los gobiernos.

Mientras los conservadores y retrasadores lo celebran, se habrá consumado un acto más de la escisión del PSOE. Se romperá, y no tanto por la razonable expulsión de los diputados que no se atendrán -escribo en la mañana del 29 de octubre- al mandato de abstenerse en bloque, emitido por la Comisión Gestora, del Comité General y muchas voces de militantes, todos ellos reclamando la imposible unidad. La escisión tendrá raíces más hondas, sociológicas, pragmáticas, menos visibles y, por ello, más terribles. No es lógico que el partido socialista prescinda de algunos diputados indisciplinados en la votación de investidura, enviándolos con la espada flamígera, al grupo mixto, con el efecto doble de perder las ventajas -económicas y estratégicas- de ser el primer partido de la oposición y consolidar exteriormente la ruptura.

No. El tema no va por ahí, por una decena de diputados más o menos. Es mucho más grave. Se trata de entender primero y transmitir después, cuáles son los objetivos migratorios de un partido descabezado y desnortado.

No será posible mantener a machamartillo la postura de manifestarse contrario a cualquier decisión del Gobierno, y para negociar pactos puntuales hay que tener las ideas claras y saber transmitirlas, no ya a los que tienen ahora nuevamente el mango de la sartén del poder, sino a la ciudadanía, y más en particular, a los antiguos votantes, los desaparecidos en la batalla de la confusión ideológica de las últimas elecciones, en las que todos pudimos ver al partido, en secuencia dramática, abrazarse a Ciudadanos, descolgarse de cuanto olía a PP, enzarzarse a porrazo limpio con Podemos, para disputarse el colmenar de la izquierda clásica, y declararse vencido ante la realidad de no encontrar aliados fiables y suficientes para gobernar solo o en compañía de otros.

No me hagan caso, señores dirigentes socialistas, si no quieren, pero me parece fundamental acercarse a aquellos votantes de Unidos Podemos que, con su repulsa a las posiciones socialdemócratas, han venido a soportar la expresión de un descontento destructivo, o, por lo menos, revolucionario contra las instituciones y el propio Parlamento. Al actual partido de Iglesias le espera una escisión aún mayor que la que se barrunta en el PSOE, y no es de extrañar que se forme una nueva oferta, superando los límites de la socialdemocracia agotada, para encandilar a los votantes en la que, si todo sucede como es de vaticinar, serán las nuevas elecciones dentro de un año, más  o menos.

Mucha labor por delante, para el Gobierno y para los líderes de los partidos. Cruzo mis dedos para que la economía occidental mejore algo, y podamos recoger las migajas caídas de la mesa, para poder vivir el señuelo de una recuperación desde el capitalismo liberal pasado por las aguas de una débil oposición. Y me acuerdo, cómo no, de Keynes, del que siempre se puede encontrar una frase al pelo: «la avaricia es un vicio, la práctica de la usura es un delito, y el amor al dinero es detestable…Debemos una vez más valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil» (1945-1946). La cita la tomo del libro de Zygmunt Bauman, «¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?».

La respuesta de Bauman, como la de cualquiera que conozca la economía real, es «No.» Ténganlo presente los aspirantes a líderes de conducirnos a alguna parte más tranquila.


P.S. Mi foto para este Comentario corresponde a una migración de estorninos. Miles de aves forman como un cardumen celeste, moviéndose de un lado para otro en sincronía prácticamente perfecta. No puedo entender cómo no chocan algunos entre sí, qué les hace intuir los movimientos de los que vuelan al lado. Cierto, también me sorprende la manera compacta en que ruedan los ciclistas en pelotón, aunque alguna vez les he visto caerse, al atravesarse en la carrera un necio aficionado, o encontrar un obstáculo imprevisto.

Esta bandada de estorninos surcaba, impecable, los cielos de la laguna de Pinillas, en Navarra. De pronto, se posaron en tropel sobre el camino que tenía ante mí, en donde había unos cuantos charcos de agua. Me temblaba la mano, de solo pensar en la fotografía que podía hacer, pero cuando me lancé hacia el coche, en el que acababa de guardar la cámara, levantaron el vuelo y tornaron a dar vueltas sobre mi cabeza, en círculos cada vez más amplios, sin volver a posarse en el buen rato que permanecí observándolos.

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Asnos y burras ejemplares

28 octubre, 2016 By amarias Deja un comentario

buitres-volando

Las acémilas han sido siempre los animales preferidos a la hora de elegir protagonistas de cuentos con propósitos ejemplificadores. Aunque algunas especies del grupo han perdido población en ciertos países -pienso justamente en asnos y burras-, otras, incluso, han demostrado su adaptabilidad: los caballos, hasta hace poco, utilizados en la guerra -y hasta dieron su nombre a una de las armas de los Ejércitos,  la Caballería- , son muy apreciados como signo de distinción de clase. Saber montar a caballo es algo parecido a tener un máster en Historia del Arte.

Del amplio elenco de opciones de burros consagrados, me detengo hoy en dos. La burra de Balaam y el asno de Buridan. No es la primera vez que recurro a su ejemplo. La burra de Balaam, incorporada a las Sagradas Escrituras, se detuvo al ver a un ángel que les interceptaba el paso. Azotada por su amo, le recriminó, con sabias palabras (la gracia divina le permitió expresarse), el castigo y le advirtió del peligro que suponía seguir adelante.

El asno de Buridan, tuvo una existencia aún más problemática, pues resulta ser un invento del filósofo para ilustrar sobre la necesidad de no perder el tiempo reflexionando sobre la prioridad que debe darse a dos opciones semejantes. El asno de su historieta, encontrándose hambriento y sediento, a pesar de haber sido puestos a su disposición un cubo con agua y un montón de heno, falleció al ser incapaz de decidirse si beber o comer primero.

He encontrado a lo largo de mi vida aplicación para ambos cuentos asnales. Hay momentos en que no somos capaces de ver el peligro de continuar haciendo lo mismo, empecinados en el error, y solo nos salvará de la debacle un hecho fortuito, asimilable a una intervención celestial inexplicable. Otras veces, las opciones previas que se nos presentan son tan similares (aunque incompatibles) que demoramos tomar una decisión más importante, con riesgo de perder la oportunidad de ejecutarla; siendo más claro, nos detenemos obsesivamente en lo que no es sustancial, sin comprender que debemos seguir adelante, pasando por encima del obstáculo, hacia una meta mayor.

No me resulta difícil encajar estas historias de burros con la situación que le ha tocado vivir al PSOE en estos momentos de la Historia de España. Me atrevo incluso a aventurar, con cierto respeto, que el papel de burra de Balaam lo ha representado Pablo Igleasias, junior (líder, por el momento de Podemos), con su oferta para apoyar a Pedro Sánchez, mientras éste se encontraba de cháchara con el Rey Felipe VI, autopostulándose como vicepresidente de Gobierno, haciendo de paso trizas la coalición que el líder del PSOE había pactado con Albert Rivera, de C`s, que debería conducirnos a la Tierra Prometida.

Pero aún mejor aplicación encuentro al asno de Buridan, con éste empeño de Javier Fernández, presidente de la gestora de circunstancias del PSOE a lo que condujo el «no es no» de Sánchez y los suyos (me remito a nueva lectura del ejemplo de la burra de Balaam, con estos mimbres), en que se vaya en bloque de su bancada de diputados a abstenerse en la votadura de Rajoy como Presidente de Gobierno, propósito de cumplimiento imposible. ¿No sería óptimo, beber lo mínimo -once diputados abstenidos- y comer de la coherencia con los demás- oponerse en bloque a la investidura? No encuentro mejor disciplina de voto ni mayor coherencia ideológico-doctrinal que esa propuesta, que, por lo demás, y sin que yo sea un clarividente en cosas de la política, apoyé desde hace meses.


P.S. La foto que hoy incluyo en mi Comentario es la de una pareja de buitres leonados, a punto de aterrizar en su atalaya, en donde les esperan varios congéneres. Los buitres son aves carroñeras y, por nuestras  tierras, en donde no existen grandes carnívoros que abandonen las carcasas casi mondas de sus presas en la sabana después de haber saciado su hambre,  tenían como alimento sustancial los desgraciados ejemplares de ganado que pastaban libres y que, en un mal paso,  se despeñaban, junto a las que habían sido presa de lobos o de su muerte natural y, también, de aquellas nodrizas o sus crías que morían de malparto.

La escasez de piezas en descomposición natural está animando a que, en los lugares en donde están protegidos, se les pongan a disposición vísceras y cadáveres que les sirvan de sustento.

La colonia a la que pertenece la pareja que fotografíé hace un par de días está ubicada en el Parque Natrural de las Bárdenas Reales, en Navarra. en cuya región tienen censados algunos miles. Supongo que, por lo que apunté más arriba, en gran medida, son alimentados por piezas de desecho colocadas a su disposición por el hombre.

El gran depredador humano ha convertido a estos y a otros animales, antes salvajes, al cambiar sus propios hábitos, en sostenidos. Son, por así decirlo, huéspedes supervivientes de nuestro pasado agropecuario, rehenes de nuestra obsesión por ocupar la Tierra, dejando en ella nuestra huella devastadora.

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A la mierda la alta tecnología

23 octubre, 2016 By amarias 2 comentarios

gorriones-alimentando-a-sus-congeneres

Necesitamos, en media, 2.100 kcal diarias, unos más y otros menos. Los 6.000 millones de seres humanos sobre la Tierra, precisamos unos 12 billones (esto es, millones de millones, 10 exp 12) a diario para no encontrarnos desnutridos. En  la presentación del Indice Mundial del Hambre 2016, Bärbel Dieckmann, presidenta de la organización humanitaria alemana Welthungerhilfe, recordó que 795 millones de personas en el mundo,  todavía (la cifra tiene una ligera tendencia decreciente, de ahí el uso del adverbio de tiempo) padecen desnutrición.

Hay zonas en las que se están produciendo dramáticos desplazamientos de población, como consecuencia de las guerras y de la sequía, principalmente. En nuestro apacible reducto de comodidad seudo-intelectual y de minusvalías éticas, hemos puesto cuotas de refugiados a los que estamos dispuesto a acoger, y encerramos con diligencia, a la espera de no soy capaz de entender bien qué acontecer, en Centros de Internamiento, a aquellos insensatos con mala suerte que no han conseguido escapar de los controles de frontera, y que han llegado hasta aquí con su desnudez por único pasaporte.

Hemos leído con tranquilidad superlativa que China ha comprado 3 millones de Hectáreas al gobierno de Etiopía, para atender a las necesidades crecientes de su población, sin llegar a valorar el significado para un país en el que 13 millones de etíopes sufren crisis alimentaria. India, Japón y otros países más poderosos económicamente se están haciendo con las mejores tierras del cuerno de Africa, del Sahel y de otras zonas paupérrimas del continente africano. La apropiación de Israel de tierras palestinas, los avances de las urbanizaciones de élite sobre deltas y áreas agrícolas de sus propios países, tiene el mismo fundamento: aprovecharse de la debilidad del otro en beneficio despiadado propio.

No empece a esta situación de desequilibrio el que se nos indique, por serios estudios, que la Tierra tiene capacidad suficiente para alimentarnos a todos, y bien. Solo que las oportunidades, los medios económicos y la tecnología no están bien distribuidos. No hace falta, en realidad, movilizar grandes masas de capital. Tampoco alta tecnología.

Para poner en marcha bombas de baja potencia con las que extraer agua de los niveles freáticos poco profundos, para instalar baterías de alimentación solar capaces de abastecer autónomamente de electricidad a pequeñas poblaciones, para tender unos cuantos kilómetros de tubería de pvc con la que llevar agua a territorios yermos, para ilustrar sobre los cultivos más adecuados a las características de la tierra, para educar a los niños en el mejor conocimiento de cómo ayudar a su país dándoles capacidad para replicar a los hijos de los magnates que pudieron educarse en prestigiosas escuelas del exterior, para trasladar vacunas que erradiquen las enfermedades ya superadas  en Occidente o para dotar a hospitales básicos de medios elementales con los que elevar el nivel sanitario,…no hay que apelar a genios de la ingeniería, la medicina o la sociología. Hace falta solo el concurso de voluntades, la oferta real de medios humanos y materiales sobre el terreno.

Por eso, el título de mi Comentario. A la mierda la alta tecnología. Por supuesto, la creo imprescindible para avanzar como colectivo humano. La defiendo y he defendido con el rigor de que soy capaz. Pero, por razones éticas de las que no quiero desprenderme, tengo que lamentar que, mientras celebramos, por ejemplo, que la tecnología de móviles evidencia la potencia creativa de -como recordaban hace unos días en un programa científico-, al menos, veinte premios Nobel, no seamos capaces de atajar crueles conflictos, arrumbar a dictadores de sus injustos pedestales (no hace falta matarlos, ni menos provocar un conflicto), y, sobre todo, llevar la mínima tecnología y recursos a las zonas más pobres de la Tierra, para conseguir -no dentro de décadas, mañana- que nadie muera de hambre, que nadie sufra de desnutrición, que nadie perezca ni sufra por no haber sido asistido en su enfermedad, de la que se conoce cómo curarlo y hasta como prevenirla.

Se trata, en fin, de extender la capa de solidaridad sobre la Tierra, como un manto de protección ética contra nuestro exterminio como especie o contra la pérfida valoración de que el lugar de nacimiento o la clase social determinan el futuro del individuo. No debería haber duda en emplear lo que ya sabemos como especie,  -y basta empezar con lo más elemental para lo más urgente-, en recoger a los últimos de la fila, para que -mierda- sobrevivan.

Repito lo que ya escribí hace varios meses. El mugriento trapo con la frase «Refugees welcome», que luce en el edificio central del Ayuntamiento de Madrid, me golpea el ánimo. Que lo quiten, por favor. Se me antoja una exhibición cruel de nuestro cinismo.


P.S. En el comedero de pájaros sobre el que tengo una visión privilegiada, un gorrión citadino alimenta a otro, con alta probabilidad, de la nidada de este año, mientras otros dos observan -una pareja- encaramados en el artilugio; parecen tutelar la operación. Dos aves más, una hembra y un juvenil, esperan su turno sin tomar su parte aún del apetitoso mejunge que el vecino ha puesto a la libre disposición del muestrario avícola de la zona.

Me resulta chocante que, a pesar de que el talludito juvenil tendría  acceso directo al alimento, siga recibiendo el cebado de quien supongo fue su progenitor, que, cumpliendo con un impulso natural, no duda en proporcionárselo. Alguna deficiencia, invisible para el ojo humano, debe detectar el adulto en la que fue su cría. Puede que solo desee estar seguro de que recibe la dosis de alimento precisa.

No actúa aquí el instinto de supervivencia propio, sino el cuidado del ajeno, esto es, de lo colectivo.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: China, Dieckmann, erradicación, Etiopía, gorrión, Hambre, mundo, refugees, solidaridad, welcome, Welthungerhilfe

Identidades al descubierto

21 octubre, 2016 By amarias 1 comentario

carbonero volando

Recibimos continuas advertencias sobre la necesidad de preservar nuestra identidad -de la policía como de amigos-, pero, como seguramente no sabemos en qué tipo de piltrafa expuesta a la observación pública se ha convertido la referencia a lo que nos identifica públicamente, no hacemos mucho caso.

Estaríamos en lo cierto si sospecháramos que en los inmensos bancos de datos que Google pone a disposición de quien quiera pagar por la información o introducirse subrepticiamente en el fangal, está prácticamente todo de lo que nos concierne, y una buena parte de lo que ignoramos de nosotros mismos.

Otros cazadores de identidad no son tan sutiles ni usan medios sofisticados. No será la primera vez que increpo a un fulano que, con pinzas manejadas hábilmente, detecto buscando documentos bancarios en los colectores de papel: es una labor más selectiva, y supongo que fructífera, que la de los que revientan sin más los contenedores: me imagino que algún capitán de mafias bien pertrechadas para sacar partido a esos datos les pagará por el trabajo.

El 20 de octubre de 2016 los media nos recordaron (por si hacía falta) que hace cinco años que ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada, y celebramos, en efecto, que desde entonces, no mata a nadie. Es un torpe alivio, que no puede borrar la memoria de los 829 asesinados en el holocausto de una causa demencial. Que la comunicación de esa descarada indulgencia fuera realizada por tres encapuchados, que pretendían darnos por enterados de que nos perdonaban la vida, la angustia y el sufrimiento, me hace recoger sus palabras con la escobilla del desprecio hacia la forma en que los asesinos y sus cómplices escogieron defender sus razones, a las que convirtieron en inaceptables, sin necesidad de entrar a considerar su fondo.

Están proliferando los portadores de identidades ocultas, que tiran piedras sobre los valores comunes y esconden sus identidades. Grafiteros , estafadores, corruptores y corruptos, ladrones de guante blanco y al descuido, vándalos que se ocultan entre la multitud aprovechando congregaciones culturales o deportivas, incluso universitarios a los que se debe exigir más formación y mejor criterio, junto con otras muchas categorías de tipos sin identificar, que nos hacen daño. Unos se divierten con ello, otros se aprovechan de nuestra confianza, los más se mueven a hurtadillas por la propiedad común y la propia, para quitarnos lo que no les pertenece.

No creo que el diagnóstico certero, ante tantas identidades falseadas o enmascaradas, sea que nuestra sociedad está enferma. Me parece más bien que, amparados por nuestra parte en la esperanza de que no nos afectarán, nos hemos convertido en débiles y apetitosos objetivos.


P.S. Es fácil distinguir entre el herrerillo común (parus caeruleus) y el carbonero común (parus major). El primero, bastante más pequeño, tiene la coronilla azul y el segundo, negra. La foto con la que decoro este Comentario es la de un carbonero garrapinos (parus ater), tan pequeño como el herrerillo, que tiene la coronilla y la pechera negras y una mancha blanca en la nuca.

Otros muchos tipos del pájaro carbonero son más propios de otras latitudes, salvo el herrerillo capuchino, que lleva una cresta que, en la mayoría de los casos, lo hace inconfundible. Identificar aves es una actividad apasionante, y si se pretende fotografiarlas en vuelo, además de un buen objetivo, son precisas mucha paciencia y la voluntad de pasar desapercibido.

Publicado en: Actualidad, Sociedad Etiquetado como: aves, capuchino, carbonero, corrupción, ETA, garrapinos, herrerillo, identidad, policía, robo

La enfermedad infantil del socialismo hispano: Escenificando una escisión

18 octubre, 2016 By amarias 1 comentario

gato-de-caza

No importa que el lector no haya leído a Lenin, porque hace ya varias décadas que no figura como libro de texto obligado de la izquierda española, caladero hondo de la actual «derecha civilizada», esto es, los capitalisto-liberales. Quédese con la idea de que la obsesión por conseguir  ávidamente la implantación del comunismo, provoca que el populismo se adueñe de la ideología, destruyendo los avances. La enfermedad infantil de la izquierda comunista era, para Lenin, el maleficio del movimiento pequeño burgués, que se cuela, con mejor método, en los aún tiernos avances de la izquierda proletaria, ideológicamente más ayuna, lenta en sus acuerdos, torpe en defender sus propósitos ante la resistencia, propia y ajena.

El PSOE español está a punto de escindirse. No porque haya habido en su seno un debate ideológico descarnado. No hay Suresnes. No disputan Vladímir y Yuli, ni una fracción moderada discrepa de otra más agresiva sobre las actuaciones futuras contra el capitalismo. No. Lo que se debate es si once diputados de un PSOE decadente se deben abstener o no, para permitir que un partido burgués, del que destacados representantes han utilizado sus esferas de poder para enriquecerse y, con gran probabilidad, financiar al PP que los sostenía, gobierne y camine seguro hacia su debacle, obstaculizado por las restantes facciones políticas para llevar a cabo, no su programa (aquí no hay programas), sino su peculiar propósito de la enmienda.

No es ajeno a esta situación desastrosa del PSOE, que es un reflejo, por lo demás, de la caída en descrédito de los partidos políticos como instituciones creíbles capaces de mejorar el bienestar general, el que le haya surgido, al menos de boquilla, un competidor por su izquierda, capaz incluso de travestirse cuando haya ocasión. Podemos (y su inocente adjunto, Unidos) representa perfectamente la rentabilización del descontento social, es decir, del fracaso de los partidos para contener el paro y generar riqueza en esta situación de crisis general y cambio de condiciones de contorno, como consecuencia de la tercera revolución industrial.

Resulta lamentable que la escisión del PSOE se produzca como consecuencia de la valoración social de la resistencia de un líder de bajo nivel (Mariano Rajoy, experimentado en sostenerse manejando muchas veces incoherencias propias de los hermanos Marx o de Mariano Ozores, el cómico ininteligible que nos hizo reir a los hoy mayores durante el franquismo). No se rompe por la existencia de un amplio margen hacia la izquierda pragmática, ni porque se haya visto, al menos hasta ahora, la necesidad de tener tiempo para lamerse las heridas y recuperar posiciones ideológicas.


P.S.- Mi Comentario, hoy, no se ilustra con pájaros, sino con uno de sus «simpáticos depredadores». El gato de mis vecinos, de caza por el jardín, al atardecer, buscando el sitio ideal donde apostarse. Cuando lo encuentra, se queda quieto (en la modalidad de caza al rececho), hasta que la noche se hace espesa. A la mañana siguiente, si tuvo suerte, el resultado de su esfuerzo queda testificado para mí con un montón de desordenadas plumas.

 

 

Publicado en: Actualidad

Cadáveres exquisitos

15 octubre, 2016 By amarias 1 comentario

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Quizá deba empezar el Comentario recordando que «cadáveres exquisitos» es un juego de palabras que ha sido empleado por varios autores literarios, atraídos por su antinomia. Entre otros, Thomas Noguchi (médico forense como profesión principal), y Patricia Highsmith (que llamó así a una recopilación de doce de sus relatos cortos. El primer uso conocido de la paradoja lo hicieron André Breton y otros surrealistas, para designar un juego que inventaron por el que los participantes deberían continuar, por turnos, el comienzo de un relato  imaginado por uno de ellos. «Le cadavre exquis boira le vin nouveau» habría sido la expresión de la frase primigenia del pasatiempo.

Algo travestido por el paso del tiempo, algunos círculos instruidos entienden que  un»cadáver exquisito» es toda creación de un grupo. La dirección de AHORA, en su último número, pretende que se recuerde como «cadáver exquisito» en los  anales de la Historia de la información el experimento colectivo que iniciaron en febrero de 2015 y feneció, al agotárseles el combustible finanaciero, el 14 de octubre del año siguiente. Supongo que la intención subyacente del autor o autores de la idea, tenían presente el origen surrealista del juego de palabras.

Pero yo me permito titular así este Comentario, haciendo notar que nuestra actualidad sociopolítica (esto es, también económica), se nos ha llenado de cadáveres nada exquisitos, sino harto pestilentes. Zombies procedentes de un pasado inmediato en el que fueron cuerpos gozosos con presunción de impunidad, que andan ahora sueltos en el panorama diario, y se nos  aparecen hasta en la sopa.

Pienso, claro está, en los autores del caso Gürtel (rectius, Correa, como él mismo se encargó de corregir entendiéndolo más acorde, en el proceso en el que se le juzga, cabecilla de una trama generadora de cadáveres con vocación de exquisitos transmutada en monstruos de nuestra idiosincrasia). Se me añaden, en tropel, los cadáveres con olor a podredumbre ya vieja de los beneficiarios de las tarjetas opacas, convertidos, por confesión de otros «arrepentidos» suicidas, en zombies deambulando por las salas del juzgado, contagiando de pasmo nuestra credulidad tan mancillada.

No quiero imaginar, aunque todo apunta sospechosamente hacia allí, que la generación de tanto cadáver pestilente tenga un origen en el propio Partido Popular, quien nos gobernó por tantos años y nos habrá de gobernar al comienzo de la próxima legislatura. Parecería que alguien avieso hubiera utilizado un lanzador de pelotas-bomba que les hubieran explotado en las manos a esos impávidos inocentes que nada veían, nada sabían nada oían.

Tengo que aceptar también, como fundada sospecha -que a tal abismo mental me ha conducido tanta podredumbre-, que en los demás partidos, en cuando tocaron poder, hubo similares generadores de cadáveres supuestamente exquisitos. No empaña mi desoladora impresión que la mayoría de los cuales no fueron descubiertos, o no lo hayan sido aún. Ni que hayan prescrito en su propia hediondez, o estén mejor cubiertos de tierra y hojarasca que los que han quedado a la intemperie: intuyo incluso que habrá celosos cuidadores en cada cementerio de las distintas afecciones espantando a investigadores, arrepentidos y curiosos.


P.S.

Incluyo la fotografía de un cadáver de un ave, seguramente atropellada por el paso de cientos vehículos en una carretera cualquiera.

 

Publicado en: Actualidad, Política Etiquetado como: Ahora, André Bretón, Bankia, cadáveres, Correa, exquisitos, Gürtel, Highsmith, Noguchi, número final, Partido Popular, semanario, surrealismo, tarjetas black

Ahora

12 octubre, 2016 By amarias Deja un comentario

cotorras-volando

El semanario AHORA comunicó en su número del pasado viernes (7 de octubre de 2016) que el próximo será el último. Los socios de «Papel Futuro 2014 S,L.», decidieron, a la vista de que las pérdidas registradas habían reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital, disolver la sociedad, constituida el 21 de febrero de 2014 por tres socios fundadores.

He procurado comprar el semanario desde la aparición del primer número, todas las semanas, allí donde estuviera. A veces, resultaba difícil encontrarlo y no porque se hubiera agotado antes. «Lo trajimos un par de veces al principio», me explicaron en Grado (Asturias),  «pero como nadie lo compraba, dejamos de recibirlo». En Toledo no lo encontré. En algún VIP y en la gasolinera de Arturo Soria tuve que rescatar el paquetito de ejemplares que estaba sepultado bajo otros periódicos. En León me dieron el de la semana anterior, inadvertidamente, aunque admito que, cuando me percaté, lo sustituyeron por el que acababan de recibir…

Mi amigo, hoy fallecido, Santos Castro, era propietario de 600 acciones de esa entidad por importe inversor de 6.000 euros que, con clarividencia conformista, dio desde el primer momento por perdidas. Aunque trató de convencerme al principio de la andadura de la publicación para que me incorporara al grupo inversor, nunca lo hizo con intensidad. Y yo preferí convertirme en el tipo de la calle que compra a los  kiosqueros la nueva publicación, variando en lo posible el lugar de la adquisición, en la pretensión de crear sensación de interés.

Ya veo que, sin éxito.

Lo siento mucho. Miguel Angel Aguilar, el presidente de la sociedad, afirma no querer recibir condolencias ni valerle excusas. No va la mía para él, sino para los habitantes de este país desnortado. AHORA era/(es aún) una excelente publicación, que recogía temas de máximo interés tratados por personas de excepcional conocimiento del tema y que se podía leer con la misma calma del que lee un buen libro. Entre los firmantes habituales figuran algunas de las mejores cabezas pensantes de este país, y procedentes de escenarios muy diversos: periodistas, sociológos, intelectuales, técnicos, científicos, médicos, literatos, etc..

Hoy, en el Día de la Patria, mientras algunos escenifican su separación de la mayoría, mientras otros creen llegada la hora de la insensatez y la discrepancia frontal, quiero decir aquí, es decir, Ahora, sin moverme un ápice de mis convicciones republicanas ni de mi agnosticismo sereno (o así lo creo), lo que entiendo son valores actuales a los que debemos sacar el máximo beneficio.

Tenemos un rey y una familia real de los que cualquier otro país europeo se mostraría orgulloso, y no entiendo por qué nosotros no deberíamos estarlo. La multitud que se agolpaba hoy en las calles principales de Madrid o se encontraba delante de los televisores manifestó, incluso con su silencio, o su pasivo interés, su cohesión como españoles, ante la máxima autoridad del Estado, como patriotas, y en una manifestación emotiva y vistosa de la noble profesión de servir a la defensa nacional.

En nada nos beneficia sostener internamente nuestras discrepancias y ser incapaces de ofrecer al exterior una posición coherente y solidaria en apoyo de nuestros intereses comunes. Las Fuerzas Armadas, desfilando ordenadas, manifestaron públicamente la consciencia de su cometido y  la obediencia  a la Constitución. No lo olvidemos: también su disposición a morir por la Patria.

Lo que nos falta ahora -siempre en mi modesta opinión- es liderazgo social, que transmita la capacidad de decisión para afrontar con plena responsabilidad la peculiaridad de este momento.

No creo que el Partido Popular -quiero con esto decir, lo que conozco de él- tenga la capacidad ni la solvencia para solucionar los múltiples problemas que nos han crecido y, en particular, los del paro y el cercenamiento de la corrupción: de la lacra de la segunda, algunos de sus significados militantes han sido protagonistas conspicuos, por más que las causas judiciales aún esté pendientes de su resolución definitiva.

Tampoco veo en el PSOE, en descomposición provocada por ambiciones, desencuentros inconcebibles y ausencia de visión de futuro, esa capacidad ni solvencia. Confío, ya lo tengo escrito, en que Javier Fernández pueda, al menos, capitanear la actuación de urgencia que supondrá conseguir que su partido se abstenga en la investidura para que Rajoy gobierne bajo tensión.

Y en cuanto a Unidos Podemos y Ciudadanos, formaciones en las que también tengo amigos y conocidos, no puedo sino mantenerme en la posición de que los propósitos de la izquierda emergente y la derecha más civilizada, aún deben madurar para hacerse creíbles como proyecto de futuro.

Echaré de menos a AHORA. Es un ejemplo más, aunque modesto, de nuestra incapacidad colectiva para detectar el valor de lo que merece la pena y sostenerlo.

—-

P.S. Incorporo al Comentario la fotografía de dos cotorras, que tomé esta misma mañana, bajo la lluvia intensa. Eran parte de un grupo numeroso, que se había apostado sobre una verja y aguantaban el chaparrón, hasta que mi presencia les resultó insoportable y se fueron. Como es sabido, en esas condiciones, ni las aves vuelan con ligereza -ni siquiera estos pájaros de dura resistencia y cierta envergadura-. En Madrid, como en otras ciudades, estos ruidosos animales son ya legión: gregarios, vocingleros y carentes de enemigos naturales. En algunos sitios, se ha autorizado a cazarlos, en la consciencia del daño que causan a la fauna autóctona  y, no con menor razón, por su afectación a los humanos.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Ahora, cierre, semanario

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